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viernes, 14 de noviembre de 2014

THE ST. FRANCISVILLE EXPERIMENT

Es curioso el caso de esta “The St. Francisville experiment”.
Las leyendas populares estadounidenses, cuentan que en 1834 se cometió una masacre con esclavos negros, en la mansión de St. Francisville. El tema salió a la luz tras un incendio en esa casa, dónde aparecieron restos de cadáveres con signos de tortura y encarcelamiento.
Bien, pues en un principio, un productorcito con poco dinero en los bolsillos, quería grabar un documental sobre la casa y estos hechos, pero mira tú por donde, durante la pre-producción de este documental, “El proyecto de la bruja de Blair” se estrenaba,  se convertía en fenómeno social, y el invento llenó, a sus responsables, los bolsillos de dinero. Así que pensando en el vil metal, el productorcito, mutó su proyecto de documental, en un descarado “Exploitation” del por muchos considerado primer “Found Fotage” de la era moderna. Así que, con esa idea, contactó con varios socios que pusieran algo de capital, entre ellos Charles Band, y logró reunir los míseros 250.000 dólares, que con suerte se convertirían en millones. Y por sugerencia de Band, se contrató a un experimentado director de cine, acostumbrado a rodar con presupuestos ínfimos: El pobrecillo de  Ted Nicolaou (“Terrorvision”, “Puppet Master vs. Demonic Toys”).
Así,  plagiaron plano por plano la estructura de falso documental de “El proyecto de la bruja de Blair”, con una primera parte con cabezotes parlantes y  cambiando el bosque en el que se desarrolla la original, por la mansión de St. Francisville, y a la bruja, por los espíritus de los esclavos encadenados que murieron torturados allí. Pero un plagio tan descarado, que aquí también tenemos un plano de una de las protagonistas aterrada ante la magnitud de los paranormales acontecimientos, que llora desconsolada. Claro que todo esto rodado en mini-dv, sin brío, sin gracia, y con tanta luz en los momentos de terror, que no da miedo en absoluto. Con lo difícil que es que un “found footage” no de miedo.
La peli cuenta como un grupo de estudiantes de cine interesados por los hechos paranormales, se adentran con sus cámaras de vídeo en la susodicha mansión con el objetivo de grabar tanta actividad fantasmal como puedan. Y claro, cuando estas hacen acto de presencia, estos se acojonan.
La película es tan incompetente que, llevando toda esta estructura de falso documental, y sin salirse del mismo, una vez se adentran  en la casa, el montaje pasa a ser como el de una película de ficción, viendo la acción a través de las cámaras que portan los protagonistas, por lo que la sensación de realidad, tan importante en este tipo de productos, brilla por su ausencia. Además que vemos planos que, ni de coña, podían pertenecer a esas cámaras, cosa de la que en Estados Unidos, se mofaron especialmente.
Eso por no hablar del soberano aburrimiento que supone el enfrentarse a su hora y media de metraje.
Plagiando, de la misma manera, la campaña publicitaria de “El proyecto de la bruja de Blair”, cuando esta aún estaba calentita en los cines, anunciaron esta película como si fuera totalmente real, y que estas eran las cintas encontradas de este grupo de jóvenes, por lo que se omitió siempre, en la campaña promocional, el nombre de los actores.
La película salió directamente en DVD, fue un fracaso de ventas, y los aficionados se pitorrearon de ella, como era de prever, y los más puristas fans de “La bruja”, se ofendieron y la criticaron en sus blogs, llegando a decir que esto era un insulto y una falta de respeto para con “El proyecto de la bruja de blair”. Vamos, que salió el tiro por la culata, porque la puta película es una vergüenza, la campaña promocional una chufla, y esta gente no ha sabido expoliar como es debido. Además de que salió inmediatamente después de “La bruja de Blair”, y aunque el público es tonto,  no lo es tantísimo.
Así que, con la tontería, esta mierdecilla se ha quedado ahí como una pieza oscura y extraña, que no obstante, y gracias a la visita a mi rastrillo favorito, he podido encontrarla por un euro en DVD, gracias a que, en su momento, “Filmax” la editó, un tanto de tapadillo, en la segunda era dorada del vídeo club. Además, con mala leche, o al menos yo lo interpreto así, pues la frase promocional de la película en españa reza: - Si “El proyecto de la bruja de Blair” te asustó… “The St. Francisville experimente” te aterrorizará”- Desde luego, es una película aterradora…
Un pedazo de mierda, que no deja de ser curiosa, un “Exploitation” que pasó inadvertido, y un nuevo “Found Footage”, esta vez de vergüenza ajena, para la saca.
El pobrecillo de Ted Nicolaou,  todavía anda por ahí, rodando cualquier mierdecilla que le proponen, echando sobre el asador sus huevos y su escaso talento.

domingo, 11 de octubre de 2009

FANTASMAS EN SERIO Y EN BROMA

Soy un devoto de los "found footage" de fantasmas, porque son las únicas películas que a día de hoy aún logran darme escalofríos. Cuando oí hablar de "Paranormal Activity" y vi su trailer, decidí que tenía que echarle un ojo. El falso documental sobre una pareja que graba las actividades paranormales que sufren en casa, con secuencias de infrarrojos y toda esa mandanga, casi garantizaba notables momentos de vello enervado. Encima, de puta casualidad descubrí que la echaban en Sitges... ya no tenía excusa.
Justo tomé esa decisión (en realidad la tomó una amiga por mi), comencé a oír pestes del film. Que si era una estafa y un engañabobos. De hecho, ya en la inmensa cola, esperando para entrar, pasaron unos conocidos y, mediante señas, me recomendaron que me echara atrás. Pero no lo hice, por supuesto.
Pura consecuencia de "El proyecto de la bruja de Blair" (algún día se demostrará de modo oficial la gran importancia que tuvo esta en el desarrollo del cine moderno), "Paranormal Activity" tiene las mismas cualidades y los mismos defectos que cualquier producto de su estilo: los momentos de terror son muy efectivos gracias a su realismo desprovisto de artificios. Pero la parte del medio, el relleno, se hace inevitablemente pesado por mucho que los esforzados actores intenten escenificar el debacle de una relación casi ideal.
¿Es tan horrible?, tanto no. Pero estamos con lo de siempre, las expectativas son malas, malísimas, y el miedo es algo muy subjetivo. Lo que a algunos puede aterrorizarles, a otros darles risa. Así que es normal que, como con "El proyecto de la bruja de Blair", "Monstruoso" o -cof!! cof!!- "REC", "Paranormal Activity" despierte pasiones extremas de amor y odio... lo que nunca es malo del todo.
Tal y como decía antes, el fuerte del film son sus escenas de acojono puro, con la cámara fija encuadrando en plena noche a la pareja durmiente y retratando todo aquello raro que ocurre a su alrededor, destacando algunas maravillosas sutilezas capaces de arrancarle un grito a un sector del público (una puerta que se mueve inexplicablemente...) y otras cosas más llamativas (y muy logradas en cuanto a efectos especiales se refiere), incluido ese impactante desenlace.
Para ver una vez, o en dvd, sirve.
Por otro lado, este mismo medio día he tenido el gran, gran placer de asistir a la proyección de "Cazafantasmas" en el Auditorio del festival, es decir, el cine enorme de no menos enorme pantalla.
Fue la primera entrada que pillé nada más enterarme de la programación. No veía el clásico de Ivan Reitman en una pantalla de cine desde... ¡su estreno!, hace ya muchos años (y, anécdota contigua, de camino a casa mi amigo y yo fuimos atracados por dos aspirantes a Torete), así pues, -maldita nostalgia- volver a verla como dios manda era algo que me hacía una ilusión del cagarse. Y no me ha decepcionado lo más mínimo. Desde el principio la enorme cola formada ante el cine estaba repleta de público predispuesto a pasarlo tan bien como yo, fans luciendo camisetas del film con los más diversos diseños.
¿Y la peli?... Entretenimiento puro, ritmo, un agudo sentido de la comedia, las escenas más míticas aplaudidas con amor por la entregada audiencia (la aparición de Slimer, el "No ha dicho la palabra mágica", el "Hacia arriba!" y sobre todo el muñequito de Marshmallow, casi la estrella de la función... había quien incluso fotografiaba la pantalla) y, en fin, vivirlo para creerlo. Todo ello introducido por el mismísimo Ivan Reitman, que este año estaba en el jurado del Festival.
Dado que mañana, último día del putiferio, no pienso volver, este ha sido, sin duda, un fin de fiesta estupendo.

