miércoles, 18 de febrero de 2026

NICK ZEDD MOVIES 2011 - 2017

Decía Lydia Lunch, musa del supuesto underground noventero, que su ex-pareja Nick Zedd (descanse en paz) era un escritor y pensador brillante, pero a la hora de coger la cámara, caca de la vaca. Por eso, ella y Richard Kern decidieron poner algo más de esmero en sus propios cortometrajes (¡tampoco mucho!), para evitar parecerse a la estética costrosa de Zedd. Durante un tiempo creí firmemente que el muchacho era un auténtico negado, un cutre genuino incapaz de hacer nada mínimamente “bien”. Pero tras ver su obra entonces más reciente, comencé a pensar si era así por su naturaleza supuestamente subversiva. Es decir, que Nick Zedd se creía tanto sus preceptos anti-establishment y anti-académicos que rodaba/grababa de ese modo porque así es como le salía. Claro, en súper 8 y 16mm quedaba "cool", molaba mucho. En vídeo no tanto. Este incrementa los aspectos negativos y aporta un poso de dejadez y desinterés por la materia que ofende. No obstante, en el fondo es algo que merece ser aplaudido, porque lo que Nick Zedd hacía, en esencia, era seguir siendo igual, independientemente del formato con el que trabajase. Sus películas y vídeos siempre partían de una base: Desagradar. Molestar. Fuese por su contenido, fuese por su acabado. Y desde luego es algo que cumplió a rajatabla hasta el día de su muerte. Aunque también podría ser un puto manazas, sin más. Supongo que esta duda es la que, incluso ya fallecido, continúa haciendo de él un creador tan interesante... a pesar de los pesares.
El día que anunció en redes que ponía a la venta un dvd auto-producido con sus cortos más recientes (¡¡calificándolo de "Histórico"!!), casi todos facturados vídeo mediante en México a partir del año 2011, me volví loco y corrí a comprarlo. La broma salía cara... pero la curiosidad compensaba el dispendio. Naturalmente, una vez efectué el pago, más allá de la confirmación de "Paypal", no recibí ningún mensaje de 
aviso o agradecimiento. Nada, silencio absoluto. Y así fue a lo largo de los quince días de espera, durante los que comencé a rayarme. ¡¿Y si el cabrón me había estafado?!. ¿Lo hizo?... no... pero en cierto modo, sí.
Llegó, abrí el sobre y me encontré con una cosa extremada y saludablemente cutre. Una caja llena de polvo, de evidente segunda mano. Una austera fotocopia a color mal recortada como portada. ¿Y dentro?, un dvd-r con los títulos escritos a mano, todos bien apretujados. Pero todavía quedaban más sorpresas, como ponerlo en el reproductor y darme de bruces con un menú rojo compuesto por un único "Play". Nada más. ¡¿Y he pagado una cantidad más que notable por ESTO?!... ¡¡qué maravilla, joder!!. En la era de la alta tecnología, con programas creados para que cualquier mindundi pueda producir algo medianamente con cara y ojos, encontrarme ante semejante chuzo me emocionó. Sin embargo, lo mejor aún estaba por llegar, ¡el contenido!.
"DeMonica" está dedicado a Doña Zedd y mantiene viva la estética típica de lo que era el Nick Zedd del nuevo milenio: Plano fijo de la tipa, pintada de verde para fusionarse con el croma detrás dispuesto de una pintura bastante chula del mismo director compuesta de tres pollas entrecruzadas mientras eyaculan. La mujer se desgañita pasando por diferentes estados emocionales, de la risa al llanto, de ahí a... ya no me acuerdo... pero bueno, que eso es todo, una tontunada como un camión de grande que ni gusta ni disgusta. Lo sorprendente es que Zedd necesitó a un "equipo técnico" para confeccionarlo.
"Death of a Muffinhead" se suponía era el corto que justificaba la existencia del dvd-r. Decía Zedd que era lo mejor que había hecho en años. Y sí, a nivel plástico está muy bien, pero me temo que el mérito pertenece en realidad al tal "Muffinhead", artista neoyorquino que es quien se curró los disfraces que pululan por delante de un puñado de cromas cutrones y una cámara tirando a perezosa. Y es que pereza es la palabra clave para definir la carrera digital de Zedd. Siempre me ha dado la sensación de que se limitaba a sacar jugo a aquello que otros le ofrecían. Lo cogía, lo mal grababa y ponía su nombre al resultado sin aportar demasiados méritos propios. El caso es que el corto va de, eso, una especie de mariposa antropomórfica que es cazada por una araña. Esta la mata a cuchilladas, brota sangre azul y se acaba. Simpático y lo suficientemente escueto como para no aburrirnos.
