La cosa es la siguiente: “Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy” desde el momento de su estreno ha sido la apestada de la franquicia —sobre todo a raíz de que, gracias a la tercera entrega, el fandom comenzó a ser estúpidamente masivo—, los fans la criticaban porque se saltaba a la torera algunas de las “reglas” no escritas de cómo debía operar Freddy Krueger y, en definitiva, porque no era como a ellos les gustaría que fuese. Por el contrario, siempre fue mi favorita, supongo que por ser la más oscura y terrorífica de todas, así como la más reposada y menos efectista. Que en vez de manifestarse a través de los sueños posea físicamente a un muchachito, a mí me la suda. En cambio, detesto “Pesadilla en Elm Street 3”, que parece un mal episodio de “Dragones y mazmorras”. Es tan tonta...
Como fuere, el caso es que, desde siempre, la segunda entrega de las aventuras de Freddy ha sido despreciada y vilipendiada… hasta hace relativamente poco, cuando el mundo se ha dado cuenta de que la película está llena de referencias homoeróticas. A partir de entonces, y más dentro del mundo gay, se la viene reivindicando no por que sea una buena o mala película, sino debido a la supuesta identidad sexual del personaje principal.
Es evidente que el film contiene un subtexto homosexual, está cargado de referencias; vemos culos masculinos, hay escenas en duchas, bondage, bares de cuero y hasta un bailecito bamboleante por parte del protagonista que incluso cierra el cajón de los calcetines a base de golpes de culo. Sí, es una película absolutamente marica. Sin embargo, siempre que vi un film de “Pesadilla en Elm Street” lo hice en modo asexual, quiero decir, que me ponía a ver una película de terror y en ella lo importante es la sangre, las escenas impactantes… en ningún momento pienso en la sexualidad de ninguno de los protagonistas. Eso lo dejo para cuando hago algún escarceo en la pornografía gay. A lo que voy es que hasta que no he sido ya muy mayorcito ni me he planteado que “Pesadilla en Elm Street 2” era una película gay. Tampoco oí hablar de ello durante la década de los 80, los 90, e incluso si me apuran los primeros años de 2000. Pero, Ok, lo es. Aunque la sexualidad del tipejo me importa un pimiento.
El caso es que cuando saltó la liebre con el tema de si esta secuela era “cine queer”, sus responsables, el director Jack Sholder y el guionista David Chaskin siempre han afirmado que les parece muy bien todo ese embrollo del subtexto gay y todo lo demás, pero que en realidad ellos estaban haciendo una película de terror, sin más, que todos los elementos homoeróticos están en la película de casualidad, y en el caso de Jesse, el personaje principal, es tan gay como lo interpretara el protagonista del documental que nos atañe, Mark Patton, que agarrándome al cliché, en la película grita y baila como si fuera una chica. En la otra mano, el público olvida por completo que Jesse, el personaje, tiene novia (y pensar que el muchacho sale con una chica porque permanece en el armario es un tanto rebuscado), así que me creo a los autores; todo el mariconeo es casual ¿Por qué iban a mentir al respecto?
Por otro lado Mark Patton, un tipo extremadamente antipático, mal actor y homosexual, ve el cielo abierto en cuanto se le ha reconocido mérito gay a la película. Entonces, a lo que tenga que decir al respecto, se le dedica un documental, este “Scream, Queen! My nightmare on Elm Street”. Y el tipo es un cúmulo de contradicciones.
