viernes, 15 de mayo de 2015

LA PANDILLA BASURA

Ya saben lo que es “La Pandilla Basura”; Una colección de cromos  de la famosa compañía americana “topps”que, por un lado, parodiaba la imagen de las conocidas muñecas repollo y por otro, mostraba en tono cómico una serie de ilustraciones en las que podíamos ver niños en actitud escatológica, ejecutados, decapitados, amputados, deformes, torturados… y todas las aberraciones que se puedan imaginar, todo ello servido con muy mala baba y, según se mire, con una crueldad intolerable. El resultado de esto, es la colección de cromos más popular y vendida de la historia, que se exportó, incluso, en el tercer mundo y esto incluye, obviamente, España. Claro que mientras que en  estados unidos estos cromos se presentaban en forma de tarjetas –la manera habitual de coleccionar cromos en los U.S.A.-  y  la formaban una serie de 16 colecciones sumando 1200 cromos, en España lo hizo de la forma habitual aquí en los ochenta, esto es, cromos adhesivos que se pegaban de mala manera en un álbum con papel de calidad de mierda, con un máximo de 166 cromos. Casi nadie se acuerda, pero en España, además de la colección principal, poco después apareció una segunda colección, con nuevas imágenes, que  con la misma fuerza que triunfó la primera de ellas, fracasó esta segunda.
Hoy el primen álbum, el que todo el mundo tiene (yo guardo ese álbum completo como oro en paño) es una pieza de coleccionista cotizadísima. Debería serlo el segundo.
Esos cromos fueron polémicos a más no poder, siendo prohibidos en mogollón de países, además de las consiguientes quejas por parte de los padres de los críos que los coleccionaban. No era puritanismo, los cromos eran realmente fuertes para los niños, pero nos encantaban.
El caso es que tal éxito, no se podía quedar únicamente en los cromos, así que por un lado, se hizo una serie de televisión completamente light, pero que, censurada en Estados Unidos, sin embargo aquí en el tercer mundo si que se emitió, al menos en los canales autonómicos, y por otro, se estrenó la película que nos atañe. Al tercer mundo llegó en formato vídeo.
“La pandilla basura” está considerada por la prensa especializada (y esto incluye, que ustedes y yo podamos conocer, “Rotten Tomatoes”) como la peor película de la historia, si bien no está ni considerada como tal en las listas menos especializadas de pelis malas tipo “Worst Movies Ever Made”, que dan más palos de ciego.
Por supuesto, como fan que yo era de los cromos, quedé exhausto cuando descubrí, en uno de mis videoclubes habituales, que habían hecho una película basada en los cromos, pero tras ojear la carátula, la cosa tenía tan mala pinta que jamás la alquilé. No captó mi interés.
Casi treinta años después, veo, navegando por Internet, unos fotogramas pertenecientes a la película y  me digo a mí mismo “¡Que coño! Me la bajo y me la veo”.
Y la mayor baza con la que contaban los productores, que es vía libre –en el sentido de que son unos personajes de cromos que no tienen una historia detrás- a la hora de elaborar el argumento. Pero claro, la falta de ideas y de medios, dejaron toda esa creatividad de la que podrían haber hecho gala en la cuneta, elaborando una historia de mierda para el público infantil (se cuenta por ahí, que en un principio iba a ser una película de terror y que la iba a dirigir John Carl Buechler. Ya le pega), que se tradujo en fracaso taquillero y la indiferencia del público, incluso hoy, que tanto se reivindican los productos de los ochenta, por el mero hecho de ser  eso, de los ochenta (Aunque ahora llegan a mis oídos, que ya tampoco mola... puto fandom).
Y la cosa, naturalmente, no es para menos, pero uno está tan acostumbrado ya a la cochambre, que no solo he encontrado la película simpática, sino que incluso me ha hecho gracia. Tiene un par de elementos estrambóticos que me han gustado.
Ahora, la historia, es una puta mierda: Por un lado tenemos a la pandilla basura, un grupo de enanos cabezones y deformes que vomitan , mean, moquean y se tiran pedos, que llegan a la tierra, desde el espacio exterior en su cubo de basura-nave espacial. Pasa el tiempo, y por otro lado, tenemos a un niño que trabaja para un mago que vende antigüedades, donde se encuentra el cubo de basura de los infraseres desde que estos llegaron, y queda advertido el niño explotado de que no toque ese cubo bajo ningún concepto, ya que es similar a la caja de Pandora. Obviamente, un incidente hace que este cubo sea tocado y que se escapen los subnormales.