Desde que me enteré de la existencia de "Attack of the Particle Disruptors" siempre me pareció que era un título sensacional. Y cuando supe que en realidad se trataba de una serie de cuadros de Zedd animados por ordenador, a los que les habían metido voces, pues tampoco me desagradó. El problema es que mi inglés es limitado, sobre todo si lo recitan y le meten efectos para alterar la voz, por lo que digamos que no me enteré de nada. O no me apeteció enterarme. En cualquier caso, un corto curioso que no puedo juzgar en profundidad.
Nunca me han gustado mucho los video-clips. Es más, les tengo algo de manía. Los considero un desperdicio de creatividad. Así que no me entusiasmaba demasiado la idea de ver aquellos dirigidos por Nick Zedd, especialmente los de "La Bae", una chola española afincada en México entre rapera y regetona (creo que encaja muy bien en eso que llaman trap) que canta canciones de letras mierdosas obsesionadas en lo que son hoy día los temas recurrentes: la gente me odia en internet pero porque molo mucho ("I love my haters") y me encantan los selfies ("Travelling and selfie"). Los vídeos están a la altura, mogollón de imágenes entrecruzadas, mala sincronización y la habitual falta de imaginación de Zedd, en este caso multiplicada por las pocas ganas que le pone. El vídeo-clip de "Dr.Shinto" que sigue, "Frustration", no es mucho mejor. Pero sí tiene más gracia. Arranca con un puñado de imágenes de la ciudad. De ahí pasamos a la pareja del director tumbada en la cama desnuda, con las tetazas al aire colgando hacia los lados y el muñecote de un bebé de esos que gatean subiéndole por el canalillo. La coña añadida es que el juguete ha sido tuneado por Zedd a base de plastilina para que adquiera un aspecto monstruoso. Todo ello muy toscamente grabado y montado. Caca maja. El último clip, "Love always Love" de "Demonic Sweaters", tampoco es que vaya a ganar un Oscar, es igual de perezoso que todo lo demás: Jóvenes delante de un croma bailando y moviéndose con torpeza. A sus espaldas, espirales rollo LSD. Me recordó a uno de los cortos más innecesarios pero fascinantes del Zedd de la buena época, "Why do you exist", que en realidad no era más que una imitación de esas películas que facturaba Andy Warhol con planos fijos de personas variopintas haciendo el huevo. Eso mismo, pero al estilo Nick Zedd, con gordas tetudas, punkitas monas y otras perlas. Aparte de por el efecto nostalgia, nada más que destacar.
Antes hablábamos de pereza, y el corto "Paradise Lost" es la esencia de la misma. Coge un rollo de súper 8 en blanco y negro, ponlo en la cámara y filma a boleo todo lo que tengas por delante en tu sala de estar. Estantes, cuadros, sillas, tu mujer, tu hijo, nada. Con barridos y, sobre todo, desenfoques, la auténtica especialidad de Zedd. Acaba el rollo tal cual, telecínalo, ponle un título, música rara de fondo y ya tienes listo un corto nuevo. Vale, creo que la cosa iba de inmortalizar el hogar antes de abandonarlo por causas mayores... pero, macho, pa eso sácate un vídeo con el móvil y listos.
Tampoco mucho más estimulante es "The extremist manifesto", probablemente el trabajo menos interesante del "pack", ya que únicamente se trata de una excusa para poner imagen a uno de esos manifiestos discutibles que se marcaba Zedd de tanto en tanto. Una voz algo sobreactuada y risible lo recita en castellano, mientras la cámara se limita al plano fijo de un muñecote de "H.R.Pufnstuf". Sin más. Al acabar, igual te has convertido en un creyente de la causa Zeddiana... pero, francamente, lo dudo.
Por su parte, "Cockfight" vendría a ser una especie de vídeo-diario. Nick Zedd cámara en mano haciendo el turista por México. ¿Y qué es lo que graba?, pues a unos mariachis, unos niños jugando, una reunión social con una vieja estrella ¿¿del cine??, una cruda pelea de gallos y la actuación de un hilarante grupo de heavy-pop chicano. Sin más.
A pesar de lo anodino de "Paintings", el último corto del dvd-r, se trata de uno de los más potables. Zooms lentos hacia (o desde, no recuerdo) pinturas de Zedd. Una tras otra hasta que termina. Más que un cortometraje parece un catálogo... pero está majo.
Conclusionando: Guste o disguste, nadie hacía cortos como Nick Zedd. Tenía su manera, su estilo y su lenguaje. ¿Mediocre y prescindible?, puede, pero también único e intransferible. Y yo, a la larga, lo valoro más que la misma calidad.