sábado, 18 de marzo de 2017

HUSH

Mike Flanagan no es un gánster legendario, en realidad es un director de cine, responsable de un título que en su día provocó mucha división de opiniones, "Oculus: El espejo del mal". Algunos lo detestaban y a otros les molaba. A mí me parece pasable. Cuando un colega me propuso ver "Hush", la película que el cineasta hizo después de aquella, dije "Trae pacá!".
Y es que, además, resulta que los ingredientes eran harto atractivos: Una chica sordomuda aislada en medio del campo es acosada por un asesino. Previamente, el tipo, que lleva una máscara blanca durante un rato, se ha cargado a su mejor amiga. Claro que, como pueden imaginar, la tullidita será una caja de sorpresas y no se lo pondrá nada fácil.
Estas son las pelis de terror que me molan. Pocos personajes, escenario único, tiempo real, sobriedad y dominio del suspense. ¿Tiene todo eso "Hush"?, sí, lo tiene y de sobras. Una peli elegante que algunos tildarían de Carpenteriana. Sabe sacar bastante partido a la discapacidad de su protagonista cuando nos metemos en su cerebro y el sonido de la película se vuelve sordo, contribuyendo a incrementar la zozobra de todo ello.
Únicamente un palo. No me gusta nada ese "momento engañoso con finalidades chocantes" que en un producto de su calidad y saber hacer apesta más que de costumbre. Afortunadamente, lo compensa la agradecida ausencia de salidas facilonas (no, la chica no recupera sus capacidades perdidas, ni el asesino -genuinamente detestable- se levanta tropecientas veces).
Mencionar que antes que "Hush", intentamos ver una cosa titulada "Most Likely to Die" que se vendía como un especie de slasher. Con quince únicos minutos, carentes de interés, llenos de tópicos, aburridos, vacíos y estúpidos, te entraban no solo ganas de apagar la tele, también de aporrear al director en su sucia cabeza (y eso que es el responsable de esta cosita bastante potable). Lo opuesto a los primeros quince minutos de "Hush". ¡Hay que ver la diferencia entre una buena película y una mala!. Es tremendo.
Pero la historia de Mike Flanagan no acaba aquí. Sigue. Y hacia abajo. Por desgracia el colega, después de "Hush", y sin salirse del mismo 2016, rodó dos películas más y las dos mediocres. "Somnia, dentro de tus sueños" y "Ouija, el origen del mal". Dos productos con niños, 
previsibles y totalmente atados a fórmulas. Vamos, que no le ha sentado nada bien su integración en el mainstream. Una pena.

viernes, 17 de marzo de 2017

CRIMEN EN LA NOCHE

Que se dejen de rollos; ni crítica social, ni película antibelicista ni pollas en vinagre. “Crimen en la noche” es una genuina película de zombies (de un solo zombie) que se sirve de la guerra de Vietnam  en su argumento como se podía basar en cualquier otra, pero nada más. Es un acontecimiento al servicio de la ficción sin más trascendencia que esa. No creo que Bob Clark estuviera pensando en nada de eso cuando la rodó, máxime, cuando es un guión de Alan Ormsby que se inspira en la historia “The Monkey’s Paw” de W.W. Jacobs. Sin embargo, nadie dice nada sobre “Porky´s”, que si que tiene un componente de compromiso social muy grande. En cualquier caso, da lo mismo.
La cosa va de un combatiente de Vietnam que  fallece en acción. Los padres del muchacho reciben una carta que les avisa de la muerte de este. Sin embargo, al día siguiente de la fatal noticia, este aparece en casa absolutamente ileso. Todo es alegría y jolgorio hasta que al muchacho le da por hacer cosas raras como comportarse de manera violenta o matar al perro de la familia.
Poco a poco, se va cargando a más peña de su entorno y a alimentarse de ellos, porque, efectivamente, lo que ha regresado de Vietnam es un zombi. Y la madre que lo trajo al mundo que lo defiende hasta las últimas consecuencias, inconsciente esta de la condición de no muerto de su hijo, aunque a este se le caiga la cara a cachos.
Conocida en el Canadá como “Deathdream” y como “Death of  Night” en los USA, “Crimen en la noche”, que trae consigo muy buena prensa, a mí me parece una mierdecilla lenta y aburrida con un par de buenos momentos, y una historia cojonuda que con más pasta y otra actitud más mercantil, podría haber sido un clásico. Sin embargo al final es una cosa con mucho diálogo, cutre y salchichera que le deja a uno como estaba una vez acaba y que no agarra fuelle hasta su recta final, cuando el protagonista, ya zombificado del todo, se desata.
El dato freako está en el reparto, ya que algunos de los actores, John Marley y Lynn Carlin al menos, eran habituales de la escudería de John Cassavetes. Cosa coherente del todo si tenemos en cuenta que al final, como el cine de vanguardia y la serie B de horror, son géneros marginales, al final van juntos de la mano.
Por lo demás, simplemente decir que otros productos de terror made in Clark me parecen a todas luces superiores a este, en todos los aspectos, ya sea “La noche de los miertos vivientes 2”, ya sea “Navidades Negras". Pero bueno, sea como fuere, para echar el ratillo viéndola, ya  me sirve.

miércoles, 15 de marzo de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "SEMOS PELIGROSOS (USEASÉ, MAKINAVAJA 2)"

En plenos años 90, justo la época en la que Pajares gozaba de mayor prestigio, no tuvo el más mínimo inconveniente en  volver a sus raíces humorísticas rodando sendas partes de la adaptación al cine del personaje de cómic creado por Ivá, Makinavaja. Y se convirtió en uno de los papeles de mayor dificultad a la hora de ejecutarlo según Pajares, y en uno de los más queridos por el actor.
Aún inédita la película en formatos domesticos digitales, por problemas de derechos, tendremos que conformarnos, de momento, con los fotocromos.












martes, 14 de marzo de 2017

EL JARDÍN DE LAS PALABRAS

Mediometraje (46 min.) dirigido por Makoto Shinkai quien tiene en su filmografía la película más taquillera de la historia en Japón, Your Name y de la que hablare en el próximo podcast. Hasta ahora el titulo que otorgaba tal honor era El viaje de Chihiro, por lo que habrá que tener muy en cuenta a Makoto Shinkai de aquí en adelante.

