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martes, 17 de junio de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (41): EL RAMBO GUAPITO DE CARA

Del estafismo caratulil hemos hablado largamente en la correspondiente sección de este mismo blog. Pero claro, hay casos y casos. Algunos cantan u ofenden más que otros, como el de "Soviet, la respuesta".
Se suele recurrir mucho al famoso "Tiburón 3" de Castellari, o a cualquiera de las típicas mangadas italianas, dejando a la peli que nos ocupa un poco en injusto segundo término. Pero si lo miran con detenimiento, verán que la cosa está a la altura de los tejemanejes más llamativos del colega José Frade y sus distribuciones cinemato/videográficas.


Observen atentamente la caratula que tienen aquí encima (cortesía del siempre amable y ocioso Enorm), ¿qué ven?, pues exactamente aquello que anuncian en un vistoso recuadro amarillo, un "Rambo ruso". Eran los tiempos en los que el cine americano andaba obsesionado con retratar a los rusos como los mega-malos de la función. Lo vimos en –la aburridísima- "Amanecer Rojo", en -la pesadísima- "Invasión USA" y, cómo no, en dos de los ejemplos más sonoros de la época, "Rocky 4" y especialmente el mega-hit "Rambo, Acorralado 2ª parte". Chorradillas de la llamada guerra fría.
Pero claro, de los dos bandos eran los yankees los que dominaban ampliamente el terreno del entretenimiento cinematográfico que, como ya habían hecho muchas otras veces con anterioridad, usaban cual arma propagandística. Aunque los russkies poco podían hacer al respecto, imagino que, ya hasta las cejas del panorama, lanzaron la casa por la ventana y se atrevieron con su propia versión de los hechos, su -nunca mejor expresado- respuesta. Sin embargo, "Soviet, la idem" deja mucho que desear como improbable "Rambo ruso". Esta es, simple y llanamente, una película bélica al uso.
La trama, curiosamente, es algo más "compleja" que lo que uno podría esperar ante semejante jardín: Los poderes fácticos en la sombra (americanos... entre ellos la C.I.A.) que se enriquecen con las guerras (vendiendo armas y tal) no tienen ningún interés en que Rusia y los USA se lleven bien. Por ello, deciden tirar adelante un maléfico plan, lanzar un misil contra un transatlántico repleto de (americanos) inocentes y culpar a los rusos. Contratan a un especie de militar renegado (americano) pa que haga el trabajo sucio, pero se medio vuelve tarumba y decide lanzar los misiles, directamente, contra un buque militar soviético. Estos, casi accidentalmente, se enteran de ello y deciden actuar, acudiendo hasta la base militar secreta donde se ocultan los malvados capitalistas y pararles los pies y los misiles.
A pesar de que las expectativas no se habían cumplido, el boom de "Rambo" andaba extremadamente calentito (tanto la de Stallone como la comentada son del mismo año 85) y los distribuidores españoles, fieles a su espíritu picaresco, no podían dejar pasar la oportunidad de ganarse unas perras haciendo lo que mejor se les daba, mentir al consumidor. Para ello, se curraron una caratula tan llamativa como la expuesta incorporando todo aquello que NO estaba en la película, es decir, literalmente un "Rambo ruso". Armado hasta la sobaquera, luciendo ropa color caqui, pisando una bandera americana en llamas, tan musculoso y altivo como Stallone pero, encima, mucho más atractivo de cara. El amigo Enorm fue quien descubrió el parecido con el fallecido actor Jon-Erik Hexum, famosillo en su momento por protagonizar la serie "Cover Up", "Camuflaje" en España, vendida también a su manera como la respuesta televisiva de "Rambo" -a pesar de estar fechada un año antes de la peli de Sly-. Investigando al respecto localicé la imagen promocional del show en cuestión que tienen a continuación y que resulta de lo más clarificadora...



En realidad el supuesto "Rambo" de la película no solo no actúa como tal, es que además es un tio más bien mayor, delgado y con bigote que se comporta como buen militar, cumpliendo órdenes sin rechistar (que rima y tó). No disfruta masacrando cientos de extras, ni lanzando granadas contra todo lo que se mueve, ni gritando, ni sudando los bíceps. Es más, es que encima ¡muere!, al final del todo y tras lograr terminar con éxito su misión... eso sí, de un disparo por la espalda propiciado por un cobarde gringo. Probablemente los rusos valoren más una muerte heroica, un sacrificio por la causa, que simplemente vencer y alejarse hacia el horizonte. Quien sabe (y de paso, los malos aún son peores de lo que ya eran porque ¡acaban matando al héroe!).
Ahí va una imagen del maromo...



Y claro, es que no hay color...


De todos modos, y a pesar de los pesares, la imagen que los cineastas dan de los americanos no es TAN simplista, tebeística, grotesca y caricaturesca como la que estos solían dar de los rusos en sus películas. De hecho, en "Soviet, la respuesta" incluso hay un yankee enfadado con los suyos -con razón- que se alía con "el enemigo". Eso tampoco significa que los lluesei no aparezcan como personas violentas (son los primeros que matan en la peli, los rusos nunca aprietan el gatillo si los otros no lo hacen primero), manipuladores, traidores, sucios capitalistas (enriquecerse es, esencialmente, el motor de todo) y crueles (no olvidemos en qué consistía su terrible plan). Los rusos, que tampoco son tontos, se retratan a si mismos como buenas personas, gente sencilla que habla con afecto de sus seres queridos, que ayudan al prójimo (aunque sea yankee) y chorrean honorabilismo por todos los poros de su roja piel.
Superada la decepción, queda lo que queda, una peliculilla de guerra que, más allá de la novedad de ver a los de las barras y estrellas como los malvados de la función, resulta bastante poco llamativa (a nivel medios va justica) y poco espectacular (la violencia anda dentro de lo estándar, únicamente destaco el chorrazo sanguno que esputa un cuello al que se le clava un cuchillo)... pero tampoco es un insulto ni nada que se le parezca. Se puede consumir perfectamente un Domingo por la tarde, después de la siesta y tan bien (aunque hubiese molado mucho ver una auténtica versión comunista de "Rambo", ¿a que si?).
En cuestión del personal implicado poca cosa puedo decir, salvo lo que pone en la misma caratula, que el director, Mikhail Tumanishvili, es el hijo de Andrei Gromyko, prestigioso político ligado a la guerra fría, dato este que ayuda a aclarar un poco más las intenciones tras "Soviet, la respuesta".
Sin embargo, ni yankees ni russkies son tan rastreros como lo fueron en su momento los distribuidores videográficos de segunda en España. Si no, fíjense en cómo era la versión franchute del poster de la película. Sí, también se menciona lo del puñetero "Rambo ruso", pero al menos la ilustración es fiel a lo que se nos muestra en pantalla. ¡Oh la la, c´est magnifique!.



sábado, 29 de marzo de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (40): UNA JETILLA ALUCINANTE

Siendo justos y honestos, el post de hoy no debería entrar en el club de las caratulas maravillosas porque lo que anal-izaremos y diseccionaremos a continuación no es una caratula, sino un recorte de prensa. Pero dado que, por lo demás, tratándose del pseudoengaño del que se trata, encaja perfectamente y de que este es nuestro puto blog, donde hacemos lo que nos da la puta gana y si no les gusta, pueden largarse a cualquier otro, pues, bueno, creo que la acción queda del todo justificada, ¿aquezi?.

