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sábado, 22 de noviembre de 2025

JOHN CARPENTER´S SUBURBAN SCREAMS

John Carpenter era uno de los pocos viejos maestros -todavía vivos- que no había tirado del todo su carrera por el retrete. Cierto que la última película con cara y ojos del hombre ("Encerrada") quedaba lejos de ser memorable, aunque tampoco llegaba al nivel de la basurilla pura (y, siendo justos, cinco años antes había alcanzado uno de los momentos más inspirados y mejor considerados a esas alturas de su trayectoria). Debíamos tal estatus en parte a que se limitaba a vivir un poco de renta, guionizar tebeos, responder entrevistas y, muy especialmente, componer música, alejado -voluntariamente o no- de las cámaras. Y todo iba así de bien hasta que la plataforma "Peacock" le convenció (muy evidentemente, mediante talonario) para liarse en una serie de historias de terror supuestamente reales. Junto a su señora, Sandy King, mayormente ejercería de productor ejecutivo y, también, compondría las respectivas músicas con ayuda de su hijo -y el resto de la troupe-. Aceptó.
Sin embargo, y tras la primigenia, previsible e ingenua algarabía al respectivo anuncio de su gestación, hubo un silencio sepulcral. Nadie decía nada y, los pocos que lo hacían, soltaban bastante bilis. ¿Realmente "Suburban Screams" -que así se llama el asunto- era TAN mala?... ya sabemos cómo funcionan estas cosas. ¿Carpenter hizo algo más que únicamente poner su nombre (un poco a la manera de George A. Romero con aquella oscura "Deadtime Stories")?. Tenía mucha curiosidad / morbo de echar luz al misterio, y me la agencié, consumiendo pacientemente cada uno de sus capítulos, dispuesto a reseñarlos en riguroso orden.
El resultado, a continuación...

1-  Kelly / Un modo de morir : Unos amigos contactan mediante Ouija con el espíritu atormentado de una chavala cuyo cadáver anda perdido y reclama ser localizado. Era íntima de la novia del prota, que pasó de ella cuando desapareció en su día. Ahora, ante la determinación y obsesión de su maromo por encontrarla, le deja a él. Menuda pájara. Da más miedo pensar que ahí fuera existen personas así, que la misma historia de fantasmas, recuerden, supuestamente verídica. Por lo demás, rutina pura. Es tan de manual, tan previsible en todos los aspectos, que da hasta un pelín de vergüenza ajena. Dirige un tal Jan Pavlacky.

2- A killer comes home / Un asesino viene a casa : El matón oficial de un pequeño pueblo de Canadá comete un crimen. El periodista local que se ceba con él vive atemorizado por las posibles represalias. No obstante el homicida es detenido y encerrado. Todo va bien hasta que, unos pocos años después, escapa, vuelve a su pueblo y comienza a matar a los habitantes de manera indiscriminada, sin que la poli consiga detenerle. No hace falta decir que el periodista pasará de atemorizado a totalmente acojonado. Este capítulo mejora sustancialmente respecto al anterior, cuanto menos la historia -se supone que real, y en este caso sí da miedo planteársela como tal- es lo suficientemente intrigante / inquietante como para evitar la modorra. Por lo demás, estéticamente no hay mucha diferencia, aunque el director, Jordan Roberts -también uno de los productores-, consciente de que a "la trama" le chorrea suficiente fuerza por sí sola, prefiere centrarse en las declaraciones de los testigos antes que recrear hechos mediante actores. Sabia decisión.

3- The house next door / La casa de al lado : Un chaval descubre que el padre de la familia vecina oculta un terrible secreto, goza torturando y matando animales en el desván (eso y que sea dentista de profesión, vendrían a convertirlo en la versión hardcore del "Dr.Orin Scrivello" de "La tienda de los horrores"). Además, tiene sometido al resto del clan, cuya hija adolescente será blanco de los amoríos de nuestro protagonista. Aburridilla a ratos, pero funcional. En esta ocasión, y para darle un poco de color, inyectan dosis de romanticismo a la trama. Como supuesto hecho real, da moderado mal rollo... pero también es cierto que, en algunos pasajes, se les va un poco la pinza haciéndola demasiado peliculera y poco creíble. Echen la culpa a la directora, Michelle Latimer.
Nota graciosa: uno de los testigos entrevistados responde al nombre de Michael/Mike Myers.

