miércoles, 11 de abril de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "BLUE IGUANA"

"Blue Iguana" en su momento, no fue a verla ni dios al cine, sin embargo, en los videoclubes estaba en todos. Si se alquiló o no, lo desconozco. La verdad es que nunca la vi, ni nunca me ha generado interés su existencia... Pero ahora que me topo son sus fotocromos, quién sabe, quizás un día la vea.
Hasta entonces aquí tienen sus respectivos fotocromos.















viernes, 6 de abril de 2018

TERRIFIER

El principal problema de “Terrifier” es, por otro lado, su principal virtud; El asesino, Art The Clown. Y es que en 2013, irrumpió en el mercado del vídeo (en el de nuestro país un par de añitos después) una estupenda y entretenida películita con estructura a base de episodios llamada “La víspera de Halloween” que nos presentaba a un nuevo, terrorífico y carismático monstruo, este Art The Clown al que antes he hecho referencia. La película, que carecía de presupuestos dignos como para tomársela  muy en serio, funcionaba a todos los niveles: daba miedo, era entretenida a rabiar y lo que ocurría generaba interés. De entre todo lo que ocurría en la película, el hilo conductor de la misma, este Art The Clown, llamaba especialmente la atención, por lo que se quedó en la memoria del fandom y de su director, Damien Leone.
Claro, que tampoco era la primera vez que este personaje aparecía en uno de sus trabajos; “Terrifier” nos remite a un cortometraje del mismo título facturado en 2011, que a su vez incorpora en el metraje de “La víspera de Halloween” al tratarse la película de una colección de sus cortometrajes.
Entonces, queda claro que el payaso de marras tiene gancho y pegada, a los fans les gusta.
Entre tanto se lanza una secuela de esta “La víspera de Halloween” en la que Leone poco o nada tiene que ver, y su segunda película, “Frankenstein Vs. The Mummy”, una infamia que no había por dónde cogerla.
Y por fin, Leone, vuelve a sacar su mejor creación en “Terrifier”, que no es más que el corto que ya habíamos visto en “La víspera de Halloween”, pero adaptado al largometraje volviéndolo a rodar de nuevas.
Entonces ¿qué tenemos aquí? Un mata, mata, un “Slasher” de los de la nueva hornada sin más alicientes que el poder ver de nuevo en acción a Art. Pero ni este, ni las toneladas de gore que asolan el metraje, salvan de la quema una película aburrida y llena de clichés, que no es ni mejor ni peor que cualquier “Slasher” de serie Z de los que pululan hoy en día por ahí. Incluso, los hay más decentes que este “Terrifier”.
A su favor diré que el gore es bruto cual arao y altamente efectivo (vemos una decapitación a machete sobradamente gráfica que es asombrosa) y que a veces, la ambientación pone algunos pelillos de punta. Pero por lo demás, pura rutina.
Yo pienso que este payaso (me refiero al personaje, no al director) tiene que darnos algún que otro buen momento —o al menos, mejor que este— y que le queda vida para rato, pero, “Terrifier” es una muestra que la gracia de “La víspera de Halloween” no fue más que pura potra. La potra de saber hilar un largo con los cortos que ya tenía hechos el tal Leone.

Interesados, AQUÍ tienen la reseña alternativa -y positiva- de Naxo.

miércoles, 4 de abril de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "MOROS Y CRISTIANOS"

La única película de Luis García Berlanga en la que intervino Andrés Pajares. Interpreta a un retrasado mental con una enorme verga.
Por lo demás, los planos secuencia, y los elencos corales propios de Berlanga.
Aquí tienen los fotocromos de "Moros y Cristianos".












