sábado, 15 de agosto de 2026

CAOS EN ALTA MAR

Indudablemente los noventa fueron una década de oro para Chris Elliot. Y todo a raíz de su gran éxito televisivo, la serie "Get a life! / Búscate la vida" donde, a base de humor eminentemente absurdo, interpretaba a un auténtico cretino que era tan fácil apreciar como detestar. Justo, uno de los fans irredentos del producto respondía al -sobrevalorado- nombre de Tim Burton, por entonces en la cresta de la ola. Tal fue así, que se decidió a rodar un vehículo de lucimiento en formato largometraje para el ahora demandado Elliot. Le encargó un guion a él y a Adam Resnick, co-creador y escribiente habitual de "Get a life!", quienes, básicamente, confeccionaron algo así como un capítulo más extenso de lo normal en el que un personaje igualmente cretino iba a vivir surrealistas aventuras de regusto Burtoniano, a base de muchísima fantasía... aunque, eso sí, llevadas al terreno de la comedia excéntrica. La cosa andaba ya sobre ruedas cuando Burton recibió la oferta para dirigir su mejor película, "Ed Wood", y no pudo resistirse. Decidió abandonar... a medias. Finalmente quedó como co-productor, cediendo las riendas de la dirección a Resnick. Pero eso no importa, porque el film en cuestión, "Cabin Boy" (fantásticamente titulado en España "Caos en alta mar"), rezuma Timburtonismo por todos sus poros... al lado, claro está, del inevitable Chriselliotismo.
Un niño rico, tremendamente gilipollas y detestable, termina formando parte de la tripulación de un sucio pesquero compuesto de marineros paletos. Sin quererlo ni beberlo, se adentrarán en una especie de triángulo de las Bermudas repleto de peligros que, de paso, servirán al imbécil del protagonista para ganarse el respeto de sus compañeros, encontrar el amor y, de paso, madurar.... más o menos.
He leído varias reseñas donde se compara "Cabin Boy" con "El motín del Caine" o "Moby Dick". Sin embargo, incomprensiblemente ninguna hace alusión a, creo yo, influencias mucho más lógicas dada la presencia de Tim Burton y, esencialmente, la trama: las aventuras de "Simbad". Incluso "Jasón y los argonautas". ¿Por qué lo digo? pues porque, comedia a un lado, el film gasta un buen chorro de pura fantasía aventurera con criaturas monstruosas (animadas por un stop-motion muy Harryhauseniano), gigantes amenazadores (en este caso, y de forma hilarante, presentado en la forma de un correcto vendedor de electrodomésticos, ahí con traje y todo), sensuales mujeres de seis brazos, una isla misteriosa... en fin, que sí, que la sombra del director de "Eduardo Manostijeras" o, sobre todo, "La gran aventura de Pee-Wee" (con la que, de manera muy velada, podríamos hacer conexiones, como el hecho de tratarse del traspaso a la gran pantalla de un exitoso y televisivo comediante extravagante), es muuuy alargada. Por su parte, Chris Elliot aporta todo lo demás, un sentido del humor increíblemente estulto, delirante y ridículo que, sin embargo, funciona. A ver, la película no es un dechado de genialidad, pero desde luego entretiene, hace reír, incluso sorprende, en parte gracias a que a duras penas alcanza los ochenta minutos (choca saber que en una primera versión era más larga, pero los implicados -una "Touchstone Pictures" muy descontenta con lo que se llevaban entre manos- decidieron animar el ritmo quitándole escenas. Tuvieron que ser muchas dada la ajustada duración final).
El reparto viene cargadito de caras familiares y algún cameo curiosísimo: Brian Doyle-Murray (en "Get a life!" interpretaba al antagonista de Chris Elliot, su vecino ex-policía), Brion James, Melora Walters (con un currículum donde localizamos títulos de solera como "El club de los poetas muertos" y "Magnolia", pero lo que me ha llamado la atención es que pudo montárselo para salir también en "Ed Wood" y, previamente, se había dejado ver por "America's Deadliest Home Video", debut en la dirección del "amigo de este blog" Jack Perez), Mike Starr, un sorprendente Russ Tamblyn (a pesar de que el subproducto era entonces su terreno natural, tuvo algo de relumbrón durante los noventa gracias a "Twin Peaks"), David Letterman (el famoso presentador de "Late Night", donde Chris Elliot y Adam Resnick tenían plaza fija), Alfred Molina y Ricki Lake (otorgando mucha vida al mascarón de proa del barco pesquero e irreconocible tras la abundante capa de látex).
"Caos en alta mar" fue un señor fracaso allí en los USA. Era demasiado extraña para satisfacer a un público amplio. Al resto del mundo llegó en formato vídeo y Elliot rara vez volvió a ser fichado como protagonista. Pero sí resultó un buen secundario en comedias de éxito como "Vaya par de idiotas" y "Algo pasa con Mary", de los Farrelly, la horrorosa "El profesor chiflado 2" o "Scary Movie 2", donde se marcó un papel icónico como el siniestro criado de mano deforme (retomado recientemente en la chorrísima nueva entrega de la franquicia) y, más o menos, ahí ha seguido desde entonces. Por su parte, Adam Resnick quedó tan tocado que no volvió a intentarlo como director, centrando totalmente sus capacidades en darle a las teclas. Suyos son los libretos de "Combinación ganadora" y "Smoochy".