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lunes, 13 de enero de 2014

CARRIE (2013)

Otro de esos remakes u adaptaciones de un material ya existente a los nuevos tiempos, que, con todas las de perder en sus alforjas, se gana la dignidad y mi respeto.
Claro, que hay una novela de por medio- de Stephen King- con la que es respetuosa, según he leído, incluso más que la de Brian de Palma. Y no es mejor que la de de Palma, es distinta (pero igual), y al igual que esta, se trata de una película muy buena.
Si las comparamos, lo único que se le puede poner como pega a esta,  es la estética. La de los años setenta, sórdida, decadente y granulosa, ayuda a que la historia sea más terrorífica que en esta ocasión, plagada de efectos especiales infográficos y con las nuevas tecnologías y lo digital por bandera, apostando, en los tiempos que corren no puede ser de otra manera, por un aspecto limpio.
Ya saben: Una muchacha, Carrie, alienada por los fanatismos religiosos de su madre, es víctima del más cruel de los “buying” en el instituto, el día que en las duchas del gimnasio le llega su primera menstruación, no sabe que es lo que le ocurre y naturalmente se asusta,  mientras sus compañeras se ríen de ella, humillándola y tirándole tampones. Para más inrri, esto lo graban con sus teléfonos móviles y lo suben a la red –Esto es consecuencia de los tiempos que corren, obviamente, no está en la novela-.
Esto provocará que castiguen a las agresoras, impidiéndoles acudir al baile de graduación, lo que no les hará ni pizca de gracia. Una de las agresoras, arrepentida, le pide a su pareja que invite a Carrie al baile de graduación, y así limpiar su  conciencia. Mientras, Carrie descubre que tiene poderes telequinéticos y las cosas se complicarán.
Se ve, que aunque Stephen King en un principio no entendió el por qué se rodaba una nueva versión, cuando vio el cheque que le correspondía, puso menos pegas, e incluso sugirió, para el papel de Carrie a Lindsay Lohan. Supongo que al viejo le pondría cachondo, porque la Lohan, para interpretar a una puta vieja adicta al crack pase, pero para interpretar a una adolescente a la que le viene la regla por primera vez, como que no pega mucho.
Gracias a dios, la producción no le hizo mucho caso y el papel recayó en una joven que dará mucho que hablar y que es para comérsela, la dulce Clöe Grace Moretz ,que aunque tremendamente guapa, es tan buena actriz que ya no te imaginas una Carrie que no sea ella. Nada que ver con la Sissy Spacek de la de Brian de Palma, pero es que estamos con otra cosa.
Al final este remake, se prodiga como una película harto interesante, una puesta al día más que competente, que sin embargo, cayendo el peso de toda la película sobre la Moretz, llegamos incluso a pensar, que lo bueno no es la peli, sino ella, y que sin ella, quizás este “Carrie (2013)” no sería tan buena ni interesante.
Sea como fuere, la película tiene momentos verdaderamente escalofriantes, y si ya hemos dicho que Clöe Grace Moretz, está genial, no mucho peor está la mala de la función, Portia Doubleday, que aún teniendo diez años más que el personaje que interpreta (y sin dar el pego), si que convierte a su Chris Hargersen, en una psicópata hija de puta con gran convicción. Después de Moretz, lo mejor de la película.
Junto a ellas, una Julianne Moore que le está sacando un gran partido a la edad y que sustituye a una mucho menos eficiente Jodie Foster que en un principio iba a hacer su papel – el de la loca madre de Carrie-  y que también hace una interpretación de antología.
“Carrie (2013)” es un gran remake, y la prueba de que no todos los remakes son tan malos, ni tan buenos, ni mejores o peores que las predecesoras. Simplemente, son otra cosa.
Además, hay que recordar que no es el primer remake del “Carrie” de los setenta: en los odiosos 90, hicieron uno que se vendió como secuela oficial de “Carrie”, que era espantoso y que se llamó “La Ira: Carrie 2”. Ese era todo lo contrario a este y al original. Un oloroso saco de mierda.
Dirige esta nueva versión, una mujer, Kimberly Peirce, que después del éxito independiente que supuso en su carrera aquella estupidez que se llamaba “Boys Don´t Cry”, rodó un par de productos para zorras de la gran manzana, sin relevancia ninguna, hasta que la Metro Goldwin Meyer, le ofreció hacerse con las riendas de este “Carrie 2013” Y la verdad, es que ha pasado la prueba con notable.

sábado, 21 de noviembre de 2020

LA FURIA

No deja de ser paradójico que John Farris escribiera la novela de "La Furia" motivado por el éxito de la precedente "Carrie" de yasabesquien. Y que cuando "La Furia" pasó a las pantallas de cine, la dirigiera Brian De Palma que hizo tres cuartos de lo mismo con el libro de Stephen King. Y encima, para rematar la jugada, la chavala con poderes mentales de "La Furia" está interpretada por Amy Irving, que en "Carrie" daba vida a la única superviviente de la masacre final. Una muestra de carriexploitation infligida por el director de la película que lo originó. Curioso.
Pero "La Furia" queda muy lejos de las excelencias técnicas y artísticas de la estupendísima "Carrie", aunque únicamente las separe un añito. De hecho, en la filmografía de De Palma van correlativas. Yo la recordaré toda la vida por una escena concreta. Una que me horrorizó hasta límites insospechados cuando la vi en vídeo a finales de los ochenta. Entonces andaba adentrándome lenta, precavida pero inexorablemente en el maravilloso mundo del cine de terror, abierto a sorpresas y, sobre todo, dispuesto a pasar miedo. Así que el visionado de "La Furia", que es más un thriller -incluso con sus escenas de acción- que una de miedo propiamente dicha, no estaba resultando excesivamente tortuoso.... al menos hasta el desenlace. No lo voy a destripar aquí, pero los que la han visto saben perfectamente de lo que hablo. Tal fue la impresión, que salí corriendo pasillo abajo, blanco como la lefa, para recuperar oxígeno y que mi corazón rebajara la cantidad desorbitada de palpitaciones. Un auténtico semi-trauma que me acompañará hasta el fin de mis días. Y no es pa menos, revisada ayer noche puedo corroborar que ese momento continúa siendo tremendamente potente, en parte gracias a la intensa partitura que lo acompaña, cortesía de un John Williams que venía de petarlo con "La guerra de las galaxias" y seguiría produciendo lo mejor de su cosecha los años siguientes.
La trama de "La Furia" gira en torno a una agencia secreta interesada en fichar chavales con poderes mentales para usarlos como armas. Con la excusa, se apropian del hijo de un ex agente de la CIA quien, tras escapar de la muerte, se dedicará en cuerpo y alma a recuperar al retoño. Por otro lado, una chavala descubre que dispone de tremendas capacidades telepáticas, tanto como para conectar con el hijo secuestrado y, por tanto, poder ayudar al ex agente en su búsqueda. Al final todo estallará -además de verdad, jur, jur, jur!!- en un dramón salpicado de rojo.
A ver, la historia es interesante y la peli tirando a entretenida, no digo que no, pero es cierto que De Palma se apoya mucho, demasiado, en los diálogos. Hay un exceso de "bla bla" con eventuales pero notables escenas de acción y violencia. Tal vez John Farris no pudo evitar dejarse llevar por su naturaleza escribiente mientras convertía la novela en un guion cinematográfico. Con todo, es perfectamente consumible (en parte gracias a la época que se hizo), aunque no está entre lo mejor de De Palma, desde luego.
El reparto es impresionante. Desde los roles principales, pasando por los secundarios, los muy secundarios e incluso hasta los extras. Ahí va la lista completa (salvo Amy Irving): Kirk Douglas, John Cassavetes, Charles Durning, Carrie Snodgress (anduvo por "El jinete pálido" y dio vida a la mala malísima de "La ley de Murphy"), Fiona Lewis (reconocible por su papel de villana en "El Chip Prodigioso"), Andrew Stevens (cuya prometedora carrera terminó estancada entre productos televisivos y subproductos de género), Rutanya Alda (la madre sufriente de "Amityville 2"), el habitual De Palmero William Finley, un delgado Dennis Franz (que repetiría con el director, pero cuyo rostro se hizo especialmente popular por su papel de policía cabezón en "La jungla 2 (Alerta Roja)"), una jovencita Daryl Hannah y, según "la secretaria", Jim Belushi no acreditado haciendo de vagabundo. Destacar también la presencia de Hilarie Thompson, futura esposa de un habitual de este blog, Alan Ormsby.
En el tema efectos de maquillaje, tres monstruos: Rick Baker + Rob Bottin + Greg Cannom.

