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miércoles, 22 de agosto de 2007

MASTERS OF HORROR: HUELLA

Como nostálgico del horror de los 70 y 80, tengo una opinión positiva respecto a la serie de televisión "Masters of Horror", aunque solo sea por su loable intención de recuperar a viejas glorias de detrás de las cámaras y darles total y absoluta libertad creativa... o eso se dice. De todos los episodios que he visto, algunos me han parecido muy potentes (John Carpenter), otros potables sin más (Don Coscarelli y Dario Argento), los hay bastante mediocres (Stuart Gordon, Joe Dante) y, directamente, insufribles (Mick Garris, creador de la serie nada menos).
En un producto televisivo que, como decía, alardea de no cortarse un pelo en cuestiones de violencia y desmelene, "choca" que el episodio dirigido por el cineasta asiático Takashi Miike fuese vetado por su contenido altamente perturbador. Bueno, "choca" a medias si tenemos en cuenta la mojigatería puntual que gastan los yankees y que allá donde va Miike, el escándalo le persigue.
Que quede bien claro, no soy fan de Takashi Miike... de hecho, me parece un tipo sobrevaloradísimo y rodeado de fans un poco ciegos que, visto la pasión que demuestran por su ídolo, han visto muy poco cine. La mejor peli del autor nipón es, justamente, una de las menos valoradas por sus seguidores, "Audition". El resto... pssss... mucha basura ("Llamada perdida", "D.O.A", "Izo"), mucha decepción ("Ichi, the killer") y alguna cosa curiosa ("Full Metal Yakuza"), pero poco, muy poco, más.
Mi atracción hacia "Huella", el episodio del tipo para "Masters of horror", era puramente morbosa, pero una vez vista puedo decir que me ha sorprendido gratamente.
La historia es la siguiente: Un americano (el recuperado Billy Drago, que en este caso sobreactúa que da gusto), viaja hasta Japón en busca de un antiguo amor al que prometió sacar de la mala vida. Cuando llega a un prostíbulo, conoce a una puta deforme que en su momento trató con la chica en cuestión y guarda algunas desagradables noticias sobre su paradero.
Lo primero que llama la atención de la peli es que se aleja bastante del tono tradicional y "conservador" que suele manejar "Masters of Horror" con respecto al género. De entrada, Miike tiene la sabia idea de reducir los acontecimientos a dos personajes que dialogan en un único escenario y en tiempo real, lo que provoca cierta desazón y angustia en el espectador. Además, se permite aportar bastantes elementos visuales que incomodan e inquietan, como cierta silueta fantasmagórica que surge en un momento en el que no te lo esperas, pero sin pirotecnia que valga, lo que provoca un notable escalofrío. A parte del aspecto atmosférico o sórdido de la historia está, cómo no, la violencia y la crudeza propias de su autor, destacando la inevitable y brutal secuencia de tortura (que guarda puntos en común con la de "Audition") y ciertos abortos nada delicados que tampoco se quedan cortos.

Sin embargo, cuando llevas 45 minutos y crees estar viendo una muestra muy muy digna de cine de terror del bueno, viene el señor Takashi y... ¡la caga!, y de que manera. Tal metida de pata se la debemos a una "sorpresa final" que no desvelaré aquí pero que, afrontémoslo, roza el ridículo y perjudica muchísimo al tono del resto de un film que, de otro modo, hubiera podido estar muy cerca de la "obra maestra".
Sin embargo, y a pesar del desliz, está muy por encima de los logros de "Masters of Horror" (y del cine de terror moderno en general), por lo que bien merece un visionado.

martes, 11 de diciembre de 2012

PHOENIX WRIGHT: ACE ATTORNEY

Adaptación a la gran pantalla de un videojuego de Nintendo DS, sobre juicios e investigación. Dirige Takashi Miike y protagoniza la historia una panda de actores de la TV japonesa. Películas de videojuegos se han hecho muchas, que estén bien hechas pocas, y que se parezca al videojuego del que maman solo dos, Silent Hill y esta que nos ocupa, las demás son poner el nombre del juego en el titulo para atraer a los fans. La adaptación es 100% fiel al juego, incluso hasta la historia es la misma que la del primer juego que llego a nuestro país (al menos el inicio, el final ya no lo sé que no me lo llegue a terminar) Así que no os sorprendáis cuando veías a los protagonistas con un look de lo más extraño, con esos pelos locos y esas vestimentas en plan de época (esto último solo en el caso de los fiscales) todo es traído a la pantalla desde el juego, algo que es de agradecer pero que puede echar para atrás a los profanos.

