Según las sinopsis oficiales, “El último penalty” trata sobre los escarceos amorosos de un famoso cantante en un pueblo mallorquín. Cuando el pueblo es consciente de que este individuo ha dejado embarazada a una de sus habitantes, obrará en consecuencia a ese acto, mientras el resto lidian con problemas de diversa índole.
Aunque algo de ese argumento se vislumbra al ver la película, en realidad “El último penalty” es un film espantoso en el que uno no se entera jamás de lo que está pasando.
Con un presupuesto de poco menos de dos millones de las antiguas pesetas, tanta es la economía de medios de la que hace gala el director Martín Garrido Ramis, que se resuelve toda ella a base de planos medios.
La cosa es que es evidente que Garrido trata de emular a Berlanga sin el talento ni los medios adecuados para hacerlo, con lo cual, la cosa queda en un batiburrillo de personajes que aparecen y desaparecen, contando lo que les ha pasado sin que la coherencia haga acto de presencia en ningún momento y sin presupuesto para montar los planos secuencia que a Garrido le hubiera gustado, así que, en lugar de ver una cámara siguiendo a unos personajes que hablan, tenemos a una serie de personajes que hablan poniéndose delante de una cámara que permanece ahí quieta como un pasmarote. De vez en cuando le dan un meneillo, pero poca cosa.
La película no tiene la menor importancia. Los más versados en Garrido la vemos tranquilamente sabedores que se trata de su etapa profesional más interesante, la de sus primeros films mallorquines en la época en la que había algo de industria, así como de su segunda película tras “¡Qué puñetera familia!”, y la vemos por puro completismo. Más allá de eso, digamos que es estrictamente para “Garridistas”.
Sin embargo verla cobra una nueva dimensión tras leer el libro de Garrido “¿Cómo hacer una película con 2 duros y no morir en el intento? Diario de una película de película”. Esta especie de diario de rodaje del director —y que a día de hoy permanece inédito y sin una edición a la vista, cosa esta que procuraremos remediar desde Vial Books— es, al contrario que la película, un libro muy bueno, muy explícito. En él, Garrido, con la misma pluma agresiva y provocadora que utiliza cuando escribe ficción, cuenta absolutamente todos los tejemanejes de esta producción que pasó por salas totalmente inadvertida, convirtiéndose el rodaje de la misma en una especie de fiesta de un mes donde el elenco comía, bebía y follaba entre sí, y donde lo de menos eran las jornadas laborales. Garrido no se corta en dar nombres de quién se emparejó con quién durante la filmación, ni en contar con pelos y señales a quién se follaba él, ni en hablar abiertamente de las orientaciones sexuales de los implicados en el proyecto.
Por supuesto, Garrido se exculpa del resultado echando la culpa al ayudante de dirección y jefe de producción, Ricard Reguant, y a un acto de chulería propio de la juventud al querer llevar esta película adelante por sus propios medios en lugar de esperar la disponibilidad del productor interesado, en este caso José Esteban Alenda. En consecuencia, y tras la mano de Reguant que retocaría el guion un montón de veces, la película de Garrido que sobre el papel se titulaba “La eterna España de charanga y pandereta”, pasaría a convertirse en la de Reguant “El último penalty”, título este que poco o nada tiene que ver con el argumento (más allá de que la protagonista quede embarazada “de penalti”) rebautizada así por aquello de la comercialidad y, con “i griega” final en “penalty”, por aquello de “americanizar” el título.
Sin embargo, y tras verla, llego a la conclusión de que es una película 100% Martín Garrido, con los diálogos típicos de sus guiones y el desbarajuste habitual de aquella primera etapa, amén de interpretar siempre al tipo duro, casi como queriendo ocultar algún tipo de complejo. Así que váyanse ustedes a saber…
Desde luego, "El último penalty" no vale nada. No tiene vida, está muerta, es incapaz de generar en el espectador ningún tipo de reacción, ni positiva ni negativa. Pero vista una vez leído el libro, la cosa cambia. Sobre todo porque te sumerge en el ambientillo de un rodaje cutre, barato y chatarrero, con egos más caros que la propia película, y con historias mucho más interesantes detrás de las cámaras que las que vemos delante.
Mención aparte merece el desfile por el metraje de viejas glorias en decadencia como puedan ser Vicente Parra o Paca Gabaldón, ambos tan desaprovechados que en el fondo da lo mismo que estén ahí, o las colaboraciones especiales de una sola sesión como la de Rafaela Aparicio, mezclándose por el set con autenticas inútiles interpretativas como la guapa Lola Forner, o el resto del cast compuesto por amigotes de Martín Garrido a los que apenas pagaba, o las presencias del propio Garrido y Ricard Reguant en roles destacados.
Para acabar de definirla, diré que el tono general es como el de una clasificada “S” a la que le han quitado las escenas de folleteo.
Con todo, el Universo Garrido siempre es interesante.
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lunes, 14 de marzo de 2022
viernes, 11 de marzo de 2022
SÁBADO, SABADETE
“Sábado, Sabadete” se concibe en una mala época para el cine “S”, justo cuando este está en declive, el porno legalizado y el subgénero emitía ya sus últimos estertores.
Sin embargo, y teniendo en cuenta lo paliza que era a rasgos generales el cine de dicha clasificación, “Sábado, Sabadete” es también una de las películas más divertidas y con inventiva de cuantas se rodaron.