lunes, 2 de abril de 2018

EL JUSTICIERO

Una breve sinopsis y entramos en materia: A un medico honrado, un buen día, le entran unos delincuentes en casa con la intención de robar y en el periplo acaban asesinando a su mujer y dejando parapléjica a su hija. Como la policía no hace lo suficiente, este médico decide armarse y buscar a los asesinos de su familia, mientras por el camino se lleva por delante a tantos delincuentes como se encuentra.
 Desde luego, en unos años en los que es tendencia el remakear todo lo remakeable, con según que  películas, el material a rehacer es su principal aval, pero también, su principal lastre. Una película como “El Justiciero” tiene que pelear con la sombra de la película en la que se basa, “El justiciero de la ciudad” de Michael Winner, y además, tiene que salir airosa en el intento. Es injusto, pero es lo que sucede. Las hordas de fans van a mirar con lupa cualquier movimiento en falso y se van a tirar a la yugular del director, cuando no, directamente, su trabajo va a consistir en destruir esa obra (en sentido figurado).
Sin embargo,  cuando yo era jovencito y vi por primera vez “La Cosa” de John Carpenter —por poner un ejemplo—, la vi virgen. Quiero decir, que no tenía ni pajolera idea de que se trataba de un remake de “El enigma de otro mundo”, un pequeño clásico de la serie B más añeja. Sin embargo, a la película se la atacó por los mismos motivos que se ataca hoy cualquier remake de una película con notable fandom. Lo de siempre.
Ahora, nostalgias y fanatismos a parte, imagino que las nuevas generaciones no tendrán ni pajolera idea de que “El Justiciero” está remakeando un clásico de los 70… ¿Qué opinión tendrán ellos, que llegan vírgenes a la justicia impartida por Paul Kersey? Me gustará saberlo.
Por otro lado, yo soy un fan incondicional de la saga de “Death Wish”, me flipan esas películas, y marcan momentos de mi vida inolvidables, por lo que la nueva  versión de Eli Roth, con Bruce Willis como Kersey, de primeras lo tenía complicado conmigo. La sombra de Charles Bronson es alargada. Y decidí ir al cine a verla intentando juzgarla desde cero, como si las películas de Bronson no existieran. No pude hacerlo. Comparé de principio a final.  Y obviamente, esta nueva versión, si la comparamos con “El Justiciero de la ciudad” sale perdiendo. ¡Ojo! sale perdiendo, sí, pero en absoluto es una mala película. De hecho es muy buena. Incluso, sería mejor que algunas de las secuelas de la saga madre, sin lugar a dudas.
Entonces, aunque parezca mentira, “El Justiciero” consigue mantener el listón de “Death Wish” bastante arriba. No se ha suavizado la formula, no elude los clichés, es consciente del material que está tratando, y lo moderniza sin dejar sus discutibles valores morales a un lado, quiero decir, que si Paul Kersey se supone que es un personaje amoral porque se toma la justicia por su mano, aquí, Willis supera a Bronson en amoralidad y hasta se permite una escena de tortura, cosa que el Kersey original no hacía. Y me parece estupendo.
Por otro lado, Bruce Willis no me cuadraba a mí en este papel.  No me gustaba de hecho. Hasta que le veo las arrugas y como afronta el personaje. Primordial es que Bruce Willis se despoja de su carisma. No es una peli de Bruce Willis, es una peli del justiciero. Además ya es demasiado viejo, ya no es un héroe de acción, por lo que resulta de lo más creible como Kersey.  Y no es un personaje especialmente simpático, es un pijo, un tontolapolla. Lo hace tan bien… le vemos tan desvalido al principio de la película… rápidamente me ganó.
Entonces, tenemos buenas escenas de acción, macarrismo, frases lapidarias tan en desuso, pero sin abusar, y un Paul Kersey que mola. ¿Qué resulta?  Entretenida de cojones. Estupenda.