Se ve que tras “Pesadilla en Elm Street 2” no le salieron muchos papeles, por lo que se retiró a México a vender baratijas. Durante todos estos años nadie se ha prodigado al respecto y se intuía que su retirada de los sets era a causa de su falta de talento o de ganas o de trabajo, pero cuando la película que protagonizó en 1985 se ha convertido en un icono de la cultura gay, el tipo aparece y, por un lado echa la culpa de su fracaso a “Pesadilla en Elm Street 2” y al gato que se les tenía a los gays en el Hollywood de los 80 (cuando no ha sido hasta bien entrado el nuevo milenio que nos hemos planteado si esta cinta era o no era gay) y, por otro acusa a sus autores, Sholder y Chaskin, de haber escrito una película homofóbica que a posteriori le hizo mucho daño —debido a los memes de Internet, producto, asimismo, de los tiempos que corren—. El documental les junta a todos ellos en momentos puntuales y los cineastas se defienden de la acusación de homofobia a las mil perfecciones (son más listos que el tontainas este de Patton, sin duda). Y bueno, puede que la película sea homofóbica y puede que no, no lo se (ni me importa), y puedo incluso empatizar con Patton cuando él considera que sí lo es… pero si es tan homofóbica ¿Qué hace el actor yendo a cada convención de cine de terror en la que se proyecta y prestándose al show previo? Y más aún ¿Qué cojones hace haciendo la loca y ejecutando el popular bailecito cuando la audiencia gay se lo pide? Patton está muy resentido con los autores de la cinta pero no renuncia al protagonismo que le ofrecen las convenciones, donde firma fotografías suyas a cambio de unos dólares o vende espantosas camisetas con su nombre. Y yo creo que, una de dos, o Patton intenta mantener el emergente interés hacia él y la película el máximo tiempo posible para seguir en el candelero y de ahí sus quejas y/o festejos, o es que es un poco cortito y actúa por instinto según le conviene. Me decanto por lo segundo.
El documental no entra a posicionarse en ningún bando, tan solo se limita a mostrarnos la importancia de la película dentro de la cultura gay y a contarnos la historia, sosa a más no poder, del actor que por gritar como una chica fue víctima del ciberbuying 30 años después de haberse rodado la película, del mismo modo que, gracias a este revival, vuelve a hacer trabajitos esporádicos como actor.
A grandes rasgos el documental es estupendo, te hace mantener el interés en todo momento y contiene material muy golosito, ya sea de archivo como actual, y hace presagiar que este repentino interés posmoderno hacia “Pesadilla en Elm Street 2”, será momentáneo y durará lo que tarden estos nuevos fans gays en hacerse mayores.
Dirigen la función, estupendamente y sin tomar partido, Roman Chimienti y Tyler Jensen, que no han realizado ningún trabajo a parte de este que podamos destacar y que, intuyo (porque van limpios y vestidos impecablemente) son asimismo homosexuales.
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viernes, 21 de octubre de 2022
lunes, 31 de octubre de 2016
WISHMASTER 2
Secuela de la muy maja “Wishmaster” concebida para ser
estrenada para la televisión por cable y la venta en vídeo y DVD, que
estrenándose tan solo dos años después de la original para cines, y con un
presupuesto que podría reducirse a la mitad de lo que costó aquella, se lleva
la peor parte en cuanto a los gustos del personal. A bote pronto, si uno se
para a pensar en todas las opiniones que ha oído a lo largo de los años sobre
esta película, se dará cuenta de que el público, su público natural, le tiene un
asco a esta película de agárrate y no te menees. Y con esa idea me puse a
verla.
Sin embargo, que quieren que les diga, me ha resultado harto
entretenida, divertida y dotada de un ritmo que para sí quisieran muchas
películas de mayor presupuesto.
La cosa sigue sin variar un ápice con respecto a su primera
parte; intentar un émulo de Freddy Kruegger que haga las delicias a los
aficionados al fantástico. Para ello, y al igual que la franquicia de Elm
Street, se le añade más humor al asunto, así como se incluyen llamativas y
artesanales muertes cargadas de gore, látex y jarabe de arce, que son muy de
agradecer. También, como el presupuesto es ínfimo, para no gastarlo en sesiones
de maquillaje, el Djin, en esta ocasión, aparecerá con forma humana casi toda
la película, reduciéndose su presencia como monstruo a un par de escenas, y
otras tantas directamente aprovechadas de la primera parte. También es muy
posible que su protagonista, Andrew Divoff, no quisiera aparecer todo el tiempo
bajo el aspecto del Djin y por contrato sea que le vemos el careto. Como fuere,
en las posteriores secuelas (que ya iré comentando) Divoff pernocta en casa,
sin pasarse por clase. Vamos, que “Wishhmaster 2” sería la última vez que le
veríamos dando vida al Djin. Por cierto, es asombroso el parecido que tiene
este hombre con Julio Iglesias de jovencito.
La estructura argumental de la película es similar a la de
la primera parte; una muchacha es herida durante un atraco a un museo, y no
muere gracias a que por allí hay una extraña piedra preciosa. Dentro de ella
está el Djin, que en su afán de recolectar almas, ofrece a sus víctimas un
deseo, que una vez concedido, este interpretará como le de la gana,
aprovechándose de las malas formulaciones y haciendo que todas estas peticiones
acaben como el rosario de la aurora, y bañados en sangre en el mejor de los
casos. Amén de un caso concreto de un preso que le pide que “Se joda” su
abogado, por lo que el leguleyo acabará dándose la vuelta de cintura para
abajo, doblándose y dándose por culo a sí mismo. Un gag muy curioso.