En el jardín de las palabras nos encontramos con una historia dramática y romántica que nos dejara el corazón en un puño pero también nos enseña a seguir avanzando en la vida.

El protagonista es Takao Akizuki un joven estudiante de 15 años que los días de lluvia le da por faltar a las primeras clases del instituto y pasar un buen rato en un banco de un parque bajo una pérgola. Al comienzo de la historia cuando Takao llega a su destino se encuentra que allí hay una mujer de 26 años bebiendo cerveza y comiendo chocolate. El primer pensamiento del protagonista es que menuda irresponsable, estando allí, faltando seguramente a su trabajo y bebiendo cerveza desde primera hora de la mañana. Ese primer día no intercambian más que las típicas frases de cortesía, hasta que cuando la mujer, que se llama Yukari Yukino, se va a marchar le suelta una frase que deja un poco descolocado al protagonista (no la indico para que veáis la película porque tiene cierta importancia al final)

Al día siguiente vuelve a llover, así que Takao y Yukari, se vuelven a encontrar bajo la pérgola del Shinjuku Gyoen National Garden (parque y jardín real que podéis visitar si vais a Japón) Poco a poco van conociéndose, pero de una forma más o menos superficial, no se preguntan sus nombres, ni se habla del trabajo de ella.  Cada vez que no llueve es un suplicio para los dos protagonistas, ya que no hay excusa para faltar al colegio en caso de uno, y al trabajo en caso de la otra. Así tanto Takao como Yukari desean que llueva, aunque solo sea para poder pasar unas pocas horas con su compañero de banco. Takao le confiesa, porque ella mira entre sus cuadernos, que lo que más desea en este mundo es ser fabricante de zapatos, y llegado un punto empieza a fabricar unos para Yukari. Pero entonces lleva el verano, y la época de lluvias desaparece. Algún día esporádico tanto uno como otro van al jardín, pero no se encuentran. 

Cuando acaba el verano y empiezan algunos días de lluvia se desvela toda la verdad sobre Yukari, y llega el final de la historia dejándonos un sabor agridulce, pero esperanzador para el futuro. Por cierto hay escena post-créditos que es la que nos eleva un poco en animo, así que en caso de ver la película no os la perdáis o podéis entrar en depresión.

En definitiva nos encontramos con un mediometraje, que no necesitaba nada mas, no era necesario alargarlo a la duración convencional de una película, ya que no aportaría nada significativo a la historia. Es ideal para ver con la pareja abrazados en el sofá, aunque puede que alguno (o los dos) lloréis un pelin en el tramo final. Y ojito al próximo podcast, será el numero 76, porque Your Name es aun mejor, y eso que esta El Jardín de las palabras, es buenísima.