Phoenix Wright es un joven e inexperto abogado, su jefa ha sido asesinada, y la principal sospechosa es la hermana de esta. Phoenix se encargara de su defensa, pero el caso de su jefa estará ligado a un crimen ocurrido hace quince años que enredara la trama. La acción trascurre en momentos de investigación, o lo que es lo mismo, nos acercamos a la zona donde ocurrió el crimen y empezamos a toquetearlo todo, y las escenas de los juicios. En estos juicios rápidos de cómo máximo 3 sesiones, las pruebas se muestran en unas pantallas holográficas 3D que los abogados y fiscales pueden manejar, ampliar o tirárselas a la cara unos a otros. Todo muy high-tech, que rivaliza con la pompa que se dan los fiscales o la pinta de vejete severo pero justo del Juez. 

La película hace gala en unas pocas ocasiones, del humor japonés absurdo que Miike gusta de meter en sus filmes, así que no asustarse si de repente Phoenix hace un comentario en el juicio y todo el público allí presente, contando acusados, fiscal y Juez, se tiran al suelo de la parida que ha dicho. Y este gag lo usan tres veces!!! En el juego sí que había unas cuantas cosas que te hicieran sonreír, pero no recuerdo que llegara a ese extremo de ridículo. Y aun así la película es entretenida. Los fans encontraran todo lo que había en el juego, y los que simplemente se acerquen a ver la película sin conocer el videojuego, podrán pasar dos horas que no se hacen largas. Como película es un bien, como adaptación es un sobresaliente.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

24 CUADROS DE TERROR

En “Malas pero divertidas”, ya hablé sobre Christian González, director de esto, en la reseña de la crudísima “La mataviejitas: Asesina serial”. Un director que me cae bien, que arremete (como casi cualquier director de género) contra las escuelas de cine, y que diciendo Tarantino (¡Como no!) que González es una de sus influencias, este responde cagándose en él, y en Robert Rodríguez. Dice que cuando ve “Machete” y se echa a reír, y que sus películas si son crudas, y no las de estos dos gringos cuyos fans son pijos de buena familia. Al respecto, dice, también, que sus seguidores son carniceros, obreros de la construcción y algún que otro coleccionista. Gente dura, y no como los fans de Tarantino. Ole sus cojones.
Se trata del director con más “haters” por metro cuadrado de México. Mismamente, esta “24 cuadros de terror” es un ejemplo de ello, a poco que se navegue por Internet. La película  está rodada con algo parecido al 16 mm. (incluso puede que sea vídeo falseado, no lo se), pero está rodada con total descuido, prácticamente en interiores, con tres o cuatro actores y es de factura totalmente amateur. Logra estrenarse en cines –recordemos que González es uno de los abanderados del “Vídeo Home”- y solo esto es motivo para que el público se le eche encima, diciendo que la película es un fraude y que seguro que se ha estrenado para ocultar, váyase usted a saber que trapos sucios.
A lo que González responde rodando más películas. Todas una fulaña, claro… pero aún así, el tipo no se da cuenta: “No por ser “Vídeo Home”, hay que rodarlas de mala manera” dijo en una entrevista. A mí, lógicamente, me fascina. ¿Qué es lo que pasa? Lo de siempre. Que mola mucho el individuo, el concepto, las maneras… pero luego enfrentarse a sus películas es una ardua taréa. Y aunque con González he tenido tragaderas digeribles, esta película, a priori la que más atractiva pinta de su filmografía reciente, me ha costado horrores verla entera.
La idea inicial es buena hasta para una película mainstream:
Un asesino en serie, filma sus asesinatos de manera estética, y acumula las cintas. Un buen día contrata a una montadora de cortometrajes –cuyo novio es director de cortos de terror ¡y la maltrata!- que tras la oferta de este individuo, cree que va a montar un largometraje, así que accede a este trabajo de buena gana. Pronto, al empezar a montar, se dará cuenta de que lo que está montando es una película snuff, y cuando intenta escapar, ya es demasiado tarde, porque el asesino quiere acabar su película y para ello, ella es imprescindible.
No está mal el argumento. Solo que González es muy manazas, la película muy pobre, y los actores malísimos, por lo que  al final es todo un puto coñazo, aburrimiento y desdén por los cuatro costados. Lo que es una autentica pena.
No obstante, hay que decir, que si Christian González tiene sus detractores,  también tiene apasionados fans (Tarantino, como he dicho antes, entre ellos) y estos le defienden, ciegamente y con mucha estupidez por su parte, llegando a decir que esta peliculilla, este pequeño ñordo, tiene momentos de gran cine a los Carpenter, a lo Argento, a lo Miike… vamos a la creme de la creme. Vamos, a mi me parece bien que este señor te caiga bien, que te haga gracia ver sus películas e incluso que te gusten por los motivos que sean, pero cojones, no me compares esto que puede hacer cualquier retrasado con su cámara de vídeo, con ninguno de esos. Y mira que Miike no me mola, y que hasta Argento o Carpenter han rodado sus mierdas… pero endiosar así de esa manera, tampoco es. ¡Puto México chingón!
Mala hasta decir basta, no obstante la recomiendo como curiosidad, porque yo se que entre nuestros lectores hay carniceros, obreros de la construcción y hasta algún que otro coleccionista, y ese es el público de González.
Mucho mejor –no mucho- estaba “Cabezas Rapadas”.

