sábado, 17 de octubre de 2026

COHEN 87 (LA ISLA DE LOS VIVOS + BEST SELLER)

LA ISLA DE LOS VIVOS: Tercera, tardía y última entrega de la famosa saga del bebé asesino (Ya saben, "Estoy vivo" y "Sigue Vivo") perpetrada, como todas, por el inefable Larry Cohen (en 2009 hubo un remake de la original por parte de otro mindundi. Que no se la recuerde resulta altamente sospechoso).
Aquí, el afligido padre de una de las criaturas convence a las autoridades de que en realidad son inocentes y merecen disfrutar de la vida en lugar de ser cazadas. Se decide pues que habitarán una isla solo para ellas. Todo va bien hasta que, pasados cinco años, una expedición acude al lugar con el fin de estudiar su evolución. Los monstruos han crecido, se han relacionado e incluso parido sus propias crías. Tras la consabida escabechina pondrán rumbo a la civilización donde... en fin, todo se volverá aún más delirante.
Aunque para delirios, los interpretativos de un habitual del clan Cohen, Michael Moriarty (lo lógico es que el padre traumado fuese el mismo de las entregas previas, John P. Ryan, pero por entonces Larry Cohen le debía tanta pasta que no se atrevía a llamarle, mucho menos proponerle un nuevo proyecto), al que el director deja improvisar y soltarse alegremente, sobre todo durante la segunda mitad del film, donde casi parece otro personaje (uno muy irritante y estúpido al que no querrías a tu lado) si lo comparamos con sus intervenciones previa y posterior, mucho más comedidas y dramáticas. ¿Afecta ello al film? No demasiado. En realidad tenía muy pocas esperanzas cuando me senté frente a "La isla de los vivos" (no lo hacía desde mi primera vez, con resultados altamente decepcionantes, cortesía del vídeo-club y "Warner Home Video") y, sin embargo, lo pasé bastante bien y, en fin, me funcionó. Larry Cohen pone toda la carne en el asador y aplica su incontestable capacidad de -haciendo otra metáfora alimenticia- dar la vuelta a la tortilla hasta tropecientas veces, logrando que el petate quede razonablemente imprevisible, nunca sepas muy bien por donde te llevará y con qué te descolocará, evitando así el inmisericorde aburrimiento que, sin dudarlo, habría sido en manos de cualquier otro cineasta.
No esperen altas dosis de sexo y violencia, porque no. De lo primero, prácticamente nada. De lo segundo, en sus justas dosis. Los efectos especiales se resuelven como buenamente pueden. A ratos los bebés son puro stop-motion y, a otros, tíos disfrazados. Pero eso es lo de menos, como digo el fuerte de Cohen son las letras y las exprime para compensar todas las carencias propias de un montante ajustado.
Sí hay ciertas cosas que llaman la atención, desde luego. Por ejemplo, la escena de introducción, con el crudo parto dentro de un taxi. Volveremos a verla no mucho después en la quinta aventura de "Harry Callahan" -"La lista negra"- como una de las terribles películas que firma el personaje de "Peter Swan". También hay helicópteros que estallan en medio del aire solo porque el piloto es atacado por uno de los monstruos bebé. Y un club punk la mar de hilarante, donde suenan dos coplas medianamente decentes -de autoría desconocida- y vemos nada menos que a Dawn Wildsmith, entonces pareja y musa de Fred Olen Ray, y a Gladys Portuguese, futura Doña Van Damme, luciendo ambas pintas de esas ridículas propias del que confunde punk con new wave y goticismo, otorgando a tan extraña mutación la capacidad de expandir la maldad injustificadamente, porque así es como debía ser entonces.
El reparto principal está a la altura de una empresa tan medianamente marciana. Karen Black interpreta a la madre del monstruo. Gerrit Graham (RIP) es un fiscal que se pirra por exterminar a los bebés. Laurene Landon una prostituta que ejerce con camisón -adelantándose a algo muy común en el cine actual-. Desconozco si entonces todavía era pareja de Larry Cohen, lo que daría sentido al dato. La guinda la pone papelito para el famoso director y guionista de comedia, Neal Israel, medio-oculto tras el alias de Neal Isreal.
BEST SELLER: El mismo año que Larry Cohen dirigía "La isla de los vivos", 1987, se estrenaba este thriller de John ("El ex-preso de Corea", "Encerrado", "Buscando Justicia", "Juego Mortal") Flynn basado en un guion de aquel. Y se nota su mano, ya lo creo, jugando con sendas ambigüedades que le dan al todo cierta frescura y razonable originalidad. Aquí la cosa va de un policía que, paralelamente y a raíz de una mala experiencia, muta en novelista de éxito. Un día se le aproxima un tipo con intención de protagonizar su siguiente obra ya que, explica, fue el despiadado sicario de un ahora famoso, respetado y poderoso gerifalte de una gran corporación al que desea desenmascarar y/o eliminar. La mitad de la película se centrará en los intentos que hace el asesino por convencer al poli/novelista de que dice la verdad y las consecuencias de todo ello cuando el magnate de doble cara se entere y decida pararles los pies.
Bien, a la simple y cruda realidad de que estamos ante un thriller intenso, sobrio, vibrante, muy de su época y perfectamente consumible, hay que incorporar -como virtud extra- las ya mentadas, aplaudidas y siempre admiradas -por mi- capacidades de Cohen a la hora de romper ciertos esquemas. En "Best Seller" el sicario es retratado en toda su humanidad (cuando visita a su familia) y casi como un auténtico héroe justiciero (sobre todo el clímax final), a la par que nos muestran lo hijoputa y despiadado que puede llegar a ser en secuencias de las que únicamente es testigo el espectador. El poli protagonista nunca tiene noticia de ellas, ni las tendrá a lo largo del metraje.
Completan el cuadro actorazos tan únicos y carismáticos como Brian Dennehy (poli/escritor), James Woods (asesino) y sendos segundones perfectamente reconocibles del calibre de Paul Shenar (luciendo la maravillosa voz de Constantino Romero), Charles ("El legado del diablo") Tyner, el todoterreno Branscombe Richmond o Mark Venturini (cabecilla de los punks en "El regreso de los muertos vivientes" y demente con malas pulgas en el quinto "Viernes 13").