sábado, 27 de junio de 2026

LOS OJOS DE UN EXTRAÑO

Un asesino chunguísimo tiene aterrada a la población (sobre todo si es femenina, aunque también han caído sendos machos). Primero acosa a las víctimas telefónicamente y, aluego, se cuela en sus casas, las fuerza sexualmente y -mayormente- estrangula. La policía no avanza en sus pesquisas, cosa que cabrea como una mona a nuestra protagonista, presentadora de televisión. Un día comienza a sospechar que el, en apariencia, tranquilo vecino es el asesino, así pues decide ponerse a investigar. Lo malo es que la mujer carga con una hermana sordomuda y ciega, ¡nada menos!, resultado del trauma de haber sido secuestrada y, entendemos, manoseada de cría por un pederasta, ¡válgame cristo!. Solo falta que los fisgoneos de su consanguínea la conviertan otra vez en víctima de un tarado... cosa que, obviamente, terminará ocurriendo porque sino, no habría película.
Con todo lo que mola hoy día reivindicar a los artesanos que entre los setenta y ochenta cultivaron el cine de género -especialmente el terror- dedicándoles libros o documentales, me extraña un huevo que alguien como Ken Wiederhorn todavía no haya pasado por tal trance. Si lo miramos bien, le sobran méritos: "Ondas de choque" (con una presencia más que constante mediante televisor en "Los ojos de un extraño"), "La divertida noche de los zombis", "Torre de Cristal" y las comedias "Desmadre en la universidad" o "Los albóndigas atacan de nuevo". Yo lo achaco a que cae mal. Seguramente por haber afirmado en más de una ocasión que el terror no le molaba, pero era lo que tocaba si pretendía ganarse las garrofas. Y, también, por ser el responsable de la mencionada secuela de "El regreso de los muertos vivientes" que, aunque hoy haya ganado adeptos, durante muchos años -y, sobre todo, en la época de su estreno- fue profundamente odiada por el fandom. Puede ser eso, o que Weiderhorn no esté para nada orgulloso de su trayectoria y, simplemente, rechace parlotear al respecto. ¿Tiene motivos? Hombre, pues tampoco. Hay cineastas mucho menos dotados a los que se ha puesto en un pedestal y, concretamente, el caso de "Los ojos de un extraño" vendría a ser especialmente representativo porque, literalmente, es su mejor película. Tanto como para terminar adquirida y distribuida por "Warner Brothers".
Otra razón por la que no acabo de comprender el más bien oscurillo estante que ocupa el film es la directa implicación en los efectos especiales de todo un Tom Savini camino de la gloria (con ayuda de otro jefe, Dan Gates), lo que, a modo de guiño simpático, justifica la presencia del cartel de "Dawn of the dead" en un cine al que acuden los protagonistas. Sus reconocibles salpicaduras de roja sangre y demás trucajes están bien presentes en una película que, de no ser por estos, se podría calificar más de thriller que de terror (y me niego a tirar del término "slasher", porque no). Son las escenas en las que el asesino actúa donde asoma la sordidez y, especialmente, cierta casquería medianamente gráfica.