Como he explicado en anteriores reseñas, Rodjara, su director, se lía la manta a la cabeza porque necesita dinero para completar su película de animación “El pequeño vagabundo”, y con lo que gana dirigiendo “Sábado, Sabadete”, sufraga los gastos de su proyecto de animación. Y aun siendo una película con todas las carencias propias del cine “S”, también deja claro que Rodjara era un director, al menos, distinto a los que, de manera alimenticia, se incorporaban al cine erótico. Como que tiene algo más de estilo.
La cosa es sencilla; cinco alegres jovenzuelas se van de vacaciones al campo con el fin de acampar y pasar una temporada en un entorno rural. En consecuencia, y poniéndose en pelotas cada cinco minutos, se las tendrán que ver con paletos de enorme miembro viril a los que las chicas complacerán sin mayor problema. Asimismo la película cuenta con una subtrama en la que una de las chicas no tiene por norma acostarse con el primero que llega, lo que creará un conflicto entre sus liberadas amigas, que la tomarán por lesbiana.
Siendo “Sábado, Sabadete” más una película de despelote que de escenas de folleteo —desde luego no complacerá a los amantes del soft— cuenta con una baza fuerte que es su sentido del humor. Entre despelote y despelote, despliega un arsenal de gags, unos más afortunados que otros, que ayuda a que el visionado sea soportable. Sin ir más lejos, me entró la risa tonta cuando un guarda forestal baja por el monte con un burro, y le dice a este que “hay cosas de la vida que él jamás entenderá porque es muy burro”. Una chorrada, pero a mí me hizo gracia.
Por lo demás, lo de siempre: Mucho alboroto, chicas pizpiretas y vodevil barato en lo que puede que sea una de las últimas películas del cine “S” y, al igual que su director, una de las más olvidadas, pese a la reivindicación de nicho que de un tiempo a esta parte se viene haciendo del amigo Rodjara.
Con Ricard Reguant como ayudante de dirección, cuenta en su blog que, durante el rodaje, hubo tiempo para ligarse a alguna de las chicas y que resultó una filmación divertida, destacando también el hecho de que una de las actrices secundarias fue apuñalada por su novio, que estaba pasado de drogas, al tiempo que rodaban la película. Por suerte no falleció, pero estos hechos dejaron conmocionado al equipo del film.
Por otra parte, la película está trufada de caras conocidas del cine español, esos actores de profesión que tenían que comer y se apuntaban a un bombardeo; mejoran la película las intervenciones de Rafael Hernández (posiblemente uno de los mejores secundarios del cine español, injustamente ninguneado y olvidado), el entrañable José Riesgo (Julián de “Barrio Sésamo”) y, en un papel ínfimo, un primerizo Ramón Langa aparece brevemente acreditado bajo el seudónimo de Ramón L. Cartón. Nada relevante y, si no conoces el dato, ni notarás su presencia.
Otra curiosa película del no menos curioso Rodjara, y hasta aquí el ciclo. Por lo menos hasta que consiga agenciarme sendas copias de sus últimos títulos de animación “Una novia para 7 hermanos” y “Ali-Babá (El tesoro)”.
Sin embargo, y teniendo en cuenta lo paliza que era a rasgos generales el cine de dicha clasificación, “Sábado, Sabadete” es también una de las películas más divertidas y con inventiva de cuantas se rodaron.
Como he explicado en anteriores reseñas, Rodjara, su director, se lía la manta a la cabeza porque necesita dinero para completar su película de animación “El pequeño vagabundo”, y con lo que gana dirigiendo “Sábado, Sabadete”, sufraga los gastos de su proyecto de animación. Y aun siendo una película con todas las carencias propias del cine “S”, también deja claro que Rodjara era un director, al menos, distinto a los que, de manera alimenticia, se incorporaban al cine erótico. Como que tiene algo más de estilo.
La cosa es sencilla; cinco alegres jovenzuelas se van de vacaciones al campo con el fin de acampar y pasar una temporada en un entorno rural. En consecuencia, y poniéndose en pelotas cada cinco minutos, se las tendrán que ver con paletos de enorme miembro viril a los que las chicas complacerán sin mayor problema. Asimismo la película cuenta con una subtrama en la que una de las chicas no tiene por norma acostarse con el primero que llega, lo que creará un conflicto entre sus liberadas amigas, que la tomarán por lesbiana.
Siendo “Sábado, Sabadete” más una película de despelote que de escenas de folleteo —desde luego no complacerá a los amantes del soft— cuenta con una baza fuerte que es su sentido del humor. Entre despelote y despelote, despliega un arsenal de gags, unos más afortunados que otros, que ayuda a que el visionado sea soportable. Sin ir más lejos, me entró la risa tonta cuando un guarda forestal baja por el monte con un burro, y le dice a este que “hay cosas de la vida que él jamás entenderá porque es muy burro”. Una chorrada, pero a mí me hizo gracia.
Por lo demás, lo de siempre: Mucho alboroto, chicas pizpiretas y vodevil barato en lo que puede que sea una de las últimas películas del cine “S” y, al igual que su director, una de las más olvidadas, pese a la reivindicación de nicho que de un tiempo a esta parte se viene haciendo del amigo Rodjara.