Hace escasos días anduve por los dominios del rey de los cineastas "outsider" Juan Carlos Gallardo. Entre muchas otras y notorias cosas, resulta que el muchacho es un mega-fan del cine, especialmente si es "fantastique", y se entusiasma desmedidamente cuando arranca a hablar de ello. Y sin descanso. Solo alguien de este porte habría sido capaz de acumular a lo largo de los años los anuncios de prensa de estrenos cinematográficos adecuados a tales apetencias, y solo él los mostraría con orgullo y dilatada pasión, cosa que lotrodia hizo para mi y mis bonitos y honorados ojos verdes.
De entre todo el montoncillo de arrugados y amarillentos recortes, destacó este que sigue.....



¡¡Oh, "Una pandilla alucinante"!! el sobrevalorado clásico de Fred Dekker del año 1987, originalmente concebido como "The monster squad". Una de esas películas a las que el paso de los lustros otorga cierta pátina de notoriedad, aunque en su época no pareció contentar a nadie. Yo mismo acudí al cine a verla y recuerdo que salí algo confuso, ¿me había gustado o era una mierda?... lo que sí es cierto es que, ya en 1987, su tufo a producto "a lá Spielberg" quedaba algo anticuado. Total, amiguitos, que la nostalgia es mu mala.
Sin embargo, si miramos a fondo la ficha del film en "Imdb", concretamente su florido reparto, nos damos cuenta de que, no, Vincent Price no figura entre los protagonistas. Ni tan siquiera entre los secundarios. Vamos, es que ni cameo hay pal muchacho. ¿Y por qué Vincent Price?, coño, pues porque aparece  en el cartelito en cuestión... acérquense y compruébenlo ustedes mismos...........





¡Ah, canastos!, ¡¡Vincent Price y asociación ociosa de monstruos!!, entonces no hablamos de la película de Fred Dekker, sino de esta otra con la que, además, la ilustración concuerda enormemente (salvo por el Frankenstein, que tampoco aparece en el cartel original, ¿de dónde lo habrán sacado?, a saber, pero ¿podría tratarse de "Herman Munster"?)....




"El club de los monstruos", o "The Monster Club" (que suena muy parecido a "The Monster Squad"), es un producto del año 1981 en el que Milton Subotsky en funciones de producer mandaba un notorio "hasta siempre" a la famosa productora británica de horrores episódicos "Amicus" de la que, no porque sí, él mismo había sido co-propietario en sus golden years (y ojo, no digo que "El club de los monstruos" fuese una "Amicus movie", porque pa entonces la factoría de horrores fílmicos llevaba ya un tiempo enterrada, pero es evidente que se nutre mucho de su espíritu y su esencia). El guiño/tributo se completaba con otras presencias tan propias de la "old school" como Roy Ward Baker a los mandos, John Carradine, Donald Pleasence y, ¡zí!, Vincent Price. Añadiremos que, a pesar de su patético intento de modernizarse (incorporando actuaciones de bandas rockeras esperando asín ganarse a la platea joven), y de ciertas chungueces, "El club de los monstruos" era una peli de lo más simpática y entrañable.
Pero algo fallaba, porque no, aquel recorte NO era el de la película de Roy Ward Baker. ¿Que cómo lo sé?, carayo, basta con acercarse a los créditos que hay en la parte inferior y fijarse en quién figura como director....




Pues sí, ingratos lectores, lo que aquí tenemos es otro caso de jeta típica de la época, con la diferencia de que la hemos sacado de su ambiente videoclubero habitual para llevarla hasta la prensa escrita. Por coincidencia de títulos originales, a algún listo/perezoso le pareció buena idea usar el cartel de "El club de los monstruos" para publicitar "Una pandilla alucinante". Si echamos atrás en el tiempo y recuperamos el cartel original de esta última, tanto el que se vio en salas como en video-clubs (cortesía de "Record Visión"), comprobaremos que las diferencias son así como muy notables (también en el tono, ya que con el falso anuncio parece que vayamos a ver básicamente una comedia, cosa que no era del todo la peli de Dekker).





¡¡Emoción, intriga y dolor de barriga!!.
Gracias a Juan C. Gallardo por el recorte, a Pajarillo por la presencia y a las almas anónimas que me han cedido -algunas sin saberlo- el resto de imágenes que dan vida y color a esta tan maravillosa -como siempre- entrada.

lunes, 6 de enero de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (39): ASOMANDO A LO LOCO Y CON LA CARA DEL OTRO (O EL DÍA DESPUÉS DEL DÍA DESPUÉS)



Considerada un clásico menor del fantástico de los ochenta, "Muertos y enterrados" es una de esas pelis que conmigo no terminaron de conectar. Es decir, me gusta, me parece buena, pero no pierdo el ano por ella. Ni tan siquiera la tengo entre mis posesiones, ni en vídeo, ni en dvd, ni en nada (aunque, ahora que escribo esto, igual ha llegado el momento de darle una nueva oportunidad, quien sabe cómo me sentará en estos tiempos en los que soy ya una vieja nostálgica). Sea como fuere, está claro que tampoco necesita presentación.
Dirigida el año 1981 por Gary Sherman en su momento de mayor inspiración (suyas también son la desaprovechadísima "Subumanos", "La jauría del vicio", "Se busca vivo o muerto" o "Poltergeist 3"), venía escrita por el siempre valioso Dan O´Bannon acompañado de Ronald Shusett, responsables del libreto de "Alien, el octavo pasajero", lo que le fue de perlas a los productores a la hora de venderla (aunque, a decir verdad, es O´Bannon el que tecleó el guión del clásico de Ridley Scott, Shusett solo aportó la "story". Curiosamente, no mucho después de "Muertos y enterrados" se estrenó "Terror final", que se valía de la misma treta promocional aunque, paradójicamente, en ese caso O´Bannon no estaba implicado). La historia giraba en torno a un pueblo costero en el que los turistas morían de modo bien truculento en manos de sus habitantes para, poco después, reaparecer aparentemente vivitos y coleando, como si nada hubiese pasado. El sheriff investigaba el caso y se llevaba el susto de su vida. Sí, queridos, "Muertos y enterrados" era una peli de zombies, solo que algo distintos a aquellos con los que últimamente nos dan tanto la chapa.
No hace falta decir que uno de los varios hallazgos del film era su inquietante poster. Tan bien les quedó que en seguida le salieron imitadores de esos que tanto nos gustan en este blog. Veamos un notorio ejemplo...