miércoles, 13 de mayo de 2009

MASTERS OF HORROR: EN EL SÓTANO / HUELLA

"En el sótano" está dirigido por William Malone, un habitual en este tipo de series de terror ("Tales of the Crypt", "Las pesadillas de Freddy"...) así como el director de la irregular "House of Haunted Hill" y "Miedopuntocom". En este episodio cumple, pero a mi no me provocó horror, ni miedo, ni angustia, sino risa. Aunque ello tiene mucho que ver con el hada-monstruo, mas que con la labor de Malone como director.
La chica rara de clase es secuestrada y encerrada en un sótano junto un joven llamado Johnny que acaba de intentar suicidarse. Intentarán escapar antes de que "algo" les haga daño, y es que hay muchos mensajes dejados por anteriores victimas de secuestro, alertando de un gran peligro. Cuando este peligro acecha, el espectador debería de sentirse agobiado, pero es verlo (el hada-monstruo que decía antes) y partirte la caja de risa. Esos movimientos tipo "The Ring" ya están muy vistos, y por no hablar de la máscara que, menos miedo, da cualquier cosa.
Aún con todo lo dicho, el episodio me entretuvo. No es el mejor de la serie, pero tampoco cansa ni decae en ningún momento.

"Huella" es el episodio que no se estrenó en los USA por su fuerte contenido. Dirige Takashi Miike, conocido por películas ultraviolentas como "Ichi the killer", "Full metal yakuza" o la saga "Dead or Alive". También firmó un episodio de la "Creepshowiana" "Three... Extremes". Creo que el suyo era el de la pianista, que no estaba nada mal.
En "Huella", Miike nos regala planos imposibles como en otras películas suyas, porque, ¿a que viene esos tres minutos detrás de una cortina viéndole la coronilla al actor?, pues a que es firma del japones. Billy Drago, un habitual de la "serie B" y telefilms, protagoniza la historia, dando vida a un periodista americano que vaga por el país del sol naciente buscando a una prostituta a la que prometió que volvería y sacaría de la mala vida. Va de burdel en burdel, pero cuando llega al correcto ella se ha ido. Así pasan los años y finalmente una antigua compañera de su amada, le cuenta qué le ocurrió. De este modo la historia va adelante y atrás, cambiando cada vez que la narradora admite haber mentido.
El motivo de su no emisión en USA es debida a una escena de tortura, en la que aun notándose las prótesis de las manos, el ver en primer plano una aguja incrustándose entre la uña y el dedo, da mucha, mucha grima. Tanto que estaba solo viéndolo en el salón y me retorcía como si me lo estuvieran haciendo a mi. También puede influir en el asunto censor un par de fetos abortados. Con la doble moral americana, no me extrañaría ni un pelo que hubiese hecho más fuerza esto, que la tortura en si. El final no me quedó muy claro, pero este episodio sí que me puso los pelos de punta.
"Huella" ya la reseñó Naxo hace un tiempecito, pinchad aquí para leerla.

jueves, 9 de junio de 2016

AS THE GODS WILL

Otro Live Action de esos que he visto hace unas semanas. En este caso esta película ha sido dirigida por Takashi Miike, conocido por sus grandes desvaríos y su costumbre de meter sangre a borbotones. En esta ocasión al ser un encargo Miike no se pasa de la raya ni con su humor absurdo ni con los litros de sangre, aun cuando en la primera escena estarían más que justificados. El manga en el que se basa esta película aun esta en activo, aunque la colección principal termino, se continuo con un spin off con otros grupo de personajes que ahora mismo en el manga se ha encontrado con los protagonistas de la serie madre y esta continuando la historia.