sábado, 3 de julio de 2021

13 FANTASMAS

1999 fue un año fundamental para el cine de terror. Coincidieron en la temporada de estrenos dos películas tremendamente distintas. Por un lado, el semi-amateurismo de "El proyecto de la bruja de Blair", con sus traqueteos de cámara, la utilización del vídeo como formato y su apuesta por un miedo puro, duro, sin efectos especiales, ni hemoglobina, ni nada. Y por otro una gran producción de estudio, "La guarida", remake del clásico "The Haunting" con actores de primer orden, un montón de guita invertida en impresionantes decorados y unos efectos especiales elaborados, incluyendo CGI. Bien, ¿qué pasó? que la humildad del film independiente de la bruja arrasó, mientras que la aparatosa muestra de terror mainstream pinchó. El público se cagaba de miedo con la primera, pero se pitorreaba de la segunda. Una auténtica lección para los mandamases y ejecutivos de las grandes compañías que entenderían que el terror (y especialmente el miedo), si quería funcionar, tenía que ser sutil, simple y atmosférico. Que el exceso de efectos y grandilocuencia era algo que, por naturaleza, iba en contra de sus mecanismos. Pero la pregunta es ¿se aplicaron la lección? pues no. Ese mismo año, dos integrantes de las altas esferas del entretenimiento como Robert Zemeckis y Joel Silver, se sacan de la manga "Dark Castle Entertainment", una productora especializada en parir terror de lo más mainstream, con la excusa de poner al día (algunas de) las viejas películas de William Castle. Claro, unas mentes creativas tan alejadas del género, y acostumbradas a manejar guita y tirar de grandilocuentes escenas de acción y aventura, solo podía dar como resultado producciones de terror donde encontrábamos absolutamente todo lo que había fallado en "La guarida", con ideas visuales de esas tan recargadas e imposibles, y tan insistentes, que te sacaban de la película e imposibilitaban cualquier atisbo de crear atmósfera. Títulos como "House on Haunted Hill", "Barco Fantasma", "La casa de cera" o esta "13 Fantasmas".
El padre de una familia humilde, que vive con el trauma de haber perdido a la madre en un incendio, recibe de inesperada herencia una enorme y extravagante mansión construida a base de paredes de cristal y estrambóticos mecanismos de relojería. Acuden para retozar por ahí, desconociendo que al antiguo dueño del lugar le gustaba cazar fantasmas chungos. Muy malotes. Como los que hay encerrados en el sótano y que, no por casualidad, saldrán de sus celdas con ganas de llevárselo todo por delante, comenzando con un abogado -¡cómo no!- que sufre una muerte de lo más espectacular y truculenta y que, al final, se erige como el único momento realmente meritorio de "13 Fantasmas".
Vi la película original de William Castle hace muchos años y no la recuerdo. Pero me consta que el parecido con este remake es escaso. Solo en lo superficial. Destaca la coñeta de las gafas especiales para ver a los fantasmas. En la de Castle eran unas que el público también se ponía y, según el color elegido, las presencias pasaban de invisibles a visibles. En el caso que nos ocupa, únicamente se valen de ellas los personajes del film. Como gran producción que es, y teniendo claro a estas alturas que todo excesivo dispendio monetario en un caso así se vuelve contra la finalidad de la película, los diseños de las almas en pena son espectacularmente barrocos y, en algunos casos, un poco ridículos. Tampoco la mansión es moco de pavo.
Pero ninguna de esas excentricidades puede superar en capacidad de agotamiento a la interpretación de Matthew Lillard, cuya tendencia a la sobreactuación -algo a lo que ayuda esa cara tan "cartoon" que gasta- en "13 Fantasmas" estalla de manera totalmente descontrolada. Le siguen el siempre eficaz Tony Shalhoub, la más o menos sexy Shannon Elizabeth -que en aquella época se había convertido en la fantasía pajillera de adolescentes yankis gracias a su papel + topless en "American Pie"- y F. Murray Abraham añadiendo unas gotas de categoría... sin lograrlo del todo.
El resultado es una película que te deja físicamente agotado al terminar, especialmente gracias a muchas de las salidas estéticas que se impusieron entonces y que, por fortuna, duraron poco (flashes cegadores, micro-aceleraciones, montaje sincopado, etc, etc). No diré que no sirve para una tarde de máximo sopor. Sobre todo el arranque, que siempre suele estar muy bien en todo producto Hollywoodiense. Luego bostezas unas cuantas veces hasta que llegas al clímax, que te despierta a puñetazos, y se acaba.
Puro "fast food", etiqueta que, pal caso, encaja como un guante.

lunes, 5 de mayo de 2014

VIVIR RODANDO

Todos sabemos que durante los abominables años 90 el cine alcanzó cotas de mierdismo nunca vistas. Y siempre solemos recurrir a la coletilla de que el más sufriente fue el género de mis amores, el terror. Descarao... pero hubo más. La otra cinematografía que se fue al gerete de forma definitoria durante tan diabólica década fue el absurdamente llamado cine independiente. Hasta la llegada del puto Tarantino, su "Reservoir Dogs" y la repugnante gentuza de "Miramax", el cine "indie" no solo no se llamaba así, sino que lo conformaban películas genuinamente libres rodadas con poca pasta y en las que, ciñéndonos  a la rama más "artística", cualquier atisbo de "cine de género" puro y duro quedaba bien lejos de los intereses y las intenciones de sus creadores. Gracias al éxito de Tarantonto, y Robert Rodriguez aprés, el cine “indie" se convirtió en un género en si mismo, una etiqueta a la que los estudios y demás corporaciones podían recurrir para atraer a un tipo de audiencia no exprimida hasta entonces (aquella que se cree más inteligente y mejor porque ve películas independientes… cuando, solo por ello, está demostrando ser más retrasada que un cholo poligonero). También comenzó a llenarse de pistolas y ultra-violencia (algo muy efectivo de cara a la posible taquilla) y adquirió un lenguaje más propio del "exploitation", solo que disfrazado de "cool". La oleada de películas independientes que se aferraban a esos esquemas fueron legión, dando pie al nacimiento y expansión de auteurs tan oportunos y oportunistas como el insufrible Gregg Araki, por decir uno.
La prueba del grado de auto-consciencia del mal llamado cine “indie", de su condición de nuevo género con sus propias reglas, la tenemos en "Vivir Rodando" ("Living in Oblivion" en v.o.) que, para más inri, viene protagonizada por un rostro de lo más habitual en ese gueto, Steve Buscemi (uno de los "Reservoir Dogs", ¡ups!) y dirigida por la versión "fácil" de Jim Jarmusch, Tom Di Cillo, cuyo film de debut era, pues eso, una peli de Jarmusch (con especial fijación en "Vacaciones permanentes") destinada a escolapios y espectadores habituados a las multi-salas y con protagonismo de todo un guaperas que acabaría petándolo, Brad Pitt, "Johnny Suede". No es casual, Di Cillo fue director de fotografía en los primeros films del cineasta del pelo blanco.
Todo esto que digo no es necesariamente malo... pero tampoco creo que sea cine "indie". Otra evidencia la tenemos en lo poco que DiCillo tardó en confeccionar su primer título pretendidamente "mainstream" y la notoria hostia que se metió ("Una rubia auténtica"). Entre medias facturó algunas comedias dramáticas más (repasando su filmografía he recordado "Box of moonlight", que mi cerebro había relegado a un rincón desde que la consumí en el cine... por algo será) para, finalmente, verse condenado a dirigir de modo exclusivo series de televisión a troche y moche como "Monk", "Ley y orden: acción criminal" o "Chicago fire". Resumiendo, Tom DiCillo representa el "bluff" del cine mal llamado "indie" de los 90. Es su viva materialización en carne y pelo.
"Vivir rodando" narra las trifulcas del rodaje de una película "indie" de bajo presupuesto, con sus problemas técnicos y humanos. Todo ello enfocado de modo esencialmente humorístico y levemente dramático. That´s it.
Lo que decía, cine "indie" hablando de las entrañas del cine "indie", de sus miserias y dificultades. Todo muy acorde a la mentalidad que predominaba en los 90 en los pasillos de "Sundance": Hollywood es el gran malo de la función. Es decir, todos aspiramos a llegar allí, pero hasta que lo consigamos, es el malo. "Vivir rodando" se divide en unos pocos segmentos que, por aquello de ser un mínimo arty, se suponen sueños y terminan/enlazan con metafóricas puertas que se abren y cierran. Bien, uno de esos segmentos narra cómo un guaperas de Hollywood, actor de éxito que ha accedido a salir en una peli modesta en busca de prestigio, es la fuente de los conflictos a base de divismo y de querer interferir creativamente (¿puya de DiCillo a Pitt?). Muy de manual. Al repollo en cuestión lo interpreta un adecuado James Le Gros (protagonista de "Phantasma: el regreso") y en un momento dado confiesa que si se metió en ese berenjenal fue porque se pensaba que el director era como Quentin Tarantino. Fijaos hasta qué punto el "indiesmo" era ya algo establecido y digerido, que se recurre a sus "nombres de peso" para marcarse una coñeta.
Por esa misma regla de tres, otro de los cineastas del gremio parodiados, muy de moda en los 90, es David Lynch. Sin embargo, el momento en cuestión proporciona una de las mejores... er.... no, la mejor escena de toda la película. Se supone que nuestros protagonistas están rodando un sueño. Una chica vestida de novia en una habitación pintada de ¿naranja? dice "Estoy tan hambrienta…". Entonces se abre una puertecita de marco torcido y sale un enano con smoking que sujeta una manzana y da vueltas alrededor de la chavala. Gracioso, pero no tanto como cuando la "persona pequeña" (el hoy reputado actor Peter Dinklage gracias a "Juego de tronos" y su papel en la esperada "X-Men: días del futuro pasado") se cabrea y le echa al aspirante a gran director, Buscemi, una bronca, una de lo más inspirada en la que se ríe de la manía de cierto sector del cine artístico por incluir enanos en sus escenas oníricas para dárselas de raro y que termina con una brillante frase: "¡Nadie sueña con enanos, ni tan siquiera yo sueño con enanos!". Solo por los 2 o 3 minutos que dura este discurso, merece la pena ver "Vivir rodando". Yo me partí de risa cuando la consumí en un mini-cine con cuatro gatos más y el otro día, revisándola en dvd.
¿El resto?, bueno, pasable. La mayoría de salidas humorísticas o gags son muy facilones, algo infantiles y previsibles. DiCillo se esfuerza en crear personajes carismáticos que dejen huella, como el cámara "Lobo", pero no lo consigue. Por aquello de que quede clara su condición de película "indie", entremezcla color con blanco y negro. En los sueños las imágenes de la vida real son blanco y negro, y la peli que están rodando es color. Luego, ocurre justamente lo opuesto. Imagino que hay alguna intención metafórica y metafísica en todo ello... o no, tal vez solo sea una pijadilla estética muy propia de la superficialidad y la artificiosidad de este cine "indie" de mentirijillas. Junto al gag del enano, lo mejor de toda la puta peli es su -se supone que- moraleja final, en la que, tras miles de problemas y dificultades, logran rodar entera una escena gracias a la espontaneidad, a la improvisación y a la creación pura “in situ”, tirando guión y preparativos por la borda. Estoy muy a favor de eso... claro que, una vez más, todo es fachada ya que para hacer su película, Tom DiCillo se aferró al guión como un pajillero se aferra a su castigado micro-pene. Y quien lo ponga en duda, que se agencie de la biblioteca del barrio el dvd editado por el "Fnac" y se mire los extras, donde encontrará una curiosa proyección festivalera en la que, posteriormente, actor y director comentan cosillas de la película.
Aunque tal vez lo más clarificador sea escuchar las palabras del responsable de organizar el evento, que trata a "Vivir rodando" casi de obra de arte minoritaria comparándola con uno de los clásicos de Fellini, por aquello de que también son artísticos y minoritarios. Ta claro, también las películas de Fred Olen Ray las ve poca gente y no por eso se parecen a "8 y medio". Eso sí, termina soltando la puya a la película de Hollywood de rigor, que no es otra que "El proyecto de la bruja de Blair" que entonces lo estaba petando en las taquillas del planeta. Bien, es una comparación un poco injusta, ¿no créeis?. De hecho, me parece a mi que es fruto de la pura, dura y vil envidia. "Blair" era una película parida con menos medios que "Vivir rodando" y mucho más arriesgada, revolucionaria y poco complaciente en su estética. Cámara en mano, vídeo y ni una gota de gore. ¿Qué culpa tuvo ella de conectar con las audiencias masivas y cosechar tanto éxito?, ¿de que a sus creadores se les ocurriera una ingeniosa táctica promocional (o la copiaran -mejorándola- a "The last Broadcast")?, ¿hay que condenarla por eso?, ¿es porque pertenece al terror, el género "maldito" por excelencia?. Pues oigan, no sé yo qué decirles, porque al fin y al cabo la peli de Tom DiCillo no es más que una comedieta amable y muy simplona perfectamente digerible por un público poco exigente. Ni es rompedora, ni es diferente, ni es artística, tampoco es que sea una mierda, entretiene lo justo y te hace sonreír (salvo la escena del enano, que ahí te ríes a gusto). Una peli muy acomodaticia que te deja igual, se olvida con facilidad y no supera la barrera del tiempo (es muy de su época).... cosas estas impropias de lo que debería ser un cine genuinamente libre y personal.