"El día después del juicio final" ("The aftermath" en v.o.) es una película que no he tenido el placer de gozar y tras leer a fondo sobre ella, ya me muero de ganas (¿alguna alma caritativa que me quiera digitalizar este Beta -préstamo de Mr.Pajarillo- y cuyo nick comienza con la letra E?, ejem...). Por lo visto estamos ante una epopeya post-nuclear rodada el año 1978 pero que no cobró vida de modo oficial hasta 1983. Cuenta la historia de unos astronautas que, tras la misión espacial de rigor, llegan a una tierra sacudida por una reciente guerra atómica. Las calles están infestadas de moteros malvados o mutantes cuyo fin es joder la vida a los pocos supervivientes que quedan. Pues sí, digamos que estamos ante una mezcla de "El planeta de los simios", "Mad Max" (que no "Mad Max 2", fechada un año después del rodaje de la comentada), algo de "El último hombre vivo" y la no menos popular "Defcon-4"... ¿o no?, en realidad más bien sería al revés, porque esta última se hizo en 1985.
Según testigos, se trata de una candidata ideal para una improbable segunda parte de nuestro pest-seller. Vamos, que de tan chunga, está la mar de divertida, algo a lo que supongo ayudarán sus notables dosis de gore y violencia. Como a nosotros nos gusta. Completan el cuadro un puñado de nombres bien interesantes, tales que Sid Haig haciendo de jefe de los moteros belicosos, Forrest J. Ackerman, Jim Danforth (en realidad su especialidad son los trucajes visuales, de animación y derivados. Has gozado de su labor en títulos tan reconocibles como "El maravilloso mundo de los hermanos Grimm", "Equinox", "Dark Star", "Las aventuras de Flesh Gordon", "Cavernícola", "Creepshow", "La historia interminable", "The Stuff", "Commando", "El día de los muertos", "El príncipe de las tinieblas", "El mago de la velocidad y el tiempo", el octavo "Viernes 13" y... en fin, paro ya que me entusiasmo) o el clásico Dick Miller. En tareas de co-producción, sin acreditar, encontramos nada menos que a Ted V. Mikels. Entre el gentío de técnicos de efectos especiales (donde también figura Danforth) están Robert y Dennis Skotak, que terminarían implicados en las pelis más gordas de James Cameron. El director, co-guionista y protagonista es Steve Barkett, quien en funciones actoriles se ha dejado ver en un puñado de chusqueces de... ¡oh, no, tu otra vez!, Fred Olen Ray. Como director solo tiene otra peli más sin aparente desperdicio, "Empire of the dark", en la que un detective que persigue a un asesino da con un culto satánico de otra dimensión por el que pululan monstruos y ninjas (y es que Richard Harrison está en el reparto, algo que aclararía mucho este último punto)... ¿¿es coña??, casi parece "El anticristo 2" de Germán Monzó. Sonaba tan marciana que he buscado más info y, aunque no he leído otras referencias a los monstruos y los ninjas, la peli sí existe. ¡¡Yo quiero!! (finalmente la conseguí y AQUÍ tienen la respectiva reseña).
Pero no nos vayamos por los cérros de Úbeda, coño, que aquí hemos venido a hablar de la caratula. De la parte delantera no hay mucho que decir, es evidente que la inspiración del ilustrador ha sido "Muertos y enterrados", pero al menos se tomó la molestia de parir su propia versión, alterando un poco el original. Sin embago, para la parte trasera no se lo curraron tanto. Es fácil deducir -por el título español de la comentada y también por época- que esa imagen tan bien parida del muchacho mirando al hongo atómico seguramente pertenezca al famoso y traumático telefilm de Nicholas Meyer "El día después". ¿Seguramente?, no solo sería un dato evidente es que, encima, buscando información de esta, he dado con lo que sigue...



Y que si la pones después de la imagen extraída de la caratula de "El día después del jucio final", obtienes esto:

 

La secuencia completa de la huida del muchacho casi como si fuera un libro de esos que llaman "flip".
Es otra de las muchas grandezas de caratuleo chungo. Además de divertir, sorprender, emocionar e, incluso, indignar, te proporciona material para el ocio y las manualidades.
¡Lo que aprende uno en esta vida!

jueves, 2 de enero de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (38): PONTE PELUCA, DREAMANIAC