domingo, 11 de noviembre de 2012

RUBY

El clásico por antonomasia de Curtis Harrington, director de algunos capítulos de las famosas series “Dinastía”, “Los Colby”, “Hotel”, “Los ángeles de Charlie” o “Más allá de los límites de la realidad”, resulta ser una “explotation” de “El exorcista”, con incuestionables toques de autor y, también, incuestionables toques de inutilidad. No en balde, Harrington en sus ratos libres rueda cortos de corte experimental, aunque para ganarse la vida tenga que rodar títulos populares. Una especie de Javier Aguirre a la americana.
Pero “Ruby”, no es el típico título que expolia a saco la película de William Friedkin, no. Harrington crea una historia propia con gángsters de los años 30 metidos de por medio, un sentido homenaje a los “Drive-in” (o sea, autocines), y luego ya, en el ecuador de la película (y en plenos años 50), mete el plagio de “El exorcista”. Casi parece como si tuviera en mente una película, y por exigencias de la producción, colocara ahí la posesión con calzador. De hecho es lo que menos importa en la película.
Ruby es una cabaretera que anda con unos gángsters, que echaban a un pantano a sus víctimas para que se hundieran en el fondo. Uno de ellos, del cual Ruby estaba enamorada, muere en un tiroteo. Años después, como propietaria de un autocine, contrata a todos los gángsters que han salido de la cárcel para que trabajen allí. Un buen día, en la cabina de proyección, se suceden una serie de misteriosos asesinatos. En casa, Ruby no hace más que ver apariciones y la figura de su amado en plan fantasma, hasta que este acaba manifestándose, poseyendo el cuerpo de su hija fea y sordomuda. Para sacarle ese espíritu del cuerpo, su noviete contacta con un doctor especializado en lo paranormal. Las consecuencias serán trágicas, obviamente.
Es curioso como Harrington, cuela en la película planos de lo más artísticos en una película con un innegable tufo setentero y de serie B que se las promete, en el planteamiento, mucho más terrorífico de lo que en realidad es. Digamos que salvo un par de escenas en las que la niña es poseída, no da miedo en absoluto. Incluso, la niña sin ser poseída da mucho más miedo de lo fea que es la condenada.
Sin embargo, Harrington, incapaz de crear terror a pesar de los evidentes esfuerzos, si que logra dotarlo todo de un halo enrarecido y misterioso, que visualmente, da puntos a favor a la película, pareciendo finalmente más una película experimental que una de género pura y dura. Y por consecuencia, y salvo momentos muy puntuales en el autocine (dentro de una máquina de refrescos está ensartado un cadáver, y una oronda muchachita al ir a por su refresco, consigue un vaso lleno de sangre, que lógicamente, se bebe), el visionarla completa de cabo a rabo, resulta harto de aburrido, con momentos realmente insoportables. Claro que la película también tiene momentos divertidos, involuntariamente, por supuesto.
También se aprovecha de la popularidad que recibiera la actriz Piper Laurie, tras su aparición el año anterior en “Carrie”, sin embargo, y aun apareciendo su nombre como reclamo en el cartel, en él solo aparece la niña fea poseída, en un intento de intentar parecerse lo máximo posible al poster de “Carrie” precisamente. Digo yo, que el público picaría de todas, todas.
En un papel secundario, tenemos a un clásico de la serie B como es Stuart Whitman, prota de “Campeón II”, título con el que explotarían aquí en España el éxito de la lacrimógena “Campeón” y que nada tenía que ver, si no que era una peliculita titulada “Run for the Roses” o de películas como “Trampa Mortal” o “Guyana, el crimen del siglo”.
En definitiva, con algo de paciencia, al final resulta hasta curiosa y todo.

lunes, 6 de junio de 2011

EL GUERRERO DEL CUARTO MILENIO

Vamos a ver, la cosa está así: El futuro. Una civilización de cyborgs entre cutres y chanantes (por su diseño, casi parecen salidos de un episodio de los "Power Rangers") llamados "Jen Diki" (estúpido nombre), viven obsesionados con aniquilar a la raza humana que habita una ciudad cuya energía desean poseer. Sin embargo -y esto es un puntazo- dicha ciudad, cuando ve asomar los cuernos del enemigo (porque sí, lucen cuernos), tiene la capacidad de escapar a través del tiempo. El emplazamiento entero, ni más ni menos. En una de sus huídas, deciden aterrizar en "nuestra época" (la de 1988) y para preparar el lío, mandan a dos de sus mejores guerreros (Carrie Fisher y un guaperas de pelo grasiento continuamente cabreado). Causalmente los robots han logrado también llegar antes, así que prepárense para la batalla final que, dada la nacionalidad del producto, se desarrollará en el desierto Australiano.
Todas la críticas que he leído de esta peli la emparentan/comparan con "Star Wars" únicamente porque Carrie "Princesa Leia" Fisher tiene un papel secundario (aunque no tan segundón como el que tiene Dean Stockwell... a pesar de que ambos figuren en los créditos de modo destacado), cuando resulta evidente que la inspiración viene de "Terminator". El caso es que "El guerrero del cuarto milenio" (o "The Time Guardian", el título español le va más a un "exploit" italiano de "Mad Max 2") es un pomposo film de aventuras y ciencia ficción que, a pesar de contar con unos medios no del todo desdeñables (8 millones de dólares de la época), resulta bastante cutrona y tontorrona. Nunca llega a los límites de ser una gran basura, pero siempre lo bordea. Tal vez el doblaje ayude, pero es que los trajes, los diseños (¡insisto con los cyborgs!), los decorados, los actores, los efectos visuales... todo tiene un rollo como acartonado, torpe y muy patatero, sin llegar a serlo. Es raro. Raro y simpático, por lo que al final la peli se puede ver perfectamente para pasar un ratico bien majo y a otra cosa mariposa.