4- The Bunny Man / El hombre conejo : A principios de los años setenta, allí en la américa más profunda, alguien decidió otorgar vida a cierta leyenda local en torno a un asesino disfrazado de conejito y armado con un hacha. La diferencia es que esta encarnación "reciente" jamás llegó a matar a nadie, pero sí encogió muchos ojetes. Los testigos de aquello narran la odisea y los peliculantes se encargan de inventarse algunos pasajes, mediante actores, propios de un slasher de quinta regional. Pero el tono a lá reportaje de "Cuarto Milenio" (incluidas sus risibles recreaciones), gana la partida, y por eso este capítulo entra bastante decentemente. Dirige de nuevo Don Jan Pavlacky.

5- Cursed Neighborhood / Vecindario Maldito : Los cabreados espíritus de una panda de colonizadores, asesinados por indios en su día, atormentan a los residentes instalados en el terreno donde fenecieron. El capítulo se centra en las tropelías que gastan a una familia de actores mediocres. Lo que aquí tenemos es el inevitable "Amityville" de chichinabo, o el "Insidious" de "Hacendado" si lo prefieren, especialmente mal interpretado (ojo al padre sobreactuador) y no exento de ciertos apuntes de comedia involuntaria. Este podría ser el punto más bajo de la serie. Repite en la dirección una poco atinada Michelle Latimer.

6- Phone Stalker / Acosador Telefónico : Al poco de arrancar la confección de "Suburban Screams", John Carpenter presumía en redes sociales de dirigir su aportación sin salir de la choza que tiene allá en Los Angeles, apoltronando el arrugado bul en un sillón y lanzando indicaciones a través de pantallas. Las ¿¿ventajas?? de la moderna tecnología (ya que el rodaje se desarrolló en Praga, nada menos... cosas del bajo presupuesto). ¿Iba ello a contribuir negativamente a sus quehaceres?. La cuestión acá es que, al no estar previamente más informado que lo justo y necesario, desconocía la implicación como director del idem de "La Cosa".... cosa de la que me enteré en los créditos finales. ¿Percibí la supuesta mejoría durante el trayecto? Pos no. Se ve como un capítulo más... tal vez algo mejor que otros, pero desde luego nada excepcional. Contribuye a ello, sin duda, la verdadera mandanga que la inspira, el despiadado y brutal acoso telefónico al que es sometido una pobre pava (supongo que los más eruditos encontrarán paralelismos con uno de los primeros trabajos de Carpenter, igualmente destinado a la televisión, "Someone´s watching me!"... pero no me atrevo a tanto porque, sinceramente, recuerdo muy poco de aquel). Que durante la entrevista con la víctima a esta le tiemble sutilmente el perolo, fruto de sendos espasmos nerviosos, es del todo comprensivo atestiguando su drama y, sobre todo, asistiendo al respectivo desenlace. La verdad es que el capítulo acongoja un pelo y, eso sí, es el único que logró darme UN ÚNICO, pero existente, escalofrío. ¿Mérito del señor director? Qui lo sá.
Con todo, pertenece al grupo de los más decentes, al lado del segundo.

CONCLUSIONANDO: ¿Está "Suburban Screams" a la altura de aquel que la apadrina? Hombre, no mucho... aunque, considerando las mandangas audiovisuales ejecutadas por otros compañeros de generación, esto no es lo peor que podría parir un avejentado y evidentemente cansado John Carpenter. Se deja ver, sin más. Y si hicieran una segunda tanda -cosa que dudo-, me la zamparía también. Entretenimiento funcional. Tal como está hoy día el patio, no es la peor clasificación posible.