Su afan por hacer el mal le llevará a la cárcel, donde hace
ostentación de su poder, mientras se las ingenia para dar con la muchacha que
le ha devuelto a la vida, y que, otra vez, como si de “Pesadilla en Elm Street”
se tratase, tiene sueños con él durante toda la película.
Pues qué quieren que les diga, la película es lo que es, y
es bien maja.
Curiosamente, con un equipo técnico compuesto de currelas
del cine, el diseño de producción corre a cargo de Alfred Sole, chico para todo
de la Serie B Americana, que lo mismo te sirve para un roto que para un
descosido. Suyas como director serían películas con cierto culto como “El
Rostro de la Muerte” o “Pandemonium, Desmadre en las Aulas”, extraña “Screwball
Comedy” de siniestra apariencia.
Por otro lado, el director sería el pobrecillo de Jack Sholder, por siempre conocido por ser el dire de “Pesadilla en Elm Street 2: La
Venganza de Freddy”, paradójicamente, que unas veces atina (“Hidden: LoOculto”), otras mete el cuezo hasta el fondo (“Renegados”) y otras, le quitan
el material filmado y cualquier manazas lo monta como le salga de los cojones
(“Arachnid”).
Como fuere, la verdad es que “Wishmaster 2” es una muestra
de la más genuina Serie B de finales del siglo pasado y primeros del actual, y,
que quieren que les diga, a mí me ha dejado con un buen sabor de boca, y con
ganas de más.
sábado, 14 de diciembre de 2013
THE HIDDEN 2, EL REGRESO
Indudablemente, a la estupenda "Hidden" las cosas le fueron de puta madre a nivel crítico, pero desconozco cómo discurrió la cosa en las taquillas del mundo, aunque algo me dice que lo que no se comió en su paso por las pantallas grandes sí lo hizo, y sobradamente, en los estantes de los video-clubs. Todo ello explicaría la existencia de una segunda parte de tan pocas lustrosas ambiciones, impulsada -como la primera- por la entonces cada vez más en alza "New Line". "The Hidden 2" fue parida siete largos años después de su precedesora (concretamente en 1993, y eso que la acción se sitúa quince por delante, es decir, en 2003. Algo que, obvio, no se nota por ningún lado a nivel tecnológico y estético) y con una inversión de dinero, talentos y capacidades mucho más modesta. Normalmente, las continuaciones cuyo campo de acción es el mercado doméstico suelen aportar menos ingredientes que el film que las originó. "Hidden 2" directamente aporta menos que nada.
Teniendo en cuenta que absolutamente nadie del reparto de la original repite aquí, la pirueta que se montan para lograr atar ambas películas es espectacular. De entrada, nos comemos entero todo el clímax final de "Hidden 1". Lo repiten prácticamente igual, con la diferencia que, hacia el final de los quince minutos que dura, lo mezclan con imágenes de un perro que se cuela en el escenario en el que el marciano malo había sido exterminado, y pilla un cacho que resultará cobrar vida, introduciéndose en el animal con el fin de generar crías. Mientras -recordemos- Kyle MacLachlan (alien güeno) revive al buddy-poli recién muerto trasladándose a sus adentros. Pasan quince largos años. Los productores y guionistas de "Hidden 2" necesitaban poder contar con el actor que interpretó al mentado policía, Michael Nouri, pero este no picó. Entonces, se buscaron un doble que se le pareciera mínimamente, le metieron un puñado de látex entre los pómulos y la barbilla y le filmaron mirándose a un espejo diciendo aquello de "Oh, dios mío, cómo se me ha deformado la cara!". ¡¡Yeah!!. Esto promete. Total, que se entera que el alien malo se ha metido en el cuerpo de un gilipollas, va para allí, se pelean y mueren los dos.
Y aquí es donde realmente arranca "Hidden 2". La hija del poli -ya crecidica- recibe la visita de otro alien bueno y le explica que el chungo todavía sigue por ahí jodiendo la marrana. La convence para que la ayude y juntos parten a por el. Y ya está, en adelante todo lo que veremos será eso, la persecución, nos paramos, nos enamoramos, seguimos la persecución, el alien malo salta de cuerpo en cuerpo y todo termina en un enfrentamiento poco espectacular y bastante deslucido, rematado por un susto final de vergüenza ajena.