Cuando era más jovenzuelo, había en el video-club una serie de películas que no podía creer, por nada del mundo, que no me gustaran. Vistas a la distancia, sumaban demasiados atributos como para, una vez consumidas, crearme tal sensación de rechazo y modorra, así que de vez en cuando volvía a alquilarlas esperando que algo cambiara. Bien, únicamente funcionó cuando la espera entre visionado y visionado se prolongó, literalmente, más de una década. Por ejemplo, así fue con "Creature" y "Eliminator". A medias con "Terror Caníbal". Luego está "En busca del dragón dorado", que todavía no ha pasado la prueba. Y... bueno, la peli que comentaremos hoy, "Dreamaniac". Ya les adelanto que, de todas las citadas, es la única que ni tan siquiera el paso de los muchos años me la ha hecho más digerible.
"Dreamaniac" marcó el debut de David DeCoteau en el infra-mundo del cine de serie Z. Y resulta que, en aquellos tiempos, yo era muy fan de esta clase de material y de señores tan poco recomendables como Jim Wynorski o, sobre todo, Fred Olen Ray (que últimamente no para de asomar por el blog. Quien tuvo, retuvo). David DeCoteau formaba parte del club. El problema es que, mientras tanto Wynorski como Ray aún poseen algún título más o menos visible y simpático, me percato de que DeCoteau no tiene ¡¡¡NI UNO!!!. Sí, incluyo aquí la insufrible "Creepozoides". Vamos, que era un inútil y lo ha seguido siendo a lo largo de toda su carrera, saliera o no del armario y sin importar si sus películas iban destinadas a fricos pajilleros, niñas reglosas o gays desatados. Pero en 1988 yo todavía no era consciente de todo eso, rendía pleitesía al Sr.David DeCoteau y por ello me resultaba difícil comprender cómo "Dreamaniac", siendo encima una de terror "bien seria" (teniendo en cuenta la preferencia del director por la comedia o el "actioner" chungo), no me gustaba ni pizca, me aburría mortalmente y, sobre todo, encontraba desagradable su extraña estética casi de peli porno, percepción esta nada errónea. Cuenta la leyenda que cuando DeCoteau le proyectó la cosa terminada a Charles "Empire/Full Moon" Band y su pareja de entonces, Debra Dion, esta le dijo: "Has hecho una película porno "high class", solo que sin porno". Y es que, sí queridos, antes de su primer largometraje, DeCoteau se dejó las legañas y aprendió parte del oficio currando en la industria del cine para adultos, así que es normal que se le pegara algo.
"Dreamaniac" (originalmente concebida como "Succubus" y cambiada al título mucho más molón que finalmente se le quedó, y que los señores de "I.V.E." mutaron a "Dream maniac" en la careta que le precede cuando das al "play") nació simple y llanamente como evidente "exploitation" del fenómeno "Pesadilla en Elm Street". No lo digo yo, lo ha reconocido el propio DeCoteau en sendas entrevistas. De hecho, arrancó el proyecto de modo autogestionado, pero poco antes de rodar, Charles Band decidió invertir guita y distribuir el resultado bajo su flamante subsello "Beyond Infinity Films", que como saben -o deberían- se especializaba en ñordas de cuarta categoría firmadas por zineastas como Gorman Bechard, Ken Dixon o el mítico Tim Kincaid (que también venía del porno y reutiliza algunos pasajes de la banda sonora de "Dreamaniac" en sus propias cagarrutas, dicho esto último de modo afectuoso. El compositor para todos los casos se llama Don Great, habitual de la "Empire" en sus primeros años y que, aunque parezca guasa, terminó metido en productos de lo más famosos y "mainstream"). A cambio, Band impuso que se diera más cancha a las secuencias de pesadillas -por si no quedaba lo suficientemente claro con el título- y tetas -por lo evidente-. DeCoteau tomó buena nota de lo segundo, porque de tetas y erotismo de karaoke lo hay pa dar y regalar, incluidos chicos en slips o con el culo al aire, cosa esta que terminaría siendo en el futuro una constante de su cine. Pero de lo primero, no tanto. En realidad, pesadillas bizarras en "Dreamaniac" solo hay una, al principio, y me parece a mi que ninguna más. El resto, en su mayoría, son secuencias de paliqueo eterno, salpicadas de vez en cuando por algo de pajillismo y un poco menos de truculencia.
Y es que la trama no da para mucho. El prota de la historia es un jevimetalero que, a pesar de tener una novieta con la que chingar y que le perdona su aparente narcolepsia, quiere más, así que invoca a una criatura satánica que le haga triunfar entre las girls y, ya puestos, le dedique jugosas felaciones... aunque terminen en castración. Casualmente, esa misma noche la novia monta una fiesta en casa y uno de los invitados se trae a una chica que es igual a la criatura satánica. Bueno, es que ES ella. Sea como fuere, aprovecha la merienda para ir aniquilando a todos los invitados e incrementar la influencia mental que tiene sobre el jevimetalero. Entre mogollón de diálogos intrascendentes e innecesarios, mucha niebla y luces de colores (casi parece una de Andy Milligan... solo que un 5% mejor hecha), se van sucediendo crímenes bastante poco espectaculares. Solo al final hay algunos jugosos, a pesar de lo inverosímiles que resultan (destaco en este sentido la absurda decapitación por taladro gigante).
Realmente, no nos percatamos de que estamos viendo un "slasher" hasta el desarmante primer desenlace, cuando el elemento sobrenatural es exterminado de modo desconcertante. Nada comparado al aterrador segundo final, en el que un personaje califica de "Fabuloso!" todo lo visionado/sufrido hasta el momento. Sí... ¡fabulosísimo!.

Y en el trayecto, nos hemos aburrido como marsopas. Rodada en 16mm durante diez días, y casi sin salir de las cuatro paredes que conforman el escenario (otro punto de contacto con el porno, me temo), a "Dreamaniac" no hay por donde cogerla. Así de simple. Sí, claro, haciendo un gran esfuerzo puedes mirarla con nostálgico afecto, teniendo en cuenta cómo se concebió y por quién, pero creánme si les digo que yo la consumí pasada la medianoche del 31 de Diciembre, con un puñado de copas de champagne en el cuerpo... y ni así le supe ver el lado positivo.
Y es que, una vez más, es el dato paralelo, ajeno al contenido de la película/cinta, lo realmente interesante de esta historia.
A principios de los 70, el ya fallecido y tardíamente reivindicado Curtis Harrington rodó dos películas back to back (1971 y 1972) con protagonismo de Shelley Winters y que se apuntaban a ese extraño subgénero, entre el drama gran guiñol y el "american gothic", iniciado en 1962 por Robert Aldrich con "¿Qué fue de Baby Jane?" (y que siguió en 1964 con "Canción de cuna para un cadáver"). No lo digo por decir, ya que el guionista de ambas, Henry Farrell, lo fue también de "¿Qué le pasa a Helen?", la primera de las dos obras del tándem Harrington/Winters y protagonista de la sospechosa caratula que sigue, cortesía de "Glovisa"...



¿De verdad es necesario que comente algo?, ¿no es suficientemente obvio?. Sí, a la loca con alopecia de "Dreamaniac" (por otro lado, muy efectiva, en su época incluso daba algo de mal rollo) le meten un pelucón rubio y ¡ala!, directa a la caratula de "¿Qué le pasa a Helen?" (aunque, pa la ocasión, dejan únicamente el primer interrogante, eliminando fulminantemente el segundo. Justo al revés de lo que solemos hacer todos). No hay mucho más que añadir, salvo que nunca llegué a alquilar ni ver la película de Curtis Harrington, así que no puedo comentarles nada sobre ella. Sin embargo, sí que vi la segunda, "¿Quién mató a tía Roo?" (esta vez sin implicación directa o indirecta de Henry Farrell) y, en fin, recuerdo que me agradó más de lo que esperaba. Pero ¿qué importa todo eso ante un caso tan salvaje y ridículamente divertido de expolio caratulil como el aquí expuesto?.
Nada de nada.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (37): TATIANA JONES, LA PRIMA MANGUI DE INDIANA



Semejante caratula me ha llevado de cabeza lo últimos meses. Quería analizarla en nuestra querida sección dedicada al caratuleo chungo, pero no sabía por dónde comenzar. No bastaba con comentar el origen real y legítimo de las imágenes que luce, tenía que ir más allá, tenía que... en fin, ver la puta película. Ante la duda de no saber si iba a lograrlo, la dejé aparcada junto a un puñado de tantas otras que tengo en stand by, a la espera de poder arrojar luz sobre ellas.
Pues suerte que lo hice, porque, por avatares del destino, se me presentó la ocasión de poder disponer de una copia de "Tatiana Jones" en su formato VHS, gracias a la generosidad de nuestro viejo amigo Enorm. De hecho, mientras tecleo esto la tengo puesta en el vídeo y lo estoy flipando mucho. Pero antes de desvelar qué se esconde tras tan enigmático producto, estudiemos un poco la fantabulosa caratula, una obra maestra del recorta y pega. Y del morrazo.
¿Y qué tenemos aquí?, pues esto...