Un día como otro cualquiera, el protagonista Shun Takahata es un joven estudiante japonés medio, que tiene una vida más o menos gris. Sin motivaciones ni nada que le de algo de color a su existencia se dirige hacia clase en un gesto rutinario, pero ese día no será como el resto de días. En todas las clases de los institutos de todo el mundo está ocurriendo lo mismo, aparece un Daruma (una especie de botijo con cara de señor regordete) Sin más explicación empieza a jugar al escondite ingles. Al estudiante que se mueva le estallara la cabeza manchando con algo de sangre, pero arrojando además cientos de canicas rojas por el suelo. Para cuando los compañeros de Shun, y este mismo se dan cuenta de que el daruma tiene en la espalda un botón y un reloj con una cuenta atrás, ya son pocos los que quedan con vida, y el suelo está lleno de canicas que dificultan moverse. Al final solo quedan Shun y su compañero Sataka (interpretado por Shota Sometani, protagonista de Parasyte) Como van muy mal de tiempo, y suponen que cuando acabe el tiempo morirán todos, Sataka ayuda a Shun a darse impulso y tocar el botón en la espalda del daruma. Con eso el primer juego ha terminado. Los dos compañeros se las dan muy felices al pensar que han ganado, cuando de repente la cabeza de Satake explota, y es que en este primer juego solo ganaba quien pulsara el botón.

Shun sale de clase y ve que en el resto de clases de su instituto ha ocurrido lo mismo (y los espectadores sabemos que en el resto de  mundo también) Se encuentra en el pasillo con una compañera y buscando a otros ganadores/supervivientes llegan al gimnasio donde les espera otra mortal prueba/juego/ida de olla. Tras superar varios estudiantes la segunda prueba son llevados a un hospital controlado por la policía, pero estando allí aparecen cientos de miles de cubos blancos de proporciones gigantescas que quedan flotando encima de las ciudades más importantes del mundo. De repente los estudiantes que estaban recuperándose en el hospital, son teletransportados a esos cubos donde deberán de seguir pasando distintos juegos, ahora compitiendo con otros estudiantes de otros institutos.

El argumento, que es el manga casi calcado, salvo por algunos juegos/pruebas que hacen dentro del cubo, es una buena fumada. No se explica la procedencia de los cubos o las pruebas, más allá de decir que es un dios quien ha dado comienzo a todo ello, y por eso a los supervivientes se les llama los hijos de los dioses. Supongo que más tarde o más temprano sacaran una segunda parte continuando lo que el manga está contando en estos momentos. De todas formas como película podría terminar así, ya que aunque no se cierra si tenemos la pequeña moraleja que Shun sufre en sus carnes, no desees que tu vida cambie, no sea que se vaya hacer realidad, o algo así, que sabre yo.