lunes, 13 de marzo de 2017

JULIETA

Lo natural es que el comentario sobre esta película, lo hubiera resuelto en 140 caracteres en las Mini Reviews de Twitter. Me hubieran sobrado todos, porque hubiera puesto “Espantosa”, y me habría quedado tan ancho. Pero he tenido que recurrir al espacio que me brinda el “Aquí vale todo”, para lanzar una pataletilla, nada grave.
“Julieta” cuenta la historia –que no interesa a nadie- de una mujer que  tiene que superar la perdida de su amor y  de su hija, quién al morir su padre, abandona a su madre sin querer saber nada de ella. En un momento de la película, la protagonista, Julieta, toma conciencia de la situación, y a base de flashbacks, se nos explica este dramón, no sin sembrar bastante confusión en el espectador, y el tedio más absoluto.
Mala, mala, mala de solemnidad. Incluso técnicamente ¿eh?, que o no tenían suficientes planos rodados, o el montador es un autentico manazas.
Al margen de lo aburrida que es la película, el motivo de esta reseña es denunciar, por enésima vez, a los lloricas del cine Español, en su búsqueda de culpables a la hora de justificar su poco éxito. Nunca es debido a la perdida de su talento, no…
Y  es que “Julieta” de Almodóvar –al que recientemente se le ha dado un cargo de importancia en el festival de Cannes, dónde su prestigio es enorme y eterno-, fue noticia en su estreno por el descalabro en taquilla. No recaudó lo que se esperaba de un film de Almodóvar. Bien, el averiguar el por qué una película funciona y otra no, es algo que debemos achacar mayoritariamente al azar, pero es que en este pasado año, ha sido una vergüenza el escuchar las excusas que se le buscaban al fracaso de esta  película, y otra más como pueda ser “La Reina de España” de nuestro odiado Fernando Trueba.
En los últimos años, no obstante, ha triunfado un tipo de cine de comedia llano, sencillo, escatológico y banal que ha sentado millones de culos en las butacas, como puedan ser los casos de “8 Apellidos Vascos” y su secuela, “Cuerpo de Élite” o “Kiki, el amor se hace”. Esto quiere decir, que el cine de corte populachero, ha ganado puestos en los últimos años, y como es tradición desde que el cine es cine en España. ¿No será que los gustos del espectador han cambiado?
Por otro lado, es sabido que Almodóvar ha perdido su punch; no solo su última película buena fue “La piel que habito” de 2011, sino que “Los Amantes Pasajeros” ya resultó ser una mediocridad de agárrate y no te menees, con todos esos chistes de drogas dignos de “Pepi, Luci y Bom” pero a destiempo, cuando ya no hacen gracia. Tras verla, muchos espectadores pensaron aquello de “En mi puta vida vuelvo al cine a ver una película de Almodóvar”. Sin embargo, hizo una taquilla  más que aceptable, porque el público no estaba alentado; quiero decir, al cine fue el público de Álmodovar, pero que acudiesen al cine, no quiere decir que les gustase la película. Ergo, quedaron, posiblemente, escarmentados
Por otro lado, hace ya tiempo que el público de Almodóvar, casi se reduce a señoras septuagenarias que, o bien han fallecido en el transcurso de “Los Amantes Pasajeros” a “Julieta”, o bien, ya están muy mayores para bajar a la calle, y no digamos para ir al cine más próximo y esperar cola para sacar una entrada.
Con todo esto que cuento, no es difícil intuir el por qué del fracaso de Almodóvar, ¿verdad?, puede ser porque los tiempos cambian y el cine que gusta es otro, o porque Almodóvar ya no es lo que era ni genera el mismo interés, o que el público mayoritario de Almodóvar se ha perdido como lágrimas en la lluvia.
Por otro lado, antes del estreno de la película de Almodóvar, se le descubrió como uno de los que no entiende que los impuestos son para todos, al estar su nombre asociado a la trama de evasión de divisas popularmente llamada “Los papeles de Panamá”. Entonces se empezó a decir que quizás la gente había boicoteado el estreno por este asunto. Puede que tengan razón, y además me parece de recibo que el público que paga sus impuestos religiosamente, aun cuando estos viven de forma austera como mileuristas, den la espalda al millonario y excéntrico director de cine que encima se escaquea de pagar como todo hijo de vecino. Es muy probable. Pero yo pienso que es más probable que el fracaso de “Julieta” se deba a cualquiera de las razones antes expuestas por mí, que al boicot del público. Porque mira que pensar que los espectadores de cine se ponen de acuerdo por no ir a ver la película  por temas de supuesta corrupción…obviamente eso es porque el sentimiento de culpa está ahí. “Seguro que no han ido a ver mi película por todo este asunto” debió pensar Almodóvar, pero no se le ocurrió pensar, que igual su película fracasó por ser
Inaguantable. El problema, nunca es de los directores, sino del público. Y la única verdad es que “Julieta” es una mala película. Aún así, siempre hay esnóbs que aunque no les guste, le darán trato de obra maestra solo por ser de Almodóvar.
Y encima los académicos seleccionan la película para que nos represente en los Oscar. Ahora es cuando puedo yo decir que eso es una confabulación de los académicos para engañarnos y que así vayamos a ver la película, por ejemplo, porque por lo que respecta al Oscar…los americanos ni la han tenido en consideración, lógicamente. Por otro lado, Trueba, quien ya hace años que no interesa al público básicamente porque su cine es un peñazo de cojones, decide hacer una secuela de su película de más éxito, “La niña de tus ojos”, casi veinte años después.
Trueba, cuando fue a recoger no se que premio, dijo que ni por un segundo se sentía español, y que cuando jugaba la selección, siempre se posicionaba al lado de Francia. Cosa esta muy lícita y que incluso comparto; no solo no me siento español, sino que detesto la idiosincrasia de este país.
Estrena la secuela de esa peli, “La Reina de España” y no va a verla ABSOLUTAMENTE NADIE. En la hoja del ministerio solo figuran 40.000 espectadores, que curiosamente es el mínimo para cubrir la cuota de pantalla y que se pueda tener en cuenta la producción de cara a recibir la próxima subvención. Cuanto yo trabajaba en cierto cine de Madrid,  las propias distribuidoras compraban entradas hasta llegar a ese número de espectadores para justificar esa cuota, en pases ficticios que organizaba el cine. Los chanchullos del cine Español, nada novedosos, sabidos por todos,  y que son así, por mucho que algunos quieran hacer creer lo contrario a los neófitos del negocio; el espectador –que muchas veces es tonto-, supongo que porque a ellos les conviene que esto no se sepa. Pero se sabe, por mucho que las celebrities nos llamen cuñados en Twitter, que ese sería otro tema. Lo que pasa es que da igual porque nadie hace nada, y el gobierno está metido de por medio. También, otro tema. Y pensando por mi parte, que esa película fue a verla mucha menos gente de la recogida en la hoja del ministerio –como suele ser habitual-,  a lo que voy, es que la película de Fernando Trueba no funcionó PORQUE A NADIE LE INTERESA ESA PELÍCULA, porque es un peñazo. Pero no, la culpa es del público, no de la película. “Como tengo sentimiento de culpabilidad porque dije que no me sentía Español, el público ha boicoteado mi película y no han ido a verla, pero no es porque yo sea un director rancio que cuenta historias desfasadas. Es porque el público es malo”, debió pensar Trueba.
Y encima tiene la poca vergüenza de salir luego en la tele diciendo que “Para ser buen Español lo que se debe hacer es ir a ver cine Español. Si ven “La Reina de España” serán mejores Españoles”. A lo que digo yo, que el público ya va a ver cine Español; pero no el tuyo, Fernando de los cojones “Spiderman es un Subnormal” Trueba; Van a ver “8 Apellidos Vascos” y “Cuerpo de Elite”. Y si no, tienen una gran y amplia paleta de colores provenientes de América, Si te jode que vean cine Americano, también pueden ver Europeo. Lo que sea, todos los títulos en cartelera, son más sugestivos que tu ocre “La Reina de España”. Porque el publico va a ver lo que le sale de los cojones, y no es peor por no ver tu película.
Y cuando no, otros echan la culpa al cine doblado. Pero la culpa nunca la tiene el cine Español, ni sus responsables; la tiene el que paga.
Pero esto es normal en un país de ladrones y chanchulleros, en el que meten a la Pantoja en la cárcel tras una sentencia por robar dinero público y una horda de señoras analfabetas salen a defenderla solo porque canta muy bien.
Qué vergüenza. Qué vergüenza. Qué vergüenza.
Conclusión: Vayan a ver el cine español que les apetezca, no el que el cine Español quiere que ustedes vean. No se lo merecen.