Por otro lado, entra el factor Eli Roth. Mucha gente hecha pestes de él, sus películas no acaban de cuajar en el fandom. A mí sin embargo, me gusta Eli Roth, me gusta “El infierno verde” y me gusta “Toc, Toc” y ese tono que le da a sus películas como de serie B de lujo. Me gusta su estilo, me gusta su última etapa, y su cadencia. En ese sentido, “El justiciero” es puro Eli Roth. Ha cogido el material, le ha dado un limpiado de cara y ha puesto al personaje en su universo, por lo cual, la película se torna bastante violenta y gore. Y algo que es de agradecer; en manos de Roth, todo este material corría el peligro de resultar paródico. No lo es. Impregna todo de una seriedad que le viene muy bien a una película de justicieros que en pleno 2018 puede pecar de desfasada. Todo en sus dosis justas y de la mejor manera. De hecho, Roth se tomó el proyecto en serio. Incluso, pasó jornadas junto a la policía de Chicago con el fin de empaparse del ambiente policial al cual era completamente ajeno.
Claro, haters, a Roth y al remake, no le han faltado. He leído de todo. Las opiniones, pues ya se sabe. Es más, las críticas han sido espantosas en la prensa yankie, además de influir el hecho de que se estrenó tan solo unos días después del tiroteo en el instituto de Stoneman Douglas. Ya saben como son los americanos para estas cosas.
Por otro lado diré que me hace mucha gracia el cambio de profesión de Paul Kersey con respecto a las  de Bronson; aquí es médico ¡Como en el exploitation de Paul NaschyLa noche del ejecutor”! obviamente, eso es producto de la casualidad, pero no sería raro que Roth conociera la película de Jacinto Molina. Me gusta fantasear con que ha tomado ese detalle prestado.
Otras licencias, para nada molestas, son el hermano que le encaloman a Paul Kersey, que la película transcurre en Chicago (como en alguna de las novelas en las que se basa todo este pifostio) y no en Nueva York,  o la sustitución de otro de los personajes míticos de las películas originales,  el teniente Frank Ochoa interpretado por Vincent Gardenia,  que aquí pasa a llamarse Kevin Raines, y tiene una acompañante femenina. Vincent D’Onofrio sería el hermano de Kersey, y Dean Norris y Kimberly Elise, la pareja de policías que investiga el caso del justiciero.
Como esposa de Kersey, tenemos a Elisabeth Sue, que está muy bien. Lástima que esté ahí solo para morir.
Muchas vueltas dio el proyecto desde el día que Silvester Stallone se pondría con él hasta que este parecía que iba a ser cosa de Joe Carnahan —quién escribiría finalmente el guion, y que, dicen, que aunque así aparece acreditado en el film, no hay ni una sola página de su guion que permanezca en la película, al ser este rescrito por Roth y otros guionistas— hasta acabar en manos de Eli Roth, quien finalmente lo llevó a buen puerto. Sin duda, me gusta más lo que he visto que la idea inicial de Stallone, en la que quería que Kersey fuera un policía que jamás había tocado un arma, y me gusta más Bruce Willis que Stallone, o cualquiera de los que aspiraban al papel  (desde Will Smith a Brad Pitt) siendo el favorito de la crítica Lian Nelson, el actor que lo iba a interpretar en la versión de Carnahan, y del que dicen que hubiera sido el actor adecuado. Joe Carnahan, de hecho, se salió de la película cuando la producción decidió sustituirlo por Bruce Willis. Me sigo quedando con Willis.
Distribuida por la siempre en mala racha Metro Goldwin Meyer, en España se encarga de hacerlo la Filmax, que hacía tiempo que no daba señales de vida. Y como anécdota al respecto, decir que en el poster promocional, ponen una franja roja en el lado superior en el que asegura que ha tenido “Más de 30.000.000 de recaudación”, como si eso fuera un mega taquillazo… ese es su presupuesto. Mientras escribo esto, ya ha superado los 40 millones, pero a duras penas ha recuperado la inversión y se puede hablar de fracaso de taquilla.
En definitiva, no sabía muy bien con qué me iba a encontrar y lo que me encontró me dejó satisfecho, no solo en lo referente a la saga de “Death Wish”, sino también en lo concerniente al cine de acción, que hace años que no me motiva lo que veo. “El Justiciero”, sí.