Con Ricard Reguant como ayudante de dirección, cuenta en su blog que, durante el rodaje, hubo tiempo para ligarse a alguna de las chicas y que resultó una filmación divertida, destacando también el hecho de que una de las actrices secundarias fue apuñalada por su novio, que estaba pasado de drogas, al tiempo que rodaban la película. Por suerte no falleció, pero estos hechos dejaron conmocionado al equipo del film.
Por otra parte, la película está trufada de caras conocidas del cine español, esos actores de profesión que tenían que comer y se apuntaban a un bombardeo; mejoran la película las intervenciones de Rafael Hernández (posiblemente uno de los mejores secundarios del cine español, injustamente ninguneado y olvidado), el entrañable José Riesgo (Julián de “Barrio Sésamo”) y, en un papel ínfimo, un primerizo Ramón Langa aparece brevemente acreditado bajo el seudónimo de Ramón L. Cartón. Nada relevante y, si no conoces el dato, ni notarás su presencia.
Otra curiosa película del no menos curioso Rodjara, y hasta aquí el ciclo. Por lo menos hasta que consiga agenciarme sendas copias de sus últimos títulos de animación “Una novia para 7 hermanos” y “Ali-Babá (El tesoro)”.
lunes, 7 de marzo de 2022
EL PEQUEÑO VAGABUNDO
Tras acabar “Dimorfo”, Rodjara se embarcó en una auténtica odisea, la de llevar a cabo con sus escasos conocimientos y recursos, un largometraje animado de hora y media de duración.
“El pequeño Vagabundo” nace como consecuencia de las tres clases de animación que toma Rodjara en una academia, y le ayudan a comprender la mecánica del medio, pero la rueda él solo, sin subvenciones, sin ayuda de nadie y sin más nociones sobre animación que las asimiladas en esos tres días. Rodjara dibuja, colorea y filma todo. Por ello el resultado es tosco y torpe, bastante malo, pero equiparable a la animación checa o a tantos otros largos de animación ejecutados por un equipo entero y que gozaron de vida comercial. Insisto en que “El pequeño vagabundo” la hizo un hombre solo y casi de manera casera.
Como en la escuela ponían en duda que hubiera aprendido a animar en tan corto espacio de tiempo, Rodjara se curró él solito una animación que mostró al director de la academia y este le dio el visto bueno. Con esa palmadita en la espalda, se puso a trabajar en su ópera prima, “El pequeño vagabundo”.
Se trata de una versión apócrifa de “Marcelino, pan y vino” (y unos ligeros toquecitos de “Marco, de los Apeninos a los Andes”) en la que Rodjara sustituye a Jesucristo por San Francisco de Asís, y así se solucionan las posibles licencias.
Crispín es un pequeño huérfano que se va con lo puesto en busca de su tía. Una noche en el bosque, un búho le roba su hatillo. El muchacho persigue al búho, y este le lleva hasta un monasterio donde unos frailes le darán cobijo.
Un buen día a Crispín se le aparece la figura de San Francisco de Asís. Le indica que es él quien le ha guiado hasta el monasterio y deberá quedarse ahí, cosa que Crispín hace de buen agrado. Sin embargo, la figura de una señora bastante estirada que regenta un orfanato hace acto de presencia. La cosa se complicará cuando esta obliga a los frailes a que le entreguen a Crispín para llevárselo con ella y, más todavía, cuando aparece en escena un ser diabólico que responde al nombre de Sylvester, quien hará la vida imposible a Crispín cuando este, en su afán por quedarse en el monasterio, huye de la señora y vive toda suerte de aventuras.
Obviamente, a Rodjara le tomó tiempo y dinero llevar a cabo su película. Cuesta comprender como las dificultades que se le presentaron por el camino no le arrastraron a tirar la toalla.
Con "El pequeño vagabundo" en un estado de filmación ya muy avanzado, y a causa de la escasa experiencia, Rodjara decidió hacer un transfer en 8 mm con el fin de comprobar como quedaba todo su trabajo y si estaba correcta la sincronía del doblaje. Satisfecho por los resultados, decidió dejar la película apartada un tiempo y, mientras, como tenía que comer, aceptó dirigir una producción “S” en la que también andaba metido Ricard Reguant, “Sábado, Sabadete…” (que ya caerá por aquí). Ahí se estrenó como animador, puesto que se encargó de la escena de créditos con unos dibujines de corte erótico muy brutos y asalvajados, pero resultones.
Durante el rodaje de esta, un amigo de Rodjara le felicitó por su película en proceso. El animador le dijo que no se cachondeara de él, puesto que era imposible que la hubiera visto debido a que no la tenía ni terminada. El amigo le indicó que la había alquilado en vídeo. Resulta que alguien del laboratorio filtró el transfer de 8 mm y, con un doblaje cambiado, apareció de manera pirata bajo el título de “La gran aventura”, distribuida por el mítico sello "Badi Mon" —que también puso en circulación cosas como “El ETE y el Oto”— . “La Gran Aventura”, además, contaba con una portada y una sinopsis que nada tenía que ver con la película incluida, por lo que era muy difícil que alguien se diera cuenta del engaño. Rodjara denunció a la empresa que lo había pirateado, sin que el asunto llegara a ningún lado puesto que la gente inmiscuida en dicho fraude tenía la suficiente influencia como para que se desestimara el caso. En consecuencia, durante los años 83 y 84, fueron varios los sellos que editaron esa copia pirata bajo los títulos de “Mágica aventura”, tomado prestado de una producción anterior de Cruz Delgado, e incluso “La mágica aventura de Crispín”. Adjunto aquí un par de las caratulas de aquellas ediciones piratas para que vean, y si son cuarentones asiduos al videoclub, las rememoren.