sábado, 15 de noviembre de 2014

THE TOWN THAT DREADED SUNDOWN (2014)

En 1946 un escalofriante psycho-killer con el rostro oculto tras un saco se dedicó a asesinar a varios jovenzuelos en la ciudad de Texarkana, por ahí Texas. Bautizado como "The Phantom Killer" (el asesino fantasma), nunca jamás fue capturado, dejando una huella indeleble en los habitantes de la ciudad y su historia. Hablamos de un hecho totalmente verídico, tanto es así que en 1976 fue motivo de una película titulada "The town that dreaded sundown", "Pánico al anochecer" para su edición videográfica en España. Desafortunadamente, y a pesar de haberse parido en los siempre estimulantes setenta, el resultado final dejó mucho que desear, en buena parte debido a su inadecuado y atontado sentido del humor. Lo único salvable era la caracterización del asesino, que inevitablemente recuerda al "Jason Voorhees" del segundo "Viernes 13". De hecho, existe un cartel que casi parece parido para la película de Steve Miner y que os dejo por ahí abajo.
El caso es que se hacía necesario una nueva versión más seria y respetuosa (y que no la dirigiera Ulli Lommel, por favor), y esta fue anunciada hace un año o asá. De entrada pintaba interesante ya que en su producción / confección andaban involucrados nombres ligados a películas como "Paranormal activity" e "Insidious" (don Jason Blum) o series como "American Horror Story". Lo malo vino -pa mi- cuando descubrí que realmente se trataba de una especie de secuela tardía... me explico:
Texarkana. Han pasado 65 años desde los asesinatos. Y casi 40 desde la película. Para "conmemorar" la movida, esta se proyecta en un auto-cine durante la noche de Halloween. Una parejita que sale a media peli es atacada por un tipo que va vestido como el mismo "Phantom Killer". Es lo que llaman un "copycat", un imitador que recrea los asesinatos originales exactamente igual, hasta el punto de dejar viva a la chica, cosa que también hizo el auténtico en su día. Esta decidirá investigar los hechos mientras los crímenes se van sucediendo, siempre según los patrones de la historia real.
Todo eso, en su momento, me echó un poco atrás. ¿Por qué no narrarlo tal cual fue, recreando la década de los 40?. Parecía una excusa para ahorrarse invertir en decorados, vestuario y demás ambientación. Pintaba a cutre, básicamente. Bien, una vez visionada la película, puedo decir que estaba equivocado, al menos en parte. Este nuevo "The town that dreaded sundown" (bautizada para las españas como "Espera hasta que se haga de noche") está parido con talento y sapiencia cinematográfica. En el apartado técnico merecen ser destacados algunos sinuosos movimientos de cámara (sobre todo el del principio de todo, en el auto-cine) y la iluminación, que a ratos tira de llamativos y atractivos rojos y azules, lo que le da un rollo extraño de lo más molón. Tal vez sea el modo en que los responsables quieren marcar la diferencia entre la peli que, a pesar de partir de un caso real, lo que narra no deja de ser ficción (por mucho que al inicio digan lo contrario) y la realidad, siempre infinitamente más dramática y desagradable. Resumiendo, que les ha quedado una cosita estilizada y muy estimulante pal ojo.
Complementan todo ello un tempo llevadero, actores más que solventes, algo de gore en sus justas dosis y algunas ideas frescas, como la pareja que se oculta en el bosque pa liarse, con el detalle de que son dos adolescentes varones apunto de experimentar su primer encuentro homosexual. Cosas así compensan otras más tópicas y clichosas, como que la churri protagonista me vaya de "solitaria e inadaptada" a pesar de estar como un quesito y despertar pasiones sin complicarse la vida. De hecho, no tarda nada en encontrar un sustituto a su primer noviete masacrado por el "Phantom Killer"... a eso le llamo yo superar el trauma. Aunque más vil resulta el modo en que lo justifican hacia la parte final, durante el clímax, como si ello la exculpara de ser, esencialmente, una zorra insensible.
Uno de los aspectos más llamativos de la película es lo mucho que la versión del 76 forma parte de la trama. No solo la vemos continuamente en pantallas de cine o televisores (o carteles), también se recrea su rodaje y el supuesto hijo del director de aquella es quien aporta la pista final para desenmascarar al asesino. En un momento dado suelta: "Mi padre siempre quiso que yo rodara una secuela", algo que no deja de ser gracioso si tenemos en cuenta que en realidad  es eso mismo lo que estamos visionando. El tal padre/director es Charles B. Pierce. que, pa no faltar, se marca un cameo.
En el reparto localizamos algunos nombres / rostros familiares como los de Veronica "Alien, el 8º pasajero" Cartwright, Ed "El justiciero de la noche" Lauter, Edward "Jóvenes ocultos" Herrmann, Gary Cole (el padre de "La tribu de los Brady" en su simpática versión coñera de los 90), Spencer Treat Clark, el niño de "El Protegido", Joshua "El proyecto de la bruja de Blair" Leonard y Anthony Anderson, al que normalmente vemos en papeles cómicos (en la serie "Scary Movie", por ejemplo) y que aquí hace uno -relativamente- serio como Ranger de Texas.
Al director y al guionista no los tenía nada vistos, pero me hacen gracia por sus hispánicos nombres, Alfonso Gomez-Rejon (forjado en las series "Glee" y "American Horror Story") y Roberto Aguirre-Sacasa (también ligado a "Glee"), responsable del libreto de la muy terrible nueva versión de "Carrie"... suerte que en el caso de la reseñada anduvo mucho más inspirado. Sin ser la polla en patinete, el "The town that dreaded sundown" del 2014 está un rato potable / visible y, sobre todo, supera y con creces a la peli del 76.