Este niño de no más de 12 años, es acosado y golpeado por un grupo de “nuevaoleros”, que incluso llegan a intentar asesinarle (La pandilla Basura le salvan, desafortunadamente), pero al chaval no solo parece sudársela, sino que además, se siente atraído por una de las chicas de este grupo, aunque esta le saque como 15 o 16 años. Esta chica además vende ropa popera en una tienda clandestina, y el día que el chaval aparece en su tienda con unas ropas ochenteras que han elaborado la pandilla basura, y las cuales dice que ha confeccionado él, esta decide dedicarse a calentar la polla al crío (incluso, le mete la lengua en la oreja) con el fin de que haga más ropa y poder venderla. El muchacho pone manos a la obra a los deformes y le cosen una serie de ropajes que le valdrán a la chica conseguir un pase de modelos. Mientras, La pandilla basura hace travesuras por ahí (se van al cine, como los Gremlins, o la lían en un bar, como los Gremlins) y los Post Punkis estos, al descubrir que quienes se pegan la currada  con los ropajes son la pandilla basura, avisan a los responsables del hospicio ¡para feos! del condado, para que, como si fueran perros rabiosos, los capturen y los encierren en sus instalaciones. Y claro, habrá que rescatar a los freaks.
Que quieren que les diga, la película es un rato mala, pero a mí, lo de la pederasta calentando al chaval a lo Demi Moore, o lo del hospicio para feos, me parecen dos de las cosas más marcianas que he podido ver en una película. Y me gustan ambas ideas.
En cuanto a los monigotes, los han elegido a conciencia; no han escogido muñecos de aquellos que se arrancan la carne o se cortan los brazos con un cuchillo en los cromos, no, han tirado solo por el lado escatológico, y en la película, este se nos presenta solo en momentos  puntuales para dejar clara la personalidad de cada muñecajo y de forma completamente blanca. Y lo más importante  y detestable de todo: en los cromos, todos los personajes son niños, aquí los han convertido en adultos. Y eso que solo se mean y se tiran pedos. Y conscientes sus perpetradores de que estaban ante un material del todo transgresor y provocador, para que no se diga, al personaje del lagarto (Ali Gator) le han colocado una tarterita en la que lleva ojos, dedos humanos y demás extremidades amputadas, con el fin de darle el toquecito gore, pero se nota tanto que esos órganos que el lagarto nos muestra, pero que no llega a comerse jamás, son de goma espuma, que en ningún momento se crea un efecto desasosegante.
Con una falta de medios más que palpable, y con un guión elaborado por alguien con poquísimas luces (el propio director) la película, además de estúpida, hace aguas por todas partes, con unos gags que no hacen ninguna gracia, unos muñecos feos a más no poder y un deambular general que resulta crispante, pero oigan, me hace gracia el berenjenal… es tan estúpida, tan ñoña, es tan poco fiel al espíritu cruel de los cromos, que automáticamente se convierte en una cosa extraña. Una rara avis, sin fandom que la defienda (es más, solo encuentro detractores e insultos en torno a ella) que, aún viendo que es una mierda, me he comido de principio a fin, sin pestañear y con una sonrisa en los labios.
El reparto lo encabeza, como uno de los monstruitos, como no podía ser de otra manera, el “Warwick Davis de la serie b” o lo que es lo mismo, Phill Fondacaro, que se hace acompañar de más enanos no tan populares, y se una serie de personas (porque llamarlos actores es una osadía) de tamaño real, a los que no les he visto la jeta en mi puta vida, ni me voy a poner ahora a trastear en el IMDB para ver que más cosas han hecho. Dan igual.
En cuanto al director, Rod Amateau, es un productor y director de productos televisivos de más o menos renombre (es el responsable de “Lío en la Universidad”, telefilme “Teenmoviero” al servicio de un Michael J.Fox pre “Regreso al futuro”) cuyo trabajo más destacable para el cine, es este. Claro, que ya no volvió a dirigir cine hasta que murió.
Una película que, efectivamente, se merece el ser considerada la peor de la historia. Si no lo es, está cerca de conseguirlo, y solo por eso, ya se merece una consideración y por si sola, a mí me ha ganado. No necesita del imprescindible “humor involuntario” de las películas malas, por eso no la reivindican los lerdos amantes del cine “Trash”, porque se aburren. Que coño sabrán ellos. A mí me parece toda una curiosidad.