Esto no amedrentó a Rodjara que continuó trabajando en la película, hasta que en 1985, y distribuida por Lauren Films, “El pequeño vagabundo” vio la vida comercial en cines en una versión completa estrenándose en Madrid y Barcelona, y exportando sus derechos a países como Japón o USA. Llegaron a verla 2500 espectadores, una cifra paupérrima, pero es que tan solo se estrenó en un par de salas en las que llegó a completar el aforo solo dos veces. Entre la recaudación, y las ventas al extranjero, se puede decir que “El pequeño vagabundo” resultó rentable, más si tenemos en cuenta que fue realizada por Rodjara en su totalidad, amén de estar circulando por videoclubes en varias versiones inacabadas.
Contó con una canción compuesta por Juan Pardo en su banda sonora, que para la ocasión interpretó Chispita. Además, incluye al principio un rótulo firmado por el director en el que explica que le ha tomado siete años de su vida completar el film y que, por fin, ve la luz. Un par de años después, contó con su edición en vídeo oficial.
Desde luego, enfrentarse a "El pequeño vagabundo" ha sido poco menos que una tortura. Es realmente aburrida y desangelada, pero creo que merece el esfuerzo, máxime cuando hay una historia tan estupenda detrás y un director tan interesante como es Rodjara.
En lo sucesivo, este continuaría con la animación, adentrándose en el cachondo mundo de los dibujos animados pornográficos con “Una novia para 7 hermanos” en el año 1991, que se vio estrenada en salas X y posteriormente distribuida en VHS exclusivamente en sex shops, y, 10 años más tarde, otra para todos los públicos, una adaptación de Ali-Babá titulada “Ali-Babá (El tesoro)” de la que no me consta vida comercial alguna.
“El pequeño Vagabundo” nace como consecuencia de las tres clases de animación que toma Rodjara en una academia, y le ayudan a comprender la mecánica del medio, pero la rueda él solo, sin subvenciones, sin ayuda de nadie y sin más nociones sobre animación que las asimiladas en esos tres días. Rodjara dibuja, colorea y filma todo. Por ello el resultado es tosco y torpe, bastante malo, pero equiparable a la animación checa o a tantos otros largos de animación ejecutados por un equipo entero y que gozaron de vida comercial. Insisto en que “El pequeño vagabundo” la hizo un hombre solo y casi de manera casera.
Como en la escuela ponían en duda que hubiera aprendido a animar en tan corto espacio de tiempo, Rodjara se curró él solito una animación que mostró al director de la academia y este le dio el visto bueno. Con esa palmadita en la espalda, se puso a trabajar en su ópera prima, “El pequeño vagabundo”.
Se trata de una versión apócrifa de “Marcelino, pan y vino” (y unos ligeros toquecitos de “Marco, de los Apeninos a los Andes”) en la que Rodjara sustituye a Jesucristo por San Francisco de Asís, y así se solucionan las posibles licencias.
Crispín es un pequeño huérfano que se va con lo puesto en busca de su tía. Una noche en el bosque, un búho le roba su hatillo. El muchacho persigue al búho, y este le lleva hasta un monasterio donde unos frailes le darán cobijo.
Un buen día a Crispín se le aparece la figura de San Francisco de Asís. Le indica que es él quien le ha guiado hasta el monasterio y deberá quedarse ahí, cosa que Crispín hace de buen agrado. Sin embargo, la figura de una señora bastante estirada que regenta un orfanato hace acto de presencia. La cosa se complicará cuando esta obliga a los frailes a que le entreguen a Crispín para llevárselo con ella y, más todavía, cuando aparece en escena un ser diabólico que responde al nombre de Sylvester, quien hará la vida imposible a Crispín cuando este, en su afán por quedarse en el monasterio, huye de la señora y vive toda suerte de aventuras.
Obviamente, a Rodjara le tomó tiempo y dinero llevar a cabo su película. Cuesta comprender como las dificultades que se le presentaron por el camino no le arrastraron a tirar la toalla.
Con "El pequeño vagabundo" en un estado de filmación ya muy avanzado, y a causa de la escasa experiencia, Rodjara decidió hacer un transfer en 8 mm con el fin de comprobar como quedaba todo su trabajo y si estaba correcta la sincronía del doblaje. Satisfecho por los resultados, decidió dejar la película apartada un tiempo y, mientras, como tenía que comer, aceptó dirigir una producción “S” en la que también andaba metido Ricard Reguant, “Sábado, Sabadete…” (que ya caerá por aquí). Ahí se estrenó como animador, puesto que se encargó de la escena de créditos con unos dibujines de corte erótico muy brutos y asalvajados, pero resultones.