"Hidden 2" es, directamente, horrorosa. Se nota que ha sido parida con muchísima menos guita que la primera, lo que no debería ser ni un problema y ni un inconveniente si sus responsables lo compensaran con imaginación y buenas ideas. Pero no van por ahí los tiros. Prácticamente toda se desarrolla entre la pareja chica/alien y el malo. Encima, el escenario más recurrente es una fábrica abandonada donde las crías del marciano se han instalado. Ni tan siquiera tenían dinero para alquilar un Ferrari (que ya saben cuánto le gustaban al bicho malvado que, de hecho, en este film amplía su gustos a otros modelos más asequibles). Todo es tan escaso, que tiran de diálogos y de la poco creíble y ñoña historia de amor entre la hija del poli y el marciano guay. Sí, vale, al menos los efectos especiales son "old school", pero tampoco esperen nada muy espectacular.
El director y guionista del estropicio es un tipo de errática carrera, no demasiado agraciado y con un nombre igual de poco atractivo, Seth Pinsker. Venía de dirigir en los 80 sendos episodios para un par de series (entre ellas "Con ocho basta") y no volvería a ponerse tras una cámara hasta pasados más de 10 años. ¡¿Qué cojones le vieron los productores para encargarle a él el proyecto?!. El caso es que Pinsker nunca jamás volvió a dirigir nada de nada, lo que no me sorprende. Su único crédito posterior es como productor televisivo el año 2004. Nothing more. Claro que igual es el Kubrick de la serie Z y reaparece en 2014 con otra obra de arte, ¡a saber!.
En el reparto únicamente reconozco un careto, el de la prota femenina, Kate Hodge, que en cuestiones cinematográficas debutó nada menos que con "Leatherface, La matanza de Texas 3". Algo que, rápidamente, le otorgó la etiqueta de "reina del grito" y la encasilló en el género. Le siguieron la serie de "Tales from the crypt" y otro producto televisivo en el que interpretaba a una mujer lobo, "She-Wolf of London" y que fue portada de un viejo "Gorezone" en el que la muchacha, ya deseosa de salirse del gueto, decía que no era muy fan del cine de horror. Y sí, pudo aspirar a otra clase de papeles, pero no mucho más lustrosos. Posó junto a Brandon Lee en "Rapid Fire" y de ahí a "Hidden 2", lo que nos indica que su carrera no debería pasar precisamente por un buen momento. El resto son todo series y más series hasta nuestros días. Aunque lo más marciano de su currículum lo encontramos en su desvirgue, un bizarro cortometraje del año 86 titulado "Super Christian 2" de obvio contenido cristiano. El responsable, John Schmidt, es un cineasta especializado en esas temáticas tan pringosas.
No entiendo cómo se les ocurrió a los de "New Line" hacer semejante chapuza, partiendo de un film tan entretenido, vibrante, colorista e inteligente como fue el de Jack Sholder (cuya trayectoria y resultados, hoy por hoy, guardan pocas diferencias con las del amigo Seth Pinsker). Tal vez su intención era producir algo rápido y poco costoso con el único fin de preservar el copyright del título, a saber, pero total para lo que les sirvió...
Que nunca hubiese una tercera parte podría echar un poco de luz sobre el entuerto. ¡¡Malditos años 90!!.
Evitable a toda costa.
NOTA: El amigo-lector Newzombie ha hecho notar que la imagen urbanita de la caratula pertenece en realidad a "Hellraiser 3". Gran observación la suya porque, efectivamente, si se mira con atención, verán a un cenobita ahí de pie, todo chulo él. Gracias al compañero por una info que, yes, hubiese ido de perlas para nuestra sección de... ya saben qué....