También llama poderosamente la atención el co-guionista, Ron Kurz, quien venía de firmar para Wiederhorn el libreto de "Desmadre en la universidad" (eso sí, oculto tras el alias de Mark Jackson) y terminaría responsabilizándose de teclear el segundo "Viernes 13" (además de "Porquis 13 / Off the wall", encargo que marcó el final de su curre como escribiente de largometrajes... menudo trauma).
Podemos acusar a "Los ojos de un extraño" de parecerse un poco a ciertos títulos previos como "Sola en la oscuridad" o "Terror Ciego", por aquello de la invidente siendo angustiosamente acosada por un psicópata. Incluso hay destellos de "Someone´s watching me!", el televisivo primerizo trabajo de John Carpenter o "Maniac", la de William Lustig (que, por cierto, contaba también con triquiñuelas de Savini), aunque este último caso habría que estudiarlo con lupa porque únicamente las separa un año.
A la cieguita la interpreta una entonces debutante -para las películas, todo su escaso bagaje previo era exclusivamente televisivo- Jennifer Jason Leigh. Podría decirse que es lo mejor de la cinta sino fuese por la presencia del infravalorado John DiSanti interpretando al enfermo homicida. Ambos se pasan casi todo el metraje sin soltar prenda, transmitiendo a base de gestos y expresiones, y cumplen perfectamente. Con la Leigh no hay queja porque, como todos ustedes saben, hizo carrera y menuda fue/es. Con DiSanti el cantar es diametralmente opuesto. Venía de colaborar con Wiederhorn en la simpática chunguez "Desmadre en la universidad" dando vida a un desfasadísimo seudo-John "Bluto" Blutarsky. Verlo aquí convertido en frío y despiadado asesino, incluso sorprende. El hombre merecía algo más de reconocimiento, oiga. Acompañan a ambos intérpretes una actriz que, para compensar, no para de largar por los codos, Lauren Tewes, presente en un montón de series míticas de la época, destacando "Vacaciones en el mar", donde tenía rol fijo.
"Los ojos de un extraño" es, como decía, la obra más decente de su director. Dura lo que tiene que durar (80 minutos y poco), gasta un acabado muy digno, los actores cumplen, el suspense abunda, el ritmo es llevadero y las sangrías de Tom Savini contribuyen a impedir que la cosa pierda fuelle. Tal vez incluso en ocasiones pise demasiado el acelerador (por ejemplo, el modo en que DiSanti descubre la identidad de su acosadora está un poco pillada con pinzas), pero yo lo agradezco y probablemente ustedes también. Con un trabajo así, y una "Warner Brothers" detrás dando el visto bueno, lo lógico es que la carrera de Ken Wiederhorn despegara por todo lo alto... pero no. El resto de su currículum lo componen subproductos y morralla cajatontil. Tal vez podríamos achacarlo a los breves momentos descomplejadamente exploitables del largometraje, que siempre quitan "lustre" (la intensa y explícita escena inicial de agresión a una mujer, los destellos de gore, las tetas...) o, tal vez, haya detrás una razón más oscura sobre la que nunca oiremos ni leeremos. No importa, con "Los ojos de un extraño" en sus alforjas, Ken Wiederhorn puede morir tranquilo.

