Cuando estuve en San Francisco el año pasado, y me pasé la mañana hurgando entre las estanterías de Amoeba Records, además de un par de discos de rap, lógicamente, también me compre una serie de películas a buen precio en DVD. Todo lo que me llamaba la atención por raro o extravagante se vino conmigo para España. Por supuesto, el siguiente producto, por lo que sea, me llamó la atención. Se trataba de un recopilatorio de cortos en DVD cuya caratula lucía caligrafía asiática. Obviamente lo de las letras chinas (o lo que coño fuera) se trataba de una "trolleada", porque en la parte posterior del estuche venía el texto en inglés y por las fotografías se veía claramente que los actores eran norteamericanos de dedos morcillosos y grasientas camisetas de propaganda.
Una vez en mi hogar, el DVD en cuestión se quedó descansando en mis estanterías hasta que esta semana me dio por verlo.
Se trata de un disco donde se recolectan todos los cortos de Richard Kyanka alias “Lowtax”, en concreto, el que capitaneaba el recopilatorio es el híper popular “Doom House”.
Richard Kyanka no fue en absoluto un cineasta (ni tan siquiera era un cinéfilo); era un individuo de ideología un tanto ambigua que creó una popular web de entretenimiento en Internet a finales de los 90, “Something Awful”, que generó una cantidad obscena de suscriptores —además de pago— y sería pionera en ese tipo de comunidades de haters y vírgenes resentidos tipo “4cham” con la que, además, tenía cierta vinculación. Kyanka forma parte de esa serie de gentucilla que, sin una conexión a Internet, solo serían pasto de las ratas. Para que me entiendan, el tipo de entretenimiento que generaba estaba destinado a un público potencialmente Incel. Y le fue bastante bien con eso. Además, fue uno de tantos “showmans” en el mundo que se subió a un ring a boxear con Uwe Boll. Fue noqueado por el alemán en apenas un par de segundos.
Como fuere, cuando me dispuse a ver qué demonios contenía el DVD que tenía entre mis manos, no sabía nada de este individuo.
Me siento a ver “Doom House” y me encuentro con un cortometraje eminentemente amateur muy acorde a los tiempos que corrían, la era pre-digital, con las Mini-DV copando el mercado, unos traqueteos de cámara a priori fascinantes y una no-técnica que, en principio, me estaba agradando bastante. También el chaval que aparecía ante la cámara (el propio Kyanka) parecía no tomarse muy en serio nada de lo que ahí ocurría ofreciendo sobreactuaciones desmedidamente exageradas y, en definitiva, en cierto sentido me recordaba bastante a lo que en un momento dado podía hacer yo con mi vídeocamara justo en aquella época. Pero pronto veo que la actitud con la que afronta su material no es la misma, y me encuentro con algo que ya me hizo chirriar, errores de raccord introducidos de manera intencionada. La primera vez te hace dudar. En la siguiente, vemos como cambia de posición una gorra para hacer hincapié en esa "mala continuidad" y que sirva a su vez de gag cómico. Aparece otro personaje y ya de repente la cosa se torna una competición por ver cual de los dos es más subnormal, además de advertir cierta mala baba en sus intenciones.
La cosa va de un individuo que, tras morir su mujer, decide comprarse una casa enorme. Allí hay una especie de figurita maldita, que hace que se generen poltergeist a su alrededor. Un policía le ayudará a esclarecer el misterio.
Tras quitar el corto me vi el resto, compuesto la mayoría de ellos por versiones de animación flash de este primero, y comprendí que, efectivamente, no estaba ante la obra de un aficionado al cine que le gustaba esputar en vídeo sus propias creaciones, sino ante el enésimo director amateur de la era MySpace (¿Recuerdan Exclusively Yours?) que rueda cortos solamente como contenido que agregar a su página web. Pero además, este “Doom House” parecía ser más o menos una befa hacia las producciones amateur efectuadas por auténticos aficionados. En definitiva: una gracieta, un chascarrillo, una chorrada para la página web, una cosa del momento que se queda ahí. Un motivo más para odiar a todos estos vírgenes.
Sin embargo, Kyanka tenía una gran comunidad de fans que consumía cualquier chorrada que se subiera a “Something Awful”, por lo que el corto tuvo un éxito tremendo entre ratillas de sótano que todavía lo veneran a día de hoy y, en consecuencia, rodó más cortos, todos variaciones de este primero. Y le dio bombo a la tontería hasta que esta dejó de funcionar, el corto amateur de MySpace pasó de moda y a otra cosa mariposa. “Doom House” era carroña para un tipo de público carroñero y tan despreciable como el autor del corto mismo, la máxima carroña. Esta gente hace parecer a individuos como Coolduder y compañía experimentados cineastas y consumados folladores.