lunes, 19 de diciembre de 2016

EL LEGADO DEL DIABLO

En un colegio militar, el cadete Coopersmith, por buena persona, es sometido a toda clase de desagradable buying por parte de sus compañeros de escuela. Estos malos tratos hacen que no rinda en clase como debería.
Al margen de esto, el muchacho está usando una computadora para desarrollar un proyecto de catapulta para una de sus clases, cuando con la ayuda de un extraño libro, y por computadora, atrae al espíritu de un brujo  quemado de la inquisición, que le pedirá una serie de elementos para que se manifieste, entre ellas, una hostia consagrada y sangre.
Cuando los malos tratos son ya inaguantables, nuestro protagonista conseguirá con facilidad esos elementos que le pide la computadora, y comenzará su sangriente venganza, trayendo al mismísimo diablo.
“El Legado del Diablo” es un clásico de videoclub meramente ochentero –y si quieren saber del jaleo de carátulas, les remito a la sección correspondiente- que, además, es uno de los títulos que incluye la absurda lista de los “Video Nasties”.
Protagonizado por el bisoñé de Clint Howard –el hermano de Ron Howard, nada menos-  estamos ante una película de contenido satánico tan obvio, que hasta un papanatas como era Antón La Vey, fundador de la Iglesia de Satán en Hollywood, la considera su película favorita (hay que ser idiota. Todo un líder Satanista, con una legión de seguidores retrasados a sus espaldas, declarando que su película favorita es una en la que invocan a Satán. ¿Qué credibilidad ofrecía este imbécil? Máxime cuando se trata el tema satánico de esta película de una forma tan palomitera y populachera).
Ciertamente, y al contrario que otras coetáneas de la época como “Lucifer”, lo que hace a “El Legado del Diablo” destacar por encima de aquellas es que se lleva bien, que en cierto modo es entretenida, y aunque el festival de sangre y gore tarda lo suyo en venir, por el camino nos divertimos, ya sea con las putadas que le hacen los compañeros al prota, ya sea con el perrito del que se quiere hacer cargo esta porque se encuentra solo, ya sea con el intento homosexual de asesinarlo por parte de un anciano alcohólico… vamos, que pasan cosas todo el rato. Y eso que el personaje de Clint Howard es tremendamente antipático… ¡casi se merece el buying al que es sometido!
Por otro lado, tenemos bastante sangre, gore resultón y F/X que chirrían tanto como nos gustan, así que la película en ese campo se queda completita.
Por otro lado, y al contrario también que otras películas afines de la época “El Legado del diablo recibe críticas positivas mayormente”, así como goza de cierto culto en varios países. ¿Por ser un “Video Nastie”? es posible ¿Por qué es un “Video Nastie”, porque es violenta y por su temática Satánica. Sin más.
Curiosamente, la película es siempre emparentada con “Carrie”, más que por la solvencia del director Eric Weston (que no es De Palma), por lo descaro del expolio; El Cadete Coopersmith no tiene poderes telquinéticos, pero si que es un pobre marginado que al final se vengará de sus maltratadores, en un desenlace lleno de sangre, al igual que ocurría en “Carrie”. Vamos que es un “Exploitation” en toda regla.
Cuando el guionista Joe Garofalo escribió la película, era todavía más violenta y sangrienta y se iba a títular “The Foundling”. Sin embargo, se imponía la era electrónica a principios de los ochenta, y con los ordenadores completamente de moda, entre Garofalo y Weston modificaron el guion para introducir en él los elementos informáticos, que no aportan nada a la trama, pero  que quedan de lo más moderno y acorde con los tiempos que corrían; la película pasó a llamarse “Evilspeaks” y en cierto modo se adelantó a las películas con elementos informáticos en sus tramas. “El Legado del Diablo” es anterior a “Juegos de Guerra”, “La Mujer Explosiva” o “Sueños Eléctricos”, por citar los títulos más populares… y ya había ahí una señora computadora que pide sangre y hostias consagradas…
Cuando la producción estaba en todavía en pañales, se planteó un presupuesto de un millón de dólares. ¿Cómo lo consiguieron? Llamando a la puerta del empresario Libanés Sylvio Tabet, que ya había puesto pasta para producciones como “El Señor de las Bestias” y había obtenido dinero con la cosa esta del cine, así que no dudó cuando le tentaron con esta producción. Hasta dónde no llegaba el dinero de Tabet, llegó el dinero de los médicos forrados que deseaban invertir en el cine.
La película, prohibida en los ochenta en Inglaterra, contó con su edición cercenada en VHS, en la que no había sangre, ni los textos satánicos que aparecen en la computadora, hasta el año 2004, en el que por fin se levantó la censura y apareció la película en DVD.
Obviamente, en el resto del mundo no pasó nada de esto que la disfrutamos tal cual era, aunque asegura Clint Howard, que rodaron mucho más material satánico y sangriento, pero que este se quedó en la mesa de montaje tras el corte original.
Howard, que ya había hecho toda suerte de papeles en el pasado, aquí obtendría uno de los poquitos papeles protagonistas que interpretaría en su próspera carrera, que se mantiene hasta el día de hoy con una dilatada filmografía a base de secundarios.
Junto a él, el otro rostro popular que aparece en la película sería Richar Moll (Bull en juzgado de guardia, y dos o tres papeles en “Noche en el tren del terror”, por ejemplo) que interpreta al malvado brujo satánico, que fue ejecutado por la inquisición al principio de la película.
En cuanto al director Eric Weston, siguió haciendo películas, no muchas, y siempre dentro de los parámetros de la Serie B/Z, donde esta sería su película más destacable.
Por mi parte decir, que la carátula de la película me aterraba tanto, tanto, tanto, que a pesar de que la tuve en mis manos innumerables veces, nunca la alquilé… y vista hoy, me ha divertido tanto, que pienso que fue una mala idea no haberla alquilado de crío; me hubiera entusiasmado.
Francamente maja.

miércoles, 20 de marzo de 2013

INTERVIEW: TIM KINCAID

Tim Kincaid es uno de mis cineastas de serie Z favoritos. Por alguna inexplicable razón, las pelis que hizo para Charles Band y su subdivisón video-clubera chunga "Beyond Infinity Films", me hacen mogollón de gracia. Tienen muchísimo encanto. Os hablo de las inmortales "Holocausto Robot", "La muerte ataca en Nueva York" y "Cazador de mutantes". En el pack también cabría "Superhuman", pero esa siempre la he visto como algo aparte. Las tres primeras, juntas, forman una trilogía "muy coherente".
Por si no lo sabían, Kincaid venía del porno, concretamente del de tendencia homosexual, donde curraba bajo el alias de Joe Gage. Cuando se metió en el cine no-pajero su plan era usar las mismas técnicas de rodaje que cuando filmaba cacas petados, es decir, poca guita y pocos días. Claro, así le salieron. Tras unos cuantos títulos más, y unos años retirado, retomó su alias y se metió a hacer porno otra vez, solo que, hasta hoy, no ha parado de grabar y triunfar.
Por todo eso, me hacía mazo de ilusión entrevistarle. Sin embargo, sus respuestas, escuetas y algo frías, me han resultado una gran decepción ya que mis preguntas (más largas originalmente que las aquí expuestas) iban cargaditas de pasión y datos. A punto he estado de no publicarla, pero al final me he dicho aquello de "Qué carajo!"...
Pasen y lean (aunque sea poco)...


 Tim Kincaid, disfrazado de Joe Gage, en plena porno-faena....

¿Cual es el origen de su interés en el cine?, ¿hacía cortos en super 8 siendo adolescente?...

Amaba las películas desde la infancia. Comencé como actor pero nunca me puse tras una cámara hasta que hice mi primera película profesional.

En la película del 1971 "Quadroon", hay un Tim Kincaid en el reparto. ¿Es usted?.

Sí, soy yo.

Según algunas fuentes, nació como Tim Gambiani. ¿Por qué esos cambios de nombre?.

Esa información incorrecta ha estado en Imdb, y otros sitios, desde hace años. No tengo ni idea dónde comenzó.

Su primera película fue "The Female Response", del 73. Háblenos de ella.

Las películas de sexo "softcore" florecieron en los primeros años 70. Reuní a un grupo de inversores para poder meterme en el mundillo.

Y de ahí pasó a la pornografía. ¿Por qué el cambio?.

En aquella época, pensaba que era el futuro del cine "mainstream".

En 1986, deja el porno y rueda "La prisión" ("Bad Girls Dormitory"). ¿Por qué una peli "w.i.p" (women in pison)?

Siempre fui un fan del género, y quería probarlo.

De ahí pasamos a "Beyond Infinity Films". ¿Cómo comenzó todo ello, incluida su relación con Charles Band?.

Nos conocimos en una convención de cine americano en Los Angeles. Vió el trailer de "La prisión" e inmediatamente me ofreció un contrato para varias películas.

¿Cual era la infraestructura de esas películas?

Todas se rodaron en 35mm en cuatro o cinco días, con presupuestos sobre los 85,000 dólares cada una, si no recuerdo mal.

Da la sensación de que comenzaban con un poster espectacular y un título llamativo. ¿Es correcto?.

Es correcto!.

En aquellos tiempos, todas esas pelis eran automáticamente tildadas de basura. Ahora, con los años, parece que ha mejorado la opinión al respecto. ¿Qué opina de ese cambio de mentalidad y qué piensa usted de ellas?.

Las considero pecadillos de juventud. La audiencia puede disfrutar de ellas como pequeñas y baratas cápsulas temporales.


De todas, "Holocausto Robot" parece enfocada a un público más juvenil por su tono aventurero/fantasioso y su ausencia real de violencia y tetas....

En realidad es que no había presupuesto suficiente para expandir las áreas de acción y desnudos.

El gran Ed French era colaborador habitual suyo, no solo como maquillador, también como actor. ¿Qué tal?.

Trabajar con Ed era una maravilla y su trabajo era de primera clase. Su talento interpretativo no estaba tan mal, después de todo.