Durante el rodaje de esta, un amigo de Rodjara le felicitó por su película en proceso. El animador le dijo que no se cachondeara de él, puesto que era imposible que la hubiera visto debido a que no la tenía ni terminada. El amigo le indicó que la había alquilado en vídeo. Resulta que alguien del laboratorio filtró el transfer de 8 mm y, con un doblaje cambiado, apareció de manera pirata bajo el título de “La gran aventura”, distribuida por el mítico sello "Badi Mon" —que también puso en circulación cosas como “El ETE y el Oto”— . “La Gran Aventura”, además, contaba con una portada y una sinopsis que nada tenía que ver con la película incluida, por lo que era muy difícil que alguien se diera cuenta del engaño. Rodjara denunció a la empresa que lo había pirateado, sin que el asunto llegara a ningún lado puesto que la gente inmiscuida en dicho fraude tenía la suficiente influencia como para que se desestimara el caso. En consecuencia, durante los años 83 y 84, fueron varios los sellos que editaron esa copia pirata bajo los títulos de “Mágica aventura”, tomado prestado de una producción anterior de Cruz Delgado, e incluso “La mágica aventura de Crispín”. Adjunto aquí un par de las caratulas de aquellas ediciones piratas para que vean, y si son cuarentones asiduos al videoclub, las rememoren.
Esto no amedrentó a Rodjara que continuó trabajando en la película, hasta que en 1985, y distribuida por Lauren Films, “El pequeño vagabundo” vio la vida comercial en cines en una versión completa estrenándose en Madrid y Barcelona, y exportando sus derechos a países como Japón o USA. Llegaron a verla 2500 espectadores, una cifra paupérrima, pero es que tan solo se estrenó en un par de salas en las que llegó a completar el aforo solo dos veces. Entre la recaudación, y las ventas al extranjero, se puede decir que “El pequeño vagabundo” resultó rentable, más si tenemos en cuenta que fue realizada por Rodjara en su totalidad, amén de estar circulando por videoclubes en varias versiones inacabadas.
Contó con una canción compuesta por Juan Pardo en su banda sonora, que para la ocasión interpretó Chispita. Además, incluye al principio un rótulo firmado por el director en el que explica que le ha tomado siete años de su vida completar el film y que, por fin, ve la luz. Un par de años después, contó con su edición en vídeo oficial.
Desde luego, enfrentarse a "El pequeño vagabundo" ha sido poco menos que una tortura. Es realmente aburrida y desangelada, pero creo que merece el esfuerzo, máxime cuando hay una historia tan estupenda detrás y un director tan interesante como es Rodjara.
En lo sucesivo, este continuaría con la animación, adentrándose en el cachondo mundo de los dibujos animados pornográficos con “Una novia para 7 hermanos” en el año 1991, que se vio estrenada en salas X y posteriormente distribuida en VHS exclusivamente en sex shops, y, 10 años más tarde, otra para todos los públicos, una adaptación de Ali-Babá titulada “Ali-Babá (El tesoro)” de la que no me consta vida comercial alguna.
lunes, 26 de diciembre de 2016
INTERVIEW: MARTÍN GARRIDO RAMIS
Nacido en Palma de Mallorca en 1952, Martín Garrido Ramis,
un hombre de teatro que cuando se ha embarcado en la empresa cinematográfica,
lo ha hecho desde la más absoluta independencia, y desde ese lado Outsider, que
al que suscribe tanto le agrada.
Responsable de ser el primer director Mallorquín que
consigue rodar una película para su distribución comercial en salas (“¡Que Puñetera Familia!”), también lo es de la película más extraña y lúgubre del
cine español de los últimos años “El hijo Bastardo de Dios”, amén de tener una
dilatada carrera con títulos de absoluto culto como puedan ser “Mordiendo la
vida” o “Héroes de Cartón”.
Padre del también director Martín Garrido Barón (“H6, Diario
de un asesino”), nos concede unos minutos de su tiempo para hablar de los dimes
y diretes en torno a su carrera, de sus próximos proyectos y de sus
preferencias.
Martín Garrido Ramis, el último director independiente.
Comienzas en el cine con una serie de cortometrajes en 35
mm. para luego convertirte en el director de la primera película de corte
comercial realizada en las Islas Baleares, “¡Qué Puñetera Familia!” ¿Cómo surge
la oportunidad de realizarla?
Había hecho dos
cortometrajes: “… Pero no ahoga” y “La Rosario y el Pinzas”. Este último me lo
seleccionaron en 1983 en el festival de Cine de San Sebastián y viajé allí
invitado por el festival. Tengo críticas que lo clasifican como una pequeña
obra maestra. Cuando volví a Palma conocí a un empresario de cine (Joan Olives)
que me propuso alargar mi primer corto y convertirlo en un largo. Y así lo
hice. Costó 6 millones de pesetas y dio como 32. Aunque la película la
considero mala porque me daba igual hacer cine, pero ahí está como la primera
película comercial mallorquina de la historia.
Así que la consideras malísima…
Sólo mala. Escribía
cada día lo que iba a rodar, no había guión. Pero te diré una cosa que me han
dicho muchas veces pero de la que yo nunca he hablado; Es una primicia. Estoy
seguro que mi película la vio el joven Almodóvar y me copió una escena, la de
la meada. Yo soy el primer director que rodé una meada auténtica, luego lo hizo
él. Y como la película se vio en toda España… Y ya que estamos te diré dos
copias más que me han hecho. Mota me ha copiado el final de un corto que está
en Youtube y se llama “Muerte y resurrección de Pedro Navaja”, y un famoso
cómico inglés me acaba de plagiar otro corto mío de Youtube. Mi corto se llama
“Am not Becham” y él me ha plagiado para hacer un spot de calzoncillos de
Beckam. A partir de ahora registraré lo que cuelgue en Youtube.