A Alan Rickman amenazando con una pistola a Bonnie Bedelia. Él interpreta al villano y ella a la esposa del héroe. Y resulta que este no es otro que "John McClane", es decir, Bruce Willis. Y la película, obvio, "Jungla de cristal", la buena, la primera.
Siguiente...



Podríamos pensar que la distribuidora "A.V.O." (¿?) intenta hacernos creer que Alan Rickman y Bonnie Bedelia actúan en "Tatiana Jones", pero no, estoy seguro de que el pazguato que diseñó la caratula con la tijeras y el pegamento de barra ni les conocía. Sin embargo, no me creo que no supiera quien es Jackie Chan que, como ven, sale en esta foto en pleno ataque de adrenalina.
Otra...

Alan Rickman, Bonnie Bedelia, Jackie Chan y ahora, la maciza Sybil Danning posando en plan modelo con la pistola de "V". Esta foto la tenía vista de las páginas de un "L´Ecran Fantastique", en un artículo dedicado a, cómo no, las "Scream Queens".
El resto de imágenes no las sitúo. La del coro de mozas me suena a biopic de la "Ronettes" o algo por el estilo.


Y ahora vayamos a por la película en si misma.
El título, de ultra-evidente procedencia e intención, es lo más desvergonzado de todo el pitote, porque, sí queridos, NADA tiene que ver con la obra que contiene tan misteriosa cinta, pero es que NADA DE NADA. Intentan argumentar la trola con una imagen de una mano sujetando un revólver (sin duda, extraído de otra caratula que, al menos hasta hoy, no he podido bautizar) y, cómo no, con esa tipa "vestida" en plan futurista (ojo al arma láser que sujeta), puro reclamo pa salidos pero que, esta sí, no desentona tanto con lo que veremos.
Resumiendo, que nos venden "Tatiana Jones" como una de acción y aventuras, con suspense y tal... y si no, lean atentamente la sinopsis de la parte trasera...

Pues sí, pero no.
Sí hay un periodista haciendo un reportaje, pero no del mundo del espectáculo en general, sino de un local en concreto, el "Crazy Horse" de Paris que aún anda activo a día de hoy. Naturalmente olvídense de aventuras, amor, celos y pasiones... y mucho más de disparos y suspense. "Tatiana Jones" es el título español (se trata del único país donde se desviaron tanto del original, es lo que tiene disponer de una cultura basada en el engaño y la estafa) de "Crazy Horse de Paris", dirigida, escrita y más o menos protagonizada el año 1977 por Alain Bernardin (no sabemo quién demonios es ese P.Navarre, que ni aparece en los créditos iniciales). Y resulta que el tal Bernardin (que se suicidó en 1994) era el dueño y fundador del mentado "Crazy Horse", famoso cabaret de alto standing especializado en números de vedettes bailando y enseñando las tetas. A veces aparece por el escenario algún humorista o ventríluoco, pero sin hacer demasiado ruido. Vamos, que eso de "un director de cine decide investigar...." es otra puñetera falacia.
Y no, "Tatiana Jones"/"Crazy Horse de Paris" no es como "Showgirls", en realidad se trata de algo parecido a un documental... pero tampoco, porque todo lo que vemos en el es pura recreación, así que lo dejaremos en docu-ficción o, más sencillo aún, panfleto propagandístico para el puñetero local, una promo muy larga, como esas grabadas en vídeo que se producían en nuestro país sobre populares espectáculos teatrales. El hilo conductor es un especie de periodista Escocés muy poco agraciado que asiste al show, se empapa de ver tetas (y nosotros con él) y al final termina la mar de contento y feliz por lo presenciado. Justamente, lo opuesto a nosotros.
Que fascinante y, a la par, decepcionante, ¿verdad?.

domingo, 10 de noviembre de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (36): LA MALDICIÓN DEL NINJAX

Sí, lo sé, hacía mucho que no dedicábamos una entrada en este sacrosanto blog a nuestras queridas caratulas chungas. Pero ante el reciente aluvión de copietas que hemos ido viendo aquí y allí, ha llegado el momento de reclamar el trono, de demostrar quien lo vale, y no hay otro mejor modo de hacerlo que, sí, rebuscar en nuestro bahúl del caratuleo chungo (repleto hasta los topes), agenciarse alguna realmente bizarra que de pie a mucho cachondeo y ponerse a teclear. No les niego que me ha costado mucho... no ya recuperar la sección en si misma, que también, sino decidirme por una "piéce" en concreto, porque, como les decía, hay mucho donde elegir y todo ello bien llamativo. Pero para ir entrando en calor, y a la espera de nuevas/futuras entregas de "Aquellas caratulas maravillosas" (que las habrá), me he decidido por un viejo amigo de la casa, "Duncan Jax", nuestro pseudo-"James Bond" favorito (después del inmortal "Charles Bind", claro) y que durante la segunda mitad de los ochenta protagonizó dos películas, la simpática "El orden del águila negra" y la decepcionante "La maldición del ídolo". Es esta segunda, justamente, la que centra -junto al mismo "Jax"- el post de hoy. Y por partida doble. Comencemos pues por el principio....


Y lo hacemos con "Golden Queen", prototípico subproducto asiático de ninjas ceporros.
Por alguna extraña razón, los distribuidores españoles pensaron que sería más atractivo para la portada darle todo el protagonismo a un especie de "James Bond" occidental que, a buen seguro, no aparece en toda la puta película, y dejar a los ninjas en segunda posición o, ya directamente, en la parte de atrás, como es el caso.
Bien, visto así, uno se pregunta ¿que parte de esta caratula será genuina y qué parte será mérito del señor Reciclo? (dejando a un lado, lógicamente, la tipografía del título y este mismo). Dadas las circunstancias uno piensa que lo único auténtico serán los ninjas que salen en ella, ¿no?, que pa algo es una puta peli de ninjas. Pos no, resulta que el llamativo enmascarado de la parte trasera está directamente calcado de aquí...



Lo único que emparenta a "Ninja Holocaust" con "Golden Queen" es su adscripción al cine de asesinos asiático vestidos con mono negro, porque poca cosa más. Cabe decir que esta caratula, la de "Ninja Holocaust", así como algunas otras del sello "Mogul", solían llevar aparatosos efectos metalizados bien brillantes por aquello de llamar la atención de la chavalada. A decir verdad nunca funcionó conmigo, ya entonces tenía muy claro que aquello era una serie Z probablemente insufrible, y en cuestiones de ninjas únicamente tenía ojitos para Sho Kosugi.
Bien, aclarado esto, seguimos con "Golden Queen". ¿Deducimos pues que la parte delantera de la caratula será legal?, ¿o al menos, lo serán los ninjas que salen en ella?, ¿o la jaca... o las ollas esas volcándose... o el avión?. Pues no, amiguitos, la respuesta es NADA. Todo ese material pertenece en realidad a la caratula probablemente británica de "La maldición del ídolo", "Unmasking the idol"... y aquí es cuando entra en juego el amigo "Duncan Jax". Veámoslo...