En "Superhuman" ("Maximum Thrust"/"The Occultist") aparece un tio con una polla-metralleta. Gran idea. ¿De dónde sale?.

De Ursula Andress y sus tetas-pistola en "La víctima número diez". Ahora Robert Rodriguez está llevando la antorcha con Sofia Vergara en la secuela de "Machete".

¿Solía relacionarse con los otros integrantes de "Beyond Infinity Films" como David DeCoteau o Gorman Bechard?.

Ellos trabajaban en California, yo lo hacía en Nueva York, así que nuestros caminos raramente se cruzaban.

¿Que tal su experiencia como productor en 1987 con "Enemy Territory" y "Necropolis"?

Desagradable en extremo.

Háblenos de la menos conocida de sus películas durante este periodo, "Riot on 42nd St.". En ella actuaba un imberbe Jeff Fahey, ¿que tal fue la movida?.


Los productores se quedaron sin dinero a mitad de producción. Lo que existía se montó como se pudo y se estrenó en un cine de la calle 42 por unos cuantos días y únicamente por razones fiscales. He oído que hay un DVD en marcha justo ahora, pero no lo he visto y ni ganas tengo.
Jeff Fahey hizo su primera película conmigo con el fin de aclimitarse a los tejemanejes de la industria del cine y así afrontar su siguiente película, "Silverado". Era excelente y un auténtico buen chico.

¿Es "Ella ha vuelto" ("She´s Back") una parodia de las pelis de venganzas y justicieros?

Sí, lo es.

En esa peli curró con Carrie Fisher en plena resaca drogadiza. ¿Qué tal la experiencia?. Por otro lado, Buddy Giovinazzo, director de "Combat Shock", era el guionista.

Nunca he hablado de lo que supuso trabajar con Carrie, y no lo haré ahora.
Buddy estaba lleno de ideas y siempre centrado en el trabajo. Ahora enseña cine y trabaja en Europa.

Y entonces volvió al porno, retomando su pseudónimo de Joe Gage. ¿Por qué ese regreso, se siente más cómodo así?.

Seguía al dinero. El nombre de Joe Gage se convirtió en una marca en sí misma, y disfruto del trabajo. Las personas no son menos incompletas que aquellas que negocian en otras ramas de la industria cinematográfica.

Imagino que las cosas habrían cambiado mucho en el mundillo, ¿no?, ¿qué tal la reentrada?.

Re-comencé justo cuando el salto al cine digital estaba en pleno apogeo y en seguida me di cuenta de que había encontrado el paraíso.


¿Ha pensado en regresar al cine no-porno, alguna idea?

Siempre ando buscando nuevos territorios que conquistar.

Y para terminar, tres curiosidades...
¿Es cierta su implicación en tareas de co-director en la peli "Simbad" de la "Cannon"?

Más información equivocada de Imdb. He contactado con ellos a lo largo de los años para que lo arreglen, pero nunca ha ocurrido nada.

Entre 1989 y 2001 se dedica a escribir novelas...

Escribí un par, "Today, tomorrow and always" y "Never let me go", dentro del género de "novelas para leer en el aeropuerto o en la playa". Fueron exitosas y divertidas de hacer, pero me llevaron mucho tiempo y mucho trabajo, así que volví a las cámaras.

En una ocasión me sorprendió leer que mencionaba a los Hermanos Kuchar (de los que somos muy fans) como influencia. ¿Cierto?.

He seguido a los Hermanos Kuchar desde el principio. No había nadie más valiente que esos dos y los admiro enormemente. Una de las grandes frases de "Thundercrack!" es: "Puedes hacer el bien, puedes hacer el mal, o puedes no hacer nada". ¿Qué hay más profundo que eso?.
(Nota: Esa frase no pertenece a "Thundercrack!", de la que George Kuchar es guionista pero no director, sino a uno de sus cortos más populares, "A reason to live").

viernes, 26 de noviembre de 2010

PÁNICO ANTES DEL AMANECER

Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.