Rodaste “¡Qué puñetera familia!” con equipo técnico
proveniente de Barcelona ¿No había en Mallorca equipo técnico cualificado para
acometer el rodaje de un largometraje?
En Mallorca no había
nada, por no haber ni había una cámara de 35 mm. La película la rodé en cinco fines de
semana, y cada fin semana traía a un equipo de siete personas, y el material alquilado,
pagándo todos los gastos y el sueldo. El director de fotografía es Joseph Gusi
de TV3, pero un fin de semana no pudo venir y lo sustituyó Carles Gusi, que
después haría películas con Almodóvar y en Hollywood.
¿Cuánto le debe “¡Qué Puñetera Familia!” al cine de John
Waters?
Waters es sexo, yo
siempre he sido crítico social. Mis películas son esencialmente de humor negro.
En la película cuentas con la presencia de un actor
clásico de la escena Mallorquina como es Xecs Forteza. ¿Cómo fue dirigirle?
Xesc Forteza era un
cachondo que estaba detrás de todo lo que llevara faldas. La escena que tiene
muriéndose con Lynn Anderson encima,
para él fue la releche. “Repítela todas las veces que quieras”, me dijo. En la
escena aparece él muriéndose tocándole los pechos a la actriz porno. Fue muy
divertido dirigirlo.
Cuéntanos algo sobre la distribución. ¿Costó mover la
película en la península?
Todas mis películas
se han distribuido en la península, menos una que se titulaba “Simpáticos
degenerados” protagonizada por Florinda Chico. No se distribuyó porque la
compró la Warner Bros para estrenarla en vídeo directamente. La distribución
para los que hacen cine en la isla es muy complicada y difícil, de hecho no
conozco a ningún director mallorquín al que le hayan distribuido su película.
También tengo que decir que los únicos que hacemos cine en Mallorca somos mi
hijo y yo.
“El último Penalti” y “Simpáticos Degenerados son tus
únicas películas que aún no he visto. ¿Qué me puedes decir de ellas?
Las dos son comedias
divertidas y poco más. Cuando las rodé estaba más por otras cosas más
divertidas. En las dos películas lo importante eran las fiestas que
organizábamos. No perdía nada de tiempo en escribir los guiones, lo hacía de
cualquier forma. Pero te voy a contar una cosa que tampoco he contado nunca a
nivel prensa; “El último penalti” se llamaba en realidad “La eterna España de
charanga y pandereta” y me lo iba a producir nada más y nada menos que José
Esteban Alenda, el primer productor español que ganó un Oscar. Yo era íntimo amigo
de él porque me distribuyó cinco cortometrajes e incluso me hizo ganar dinero.
Pues bien, él leyó el guion en el que me había esforzado un poco, y me dijo que
me lo producía si esperaba seis meses a que se recuperara del fracaso de
“Volver a empezar”, que le había costado 200 millones. Le dije que me lo pensaría. Y de repente surgió
en mi vida, desgraciadamente, Ricard Reguant, actualmente director de musicales
(“Grease”, “Chicago”), y me dijo que si le metía mano al guión haciéndolo más
hortera y con más sexo, me traía todo un equipo de Barcelona a precio tirado, y
que luego me presentaba a Antonio Llorens (Lauren Films). Yo, como en aquel
tiempo era joven, guapo y gilipollas, accedí y dirigí una mierda de película.
Al año siguiente la película fue seleccionada en el Festival de Cine de Comedia
de La Coruña, y el gran Berlanga me dijo: “Es una pena, Martín. Has hecho una
película mala pero hubiera podido ser muy buena.” Así es la vida, una mala
compañía puede cambiarte la vida.
En “Héroes de Cartón” ruedas en 35 mm. en unos años en
los que el vídeo ya se imponía en las producciones profesionales independientes.
¿Por qué decides rodar en 35 mm?
“Héroes de cartón”
existe por mi hijo que quería ser director de cine. Puedo decir que es mi
primer guión pensado y bien escrito. Aunque yo salgo como director y mi hijo
Martín Garrido dirigió la mitad de la película con tan solo 15 años.
¿Tuvo algún tipo de distribución esta película? Tanto
dentro como fuera de Mallorca.
La distribuyó Lauren
Films, la distribuidora que en aquel momento distribuía en exclusiva todas las
películas de Woody Allen. Parece mentira con las películas malas que hacía y la
suerte que tenía con las distribuidoras. No sé que debían ver en ellas.
En ella cuentas con la presencia de Antonio Mayans y
Ricardo Palacios. Ambos habían trabajado con anterioridad con Jesús Franco ¿Encuentras algún paralelismo
entre tu obra y la de Jesús Franco?
Ni por asomo.
Antonio y Ricardo hicieron sus papeles muy bien. Yo siempre he hecho un cine
malo hasta “El hijo bastardo de Dios”, porque me surgía el dinero para hacerlo,
ni más ni menos. Es increíble pero es cierto. Hacer cine, para mí, era
solucionarme un año con el dinero que ganaba. Y eso era lo importante.
¿Cómo fue la experiencia de rodar con un hombre con la
experiencia con la que cuenta Mayans, tanto como actor, como de jefe de
producción?
Antonio Mayans es el
clásico ejemplo del actor que podía haber sido muy importante en el cine en
español. Quizá el asociarse con Franco le perjudicó su carrera. La experiencia
con Mayans fue buena como lo es siempre. Es un actor muy intuitivo que no hace
falta decirle mucho para que lo haga muy bien.
