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sábado, 21 de noviembre de 2020

LA FURIA

No deja de ser paradójico que John Farris escribiera la novela de "La Furia" motivado por el éxito de la precedente "Carrie" de yasabesquien. Y que cuando "La Furia" pasó a las pantallas de cine, la dirigiera Brian De Palma que hizo tres cuartos de lo mismo con el libro de Stephen King. Y encima, para rematar la jugada, la chavala con poderes mentales de "La Furia" está interpretada por Amy Irving, que en "Carrie" daba vida a la única superviviente de la masacre final. Una muestra de carriexploitation infligida por el director de la película que lo originó. Curioso.
Pero "La Furia" queda muy lejos de las excelencias técnicas y artísticas de la estupendísima "Carrie", aunque únicamente las separe un añito. De hecho, en la filmografía de De Palma van correlativas. Yo la recordaré toda la vida por una escena concreta. Una que me horrorizó hasta límites insospechados cuando la vi en vídeo a finales de los ochenta. Entonces andaba adentrándome lenta, precavida pero inexorablemente en el maravilloso mundo del cine de terror, abierto a sorpresas y, sobre todo, dispuesto a pasar miedo. Así que el visionado de "La Furia", que es más un thriller -incluso con sus escenas de acción- que una de miedo propiamente dicha, no estaba resultando excesivamente tortuoso.... al menos hasta el desenlace. No lo voy a destripar aquí, pero los que la han visto saben perfectamente de lo que hablo. Tal fue la impresión, que salí corriendo pasillo abajo, blanco como la lefa, para recuperar oxígeno y que mi corazón rebajara la cantidad desorbitada de palpitaciones. Un auténtico semi-trauma que me acompañará hasta el fin de mis días. Y no es pa menos, revisada ayer noche puedo corroborar que ese momento continúa siendo tremendamente potente, en parte gracias a la intensa partitura que lo acompaña, cortesía de un John Williams que venía de petarlo con "La guerra de las galaxias" y seguiría produciendo lo mejor de su cosecha los años siguientes.
La trama de "La Furia" gira en torno a una agencia secreta interesada en fichar chavales con poderes mentales para usarlos como armas. Con la excusa, se apropian del hijo de un ex agente de la CIA quien, tras escapar de la muerte, se dedicará en cuerpo y alma a recuperar al retoño. Por otro lado, una chavala descubre que dispone de tremendas capacidades telepáticas, tanto como para conectar con el hijo secuestrado y, por tanto, poder ayudar al ex agente en su búsqueda. Al final todo estallará -además de verdad, jur, jur, jur!!- en un dramón salpicado de rojo.
A ver, la historia es interesante y la peli tirando a entretenida, no digo que no, pero es cierto que De Palma se apoya mucho, demasiado, en los diálogos. Hay un exceso de "bla bla" con eventuales pero notables escenas de acción y violencia. Tal vez John Farris no pudo evitar dejarse llevar por su naturaleza escribiente mientras convertía la novela en un guion cinematográfico. Con todo, es perfectamente consumible (en parte gracias a la época que se hizo), aunque no está entre lo mejor de De Palma, desde luego.
El reparto es impresionante. Desde los roles principales, pasando por los secundarios, los muy secundarios e incluso hasta los extras. Ahí va la lista completa (salvo Amy Irving): Kirk Douglas, John Cassavetes, Charles Durning, Carrie Snodgress (anduvo por "El jinete pálido" y dio vida a la mala malísima de "La ley de Murphy"), Fiona Lewis (reconocible por su papel de villana en "El Chip Prodigioso"), Andrew Stevens (cuya prometedora carrera terminó estancada entre productos televisivos y subproductos de género), Rutanya Alda (la madre sufriente de "Amityville 2"), el habitual De Palmero William Finley, un delgado Dennis Franz (que repetiría con el director, pero cuyo rostro se hizo especialmente popular por su papel de policía cabezón en "La jungla 2 (Alerta Roja)"), una jovencita Daryl Hannah y, según "la secretaria", Jim Belushi no acreditado haciendo de vagabundo. Destacar también la presencia de Hilarie Thompson, futura esposa de un habitual de este blog, Alan Ormsby.
En el tema efectos de maquillaje, tres monstruos: Rick Baker + Rob Bottin + Greg Cannom.