Efectivamente ahí tenemos a los ninjas, a la churri y al mismo pseudo-007... pero echamos de menos los globos y al mono. Lo del mono es comprensible pero, ¿¿los globos??, ¿¿a santo de los cualo los han quitado??. En fin.
Aquí vendría eso de "misterio resuelto" si no fuera porque la misma película guarda otra curiosidad bizarra que, aunque no tenga nada que ver con "Golden Queen" y con ninjas, sí tiene que ver con "Duncan Jax" y bien merece la pena comentarla, por todo ello y porque, en fin, a mi me sale de los huevos.



Se trata de la caratula alemana de, efectivamente, "La maldición del ídolo" que por esos lares titularon "Duncan Jack & Mr.Boon", alterando el nombre del pseudo-Bond y otorgando mucho más protagonismo al animalico. El que les de la tabarra con ella viene a cuento por tres motivos. Uno, porque es la fucking movie que es. Dos, porque mola mazo, especialmente la ilustración central de "Duncan Jax" y con el puñetero mandril enviándonos a tomar por culo. Y tres, por ese pequeño detalle que hay en la parte inferior, a vuestra izquierda...


¿Les resulta fácil reconocer esa imagen, a pesar de su borrosismo?, pues sí, a nosotros también y más si la sometemos al efecto comparativo. Quedaría asín:


Ahora sí, ya podemos decir aquello de "¡Misterios resueltos!" y quedarnos tan contentos, emplazándoles para una futura -y esperemos que no muy tardía- nueva entrega de "Aquellas caratulas maravillosas".
Hasta entonces.

sábado, 13 de julio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (35): UNA CUESTIÓN DE SEGUNDOS



Robert Butler es el director de "Los albóndigas en remojo" (por lo que ya merece todo mi respeto), "Turbulence" y un incontable mogollón de productos televisivos. En 1980 se responsabilizaba de "Secuestro en Central Park" ("Night of the Juggler", en su tierra), un thriller en el que James Brolin interpreta a un ex-policía (duro, muy duro) al que un psicópata secuestra la hija (y por error, ya que su objetivo era otra moza distinta). No hace falta ser muy listo para deducir que Brolin pondrá la ciudad patas arriba para localizarla y darle una lección al secuestrador.
Bien, mirando atentamente la caratula arriba expuesta, descubrimos que, si hemos de fiarnos de su contenido, la estrella del cine de yoyas Jean-Claude Van Damme interpreta un papel en la peli. ¿Tenía el Belga en 1980 edad para actuar en un film?, hombre sí, edad sí, ya que por entonces rondaría los 20... lo que no tenía, ni nunca tuvo, es capacidad interpretativa. En aquella época andaría por ahí entrenando e inflando músculos. Por tanto deducimos que su presencia en la caratula de "Secuestro en Central Park" es pura falacia (ya, ya, pero es que me encanta hacer teatro!!). De hecho, esa imagen pertenece directamente, y sin asomo de dudas, a "Cyborg", uno de los primeros vehículos que la "Cannon" produjo para mayor lucimiento de Juan-Claudio y que dirigía, como podía, el entrañable Albert Pyun.
Tras buscar y rebuscar tanto en la maldita red como en mi biblioteca de revistas especializadas francesas, no he logrado encontrar EXACTAMENTE la misma imagen... pero sí una de muy parecida. Ha sido en la caratula Argentina de "Cyborg", subtitulada en aquellos lares "El dragón invencible". Es esta...


Si nos aproximamos con el Photoshop, podemos destacar esta otra....


Y si la ponemos al lado de la extraída de "Secuestro en Central Park",
obtenemos lo que sigue...


Pues sí, hay una diferencia... pero una de escasos segundos. A la izquierda, Van Damme intenta desarmar a uno de los malos, mientras por el rabillo del ojo se percata de que otro se le echa encima. En la de la derecha, al primero ya lo ha dejado K.O., así que se dispone a soltar una coz al segundo. La tercera imagen sería la de este recibiendo la patada en todo el cabestro... pero para el caso, ya no nos hace falta. Creo que el ejemplo está más que claro. ¿O no?.
Por si las moscas, veamos otro caso...


"StreetWalkin´" o "Haciendo la calle" (1985, cortesía del entrañable sello "Lightning Video") es un -se supone que- desgarrador drama sobre la prostitución (además que, al estar dirigido por una pava, Joan Freeman, seguro que alguien tildará de feminista) no exento -DICEN!- de cierto elemento "exploitation" (una notable violencia, según leo) y algo de risibilidad (contundentes sobreactuaciones). En fin, no he tenido el gusto de verla... y tampoco es que me pirre por hacerlo, pero ahí está.
Centrémonos en la caratula:  Una moza posa seductora y desafiante, mirando a cámara, mientras a su espalda otra chica de la vida intenta ganarse a un cliente.
Bien, ahora imaginemos que el señor que hace la foto apaga su cámara. ¿Qué pasaría?, pues probablemente esto...


La prosti aprovecharía el parón para arreglarse el maquillaje (y visto que comparte vestuario con la de arriba, entendemos que se trata de la misma) mientras que su compañera de atrás... pues... no sé, parece que se está mutando en un monstruo infernal (si tenemos que guiarnos por el rostro), aunque probablemente lo único que haga sea insistir a su posible cliente o mandarle al peo. ¿Curioso no?, volvemos a encontraros ante un caso de "una diferencia de escasos segundos", solo que aquí resulta aún más llamativo al tratarse de dos pelis totalmente distintas. El ilustrador pensaría "¿Para qué molestarme en dibujar a una puta diferente o un fondo diferente?, lo recreo todo igual, solo que llevándolo diez segundos más adelante en el tiempo... y cobro igualmente". Fascinante!. ¿Qué retorcidas tácticas no hicieron los chicos del vídeo-club ochentero con tal de ahorrarse pensar demasiado?. ¿Qué nos queda por ver?.

Y si se lo preguntan, "Toda una mujer" es otro drama sobre la prostitución, solo que este producido en 1979 y de procedencia franchute, a mayor gloria de la actriz Miou-Miou, acompañada por la desaparecida Maria Schneider, la de "El último tango en París". Tampoco la he visto y, a diferencia del caso antes expuesto, no me apetece intentarlo.