Teniendo en cuenta que absolutamente nadie del reparto de la original repite aquí, la pirueta que se montan para lograr atar ambas películas es espectacular. De entrada, nos comemos entero todo el clímax final de "Hidden 1". Lo repiten prácticamente igual, con la diferencia que, hacia el final de los quince minutos que dura, lo mezclan con imágenes de un perro que se cuela en el escenario en el que el marciano malo había sido exterminado, y pilla un cacho que resultará cobrar vida, introduciéndose en el animal con el fin de generar crías. Mientras -recordemos- Kyle MacLachlan (alien güeno) revive al buddy-poli recién muerto trasladándose a sus adentros. Pasan quince largos años. Los productores y guionistas de "Hidden 2" necesitaban poder contar con el actor que interpretó al mentado policía, Michael Nouri, pero este no picó. Entonces, se buscaron un doble que se le pareciera mínimamente, le metieron un puñado de látex entre los pómulos y la barbilla y le filmaron mirándose a un espejo diciendo aquello de "Oh, dios mío, cómo se me ha deformado la cara!". ¡¡Yeah!!. Esto promete. Total, que se entera que el alien malo se ha metido en el cuerpo de un gilipollas, va para allí, se pelean y mueren los dos.
Y aquí es donde realmente arranca "Hidden 2". La hija del poli -ya crecidica- recibe la visita de otro alien bueno y le explica que el chungo todavía sigue por ahí jodiendo la marrana. La convence para que la ayude y juntos parten a por el. Y ya está, en adelante todo lo que veremos será eso, la persecución, nos paramos, nos enamoramos, seguimos la persecución, el alien malo salta de cuerpo en cuerpo y todo termina en un enfrentamiento poco espectacular y bastante deslucido, rematado por un susto final de vergüenza ajena.
"Hidden 2" es, directamente, horrorosa. Se nota que ha sido parida con muchísima menos guita que la primera, lo que no debería ser ni un problema y ni un inconveniente si sus responsables lo compensaran con imaginación y buenas ideas. Pero no van por ahí los tiros. Prácticamente toda se desarrolla entre la pareja chica/alien y el malo. Encima, el escenario más recurrente es una fábrica abandonada donde las crías del marciano se han instalado. Ni tan siquiera tenían dinero para alquilar un Ferrari (que ya saben cuánto le gustaban al bicho malvado que, de hecho, en este film amplía su gustos a otros modelos más asequibles). Todo es tan escaso, que tiran de diálogos y de la poco creíble y ñoña historia de amor entre la hija del poli y el marciano guay. Sí, vale, al menos los efectos especiales son "old school", pero tampoco esperen nada muy espectacular.
El director y guionista del estropicio es un tipo de errática carrera, no demasiado agraciado y con un nombre igual de poco atractivo, Seth Pinsker. Venía de dirigir en los 80 sendos episodios para un par de series (entre ellas "Con ocho basta") y no volvería a ponerse tras una cámara hasta pasados más de 10 años. ¡¿Qué cojones le vieron los productores para encargarle a él el proyecto?!. El caso es que Pinsker nunca jamás volvió a dirigir nada de nada, lo que no me sorprende. Su único crédito posterior es como productor televisivo el año 2004. Nothing more. Claro que igual es el Kubrick de la serie Z y reaparece en 2014 con otra obra de arte, ¡a saber!.
En el reparto únicamente reconozco un careto, el de la prota femenina, Kate Hodge, que en cuestiones cinematográficas debutó nada menos que con "Leatherface, La matanza de Texas 3". Algo que, rápidamente, le otorgó la etiqueta de "reina del grito" y la encasilló en el género. Le siguieron la serie de "Tales from the crypt" y otro producto televisivo en el que interpretaba a una mujer lobo, "She-Wolf of London" y que fue portada de un viejo "Gorezone" en el que la muchacha, ya deseosa de salirse del gueto, decía que no era muy fan del cine de horror. Y sí, pudo aspirar a otra clase de papeles, pero no mucho más lustrosos. Posó junto a Brandon Lee en "Rapid Fire" y de ahí a "Hidden 2", lo que nos indica que su carrera no debería pasar precisamente por un buen momento. El resto son todo series y más series hasta nuestros días. Aunque lo más marciano de su currículum lo encontramos en su desvirgue, un bizarro cortometraje del año 86 titulado "Super Christian 2" de obvio contenido cristiano. El responsable, John Schmidt, es un cineasta especializado en esas temáticas tan pringosas.
No entiendo cómo se les ocurrió a los de "New Line" hacer semejante chapuza, partiendo de un film tan entretenido, vibrante, colorista e inteligente como fue el de Jack Sholder (cuya trayectoria y resultados, hoy por hoy, guardan pocas diferencias con las del amigo Seth Pinsker). Tal vez su intención era producir algo rápido y poco costoso con el único fin de preservar el copyright del título, a saber, pero total para lo que les sirvió...
