martes, 2 de junio de 2026

PIERCING

El neoyorquino Nicolas Pesce, director perteneciente a la hornada de lo que de un tiempo a esta parte llaman "terror elevado", tenía cierto prestigio como cineasta indie gracias a la película “The Eyes of My Mother” y a la que nos ocupa, “Piercing”. Pero justo después dio el salto al mainstream con el remake de “La Maldición” (el de 2019, no olvidemos que ya había uno previo) y los mismos que en su momento le agasajaron con los mejores parabienes ahora le ninguneaban, le negaban el saludo, alegando que la revisión de la película asiática era poco menos que bochornoso. No quiero decir que el ninguneo se lo haya ganado a pulso, pero quizás con esa película se mereciese tales críticas.
Sin embargo, esta “Piercing”, basada en la novela de Ryu Murakami y estrenada en "Sundance", que, con un par de momentos desasosegantes y visualmente impactantes, no deja de ser una película de un modernito, sí que gustó a ciertos sectores de aficionados al cine indie y colindantes con el de terror. Es una película de autor y, a su vez, una de “psycho killers”. Pero por mi parte, se deja ver sin mayores aspavientos y tampoco me habría perdido una película vital en mi fuero de no haberla consumido.
Por no spoilear más de la cuenta, diré que el argumento gira en torno a un psicópata que decide contratar a una puta para matarla en un hotel. La cosa se complica y, por equis circunstancias, la idea, minuciosamente preparada, acaba saliéndole rana. Todo esto contado de una manera muy estética y con visos de “neo noir”.
Pero, insisto, Nicolas Pesce es un modernito flipado con Tarantino. Y a las pruebas me remito, porque, a pesar de la estética tan “noir “ pasada por la túrmix de lo millennial, al final la película entera parece una excusa para robar bandas sonoras de clásicos del horror italiano (escuchamos las estupendas partituras de “Tentáculos” o “Profondo Rosso” como propias, pero, obvio, no lo son) y se nos presenta con una cabecera que recrea el VHS, con sus rayas de tracking y toda esa mandanga. Sí, el posmodernismo del posmodernismo. Y todo eso me resulta irritante, pero, si lo pasamos por alto, la película es, insisto, normalita.
Por otro lado, en el cine español (también “elevado”) de los últimos años, he detectado a una actriz española, muy mona ella, que, por hache o por be, tiene mucha presencia en películas como "Un amor" de la Coixet o "Cinco lobitos" de la recién galardonada con el Goya Alauda Ruíz de Azúa: Laia Costa. La veía y pensaba: “Ahora esta actriz está en todas partes”. Cuál es mi sorpresa cuando veo que también aparece aquí. Y en la nueva “La momia”. Un dato sin importancia que consideraba pertinente dar aquí.
Por lo demás, protagonizan Christopher Abbot y Mia Wasikowska.