jueves, 30 de octubre de 2025

PARECIDOS (IR)RACIONALES

Estaremos de acuerdo en que Mick Garris nunca ha sido un gran cineasta, pero sí un insuperable organizador de eventos. A mediados de los dos mil impulsó la creación de "Masters of Horror", celebérrima serie cuya "raison d'être" consistía en dar carta blanca a muchos de los más emblemáticos directores del cine de terror para, básicamente, hacer lo que les saliera de la pepitilla. Es cierto que no todos los implicados en las dos temporadas podrían considerarse "Masters". Y que algunos acabaron confeccionando piezas muy poco inspiradas (Don Coscarelli, Tobe Hooper, Stuart Gordon…). Supongo que llevaban tantos años arrastrados por la marea de la mediocridad que no supieron aprovechar la oportunidad. Sin embargo, hubo unos poquísimos que sí. Como Dario Argento y el que nos ocupa hoy, John Carpenter.
El respetado responsable de "La noche de Halloween", "La Cosa" o "El príncipe de las tinieblas" llevaba tiempo anclado en la nadería más absoluta, y terminaría rodando dos capítulos para la serie de Mick Garris. El primero partió la pana. Al instante se consideró el mejor y su genuina resurrección (promesa finalmente incumplida). Cuantos más años pasan, más buena prensa adquiere. Estoy hablando de "Cigarette Burns" o, como la titularon absurdamente por acá, "El fin del mundo en 35 mm". Contaba la interesante epopeya de un buscador de películas raras que recibe el encargo de localizar una con muy muy mala reputación, "La Fin Absolue du Monde", dirigida en los setenta por un tal “Hans Backovic”. Al parecer, durante su paso por el Festival de Sitges de la época, volvió loca a la platea, que comenzó a agredir al prójimo o a sí misma. Y eso es algo que, dice la leyenda, le ocurre a todo aquel que la consume. Según iremos viendo a medida que la trama avanza, "La Fin Absolue du Monde" es, esencialmente, una pretenciosa película de arte y ensayo muy de su década, a base de impactantes imágenes surrealistas y sin genuina trama. Al final del capítulo terminaremos descubriendo que la maldad implícita en sus fotogramas obedece a una única razón, la presencia de un genuino ángel que el director logró capturar y retener.

A una trama tan llamativa y, sí, unos resultados tan estupendos, añadan el hecho de que "Cigarette Burns" no se andaba con mojigaterías a la hora de mostrar chicha. Truculencia. Gore. Cosa que resultó bien llamativa entonces porque, a diferencia de muchos de sus coetáneos, no era ese un elemento habitual en la larga filmografía de John Carpenter. Somos testigos de una decapitación que pone los pelos de punta, situada, además, en un contexto de cine "snuff", que siempre da mu mal rollo. Esto abriría otro melón, el de que "Masters of Horror" permitía a sus realizadores llevar el asunto de la violencia gráfica a los límites, aunque, finalmente, ello acabó pasándole factura a Dario Argento con sus aportaciones y, muy especialmente, a Takashi Miike con la suya. Pero no toca hablar del cineasta japonés, toca hacerlo de otro, uno alemán.
Marian Dora es un personaje sumamente misterioso. Nadie conoce su verdadera identidad. Aunque se ha dejado ver como actor brevemente en una película donde curró de machaca, básicamente su efigie no rula oficialmente por ninguna parte. En las entrevistas se sitúa a contraluz. Y tampoco suele acudir a festivales, básicamente porque le han amenazado de muerte un porrón de veces. Y con razón, añado yo. Es responsable de una serie de películas en las que se tiende a lo extremo. Aunque su verdadera "seña de identidad" consiste en que en muchas de ellas torturan y/o matan animales delante de la cámara, sin truco. Y, ocasionalmente, de modo bastante hijoputesco. Además, incluyen sexo explícito, desviado o no, escatología igualmente genuina, violencia a raudales y, en fin, que la obra de Marian Dora da mucha grima y, lógicamente, no cuenta con amplios canales de distribución. Por su nacionalidad y condición, habrá quien lo emparente con el ultra-gore germano que asoló nuestras retinas en los noventa, pero no. Aquellos eran unos papanatas sin mucho talento que se limitaban a imitar el terror yanki, solo que aumentado las dosis de carnicería. Dora estaría más cerca del Jörg Buttgereit de "Nekromantik", básicamente porque a ambos les perdía cierta pedantería, ciertas maneras "artys" que "justificaban" la brutalidad de sus imágenes, aparentemente desproveyéndolas de una intención "exploitativa" para aproximarlas a cuestiones más "respetables". De hecho, lo de Dora es especialmente exagerado. No digo ya el elemento "shock", me refiero a sus ventosidades intelectuales. Graba en vídeo, pero sacándole bastante más jugo que sus coetáneos (descarten aquí a Buttgereit, que tiraba de 16 mm). El hijo de perra sabe encuadrar, sabe iluminar y, ocasionalmente, lograr extraer belleza a las imágenes. Lástima de... todo lo demás.
En cualquier caso, y aparcando juicios morales, el "Magnus Opus" del tiparraco es una cosa larguísima de casi tres horas con la que lleva todas sus malas maneras hasta el borde del abismo. Pedantería para parar un tren. Sexo y guarradas a cholón. Y, lastimosamente, imágenes de violencia real contra animales en todo su crudo esplendor. Es aquella en la que más pueblos se pasa. La cosa gira en torno a cuatro personajes que se piran hasta un casoplón en plena montaña y allí, básicamente, se dedican a hacer todas las burradas mentadas, entre diálogos profundos y metafísicos. ¿El título? "Melancholie der Engel", es decir, la melancolía del ángel.