sábado, 20 de junio de 2026

FONDA SANGRIENTA

Recientemente fui un gilipollas feliz viendo una película ya bien entrada la noche. Hacía tiempo que no sentía semejante cosquilleo. Obviamente, estoy hablando de "Fonda Sangrienta", o "Blood Diner", del año 1987 y dirigida por Jackie Kong, toda una marcianada para la época (digo lo de ver a una seño de ribetes asiáticos pariendo una de horror bien truculenta). A nuestra tierra de subnormales llegó en vídeo cortesía de la legendaria "Lightning Video" y no, por supuesto no era la mentada y nocturna ocasión mi primera vez, ni mucho menos (tampoco lo es aquí). Lo que estaba era ejecutando una práctica últimamente bastante habitual, revisar películas de aquellas que llevaba años sin consumir, importando cero si en su momento me gustaron más o menos, únicamente por ver cómo mi decadencia humana afectaba a las respectivas impresiones. Pero el caso de "Fonda Sangrienta" fue especial. Créanme si les digo que la disfruté mucho, mucho. Me pareció una pequeña joya y, sobre todo, un caso rarísimo: una de género escasamente presupuestada que funciona en lo esencial, el ritmo. Son muchas las de su ralea con atributos, pero para gozarlas siempre toca invertir una poca de paciencia. No es el caso que nos ocupa. "Fonda Sangrienta" entretiene genuinamente, va a mil por hora. Y si ese elemento ya resulta llamativo, destacable y aplaudible, desde luego queda lejos de ser su única virtud. Hay más.
Nacida originalmente como continuación, 
directa y literal, del anti-clásico "Blood Feast" según las artes como escribiente de ese hombre de cine costroso tan fascinante, el cantante del grupo metal-punk "Haunted Garage" Michael Sonye, fue Jackie Kong la que decidió variar el concepto, mutándolo a una especie de secuela/remake en clave de comedia y/o parodia. Un poco a la manera de "Reposeída" respecto a "El Exorcista" (pero con resultados inversos).
Así pues, Anwar Namtut, un asesino que se ha dedicado a trocear jovencitas en nombre de la diosa "Sheetar" (es decir, la versión "Hacendado" del "Fuad Ramses" masacrando en nombre de la diosa "Ishtar" del film de Herschell Gordon Lewis. Nótese que la escena se desarrolla en los años sesenta) pasa el testigo a sus sobrinos pequeños antes de morir abatido -temporalmente- por las autoridades. Ya crecidos los benjamines, montan un restaurante de comida vegetariana (juas!!) que servirá de tapadera para terminar aquello que su tío comenzó, capturar y sacrificar muchachas con el fin de lograr la resurrección de "Sheetar". Para hacerlo más llamativo, resulta que recuperan el cerebro de Anwar Namtut quien, bien vivo y situado ahora dentro de un frasco, les irá indicando cómo proceder. Naturalmente hay un par de polis dispuestos a poner fin al entuerto.
Todo ello narrado a base de, pues eso, mucho humor tan tonto como grueso, innumerables tetas y casquería a tutiplen... pero una tan gran guiñolesca y exagerada que queda lejos de ofender o traumar. Como decía, el ritmo es constante y frenético. Los gags inspirados. Y el tono general muy festivo, como a semi-desmadre, uno que recuerda bastante a las películas de -la buena época de- Troma (¿podemos hablar de influencia?). Ayudan sus caricaturescos personajes al límite y, por supuesto, una banda sonora maravillosa trufada de rock and roll y demás partituras jubilosas. Es obligación moral citar el clímax final, con la gran orgía de zombies y el increíble Dino Lee desgañitándose sobre el escenario.
Jackie Kong y Bill Osco -legendario pornógrafo- eran pareja y venían de parir la aburrida "El Ser" y la estúpida pero simpática -e igualmente entretenida- "Patrulla de noche". En ellas Osco ejercía de productor, pero en el caso de "Fonda Sangrienta" se limita a la de "creative consultant" (¿estarían en pleno divorcio?), dejando las riendas del que organiza el cristo y busca los dineros a Jimmy Maslon, propietario de los derechos de "Blood Feast", quien daría pie a muchos de los productos relacionados con H.G.Lewis en años posteriores, incluida la genuina secuela de aquella. ¿Fue su presencia determinante para el éxito de la empresa? Se podría afirmar efusivamente con el cabolo... sino fuese por la peli que vino después, "Loca academia de maleantes 1". Otra colaboración del trío, con unos pocos más medios a disposición + un reparto de caras conocidillas, pero que, sin embargo, se saldó cual pestilente fracaso (financiero y artístico.... reseñaza en breve) poniendo fin a la carrera de Jackie Kong. Esa fue la razón y no el rollo que actualmente, y con la revalorización de la reseñada, suelta la mujer de manera oportuna, y oportunista, a base de matraca feministoide.