Al margen de todo esto, Richard Kyanka era el prototipo del Incel. Su vida alrededor de la red se complicó sobremanera. Ganó miles de dólares con su cotizada empresa gracias a las suscripciones de sus adeptos, que fueron los mismos que se lo comieron cuando comenzó a circular por esas redes de nicho que le curtía el lomo a su mujer con asiduidad. Esto generó todo tipo de controversia y, ante la presión, Kyanka vendió “Somethin Awful” a otra compañía, YOSPOS, que en cuanto la tuvo en su poder, decidió banearle para que no pudiera entrar ni tan siquiera visitar los foros.
Entre unas cosas y otras, en 2021 Richard Kyanka se suicidó, y volvió a estar de actualidad. En consecuencia, se reactivó de nuevo la demanda de “Doom House”, con cientos de comentarios en Youtube en los que los fans recuerdan al tipo con excesivo cariño y hacen hincapié en lo muy felices que les hizo este cortometraje. Ahora ya daba igual que fuera un maltratador, era un muerto al que honrar en las redes sociales, que es una de las tendencias más repugnantes que a día de hoy ha dado Internet. Y es que así funciona esto.
Como fuere, el corto es eso, una chorrada hecha por y para garrulos, sin ningún valor “trash”—y no digamos ya cinematográfico— de sabor efímero y concebido en un momento muy concreto de la historia, la década de los dosmiles, y que con la misma fuerza que pudiera irrumpir, se esfumó, porque al final, estas no dejan de ser producciones que tienen más que ver con Internet que con el cine y, en resumidas cuentas, no interesan a nadie.
Aunque, al menos, han servido para la reseña de hoy.
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lunes, 12 de febrero de 2024
viernes, 17 de febrero de 2023
EXCLUSIVELY YOURS
Mike Finch es uno de tantísimos directores amateur de la era del MySpace. Y digo uno de tantos porque, con la democratización de los materiales audiovisuales, y a tiempo vista, me doy cuenta de que si podíamos considerar el genuino cine amateur un subgénero, es uno que recientemente ha fallecido y que a mediados de los 2000 tuvo su momento de mayor repercusión y bonanza.
Actualmente, la figura del cineasta amateur ha muerto porque con el acceso a la tecnología y las maneras de llegar al público en Internet ha provocado una criba natural, es decir, los jóvenes con inquietudes audiovisuales hoy en día se han decantado por crear contenidos como youtubers o tiktokers, que es lo que consume el público y lo que, en cierto modo, da pasta.
El cine convencional está respirando sus últimos estertores, así que imagínense el amateurismo. Hoy carece de valor hacer una película en vídeo porque todo el mundo tiene un dispositivo HD en el bolsillo y es absurdo hacer un corto o un largo cuando es más fácil grabarte el careto cagándote en dios y subirlo a la red rápidamente. La respuesta es inmediata. Ergo, la figura del cineasta amateur está en vías de extinción. O al menos la de aquellos que buscaran algo más que satisfacer sus pulsiones creativas; en lo relativo al reconocimiento o popularidad que se pudiera obtener a través del medio, es mucho más fácil y obvio tirar por la vía virtual.
Sin embargo a mediados de la década de 2000 no había avanzado tanto la tecnología y estaba todo lleno de cineastas amateur y bloggers —hoy también en vías de extinción por razones idénticas a las del cine amateur—. De hecho existía una suerte de red social primigenia de escasa utilidad llamada MySpace que, en principio, volvía loca a la gente. Los aspirantes a creadores se abrían un MySpace con cualquier excusa, de hecho, me apostaría la vida a que muchos de los cineastas amateur de aquella época lo eran solamente porque aún no existía el concepto “youtuber” y necesitaban una excusa para incluir contenido en su MySpace. Y Mike Finch, director de este “Exclusively Yours”, tiene pinta de ser uno de esos, un directorcito de la era MySpace.
Finch tenía su propia productora, Magicpantz, y operaba en 2007 en MySpace. Rodó esta película, promocionó su productora en la red social de marras y, una vez lanzada en formato DVD-R, nunca más se supo de él. De hecho, encontrar algo de información del susodicho después de entonces es una tarea harto difícil.
Y todo parece indicar que este tipo usó la red social para autopromocionarse, hizo la película con la misma intención —la de hacerse famoso— y como no lo consiguió, su proyecto fue languideciendo hasta desaparecer, ergo, rodó una película con el fin de tener contenidos con los que poder actualizar su MySpace. Si el Mike Finch de 2007 fuera un joven a día de hoy, no habría hecho una película amateur, sino que se habría hecho youtuber (o peor todavía, director amateur reciclado a youtuber) porque es el medio natural de estos individuos.