Que nunca hubiese una tercera parte podría echar un poco de luz sobre el entuerto. ¡¡Malditos años 90!!.
Evitable a toda costa.
NOTA: El amigo-lector Newzombie ha hecho notar que la imagen urbanita de la caratula pertenece en realidad a "Hellraiser 3". Gran observación la suya porque, efectivamente, si se mira con atención, verán a un cenobita ahí de pie, todo chulo él. Gracias al compañero por una info que, yes, hubiese ido de perlas para nuestra sección de... ya saben qué....
domingo, 30 de junio de 2013
AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (34): LO QUE HAY "OCULTO" TRAS LAS "CORTINAS"
Y acerté. Lo pasé bomba revisando "Hidden", uno de los clásicos menores del "fantastique" ochentero y que en su época pegó con bastante fuerza. Imagino que muchos de ustedes ya la habrán visto, y si no, yo les cuento. Se trata de un especie de cruce entre "buddy movie", con dos polis aparentemente distintos que han de currar juntos y, a pesar de las diferencias, terminan llevándose muy bien, funcionando a la perfección como equipo, dando pié a algunas escenas medianamente cómicas y, si se presta, finalmente sacrificándose uno de los dos para salvar la vida del otro (o algo así), y elementos de ciencia ficción. En este caso, invasores del espacio. Resulta que un marciano feísimo, que es como un cruce de sepia con caracol, todo negro, llega a la tierra, se mete en el cuerpo de las personas y las convierte en criminales, adictos al rock duro y los Ferraris. Matan sin pestañear y, cuando quieren algo, lo pillan. Asaco. Justo en el mejor momento, aparece un misterioso agente del FBI que se comporta raro y dice buscar al infectado que la está liando parda. Sí, se trata del extraterrestre bueno de la historia, oculto también dentro de un cuerpo humano. El poli terrestre le ayudará a pesar de no entender nada de buenas a primeras. Y han de darse prisa, porque el marciano malo quiere meterse en el cuerpo del futuro presidente de los lluesei.
Notablemente influenciada por "Terminator" (incluso hay un guiño a esta, echad un ojo al "trivia" de IMDB para saber más), "Hidden" goza de un ritmo envidiable, toda ella, incrementado por secuencias de acción bastante espectaculares (tiros a tutiplen y persecuciones automovilísticas) y notables efectos especiales, como cuando el extraterrestre malo sale a la luz. Es indecentemente entretenida y divertida. Merece el estatus que tiene. Altamente recomendable.
Lo sorprendente del caso es que, tras ser el montador de "La quema" y debutar con la aburridísima e incomprensiblemente reputada "Solos en la oscuridad" a la que siguió "Pesadilla en Elm Street 2" (una de las más flojas de la saga), el director Jack Sholder se ganaba la etiqueta de "nueva revelación" con "Hidden". Sin embargo, nunca pudo gozar de ello. Después rodó la peli de acción "Renegados" para mayor lucimiento de Kiefer Shuterland y Lou Diamond Phillips, pero algo debió ir mal porque a partir de ahí limitó sus quehaceres a la televisión. No salió de ella hasta 1999 con la terrible y super-zetosa segunda parte de la estimable "Wishmaster" y se metió luego de cabeza en la problemática "Supernova", finalmente firmada de Walter Hill. Con tanta mala pata, lo último que le faltaba a Sholder era aceptar la dirección del bastante patético "Arachnid" de la "Fantastic Factory". Toma remate!. Lo intentó con un "thriller" protagonizado por Harvey Keitel del que nadie sabe nada, "Beeper", y regresó a su querida televisión dirigiendo en 2005 la simpática "La playa del terror" (también conocida como "12 días de terror"). Desde entonces no se sabe más de él. Que final más extraño y trágico para un, otrora, prometedor cineasta.
No mucha más suerte corrieron los demás rostros y nombres reconocibles de "Hidden", comenzando por el majete Kyle MacLachlan (el marciano bueno), que tras triunfar a lo grande en "Twin Peaks", vio como su estrella se iba apagando lentamente. Del resto del reparto el caso más curioso es el de Claudia Christian, que encarna a una sexy stripper y acabó casi especializada en trabajos televisivos, siendo su intervención en la serie "Babylon 5" lo más llamativo (lo que la convirtió en objeto de deseo de mucho fricazo). El guionista, Jim Kouf, luce un curriculum notable, siendo "Los albóndigas en remojo" el título que más destaca (por los motivos que sean).