martes, 16 de junio de 2026

EMANUELLE EN AMÉRICA

La tercera entrega de las aventuras de la Emanuelle negra —que al tratarse de un material "exploit" de las italias cuenta con un fandom más numeroso que la saga original—, esta "Emanuelle en América" dirigida por el inefable Joe D’Amato / Aristide Massaccesi es una de las películas más populares de la saga apócrifa, en parte por lo retorcido de su propuesta y por el desbarajuste argumental en cualquiera de sus múltiples versiones. Y, justo, cualquiera de ellas nos cuenta que, ejerciendo su profesión de fotógrafa, Emanuelle se topa de golpe y porrazo con una organización dedicada al rodaje de “snuff movies” y, con el afán de denunciarlo, acaba infiltrándose en la compañía llevando finalmente a los malandrines a su merecido destino. Sin embargo, tratándose "Emanuelle en América" de una película destinada a exportarse en medio mundo, cada país tiene su versión más suave o más dura, según la demanda del mercado. De este modo, cualquiera que veamos no es más que una colección de imágenes inconexas en las que una Laura Gemser va para arriba y para abajo, sin un rumbo fijo, y no es hasta una ya muy avanzada trama que deciden centrarse en el entramado de las “snuff movies”, pero hay que ser adivino o tener una mente muy despejada para hilvanar todo. La versión que yo he visto es la que está prácticamente íntegra, con todas sus secuencias, incluidas las de porno duro, que es la que rula por ahí para descargarse y viene en las distintas ediciones en DVD pirata de la misma, así como en la colección con todas las películas de Emanuelle negra que tuvo a bien lanzar "Severin" hace algún tiempo. Nada mejora esta versión íntegra, sigue siendo un batiburrillo de secuencias eróticas que, de vez en cuando, se tornan pornográficas, con sus mamadas, corridas y sexo interracial mostrado como si se tratara de poco más que una aberración. Lo cachondo del asunto es que es terriblemente retorcida y deja claro la pasta de la que estaba hecho Joe D'Amato. Tenemos una secuencia de bestialismo con una señora haciéndole una paja a un caballo que relincha (cercenada en casi todas las versiones legales) y tenemos las escenas realistas de lo que se supone es la materia “snuff”.  Un millonario está fornicando con Emanuelle y, para ponerse a tono, le muestra películas en la que una serie de anormales violan, torturan y asesinan a un par de damiselas. Los italianos son unos alarmistas y, aunque el material está bien rodado, se ve claramente que es falso. Pero dio lo mismo, porque el estado incautó la cinta, prohibiéndola hasta probar que lo mostrado en pantalla era tan solo una ficción. Asimismo, una de las actrices que simulaba ser torturada denunció a los productores por la dureza de lo que estaban recreando, alegando que, en consecuencia, había quedado traumatizada y su salud mental se resentía por ello. Tras una serie de litigios, perdió el caso, demostrándose así que lo que aparecía en esas cintas era ficción. También cuentan que el asunto influyó a David Cronenberg a la hora de rodar su clásico “Videodrome”... pero yo creo que es mentira, y que, si acaso Cronenberg llegó a ver la película, se inspiró muy vagamente. Por otro lado, como la versión íntegra contiene escenas “hard”, queda de lo más cutre y chabacano que todas las secuencias eróticas interpretadas por la Gemser sean de lo más suavecitas. Vemos grandes pollas entrando en amplios coños, pero en ningún momento la vemos a ella hacer nada que se salga de lo normal. Incluso se pasan de castas. Obviamente, existía un contrato en el que la actriz tenía que actuar y en ningún caso follar, pero a la más mínima ocasión D'amato le pedía que se liara la manta a la cabeza y se sumara al material gráfico por el bien de la película, cosa a la que ella reusaba siempre. El director no consiguió filmar penetraciones con Laura Gemser. 
Todos estos datos son los que hicieron popular a "Emanuelle en América", pero lo cierto es que es, probablemente, una de las más flojas de toda la saga, aburrida como una mala cosa y con un sexo desangelado que no sirve ni estéticamente, ni para la paja. En todo caso, rozando la comedia involuntaria pueden tener cierta gracia las secuencias ambientadas en algún lugar tropical, en las que, al amparo de una tribu, una rubia se zumba a un mandingo de manera muy voluntariosa, mientras este permanece erecto, pero en todo momento impávido. 
En definitiva, un rollazo de padre y muy señor mío que se sostiene únicamente por la pretensión que tiene de ofrecernos algo malsano y sórdido. Y quizás eso era un aval a principios de los ochenta, pero, vista ahora, que nuestros ojos ya han visto de todo y en Technicolor, la cosa se torna incluso infantiloide. Tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza; D'Amato era un mal director que, como un reloj escacharrado, al menos dos veces al día acierta con la hora, y salvo por un par de filmes de terror ya por todos conocidos, el resto de lo que hizo, y más si nos metemos en terrenos pornográficos, sobrepasa con creces la mediocridad más abrumadora y el aburrimiento asesino.

