viernes, 26 de mayo de 2023

ESPOSA DE VACACIONES

Como ya he contado por aquí mil veces (pero lo haré otra vez para no perder la costumbre), la industria del cine mexicano se sustenta, no solo de esos títulos de autor que pululan por los festivales finos y que eventualmente se estrenan en nuestro país en salas destinadas a la versión original con subtítulos, sino también, de esas películas de carácter casero (o semi casero como en este caso) que se distribuyen directamente en la calle, en mercadillos o mantas en los suelos y que, con el género de narcos por bandera, se las conoce como video home.
Lo que sucede es que, claro, en pleno 2023 ya la venta de DVD mantero ha descendido notablemente, aunque en México aún se estila (y si me apuran, sigo viendo DVDs piratas en la manta aquí en Móstoles). No obstante no pasa nada, porque esta pequeña industria genera mercado y el lugar natural para la distribución de estas películas son las plataformas de streaming. Algunas como Plex se dedican casi en exclusiva a este tipo de producto, pero es inevitable que lo encontremos también en las plataformas gordas tipo Prime, Filmin o Apple TV. Y es de esa manera que me topo con este thriller erótico, navegando en Prime y siendo seducido por un cartel no del todo cutre y una sinopsis atractiva. Vamos, que en cierto modo me la colaron porque no pensaba, antes de darle al play, que me fuera a encontrar con un vídeo home de la más despiadada calaña.
Lo curioso del tema es que hace unos años, si querías ver una película de estas características, de naturaleza marginal, pobre, muy de nicho, tenías que navegar profundamente por la web, muchas veces ni siquiera para descargártelas, sino para poder acceder a algún tipo de tienda que te la vendía en DVD. Ahora están ahí al alcance de cualquiera y me encantaría ver la cara de un espectador medio, poco o nada acostumbrado a este tipo de bajezas, picando como yo piqué y poniendo la película que nos ocupa.
“Esposa de vacaciones” cuenta la historia de un individuo más bien poco agraciado que, aprovechando la ausencia de su esposa, quien se ha ido a visitar a su familia, hablará con desconocidas en la red. Así, conoce a una jamelga toda llena de silicona con la que empezará a chatear. El mejor amigo del individuo le aconsejará que se la tire aprovechando que su esposa está ausente, y alegando que cosas así no le van a suceder todos los días, de este modo el tipo quedará con la mujer y practicará el sexo más desangelado que se pueda ver en una pantalla. El problema es que ambos se acaban enamorando y, mientras ella le cuenta a él que está casada y con hijos, él opta por no decirle nada a cerca de su matrimonio, lo que generará que la cosa se complique más allá de lo sospechado.
Se trata de una película muy cutre, rodada en un vídeo muy vídeo, con unos decorados horrorosos mal atrezzados por váyanse ustedes a saber quien y una especial poca pericia a la hora de encuadrar por parte del operador de cámara. Por otro lado, tienen hasta planos aéreos de drone, que hoy en día son accesibles. Vamos, nada nuevo o que no hayamos visto ya en este tipo de películas mexicanas de tercera.
Tampoco es nuevo que les diga que por cutre, por marciana, por incorrecta y por esa sensación que desprende la película de que todo importa un carajo, se ganó mi simpatía a los pocos minutos de visionado. Pero sobre todo, y esto pasa mucho con estos vídeo homes mexicanos, me sorprendió gratamente que la película, con todo eso, está entretenida de cojones, y me la vi del tirón y sin pestañear poniéndole el interés que se le pone a un producto mainstream de miles de millones de presupuesto. Con lo simplona y trillada que está la trama, me quedé siguiéndola con sumo interés. Lo que me lleva a pensar que necesito ver cosas con argumentos muy sencillitos que capten completamente mi atención porque, quizás, soy un poco retrasado mental. Como sea, me lo pasé estupendamente viéndola.
Otra cosa que me gusta de este artefacto, es que, apuntando todo a que la cosa pegue un giro de lo más conservador y paternalista (recuerden que en esta corriente cinematográfica existen cosas como “Pink, el rosa no es como lo pintan”, esa joya absoluta), luego resulta ser todo lo contrario, pero no les cuento más porque si no les haría un pedazo de spoiler, y yo recomiendo que vean esta película, primero por el nivel de tercermundismo que respira toda ella, que queriendo ser sofisticada realmente está rodada dentro de chabolas y, segundo, porque verdaderamente está entretenida. Y eso que sobrepasa con creces la hora y media de metraje.
Poco más que decirles.
Los actores se pasean por vídeo homes de diversos géneros con toda la naturalidad del mundo y el director firma con esta tres películas. Sin embargo, Hugo Montoya, que es como se llama, ha escrito el guion de unas cuantas más con títulos tan sugerentes como “Ginecólogo de señoritas” o “Una fichera torera”.
A ver que más nos encontramos por ahí en el futuro peinando las plataformas digitales.