sábado, 19 de abril de 2025

LOCURA SANGRIENTA

Entre los cerebros pensantes tras "Locura Sangrienta" ("Silent Madness" en versión original) localizamos dos relacionados directamente con el porno y un tercero que, años después, terminaría en juicios por estafador. Ante semejante panorama, ya sabemos a qué nos exponemos: producto de naturaleza salvajemente creamtística facturado con escasos reales y una intención clara, sacar suco al "boom" del cine slasher del momento, sin miramientos. Tal es así que un buen título alternativo hubiese sido "Locura Grasienta" (me disculpo por el mal chiste, pero la tentación era insoportable).
El culpable de una masacre estudiantil en una fraternidad sale del loquero a causa de un error burocrático. Los años de reclusión no le han ayudado mucho, desde luego, porque, además de una galopante alopecia, anda más grillado que antes. Así, comienza a matar todo lo que se mueve, mientras dirige sus pasos al lugar del crimen original, por donde continúan pululando hermosas y pizpiretas estudiantes. Hasta aquí, todo puro manual. Pero, por aquello de disimular, la historia incorpora algunos pequeños elementos de más que la salvan de la flagrante rutina. Por un lado está la psiquiatra del centro, quien se aliará con un periodista local para detener el homicida (un "Dr. Loomis" con coño, vamos). Y, por otro, los médicos culpables del error y dos enfermeros la mar de chungos -casi peores que el mismo asesino- enviados a por este y todo aquel que sepa la verdad (lo que incluye pacientes sometidos a experimentos no muy legales).
Sin embargo, paradójicamente, dichas buenas intenciones no logran su cometido. Es decir, "Locura Sangrienta" es tan anodina y aburrida como el slasher más común. Cosa que ya tiene delito. No consigues hacer el tuyo ni un poco más entretenido o interesante a pesar de los añadidos. Tal vez contribuya al "bluff" que, por otro lado, evitan recurrir a los que sí habrían aportado algo de color: sangre y tetas. Hemoglobina, mucha menos de lo que cabría esperar a esas alturas del juego. Los crímenes son todos bastante aparatosos y retorcidos, incluso medianamente originales, pero los resultados quedan lejos de impresionar. Solo uno podría ser tildado de gráfico, o brutal, y lo recibe un personaje negativo, vamos, de los que merecen tal castigo. Una tendencia moralista más habitual hoy día que en aquellos tiempos. Mira, en algo fue pionera "Locura Sangrienta". Y respecto al tema ubres, únicamente hay dos y la actriz se las cubre con sus manos. Al respecto merece la pena rescatar una historia (es decir, robar la información de Imdb) porque tiene guasa. Los productores querían más chicha, pero la actriz protagonista convenció a las jóvenes para que no les complacieran. Obviamente, aquella quedó marcada como persona non grata. Hablamos de Belinda Montgomery, quien venía de la tele y a ella volvió. Paralelamente, los del dinero buscaban a una actriz veterana de cierta solera que aportara más prestancia a su película. Tras varios intentos y sendas negativas por parte de Shelley Winters y Maureen O'Sullivan, terminaron fichando nada menos que a Viveca Lindfords, fresca aún de su paso por "Creepshow". Y, al parecer, la vieja dama de Hollywood actuó de manera radicalmente opuesta a la Montgomery, animando a las chavalas al despelote desprejuiciado asegurándolas que sería su pasaporte a lo más alto. Ello, sobra decirlo, motivó un pique entre ambas señoras. Lástima que ganara la Montgomery. Y lo remarco porque una de las jóvenes en cuestión -que no se despelotan- resulta ser Elizabeth Kaitan, por entonces futura "scream queen" a la que volveríamos a ver -a ella y, esta vez sí, sus preciosos senos- en cosas como "Necromancer, magia negra", "Esclavas del espacio" o el séptimo "Viernes 13", entre muchos otros subproductos de los ochenta y noventa. El último nombre destacable de todo el reparto -este con micropene- sería el barrilete de Sydney Lassick (de "Carrie" y "Alguien voló sobre el nido del cuco") como harapiento sheriff.
Al haber sido originalmente confeccionada en 3D, "Locura Sangrienta" gasta toda ella un "look" anti-natural debido a la sobre-iluminación (necesaria para que los truquitos en relieve -muy poco llamativos- funcionen), culpable de que casi todo apeste a decorado de "sitcom" setentera. Se podría señalar maliciosamente al responsable de la fotografía -Gerald Feil- pero no, tengamos en cuenta que este señor es, justamente, el que había fotografiado los efectos en relieve del tercer "Viernes 13", y allí las cosas gastaban un aspecto un pelo mejor. Así pues supongo que, al final, la causa es la habitual en estos casos, un montante más bien limitado.
Graciosamente, lo que personalmente salvaría de la quema es la banda sonora, bastante efectiva. En algunos pasajes recuerda a la de Ennio Morricone para "La Cosa". O eso ha creído detectar mi fino oído. Tal vez, Barry Salmon, compositor, tomó nota de aquella. Quien sabe. En tal caso, bienvenida sea la jeta, porque el resultado funciona.
Seguimos hurgando entre los créditos y damos con más peña curiosa. Del personal que se ocupa de los efectos especiales destacaría a Allan Apone, un tipo que no ha parado de currar como un mamón desde su debut en los setenta aplicando maquillajes a las supuestas imágenes reales del primer "Rostros de muerte" (repetiría en las dos consiguientes secuelas). De ahí pasó a cosas como "Gemidos en la oscuridad", "El legado del diablo", el tercer "Viernes 13" otra vez, "El regreso de los muertos vivientes", "Neon Maniacs" y ya... bueno, a medida que nos adentramos en los noventa y demás, la ristra de títulos inevitablemente despiertan muchas menos pasiones en mí.
Por ahí ronda también un viejo conocido de este blog vinculado a slashers de cierto peso, Martin Kitrosser. Dirigió el quinto "Noche de paz, noche de muerte" (titulado "Juegos Diabólicos") y metió mano en varios "Viernes 13", siendo oficialmente el guionista de, sí, la tercera. No obstante, lo llamativo del colega es que, con los años y una caña, logró un estatus más que envidiable como supervisor de guiones ajenos, tarea esta que ha ido desarrollando en películas tochas, incluidas algunas de Quentin Tarantonto.
Afortunadamente, para hablar del resto de peña ligada a "Silent Madness" hacemos como los cangrejos, vamos hacia atrás y regresamos al tugurio del cine más pestilente. Bill Milling, uno de los guionistas, dispone de una larga ristra de productos dedicados al mete-saca. También algunas marcianadas, como el mondo "La locura americana 2" (aquel con presencia de Jello Biafra y canción de "The Dictators") y alguna "sex comedy" tardía. No obstante, lo llamativo es que el tipo ejerció también como director, y su filmografía viene cargadita de esas mismas pelis pajeras de las que hablaba. Llegados los noventa se desvincula del asunto... más o menos, rodando una "wip" con pinta bien sórdida y protagonismo de una estrella X, Kascha, "Furia enjaulada" (el resto del reparto no tiene parangón, puro "sleaze", molaría echarle el guante) y otras pocas cosas más, entre ellas la comedia "Dinero fácil".
Al segundo culpable del libreto, Bob Zimmerman, ya lo conocemos. Su otro -único- crédito es el thriller "Juez, Jurado y Ejecutor".
Terminamos el agotador repaso con el director de "Locura Sangrienta", Simon Nuchtern. Comenzó su carrera a finales de los sesenta como "sexploiter". En la siguiente década tonteó con el porno y la comedia hasta que recibió el encargo de rodar el falso material truculento del legendario falso snuff titulado, oh sorpresa, "Snuff", aquel oficialmente dirigido por Michael Findlay Sin embargo, hay eruditos, mucho más fiables, que responsabilizan de ello al pornógrafo -y director de fotografía- Carter Stevens / Malcom Worob, por lo que podría tratarse de información errónea. La última película de Nuchtern fue una muy recurrente en nuestros añorados vídeo-clubs por ahí 1985, "Amanecer salvaje", epopeya de acción y moteros con llamativo reparto a base de viejos astros y nombres destinados a brillar (más o menos). Justo, entre los especialistas estaba Solly Marx, quien diera vida al asesino psicópata de "Silent Madness". Círculo cerrado.
A la hora de la imagen ilustrativa, pues volvía a encontrarme ante una de mis habituales diatribas morales. Por un lado, el cartel original, con su llamativa ilustración tirando a exagerada. Y, por otro, la que fuese la impactante caratula del VHS patrio (cortesía de "Grupo Águila"), de cuando se destinaban a llamar nuestra atención desacomplejadamente... y de qué manera.
Nuevamente, la lógica se ha terminado imponiendo: Las dos y no se hable más.

viernes, 28 de marzo de 2008

MAXIMUM OVERDRIVE / LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS

Recuerdo cuando las revistas especializadas en cine fantástico hablaban de "Maximum Overdrive" (uso el original porque el Español, "La rebelión de las máquinas" es, en comparación, mucho más soso) como el no va más de la temporada de estrenos que se avecinaba. Y es que no era para menos, el escritor Stephen King, padre de nosecuantos grandes títulos del horreur moderno, debutaba tras la cámara. Encima, las fotos que se veían eran de lo más jugosas, y prometían un festival de sangre y vísceras muy estimulante. Finalmente, todo acabó resultando una decepción tremebunda, la peli fue un fracaso de crítica y público y a estas tierras de lerdos llegó directamente en vídeo y, si no recuerdo mal, a través de la mítica "Dister", la misma que editó "Slugs, muerte viscosa".
Yo la alquilé en su día, pero a penas la recordaba... algo que en mi agenda es mala señal. Por eso, cuando la vi reposar en los estantes de casa de un amigo, en su edición digital (que por cierto, hace gala de los diseños de menús más horribles que se recuerdan), me entraron unas ganas irrefrenables de refrescar la memoria. Ahora puedo decir que tenía mucho sentido que mi cerebro se hubiera tomado la molestia de borrar todo recuerdo al respecto.
"Maximum Overdrive" cuenta la historia de cómo la cola de un cometa que pasa cerca de la tierra, dota de vida a todas las máquinas del mundo (desde un ventilador a un camión, que para algo tienen un papel protagonista) y estas deciden revelarse contra los seres humanos. Sobre tan básica premisa, Stephen King emula a John Carpenter (entonces aún en forma) metiendo a un grupo variopinto de personajes en un lugar cerrado del que intentan huir, pero no pueden, en este caso una estación de servicio.
Vale, hasta aquí bien. La lástima es que el film no necesitaba de mucho más para ser mejor, lo que pasa es que, claro, con el autor de "Carrie" dirigiendo, uno ponía (remarco que está escrito en pasado) las expectativas demasiado arriba. La falta de ritmo y, sobre todo, unos momentos de humor bastante anodinos y chorras (luego está el cachondeo involuntario, que lo hay), hacen cojear muy mucho al resultado. Encima, los personajes son bastante cutres, en especial ese Emilio Estévez como delincuente de buen corazón pero con carrera universitaria (¿que gilipollez es esa?, ¿acaso un no-universitario no puede ser valiente, inteligente y resolutivo?). Luego tenemos a la chica, de lo más sosilla y que mantiene un ridículo romance con el héroe de la función (de la actriz que le da vida, poco se volvió a saber). Y en general, sorprende que, a pesar de la delicada situación que viven y de haber presenciado el fenecimiento de seres queridos, los actores se pasan todo el metraje risueños y bromistas. De por medio, el propietario del antro resulta que tiene el sótano repleto de armas y las utiliza a intervalos, en lugar de acabar con la amenaza de un tirón (aparte de que disparar cohetes en una gasolinera no sea como muy seguro... digo yo). Cuando la peli está ya acabando y, más o menos, piensas que no está mal del todo (en especial la secuencia en la que los camiones forman una enorme cola para recibir su dosis de fuel), sale un texto que nos aclara que la culpa no era del cometa, sino de un ovni que chocó con un satélite Ruso y no se que polladas... ¿¿MANDE??, ¿y algo tan espectacular y determinante no lo hubieras podido mostrar, en lugar de perder el tiempo filmando a la panda de gilipollas escapando de los camiones?. En fin.
En otro aspecto que "Maximum Ovedrive" decepciona es en lo del gore y demás... las imágenes prometían mucha más chicha de la que finalmente hay, siendo esta bastante poco vistosa.
Un dato curioso: Metido en la producción está Milton Subotsky, co-fundador de la mítica compañía británica especializada en terrores “Amicus” y que desde ese momento, y hasta el día de su muerte, se dedicó a meter mano solo en adaptaciones de Stephen King para la gran y pequeña pantalla. Otro: Yeardley Smith, que interpreta a la irritante recién casada, es la responsable de darle voz -desde el principio- a ¡Lisa Simpson!.
Stephen King (que no repitió en la dirección y, francamente, podría... otros hacen más mierda y siguen) suele decir que cuando rodó esta cosa iba hasta el culo de coca -entre otras substancias, presupongo-, y se refiere a ella como "Mi propio "Plan 9 from outer space"", aunque hayan muchos críticos convencidos de que ya le gustaría a King haber facturado una peli la mitad de divertida que la de Ed Wood (no es mi caso, considero "Plan 9..." un tocho insufrible) 
¡Cuanta mala leche!