viernes, 30 de marzo de 2018

EL CARNAVAL DE LAS ALMAS

“El carnaval de las almas” como todo buen clásico del cine de terror independiente, tiene cosas buenas y cosas malas.
Las buenas son una atmósfera inquietante en sus momentos de mayor suspense, una cámara colocada estupendamente en los lugares más raros, un tempo más o menos adecuado, cierta incorrección política en lo referente al tema sexual y en general, la intención con la que está hecho este film.
Las cosas malas en realidad se reducen a una; que te aburres mortalmente. Nada nuevo, lo mismo ocurría con “La noche de los muertos vivientes” de Romero. Entiendo la importancia que tiene en la historia del cine de terror —y más concretamente en el género de zombies—, entiendo que sea un título de culto, pero señores míos, es una película muy aburrida.
Pues con “El carnaval de las almas” pasa lo mismo. Pero el hecho de que sean films poco entretenidos no les exime de ser títulos claves para el fantástico, precisamente por los otros atributos  positivos que poseen, que suplen los negativos.
Cuenta la historia de una mujer que tras sobrevivir a un accidente de coche, comienza percibir las cosas que suceden a su alrededor de una forma un tanto extraña. Tras llegar a un nuevo pueblo, la interacción con los habitantes se torna insoportable hasta que pronto es acechada por los espíritus de los muertos.
Curiosamente, y estrenada en programa doble junto con “The Devil’s Messenger” con Lon Chaney Jr., en su momento no obtuvo ni el más mínimo éxito, ni la más mínima repercusión, siendo el paso de los años el que la convirtió en el título de culto  hoy imprescindible para el aficionado.
La curiosidad radica en que su director Herk Harvey, director que se dedicaba a rodar películas educativas con fines promocionales, ideó esta historia de fantásmas un buen día que se dio un rulillo por un parque de atracciones que había sobrevivido a la segunda guerra mundial. Reunió la pasta que pudo y se puso a filmar la única película de ficción de su carrera en el corto espacio de tiempo que comprenden tres semanas.
Por otro lado, la verdadera fama mundial le viene a la película el día que George A. Romero la citó como una influencia a la hora de rodar “La noche de los muertos vivientes” al mismo tiempo que, ya en los 90, la citó asimismo el pesado de David Lynch como una de sus grandes influencias. Y a partir de ahí, todas las pajas mentales que se marcan los eruditos entorno a la película.
El posible parecido que pueda existir entre la composición de planos de esta película y los de “Psicosis” de Alfred Hitchcok, yo diría que no son más que una coincidencia, por mucho que el director británico tuviera las miras puestas en el cine de serie B.
Porque aunque el film nos pueda sugerir cierta maestría en las formas, la verdad es que es una película montada de aquella manera. A Herk Harvey se le veló un rollo entero de película cuyo material  contenía un buen número de escenas de esos espíritus haciendo de las suyas. Un material crucial que se perdió, y no se incluyó ya que solucionaron ese montaje con una chapucilla. ¿De verdad una chapucilla como esta va a ser una influencia real en todos esos cineastas de renombre? Yo creo que es “Cool” decirlo y ya está.
Sin embargo mi veredicto es favorable, porque salvo los momentos coñazo, que son muchos, si que es un film cuya importancia hace que nos sentemos a verla con interés, y que al final haya una o dos cosas que hagan que merezca la pena su visionado completo. Incluso se puede revisar con el paso de los años.
¿Lo mejor? Sin duda alguna, la actriz Candance Hilligoss ¡madre mía, qué buena estaba! No obstante, también hay que decir que derrocha carisma y su actuación se antoja como un elemento clave de la inquietud que destila la película. Sin embargo, tras rodar la película su representante dejó de representarla, por lo que le costó hacerse un hueco en la industria del cine. De hecho, tan solo llegó a rodar un par de películas más sin la menor relevancia. Una autentica pena. Qué rica estaba, y que gusto daba  verla.

miércoles, 28 de marzo de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "MI AMIGO EL EXTRATERRESTRE"