sábado, 13 de junio de 2026

MUERTOS Y ENTERRADOS

Nos reencontramos con un viejo conocido de este blog, Gary ("La jauría del vicio", "Se busca vivo o muerto") Sherman quien, asociado a dos "mostros" del calibre de Dan O´Bannon y Ronald Sushett -responsables de libreto de "Alien, el 8º pasajero", dato este generosamente explotado con lógicos fines comerciales en el icónico cartel (aquí expuesto)- ejerciendo de guionistas (según una novela de Chelsea Quinn Yarbro), tira adelante la que podríamos calificar como su película más reputada, "Muertos y Enterrados", una de esas piezas de cultísimo del sagrado cine de horror yanki de los ochenta con la que nunca terminé de congeniar del todo. Jamás la consideré mala, solo que no le veía yo "lo qué", menos comparándola con otros títulos del mismo periodo capaces de hacerme el culo pesicola. Recientemente decidí revisarla por comprobar cómo el tiempo, y mi marchitamiento humano, afectarían a tal percepción.
En un pueblecito costero de lo más insignificante y tranquilo, comienzan a producirse crímenes salvajes contra turistas y visitantes eventuales. Lo más inexplicable y escalofriante es que los responsables son una parte considerable de los mismos, en apariencia, amables habitantes. No estoy destripando nada, que se ve desde buen arranque y forma parte de los varios enigmas presentes a lo largo del film. El sheriff local entra de cabeza en el escaso grupo de aquellos que no participan del mondongo homicida y, por supuesto, lo desconoce, hasta que los cadáveres comienzan a apestufar. Se inicia así una investigación que le llevará a descubrir un terrible secreto... seguido de otro todavía peor.
Solo por la época, y sus inevitables más agradecidas características narrativo-estéticas, es imposible decir algo netamente negativo de "Muertos y Enterrados" (tampoco es que lo pretenda). La atmósfera a base de niebla continua. Esa extraña fotografía semi etérea. Los contundentes crímenes perfectamente maquinados en el apartado látex por el gran Stan Winston (destacando en cuestiones de brutalidad el del pobre médico) y una historia muy interesante que, tal vez, flojee un pelo hacia el clímax. Sigo sin vibrar con ella, ni me entran ganas de correr a por el blu-ray, pero desde luego la cosa resulta un solvente entretenimiento de calidad media-tirando-a-superior.
Protagonizan el cristo James Farentino, la guapa Melody Anderson ("Dale Arden" en el legendario "Flash Gordon" de 1980), un joven Robert Englund (¡este hombre estaba en todas partes!), Lisa Blount enseñando las tetas, el veterano Jack Albertson dando vida al excéntrico responsable de la morgue local, Michael Currie (jefe de "Harry Callahan" en sus dos últimas aventuras), Christopher Allport (la primera víctima, lo habíamos visto en "El asesino tras la máscara" y volveríamos a verlo en el "Jack Frost" costroso de los 90), la oronda faz de Barry Corbin y Michael Pataki, el poli de los "Spiderman" televisivos quien, paralelamente, ejercía como director de cine "exploitation", suyas son "La mansión de los condenados" -bastante olvidable, según recuerdo- y "La otra Cenicienta" -es decir, el famoso cuento pasado por el prisma del pajerío soft-.
Por cierto, justo en torno al cartel de "Muertos y Enterrados" se centró en una ocasión nuestra simpática sección de caratuleo chungo, por si gustan...

miércoles, 10 de junio de 2026

MINUTOS MUSICALES 46: PUNKPURRI

Retomamos los "Minutos Musicales" en plan catálogo de bandas diversas (aunque siempre con la esencia punk como base) y lo hacemos con cuatro de ellas sin desperdicio y que insto a conocer más a fondo.
Los "Seminal Rats" fueron un combo de punk garajero operando desde Australia entre 1984 y 1999, fecha en la que chaparon porque su guitarrista palmó. Por el camino parieron dos LP´s que, sin ser la repanocha, ni nada deslumbrante, se dejan escuchar alegremente, con ese rock and roll enérgico y macarrilla tan característico de los de su ralea. Justo, al segundo de ellos, "Plectrum Muscle", pertenece el tema acá dispuesto, "Heart Punch".

Parece mentira que, habiendo dedicado una entrada completa a hablar de "Chaos U.K." -una que, además, se actualiza cuando hay motivos (como la todavía reciente muerte de su carismático guitarrista más longevo, Gabba)-, nunca les regalara los oídos con ninguna de sus coplas, que son un montón. Me gustan muchas de ellas pero, seguramente, si me apuntan a la cabeza con el blu-ray de la última patochada de David Trueba y me obligan a quedarme con una sola, pues sería "Wall Street Crash", perteneciente a una de aquellas cosas tan raras que se dan en esta clase de combos: Un disco a destiempo, parido ya superados sus años de gloria, pero de resultados óptimos: "One hundred per cent two fingers in the air punk rock", donde los "Chaos U.K." se mostraban en plena forma, a lo que contribuía el uso de doble guitarra. Encima la portada, con el mentado y morido Gabba, estaba a la altura. Enlloi madafacas...