sábado, 17 de septiembre de 2016

CELL

El año 2007 se estrenó una película basada en un relato de Stephen King que, durante una escueta temporada, dio la impresión que iba a devolver el buen nombre como material adaptable al célebre escritor tras su entrañable etapa dorada por allí finales de los 70 e inicios de los 80. Nada, puro espejismo. Estoy hablando de "1408" que recibió la considerable bendición de la taquilla y parte de la crítica. La verdad es que nunca lo entendí, a mi me pareció un mojón aburrido. Sin embargo, desde entonces el film ha ido arrastrando cierto "buen nombre", tal vez por eso, casi diez años después, a alguien se le ocurrió que sería buena idea, y garantía de éxito, rejuntar de nuevo a los dos protagonistas de aquella, John Cusack y Samuel Jackson, en otra adaptación de King. Hablo de "Cell", producto que no habrá copado las expectativas de sus responsables porque a España ha llegado –que yo sepa- directamente vía televisión.
Hacía años que se iba hablando de la traslación a la pantalla de esta especie de "historia de zombies o infectados según la -afectada- visión del padre de "Carrie". Se mentó a Eli Roth como director, pero nada. Y para cuando se pusieron de acuerdo, habían dejado pasar el tren de la irritante y cansina moda zombie, cosa que seguramente les ha perjudicado.
"Cell" no se diferencia nada de cualquier otra peli del estilo. Estalla una plaga que convierte a los seres humanos en muertos vivientes, o infectados rabiosos, o lo que sea, y el protagonista decide cruzar medio país para reencontrarse con su ex y su hijo. Por el camino irá topándose con personajes más o menos carismáticos que se unirán a su aventura. Y, eventualmente, tendrá que enfrentarse a los monstruos de rigor.
El aspecto "original" o diferente reside en el origen de estos últimos. Muy acorde a tiempos modernos, la infección viene vía movil. Una especie de ruido ensordecedor convierte en maníacos incontrolables a todos aquellos que estaban con la oreja pegada al aparato. Un poco también rollo "The Crazies", por aquello de que algunos de ellos ríen histéricamente y se ahostian voluntariamente contra la pared hasta perder los dientes. Además están unidos mentalmente en plan línea telefónica. Se comportan como bandadas de pájaros y abren la boca para soltar graznidos, en plan "La invasión de los ultracuerpos".
Bien, debo reconocer que no encontré "Cell" tan mala como me la pintaron. Sí es cierto que a ratos roza el ridículo (sobre todo en el momento que estalla la infección), en otros se torna trillada (hacia la mitad, cuando los supervivientes se encierran en una taberna británica infestada de peña un tanto peculiar) y al terminar ha dejado algunos cabos sueltos, cerrando la paradita de modo más confuso que clarificador. Todo eso es verdad. Pero también lo es que tiene sus buenos momentos (la brutal incineración del campo repleto de pseudo-zombies en estado catatónico escuchando el famoso "trololo"). Total, que entra más o menos bien, a lo que ayudan sus actores, no ya porque lo hagan de puta madre, sino porque ¿¿a quién no le caen bien Cusack, Jackson y el siempre eficaz Stacy Keach??.
Dirige Tod Williams (responsable también de "Paranormal Activity 2"). En la producción encontramos a Xavier Gens, director de "Frontier(s)" y "Hitman". Stephen King se medio responsabiliza del guión cinematográfico junto a Adam Alleca (autor del libreto del remake de "La última casa a la izquierda"). Y el omnipresente (y omnipesado) Lloyd Kaufman se marca un cameo.
Pasable.

lunes, 20 de octubre de 2014

ESOS"ALEGRES" VAMPIROS

El vídeo club nutría al vídeo club, entonces, títulos con gancho, inspiraban a las distribuidoras a la hora de elegir otros títulos. Se basaban en los títulos, porque era imposible hacer un cálculo de las cintas más alquiladas, que si no, sin duda, basarían sus títulos en esas películas.
Así, si hace poco les hablábamos de “Esos locos fantasmas”, hoy vengo a hablarles de “Esos alegres vampiros”, que como pasa con la anteriormente citada, es, además de videoclubera, una putísima mierda. No sabría decir cual es peor, si esta o la de los fantasmas.
Un par de muchachos y una muchacha se van en coche a un pueblo perdido de la mano de dios  llamado Yarralumla, y allí, se meten en un caserón dónde, a pesar de los rostros azulados de los habitantes, no se dan cuenta de que estos son vampiros.  Estos, se convierten en anfitriones de nuestros protagonistas, haciendo durante el grueso del metraje gags y chascarrillos sin gracia hasta que, casi al final, se los quieren comer.
Es asombroso el aguante que hay que tener para ver entera esta película, y su visionado me ha hecho cuestionarme, si verdaderamente merece la pena pasar una hora y media de tu vida deseando que se acabe algo, solo para luego dedicarle unas líneas en este blog, que a buen seguro leerán solo cuatro gatos. Esto no es amor por el cine en todas sus vertientes, esto es ser gilipollas.
Sea como fuere, me pase lo que me pase, soy adicto a esta mierda. Así que no creo que lo deje…
Reflexiones –obvias- a parte, decir que nada de la película es medianamente divertido o atractivo. Si acaso, y por mencionar algo, decir que el chapucero maquillaje de los vampiros (sobretodo el del cabecilla de estos), unido a la indumentaria que me gastan, frac y capa como Bela Lugosi, y la original, aunque facilonga, particularidad de que a estos vampiros no les mata ni el ajo, ni las cruces, ni la luz del día (de hecho salen al exterior con solazo) puede tener algo de gracia, pero no la suficiente para aguantar la hora y media.
Con este pack de “Esos locos fantasmas” y “Esos alegres vampiros”, me enfrento, muy a pesar mío, con las peores películas chungas de mi vida, esas que hay que examinarlas con lupa y estar de muy buenos ánimos para sacarles algo positivo.
La película es australiana. Y en nuestro país la distribuyó en vídeo la entrañable “Lightning vídeo”
Dirige Colin Eggleston, director  clave del “Exploitation Australiano”, más conocido como “Ozploitation”, que consiguió un modesto éxito con su anterior película “Cassandra”, un “Exploitation” de “Carrie” sobre una joven que sueña con una serie de asesinatos que se cometerán después. La mítica “Sky Pirates” de la que Naxo ya dio buena cuenta aquí y , sobretodo, de “Largo fin de semana”, que goza de cierto culto por todo el planeta.
Tras “Esos alegres vampiros”, no volvió a dirigir nunca más. Por algo sería.