lunes, 6 de mayo de 2013

MI MADRE ES UNA MUJER LOBO

Esta es la típica película cuya carátula tuve mil veces en mi mano cuando acudía al vídeo club a por evasión. Carátula, que por otro lado me llamaba la atención, pero que, sin embargo, al final siempre desechaba prefiriendo alquilar otro título. Me acuerdo que la distribuía Filmayer.
Sin embargo, hace no mucho, la encontré en un bazar Chino en dvd (editada por los piratas de “DVDSpain” en unas condiciones infrahumanas, con saltos de sonido -inaudible por otro lado- y una imagen que va a trompicones) por un euro, y anoche encontré el momento idóneo para verla.
Efectivamente, si no la alquilé en su época es por aquel sexto sentido que teníamos los chavales con según que pelis.
Mala es decir poco.
Se trata de un chiste alargado hasta la desesperación, en la que una mujer, ya madurita, es seducida por un licántropo que la muerde y, por ende, la convierte en mujer lobo.
La transformación de la señora es lenta, poco a poco, y ocurre ante la atenta mirada de su familia, que no comprende que es lo que le está pasando. Y de eso va la peli, de la señora transformándose, casi sin maquillaje. Tendrá que transformase en lobo del todo-con un horrible disfraz- para darse cuenta de que no está nada bien liarse con un hombre lobo, lo que desencadenará una de las peleas de hombres lobos más vergonzosas de la historia del cine.
Se trata de una comedia sin ninguna gracia, pero que desprende un particular tufillo a “humor de autor” de uno en particular… y viendo sus créditos comprendo entonces, el guión está escrito nada menos que por el peculiar Mark Pirro, director de comedias muy extrañas para el mercado del vídeo desde su flamante empresa, la “Pirromount” en la que destacan cosas como “Rectuma”, sobre un culo gigante,  “Curse of the Queerwolf” (¡La maldición del marica lobo¡) o la más popular “Usted primero, por favor”.
En la dirección tenemos a otro peculiar individuo, Michael Fischa, director de “Perra Bruja” y de episodios sueltos de “Deadtime Stories” una suerte de películas de episodios para el videoclub, con la rúbrica de George A. Romero en la presentación.
Como seductor licántropo tenemos a John Saxon, quien demuestra que si el cheque le da para tomar un par de cervezas, no hay película mala en la que participar,  Susan Blakely, vista en “Yo el halcón” y montones de series de televisión y Tina Caspary quien durante la segunda mitad de los ochenta lo hizo TODO en “Teen Movies” de tercera, como “Una disparatada bruja en la universidad”, “Mi amigo Mac”, “No puedes comprar mi amor” o “Loca academia de combate”, para empezar la década de los noventa casándose, retirándose del cine, teniendo gemelos y llevando una cómoda vida como ama de casa.
La película no deja de ser una curiosidad, tan tonta que se puede ver del tirón sin tocar el mando a distancia, pero cuando termina, nos quedamos con la sensación de haber estado perdiendo el tiempo.

viernes, 28 de octubre de 2011

DEADTIME STORIES VOL.2

Segunda tanda de esta "serie" directa pa dvd que cuenta con George A. Romero en funciones de productor ejecutivo, padrino y presentador a lo "Tio Creepy", con la misma desgana y el mismo pasotismo de la vez anterior.
"Deadtime Stories Vol.2" la conforman tres historietas de media hora cada una, más o menos. Y mientras en el Vol.1 la calidad de las mismas se alternaba, aquí sigue un obvio orden descendente.
La primera cuenta los avatares de tres personas que se van a explorar cuevas. Quedan atrapados y el hambre les acaba empujando al canibalismo, lo que tendrá consecuencias notables cuando sean rescatados. Esta es la mejor, sorprende por su trama, que realmente no es fantástica ni de terror hasta la parte final, condensando el drama en las secuencias más truculentas, lo que las hace un pelín más impactantes (hay una amputación de pierna bastante burra). De gore tenemos el suficiente como para ponernos palote.
La segunda arranca mejor que acaba, pero su sobriedad ayuda a que tampoco nos deje un mal sabor de boca. Un profe estricto y cuadriculado deja preñada a una estudiante, y luego se niega a ayudarla. Esta se presenta un día en clase y se mete un tiro delante de todos. A partir de ahí, el profe será perseguido y torturado por el fantasma de la interfecta. En cuanto esta aparece, la historia se vuelve más previsible y chapas... lo que pasa es que hacia el final, la moza se marca un numerito de parimiento en directo bastante perturbador, y eso lo arregla un poco.
Y la que hace tres, la peor. Tal vez ello se deba a lo chorras de su planteamiento: Un segurata tiene a la mujer con cáncer. El tio curra en un laboratorio y es amigo de un científico que le enseña unos polvos traídos de Marte (!!) que, asegura, podrían curar el cáncer (!!!). Deciden usar a la mujer como conejo de indias, y tras darle una dosis (que se toma como si fuera Colacao), esta se vuelve una yonqui de los polvos... de los dos, los de Marte y los que implican mete-saca. La cosa, obvio, no acabará demasiado bien. Sobre todo porque el final es una tontería supina. Hacer notar que en esta hay algunos elementos que recuerdan a sendas ideas desplegadas por maese Romero en su flamante "Creepshow".
A pesar de chascarrillos y bromillas, "Deadtime Stories Vol.2" mejora en relación a la primera entrega, y en todos los sentidos. Las historias están mejor narradas y facturadas a nivel técnico. Ánimo chicos, que a la quinta parte lo haréis ya de puta madre. De mientras, no pienso perderme el Vol.3.