Gracias al éxito de "Hidden", en 1993 se produjo una secuela ("Hidden 2: el regreso"... titulazo!!) que, aunque seguía la historia donde la habían dejado Jack Sholder y su equipo, no contaba con ninguno de estos, ni en el reparto principal, ni en el equipo técnico. Nunca llegué a verla y tampoco creo que nadie más lo hiciese, porque no hubo tercera.
Total, que al acabar "Hidden", recordé que en su momento fue blanco de un caso de "jetismo caratulil" de esos que tanto nos gusta analizar y estudiar en este blog, así que investigué y con la ayuda de "Google" y un "Mad Movies" de mi biblioteca privada, pude atar cabos y ponerme con ello. El resultado, a continuación...
Pero antes hablemos de "Cortinas", nacida como "Curtains" a finales de los 70 (aunque por problemas varios su estreno se atrasó hasta 1983). Se trataba de un intento por parte del productor de "Prom Night", Peter R. Simpson, de seguir sacándole jugo a la moda "slasher" imperante en la época, y que tantos beneficios le había reportado. La diferencia es que esta vez quería enfocar la cosa un poco más hacia el público adulto y apartarse algo del adolescente, así pues la peli cuenta con dos veteranos del calibre de John Vernon y Samantha Eggar en funciones protagoniles.
Un productor de teatro proyecta hacer una obra sobre la locura con su esposa, la Eggar, en plan estrella principal. Esta decide meterse en un sanatorio para conocer de primera mano el tema. De mientras, el marido cambia de opinión y organiza un casting para buscar a una sustituta joven y de buen ver, cosa de la que su mujer se entera y, vamos, no le sienta nada bien. Inevitablemente las aspirantes irán siendo asesinadas por una misteriosa presencia oculta tras la máscara de una tétrica anciana.
"Cortinas" bebía más del "giallo" que del "slasher" y se tomaba la molestia de currarse una atmósfera y aportar ciertos toques artys. Bien, fue un batacazo en taquilla, aunque a día de hoy arrastra bastante buena prensa. Confieso que yo llegué a verla y me aburrí tanto que la quité... pero no me hagan caso, en la época era un mastuerzo sin gusto ni raciocinio. No es que ahora haya mejorado mucho, pero algo sí. De hecho, me gustaría volver a verla, tengo la sensación de que esta vez mis impresiones serían más positivas.
En fin, el caso es que una de las ediciones VHS con las que "Cortinas" llegó a España fue esta que ven a continuación, cortesía de "General Video".
Ustedes se estarán preguntando: "Muy bien, ¿pero qué pinta "Cortinas" y el "jetismo caratulil" en una reseña de "Hidden"?". Pues pinta, y mucho, porque la imagen de la cubierta, la del tio en llamas con la pistola no pertenece a "Cortinas", sino a "Hidden". ¿Que por qué la peli de Sholder y por qué esa imagen?, bien, ¿no está claro?, en el fondo luce unas enormes, rojas y bien llamativas cortinas... así que, ¿por qué no?. Y para que vean que no me flipo, aquí tienen escaneada una página completa de la revista "Mad Movies", con un reportaje dedicado a "Hidden" en el que destaca la versión original de tan misteriosa imagen....
en ambos casos, a la izquierda tienen la original, y a la derecha la retocada.
Dejaremos de lado el absurdo slogan, "Un extraño ser inanimado o real se esconde tras las cortinas..." (¿¿extraño ser inanimado??, ¡pero si aquí no hay marcianos, solo alguien oculto tras una máscara!), y nos fijaremos en el muñecajo que asoma abajo de la caratula,a su derecha. Se ve que en "Cortinas" el asesino deja un muñeco junto al cadáver cada vez que actúa (o eso creo haber entendido), de ahí la referencia. Lo coñero del asunto es que si nos acercamos gracias a la magia de "Photoshop" y miramos bien, veremos que, por muchos retoques que tenga la imagen, sigue siendo reconocible....

Sí, joder, es el puto "Chucky"!!!, el "Muñeco Diabólico" al que, a base de repintar, han deformado notablemente.