sábado, 11 de marzo de 2017

EL CADÁVER DE ANNA FRITZ

La actriz joven y deseada de moda, Anna Fritz, fallece inexplicablemente. La llevan al depósito. Allí hay un estudiante en prácticas jovencito, algo novato y bastante tonto, que le hace una foto con el móvil y se la manda a sus dos mejores colegas para demostrarles que el cuerpo sin vida de la famosa está allí. Estos no se lo piensan dos veces y acuden. Beben, esnifan, se envalentonan y deciden ver la muerta. Una vez delante y en pelota picada, uno se lanza y la magrea. Pero no cunde el pánico del todo. De hecho, el futuro médico confiesa que una vez se folló el cadáver de una pava que estaba muy buena. Se desencadena la locura y el más macarra de los tres dice que va a hacer lo mismo con la Fritz. El tercero en discordia se escandaliza y mosquea, pero ello no detiene al primero. Como tampoco detiene al estudiante, total, ya le había pillado el gusto. Sin embargo, mientras se la zumba, Anna Fritz despierta. Porque no estaba muerta ni de parranda, estaba catatónica. ¡¿Y ahora qué?!. No pueden avisar a nadie porque la mujer explicará lo de la necrofilia. Pero el tercero en discordia sí quiere dar la noticia, lo que dará pie al primero de los varios conflictos con consecuencias tremendas de este thriller de producción eminentemente catalana.
Nadie puede decir que "El cadáver de Anna Fritz" no cuente una historia que mola. De hecho, el guión está bastante bien desarrollado y, a fin de cuentas, entretiene un rato, lo que es mérito si tenemos en cuenta que el 90% de ella ocurre en un único escenario y con cuatro personajes.
Sin embargo, y a pesar de sus innegables aspectos positivos, da la sensación de que la peli no termina de sacar todo el jugo que podría a semejante trama. Algo falla. Es sosica. No tiene suspense, no es inquietante, ni impacta cuando debe. ¿Serán los actores, será el director, será la música, tal y como dijo mi pareja? ¿o serán meros prejuicios?. I don´t know. "El cadáver de Anna Fritz" podría haber sido un peliculón y se queda una peliculita maja... lo que, tal y como está el patio, ¡tampoco es tan malo, copón!.

viernes, 10 de marzo de 2017

LAS FABULOSAS AVENTURAS DEL BARÓN DE MUNCHAUNSEN AKA LAS FABULOSAS AVENTURAS DEL BARÓN FANTÁSTICO

Hace poco les hablaba de lo que supuso para mi infancia la película de “Las nuevas aventuras de Popeye”, y hoy les vengo a hablar de otra película de animación que también me marcó lo suficiente como para que, fruto de la nostalgia, tras localizarla, fuera corriendo a verla. Se trata de “Las fabulosas aventuras del Barón de Munchausen”, largometraje de animación que adapta las aventuras ficticias de un Barón Alemán que existió realmente, y que  debería ser un fantasma que se inventaba unas historias de aúpa. El caso es que estas fantasmadas fueron llevadas a la gran pantalla de muchas maneras, siendo la más popular de todas ellas la que en forma de largometraje perpetró Terry Gilliam.
Sin embargo, la primera vez que tengo constancia del personaje es con esta película del popular Jean Image, Franchute que lo petó en los cines de medio mundo en los años 70 con su adaptación animada de “Aladino y la Lampara maravillosa” y que también lo hizo con la que nos ocupa, la cual vi siendo un tierno infante en mi adorado cine Benares, al cual me llevaron mis padres, cuando se estrenó bajo el título de “Las Fabulosas aventuras del Barón Fantástico”. Unos años más tarde, apareció en formato domestico directo a alquiler, con el título que nos ocupa, incomprensiblemente. Quizás, por equis cuestiones, el Barón de Munchausen en un par de años se hizo popular entre la niñería de la época por, váyanse ustedes a saber por qué, y decidieron cambiarle el título.
El caso es que recordaba muchas escenas de esta película que me marcaron, recordaba sobretodo la canción que se marcan a mitad de metraje el Barón y sus reclutas y recordaba lo felíz que era de niño viendo películas, ya fueran estas de animación o de imagen real, e incluso se me humedecieron los ojos al ver los títulos de crédito de pura emoción. La nostalgia y la mediana edad, amigos. Casan estupendamente.
La peli cuenta como el Barón tiene que llevarle al Pachá de no se donde un regalo muy especial, y por el camino irá soteando los peligros que se le presentan, acompañado de una banda de freaks con deformidades –y  dones que acompañan a esas deformidades- viviendo una serie de inolvidables aventuras.
Y la verdad, como ejercicio nostálgico que es el volver a verla, funciona perfectamente, pero como película…¡menuda porquería! Y es que, es cierto que Jean Image tenía una gran inventiva y hacía unas adaptaciones muy bien desarrolladas, pero su animación es tosca y fea, cutre y salchichera, si bien al argumento le cuesta avanzar, quizás consecuencia de ser una película infantil en la que el paso del tiempo ha hecho especial mella. Vamos, que Image no es Disney.
Una vez inmerso en la película, tras liberarse del ataque de nostalgia, lo cierto es que la película es un soberano aburrimiento, que si bien de niño me entusiasmaba, dudo mucho que a día de hoy ningún niño pudiera disfrutar de este producto.
La película en su momento fue un gran éxito por todo el mundo. En España congregó a 27.000 espectadores –no demasiado- y se convirtió en un clásico de las secciones infantiles de los videoclubes. De hecho, cuenta con una secuela directa, todavía más peñazo que esta, titulada “El barón de Munchausen y el secreto de los Selenitas” que ya se estrenaría directamente en vídeo, y que supondría el último largometraje en la carrera de Jean Image.
Una pena que sea tan mala, pero ¡Ahí queda!

miércoles, 8 de marzo de 2017

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "LA HOZ Y EL MARTINEZ"

Tras su época con Mariano Ozores, y en su transición hacia "¡Ay Carmela!", Pajares deambuló entre la comedia y el drama con "La hoz y el Martínez" de Álvaro Sáenz de Heredia, en la que tuvo la oportunidad de cambiar el registro. La película, no es que esté muy bien considerada en general, pero a mí me parece una cosa muy digna y divertida.
Aquí los fotocromos y el poster.