Sin embargo, y a pesar de tu larga trayectoria
cinematográfica, tú siempre has realizado teatro.
Desde que tengo 19
años no he dejado de hacer teatro. Entre función y función era cuando hacía
cine. Fui a la escuela de Arte Dramático de Trino Trives y después ya no dejé
de hacer teatro. En estos momentos estoy montando “Un invierno en Mallorca”. El
teatro para mí es la vida, el cine es la parte cachonda del arte de crear. De
todas formas ahora, que en las redes me tachan como el último director
independiente de este país, me tomo el cine en serio. Desde “El hijo bastardo
de Dios”, me esfuerzo. Tengo por estrenar “Turbulencia Zombi” y “Una función
para olvidar” en la que Fernando Esteso hace un pequeño papel. Las dos
películas son tragicomedias, lo que me gusta.
“H6, diario de un asesino” en mi opinión es una de las
películas españolas de psycho-Killers más infravaloradas del cine de terror
español, dirigida por tu hijo Martín Garrido Barón y con guion tuyo. ¿Qué
opinas de la película? ¿Tú la hubieras
rodado de manera diferente?
Me alegra que me
digas esto porque si antes podía tener dudas de si entendías de cine, ahora
estoy seguro de que entiendes. Por primera vez en mi vida me comí el coco de
mala manera para escribir el guión de lo que sería el primer largometraje de mi
hijo Martín. Me lo comí de verdad, y el resultado fue un guion genial (no soy
humilde pero sí terriblemente objetivo). Y mi hijo con 21 años hizo una
película de puta madre. Y ahora te voy a contar otra cosa que nunca he contado
públicamente; “H6, diario de un asesino” se terminó y todos dábamos saltos de
alegría. La película había salido genial y nos fuimos a La Columbia para que la
viera su director, James Armstrong. El americano quedó flipado y dijo que la
estrenaba en Gran Vía y tiraba ciento veinte copias. Lo habíamos conseguido,
pensamos mi hijo y yo. Cuando salimos de la productora nos fuimos a comer una
mariscada los cuatro. Mi hijo y yo, y los productores de Kanzaman Mark y Denis.
Por la noche volvimos a Mallorca más contentos que unas castañuelas. Mi hijo
iba a conseguirlo con 21 años. La leche. Al día siguiente, a última hora de la
tarde nos llamó Samuel Gómez, el montador, para decirnos que los productores
habían cortado cuarenta minutos de metraje. Casi nos da algo. Al día siguiente
volvimos a Madrid y les dijimos a los productores de todo menos guapos. Pero no
hubo manera, querían que la película durara noventa minutos. Al quitarle a la
película tanto metraje, se quitó la esencia de la historia. La película fue un
fracaso comercial y las críticas la devastaron. Hay tanto inepto en el cine que
uno no se lo puede creer.
Vuelves a hacer cine años después, en 2015, con “El Hijo
Bastardo de Dios” ¿Qué te motiva volver? ¿Es el cine de tu hijo una inspiración
para esta película?
Simplemente tenía ganas de hacer un cine que siempre he
sabido hacer y que nunca he hecho. Increíble pero cierto. Hasta “El hijo
bastardo de Dios” mis películas no me gustan. Hablo de las que yo he dirigido.
¿No crees que el tener un presupuesto escueto puede
beneficiar de algún modo a esta película en concreto?
Repito: como dicen
en las redes soy el último director independiente de este país. Yo nunca he
pretendido hacer un cine convencional. A mí siempre me ha gustado el cine
independiente. Siempre. ¿Por qué? Porque haces lo que te sale de los cojones y
ningún productor gilipollas te puede cortar tu obra. “El hijo bastardo de Dios”
es una película que quería hacer, y sé, que con el tiempo será de culto. Ya lo
han dicho muchos, no sólo yo. De todas formas no es el cine que quiero hacer,
lo mío es la tragicomedia. Adoro a Berlanga.
¿Por qué “El hijo Bastardo de Dios” es tan sórdida y
lúgubre? ¿No crees que es demasiado extraña para un público que acude en manada
a ver “8 Apellidos Vascos”?
Tienes toda la
razón, pero yo prefiero que me recuerden como el director de “El hijo bastardo
de Dios” que como el de “8 Apellidos Vascos”.
“El Hijo Bastardo de Dios” se estrena en cines, sin
embargo, no cuenta con una edición en DVD. Pero ahora que lo pienso, tampoco
tus películas anteriores cuentan con distribución en DVD ¿Por qué ocurre esto? En
el caso de “El hijo Bastardo de Dios” en particular, y con el resto en general.
Lauren Films editó
la película en VHS, las demás no han salido en DVD. La razón no la sé porque
estaba de juerga. “El hijo bastardo de Dios” si va a salir en DVD.
Tus dos últimas películas son “Turbulencia Zombi” y “Una
función para olvidar”. ¿Por qué una
película de Zombies? ¿No te parece que el mercado esté sobresaturado de cine Zombie?
“Turbulencia Zombi”
es una tragicomedia en la que no sale ningún zombie. Es un grupo de parados de
un pueblo que decide grabar una película de zombies para Youtube y ganar
dinero, el problema es que no tienen ni idea de cómo hacerlo.