Louis de Funes, ni yo mismo entiendo muy bien el motivo, no es santo de mi deboción. No acabo de conectar con él como tampoco lo hago con nuestro Paco Martinez Soria. Supongo que en cierto modo, de Funes sería el equivalente gabacho.
Como fuere, de esta película, Naxo dió cuenta en su momento en esta reseña. Yo les dejo aquí con sus fotocromos.








lunes, 26 de marzo de 2018

PINK, EL ROSA NO ES COMO LO PINTAN

La película reciente que más me ha fascinado es esta producción Mexicana que en 2016 consiguió, por un lado, generar una polémica más que lógica, y por otro, pese a ser estrenada únicamente en dos o tres salas de barrios periféricos, ser un éxito de taquilla.
“Pink, el rosa no es lo que parece” es una película abiertamente homófoba del director Paco del Toro cuyo mensaje es del todo contundente.
Cuenta la historia de un matrimonio gay que tiene a bien adoptar a un niño. Este, no solo es víctima del buying en el colegio por tener dos papás, sino que será testigo de promiscuidad, adulterio, fiestas gays en casa y pornografía homosexualista. Por otro lado, sufrirá el acoso sexual  pederasta por parte de un amigo de sus padres. Todo esto traerá como consecuencia que el muchacho se volverá homosexual poco a poco al no tener ningún modelo heterosexual en casa, y que, por todas estas desgracias y depresiones, uno de sus padres decide dejar de ser homosexual porque para vivir así, mucho mejor estar muerto.
Por otro lado, una serie de doctores y compañeras de trabajo, intentan hacerle ver a un adinerado defensor de los matrimonios gay que está científicamente probado que no existe ningún motivo por el que el homosexualismo sea una tendencia de nacimiento y que va contra natura. Por más que él piensa lo contrario, al final ellos tienen réplica para todas sus exposiciones. Las consecuencias le harán cambiar de opinión.
Por otro lado es una película trampa, porque nos presenta el mundo gay como un mundo afable y simpático, procurando que el espectador empatice con los protagonistas, ese matrimonio gay que adopta. Sus amigos, dos locazas desmadradas y divertidas que no dejan de soltar chistes. Y  cuando ya todos nos caen de puta madre, llega el primer mazazo; uno de los amigos de la pareja protagonista se mete en la habitación del niño y comienza a decirle guarradas con la intención de follárselo.
Todo esto mostrándonos un ambiente homosexual que parece salido de una película de Almodóvar de los 80, basándose en el estereotipo, la locaza vieja y un entorno de promiscuidad exageradísimo en el que el niño ve como sus padres fornican, como uno de ellos no tiene problema de tirarse además a mujeres y todo es aparentemente perjudicial para su normal crecimiento. ¡Una pasada!
El mensaje, efectivamente es deleznable, pero por el tema que trata es normal que fuese un éxito en su país. Habrá gente que comulgue y otros que lo detesten, pero, eso sí ¡todos al cine!
Sinceramente, si no fuera por el trasfondo católico que esconde la película, porque todas sus teorías anti-homosexuales se basan en que dios no nos creó para chuparnos las pollas y follarnos los culos, los argumentos  que expone, razonados, casi, casi logran convencerme, por lo que es una película altamente peligrosa. Sin embargo, lo exagerado y la incoherencia de lo que sale por la boca de todos y cada uno de los personajes, no puedes tomártela en serio. Entre eso, que parece rodada por un subnormal, la inevitable estética de “home video” que se gasta y la comedia involuntaria, nos zampamos las dos horas que dura la película sin inmutarnos. Pero es que, además y al margen de homofobias, mensajes imposibles y dramas varios ¡está condenadamente entretenida! La verdad es que me lo he pasado muy, muy bien viéndola y, desde luego,  que sea un alegato homofóbico no es más que un aliciente. Seguro que a los homosexuales les encanta esta peli, si no la han convertido en suya directamente.
El elenco está compuesto de maricas viejas y operadas, presumiblemente gays en la vida real, que no se comprende muy bien como se prestan a hacer esto.
Dirige Paco del Toro, cuya otra película aquí reseñada, “La Santa Muerte” también me gustó y en la reseña leo que, ya por aquél entonces,  el director me parecía un  beato, pero con títulos tan estimulantes en su filmo como puedan ser “Drogadicto” o “S.I.D.A, síndrome de muerte” habrá que echar un ojo a todo lo que ha hecho.

