sábado, 4 de abril de 2026

EL PATRULLERO

Pedro sale de la academia dispuesto a convertirse en el más mejor eficiente patrullero de las carreteras de México. Pronto corrupciones y demás zarandajas rebajarán tan primigenio entusiasmo. Y de eso va la película, del día a día en la vida de este servidor de la ley. Paralelamente presenciamos también el arranque de una relación sentimental, la consiguiente boda, paternidad y puesta de cuernos gracias a los servicios de una prostituta. Una que Pedro pretende sacar de la mala vida, comprometiéndose a mantenerla. Con dos señoras esperándole en sus respectivos hogares, más los correspondientes churumbeles, la película tendría que haberse titulado "El Pringado".
Pero no, se titula "El Patrullero" ("Highway Patrolman" para el mercado internacional), la última obra con cara y ojos de Alex Cox antes de ceder a un encargo Hollywoodiense, hostiarse sonoramente y terminar sus días como profe pariendo películas estudiantiles o cosas de oscura naturaleza. Que, como digo, sea su aportación final a lo que, hasta entonces, era una trayectoria trufada de ciertos títulos hoy considerados de culto, tampoco significa mucho, porque incluso así la mediocridad abundaba.
El cineasta británico cuenta para la ocasión con producción local, tira de cámara tambaleante en sendos planos secuencia, sonido directo algo costroso, se marca un cameo como gringo en un bar de carretera y algunos llamativos instantes de "realismo mágico" que rompen con la mundanez -expresa- de todo ello y aportan esas goticas "autorales" con las que pretende marcar cierta diferencia, aunque el proyecto fuese más el niño mimado del productor y guionista, Lorenzo O'Brien, quien tampoco se dejó las meninges porque, en términos generales, todo responde según sendas fórmulas. Tenemos incluso al compañero del protagonista palmando en manos de narcotraficantes, dando pie así a una venganza cero catártica.
Entre los participantes localizamos a un par de clásicos "Coxistas", el popular actor Miguel Sandoval, aquí encargado del casting, y el bajista de los "Circle Jerks", Zander Schloss, componiendo la banda sonora + la canción de los créditos finales, canturreada por Tito Larriva, antiguo vocalista del grupo punk "The Plugz".
Hay una escena en la que el patrullero llega a casa borracho y encuentra a su suegro dormido frente al televisor donde se emite "Robocop 2", detalle llamativo -y dudo casual- considerando que, como he contado en otras ocasiones, Alex Cox estuvo apunto de dirigir la primera aventura del poli de hojalata, pero en un alarde de patillismo tontaina rechazó por considerar fascista. Semejante mal ojo, y ausencia de imaginación, destruyó la etiqueta de "joven promesa" que la meca del cine la había encasquetado y, película a película, su carrera fue precipitándose directa a los infiernos (guiño, guiño) con "El Patrullero" poniendo (casi) punto y final de manera bastante deslucida, bostezante y olvidable.