
Esta biografía se editó hace ya trece años, escrita por un Tony Leblanc de 78. Claro, había que hacerla, no fuera que se muriese… quien le iba a decir al abuelo, con la cantidad de operaciones que ha tenido (por culpa de un terrible accidente automovilístico del que se nos darán detalles en el libro) que trece años después todavía iba a estar vivo y dando guerra. Desde luego, Leblanc es Iron Man.
Pero si míticas son sus películas, Tony Leblanc, se considera un hombre de teatro, y por eso, su biografía se centra bastante más en esta faceta suya que en la de actor (y director ocasional) de cine. Repasa su vida en el teatro, sin embargo, su filmografía la obvia en demasía. Apenas un par de anécdotas sobre los rodajes de las películas más míticas, y también sobre las que más detesta.
Por lo demás, mucho teatro, y pocas estridencias. Porque ¿Qué vida apasionante ha podido llevar un hombre que ha tenido ocho hijos?.
Ahora bien, a pesar de no hablar apenas de lo que nos interesa, que es su cine, la lectura engancha igualmente. El Señor Leblanc, tiene una escritura ágil, poética en algunos momentos, chabacana en otros, pero, va al grano, no se anda por las ramas, y nos cuenta todo, esquivando detalles sordidos y/o escabrosos en menos de 300 páginas. Y tras leerlo, nos quedamos tan contentos, oiga…
A destacar, sobretodo, por su desconocimiento para mí, su etapa como promotor de boxeo, porque el Señor Leblanc, a parte de actor fue boxeador, futbolista, empresario y promotor de boxeo, en la que nos cuenta con pelos y señales, como los estadounidenses, le quisieron contratar en un tongo para que Urtain se enfrentara a Mohamed Alí, y le venciese… Fascinante.
Así que una lectura muy amena y recomendable, y de la cual tiraron unas cuantas ediciones, así que si aún lo encuentran por ahí, no pierdan el tiempo y háganse con ella. Merece la pena.