viernes, 11 de diciembre de 2009

13 ASESINATOS Y MEDIO

A inicios de los 80 dos subgéneros vivían su mejor momento conjuntamente, el slasher y las spoof movies. Era cuestión de tiempo que el segundo se riera del primero, y que mejor si lo hacía a auspicios de la "Paramount", quienes por entonces arrasaban con los slasher (suyos eran "My bloody Valentine" y las secuelas de "Viernes 13") y habían dado salida popular al spoof con "Aterriza como puedas". Lástima que la suma de los factores no diera un resultado satisfactorio.... de hecho, "13 asesinatos y medio" es pura diarrea mental.
La supuesta guasa oficial a costa del cine de acuchillamientos se basa en los mismos esquemas argumentales, instituto en el que los estudiantes van siendo asesinados por un personaje misterioso. Hay chistes verdes y remalazos escatológicos. El problema es que no hace reír. Siendo justos podemos decir que algunos gags son razonablemente majetes... pero el número es tan escaso que, a la larga, no compensa. A las inevitables referencias "slasherianas" debemos añadir un par más, "El Resplandor" y "Carrie".
Como "spoof" esta peli resulta de lo más extraña. Es terriblemente sosa y... pálida... toda ella es muy apagada, de hecho, casi tiene un look telefílmico. De entrada el nivel de absurdo es total, pero poco a poco se va calmando, y las gracias visuales casi desaparecen dando pie a coñas dialécticas sin ingenio alguno, de lo más tontas y aburridas. Lo más chocante es que el director y guionista, Mickey Rose, había colaborado con Woody Allen y aunque no volvería a dirigir, seguiría escribiendo para sitcoms y shows televisivos.
¿Algo a destacar?, el personaje interpretado por ese extraño fenómeno de feria apodado "The Stick".
Tal vez podamos encontrar algunas pistas al descalabro en el hecho de que el productor firmó Alan Smithee y como director no acreditado estaba Michael Ritchie, de "Fletch, el camaleón". No me sorprendería que ambos tipos abandonaran el proyecto viendo la patata que les estaba saliendo y todo acabara en manos del guionista -Mickey Rose- que hizo lo que pudo.
Curiosamente, la historia volvió a repetirse con la segunda hornada de slashers. A la madre del putiferio, "Scream", le salio una parodia, sólo que esta vez la cosa fue bien... o muy bien. Naturalmente hablo de "Scary Movie".

miércoles, 18 de junio de 2014

STAGE FRIGHT

Ya han pasado suficientes años como para que “Slashers” post “Scream” como “Leyenda Urbana” o “Se lo que hicisteis el último verano” sean material clásico y sirvan de inspiración y/o precedente para según que generación. Así que desde Canadá, e inspirada en el “Slasher” noventero, llega este “Stage Fright”.
Y el punto de partida intenta, dentro del género, ser novedoso. Se trata de un “Slasher” Musical, con todos sus numeritos musicales,  los tópicos del musical aplicados a conciencia, que se nutre de canciones propias del musical y del heavy metal; el asesino de look molón y ataviado con máscara del teatro Japonés, canta canciones heavy en contraposición al resto de canciones más clásicas. El problema, es que el director no se toma en serio su material y al final lo hace de manera paródica, con lo cual, una buena idea, novedosa, y que tratada con el debido respeto se me antoja valiente, se queda en una chorrada estúpida y carente de interés, máxime cuando ese sériale único punto a favor  de la película, porque de lo demás va limitadita. Y encima con el tonito repelente de un post “Scream”, con todo lo trillado del asunto.
Tras una puesta en escena –mal resuelta- que nos pone en situación, vamos a un campamento de verano para bailarines clásicos y cantantes de ópera, regentado por un director de Broadway venido a menos, en el que los jóvenes que pululan por ahí, andan ensayando una obra musical que estrenarán más adelante, llamada “The Haunting of the Opera”. Independiente de esta obra musical, los protagonistas se marcan numeritos musicales dentro de la ficción. Entre unos y otros, un asesino con máscara perteneciente a la función, irá dando cuenta de alguno de ellos (porque encima se carga pocos), en algunas ocasiones, dentro de un número musical.
Como decía antes, el tomarse a sí misma a cachondeo, es la mayor lacra de la película, amen de tener ese rollo auto referencial tan grimoso que tienen todas las malas películas de última hornada, en esta ocasión, tan reconocible y tan a boleo (mezcla referencias de los  ochenta y los noventa, indistintamente), que me siento, incluso, indignado durante su visionado: “Hellraiser”, “Scream”, “Carrie”, “Leyenda Urbana”, “La matanza de Texas” (“Masacre en Texas 2” para ser más exactos”) y, por supuesto, “Viernes 13” van circulando sin disimulo a lo largo de la película. Unos guiños necesarios para ganarse a su estúpido público, porque está claro que con el elemento natural de la película, no lo va a conseguir.
Por lo demás, poca truculencia,  aburrimiento, humor muy mal introducido e imperceptible  -de ese que está, pero que no notamos porque no hace gracia- y sensación de que le estén tomando el pelo a uno. Pero, sin duda, lo peor, es esa determinación de “Voy a hacer un musical “Slasher”, pero que sea medio en broma, porque no tengo cojones (ni el talento) de hacerlo totalmente en serio”. Una autentica lástima.
En el reparto, un puñado de adolescentes sin carisma y “Crepusculeros” que son ya como fotocopias y protagonismo, casi absoluto, de Meat Loaf que se marca algunos numeritos a una edad en la que ya ha perdido su chorro de voz, y que interpreta al director de ese campamento de teatreros y Minnie Driver, que ya tiene una edad, la mandíbula cada vez más grande, y ya le cuesta que le den papeles mainstream.
Dirige, uno de tantos independientes del cine de terror de la última hornada, pero esta vez, de los que no tienen talento (vamos, que no es Ti West), Jerome Sable, que con un par de cortometrajes del mismo palo, la mayoría de corte, también, musical, debuta en el largo con esta pedazo de mierda, a la que le sigue uno de los capítulos de la aún inédita “The ABC´s of death 2”.
Yo tras verla, la he borrado.

lunes, 3 de agosto de 2020

EL SÓTANO DE MA

Se quejaba, Octavia Spencer, de su condición de actriz negra con un marcado físico y de lo mucho que esto condicionaba su carrera, quedando condenada a hacer películas de época en las que interpretase a la criada negra. Y se quejaba, precisamente, a su amigo el director Tate Taylor que, paradójicamente, le había dado su papel más celebrado en una película sobre criadas negras, esto es, “Criadas y señoras”. Taylor por otro lado, acostumbrado también a un tipo de cine blanco con películas de criadas negras en su currículum, o el bipic de James Brown, “I Feel Good: La historia de James Brown”, protestaba también del tipo de películas que se le encomendaban, y que tenía ganas de realizar algo sórdido.
Las quejas de ambos llegaron al despacho de Jason Blum que, en su constante búsqueda de argumentos de terror que financiar bajo su rentable compañía Blumhouse, recién había comprado un guión del guionista televisivo Scotty Landes, sobre una cincuentona que emborrachaba adolescentes en su sótano  para luego darles matarile. Una historia sobre una señora blanca muy hija de puta.
Taylor se interesó por el guion, le comentó la posibilidad de hacer la película a la Spencer y esta, excitada por hacer algo diferente, aceptó el papel sin leer siquiera el guion. Jason Blum dio luz verde a “El sótano de Ma” con un presupuesto reducido de unos 5 millones de dólares.
Sin embargo, las quejas del director y la actriz quedaron en saco roto cuando, paradójicamente, edulcoraron el guion. Efectivamente, la protagonista ahora era negra, pero mientras que en el papel esta hacía la vida imposible a los adolescentes por pura maldad, Taylor añadió una serie de flashbacks en los que vemos el pasado del personaje de Octavia Spencer, Ma, que resulta ser una víctima del buying más feroz, emparentando así el argumento con el de “Carrie”, y que su público potencial, el adolescente “Millenial”, empatice con el personaje de Octavia Spencer y justifique sus crímenes. Vamos, que el propio Tate Taylor se carga la esencia de aquello sórdido que quería hacer.
Lo cierto es que al cine de terror actual le viene muy mal esa estética de la alta definición, el aspecto de los adolescentes del nuevo milenio y la idiosincrasia del cine actual, porque aunque la historia de “El sótano de Ma” daría para algo verdaderamente inquietante, las maneras de hacer actuales anulan por decreto que eso se de en pantalla. Entonces, da igual que Octavia Spencer cosa la boca a una muchacha con hilo y aguja… todo está fotografiado de manera tan aséptica, que no provoca ni la más mínima sensación al espectador. No creo que podamos catalogar esta película de cine de terror siquiera. Y es una pena, porque es un guion muy de los setenta que en manos menos “mainstream”, puede que hubiera estado muy, pero que muy bien… pero claro, igual no habría sido tan rentable como lo ha sido esta que ha recaudado más de sesenta millones en todo el mundo. En España la han visto 200.000 espectadores.
Pero siendo justos, y en contraposición a la incapacidad por parte del equipo de crear algo sórdido, diré  que “El sótano de Ma” es una buena película, entretenida y dinámica, y con momentos que, metidos en harina, pueden incluso hacernos entrar en situación. Vamos, que no te aburres, ni estás deseando de quitar la película como sucede en  la mayoría del cine de terror actual. La película se ve y se disfruta perfectamente.
Los adolescentes, hostiables. Octavia Spencer, está hostiable también. Pero porque su personaje es hostiable, así que, sí, ella está muy bien.