lunes, 6 de marzo de 2017

ALL THROUGH THE HOUSE

Partamos de la base de que el “Slasher” es un subgénero que tuvo su momento, y que al igual que hoy los jóvenes prefieren escuchar música en sus móviles en lugar de en un buen equipo de música, los aficionados al género más jóvenes prefieren el “Found Footage”, o cualquier otro subgénero dentro del terror actual al “Slasher”, que queda relegado, a estas alturas, a los gustos de un público cuarentón que lo disfrutó en su momento de mayor auge, los 80. Así pues, no es nada raro que el género haya quedado condenado a ese reducto para cineastas independientes –por no llamarlos semi amateur- amantes del cine de aquella época, y por tanto, y paradójicamente, si a día de hoy se hace un “Slasher”, este está pensado para ser explotado en las nuevas plataformas digitales, y no para cines. Máxime, cuando estos se ruedan con prácticamente lo puesto.
Teniendo eso en cuenta, hay que ser muy consciente de que cuando alguien retoma a día de hoy los géneros populares de los años ochenta, se tiende al postmodernismo más odioso y rancio, caso este de los “Turbo Kids” o los “Kung Furys” de los cojones, que son productos netamente para tontos del "Woooow, oh my god", que no merecen defensa en absoluto.
Por eso, cuando me enfrento a un “Slasher” de hoy en día inspirado en los de antaño, lo hago no sin cierta desconfianza, por lo anteriormente expuesto.
Sin embargo, “All Trough the house”, con todo el respeto que se puede poner a un subgénero, y en pleno 2016, escapa de todos esos artificios chanantes y cómicos tan odiosos de los clichés de las pelis revisionistas, y nos ofrece un “Slasher” línea dura, al a vieja usanza. Y sin un puto duro para hacerla, oigan. Y, coño, no está mal. Nada mal.
La cosa es sencilla; en un vecindario de Los Ángeles, en plenas navidades aparece un asesino que, aprovechando la coyuntura, se disfraza de Papá Noel, usando una  máscara de lo más siniestra e inquietante, comienza a cargarse a todo dios en ese vecindario, con la ayuda de unas tijeras de podar. Como dato característico, decir que este asesino, si ve un rabo al aire, lo cercena.
Sin tirar cohetes, la verdad es que se agradece ver un “Slasher” de 2016 como este, abordando el género con sumo respeto, con cierto sentido del humor, pero sin caer en la cuchufleta, y sobretodo, tirando de efectos especiales artesanales de los de toda la vida, que da gusto verlos. No hay C.G.I cutrongo en esta película. Buen y abundante gore del de toda la vida, del que divierte sin necesidad de tener que hacer un chiste en cada acuchillamiento, porque es una película seria, como las de entonces. Además, el asesino, ¡Es más bruto que un arado!
Es como si alguien, hubiera cogido todos los clichés y las cosas que molan de los “Slashers” setenteros y ochenteros, los hubiera metido en una coctelera y como resultado tenemos este genuino producto, muy, muy simpático. La verdad es que me lo he pasado teta.
Por ello, quizás es la favorita de los fans del género, que enarbolan la película tras su paso por los festivales, asegurando –un poco exageradamente, porque eso es lo que conlleva todo fanatismo- que si esta película se hubiera rodado hace 30 años, hoy sería un clásico del orden de los títulos más punteros. Yo no creo que sea para tanto, pero me hacía falta ver a estas alturas de la vida una película asi. Pero sin más, me provoca mucha simpatía, pero tampoco me mata.
Por ponerle alguna pega, el actual HD con que se filma todo, ya sean productos medianos o pequeños, perjudica a la película, al igual que los colores chillones y vistosos que imperan. Y es que el HD este roba la personalidad de las películas, otorga una linealidad, y a lo mejor a esta película le hubiera venido bien haber sido registrada en 16 mm. caducados por ejemplo.
Pero, como homenaje, con toda la mierda que se hace hoy en día, la verdad es que la cosa ha salido mejor que bien.
El director, Todd Nunes, tiene un par de cortos y un largometraje previo mucho más amateroide que este. Habrá que seguirle de cerca.

sábado, 4 de marzo de 2017

THE WINDMILL MASSACRE

Siguiendo la tradición de las películas episódicas de Amicus, "The Windmill Massacre" (¡titulazo!) comienza cuando un grupo de pecadores condenados al infierno que ocultan feos secretos, se suben a un autocar turístico para visitar la Holanda forestal, con especial interés en los molinos.
A medio camino se quedan tirados y terminan refugiados en uno que, se supone, no debería estar ahí. Por los alrededores ronda un temible asesino armado con una guadaña dispuesto a machacarlos a todos y usar su sangre para hacer mover las aspas. El tipo viene del mismísimo averno, al que fue a parar cuando los pueblerinos, asustados por su afición a la magia negra, le prendieron fuego.
Nada que no hayamos visto antes. Los Holandeses... o los "Paisesbajenses"... se apuntan al slasher (con tintes sobrenaturales) y lo hacen tomando buena nota de las maneras de los yankis, solo que mezclándolo todo con elementos autóctonos. A lo Dick Maas. Eso sí, desde el estereotipado punto de vista turístico para que todo el mundo lo entienda, así pues ¿hay algo más característico de Holanda que los molinos?. Añadan un reparto compuesto por actores de diferentes países (el rostro más familiar pertenece a Noah Taylor), preferencia por el inglés como idioma, y ¡hala!, ya tenemos un producto con miras internacionales.
"The Windmill massacre" no sorprenderá a nadie, pero por fortuna da lo que se espera de ella: Una masacre trufada de llamativo y espectacular gore (en general a base de trucajes prácticos, aunque un poco de sangre CGI sí que se cuela), llevada a cabo por un asesino de chanante aspecto y arma. ¿Se puede pedir más?. ¡Pos no!.
Marca el debut en la dirección de Nick Jongerius, que en tareas de productor tiene alguna cosa medianamente reconocible como "Frankenstein´s Army".
Sin ser la hostia, ni evitar que a veces le echemos un ojal al móvil, está bastante maja.