El día que compré el (segundo) disco de los "Dayglo Abortions" fui aplaudido por el dueño de la tienda ante mi decisión y osadía. ¿¿Que podía salir mal con un grupo de semejante nombre y una cubierta como aquella, en la que Ronald Reagan y su señora se disponen a devorar un feto humano?? (de ahí el título, "Feed U.S. A. Fetus" -ingenioso-). Y no fue mal, me moló bastante por su energía desatada, velocidad, vulgaridad, esa guitarra rollo taladro y el impertinente timbre de voz del cantante (uno que, extrañamente, no se repetiría en el futuro, sonando algo más grave... mala decisión). Los "Dayglo Abortions" son canadienses y, desde su debut en 1981, se han ido decantando por aquello de escandalizar al personal y tirar de temáticas crudas y desagradables. Alguna vez lo consiguieron, llegando hasta los tribunales o, directamente, el talego. En 2025 dos de sus miembros fueron arrestados por posesión de drongas. Y sí, han seguido activos todos estos años... aunque, según lo escuchado a posteriori, nunca lograron repetir los "logros" (así con muchas comillas, la verdad es que todas las canciones suenan muy parecidas) de este disco del 86, del que rescato "Stupid Songs" (la otra opción era "Kill the Hosers" sobre "matar palurdos", curioso viniendo de ellos...), que no logro discernir si es un palo a otras bandas... o un acto de honestidad en plan "sí, hacemos canciones estúpidas y estamos orgullosos", lo que sería muy loable.


Hablar de "GBH" (o, como se llamaban en sus inicios, "Charged GBH") significa hacerlo de una indiscutible institución del punk británico de los ochenta, aquel de un cariz más "fácil y vendible", por así llamarlo. También significa hacerlo de clásicos como "Sick Boy" (tanto la versión single como la versión LP), "Give me fire" o "Slit you own throat" (mis favoritas) entre otras muchas más. Sin embargo, y porque acá siempre nos mola salirnos por peteneras, a la hora de elegir un tema he optado por algo menos recurrente, aquel que abre su disco "Ha Ha" editado nada menos que en el 2016, cuando "GBH" llevaban ya largo tiempo alejados de las listas de éxitos... "indies", por supuesto. Y también, siendo francos, de sus años de mayor inspiración. Pasada la etapa dorada, la banda sacó unos cuantos trabajos de tirón tímidamente metal, algo discretos, para volver con fuerza en los 90 publicado "Punk Junkies", seguramente uno de sus mejores discos. De ahí en adelante intentaron adaptarse un poco a las maneras del que era el "nuevo punk", retomando su sonido más recurrente, el del principio, sin lograrlo. No obstante, y aunque "Ha Ha" es un disco muy del montón (con una portada especialmente horrible), el tema en cuestión (titulado igual) está un rato guapo. Juzguen ustedes mismos... 