lunes, 19 de mayo de 2008

MUERTE A 33 R.P.M

Coge "El legado del diablo" (que a su vez era una copia de "Carrie", no hay que olvidarlo) y métele unas gotas (o un buen chorretón) de dos tendencias marcadamente ochenteras, por un lado la polémica del heavy metal con letras satánicas e inmorales que convertían a plácidos adolescentes americanos en locos o suicidas, y por otro, el apogeo que en aquel momento vivía Freddy Krueger y sus desmanes en cierta calle Elm. ¿Resultado?, este "Trick or Treat" de surreal, pero curioso, título Español.
Un jevillarro inadaptado y marginado por los pijos/guaperas del insti (su único amigo es el otro "nerd" del lugar) cae bajo el influjo satánico de su ídolo rockero Sammi Curr que, recién fallecido, lega al chaval un vinilo a través del cual se comunican. Entre ambos preparan una revancha contra los cabrones cachas que han estado puteándole a lo largo de su periplo académico. Sin embargo, lo que en principio son trastadas inofensivas, poco a poco van pillando un cariz bastante más chungo.
Dirigida por el habitualmente actor Charles Martin Smith (el feo, bajito y gafotas de "American Graffiti", "Los intocables de Elliot Ness" o "Starman") y producida por el todopoderoso Dino de Laurentiis, "Muerte a 33 r.p.m." cuenta con los oportunos cameos de Gene Simmons y Ozzy Osbourne (este segundo especialmente gracioso como reverendo anti-rock) y presenta a un malo que se desplaza y mata gracias a la electricidad, aspecto este que comparte con el asesino de la posterior "Shocker" según el padre de Freddy, Wes Craven (incluso su capacidad de introducirse en la televisión como quien se pone un condón). La diferencia entre la "star" de "Pesadilla en Elm Street" y este Sammi Curr es que el segundo carece totalmente de carisma alguno, y protagoniza una secuencia francamente ridícula marcándose un rocanrol en pleno baile de Halloween para, seguidamente, disparar rayos contra la audiencia a través de su guitarra (!!!). Aquí te ríes aunque esa no sea la intención de su realizador, sin embargo, cuando el humor sí está buscado aposta, resulta triste y nada divertido.
¡¡Ah!!, también por ahí aparece un monstruo demoníaco, pero no se sabe muy bien a cuento de qué, ni le volvemos a ver el plumero el resto de la peli. Remarcar que el prota está enamorado secretamente de una de las niñas del grupo de pijos, y al final logra conquistarla... ¡¡iluso!!, ¿pero no te das cuenta de lo que ello conlleva?, en un par de años te habrás cortado el pelo, vendido todos los discos de "Anthrax" y estarás currando en algún sitio que te impongan llevar corbata, ¡que si, hombre!.
Sin garra y bastante monótona, "Muerte a 33 r.p.m." no está muy claro de qué lado se pone, si de los que creen que el jevi es pernicioso, o los otros. A saber... a mi me da igual, porque ni me gusta esa música, ni me gusta esta película.

sábado, 21 de marzo de 2026

EL ASESINO DE ROSEMARY

Creo que es la primera vez que consumo "El asesino de Rosemary" como dios manda. Por un lado, el formato. Siempre procedía con roñosos VHS´s o ripeos de los mismos, cosa muy contraproducente porque buena parte del metraje se desarrolla en la penumbra. Por otro, que siempre le daba al "play" asumiendo su condición de slasher ortodoxo, parido en pleno despegue de la tendencia (1980) y con actitud de pornófilo, a saber: voy a aburrirme mucho cuando no haya crímenes, especialmente truculentos gracias a las artes de un Tom Savini camino de la gloria, y esperándolos con delectación. Ahora disponía de un dvd-rip a buena calidad y, en fin, me dije aquello de "¿Y si procedo como una genuina película, poniéndole interés desde el minuto uno, intentado disfrutar de ella más allá de las secuencias salpicantes?". ¿Y funcionó? puessss....
Durante la segunda guerra mundial un militar recibe una carta de su amada Rosemary donde le comunica que se ha cansado de esperar y hasta luego, Lucas. A su regreso, el hombre la busca durante el baile de graduación y se la carga, a ella y a su nuevo maromo. A causa de eso, la celebración en cuestión es cancelada. Y así se mantiene hasta que dan inicio los -todavía no tan- locos ochenta y la chavalada decide reactivarla. Ello despertará las iras del ahora veterano asesino, que tardará cero en proseguir con su hobby. Vale, no queda ninguna Rosemary a la que desollar, pero ¿qué coño importa?.
Gracias a esta película, el por entonces anónimo exploiter Joseph Zito fue fichado para dirigir el cuarto "Viernes 13", así que tan mal no lo haría. "El asesino de Rosemary" luce perfectamente al lado de, por ejemplo, "La Quema", no solo porque compartan subgénero, y a Tom Savini, también por sus maneras, de cuando el slasher todavía se tomaba en serio, era cruento (aunque sin exageraciones inverosímiles), lo facturaban con cierta profesionalidad y se invertía algo más que calderilla. Y sí, el film (originalmente bautizado "The Prowler", osea, el merodeador), es a ratos algo coñazo (demasiado paseo por casas y la persecución de la "final girl" un pelo más larga de lo necesario) pero mira... ni tan mal. En realidad toda ella se desarrolla dentro de un círculo muy cerrado y limitado de escenarios y personajes. Como decía, los crímenes son maravillosamente crudos e impactantes (seguramente el más ofensivo hoy día sería el de la ducha, con la moza de rigor perfectamente desnuda y vomitando sangre mientras una horca se hunde en su estómago, sin sutilidades que valgan y las ubres -vacías de silicona- perfectamente aireadas) y el asesino no solo luce un "look" bien guapo, además su muerte es igual de flipante que las restantes. Todo muy de la época y, por ende, perfectamente inyectable en la vena, sin olvidar ni un solo momento que es lo que es. Para no faltar a la tendencia, concluye con un sustazo (a la manera de "Viernes 13", o a la de "Carrie", de donde lo copió aquella) y el reparto a base de nuevas promesas que no lograrían hacer nada destacable (Vicky Dawson, Christopher Goutman) y veteranos algo segundones (véase Lawrence Tierney) o de pasado lustroso y en horas bajas, como Farley Granger, quien había currado a las órdenes de Alfred Hitchcock. Dicho dato ¿fue fruto de la casualidad o buscado aposta por Zito? No olvidemos que los slashers primigenios se apoyaban siempre, alegremente, en "Psicosis" como un precedente que les otorgara cierto caché, cierto buen gusto, por eso en casi todos teníamos un asesinato en la ducha. Lo de "El asesino de Rosemary" iba más allá, básicamente usando una siniestra mansión parecida al queo de "Norman Bates" en alguno de los carteles oficiales (véase el acá expuesto). Por todo ello, la presencia de Granger podría hasta formar parte "del chiste".
Curiosamente sus tres guionistas, Glenn Leopold, Neal Barbera y Eric Lewald, venían del campo de la animación. Neal, tal y como deben sospechar, pertenecía a la mítica casta de los Barbera de "Scooby Doo", "Los picapiedra" y "Tom & Jerry". Supongo que se querrían desquitar con algo opuesto a su campo de acción habitual. Poco después Barbera y Leopold repetirían en estas cosas del terror con "Demasiado asustada para gritar".