Claro que, todo eso, ¡¿a quién cojones le importa?!.

domingo, 30 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (34): LO QUE HAY "OCULTO" TRAS LAS "CORTINAS"

Ayer noche quería ver una película, pero no sabía cual. No me apetecía nada específico, así que me dije "Que lo decida el mando a distancia". Puse la tele y comencé a saltar de canal en canal. Nada. Miré la "Guía" y, tras mucho rebuscar, lo localicé: "Sí!, dentro de una hora dan "Hidden", u "Oculto", la peli de Jack Sholder". Apetecía. Una de esas que nunca fallan y siempre entran bien. 
Y acerté. Lo pasé bomba revisando "Hidden", uno de los clásicos menores del "fantastique" ochentero y que en su época pegó con bastante fuerza. Imagino que muchos de ustedes ya la habrán visto, y si no, yo les cuento. Se trata de un especie de cruce entre "buddy movie", con dos polis aparentemente distintos que han de currar juntos y, a pesar de las diferencias, terminan llevándose muy bien, funcionando a la perfección como equipo, dando pié a algunas escenas medianamente cómicas y, si se presta, finalmente sacrificándose uno de los dos para salvar la vida del otro (o algo así), y elementos de ciencia ficción. En este caso, invasores del espacio. Resulta que un marciano feísimo, que es como un cruce de sepia con caracol, todo negro, llega a la tierra, se mete en el cuerpo de las personas y las convierte en criminales, adictos al rock duro y los Ferraris. Matan sin pestañear y, cuando quieren algo, lo pillan. Asaco. Justo en el mejor momento, aparece un misterioso agente del FBI que se comporta raro y dice buscar al infectado que la está liando parda. Sí, se trata del extraterrestre bueno de la historia, oculto también dentro de un cuerpo humano. El poli terrestre le ayudará a pesar de no entender nada de buenas a primeras. Y han de darse prisa, porque el marciano malo quiere meterse en el cuerpo del futuro presidente de los lluesei.
Notablemente influenciada por "Terminator" (incluso hay un guiño a esta, echad un ojo al "trivia" de IMDB para saber más), "Hidden" goza de un ritmo envidiable, toda ella, incrementado por secuencias de acción bastante espectaculares (tiros a tutiplen y persecuciones automovilísticas) y notables efectos especiales, como cuando el extraterrestre malo sale a la luz. Es indecentemente entretenida y divertida. Merece el estatus que tiene. Altamente recomendable.
Lo sorprendente del caso es que, tras ser el montador de "La quema" y debutar con la aburridísima e incomprensiblemente reputada "Solos en la oscuridad" a la que siguió "Pesadilla en Elm Street 2" (una de las más flojas de la saga), el director Jack Sholder se ganaba la etiqueta de "nueva revelación" con "Hidden". Sin embargo, nunca pudo gozar de ello. Después rodó la peli de acción "Renegados" para mayor lucimiento de Kiefer Shuterland y Lou Diamond Phillips, pero algo debió ir mal porque a partir de ahí limitó sus quehaceres a la televisión. No salió de ella hasta 1999 con la terrible y super-zetosa segunda parte de la estimable "Wishmaster" y se metió luego de cabeza en la problemática "Supernova", finalmente firmada de Walter Hill. Con tanta mala pata, lo último que le faltaba a Sholder era aceptar la dirección del bastante patético "Arachnid" de la "Fantastic Factory". Toma remate!. Lo intentó con un "thriller" protagonizado por Harvey Keitel del que nadie sabe nada, "Beeper", y regresó a su querida televisión dirigiendo en 2005 la simpática "La playa del terror" (también conocida como "12 días de terror"). Desde entonces no se sabe más de él. Que final más extraño y trágico para un, otrora, prometedor cineasta.
No mucha más suerte corrieron los demás rostros y nombres reconocibles de "Hidden", comenzando por el majete Kyle MacLachlan (el marciano bueno), que tras triunfar a lo grande en "Twin Peaks", vio como su estrella se iba apagando lentamente. Del resto del reparto el caso más curioso es el de Claudia Christian, que encarna a una sexy stripper y acabó casi especializada en trabajos televisivos, siendo su intervención en la serie "Babylon 5" lo más llamativo (lo que la convirtió en objeto de deseo de mucho fricazo). El guionista, Jim Kouf, luce un curriculum notable, siendo "Los albóndigas en remojo" el título que más destaca (por los motivos que sean).
Gracias al éxito de "Hidden", en 1993 se produjo una secuela ("Hidden 2: el regreso"... titulazo!!) que, aunque seguía la historia donde la habían dejado Jack Sholder y su equipo, no contaba con ninguno de estos, ni en el reparto principal, ni en el equipo técnico. Nunca llegué a verla y tampoco creo que nadie más lo hiciese, porque no hubo tercera.
Total, que al acabar "Hidden", recordé que en su momento fue blanco de un caso de "jetismo caratulil" de esos que tanto nos gusta analizar y estudiar en este blog, así que investigué y con la ayuda de "Google" y un "Mad Movies" de mi biblioteca privada, pude atar cabos y ponerme con ello. El resultado, a continuación...

Pero antes hablemos de "Cortinas", nacida como "Curtains" a finales de los 70 (aunque por problemas varios su estreno se atrasó hasta 1983). Se trataba de un intento por parte del productor de "Prom Night", Peter R. Simpson, de seguir sacándole jugo a la moda "slasher" imperante en la época, y que tantos beneficios le había reportado. La diferencia es que esta vez quería enfocar la cosa un poco más hacia el público adulto y apartarse algo del adolescente, así pues la peli cuenta con dos veteranos del calibre de John Vernon y Samantha Eggar en funciones protagoniles.
Un productor de teatro proyecta hacer una obra sobre la locura con su esposa, la Eggar, en plan estrella principal. Esta decide meterse en un sanatorio para conocer de primera mano el tema. De mientras, el marido cambia de opinión y organiza un casting para buscar a una sustituta joven y de buen ver, cosa de la que su mujer se entera y, vamos, no le sienta nada bien. Inevitablemente  las aspirantes irán siendo asesinadas por una misteriosa presencia oculta tras la máscara de una tétrica anciana.
"Cortinas" bebía más del "giallo" que del "slasher" y se tomaba la molestia de currarse una atmósfera y aportar ciertos toques artys. Bien, fue un batacazo en taquilla, aunque a día de hoy arrastra bastante buena prensa. Confieso que yo llegué a verla y me aburrí tanto que la quité... pero no me hagan caso, en la época era un mastuerzo sin gusto ni raciocinio. No es que ahora haya mejorado mucho, pero algo sí. De hecho, me gustaría volver a verla, tengo la sensación de que esta vez mis impresiones serían más positivas.
En fin, el caso es que una de las ediciones VHS con las que "Cortinas" llegó a España fue esta que ven a continuación, cortesía de "General Video".