“Una función para olvidar” cuenta además con la presencia
de un grande de la escena cómica como es Fernando Esteso, además en un rol
dramático. ¿Cómo decides integrar a Esteso en el casting?
Esteso y Pajares son
grandes actores. Es más, todos los grandes cómicos son grandes actores
dramáticos. Lo conocí en una fiesta en Madrid, y años después le dije que me
gustaría trabajar con él. Leyó el guion y dijo que sí.
¿Podremos ver estas películas en cines o DVD, o el tema de
la distribución esta jodido en exceso?
Claro que sí.
Además, ya tengo distribución para las dos.
¿Eres consciente de que haces un cine muy distinto en
maneras y formas al del resto de cineastas españoles? Eres especialmente
antiacadémico. ¿Por qué crees que si no sigues las pautas marcadas por los
academicismos, las películas no encuentran un público?
Yo soy escorpión. ¿Sabes lo del escorpión que le pidió a la
rana que le cruzara el río? La rana le dijo que no porque le picaría. El
escorpión le juró que no lo haría, y la rana se fió. Y cuando estaban en la
mitad del río el escorpión le pico. “¿Eres imbécil? –le dijo la rana- “Nos
vamos ahogar los dos.” “Lo sé” –le contestó el escorpión-, “¿pero quién frena
mi personalidad?” Mi padre era de la FAI
y yo he salido a él: anarquista.
¿Qué cine ve habitualmente Martín Garrido?
El mejor cine que te puedas imaginar. Soy un cinéfilo de
cojones. Una película, por ejemplo: “Sed del mal” o “Matrix”.
Dime cinco películas que adores
Rufufú
Plácido
La Escopeta Nacional
Divorcio a la Italiana
La Jauría Humana
Cinco Películas que odies
No odio a ninguna
película porque sé lo que cuesta hacerlas.
miércoles, 1 de junio de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "EN BUSCA DEL POLVO PERDIDO"
Porno Soft clasificado "S", que se aprovecha del tirón de "En Busca del Arca Perdida" con el fin de atraer a las salas a los pajilleros más inquietos. No he tenido el placer de ver la película, está super complicada, pero recuerdo perfectametne la carátula de vídeo, con una fémina vestida de nazi. No me preocupa no haberla visto, ni tan siquiera me preocupa verla por primera vez, porque ya saben lo que hay con el cine "S". Absoluto aburrimiento, mínima sensualidad.
"En busca del polvo perdido" está realizada por gente de cine de toda la vida. La escribe Ricard Reguant, y la dirige Enrique Guevara que entre peli de culos y peli de culos, todavía le dio tiempo de rodar "Las Aventuras de Zipi y Zape".
Aquí sus fotocromos.
Como siempre, las tetillas y los felpudillos, son tapados con rotulador.
"En busca del polvo perdido" está realizada por gente de cine de toda la vida. La escribe Ricard Reguant, y la dirige Enrique Guevara que entre peli de culos y peli de culos, todavía le dio tiempo de rodar "Las Aventuras de Zipi y Zape".
Aquí sus fotocromos.
Como siempre, las tetillas y los felpudillos, son tapados con rotulador.
viernes, 27 de diciembre de 2013
LENTEJUELAS DE SANGRE
El caso, es que Gión, fue presenciando todo ese material que
el propio Pierrot le mostraba de los
años 70. Cortos, dibujos revistas y fanzines… y fue surgiendo la fascinación y
la amistad. Y justo a principio de gestarse este documental, “Lentejuelas de
Sangre”, Pierrot falleció.
El documental, no tiene desperdicio. No ya porque se trate
de un documental innovador o especialmente bien elaborado. Al fin de al cabo se
trata de un documental de “Cabezas parlantes” con material de archivo
audiovisual que ilustra lo que comentan los entrevistados. Pero es que
sinceramente, ese es el tipo de documental que, por lo general, a mi me
funciona.
Y es que, declaraciones interesantes aparte, el material de
archivo es de lo más fascinante y abundante. Vemos fotos, dibujos, portadas de
fanzines y extractos de los cortometrajes de terror que Pierrot realizó en
aquellos años, los cuales son magníficos. Así que tras ver el documental, uno
se queda con las ganas de ver todas esa películas.
Y el ir descubriendo un poco más al personaje, de la mano de
las declaraciones de gente como José Lifante, Sebastián D´Arbó, Salvador Sainz, Ricard Reguant y demás gentes representativas de aquella movida, es harto gratificante,
porque, además, dejandose de nepotismos, se aporta una visión de lo que fue
Pierrot al cine de terror, pero también
se aporta una visión de lo que fue aquella época en general. De hecho,
mítica es la narración por parte de Lifante y Reguant de la fallida primera
representación teatral de “Drácula” que se representó en nuestro país, y que gracias a un buen montaje
y una buena pericia en la dirección queda retratado con especial dinamismo.
Todo el documental juega con las declaraciones de los entrevistados y se van
montando sus historias como si fuera un puzzle.
Ergo, para los fans del cine de terror, esto es un documento
de lo mas atractivo e interesante, y aquellos fans del transformismo y el
Cabaret, pues tienen un documento sobre otras de las facetas de Pierrot que,
supongo, no desconocerían.
Muy recomendable. Y me consta que durante 2014 podrán
disfrutarlo en dvd, gracias a (Ejem!) Vial of Delicatessens.
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