viernes, 23 de marzo de 2018

EL CALLEJÓN

Antonio Trashorras, más conocido en su faceta de crítico de cine, tras firmar algunos guiones de éxito para películas como “El espinazo del diablo” de Guillermo del Toro, da el salto a la dirección con este “El Callejón”.
Cuenta la historia de una joven empleada de hotel, que una noche tiene que ir ha hacer la colada a una lavandería abierta 24 horas. Allí se encuentra con un individuo con el que todo apunta que va a haber un romance. Sin embargo, las cosas se complicarán hasta límites insospechados. Y contar más al respecto, sería hacer un gran spoiler.
No soy devoto del cine fantástico español del nuevo milenio, así como tampoco lo soy de esa moda que tan pronto vino, se fue, a la que llamaron cine “Low Cost”. Y a priori, esta “El Callejón”, adscrita a ambas corrientes, tenía todas las papeletas para que no me gustase.
Sin embargo, y tras unos títulos de crédito absolutamente marcianos que sirven únicamente para que podamos ver los rematadamente buena que está Ana de Armas, se nos introduce a los personajes y la cosa, milagrosamente, con apenas dos o tres actores y, prácticamente, un solo decorado, comienza a funcionar.
Con ello, no quiero decir, ni mucho menos, que nos encontremos ante una gran película; contiene efectos especiales infográficos muy cutres, y lo son precisamente por lo ajustado del presupuesto del que dispondrían. En ese sentido, para meter una mierda así, mejor prescindir de ella. No obstante, el maquillaje aplicado en los momentos con mayor horror acaba siendo resultones, por lo que sale la cosa comida por servida.
A favor también, diré que esa ambientación de tonos pop y coloristas, tan alejada de la que se supone que ha de tener una película de terror, me resulta edificante, distinta y rupturista, casi la mayor cualidad de la película que a nivel estético, planteada casi como una suerte de obrita de microteatro, pocas películas baratas se le asemejan.
A todo eso, le sumamos el placer que es para los sentidos poder ver a Ana de Armas para arriba y para abajo embutida en sus ceñidos vaqueros amarillos, que la historia es interesante y que Trashorras a preferido huir de un “quiero y no puedo” adaptándose a lo que tiene con dignidad, y tenemos una película la mar de entretenida, que pasa en un suspiro, y que lejos de bombardearnos con kilómetros de película vacíos y aburridos, se ventila todo en hora y cuarto, y nos vamos a la cama tan tranquilos.
Está maja.

miércoles, 21 de marzo de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "ESPADA Y SORTILEGIO"

También conocida como "Samurai, espada y sortilegio" o "El asesino de Shogun" aquí les dejo los fotocromos de esta película que ya reseñé en su momento aquí.









