lunes, 12 de marzo de 2012

Dark Day Express

La Filmark, esa productora que nos ha dejado films para el recuerdo, no solo se dedicaba a montar un par de películas creando una completamente loca y nueva, sino que también producía películas genuinamente originales. Una de ella es Dark Day Express, pero no vayan ustedes a pensar que por eso se iba a librar de ser una marcianada.

El Doctor (un Sammo Hung de segunda) está reuniendo un grupo de mercenario para recuperar un objeto que se encuentra en plena selva. Para ello primero contacta con una mujer occidental que hace los trabajos de correos entre mafias y delincuentes. Ella es la que consigue que su grupo de amigos militares ya retirados, se unan a la misión. El grupo se compone de varios personajes asiáticos, y un enorme y fortachón occidental que lleva bigotazo tipo Magnum P.I. Ninguno conoce la zona de la selva por la que tienen indicios que está oculto el objeto, así que pidiéndole ayuda al alcalde del pueblo, consiguen una guía que resulta ser una tia loca de mucho cuidado. Todo el pueblo les pone sobre alerta, en el bosque están los ilegales, que es un clan mafioso que se dedica al tráfico de drogas. El Doctor se percata que es allí donde está el objeto que buscan. Por lo que sus mercenarios deberán atacar el lugar. Además tienen otra razón, su amiga occidental, ha sido hecha prisionera por los traficantes, asi que tiene que rescatarla.

La película no deja de ser una explotation de cualquier película de acción tipo Rambo o Commando. Como tal tenemos tiros y explosiones, muchas explosiones. Son tantas las explosiones en la recta final de la cinta, que acabas cansado de ver una y otra vez estallar la misma caseta de paja y madera, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez (y no exagero, las contamos, explotan 43 casetas, pero en el campamento no hay más de diez) Y aunque la acción no es terriblemente patética y se deja medio ver, lo mejor del filme son sus diálogos. Desde la curiosidad de uno de los mercenarios por saber el tamaño del pene del “Magnum” de segunda, hasta la afirmación de la guía por su preferencia a fumar hierba en vez de tabaco. El equipo de doblaje debió de pasárselo pipa. Supongo que la copia que nos llego a España es una que paso antes por los EEUU, lo digo por los 90 minutos exactos de filme y la ausencia de un final digno. Y es que cuando termina de explotar la ultima caseta (por octava vez) vemos a uno de los protagonistas sujetar un trozo de hierro, y decir: “Esto es la reliquia de Hierro, pues vaya, lo único que traes es muerte” (las palabras son aproximadas) y Fin. Ahí te quedas con cara de lelo tras soportar la escena de ataque a un campamento con más explosiones y gente corriendo que has visto en mucho tiempo pero que te ha dejado completamente frio. Eso sí, es recordar sus diálogos y echarte a reír.

Es una película que HAY QUE VER, aunque aconsejo ferozmente que se haga acompañado.

Tomas Tang for president.