Déjenme añadir que, aunque costó muchísimo, finalmente logré verla entera. Fue una experiencia muy intensa y para nada divertida. Lo pasé bastante mal (obviamente, con las barrabasadas acometidas contra pobres criaturas) y sí, me dejó muy mal cuerpo. Enhorabuena Marian, lo conseguiste. La cuestión aquí es que andaba obsesionado con "Melancholie der Engel". Había leído tanto, y daba tanto miedo su mera existencia, que prefería enfrentarme a ella antes que seguir alimentando mi imaginación. Era, en cierto modo, una película legendaria y evitable. Era, por así decirlo, mi "La Fin Absolue du Monde" particular.
Con el tiempo llegué a sospechar que, tal vez, los guionistas de "Cigarette Burns" habían tomado "el clásico" de Marian Dora como fuente de inspiración para la película maldita de su trama. Hay ciertas similitudes, comenzando por el hecho de que todo en "La Fin Absolue du Monde" gira en torno a un ángel real pasándolo putas. Vale, no hay ángeles en "Melancholie..." salvo el del título, su sentido metafórico y el cartel, donde vemos la estatua de uno. Es interesante reseñar que el de la misma "La Fin Absolue du Monde" también incluye uno esculpido en mármol.


Y el de "Cigarette Burns" muestra al de "carne y hueso" que aparece en el capítulo (ver más arriba). Quizás los guionistas ni siquiera llegaron a consumir la peli del alemán torrao, solo leyeron y vieron algunas capturas, haciendo así su propia versión de lo que podría ser una cinta perversa, capaz de generar locura en sus espectadores, a base de imágenes tremebundas. Por otro lado, el director ficticio de "La Fin Absolue du Monde" es tan misterioso, enigmático y, sí, europeo como Marian Dora. Hay, también, cierta relación con la idea del cine "snuff" en "Cigarette Burns", cosa esta que revolotea continuamente en torno a "Melancholie der Engel" porque, aunque no se sesguen las vidas de “seres humanos” sin efectos de por medio -poco les falta-, sí ocurre con animales, por lo que la sensación de estar viendo "snuff" tampoco se diluye del todo.
Dora hizo su película en el año 2009, no obstante siempre menciona la cosecha audiovisual de los setenta como gran influencia, algo muy evidente. Y, ya rizando el rizo, uno de los protagonistas de "Cigarette Burns" es Udo Kier, actor alemán habitual de un cine como tirando a alternativo, radical o, directamente, marginal. Y no lo digo por sus intervenciones en las dos epopeyas de Andy Warhol / Paul Morrissey sobre "Drácula" y "Frankenstein", pal caso me refiero más al cineasta -ya fallecido-, también germano, Christoph Schlingensieff, cuya filmografía viene cargadita de esas películas entre lo "arty" y lo "shock", rodadas en 16mm desde la guerrilla, siendo su peculiar versión de "La matanza de Texas" la más conocida y que, sí, cuenta con Kier como uno de sus rostros principales.
Vivía convencido de que estos paralelismos entre "La Fin Absolue du Monde" y "Melancholie der Engel" eran cosa mía, pero no. Hace ya trece largos años alguien en un foro llegó a la misma conclusión. De hecho, lo explicaba mejor que yo sin necesitar tanta letra, le bastó con decir que la película de Dora "evoca el contenido siniestro y extremo en la elusiva "La Fin Absolue du Monde"". Totalmente. El resto del personal de ese mismo foro, no obstante, se decantaba más por el famoso -y aburrido- "Begotten" de E. Elias Merhige como genuino referente.
En fin, la cuestión aquí era aportar mi versión del asunto. Podríamos acudir a los guionistas de "Cigarette Burns" para preguntarles, pero mola más que toda esta movida siga siendo un misterio. Hoy día no abundan y se agradecen.