lunes, 19 de marzo de 2018

MY FRIEND DAHMER

Derf Backderf, historietista americano natural de Richfield, Ohio, tuvo la (mala) fortuna de asistir a clase en el instituto junto a un extraño chaval al que le gustaba matar animales, disolverlos en ácido y fingir ataques y convulsiones en medio del pasillo. Derf y su grupo de amigos, al verle rarito y un tanto siniestro, rápidamente le aceptaron en su grupo de amigos llegando incluso a unirse a él en lo que a fingir ataques se refiere y jalear lo que en un principio tan solo parecían excentricidades. Pronto formaron una pandilla muy molesta en los pasillos del instituto Revere High School.
Conforme pasaba el curso, el chavalito en cuestión se iba haciendo cada vez más hermético y acusaba pulsiones homosexuales que no acababa de aceptar del todo.
Este individuo resultó ser nada menos que Jeffrey Dahmer, el asesino de Milwaukee, uno de los asesinos en serie más sanguinarios de la historia a la par que uno de los más populares al que se le han dedicado no pocas películas, algunas de corte biográfico (“Dahmer”), otras de corte incluso paródico (“Gacy Vs. Dahmer”).
En 1991, cuando se descubrió el pastel sangriento que giraba en torno al individuo, a Bakderf no se le ocurrió otra cosa que contar sus experiencias adolescentes junto al carnicero de Milwaukee en un cómic book que le otorgó fama mundial ya que llegó a convertirse en un best seller, “Mi amigo Dahmer”, dibujado en 2012.
Así, era de esperar que la versión para la gran pantalla se realizara. Así, y adaptando el comic, “My friend Dahmer” cuenta un poco lo mismo que el cómic, solo que si este daba la versión de aquellos hechos desde un punto de vista ligeramente cómico, la película se toma el material un poco más en serio y al final resulta una especie de melodrama.
De corte absolutamente indie (de hecho lo es tanto que el cine indie corre el peligro de convertirse en una corriente paródica) “My friend Dahmer” lo que hace desde que empieza hasta que acaba, a pesar del interesante material que adapta, es aburrirnos hasta la saciedad como lo hacen  tantos otros films independientes autoconscientes de su condición. Insufrible esa cadencia interminable, esa música Folk suave que ilustra las imágenes, ligeramente sepiaceas y amarillentas, y esa tendencia al naturalismo en las formas y en las interpretaciones del elenco que llegan a crispar al espectador. De hecho, la producción, en un intento de ir de guay, se permite la licencia de ser rodada en la casa real donde se crió Dahmer, así como se intentó rodar también en el instituto donde Dahmer y Bakderf estudiaron, pero el colegio se negó en rotundo a esta oferta.
Por otro lado, es tan serena, que hasta los títulos de crédito son discretos, con una fuente arial que no rompa el “sosiego” que trata de desprender la película.
Y es que con el cine independiente americano, sobretodo con esta tendencia a que lo de “indie”, más que una situación de la producción acabe siendo un subgénero dentro de los parámetros del cine más artístico y de autor, nunca sabes lo que puede ocurrir; te puedes encontrar una película deliciosa como por ejemplo “Personas, lugares, cosas” y te puedes encontrar un bodrio como este, a pesar de la buena pinta —y credenciales— que previamente tenía.
Por supuesto, la película fue carne del festival de Tribeca el año pasado dónde se estrenó, inesperadamente, sin demasiado ruido, máxime cuando se trataba de uno de los guiones más interesantes de las listas negras de hollywood del año 2014, rescatado para la ocasión.
En el reparto, tenemos actores usuales de las películas indie como puedan ser Ross Lynch, visto también en “El tour de los Muppets” o Alex Wolff que pasea su inexpresivo rictus en películas como “Ni un pelo de listo” o “El Canguro”.
También se rescata a Anne Heche, lesbiana recalcitrante que no tuvo reparos en hacer de la tía buena en Hollywood cuando era lozana o de madurita cachonda en “American Play Boy” ya cuando pasó los 30, ahora, rondando los 50 ya le toca hacer de mamá. En este caso, lo es del personaje de Jeffrey Dahmmer.
El director de la cinta, Marc Meyers, indie hasta la médula, no cuenta en su haber con otra película que yo haya podido ver (o conocer) antes de esta. No parece especialmente interesante.
Por supuesto, los fans de lo truculento, olvídense de saciar sus instintos primarios con esta película, no van por ahí los tiros, panda de mentecatos. Aún así, contamos con un par de secuencias un tanto desagradables.

miércoles, 7 de marzo de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "ME OLVIDÉ DE VIVIR"

Haciendo un guiño a una de las canciones más populares de la época, "Me olvide de vivir" es una de las pocas películas que protagonizó Julio Iglesias, que por otro lado, yo nunca he visto. Así que a los posibles interesados en conocer mis pareceres sobre el filme en cuestión, les insto a que permanezcan atentos a este, su humilde blog. De momento conformense con los fotocromos.