Sí, las fotos de la parte de atrás son de "Curtains". Vamos, es que tienen toda la pinta de haber sido tomadas de la pantalla del televisor. Pero, una vez más, cuando nos fijamos en la parte frontal, la cosa cambia. 
Ustedes se estarán preguntando: "Muy bien, ¿pero qué pinta "Cortinas" y el "jetismo caratulil" en una reseña de "Hidden"?". Pues pinta, y mucho, porque la imagen de la cubierta, la del tio en llamas con la pistola no pertenece a "Cortinas", sino a "Hidden". ¿Que por qué la peli de Sholder y por qué esa imagen?, bien, ¿no está claro?, en el fondo luce unas enormes, rojas y bien llamativas cortinas... así que, ¿por qué no?. Y para que vean que no me flipo, aquí tienen escaneada una página completa de la revista "Mad Movies", con un reportaje dedicado a "Hidden" en el que destaca la versión original de tan misteriosa imagen....



Naturalmente a los chicos de "General Video" no les valía con limitarse a recortar y pegar, tenían que incluir extraños retoques pincel mediante como los que siguen...



en ambos casos, a la izquierda tienen la original, y a la derecha la retocada.

Dejaremos de lado el absurdo slogan, "Un extraño ser inanimado o real se esconde tras las cortinas..." (¿¿extraño ser inanimado??, ¡pero si aquí no hay marcianos, solo alguien oculto tras una máscara!), y nos fijaremos en el muñecajo que asoma abajo de la caratula,a su derecha. Se ve que en "Cortinas" el asesino deja un muñeco junto al cadáver cada vez que actúa (o eso creo haber entendido), de ahí la referencia. Lo coñero del asunto es que si nos acercamos gracias a la magia de "Photoshop" y miramos bien, veremos que, por muchos retoques que tenga la imagen, sigue siendo reconocible....



Sí, joder, es el puto "Chucky"!!!, el "Muñeco Diabólico" al que, a base de repintar, han deformado notablemente.
En fin, otro caso más para el invencible "Ace Ventura", detective de carátulas chungas. Y no lo olviden, después de tanto rollo la moraleja inicial sigue bien vigente: Vean o repasen su copia de "Hidden", lo agradecerán.
(Y si tienen "Cortinas" -y no me refiero a la decoración de su pocilga-, véanla también. A lo mejor, después de todo, no está ni tan mal).

martes, 25 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (33): A LO CHUNGO Y CON LA CARA DEL OTRO



De Sho Kosugi, los ninjas ochenteros e "Indestructible: ruega por tu muerte" ya hemos hablado con anterioridad en este blog, aunque de esta última nunca todo lo profusamente que merecería. Así, por encima, se trata de un especie de "Death Wish" en el que se cambia al justiciero urbano por un ninja retirado que decide retomar las armas cuando su familia es agredida por la mafia. "Indestructible: ruega por tu muerte" se hizo bastante popular en la época gracias a su notable ultra-violencia. Incluso sufrió algunos leves cortes cortesía de la señora censura (¡que puta!). 
Pero que nadie se entusiasme, naturalmente vista hoy la cosa no parece tan tremebunda. Puede que incluso se haya superado. La diferencia, sin embargo, está en que mientras la violencia super-gore y hiper-sangrante de, por decir una reciente con Kosugi, "Ninja Assassin" resulta muy espectacular y llamativa, es tal su exageración y estilización que, al final, no hace daño. La de "Indestructible: ruega por tu muerte" puede que no sea tan llamativa, por el contrario, es más cruda, física y destila mucha más mala leche. Violencia y hemoglobina a un lado, esta obra del veterano Gordon Hessler se deja ver, aunque tampoco es nada del otro jueves. Su moderado éxito esputó el proyecto de una segunda parte que nunca llegó a materializarse.


Otro de los aspectos curiosos y atípicos de "
Indestructible: ruega por tu muerte" era el look del ninja. En este caso, Sho Kosugi no se conformaba con el habitual mono negro, para la ocasión lucía sus mejores galas en plan macro-ninja de la muerte con casco, muñequeras y nosecuantos abalorios más. Algo que debió de molarles mucho a los eternamente desvergonzados muchachos de "Topacio Home Video", quienes usaron una imagen (invertida) del amigo Kosugi con toda la indumentaria (y que en la caratula de "Indestructible: ruega por tu muerte" figura en la parte trasera) como portadón de "El poder del dragón" (misteriosamente subtitulada "La posada del dragón verde"), prototópica epopeya feudal de artes marciales made in China y que, como todas las caratulas del palo, tiene los nombres mal escritos o tergiversados. Dado lo poco puesto que estoy en pelis de este rollo, si alguno de ustedes domina la materia y puede echar luz, tiene todo nuestro consentimiento.


"El legado del diablo" es un clásico menor del añorado horror ochentero, en el que el eterno hermano raro de Ron, Clint Howard, interpreta una versión masculina de "Carrie", un chaval poco agraciado y blanco de continuas bromas por parte de sus compañeros de academia militar que, un buen día, y gracias a un ordenador (en la época comenzaban a despegar), contacta con el espíritu de un temible brujo satanista interpretado por el legendario Richard Moll. Después de mil y una putadas, a cada cual peor, Clint Howard se servirá de su nuevo amiguito para vengarse, en un final que se hace esperar demasiado pero que, pa compensar, ofrece toda la truculencia que uno podría desear en aquellos tiempos. "El legado del diablo" no es ninguna maravilla, pero resulta inevitablemente entrañable. La edición original lucía una caratula bien reconocible y popular que, a ojos de un infante, resultaba inquietante. Mucho menos afortunada era la edición -presupongo que- posterior cortesía de "Exagono Films".
Para romper con la costumbre, cabe señalar que, por esta vez, las imágenes de la parte trasera SÍ pertenecen a "El legado del diablo".
Muy al contrario, con la parte frontal, todo cambia. Ni idea de dónde sacaron esa calavera. Ni tampoco de qué catálogo de a saber qué grandes almacenes extrajeron ese ordenador tan blanco, reluciente y listo para estrenar. Lo más llamativo sin duda es el monstruo que aparece en la pantalla. ¿Lo reconocen?. Veámoslo más detalladamente...


¡¡SÍ!!. Se trata del fantasma de la bibliotecaria de "Los Cazafantasmas" (invertida también, ¿de verdad se creían que haciéndolo evitaban todo posible reconocimiento?). ¡¿Recuerdan la genial escena?!, es la primera vez que Bill Murray, Dan Aykroyd y Harold Ramis se enfrentan cara a cara con un ente sobrenatural. No están preparados para cazarlo, así que improvisan aquello de "A por ella!". Lo único que logran es que la hetérea bibliotecaria se convierta en esto que ven, meta un aterrador rugido, los cazafantasmas salgan pitando y los chavales que fuimos a verla en la época nos pegáramos un susto, pero uno de esos que molaban. Suspiro!.
Tiempos desvergonzados, tiempos ingenuos, tiempos felices.