domingo, 25 de noviembre de 2007

EL PROYECTO DE LA BRUJA DE REC

Hace unos pocos días que se estrenó "Rec", la nueva película de Jaume Balagueró y Paco Plaza, apadrinada, cómo no, por Filmax. Se trata de un falso documental rodado en vídeo en el que unos periodistas se internan en un edificio infestado de pseudo-zombies. Dicen que da mucho miedo. De hecho, en los medios no paran de alabar la supuesta genialidad de sus directores cuando cuentan que, con el fin de lograr una sensación de pavor realista, se pasaron el rodaje ocultándoles a los actores qué es lo que iba a ocurrir, montándoles un especie de “tour” durante el cual sólo había una constante: No parar de grabar.
Lo que joroba del asunto es que, como bien sabrán los mínimamente documentados, esa es exactamente la misma técnica de rodaje utilizada por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez para "El proyecto de la bruja de Blair"... pero LA MISMA, dejar a los actores en medio del bosque de noche, con cuatro indicaciones y un par de cámaras que no debían estar apagadas nunca. Este film es todo un clásico moderno, le pese a quien le pese, revolucionó el modo de promocionar las películas (se descubrió el potencial de internet en ese campo) y ayudó a integrar el vídeo como formato de rodaje dentro de la industria (hoy día hasta George Lucas y Brian De Palma lo utilizan). La diferencia es que en ese caso, hablamos de un film prácticamente amateur, mientras que "Rec" cuenta con el respaldo del capo Julio Fernández.
Obviamente, mientras cualquier "falso documental de terror" que se produce actualmente es comparado con el trabajo de Sánchez y Myrick (incluso la última de George Romero), en el caso de "Rec" es lo opuesto, NADIE, y digo NADIE, se atreve a comentarlo en ningún medio, no sea que el peso de Filmax caiga sobre sus cabezas y en el próximo preestreno no hayan canapés. Aquí se habla maravillas del "revolucionario modo de rodaje", de la genialidad de sus autores (irónicamente, también dos, como en "El proyecto de...") y, seguramente, el que sean Españoles o, peor, Catalanes es el verdadero motivo de esta voluntaria ceguera.

miércoles, 2 de julio de 2014

WILLOW CREEK

Ganas tenía yo de ver el debut en el “Found Footage” y, por ende, en el terror de Bobcat Goldthwait. Aunque después de ver la hipócrita “Armados y cabreados” se me borró de la cabeza la sensación de que todo lo que “Zed” toca se convierte en oro. Y no se si me he enfrentado a “Willow Creek” con esperanza o con prejuicios. El caso es que no me ha gustado demasiado la película.
Apoyándose –tanto que por momentos, diría que roza el plagio- en “El proyecto de la bruja de Blair”, Goldthwait nos presenta la historia filmada en  vídeo (sin filtro ninguno, único punto  a favor de la película) de una parejita que se adentra en las profundidades del bosque de Willow Creek, donde se rumorea que  está el Bigfoot, donde años atrás se filmaron aquellas famosas imágenes, supuestamente reales (de hecho todo el pueblo tiene establecimientos que giran en torno a este mitológico personaje como atracción), con la sana intención de, cámara de vídeo y micrófono en ristre, entrevistar a los habitantes del pueblo, quienes aseguran no haber visto nunca un Bigfoot por allí, y comprobar por sus propios medios si existe o no. Una vez acampados, se dan cuenta de que si existe tal bicho. O quizás sea otra cosa más paranormal y aterradora. Que el espectador interprete.
Bobcat Goldthwait es un tío pretencioso que va de innovador por la vida, va de autor del cine de género y aunque empezó bien, a veces no atina. Y “Willow Creek”, es un buen ejemplo de ello. Entonces, la película tiene ese tufo asqueroso de “Yo voy a hacer el mejor “Found Footage” hecho hasta ahora”. Y para ello se apoya en el de mayor prestigio. Con lo que nos cuela un plano fijo de 20 minutos de luz de cámara alumbrando a los protagonistas, cagados de miedo escuchando los ruidos que emite Bigfoot, y viendo como este menea la tienda de campaña. Lo que se traduce en coñazo.
Y no estando mal planificada del todo la película, esta no funciona por dos factores vitales. Bigfoot, tal y como la cultura popular nos lo vende, no da miedo. Brujas, demonios o fantasmas, si, pero Bigfoot, no, ergo, por mucho que gruña, menee la tienda de campaña o tire piedras a los protagonistas, el espectador no entra nunca en situación y no se asusta, ergo, se aburre. Que las escenas de mayor clímax sucedan de día, tampoco ayuda mucho a que pasemos miedo.
Pero independientemente de eso, porque podría estar bien en otros aspectos, el principal problema de la película radica en que para cuando viene lo bueno, en la recta final de la película, estamos ya hasta los cojones de la parejita, pija a más no poder, y de las escenas de transición y bla, bla, bla, a las que hay que saber coger  el punto para que luego el terror funcione. Es, probablemente lo más difícil de conseguir en un “Found Footage”, y en ese sentido, Bobcat Goldthwait, no es Oren Peli, ni ninguno de sus pupilos posteriores a los que él supervisa.
Otro problema que tiene, es que la película no se aclara. Hay dos tipos de películas de “metraje encontrado”: Las que retratan lo que vemos en una serie de cintas que se han encontrado (lo que con la era digital, esto puede ser un lío en lo sucesivo) y las que se amparan en el falso documental. Pues Bobcat nos pone todo el material de una cinta de unos niñatos que están haciendo un documental… pero que entre medias graban todo. Digamos que lo que el espectador ve, es la cinta sin editar. O sea, que en  unos momentos los actores se dirigen al espectador y entrevistan a los habitantes del pueblo, y en otros, vemos lo que les pasa entre medias, que tampoco es muy interesante, y no se puede mezclar ambos códigos del sub-género porque si. Por lo tanto, la película hace aguas por los cuatro costados.
Y es que, entre eso, el aire independiente que tiene la película (que prescinde, por ejemplo, de esos falsos errores propios del “Found Footage”) en pro de algo palomitero para público no palomitero, y que Bobcat es un director limitado si le sacamos de los palos que habitualmente toca –básicamente, la comedia indie-  esto resulta, en resumidas cuentas, un truñito.
El gachó se quería tirar el pisto, y lo que ha conseguido es uno de los “Found Footage” más aburridos, sosos y poco terroríficos que se han rodado. Y es que. moraleja: no es lo mismo un demonio o un espíritu, que un sasquatch.

sábado, 19 de octubre de 2024

CHAIN REACTIONS

No nos movemos del -ya concluido- Festival de Sitges 2024 para hablar de otro de los pases ineludibles: el documental "Chain Reactions" Pero, sobre todo, la consiguiente proyección de "La matanza de Texas" en 35mm. Vayamos por partes (que diría Leatherface... si hablara).
"Chain Reactions" es, como su ingenioso título indica, una reacción al clásico de Tobe Hooper. Y no por parte de su realizador, Alexandre O. Philippe, sino de aquellos a los que entrevista. Sí, es un documental de cabezas parlantes. Algunas muy ilustres. La lista es la siguiente: Patton Oswalt (actor, comediante y suertudo, considerando el aspecto rechoncho y achaparradito que gasta: Su señora es la tremenda Meredith Salenger), Alexandra Heller-Nicholas (ni idea), Takashi Miike, Stephen King y Karyn Kusama (filmmaker). Bien, debo decir, aún a riesgo de que me tilden de machista y demás monsergas, que en este partido las chicas salen perdiendo. Sus verborreas son las más desenfocadas, aburridas y sobreintelectualizadas, especialmente en el caso de Karyn Kusama, quien recurre a la matraca feministoide de turno o compara pasajes de "La matanza de Texas" con cuadros del Bosco, y planos de Bergman y Tarkovsky. Anda ¡no me jodas, Amparo! (se lo perdono por haber dirigido una película tan estupenda como "La invitación")
Afortunadamente, la porción masculina se centra en el aspecto fanatista. Cinefagia pura. Aunque solo el papá de "Carrie" resplandece -¡guiño, guiño!-, y con honores. Al fin y al cabo, de todos los implicados es aquel que tuvo una genuina relación profesional con Tobe Hooper. E incluso compartió escena con él en "Sonámbulos" (cosa a la que alude graciosamente) Lo de King no es únicamente centrarse en las trifulcas relacionadas con el clásico. Se saca de la manga un análisis muy interesante en torno al cine de terror y el cine de horror (marcando gráficamente las diferencias) y menta otros títulos de peso como "Posesión Infernal" o "El proyecto de la bruja de Blair". Delicioso. Solo por él vale la pena ver "Chain Reactions". Lo demás.... pssss.... un poco chapas, en realidad. Ya saben, esa clase de morralla encabezonada en dignificar algo de naturaleza eminentemente popular y que no lo necesita. Su reciente premio en todo un Festival de Venecia tendría que haberme preparado para el susto.
Justo, ese aspecto del documento quedó totalmente en bragas, diluido cual azucarillo, tras consumir la genuina estrella de la sesión. "La matanza de Texas" en una versión de maravillosos 35mm. Para un aficionado de mi porte, que toda la vida la había visionado vía VHSeses, DVDeses o Blu-Rayeses, era una oportunidad que no podía pasar por alto.
Debo decir que, previamente, hizo su introducción Kim Henkel, co-guionista. Dirigió en su día "La matanza de Texas: La nueva generación" alegando aquello de "me gustaría hacer otro tipo de películas, pero solo me dan dinero para esto" Tal vez por eso el hombre tampoco se mostró ni muy hablador, ni muy ocurrente, ni muy simpático. Más bien cumplió con la papeleta y hasta luego Lucas. Ya, ya, es un anciano... pero, no sé, si pudo pillar un avión + coche hasta Sitges... bien podría haber puesto un poco más de interés, oiga. Simplemente estará hasta la polla de tener que hablar de su aventura Texana. Eso es todo.
Antes de que arrancara esta en versión "celuloidíaca", me preparé para la típica remasterización en 45Kas y bla, bla. Cual fue mi agradable sorpresa al encontrarme con una copia localizada en el húmedo sótano de algún cine abandonado y, por tanto, en formato cuadrado, imagen desgastada, rayotes a punta pala, cortes y un sonido tosco de cojones. Dicho de otra forma: Una puta maravilla. Me encantó verla de aquel modo y, sí, creo que, por primera vez, conecté de verdad con ella. Fue como si no existieran las secuelas, los remakes, los cereales, las mantas, los muñecos y las corbatas propias del mierdchandising. Solo "La matanza de Texas" (versión original con subs en.... ¿¿mexicano??) pura, cruda y simple. Un pasote. Su suciedad y sordidez. Su audio medianamente petado. Todo contribuyó a que la experimentara como, supongo, lo hicieran en su día aquellos que la vieron cual novedad, dejándome aturdir por su demencia, caos y locura. Me entretuvo, me hizo vibrar y casi me saltan las lágrimas con ese desenlace seco y abrupto, brutal. Jamás estallé en unos aplausos más sinceros y apasionados.
En una ocasión escribí un artículo para un fanzine comentado lo importante que puede llegar a resultar el contexto a la hora de consumir una película. Y me centraba especialmente en aquellas que, por cuestiones de diversa índole, entonces únicamente eran accesibles a través de copias roñosas y en mal estado, incrementando así sus aspectos semi-oscuros, semi-prohibidos y semi-ignotos, haciéndolas doblemente efectivas. Es algo que se muestra en "Chain Reactions". Todos los perolos verborreantes comentan cómo se desvirgaron con "La matanza de Texas" y, justo, fuese cine, fuese vídeo, siempre se trataba de cintas roídas y cascadas que, como digo, multiplicaban la sensación de sentarse frente a, casi casi, cine "snuff". Por ello, no entiendo a esos espectadores que han puesto el grito en el cielo porque en el pase del festival la versión proyectada estaba tan hecha polvo y no era "la adecuada", reclamando una jodida remasterización en 567Kasnaranja. Para mí fue una decisión en perfecta consonancia con el documental. Disfrutar el clásico de Hooper tal y como sus testigos lo hicieron y, probablemente, tal y como debería disfrutarse al menos una vez en la vida.

