
En "C.O.P.S. Fuerza Futura" la policía es una entidad privada, el malo el dueño de una corporación implacable y, a falta de presupuesto para un traje de robot de cuerpo entero, aquí nos obsequian con una mano cibernética que el prota, un desganadísimo, aburrido e inflado David Carradine (exactamente igual que en "Warlords"), utiliza en los momentos que más la necesita (y no, olvídense de chistes sobre onanismo, que a los muertos hay que respetarlos). El caso es que el personaje en cuestión se encabezona en proteger a una presentadora de televisión que todos se quieren cepillar y bla, bla y bla.
Naturalmente, todo parecido con el maravilloso clásico de Paul Verhoeven, queda ahí. "C.O.P.S. Fuerza Futura" es un coñazo de aúpa, y no hay nada más triste que una peli de acción aburrida, estéticamente plana y chaposa. David A. Prior es incapaz de mover la cámara con gracejo y de darle alguna clase de ritmo y vigorosidad a esta cosilla tan insípida y olvidable, carente incluso del encanto que algunas pelis de parecido calibre pueden tener.
Ni siquiera el momento en que la mano mecánica y en pleno vuelo le manda un gesto de complicidad buenrollista a Carradine es motivo suficiente para zampársela.
Y sin embargo, hubo secuela, "Future Zone" que, según dicen, al menos es más risible. No sé qué creer, la verdad.