¿La película? Muy mala. Influenciado por Mike Judge y su “Trabajo basura”, Finch se casca una comedia negra rodada en un solo escenario (una oficina improvisada con atrezzo de aquí y de allá) en torno a la vida en ambiente oficinista donde el muy osado, además de dirigir y de componer la banda sonora, se casca ¡tres papeles distintos como protagonista! Vamos, un “yo me lo guiso, yo me lo como” en toda regla. La cosa circula alrededor de las envidias de unos y de otros en la oficina o el mal trato que reciben los cargos menores por parte del jefe. Todo conversaciones eternas, todo grabado sin chispa alguna y montado con demasiada poca destreza. El aburrimiento se apodera de uno a los pocos minutos de película y lo único que podemos decir a su favor es que es demasiado tosca, demasiado cruda, demasiado amateur. Pero la película entera carece de alma y se nota que no hay ni un ápice de afición (pasión) en el material grabado. Mecánica. Robotizada… al fin y al cabo es un producto concebido para mantener vivo un MySpace…
Desde luego, verla es hacer un esfuerzo porque ni tan siquiera suscita algo de curiosidad, pero del mismo modo que no se le niega un cigarrillo a un condenado a muerte, no le niego un visionado a un producto al que probablemente todo el mundo se lo negará. Y he aquí, por los restos, mi respectiva reseña.
Como Mike Finch descubra que un individuo en España ha puesto verde su película (y puesto en tela de juicio el amateurismo internacional en general suscitado por ella) 15 años después de haberla rodado, va a flipar colorines.
Actualmente, la figura del cineasta amateur ha muerto porque con el acceso a la tecnología y las maneras de llegar al público en Internet ha provocado una criba natural, es decir, los jóvenes con inquietudes audiovisuales hoy en día se han decantado por crear contenidos como youtubers o tiktokers, que es lo que consume el público y lo que, en cierto modo, da pasta.
El cine convencional está respirando sus últimos estertores, así que imagínense el amateurismo. Hoy carece de valor hacer una película en vídeo porque todo el mundo tiene un dispositivo HD en el bolsillo y es absurdo hacer un corto o un largo cuando es más fácil grabarte el careto cagándote en dios y subirlo a la red rápidamente. La respuesta es inmediata. Ergo, la figura del cineasta amateur está en vías de extinción. O al menos la de aquellos que buscaran algo más que satisfacer sus pulsiones creativas; en lo relativo al reconocimiento o popularidad que se pudiera obtener a través del medio, es mucho más fácil y obvio tirar por la vía virtual.
Sin embargo a mediados de la década de 2000 no había avanzado tanto la tecnología y estaba todo lleno de cineastas amateur y bloggers —hoy también en vías de extinción por razones idénticas a las del cine amateur—. De hecho existía una suerte de red social primigenia de escasa utilidad llamada MySpace que, en principio, volvía loca a la gente. Los aspirantes a creadores se abrían un MySpace con cualquier excusa, de hecho, me apostaría la vida a que muchos de los cineastas amateur de aquella época lo eran solamente porque aún no existía el concepto “youtuber” y necesitaban una excusa para incluir contenido en su MySpace. Y Mike Finch, director de este “Exclusively Yours”, tiene pinta de ser uno de esos, un directorcito de la era MySpace.
Finch tenía su propia productora, Magicpantz, y operaba en 2007 en MySpace. Rodó esta película, promocionó su productora en la red social de marras y, una vez lanzada en formato DVD-R, nunca más se supo de él. De hecho, encontrar algo de información del susodicho después de entonces es una tarea harto difícil.
Y todo parece indicar que este tipo usó la red social para autopromocionarse, hizo la película con la misma intención —la de hacerse famoso— y como no lo consiguió, su proyecto fue languideciendo hasta desaparecer, ergo, rodó una película con el fin de tener contenidos con los que poder actualizar su MySpace. Si el Mike Finch de 2007 fuera un joven a día de hoy, no habría hecho una película amateur, sino que se habría hecho youtuber (o peor todavía, director amateur reciclado a youtuber) porque es el medio natural de estos individuos.
¿La película? Muy mala. Influenciado por Mike Judge y su “Trabajo basura”, Finch se casca una comedia negra rodada en un solo escenario (una oficina improvisada con atrezzo de aquí y de allá) en torno a la vida en ambiente oficinista donde el muy osado, además de dirigir y de componer la banda sonora, se casca ¡tres papeles distintos como protagonista! Vamos, un “yo me lo guiso, yo me lo como” en toda regla. La cosa circula alrededor de las envidias de unos y de otros en la oficina o el mal trato que reciben los cargos menores por parte del jefe. Todo conversaciones eternas, todo grabado sin chispa alguna y montado con demasiada poca destreza. El aburrimiento se apodera de uno a los pocos minutos de película y lo único que podemos decir a su favor es que es demasiado tosca, demasiado cruda, demasiado amateur. Pero la película entera carece de alma y se nota que no hay ni un ápice de afición (pasión) en el material grabado. Mecánica. Robotizada… al fin y al cabo es un producto concebido para mantener vivo un MySpace…
Desde luego, verla es hacer un esfuerzo porque ni tan siquiera suscita algo de curiosidad, pero del mismo modo que no se le niega un cigarrillo a un condenado a muerte, no le niego un visionado a un producto al que probablemente todo el mundo se lo negará. Y he aquí, por los restos, mi respectiva reseña.
Como Mike Finch descubra que un individuo en España ha puesto verde su película (y puesto en tela de juicio el amateurismo internacional en general suscitado por ella) 15 años después de haberla rodado, va a flipar colorines.
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