sábado, 19 de octubre de 2024

CHAIN REACTIONS

No nos movemos del -ya concluido- Festival de Sitges 2024 para hablar de otro de los pases ineludibles: el documental "Chain Reactions" Pero, sobre todo, la consiguiente proyección de "La matanza de Texas" en 35mm. Vayamos por partes (que diría Leatherface... si hablara).
"Chain Reactions" es, como su ingenioso título indica, una reacción al clásico de Tobe Hooper. Y no por parte de su realizador, Alexandre O. Philippe, sino de aquellos a los que entrevista. Sí, es un documental de cabezas parlantes. Algunas muy ilustres. La lista es la siguiente: Patton Oswalt (actor, comediante y suertudo, considerando el aspecto rechoncho y achaparradito que gasta: Su señora es la tremenda Meredith Salenger), Alexandra Heller-Nicholas (ni idea), Takashi Miike, Stephen King y Karyn Kusama (filmmaker). Bien, debo decir, aún a riesgo de que me tilden de machista y demás monsergas, que en este partido las chicas salen perdiendo. Sus verborreas son las más desenfocadas, aburridas y sobreintelectualizadas, especialmente en el caso de Karyn Kusama, quien recurre a la matraca feministoide de turno o compara pasajes de "La matanza de Texas" con cuadros del Bosco, y planos de Bergman y Tarkovsky. Anda ¡no me jodas, Amparo! (se lo perdono por haber dirigido una película tan estupenda como "La invitación")
Afortunadamente, la porción masculina se centra en el aspecto fanatista. Cinefagia pura. Aunque solo el papá de "Carrie" resplandece -¡guiño, guiño!-, y con honores. Al fin y al cabo, de todos los implicados es aquel que tuvo una genuina relación profesional con Tobe Hooper. E incluso compartió escena con él en "Sonámbulos" (cosa a la que alude graciosamente) Lo de King no es únicamente centrarse en las trifulcas relacionadas con el clásico. Se saca de la manga un análisis muy interesante en torno al cine de terror y el cine de horror (marcando gráficamente las diferencias) y menta otros títulos de peso como "Posesión Infernal" o "El proyecto de la bruja de Blair". Delicioso. Solo por él vale la pena ver "Chain Reactions". Lo demás.... pssss.... un poco chapas, en realidad. Ya saben, esa clase de morralla encabezonada en dignificar algo de naturaleza eminentemente popular y que no lo necesita. Su reciente premio en todo un Festival de Venecia tendría que haberme preparado para el susto.
Justo, ese aspecto del documento quedó totalmente en bragas, diluido cual azucarillo, tras consumir la genuina estrella de la sesión. "La matanza de Texas" en una versión de maravillosos 35mm. Para un aficionado de mi porte, que toda la vida la había visionado vía VHSeses, DVDeses o Blu-Rayeses, era una oportunidad que no podía pasar por alto.
Debo decir que, previamente, hizo su introducción Kim Henkel, co-guionista. Dirigió en su día "La matanza de Texas: La nueva generación" alegando aquello de "me gustaría hacer otro tipo de películas, pero solo me dan dinero para esto" Tal vez por eso el hombre tampoco se mostró ni muy hablador, ni muy ocurrente, ni muy simpático. Más bien cumplió con la papeleta y hasta luego Lucas. Ya, ya, es un anciano... pero, no sé, si pudo pillar un avión + coche hasta Sitges... bien podría haber puesto un poco más de interés, oiga. Simplemente estará hasta la polla de tener que hablar de su aventura Texana. Eso es todo.
Antes de que arrancara esta en versión "celuloidíaca", me preparé para la típica remasterización en 45Kas y bla, bla. Cual fue mi agradable sorpresa al encontrarme con una copia localizada en el húmedo sótano de algún cine abandonado y, por tanto, en formato cuadrado, imagen desgastada, rayotes a punta pala, cortes y un sonido tosco de cojones. Dicho de otra forma: Una puta maravilla. Me encantó verla de aquel modo y, sí, creo que, por primera vez, conecté de verdad con ella. Fue como si no existieran las secuelas, los remakes, los cereales, las mantas, los muñecos y las corbatas propias del mierdchandising. Solo "La matanza de Texas" (versión original con subs en.... ¿¿mexicano??) pura, cruda y simple. Un pasote. Su suciedad y sordidez. Su audio medianamente petado. Todo contribuyó a que la experimentara como, supongo, lo hicieran en su día aquellos que la vieron cual novedad, dejándome aturdir por su demencia, caos y locura. Me entretuvo, me hizo vibrar y casi me saltan las lágrimas con ese desenlace seco y abrupto, brutal. Jamás estallé en unos aplausos más sinceros y apasionados.
En una ocasión escribí un artículo para un fanzine comentado lo importante que puede llegar a resultar el contexto a la hora de consumir una película. Y me centraba especialmente en aquellas que, por cuestiones de diversa índole, entonces únicamente eran accesibles a través de copias roñosas y en mal estado, incrementando así sus aspectos semi-oscuros, semi-prohibidos y semi-ignotos, haciéndolas doblemente efectivas. Es algo que se muestra en "Chain Reactions". Todos los perolos verborreantes comentan cómo se desvirgaron con "La matanza de Texas" y, justo, fuese cine, fuese vídeo, siempre se trataba de cintas roídas y cascadas que, como digo, multiplicaban la sensación de sentarse frente a, casi casi, cine "snuff". Por ello, no entiendo a esos espectadores que han puesto el grito en el cielo porque en el pase del festival la versión proyectada estaba tan hecha polvo y no era "la adecuada", reclamando una jodida remasterización en 567Kasnaranja. Para mí fue una decisión en perfecta consonancia con el documental. Disfrutar el clásico de Hooper tal y como sus testigos lo hicieron y, probablemente, tal y como debería disfrutarse al menos una vez en la vida.