En fin, otro caso más para el invencible "Ace Ventura", detective de carátulas chungas. Y no lo olviden, después de tanto rollo la moraleja inicial sigue bien vigente: Vean o repasen su copia de "Hidden", lo agradecerán.
(Y si tienen "Cortinas" -y no me refiero a la decoración de su pocilga-, véanla también. A lo mejor, después de todo, no está ni tan mal).
martes, 12 de marzo de 2013
NEVER SLEEP AGAIN
Mastodontico documental que analiza, tomándose su tiempo, y
sin dejarse ni un solo cabo suelto, toda la saga de “Pesadilla en Elm Street”
desde la primera entrega hasta “Freddy vs Jason”y que cuenta con casi toda la
plantilla de todas las películas de la franquicia; declaraciones de Wes Craven, de Jack Sholder,
de Rachel Talalay, de Robert Englund, de Alice Cooper, de John Carl Buechler,
de…. casi todos, excepto Johnny Depp.
Y está bien la cosa, se cuentan cosas interesantes, vemos
fotos de pre-producción donde vemos el look que lucía Freddy al principio, con
boina en lugar de sombrero, vemos que pinta tenía como Freddy Krueger, David Warner, que fue la primera elección para interpretar al pedófilo…La cantidad de
datos, notas y curiosidades que se cuentan en “Never Sleep Again”, es infinita,
además servido todo a una velocidad de vértigo, tropecientos cortes que le
confieren al documental un ritmo casi de video clip.
El tema es, que yo veo las películas cuando salgo de
trabajar, llego a casa a altas horas de la madrugada. Y decido ponerme el
documental pensando que su duración será la estándar. ¿Y que es lo que pasa?
Que se trata de un documental de ¡¡¡Cuatro horas de duración!!! Y amigos, eso,
por muy interesante que esté, y a esas horas, deja K.O. a cualquiera.
Independientemente de que no son horas para ponerse a ver
este tipo de cosas, el tema está en que la primera hora y media de película,
que es en la que se habla de la primera película de la saga, y parte de la
segunda, transcurre fluida y entretenida, pero a partir de ahí, la cosa decae
peligrosamente. El aburrimiento acaba campando a sus anchas, y el ritmo ligero
que lleva acaba saturando. Terminamos del Freddy hasta la coronilla.
Por otro lado, el documental, es un puto spot del remake de
2010, ya que salió justo a la vez que la película en los U.S.A. Una cosa muy
oportunista, como no.
Dirigen la cosa Andrew kasch y Daniel Farrands, director
especializado en rodar doces sobre sagas míticas de terror, como ya demostró en
“His name was Jason” y tantos otros.
lunes, 16 de enero de 2012
WISHMASTER
Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.
jueves, 9 de agosto de 2007
12 DIAS DE TERROR
Las expectativas eran más bien bajas: Producción televisiva sobre tiburones asesinos dirigida por Jack Sholder, caballero que vivió su mejor época por ahí los 80 (con "Hidden" y "Pesadilla en Elm Street 2" porque "Solos en la oscuridad" es un rollazo) y luego comenzó a desinflarse peligrosamente, dirigiendo cosas tan aberrantes (aunque divertidas) como el "Arachnid" de la Fantastic Factory.
Sin embargo, sorprende ver que el film lleva el sello del "Discovery Channel", que está basado en el hecho real que inspiró la novela de "Tiburón" (y la consiguiente peli de Spielberg, claro) y que, para variar, se desarrolla en 1916, con una ambientación muy potable.... y nada modesta a nivel presupuestario.
A esa sorpresa se une la de que "12 Días de Terror" termina resultando una película bien narrada, bien acabada, con sus momentos de suspense, no demasiado larga y considerablemente entretenida. Bueno, quizás después de todo al señor Sholder aún le quede algún as en la manga. ¡Me alegro, hombre!.
Sin embargo, sorprende ver que el film lleva el sello del "Discovery Channel", que está basado en el hecho real que inspiró la novela de "Tiburón" (y la consiguiente peli de Spielberg, claro) y que, para variar, se desarrolla en 1916, con una ambientación muy potable.... y nada modesta a nivel presupuestario.
A esa sorpresa se une la de que "12 Días de Terror" termina resultando una película bien narrada, bien acabada, con sus momentos de suspense, no demasiado larga y considerablemente entretenida. Bueno, quizás después de todo al señor Sholder aún le quede algún as en la manga. ¡Me alegro, hombre!.
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