miércoles, 13 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "VIERNES 13, PARTE V, UN NUEVO COMIENZO""

Indiscutiblemente, se trata de mi favorita de la saga. Y eso que ni tan siquiera sale Jason... pero desde luego es una de las más entretenidas. Pero para saber más de la misma, les enlazo la reseña que en su momento escribió Naxo.
Yo solo tengo que decir, que sería la última de la saga en la etápa de los ochenta que se estranaría en cines en nuestro país (además, casi de tapadillo) llegando ya el resto al videoclub.
Y también decirles, como curiosidad, que mientras que en cine la película se estrenó con el título de "Viernes 13, Parte V, Un nuevo comienzo" en vídeo salió con el título ligeramente cambiado, pasando a llamarse "Viernes 13, 5ª Parte, Un nuevo comienzo". Curioso.














lunes, 11 de mayo de 2015

GULLIVER

Amparada en ser una adaptación libre de “Los viajes de Gulliver” de  Jonathan Swift, lo que verdaderamente ofrece esta película, es la poca vergüenza del director Alfonso Ungría. Pero la poca vergüenza se vio justamente castigada. Lástima que ese castigo que destruyera la película, fuera proveniente de las últimas  cuchilladas de la asquerosa y vil censura.
Resulta que el director Ungría, vio la película de Werner Herzog “Los enanos también empezaron pequeños” sobre una sociedad de enanos que se rebelan, y como aún no se había estrenado en España, aprovecha  la ignorancia habitual del publico de este país y se junta con Fernando Fernán Gómez para, con dos cojones, y sin reconocerlo en ningún momento, plagiar la idea y el concepto de aquella. La única manera de defenderse de esta acusación es, como ya he dicho antes, el ampararse en que adapta “Gulliver”… pero en realidad, y con unos toques castizos, nos cuenta prácticamente lo mismo que la de Herzog, sin la pericia de aquél, por supuesto y  nada de “Los viajes de Gulliver”.
Así tenemos a un delincuente que escapa de la policía y, tras un accidente, acaba en un remoto pueblo perdido y desértico, habitado por enanos. Estos le recogen y es testigo de la sociedad de la que forman parte, con sus dictaduras, jerarquías y en torno al mundo del espectáculo –tauromaquia y teatro-.
Como el hombre es más fuerte que ellos, hará que las cosas en ese pueblo se pongan de su lado y, ofreciendo casinos y todo tipo de ocio a los enanos,  pronto tomará el poder, con las consecuencias que esto pueda acarrearle.
Rodada en 1977, la película no consiguió ser estrenada hasta dos años después. La censura la dejaba completamente amputada, se cebaron con una escena en la que, en teoría, se mostraba una felación, y otras tantas en las que los enanos cometían fechorías (o no). Entre eso, y que las distribuidoras no querían estrenar un producto tan peculiar, se quedó en las latas hasta que, pasados dos años, se estrenó de tapadillo, desplazándose hasta los cines, unos 48.000 míseros espectadores.
Desde los primeros fotogramas, detectando el plagio, la película ya me resulta antipática  y, según va avanzando, me voy aburriendo, me va cayendo más gorda y me  pongo de mala hostia. Además, es el precedente de lo que poco después vendría con la dichosa Ley Miró. Encima, la versión que yo he visto, no tiene la famosa escena de la felación.
Mala no, lo siguiente. Y pedante. Y pretenciosa.
Junto a Fernán Gómez, toda la cuadrilla de enanos del cine español de los setenta y ochenta: José Jaime Espinosa (“Cristóbal Colón de oficio descubridor”, “La Momia Nacional”, “La loca historia de los tresmosqueteros”) o José Rivera “Caracolillo” (“La Biblia en pasta”) junto a actores de tamaño normal de la talla de (jejeje!) José Riesgo.
En cuanto al director Alfonso Ungría, empezó su carrera con una película de prestigio como fue “El hombre oculto”, para pasar a una boicoteada por los mismos productores y nunca estrenada, “Tirarse al monte”. Siguió con típico cine español de mierda, como “África”, donde vemos las tetillas a ElenaAnaya, “El deseo de ser piel roja” o ese panfleto donde un grupo de profesionales nos dejan claro lo comprometidos que son (jajajajajajaja!!) titulado “¡Hay Motivo!”
Que mal me cae todo este universo.