viernes, 7 de enero de 2022

HALF CASTE: EL HÍBRIDO

Película perteneciente a la segunda era dorada del vídeoclub (la de los primeros años de la década de 00, con el auge del DVD) y que, consecuencia del éxito y buen hacer de “El proyecto de la bruja de Blair”, pretendía darle una vuelta de tuerca a todo aquello, trasladando el concepto de “metraje encontrado” a la selva surafricana. Claro, que “Bruja de Blair” solo hay una y todos aquellos que intentaron continuar con ese legado en la era previa a “Paranormal Activity” acabaron escaldados. “Half-Caste: El Híbrido” es un pedazo de mierda mayúscula.
Como quieren ir directamente al grano, nada más comenzar se nos muestra un asesinato a cargo de un ente desconocido y después, una voz en off nos explica que, El Mestizo (en el título es El Híbrido, pero en el doblaje lo traducen como El Mestizo) mitad leopardo (¿o era gueopardo?), mitad hombre, es el equivalente africano al hombre lobo, pero que es mucho más peligroso porque, si te ataca, no solo te conviertes en uno de ellos, sino que además este tiene la ventaja de poder meterse dentro de tu cabeza y alimentarse de todos tus miedos e inseguridades. Pura paja para enseguida meternos en harina y ver como uno grupo de documentalistas se adentran en la selva surafricana con el fin de encontrar y documentar la figura del mestizo. Para ello, nos cuentan la película a través del formato found footage, pero muy mal entendido y ejecutado, porque aunque vemos la historia a través de las cámaras que usan los documentalistas, esta está narrada con un montaje convencional de cine, con sus cambios de plano y demás. Vamos, que se podían haber ahorrado el estilo.
En la parte horrorífica, por supuesto, la cosa no funciona ni a pilas e intuyendo el espectador el desastre que acontece, cuando por fin vemos al bicho en cuestión —poco más que un melenudo al que han pintado la cara de leopardo con témperas y maquillaje barato del chino—, su visión no provoca absolutamente ninguna emoción. Ni risas, ni vergüenza ajena, ni muchísimo menos terror. La cosa irá desarrollándose entre conversaciones vacías de los protagonistas, declaraciones a cámara de los mismos, ínteractuaciones con las tribus locales y estúpidas transiciones de cámara gratuitas. Con todo, la vi del tirón y sin alterarme lo más mínimo, lo cual no es bueno pero tampoco malo. Es un coñazo… pero con fuerza de voluntad se aguanta sin resoplar.
Decía un tal Bill Thompson en su reseña de la película para la web Pop Optic, que ser un fanático del terror era como habitar en dos mundos, uno maravilloso que lleva al espectador a un estado de euforia, y otro que resulta ser un lugar terrible donde se desarrollan las peores pesadillas para un cinéfilo, y que, “Half-Caste: El Híbrido” pertenecía a este segundo mundo. No puedo estar más de acuerdo con esa afirmación. ¡Pero que esos fans del terror no se miren tanto el ombligo! Que esto de los dos mundos se puede aplicar al cine en general y puede suceder en muchos géneros. Como fuera, es cierto que “Half-Caste: El Híbrido”, a la que muchos tildaron en su momento como una de las películas peor hechas de la historia (en tono despectivo, no celebrándolo como pasa con muchas otras), pertenece a un mundo en el que no pasa absolutamente nada si te ahorras su visionado. Al margen de eso, yo me alegro de haber visto tamaño engendro.
Por otro lado se trata de una película de autor, ya que está escrita, dirigida y perpetrada en general por un único hombre, el tal Sebastián Apodaca (que no Apocada), que nunca jamás realizó más películas a parte de esta, ni vuelve a estar acreditado en artefacto cinematográfico alguno posteriormente. No me extraña.

viernes, 29 de abril de 2022

HELL HOUSE LLC

El found footage es un subgénero muy de la década pasada, de los años 10 del nuevo milenio, del mismo modo que el slasher fue muy de los 80. Han llevado ambos géneros los mismos derroteros. Y del mismo modo que el slasher, hasta su resurrección a finales de los 90 con la franquicia “Scream” y el resto de sus imitadoras, quedó relegado al ostracismo, en los primeros años de esta nueva década, los locos años 20 que los vuelven a llamar, no solo ha habido un notable descenso en su producción sino que, pandemia mediante, es un producto que ya no sale rentable en las salas de cine, así que hasta mastodontes como la franquicia de “Paranormal Activity” son concebidos para su explotación directa en las plataformas de streaming. Esta “Hell House LLC” es de 2015, pero bien podría ser una muestra palpable de cómo está el subgénero en estos momentos; algunos dirían que decadente, yo, que he defendido a capa y espada las bondades del formato y que he tenido una relación muy amorosa con el mismo, digo que a estas alturas está ya muerto y enterrado. Fue un producto de su tiempo.
Con esto lo que trato de decir es que no es fácil que una película de estas características me sorprenda a estas alturas, me conozco todos los trucos y hasta puedo intuir los siguientes movimientos dentro de las tramas, pero a veces, con según que películas acabo cayendo, como en el caso de esta “Hell House LLC” que venía precedida de críticas bastante positivas. Ya no me fío ni de mi padre después de verla.
La película combina las técnicas del falso documental con entrevistas a los implicados y demás con el mostrarnos el metraje encontrado, igual que en “El proyecto de la bruja de Blair” pero todo realizado con una desidia y una falta de imaginación acojonante.
La cosa va de un grupo de jóvenes que organizan una atracción para Halloween, una especie de pasaje del terror con monigotes y actores caracterizados llamado La casa del diablo. Así que ubican la atracción en un viejo hotel abandonado dentro del cual, supuestamente, murió su propietario ahorcado. Montan todo el espectáculo, y el día de la apertura no se sabe que ocurre dentro, lo achacan a un mal funcionamiento de la atracción, pero la cosa se salda con una masacre que deja 15 muertos y varios heridos. Nadie sabe explicar que ha ocurrido ahí. Así que se muestra al espectador la grabación de una cinta perteneciente a uno de los organizadores que ha documentado todo el proceso. Y así vemos que es lo que realmente sucedió.
El mayor problema de “Hell House LLC” es, no solo que nos muestra una serie de personajes tontos que, montando la atracción, se dan cuenta de que en ese hotel ocurre algo paranormal y a pesar de ello continúan adelante con su intención de realizar el espectáculo, sino que además toma al espectador por estúpido. Así, mientras vemos lo que sucede en la cinta de este individuo, se saltan todos los códigos del metraje encontrado y, cuando en la grabación se ve alguna sombra extraña, alguna imagen terrorífica que vemos perfectamente, en montaje congelan la imagen durante un par de segundos como diciéndonos: “¡Eh! Que aquí tenéis una sombra aterradora” para luego continuar por donde lo habían dejado. Esto es terrible, primero porque ya lo habíamos visto, no hace falta que me lo pongas otra vez, y segundo, porque te saca de situación y, no es que rompa la narración, es que la destroza. Y congelan la imagen unas cuantas veces además.
Pero amén de eso, y quizás sea por saturación de found footage, la película entera me parece un rollo. Y aunque hay momentos que verdaderamente dan algo de canguelo, no son suficientes para salvarla de la quema. Muy mala. Y me da miedo ponerme a ver la nueva entrega de “Paranormal Activity” concebida asimismo para el streaming.
“Hell House LLC” se estrenó en diversas plataformas (en Prime está) y parece que obtuvo el beneplácito de los aficionados. Es más, cuenta con dos secuelas: “Hell House LLC II: The Abaddon Hotel” y “Hell House LLC III: Lake of fire”, pero yo esas ya no las voy a ver. Todas dirigidas por el mismo individuo, Stephen Cognetti, que salvo esta trilogía poco más ha hecho.
Y con esto y un bizcocho…

sábado, 19 de noviembre de 2016

DARK WOODS (BOSQUE TENEBROSO)