sábado, 6 de junio de 2026

EL GRAN ENREDO

El clásico golfo listillo, ligón y vividor, intrínseco a la comedia de los años ochenta (y esta lo es, concretamente 1986), descubre accidentalmente que unos mafiosos han drogado a un caballo para que gane una carrera al día siguiente. Sin embargo, los criminales también le descubren a él, lo que dará pie a un, como bien aclara el título, gran enredo ("A fine mess" en v.o.) y muy tremebundo en el que acabarán implicados el mejor amigo del golfo, el capo de los mafiosos, su no tan santa esposa y unos policías, entre otros.
Asociado a Tony Adams, productor de todos los "Pantera Rosa" setenteros, Blake Edwards se marca un vodevil de manual en el que los equívocos pero, sobre todo, los continuos cruces del elenco, abriendo y cerrando puertas, son constantes y a ritmo razonablemente acelerado. Añadan unos gotitas de slapstick y ciertas dosis controladas de sal gruesa -¡era la época!- para amenizarlo todo. El resultado, como dirían -y dijeron- los críticos "zerioz", queda a leguas de los clásicos de su director... pero tampoco es del todo desdeñable. Una cosita cortita (ni alcanza 90 minutos), que no provoca carcajadas, pero sí algún momento de risiña gracias a puntuales ocurrencias genuinamente graciosas. Entre ellas, el mega-supositorio que le encasquetan al caballo por el bul para que corra más y, como no podía ser de otro modo, terminará en el orto de uno de los protagonistas (humanos) con hilarantes consecuencias. Incluso Edwards se marca un simpático guiño/tributo al espagueti western justo antes de los créditos finales.
Ted Danson, todavía fresco de "Creepshow", encabeza un reparto tan florido como a mi me gusta. Le siguen Howie Mandel (da la sensación de que pretendan lanzarlo como nueva estrella de comedia, cosa que no lograron, a pesar de otro intento al año siguiente con "Una auténtica vida de perros". Finalmente su labor más conocida es como la voz de "Gizmo" en la franquicia "Gremlins"), María Conchita Alonso, Jennifer Edwards (hija del dire), Stuart Margolin, el clásico de Edwards Richard Mulligan, tan histriónico como siempre, Paul Sorvino, Dennis Franz (habitual de Brian De Palma) y papelitos menores para Keye "Gremlins" Luke, James "Babe, el cerdito valiente" Cromwell, Rick "No matarás... al vecino" Ducommun y Theodore "Qué asco de vida" Wilson.
Ver y olvidar/borrar.

martes, 2 de junio de 2026

PIERCING

El neoyorquino Nicolas Pesce, director perteneciente a la hornada de lo que de un tiempo a esta parte llaman "terror elevado", tenía cierto prestigio como cineasta indie gracias a la película “The Eyes of My Mother” y a la que nos ocupa, “Piercing”. Pero justo después dio el salto al mainstream con el remake de “La Maldición” (el de 2019, no olvidemos que ya había uno previo) y los mismos que en su momento le agasajaron con los mejores parabienes ahora le ninguneaban, le negaban el saludo, alegando que la revisión de la película asiática era poco menos que bochornoso. No quiero decir que el ninguneo se lo haya ganado a pulso, pero quizás con esa película se mereciese tales críticas.
Sin embargo, esta “Piercing”, basada en la novela de Ryu Murakami y estrenada en "Sundance", que, con un par de momentos desasosegantes y visualmente impactantes, no deja de ser una película de un modernito, sí que gustó a ciertos sectores de aficionados al cine indie y colindantes con el de terror. Es una película de autor y, a su vez, una de “psycho killers”. Pero por mi parte, se deja ver sin mayores aspavientos y tampoco me habría perdido una película vital en mi fuero de no haberla consumido.
Por no spoilear más de la cuenta, diré que el argumento gira en torno a un psicópata que decide contratar a una puta para matarla en un hotel. La cosa se complica y, por equis circunstancias, la idea, minuciosamente preparada, acaba saliéndole rana. Todo esto contado de una manera muy estética y con visos de “neo noir”.
Pero, insisto, Nicolas Pesce es un modernito flipado con Tarantino. Y a las pruebas me remito, porque, a pesar de la estética tan “noir “ pasada por la túrmix de lo millennial, al final la película entera parece una excusa para robar bandas sonoras de clásicos del horror italiano (escuchamos las estupendas partituras de “Tentáculos” o “Profondo Rosso” como propias, pero, obvio, no lo son) y se nos presenta con una cabecera que recrea el VHS, con sus rayas de tracking y toda esa mandanga. Sí, el posmodernismo del posmodernismo. Y todo eso me resulta irritante, pero, si lo pasamos por alto, la película es, insisto, normalita.
Por otro lado, en el cine español (también “elevado”) de los últimos años, he detectado a una actriz española, muy mona ella, que, por hache o por be, tiene mucha presencia en películas como "Un amor" de la Coixet o "Cinco lobitos" de la recién galardonada con el Goya Alauda Ruíz de Azúa: Laia Costa. La veía y pensaba: “Ahora esta actriz está en todas partes”. Cuál es mi sorpresa cuando veo que también aparece aquí. Y en la nueva “La momia”. Un dato sin importancia que consideraba pertinente dar aquí.
Por lo demás, protagonizan Christopher Abbot y Mia Wasikowska.