domingo, 10 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "GOMIA, TERROR EN EL MAR EGEO"

De este absoluto clásico del trash dirigido por Joe D´Amato (Aristide Massaccesi a la hora del café), con el estupendoso título original de "Antropophagus", hemos hablado largo y tendido tanto en formato escrito como en formato audio. Por todo ello, no me enrollaré al respecto... aunque ni falta que hace, porque los fotocromos de marras son absolutamente DIVINOS, ¿a que sí?, y después de todo una imagen vale más que mil palabros.
Por si alguien se lo pregunta, el cartel del final no es ni el poster, ni el press-book, ni nada raro, iba dentro de la bolsita de los fotocromos -como siempre, en mi caso, cedidos por el George Eastman patrio, Alex Gardés- cual si fuera uno más, y me trae mogollón de recuerdazos, como cuando vi por primera vez esa maravillosa ilustración del grandioso E.Sciotti en los polvorientos estantes de un video-club de Hospitalet y casi me vuelvo loco de placeddddd.
¡Abracadabra!....












miércoles, 6 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "VIERNES 13, ÚLTIMO CAPÍTULO"

La cuarta de "Viernes 13", también sería una de mis favoritas. Se anuncíó a bombo y platillo como última película de la franquicia; nada más lejos de la realidad, la saga estaba en su mejor momento y todavía quedarian muchas entregas. Como aquél que dice, el Jason icónico no había hecho más que nacer. Lo que si que es casi la última que se estrena en cines en nuestro país, y digo casi, porque aún se estrenaría otra más.
En los maravillosos fotocromos (que en nivel de belleza van en concordancia con el nivel de entretenimiento de la entrega que le ha tocado a cada uno) tenemos, incluso, uno de Tom Savini mostrando efectos especiales.