miércoles, 21 de abril de 2010

ULTRAMAN MEBIUS Y LA HERMANDAD ULTRA

Creo haberlo dicho con anterioridad, pero permítanme que me repita cual ajo: En general no me gusta el cine asiático... de hecho, tiendo a detestarlo. Cuando me preguntan por Kitano, Miike o alguno de estos sobrevalorados cineastas, siempre respondo con: "A mi es que solo me gustan las de Godzilla". Bien, tendría que ser más específico, no únicamente son las de monstruos gigantes nipones las que salvaría de la quema... también cualquier clase de producto (venido de esos lares) que los incluya en su reparto, y en este apartado caben los superhéroes. Superhéroes como el legendario "Ultraman" y toda su ralea. Vamos, que me molan los grandes espectáculos ingenuos, coloristas y alegres repletos de fantasía y aventura... todo lo demás, ¡peste!. Y para color, fantasía, buen rollo y aventura, "Ultraman Mebius y la Hermandad Ultra".
No estoy muy puesto en "Ultraman", sé que es un personaje muy mítico en esas tierras, un icono puro y duro, y que ha generado interminables sagas... bien, en la peli de la que hoy les hablo se celebra el 40 aniversario de su creación, y para ello se curran una historia en la que el más reciente "Ultraman", "Mebius", une fuerzas con el más veterano y sus hermanos, que recuperan el aspecto de la época (y están interpretados por los mismos actores... es una suposición mía, pero con bastante peso... digamos que no me apetece corroborarlo en el "Imdb", ¡hazlo tú!).
El caso es que hace unos años un monstruo la mar de malo fue derrotado por la "Hermandad Ultra", quienes tuvieron que renunciar a su capacidad de transformismo (hummm) por aquello de invertir toda su energía y tal para lograr encerrarlo bajo llave en el mar. Pasado todo este tiempo, y coincidiendo con la visita de "Ultraman Mebius" a la tierra, el bicho reaparece, aún más enorme y cabreado. El novato tendrá que hacerle frente, pero ante la dificultad, la "Hermandad Ultra" saldrá de su retiro y se organizará un buen carnaval.
Oiga, ¡que bien me lo pasé viendo esta peli, carayo!, de verdad que me la puse por simple curiosidad y terminé enganchadísimo hasta el final, disfrutando como un crío. Incluso me daban ganas de saltar y vitorear cada vez que alguno de los "Ultraman" le soltaba un buen sopapo a la criatura infernal de turno.
"Ultraman Mebius y la Hermandad Ultra" hace gala de un ritmo acelerado, un notable sentido de la aventura, peleas molonas, música super-épica a lo John Williams que funciona de maravilla y esa gozosa mezcla entre pasables efectos digitales y efectos físicos de la vieja escuela, con maquetas y monstruos de caucho tan horteras como molones.
Vamos, diversión asegurada... ideal pa verla con el hermano pequeño, el hijo o el sobrino. ¡¡"ULTRAMAAAAAAAAAAAAAAAAN"!!.