lunes, 11 de junio de 2018

LOS RESUCITADOS


Desde luego, cuando  supe que una película como “Los Resucitados” iba a salir a la luz, no pude hacer otra cosa que arder en deseos de verla.
Se trata de una película en la que estuvo involucrado Paul Naschy en 1995, que figura como incompleta en sus filmografías y que por ese motivo, y porque por lo visto desapareció el material  filmado, quedó  catalogada como película maldita. Vamos, que parecía que nunca se iba a poder ver.
Ahora, 22 años después de su rodaje aparece el material, y el director, un extraño individuo proveniente del fandom del cine de terror de los 90 llamado Arturo de Bobadilla, encuentra gran parte de lo grabado, lo monta, lo dobla, y lanza la película en DVD.
Claro, que no se por qué extraño motivo yo pensaba que se trataba de una película baratita pero con un acabado estándar. Muy ingenuo soy yo…
Cuando por fin sale en DVD no tardo nada en agenciarme una copia y al verla… ¿Cómo decirlo? “Los Resucitados” ha superado con creces todas mis expectativas. Yo pensaba que sería malísima. Sin embargo esta película supera con creces los conceptos “bueno” o “malo” en su grado máximo. Resulta de tal incompetencia que una vez terminada no me explico como los implicados no han decidido esconderla para siempre o destruirla que es lo que hubiera hecho una persona cuerda y cabal. Por suerte, orgullosos de ello, su director, su equipo técnico y sus actores (hasta Santiago Segura se ha prestado a doblar sus intervenciones) la estrenan con honores, la sacan en DVD en una cuidada edición y se dan golpes en el pecho sacando al mercado lo que se considera una película maldita.  Hay algo incluso de patético en todo ello.
Ustedes se preguntarán ¿Y esto significa que no te ha gustado? Al contrario, ha sucedido todo lo contrario, me he enamorado de esta jodida película. Me encanta, me fascina. Es digna de estudio y digna de convertirse en una obra de culto.
Pero me gusta, me encanta de hecho, no porque sea una buena película —¿De verdad lo creen los artífices? Supongo que no, que serán conscientes de lo que tenían entre manos— si no porque rebasa con creces los límites de la basura, porque su cutrez e inutilidad me sorprenden como no puede hacerlo una película perfectamente elaborada, como  asimismo me sorprendieron genuinos films chungos tales como “The Room”, “Magic London” o “Condenado en la pequeña Roma” (que dan mil vueltas a esto), porque entre tanto esfuerzo y dedicación que ha puesto el equipo, primero en rodarla en su momento, en montarla y sonorizarla ahora, han demostrado tener una falta total de talento y un ego que, ni por lo más remoto, les ha permitido dejar esta película en el maldito ordenador que la montó. Tuvieron que estrenarla y sacarla a la venta. Y sin ningún tipo de vergüenza. Eso, convierte a “Los Resucitados” en una película única.
Por otro lado, las circunstancias en que se concibe la película, hacen que me guste aún más.
Porque el tal Bobadilla, en 1995 consigue convencer a un grupo de profesionales como son Paul Naschy —la película entera es un homenaje/comida de polla a su cine—, el anteriormente mentado Segura, LucianoBerriatúa, su hijo Zoe o Manuel Tallafé, entre otros, de embarcarse en el rodaje de un video casero ambientado en el medievo, basado en leyendas de Gustavo Adolfo Bequer, y hacerlo con una lata de sardinas como todo presupuesto. Mucha Labia y mucho arrojo debía tener el tal Bobadilla, porque que iba a salir un churro se vería venir antes del rodaje viendo los disfraces que usan los actores y sabiendo que la grabación sería a caballo entre Madrid, Toledo y la casa de la madre del director.  Vamos, yo todavía estoy flipando… Pero se hizo.
Por otro lado,  me encanta el despropósito, el lío de formatos en que está rodada. Unas escenas en Super VHS, otras en ¿Mini-DV?, otras en Super 8… saltando de cine a vídeo sin orden ni concierto ¿por qué? ¿Cuestión estilística? ¿Cine experimental?, no. Me temo que es que el director, sencillamente no se aclara.
Luego, de golpe y porrazo, desaparece el metraje como por arte de magia en 1995. Eso dice en un texto al comienzo de la película. También dice que 20 años después, vuelve a aparecer ese metraje —o parte de él, supongo—, también como por arte de magia, y deciden montarlo y doblarlo, una tarea para la que tardan dos años. Pero claro, la película se rodó sin guion, improvisando sobre la marcha. Bobadilla daba las indicaciones a los actores en el momento y estos hacían lo que este les indicaba, con la mala suerte de que cuando este material aparece, lo hace mudo, sin sonido, y de ahí lo del doblaje. Así que se monta sin sonido, y se le procura dar coherencia en el  posterior doblaje para lo que tuvieron que escribir un guion a partir de ese material insonoro previamente montado, y ahí darle coherencia. ¿Y se consigue la coherencia? Para nada. Las frases, encajadas en el doblaje más mal que bien, parecen escritas por un esquizofrénico, es lo peor de la película sin duda, unos diálogos absolutamente demenciales que  por más que intentan explicar lo que ocurre ahí no lo consigue de ninguna manera. Son frases ahí soltadas, como escupidas por una máquina de gotelé. Y es que el guionista puede que no tenga ninguna pericia como guionista que es lo más probable, pero a parte de eso, es UNA LOCURA ponerse a escribir un guion viendo unas imágenes en las que no sabes que cojones está pasando o están diciendo. Y el espectador ve la película, y lo único que detecta es un video casero en el que unos señores disfrazados van para arriba y para abajo, se baten en duelo con espada y dicen frases molonas sueltas. Porque para hacer justicia a la sinopsis oficial hay que echarle dos huevos gordos. Lo que pone ahí, pasará en la cabeza de bobadilla, porque lo que es en la peli...
Sin embargo, aún con lo incomprensible de la trama, la película está montada a un ritmo endiablado, va a mil por hora, y aunque no sabemos lo que pasa, esto pasa a toda hostia, con lo que es imposible aburrirse. No nos aburriríamos ni aunque fuese lenta, de hecho. Porque, es que da igual todo.
Y da igual, porque esta es una película hecha por el fandom y para el fandom, más concretamente de los fans de Paul Naschy para los fans de Paul Naschy. Y a todos ellos esto les va a parecer una recuperación maravillosa y querrán ver gigantes dónde solo hay molinos. Y ojito con decir que no son gigantes ¡Que se te comerán! Entonces, esta película dentro de ese fandom tiene todo el sentido del mundo, imagínense, una película inédita de Paul Naschy (Woooooaaaaouh!!!) rescatada de las latas (de las cintas de vídeo en este caso). Ya están tardando en salir pomposas y vacías reseñas ensalzando sus virtudes, restándole importancia a los defectos y, en todo caso, achacando estos a la falta de presupuesto y nunca a la de talento, que por otro lado es la que impera.
Entonces, fuera de ese circulo endogámico, la película tan solo parecerá una broma. Ningún espectador estándar aguantará más de dos minutos.
Para el cinéfilo inquieto sin embargo (o sea, para mí) esto es maná del cielo. Y me hacía falta ver una cosa como esta para que tenga un lugar de honor en mi videoteca, junto al resto de película únicas que tanto me fascinan, esas películas subnormales entre las que “Los Resucitados”, no es que  sea una más, es que es la jodida reina.
Me encanta.