lunes, 4 de mayo de 2015

REALIDAD MORTAL

De la etapa  videoclubera de principios de la década pasada – lo que yo llamo “Segunda era doradadel vídeo club”- data esta película, más concretamente de 2002, que yo creo que es, con mucho, una de las peores películas que he visto jamás. Va en serio, de aquellas que no logras sacar absolutamente nada positivo, tan insípida que abruma, sosa como una lechuga sin aliñar, aburrida como una mala cosa…
Una peli de terror sin terror, un “Slasher” (pseudo-Slasher más bien) sin gota de sangre, una tontada como un castillo
Y es que a principios de 2000, los “Reality Shows”  y más en concreto “El gran hermano” se pusieron de moda en todo el mundo, lo que propició que en el cine se explotara esta vertiente; en la gran pantalla con cosas como “My Little eye” por poner un ejemplo que recuerde, “Más de mil cámaras velan por su seguridad” sería el representante español, las series de televisión aportaron su granito con “Dead Set” y montones de subproductos de videoclub se adscribirían a este sub-género (que, prácticamente, hermana con el “Found Footage”), fallido, pero que, al igual que los “Realitys” siguen en activo y en forma: En televisión “Gran hermano” es lo que tiene más audiencia y en la televisión por cable y el VOD,  obtienen buenos beneficios películas que explotan el filón que ofrecen esos programas, como las recientes “Jersey Shore Masacre”, “Jersey Shore Shark Attack” o la saga de “Psicosis en mis superdulces 16” que cuenta hasta con un nutrido fandom en U.S.A. Y en común tienen, todas ellas, que son malas como la peste. Pero este “Realidad Mortal” se lleva, sin duda alguna,  la palma.
Tomando como referente el programa “Gran Hermano”, cuenta como un grupo de chicos y chicas entran en un concurso en el que tendrán que convivir durante tres meses en una casa, mientras un equipo de televisión filma todos sus actos. De repente un señor al que casi no vemos, dará buena cuenta de ellos, mientras que los supervivientes, presos de la histeria, acabarán matándose unos a otros inducidos por las falsas sospechas.
Huelga decir, que hasta el minuto 45 no muere ni uno, y hasta que eso ocurre tenemos que ver intrascendentes escenas entre unos protagonistas que no nos interesan ni un comino. Pero, curiosamente, cuando llegan los asesinatos, la película se vuelve más previsible, más aburrida y nos interesa aún menos. Máxime cuando está tan mal rodada que no sabemos nunca quien es el asesino, ni que está pasando. Para colmo de males, y como  ya he dicho antes, no tiene ni una gota de sangre… entonces ¿Dónde está el interés en una película en la que lo único que nos puede llamar la atención, es ver como masacran a una serie de jóvenes y el gore? Obviamente, una vez explotado el filón que les reporte unos dólares a los productores (en este caso “Gran Hermano”) la película es lo de menos. Y en este caso, eso queda más que patente.
Bien, pues ahora viene lo único que a nivel friko puede interesarnos de esta mierda, que es su director: El Canadiense Rafal Zielinski, que para esta ocasión firma el truño como Rafael Zielinski.  ¿Qué que ha hecho este caballero? Pues se trata del director de, nada menos que “Los Rompecocos”,  y sus secuelas “4 Chalados a tope” y “El Hotel de los líos” y “Loca academia de reclutas”, Carrera en la comedia, muy apreciada, no obstante por los integrantes de este blog. Sin embargo, sus incursiones en el terror, ya entrados los 2000, son poco menos que infames e insoportables. Como ejemplo, este “Realidad Mortal”.
En el reparto, jóvenes y jóvenas de buen ver (y mejol tocaaaaal) con dos o tres titulitos de mierda en sus filmografías y el rapero Sticky Fingaz, el peor componente de uno de los peores grupos de rap de la “New School” como son “Onyx” y que si de rapero no vale nada, como actor parece que siempre esté interpretando a un retrasado mental, cuando no, pensamos directamente que es un actor disminuido. Lástima que al verle el careto, yo se que se trata de un mal rapero. Aún así, hemos visto pasear su careto negro y sus ojos vizcos en películas como “Clockers” de Spike Lee, “Viernes otra vez”, “Leprechaun 6: el regreso”, “House of the Dead 2” secuela de la de Uwe Boll, o “Nite Tales: The movie”. Esas serían las que yo pudiera conocer o haya visto, pero tiene más, lo que no deja de ser una carrera, cuando menos, interesante, para tratarse de un manazas de semejante calibre. Como para investigarlo, vaya….
En definitiva. Una mierda como un universo de grande.

domingo, 3 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "AL FILO DEL HACHA"

A mediados de los ochenta el terror español vivía un genuino mal momento. No es que el llamado "Fantaterror" previo (nada que ver con el refresco) aportase grandes obras de arte, la mayoría de aquellas pelis eran una ponzoña, pero al menos algunas tuvieron éxito y generaron cierta infra-moda popular que en 1987 ya andaba más que muerta. Todavía faltaba un cacho para la fatídica aparición de los De Las Iglesias, Balaguerós o Plazas y la "revitalización" del género en estos patéticos lares. Así pues, ver una peli de terror española entre 1985 y 1990 era algo bastante raruno, solo algunos valientes e/o inconscientes se atrevieron, personas como el todoterreno José Frade que en 1987 y 1988 produjo, consecutivamente, "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha". Ambas las dirigió un señor supuestamente experto en esas lides, José Ramón Larraz (oculto para el mercado extranjero tras el alias de Joseph Braunstein), que en 1990 también puso su estampa a otra peli del mismo rollo (nunca mejor dicho), "Deadly Manor", creando así una especie de pseudo-trilogía del terror-chapa hispánico en sus horas agónicas.
Las dos producciones Frade no eran demasiado lustrosas en sí mismas, concretamente "Al filo del hacha", un slasher en toda regla, era la más insípida y aburrida. Ya, ya, los slashers son aburridos por norma, pero en este caso hablamos de una soporiferia que roza la ilegalidad.
Sin embargo, algo que sí hizo bien Frade fue el tema publicitario. Tanto el poster de "Descanse en piezas" como de "Al filo del hacha" son la hostia en patinete. Diseños modernos y guapísimos, de esos que atraen miradas y dejan huella. Algo que, en el caso que nos ocupa, pueden corroborar deglutiendo al final de los no menos atractivos fotocromos (también el look del asesino del film está un rato chanin) el estupendo cartelazo de este ya legendario perro verde.
Siempre con la colaboración y el beneplácito de su patrocinador habitual, Alex Gardés.