El día que la nostalgia de principios de los 2000 sea un mal inevitable (¡que lo será!), y los que entonces eran jovenzuelos comiencen a recordar con cariño los últimos coletazos del video-clubismo, saldrán a relucir esas compañías modestas como "DePlaneta" o "Selecta Visión", por decir un par, que llenaban los estantes de productos de segunda. Justamente "Dark Woods (Bosque tenebroso)" (producción Noruega originalmente conocida como "Villmark"), que fue distribuida por la segunda mentada con una de esas habituales y características carátulas tan sosas y feas como atractivas, encaja muy bien en el grupo. De esta guisa es como yo la alquilé en su día desconociendo lo que me llevaba a casa, y reconozco que tuve algunos escalofríos viéndola. Pasé algo de miedo. Convencido de que era buena en lo suyo, unos años después lié a mi pareja de entonces para verla. Esa vez los dos nos aburrimos mortalmente. ¡¿Qué coño había pasado?!. Hace poco la localicé y me dije, voy a verla por tercera vez y así saco una conclusión definitiva al respecto. Lo peor que puede pasar es que ni me dé tanto miedo como la primera, ni me aburra tanto como la segunda. ¿Que cual es el veredicto?... poco a poco....
Un productor de televisión, que anda buscando al equipo perfecto, se lleva de finde a la montaña
a aquellos que aspiran a formar parte del clan con la intención de crear vínculos y acrecentar capacidades colaborativas. Una vez asentados en una cabaña, comienza el mal rollo entre ellos. Cosa esta que se desmadra cuando acuden a un gran y bonito lago que cae cerca, localizan un equipo de acampada abandonado y el cadáver de una chica hundido en el agua.
A partir de aquí los aspirantes comenzarán a emparanoiarse con, por un lado lo que parece una misteriosa figura que se mueve entre árboles y, por otro, las neuras de su futuro jefe. Al final todo estallará de modo racional, pero no por ello menos melodramático.
"Dark Woods" está ambientada en tan lúgubres como bellos parajes, algo que, quieras que no, hace que se me tenga ganado desde buen principio. Así mismo, se rodó en vídeo de alta definición, cosa que comenzaba a ser normal entonces. La influencia de "El proyecto de la bruja de Blair" es palpable, aunque de un modo más superficial o conceptual si quieren. También aquí podemos hablar de las inevitables pelis de cabañas en el bosque o asesinos entre árboles. ¿Slasher?, no. Tanto no. La influencia que considero genuinamente determinante es nada menos que la estupenda "Session 9" con la que "Dark Woods" guarda bastantes puntos en común tanto narrativos (el conflicto entre los personajes), de estilo (el tempo reposado, la música minimalista, la atmósfera opresiva) como técnicos (ambas están rodadas con el mismo formato y sacan partido de este para dar un mayor naturalismo a las secuencias desarrolladas en la oscuridad). No es una idea la mía para nada descabellada si tenemos en cuenta que en 2015 el director de "
Villmark", Pål Øie, estrenó una secuela tardía que narraba lo siguiente: Cinco trabajadores reciben el encargo de acudir a un manicomio abandonado para limpiarlo de posible material dañino antes de demolerlo. Naturalmente descubrirán que el lugar oculta oscuros secretos. Resumiendo, que Øie no quedó satisfecho con el nivel de semejanzas de la primera parte y pasó directamente al plagio a la hora de abordar "Villmark 2" que no me negarán es argumentalmente idéntica al film de Brad Anderson... y aunque no la he visto, fijo que ese parecido no se limita a la sinopsis. Si algún día me la zampo, serán debidamente informados.
Volviendo a "Dark Woods"... ¿que cual es mi veredicto?, pues justo lo que me temía: No me dio nada de miedo, pero tampoco fue un suplicio verla. Pasable. Lástima porque las herramientas con las que cuenta suelen ser muy eficaces conmigo a la hora del "jiñismo", pero hay algo en ella que me sacaba de la peli... creo que era el doblaje... o tal vez los actores jóvenes, que parecen cromitos y no acabo de conectar con sus personajes. No sé. En cualquier caso se deja ver y no ofende, pero hay que tener paciencia y, no sé, tal vez enfrentarse virgen a la experiencia sea más efectivo si lo que buscas son escalofríos.

viernes, 23 de junio de 2023

VAMPIYAZ

Ya es una cuestión de masoquismo —y de completar la gran colección de cromos que al final es el blog de AVT— el sacar las dosis de paciencia justas para sentarte frente a la pantalla para ver una película que de antemano sabes que va a ser horrorosa.
Y es que algo (y nada bueno) había leído yo anteriormente sobre el director de este “Vampiyaz”, Zachary Snygg, que cámara de vídeo barata en ristre, y mezclando siempre los géneros de “gangstaz” y horror, se saca de la manga unas piezas amateur de dejarle a uno pasmado.
No obstante, Znygg tuvo un pasado un pelín (solo un pelín) más relevante dentro del cine erótico de tercera categoría, en el que, firmando bajo el seudónimo de John Bacchus, dirige el que probablemente sea su título más popular, “Play-Mate of the Apes”, semi parodia erótica de “El planeta de los simios” que es para mear y no echar gota y que, si me animo, lo mismo algún día cae reseñada por aquí. También hizo lo propio con “El proyecto de la bruja de Blair” con su “The Erotic Witch Project” y, ya centrado en el subgénero que nos ocupa (y con el que se desvirgó en 1998 con “In The Hood”), durante la primera década de 2000 realiza clásicos del cine tercermundista facturado en Nueva York con las insufribles “Zombiez” o “Bloodz vs Wolvez”. En los últimos años ya expolia lo mismo que expolian todos, con cosas que no pienso ver jamás como “Bravengers: Age of Buldgetron” (parodia semi-erotica de “Los Vengadores: La era de Ultrón”) o “Mad Maxine: Frisky Road” (jodiendo la marrana con “Mad Max: Fury Road”).
“Vampiyaz” es lo peor de lo peor. Lo único que podría destacar de esta infra-producción es su tosquedad: Cámara de vídeo que traquetea, efectos especiales realizados con palos y piedras y nulo sentido del ridículo. Es una película amateur con todas las de la ley, incluso muy por encima de cosas ya tan pobres como el Zen filmaking. Y encima de vampiros, con sus dientes de plástico y todo. Y la sangre es ketchup.
Unos atracadores de bancos (que además son raperos) con cierta destreza para abrir cajas fuertes sin necesidad de recurrir al uso de herramientas (que de hecho, las abren fácil porque ya están previamente abiertas) se dedican a lo suyo. Uno de sus atracos sale mal, por lo que uno de ellos acabará metido en el trullo. Cuando sale de prisión unos años después, se encuentra con que su compañero es ahora un vampiro. Y ahora tenemos un montón de negratas cazando vampiros en el gueto (con pistolas de pistones).
Ciertamente, no hagan mucho caso a la sinopsis porque el argumento en realidad brilla por su ausencia. Sí que hago especial hincapié en lo de las cajas fuertes porque estos ladrones las abren con el clásico truco del estetoscopio pegado a la puerta; un clásico del cine amateur, así no es necesario romper la caja fuerte a la que han tenido acceso, ni partirla con una radial, ni explotarla con dinamita.
En definitiva, “Vampiyaz” es una de estas películas sin demasiada razón de ser, primero, porque esto, aun estando comercializado en diversos formatos —y ahora disponible en plataformas—, dudo que genere dinero. Y segundo, porque difícilmente Zachary Snygg (entre tantísimos otros directores) verá cubiertas ciertas inquietudes creativas con esto. No debe dirigir por amor al arte porque esta película, al igual que tantas otras de la misma índole, carecen absolutamente de alma.
“Vampiyaz” es, simplemente, una cosa que existe, pero que muy bien podría no haber existido.