domingo, 7 de agosto de 2011

DEADTIME STORIES VOL.1

Ante todo, no debemos confundir este título con ESTE otro, aunque sean idénticos y ambos traten de lo mismo, una antología de historias de terror. La gran diferencia es que aquella era una ñorda casi-anónima y esta es... hummm... una casi-ñorda apadrinada por George A. Romero.
Que el agüelo Romero no anda muy pallá es algo bastante obvio, no hay más que ver sus últimas pelis para darse cuenta. Por ello no debe extrañarnos que accediera a liarse con esta costrosa serie de títulos destinados directamente al video-club en los que el director de la maravillosa "Creepshow" (y que no guarda ni la más mínima relación estético-formal con la que ahora comentamos) hace como de "Tío Creepy", sentado de modo desganado en su sofá, con un libro en las manos, y soltando chascarrillos para introducir/despedir las distintas historias.
En el caso de este absurdo volúmen uno, tenemos tres. La primera resulta que es la mejor, o por lo menos, la más entretenida del pack. En ella, una chica se las pira a la selva a buscar a su maromo desaparecido, y de paso localizar una planta que otorga la inmortalidad. Lo que no sabe es que hay una tribu, con notoria mala leche, dispuesta a impedírselo. La segunda es la peor, por aburrida y monótona, aunque tenga un buen arranque. Un tio desentierra en la playa los trozos de una sirena muerta. Cuando los une, esta cobra vida (o algo así) y, claro, resulta ser más fea y mortal que la de Disney. Finalmente, llega la que hace tres, y se supone que debería ser la mejor porque el dire es el mismísimo Tom Savini (los dires de las otras no los conozco). Y sí, está muy bien acabada técnicamente, los actores son menos horribles, hay un susto que funciona, Savini intenta crear atmósfera, pero termina abusando del bla bla y se hace algo eterna... encima, trata de vampiros, y a mi los chupasangre cada vez que gustan menos. Un chaval, atado a su cama, asegura ser un vampiro para consternación de su madre y el médico que ha venido a tratarle.
Lo único que finalmente tienen en común todas las historias de "Deadtime Stories Vol.1", es que hacen gala de un tufo a cutre que echa patrás. No es que estén fatalmente paridas, pero quizás su problema sea justamente el contrario, intentar disimularlo... a veces es mejor asumir lo que uno es, y explotarlo. Aunque la mona se vista de seda....
En fin, que si la tienes a mano y no hay nada mejor que hacer, pues vale. Pero no le des prioridad alguna, no lo merece.