viernes, 3 de marzo de 2017

OPERACIÓN CANADÁ

Más obsesionado con la política y el sensacionalismo que con cualquier otra cosa, Michael Moore, antes de conventirse en el rey Midas de los documentales de denuncia – con ciertas reminiscencias involuntarias del Mondo- también quiso hacer cine de ficción. Es más, quiso satirizar a través de la comedia. Y con “Operación Canadá”, “Canadian Bacon” en su versión original, demostró que al igual que los temas que suelen ser de su interés llegan a entretener lo suyo en un documental, por el contrario, a la hora de exponerlos en una comedia de ficción, esto se torna tremendamente aburrido.
“Operación Canada” es el típico vehículo para que Michael Moore satirice y se burle del sistema gubernamental Americano a través del humor. Para ello se rodea de unos estupendos Allan Alda y John Candy –en su última película completa- que no llegan a funcionar en absoluto por encontrarse la película en tierra de nadie, es decir; para el público popular esto va a ser un coñazo, pero para el público más político, con un sentido del humor más rancio, “Operación Canada” va a ser una tontería.
El presidente de los Estados unidos, decide declarar la guerra fría a Canada, porque sí, porque le sale de sus huevos toreros, para así contentar a los fabricantes de armas que están muy descontentos con la actual presidencia. Así que empieza una campaña de desprestigio contra Canada, en la que el Sheriff de la frontera y su ayudante, que se dedican  a recoger cadáveres de aquellos que se suicidan en la parte americana de las cataratas del Niágara, meterán sus hocicos en los asuntos, provocando las supuestas situaciones cómicas.
No dudo que Michael Moore fuera un gran director de ficción si se dedicara a rodar sus particulares visiones del escándalo del Watergate, o la adaptación de algún biopic de algún presidente Norteamericano. Seguro que lo haría bien y expondría bien a los neófitos sus teorías. Pero Moore, además, se cree un Showman, un comediante, y tiene que intentar hacer reír a la gente bienpensante que le rodea, a la derecha liberal y a la izquierda moderada Norteamericana. Michael Moore, no deja de ser un político. Y con un ego enorme, lo que le lleva a interpretar un cameo en la película, en una intervención que el cree divertidísima y que no lo es.
Porque al final lo que aquí tenemos es una sucesión de chistes políticos que los españoles no entendemos, y que solo le hacen gracia a Moore y a las altas esferas a las que critica. “Operación Canadá” es de lo menos interesante que un consumidor de comedia puede echarse a la cara, así como además, Michael Moore tiene ciertos problemas para marcar el tempo, y si bien sabe como colocar la cámara, no tiene ni pajolera idea de cómo ha de hacer que la ficción fluya. Quizás por eso no rodó más ficción en pro de los documentales que le han dado fama universal.
Para que se hagan una idea de lo sosa que es la película, sepan ustedes que esta se proyectó en alguna sección del festival de Cannes de 1994, siendo una de las pocas comedias que han pasado por los proyectores de tan prestigioso festival.
Junto a Jonh Candy y Allan Alda, Sheriff de la frontera y Presidente de los estados unidos respectivamente, tenemos a Rhea Perlman (“Cheers”) la esposa cornuda y consentida de Danny De Vito, Rip Torn (“Escarabajos Asesinos”) o Kevin Pollack (“Algunos hombres buenos”). Por otro lado, y haciendo alusión a un verdadero (y fallido) espíritu de comedia, contamos con los cameos de James Belushi o Dan Aykroid, que son un visto y no visto.
Sorprendentemente, y quizás por el tironcillo popular del que gozaba John Candy, “Operación Canada” se estrenó en nuestro país llevando a las pateas a 15.000 espectadores de 1994, que serían muy ricos para cualquier película estrenada a día de hoy.
Bastante mala, pero no exenta de curiosidad por ello.

miércoles, 1 de marzo de 2017

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "EL AMOR SÍ TIENE CURA"

Una película de 1991, dirigida por mi admirado Javier Aguirre y protagonizado por el no menos admirado Fernando Esteso, que en tiempos en los que ya se imponía lo que se llamó "Nuevo cine Español", se empeñaba en alargar, sin ninguna gana por parte de los artífices, el cine de destape que se estilaba apenas hacía siete u ocho años. El resultado es un poco desastroso, pero ahí queda, como rara avis de la época y como lo qué podíamos considerar la última muestra de un subgénero del cine español, que tiene todas las trazas de volver... aunque sus artífices no lleguen a estos a las suelas de los zapatos.
Ahí van los fotocromos (y el poster).













lunes, 27 de febrero de 2017

TU Y YO (1988)