jueves, 1 de septiembre de 2011

GRAVE ENCOUNTERS

Enésimo producto consecuencia de PARANORMAL ACTIVITY (porque EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR, fue el germen de todo este rollo, pero todas estas explotaciones, lo son de la peli de Oren Peli –¡Je!-), esta vez proveniente de Canadá, y que, utilizando exactamente los mismos elementos que la peli americana (es casi un plagio) consigue meter miedo al espectador, a base de tensión y llegando a la taquicardia.
Esta vez, un directivo de televisión nos muestra el montaje del último capítulo de un reality en el que un grupo de reporteros, se dedican a pasar la noche en lugares donde, supuestamente, hay actividades paranormales. Esta vez, les toca pasar la noche en un manicomio donde se practicaron lobotimias, y en el que se ve, que está todo lleno de espíritus. El equipo, tras varios programas, se muestra escéptico, hasta que, vídeo cámara en ristre, comprueban en sus propias carnes que lo que pasa allí es muy real.
Bien, la película está cojonuda, pero de tanto repetir la formula, va a llegar un momento que nos vamos a cansar de tanta cámara con infrarrojo y de tanto fantasma. Suerte, que la barata formula, es tremendamente eficaz, y a poco que uno sea sensible, pasará más miedo que Carracuca. En mi caso, da igual como sea la película, conmigo funcionan, y me declaro fan incondicional de este tipo de películas, al que todavía no se le ha encontrado un nombre con el que catalogarlas como sub-género.
Evidentemente, las comparaciones son odiosas, y a la hora de hacerlo con PARANORMAL ACTIVITY, GRAVE ENCOUNTERS sale perdiendo. No me malinterpreten, esta es casi tan buena como la otra, y empieza bien, con sus sillas de ruedas que se mueven solas, puertas que se cierran haciendo gran estruendo y ventanas que se abren, todo ello aderezado, en las escenas mas terroríficas, con el mismo zumbido que se podía escuchar en PARANORMAL, y que, creo, es el culpable de que se nos pongan los pelos de punta. ¿Y da miedo? Mucho. Pero no llega a dar tanto miedo como PARANORMAL por tres motivos de peso; El hecho de que haya en escena cinco o seis personajes, da cierta sensación de protección. En la otra al ser una pareja sola, el espectador se mete más en la película y lo vive, pero aquí se anula un poco esa sensación de terror real. El segundo motivo es, que se ve a los fantasmas ¡Y mucho!, además, al ser personas maquilladas a los cuales se les deforma la cara infográficamente, anula esa sensación especial de la que la otra hacía gala. Y por ultimo, como he dicho antes, ya hemos visto muchas pelis de este tipo, por lo que sabemos a lo que atenernos, y por desgracia, cuando vemos una de las cámaras que enfoca a una silla de ruedas y escuchamos el zumbido, intuimos que esta se va a mover, y eso es exactamente lo que ocurre.
Aún así, la cosa funciona, como película también, así que, como esta la van a pasar en el próximo festival de Sitges, los que vayan a verla disfrutarán con tanto fantasma y tanta cámara en movimiento. Eso sí, se nutre, mucho (pero, mucho, mucho) del ya clásico PARANORMAL ACTIVITY, tanto, que da hasta un poco de vergüenza. También he detectado un pequeño saqueo a REC, pero eso, supongo que será algo casual.
Dirigen la cosa los Vicious Brothers (¡valiente gilipollez de nombre artístico!) que debutan en el cine con este plagio, y con pocas décimas para llegar al notable.

jueves, 22 de enero de 2009

WELCOME TO THE JUNGLE

No soy de los que apoyan la teoría de que "El proyecto de la bruja de Blair" se copió de "Holocausto Caníbal". Francamente, no creo que Ruggero Deodato inventara nada. El concepto del documento perdido y reencontrado que luego desvela hechos secretos no opino yo que sea exclusiva del director de "Body Count". Sin embargo, es un hecho de ambas pelis tienen una base común y siempre han ido asociadas. Por ese mismo motivo, es del todo curioso que exista "Welcome to the jungle", la casi perfecta mezcla de las dos.
Unos chavales notablemente idiotas y algo desagradables se obsesionan en encontrar a un tipo desaparecido en plena Nueva Guinea, y lo hacen con un par de vídeo-cámaras en la mochila. A medio camino demuestran una notable falta de respeto por ciertas creencias locales y, cómo no, acaban pagándolo caro en manos de los caníbales.
Decía arriba que la combinación es casi perfecta, y recalco lo de casi, porque aunque los parecidos con "El proyecto de la bruja de Blair" son muy obvios y notables (el desenlace mismo), los de "Holocausto Caníbal" se quedan en la superficie. "Welcome to the jungle" no es ni tan truculenta, ni tan desagradable, ni tan cruda, ni tan fea, ni tan políticamente incorrecta. Además, tarda como una hora en entrar en terreno propiamente terrorífico, antes nos tendremos que tragar las chorradas de rigor del grupo protagonista. Y si en la obra de Deodato, la mujer empalada era casi como el "start" de la pesadilla, en "Welcome to the jungle" se repite idéntica treta, aunque la estaca entre por otro lugar.
Mas allá de ser una buena película, "Welcome to the jungle" (también conocida como "Cannibals") es meramente una cosa curiosa que una vez vista, tampoco invita a la repetición. Aunque para curioso, el hecho de que el director sea Jonathan Hensleigh, responsable del "Punisher" con Tom Jane y la producción corra a cargo de Gale Ann Hurd, ex-socia (y ex-mujer) de James Cameron.

miércoles, 20 de julio de 2011

THE TUNNEL

La idea de que bajo nuestro suelo, por ahí las cloacas y sus interminables redes de pasillos y habitáculos, se haya creado un nuevo tipo de ser vivo a base de mutar humanos (los vagabundos que, dicen, allí habitan) con bacterias, enfermedades o vaya usted a ser qué, es algo que resulta genuinamente fascinante. Por eso el cine se ha encargado de traducirlo a imágenes en más de una ocasión (aunque no suficientes). "Subhumanos" creo que fue el primer intento, y aunque loable por su originalidad, el modo de enfocar la cosa no cuajaba. Después vino la fallida "C.H.U.D.", seguida años después por "Creep", bastante potable, aunque tampoco redonda. La más reciente aportación al asunto se titula "The Tunnel", llega de Australia y se adapta al formato de "falso documental" parido -o perfeccionado- por ese film de indudable importancia histórica que fue "El proyecto de la bruja de Blair". La diferencia con el resto de "found footage" está en que no pretende engañarnos, ni tan siquiera hasta los títulos del final, en "The Tunnel" queda claro que estamos viendo una ficción desde los créditos iniciales. Curioso.
Supongo que a ello contribuyó el hecho de que la creación del film fue seguida desde buen principio por aquellos que visitaban su página web oficial y -creo haberlo entendido así- contribuían a su realización a base de pequeñas aportaciones monetarias... o de ideas... en fin, no se, se trata de una nueva práctica que están comenzando a desarrollar algunos cineastas nóveles. Hay otro aspecto novedoso que acompaña a "The Tunnel": es la primera peli con el sello de una "major" -la Paramount- que se distribuye gratuitamente por internet, al mismo tiempo que sale a la venta en DVD. Curioso también.
Con "The Tunnel" estamos ante un compendio muy completo de todos los tics, virtudes y defectos propios de lo que llamamos "falso documental de terror". La historia se desarrolla en Sydney, donde comienza a escasear el agua. Al gobierno se le ocurre aprovechar el líquido que corre bajo la ciudad, pero de pronto el proyecto se detiene y nadie más habla de el, ni quiere hacerlo. Una periodista, intrigada por tan repentino silencio, decide bajar a investigar y... en fin, comienzan los problemas.
Pues sí, tenemos infrarrojos para parar un tren, carreras a través de angostos pasillos donde la cámara se tambalea sin parar, discusiones de los personajes, momentos de gilipollismo entre ellos (aunque menos de lo habitual ya que, sorprendentemente, son todos adultos)... pero también unas buenas dosis de inquietud y suspense, unas criaturas que, aunque en ningún momento se dejan ver al cien por cien, convencen y, eso sí, una secuencia francamente aterradora en la que una de ellas agrede a un segurata al que previamente ha desprovisto de sus ojos, todo visto a través de los infrarrojos de la cámara y con el más acongojante silencio como única banda sonora.
Si "The Tunnel" hace historia será más por su método de rodaje y de distribución que por sus méritos como película, pero dentro del cada vez más amplio subgénero del "found footage" puede que esté entre lo más potable y bien parido que han visto estos cansados ojos (verdes!).

