
La academia recoge una nueva promoción, justo en el momento en el que la alcaldesa decide cerrar una de las dos. Un comité evaluador decidirá cual se mantendrá a flote. En esta nueva promoción se incorporan dos nuevos cadetes que ya aparecían en la segunda parte, pero aun no eran policias: Zed (Bobcat Goldthwait) el líder de la banda criminal aquí ingresa en el cuerpo (¿no se supone que debería estar en la cárcel?, ¿que con esos antecedentes, sería imposible ingresar? Es precisamente este sentido de la anarquía, la que hace que esta saga sea tan particular y maravillosa), al igual que Sweetchuck (Tim Kazurinsky) el propietario de la tienda de lámparas, que nuestros polis destrozan en el segundo film. Dos de los personajes a posteriori más queridos por el publico. También se recupera la presencia de la (ahora) Teniente Callahan.
La película es bastante superior a su predecesora, está a la altura de la primera, eso si, ya tan alocada como recordamos, plagada de gags, esta vez bastante efectivos (el Comandante Lassard matando una mosca en la cara de una señora... ¡mítico!) y con una estructura que ya no cambiaría en el resto de la saga, a pesar de ese giro argumentalmque, al menos yo, no logro comprender, aunque a fin y al cabo, ¿qué mas da? La cosa sigue funcionando a la perfección.
Jerry Paris se encargaría de la dirección por segunda y ultima vez, pues poco después del rodaje fallecería dejándonos dos pelis de la franquicia y una tonelada de series y telefilmes.
Jerry Paris se encargaría de la dirección por segunda y ultima vez, pues poco después del rodaje fallecería dejándonos dos pelis de la franquicia y una tonelada de series y telefilmes.