Curiosamente, si consultamos la página web de Emilio Aragón, una bien pomposa y con aires de respetabilidad, veremos que aparecen recogidos y catalogados prácticamente todos los trabajos que ha realizado para cine y televisión, como músico y/o productor, así como guionista o director. Sin embargo, muy de pasada, y en secciones menos destacadas, figuran los trabajos que le dieron de comer de verdad; su faceta como payaso, el humor plagiado de “Ni en vivo ni en directo”, sus discos de pop chorra, o su papel como actor en “Policía” de Álvaro Sáenz de Heredia. ¿Acaso reniega de aquello con lo que inició su andadura como hombre más poderoso de este país? A saber. Igual le dedica en un futuro una página web a los trabajos por los que es alguien entrañable… pero seguro que no. En cualquier caso, incluso entre esos curros alimenticios existe una gran ausente: “Tú y Yo”.
Se trata de una de esas producciones directas a vídeo de “Olimpy Vídeo” con las que coparon las estanterías de los videoclubes en los ochenta. Si bien este sello editaba obras de teatro filmadas, o películas en 35 mm. muy pobres para que Don Mariano Ozores siguiera dirigiendo tan ricamente,  la otra vertiente era la de estas cintas en las que, con un par de cámaras de vídeo profesionales y un par de decorados, el sainete y el vodevil campaba a sus anchas durante una hora y media dónde Pajares, Raúl Sender o Juanito Navarro daban rienda suelta a proyectos concebidos para ese novedoso medio tan rentable que era el vídeo. Emilio Aragón, más joven, más moderno, más fresco, también aportó su granito de arena a este tipo de producto que se antoja único en el mundo del espectáculo español.
Básicamente, vemos fragmentos de unos 20 minutos en los que Emilio Aragón interpreta a un personaje arquetipo al que los enredos y las confusiones le embargan, causando la risa del respetable. En ellos, vemos como el negarse a ponerse gafas, cuando no ve tres en un burro, le puede traer a Emilio algún que otro problema con la policía, el como un amigo suyo patenta una suerte de juego de damas con cajitas de regalo, o como estos mismos, que forman un dúo musical, son engañados por un loco escapado del manicomio que se hace pasar por cazatalentos americano. Todo ello dentro del marco argumental que comprenden las aventurillas del día a día de un par de matrimonios jóvenes.
La estructura de las historias que se nos cuentan, las risas enlatadas, la explicación en off que Emilio Aragón da sobre los personajes momentos antes de los títulos de crédito, hace pensar que lo que estamos viendo en realidad es un episodio piloto de una sitcom que nunca llego a emitirse. Una que en aquel año, 1988, sin duda hubiera sido exitosa, pero esto no deja de ser una suposición; no hay datos en internet que lo corroboren. Pero no me sorprendería en absoluto.
Y bien, ¿Cómo está el vídeo este? Bueno, Emilio Aragón, plagios aparte, era (es) un cerebrin, y si bien ideó y escribió esta historia, también es cierto que está contada y grabada muy al estilo de estos productos, y por ende, muy al estilo de la época. Entonces, transcurriendo todo en un solo escenario, con pocos personajes y demás, la verdad es que, incluso con la lacra que muchas veces supone el paso de los años, está entretenidilla y tiene hasta cierta gracia. Siempre con el chip puesto en el tipo de producto que vamos a ver. Eso si… ello no exime a “Tu y Yo” de tener ciertos gags que provocan la más feroz de las vergüenzas ajenas.
Quizás no sea tan rancio como otros productos “Olimpy” de la época, es más actual, más para la “juventud” de los ochenta, pero a Emilio Aragón le faltablan las tablas y el talento de otros de la escudería como Pajares, Esteso, Simón Cabido, Sender o Juanito Navarro.
La música de la cinta, por supuesto, está compuesta por el propio Emilio Aragón, le acompañan en el elenco Juan Carlos Martín (“Los gusanos no llevan bufanda”) que se especializó en papeles televisivos, y Lola Muñoz, que desarrollaría una carrera funcional en cine y televisión, si bien, juraría que esa voz la he escuchado infinidad de veces en doblaje.
Dirige el asunto Eugenio García Toledano, experto en grabar para televisión obras de teatro y director de productos televisivo de la más variada índole.
Por cierto, no confundir con “Tú y yo” el mediometraje para lucimiento de David Bisbal.

sábado, 25 de febrero de 2017

EL OTRO LADO DE LA PUERTA

Estoy genuinamente contento por el amigo Johannes Roberts. Finalmente ha logrado su acariciado sueño de formar parte de la élite mainstream del terror, y encima, con resultados bastante dignos. Lejos quedan ya todas esas peliculitas zetosas que se sacó de la manga a principios de los 2000 y que despertaron tanta fascinación... a veces por los motivos equivocados: "Hellbreeder", "Demonic", "La carrera de la muerte", "When evil calls", etc. Consiguió que todo un Alexandre Aja le apadrinara un nuevo proyecto, una peli de esas de fantasmas sobrias y "blancas" tan de moda en estos tiempos turbulentos que corren, y con un inevitable toque de "j-horror" que le llaman (vamos, pelis de miedo japonesas), de las que Roberts lleva años tomando buena nota.
"El otro lado de la puerta" no se desarrolla en el país del sol naciente, pero sí en otro lugar exótico con un rico folclore, la India. Allí vive una pareja traumatizada por el reciente fallecimiento del hijo pequeño. El caso es que llega a oídos de la madre que existe un templo en el que se puede hablar con los muertos a través de una puerta, siempre y cuando sigas una serie de procedimientos y, muy importante, nunca les des de comer pasada la mediano.... perdón, digo, ¡no abras jamás la maldita puerta por mucho que el espíritu llore y suplique!. Como es de ley, la madre va, habla con su hijo, pierde los estribos, abre y despierta a una especie de bicho que recuerda demasiado a los que salían en la saga de "Ju-On", o "La Maldición", o "El Grito", y que seguirá a la mujer hasta su casa para reclamar el fantasma del chaval, que se ha instalado allí también y, poco a poco, va empeorando su carácter.
Si la historia os suena familiar es porque, sí, se parece un rato a "Cementerio Viviente". Y también a "Zeder", que ya guardaba puntos en común con la (posterior) creación de Stephen King. Pero bueno, ¡¿ es que acaso "Insidious" o "Expediente Warren" no cuentan algo ya mil veces contado?!. Pues claro. En el cine de género (que no el cine en general) ya está todo inventado, así que podemos pasar por alto esos parecidos. Lo que finalmente queda es una peli muy seria, bastante contenida, bien actuada y especialmente bien fotografiada. No se abusa de la sangre, ni tampoco de los efectos infográficos. Dicho de otro modo, que aunque no cambiará la vida a nadie, ni es la repanocha, "El otro lado de la puerta" se deja ver y desde luego marca un punto y aparte en la carrera de Johannes Roberts, que denota una suculenta mejora en sus quehaceres. Eso sí, un aspecto gracioso a tener en cuenta es que en sus primeras películas, a un Roberts cegado por el ego le encantaba poner su nombre por encima del título, como todo un John Carpenter. Pero tanto en la peli comentada, como en el resto de sus trabajos más estándar, es algo que ya no se da. ¡¡Ah, amigo!!, ¡no se puede tener todo!. Si pactas con el mainstream, esas cosas ocurren. Para ganarte tal posición tendrás que trabajar mucho, Johannes... y, tal y como está el patio, ya veremos si lo consigues. ¡Ánimo!, desde aquí te deseamos toda la suerte del mundo.