martes, 5 de enero de 2010

PERRA BRUJA

Este es un producto (conocido en su país de origen como "Witch Bitch" y/o "Death Spa") muy muy típico de su época (the ochens, está fechada en 1988, pero casi parece hecha tres años antes), un auténtico compendio de todo aquello que entonces era lo que realmente se valoraba, a saber: éxito profesional y personal (todos los personajes viven en lujosas mansiones de diseño y son deseados por todas las mujeres), estética hortera de colores cantones (tanto en el vestuario como en algunos decorados), culto al cuerpo (todo se desarrolla en un gimnasio repleto de tíos cachas y tías buenas, el gordito es el tonto de la piruleta), los ordenadores que por entonces comenzaban a flipar al personal (el mentado gimnasio es "high tech"), pelos crepados, algún fluorescente, música "AOR" de lo más hortera, aerobic y los ingredientes de toda horror movie que se preciase, gore (los asesinatos son bastante generosos en cuanto al elemento truculencia) y tetas (las hay que son para mear y no echar gota). Todo con un regusto muy a culebrón televisivo (de entonces... Lorenzo Lamas hubiese encajado de perlas en el reparto) o a peli porno sin follaje. Al montón hay que añadir unas dosis de ceporrismo que, en ocasiones, resulta perfectamente descojonable, como ese piropo que le suelta un mindundi a una pava, "Tiene usted unos brazos muy bonitos".
La cosa va de, eso, un gimnasio donde comienzan a producirse accidentes algo aparatosos en los que fallecen algunos clientes. El propietario se emparanoia con que es su mujer fallecida que desde el mas allá le quiere arruinar la vida. ¿Será verdad?, pues a lo mejor sí. Incluye la broma inoportuna que sirve para despistar al espectador y carece de sentido y razón de ser, el clímax final es puro "Carrie" y el último plano es la repolla.
Michael Fischa es el director, previamente había llevado las riendas de "My mom´s a werewolf" (con guión de Mark Pirro) y recientemente se ha encargado de uno de los episodios de "Deadtime stories", serie apadrinada por George Romero. El único rostro popular aquí es el de Ken Foree (el prota del "Dawn of the dead" original... de Romero again... hummm) y el resto... pues simpático por su rollo retro, pero en realidad muy disperso como para divertirse viéndolo. Y es que una peli que, nada más arrancar, te muestra el falso relámpago más feo y mal parido de la historia, no podía deparar nada realmente bueno.

jueves, 20 de noviembre de 2008

DRIVE-IN MADNESS!

Los recopilatorios de trailers tienen una cosa buena, y otra mala. La buena es que algunos de ellos son inéditos, o de films altamente extraños, y en muchos casos mejores que la propia película. La mala es que terminan por saturar y aburrir. 
Tim Ferrante, ex-fanzinero, colaborador de la revista "Fangoria" y director de "Drive-in Madness!", producción de 1987, intenta evitar ese defecto entrevistando a personalidades del cine de terror y exploitation entre trailer y trailer con el fin de que cuenten sus experiencias personales en relación al título, los drive-ins, es decir, los autocines.
En los años 60, y buena parte de los 70, los autocines de los USA eran sinónimo de serie Z y dobles programas alucinantes. En los 80 llegó el vídeo y los arrasó. De hecho, resulta muy curioso ver cómo este es tildado del malo de la función, cuando actualmente sería el bueno. ¡Lo que hacen el paso de los años y la nostalgia!.
"Drive-in Madness!" habla de pelis exploitation de los 60, más de los 70 y algo de los 80. Así de memoria cito "From Beyond", "La noche de los muertos vivientes", alguna de Paul Naschy,
"Deadtime Stories", "Midnight", una cosa -para mi- inédita con pinta estupenda, "Bloodeaters (Butchers of the damned)", algo de erotismo rancio y, eso si, un aluvión tremendo de producciones "Independent-International Pictures", el sello de Sam Sherman y Al Adamson, reyes de los autocines. Sus avances son los más divertidos y exagerados, y destaca un aspecto muy curioso, la manía de meter como fondo sonoro, en casi todos ellos, los jadeos de un monstruo... ¿¿??.
A lo largo del metraje hablan Forrest Ackerman, Linnea Quigley, George Romero, Tom Savini, John Russo... y, entre algún otro que se me escapa, James Karen, especialmente conocido por su papel en "El regreso de los muertos vivientes".
En los créditos finales sorprende encontrarse con dos realizadores de roña directa para vídeo, Donald Farmer y Warren F. Disbrow (este segundo especialmente activo).
Lo dicho, no es que sea muy entretenida (y eso que dura menos de 90 minutos), pero por su contenido resulta inevitablemente simpática.