martes, 28 de septiembre de 2010

SANTI CLO, LA VAINA DE LA NAVIDAD

Me cae bien la cinematografía dominicana, al menos en lo que a sus géneros se refiere. No es tan contundente como la peruana, incluso en algunos aspectos tiene unas pinceladas de “auteur”, pero no deja de ser un cine tremendamente barato y fácil de visionar. Cuentan con más medios que los peruanos, saben hacer películas mejor, tienen más tradición e incluso escuelas… pero esto no es un punto a favor de ellos, es una denuncia. Los peruanos son más puros, y solo necesitan una videocámara, y mucho monte para hacer grandes películas.
Mientras remuevo roma con santiago esperando encontrar la obra cumbre del terror dominicano, "Andrea", o su plagio de "El proyecto de la bruja de Blair" titulado "Brujería fantasma", van cayendo comedias populares. La ultima que me he zampado, la que nos ocupa.
Un pollero que vive en la miseria (un aspecto común de las comedias dominicanas) decide trabajar como "Santa Claus" en unos grandes almacenes, con el hándicap de que sí, es grande y gordo y le viene bien el traje, pero también es negro, lo que traerá un innumerable número de chascarrillos. En una de estas, el y su amigo que hace de duende de “Santi Clo”, se encuentran un saco lleno de dinero; el enredo está servido.
Protagonizada por el famoso cómico Aquiles Correa, estamos frente a una entretenida película navideña para toda la familia, que no difiere mucho de cualquier producto americano de similar catadura en sus intenciones, pero rodada con muchísimo menos dinero. Tan sencillo como eso. Añádanle que el humor y las maneras andan en la misma línea de "Nueba Yol, ¡por fin llegó Balbuena!", de hecho, escribir los títulos de las películas tal cual pronuncian ellos es muy dominicano.
En este caso el calificativo “exótico” viene más a cuento que nunca, pues siendo Navidad, todos los actores van con camisetas de tirantes, hace un sol de justicia, y sudan como cerdos. Siempre es verano en Republica Dominicana. Más exótico que eso…
Con lo difícil que es hacer cine en ese país, cualquier película de géneros populares proveniente de allí, ya es motivo de visionado por mi parte.
Dirige un afamado director de aquellos lares, José Enrique Pintor, responsable de otras comedias, y de la "Celda 211" autóctona, "La cárcel de la victoria".

lunes, 16 de abril de 2012

PERDIDAS

La edición de esta película en nuestro país, es un cachondeo total y absoluto. La peli se llama FIVE ACROSS THE EYES, en la carátula pone PERDIDAS y en el doblaje, cuando sale el titulo, una voz femenina dice PERSEGUIDAS. Así que para la reseña en AVT, ultimamente opto por el título que figura en la caratula.
Le damos al play del reproductor y lo que vemos es muy atractivo. Una peli filmada en video del mas chungo, solo se ve grano. La cámara está dentro de un coche. Pronto viene el tedio. Y cuando el tedio ha llegado, viene aún más tedio. Y después el apoteósis, el tedio convertido en tortura. Cambios de plano excesivos cada dos segundos. Agobia. Pero agobia de lo coñazo que es, no por la atmósfera o el mal rollo que a priori pueda parecer que la cinta nos va a proporcionar.
Unas chicas van perdidas en un coche, y en una estación de servicio, le dan un golpe a otro coche. A partir de ese momento, las estúpidas serán acosadas por otro coche, en cuyo interior viaja una violenta mujer, que a punta de escopeta, las hace bajar de su utilitario y les hace mearse en su propia ropa. A partir de ahí, les va haciendo más cosas malas.
Bien, pues es una de las peores películas que he visto en mi vida. La cámara no sale del coche en ningún momento, y nada más que escuchamos diálogos idiotas durante toda la película. Una brasa de tres pares de cojones. No se puede ver.
Intentan darle la estética de EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR y unas pinceladas de EL DIABLO SOBRE RUEDAS, y con ese aspecto de video casero, lo que pretenden es provocarle mal rollo extremo al espectador… Lo que consiguen es que demos al avance de nuestro dvd.
Los hijos de la gran puta de los directores, se llaman Greg Swinson y Ryan Thiessen, que debutan con este trozo de mierda repleta de gusanos, llenos de ganas y cosechando heces.
A estos dos, había que matarlos.
¡NO PERDER EL TIEMPO VIÉNDOLA!...
así que fustíguenme, por perder el tiempo escribiendo sobre ella.

lunes, 7 de marzo de 2011

TROLLJEGEREN (TROLLHUNTER)

Los Noruegos se apuntan al rollo "El proyecto de la bruja de Blair" con esta peli cuyo estrambótico título, según los americanos, se podría traducir como "cazador de trolls" (más o menos).
Si os digo la verdad, comienzo a estar ya bastante harto y cansado de estos "falsos documentales de terror". Se está abusando de ellos y, sin embargo, el público continúa respondiendo bien (valga "Paranormal Activity" como reciente muestra), así que los tendremos revoloteando aún un tiempo. Está bien que hicieran su función de introducir el video puro y crudo en el cine standard, y que crearan un nuevo modo de hacernos pasar miedo. Pero claro, una vez superado el efecto sorpresa, te encuentras que todos se apuntan a un mismo patrón: secuencias de bromas entre los supuestos realizadores, escenas de correteo y jadeos, casuales momentos en los que la cámara queda tumbada en el suelo, las declaraciones de los implicados con rictus melodramático, los infrarojos.... todo.
Y todo esto lo tiene "Trolljegeren". Lo que realmente la salva de la quema es que aquí, en lugar de fantasmas o zombies, tenemos trolls. Sí, trolls, como los que se comen a los gnomos. Lo que pasa es que la mayoría de ellos son gigantes, hay uno al final que directamente es como un edificio de alto (¿y cómo se esconde eso?), cuando yo siempre creí que eran de tamaño Torrebruno.
La cosa va de un grupo de estudiantes que hacen un documental sobre un supuesto cazador furtivo de osos. Cuando lo localizan, este resulta ser... pues lo del título. El hombre, por motivos un tanto "asá", anima a los chavales a seguirle en sus aventuras y, bueno, ahí es donde aparecen los trolls y todo el mamoneo gubernamental que los oculta.
Hay que decir que, a pesar de topicazos, la peli se aguanta bien. Los actores son creíbles y, sobre todo, los efectos especiales están muy muy conseguidos. Ayudan también los bonitos y solemnes parajes Noruegos. El único "pero" que le veo es el aspecto de los trolls... son casi caricaturescos... muy grotescos... y eso, aunque esté hecho aposta, rompe un poco. No se, me habrían convencido trolls de look más fiero y menos ridículo (claro que entonces no serían trolls, supongo). Aunque, como digo, están muy muy bien integrados en las imágenes reales.
Minucias. La peli está potable y, en fin, que se puede pasar un rato ameno con ella.

jueves, 22 de mayo de 2008

ALTERADO

A mí "El proyecto de la bruja de Blair" me gustó mucho, me cagué de miedo viéndola en el cine. La campaña de publicidad que se hizo fue brillante y, aunque con la pista perdida, tenía bastante esperanza en sus dos directores.
Entonces, diez años después sale en dvd una película firmada por uno de ellos, Eduardo Sanchez. Se titula "Alterado" y la caratula horrible. Al pasar ya tiempo desde la bruja de Blair, digamos que yo ya he perdido el interés por sus dos ingeniosos artífices, y espantado por la mentada caratula, decido no verla.
Pero rulando por ahí, no hago mas que leer (y oír) buenas impresiones sobre "Alterado", así que anoche decidí verla.
Unos tipos armados van caminando por el bosque , intentando cazar algo. Este “algo” resulta ser un horroroso bicho verde prácticamente indestructible 
capaz de doblegar la voluntad de los humanos. No obstante, consiguen darle caza.
A ver como me explico, porque lo de esta película es complicado. "Alterado" mola a rabiar. El bicho es realmente repulsivo, da un miedo que te cagas, los f/x son impecables y la historia me parece cojonuda. "¡Cuanto le ha gustado la peli a este tipo!" pensareis...
Pues no, y ahí viene la contradicción. Me ha parecido espantosa. Lo que quiero decir es que tiene todos los elementos para ser cojonuda, pero el resultado es aburridísimo. Un sopor que únicamente se subsana con las apariciones del bicho, demasiado bien hecho.
Una autentica lástima. Y es que, aunque la idea es buenísima (y el hecho de no saber qué es la criatura, ni de donde procede, ni que quiere, sea incluso mejor), lo cierto es que Eduardo Sanchez, con su anterior película o tuvo mucha potra, o es que todo el talento es de su compañero, Daniel Miryk. Aquí se ve que, aunque "Alterado" es una película pequeñita, a Sánchez se le queda grande, le faltan tablas y ritmo. Podría haber sido un peliculón, lástima.

miércoles, 23 de enero de 2019

TEENAGE COCKTAIL

Dos adolescentes se conocen en el instituto y entre ellas nace una profunda e intensa amistad. La una es lesbiana, la otra tiene un noviete al que no se toma demasiado en serio. Total, que terminan liadas y se lanzan a emitir sus tocamientos a través de internet con el fin de acumular dinero y viajar a Nueva York. En eso que el noviete se entera y, rabioso, hace correr la voz sobre las actividades extra-escolares de las chicas. Estas, acojonadas por el qué dirán y la reacción familiar, deciden dar el "último golpe" y huir con lo ganado vendiéndose a uno de sus seguidores online, un pobre diablo infeliz que se hará pasar por millonario para impresionarlas. Mala idea esta que terminará como el rosario de la aurora.
Inconfundible producto "indie" por estética y por maneras. Comienza como un especie de drama sobre las trifulcas hormonales de un par de adolescentes inquietas y, poco a poco, va mutando a thriller... pero uno suave, lejos de las estridencias propias del Hollywood más comercial. Porque, al fin y al cabo, "Teenage Cocktail" es, como toda película de su estirpe, un drama de personajes humanos. Suyo es todo el peso de la historia y reaccionan de modo racional ante los acontecimientos.
El desenlace está a la altura. Sencillo y en su justa medida.
En el reparto, y junto a las mozas protagonistas, destacan el gran Pat Healey y Joshua Leonard, más conocido como uno de los "desaparecidos" en "El proyecto de la bruja de Blair".
Recomendable.