viernes, 24 de febrero de 2017

EL NOMBRE DE LA ROSA

La novela homónima de Umberto Eco, probablemente sea una de las novelas de detectives más populares de todos los tiempos, entre otras cosas porque transcurría en una abadía del medioevo y, la investigación, corría a cargo de suspicaces monjes Franciscanos, por lo que enseguida esa novela se traspasó la mera literatura para convertirse en cultura popular, cosechando críticas positivas –e incluso algun negativa- allá dónde iba a comienzos de los años ochenta. Es por ello que, en coproducción entre varios países de la comunidad Europea, se llevara a cabo una adaptación al cine con todos los honores. Producirían Italia, Francia y Alemania y la dirección recaería en las manos del competente Francés Jean-Jaques Annaud, reputadísimo director que venía de dirigir “En busca del Fuego”, y que después de “El Nombre de la Rosa” seguiría cosechando éxitos “de autor”, rodando “El Oso”, “El Amante” o “Siete Años en el Tíbet”. Luego ya, aún con títulos prestigiosos en los últimos años, andaría más de capa caidilla.
El caso es que en 1986, era el más indicado para dirigir esta adaptación y llevarla a buen puerto. De hecho, el director llegó a declarar que la Novela de Eco existía únicamente para que él pudiera dirigir la versión cinematográfica. Estaba encantado de poder hacerla.
Resultó ser un éxito comercial de tomo y lomo –sobrepasó los dos millones de espectadores en nuestro país- y uno de los títulos europeos emblemáticos de la década de los ochenta, siendo recordado como cualquier producción de Spielberg de la época, en la memoria popular.
Con sus tropecientos guiños a Sherlock Holmes,  nos cuenta como un Franciscano y su ayudante, llegan a una abadía dónde se están cometiendo una serie de crímenes sin explicación aparente, por lo que todos los frailes culparán de ellos al mismo demonio. Fray Guillermo de Baskerville, con su inteligencia y escepticismo, irá investigando paa demostrar que de muertes demoníacas, nada de nada. Durante el periplo, soteará algunos que otros pelígros, mientras se sucederán más escabrosos asesinatos.
Aunque Annaud no quería a James Bond en su película, Columbia sugirió a Sean Connery para el papel de Guillermo de Baskerville. El actor estaba demasiado encasillado y  su carrera en plena decadencia, por lo que Annaud buscó otros aspirantes al papel. Pero pronto se dio cuenta de que ningún otro actor lo hacía mejor que Connery, por lo que reconsideró la opción de que este protagonizara la cinta, y finalmente, así lo hizo. Como resultado, se relanzó la carrera de Connery de tal manera, que se convirtió en una de las estrellas  más queridas y cotizadas de Hollywood, convirtiendo en oro toda película que llevara su nombre, todo ello consecuencia de “El Nombre de la Rosa”.
Por otro lado, de un casting salió un jovencito Christian Slater que interpreta a Azzo, el ayudante de Guillermo de Baskerville.
A título personal, he de decir que, efectivamente, no puedo imaginarme “El nombre de la Rosa” sin las presencias de Connery o Slater, pero ciertamente, mientras que el primero sobreactúa y pone caritas para que se vea lo guapo que es, aunque esté interpretando a un Franciscano casi anciano, el segundo no llega de lo contenido que está, llegando por momentos a parecer autista. Pero no pasa nada.
Tan recordado como estos sería el secundario Ron Perlman, quíen da vida a Salvatore, el Jorobado que habla más de la cuenta y cuyos rasgos no se nos despintaron a los que vimos la película siendo aún infantes; el futuro inmediato de Perlman, todos sabemos cual fue.
La película es verdaderamente buena. En la época ya lo era, y vista a día de hoy, que ya sabemos el peligro que corren hoy en día las películas de los ochenta de quedarse desfasadas, observo que el paso del tiempo la ha beneficiado sustancialmente. No solo toda la ambientación, así como el elenco de secundarios que da vida a todos los frailes, tan feos, tan desagradables, tan deformes,  son una cosa como no había visto yo antes en una película de lo conseguidos que están, sino que lo que es la narración, ya estaba adelantada en su tiempo. Y la percepción de las cosas, que ya sabemos que cambia… porque si en 1986 la película podía pecar de lenta en su desarrollo, a día de hoy, inexplicablemente, ocurre todo lo contrario, que la película se desarrolla de manera fluida y el espectador es testigo de los acontecimientos a un ritmo de vértigo; esto es, que la puta peli va a toda hostia, y las casi dos horas pasan en un santiamén. Por otro lado, desde el primer al último fotograma, atrapa el interés del espectador y este se lo pasa divinamente. La verdad es que es una maravilla que una película como esta se conserve así con el paso de los años. Que frescura, que bien rodada, que imperecedera.
Me encanta. Cosa que las anteriores veces que la vi, no ocurrió, por lo que cada película requiere de sus diversos tiempos y visionados.
Para finalizar, no quiero olvidarme de la anécdota del DVD.
Desconozco los motivos, pero el DVD lleva unos cuantos minutos más de metraje con respecto a sus ediciones para cine y VHS. Entonces, los responsables de la edición, en lugar de dejar subtítulos a esas añadiduras deciden doblar ese minutaje. Pero no con las voces originales. De hecho, si en ese par de minutos pronuncian texto tres personajes, escuchamos la misma voz para los tres, que lejos de se la voz de un actor de doblaje profesional, parece que es la voz del primero que pasaba por allí. Para más inri, da voz a tres personajes ancianos, una voz muy joven que la fuerza para ser mayor… con lo cual parece una broma o una tomadura de pelo de los de Warner. Pero resulta que no, que lo que pasa es que no se querían gastar un clavél en el doblaje, por lo que, con ese cambio de tempo ¡Incluso nos hace salir de la atmósfera!! Vamos que se carga la película. Por suerte, siempre tendremos la versión original subtitulada para disfrutarla tal y como fue concebida. Pero lo de estos minutos doblados… fue sonado en su momento.
En definitiva: Qué gran película.