miércoles, 26 de junio de 2013

LA CASA DE LOS HORRORES

No deja de ser reveladoramente divertido que en el póster original de "La casa de los horrores", estupendamente titulada "The Funhouse" en su versión original (es decir, "La casa de la diversión", por lo visto en España éramos más paletos y necesitábamos un título más directo), figure un slogan que dice: "Una buena película de horror a la "vieja escuela"!". ¿Lo ven?, todo es cíclico. Hoy día films como "Hatchet" se anuncian -engañosamente- como "terror del de antes, del bueno", refiriéndose al de los años 80. Y las películas de terror de los 80, esas que actualmente consideramos clásicos intocables e inmejorables, utilizaban la misma táctica, refiriéndose vaya usted a saber a qué época. Los eruditos afirmarían sin rubor (y más teniendo en cuenta el origen de su director) que la cita apunta a los años 70. Pero amigos, en 1981, año de producción de "La casa de los horrores", los 70 aún estaban recientes. No eran "vieja escuela" para nada. Y, después de todo, el film chupa del lenguaje cinematográfico instaurado justamente durante dicha década. Mucho me temo que ese slogan se refiere a los clásicos, los de la "Universal" en blanco y negro, teoría esta corroborada por la continua presencia del monstruo de Frankenstein a lo largo de "The Funhouse", ya sea en un televisor, en formato póster o, ya directamente, como disfraz que, para más señas, luce el monstruo asesino del film (y porque "Universal" es quien produce el pifostio).
Considerada por buena parte del fandom -me incluyo- como una de las mejores películas de Tobe "La matanza de Texas" Hooper (seguramente sea su último título realmente digno, de verdad, sin fisuras), "La casa de los horrores" ha pasado a los anales del género como un "slasher", aunque yo, purista como soy, no creo que encaje con tanta sencillez y celeridad en la etiqueta. Sí, era la época en la que el cine de acuchillamientos vivía su mejor momento. Sí, arranca con un DESCARADO homenaje a "La noche de Halloween" (que a mi, de chaval, me sorprendió y me indignó, casi como si estuviera presenciado un expolio desvergonzado). Y sí, hay adolescentes calenturientos perseguidos y cazados por un tío deforme. Pero, en realidad, la estructura de la película está más cerca del "thriller" que del horror propiamente dicho. Y, siendo más quisquillosos, la verdadera "caza al teenager" no arranca hasta pasados 60 minutos, quedando condensada únicamente en los últimos 30 (tampoco hay muchos adolescentes que matar, solo cuatro). ¿Significa que la hora previa es un tostón y bla, bla?. Para nada, de hecho, casi casi podría decirse que es al revés (pero tampoco).
Unos jovencitos salidos y cargantes van a pasar la noche a la feria que se ha instalado a las afueras de la ciudad. Se suben a las atracciones, se besuquean, se pitorrean de los números de magia, fuman porros, se cachondean de la pitonisa que les lee la fortuna, se magrean, bromean con los animales deformes y, finalmente, deciden concluir la noche en la casa de los horrores (un dato curioso, en la versión que tengo yo, grabada de Tv2 hace un porrón de años, las escenas de drogas y tetas cuentan con un doblaje diferente. Vamos, estaban cortadas. ¿En 1981?, tampoco son tan extremas. A saber...). Cuando todas las luces se han apagado, y los autómatas han dejado de moverse, el misterioso individuo encargado de arrastrar las vagonetas entra en el almacén de la atracción con la pitonisa, a la que ha pagado para que le dé un poco de placer carnal. Pero el baranda se corre rápido y ella, a pesar de cobrar cien pavos, le dice que se acabó. Él entra en cólera y la mata. Su padre, tras echarle una bronca y revelarnos su exageradamente monstruoso rostro real, descubre que nuestros protagonistas adolescentes han sido testigos de toda la refriega, así que decide mandar a su retoño a por ellos con el fin de no dejar ningún testigo vivo.
A diferencia de los "slashers" comunes, en "La casa de los horrores" los "malos" tienen rostro, actitudes más "humanas", sufren, gritan... no son meras máquinas de matar, silenciosas y metódicas. De hecho, el monstruo protagonista da un poco de pena ya que en realidad es su alcohólico padre el que le da mala vida, la pega y le manipula (aunque se siente culpable por ello). Uno de los aspectos más interesantes del film es su decadente atmósfera.  Todos los personajes que pululan por la feria son cincuentones con malas pulgas, visiblemente amargados, hastiados de la vida y que sujetan una botella. Ahí es donde radica la verdadera sordidez de la película (el lado "sleaze" que dirían los yankees), algo especialmente incrementado por la secuencia, patética e incómoda, en la que una avejentada y chillona pitonisa la hace una pajilla al desesperado monstruo que babea de placer. Siendo una producción "Universal", no esperéis mucho más. El nivel de violencia anda bajo mínimos, muy poca cosa, algo que ya entonces no era precisamente lo habitual. En la parte buena, ello se traduce en un acabado muy profesional, muy nítido, muy "mainstream", con medios de sobras y formato panorámico. Y aunque a mi también me ponen mucho los 16mm, el grano y la cámara borracha, en este caso lo agradecí.
A la mentada atmósfera decadente hay que sumarle el esfuerzo que hace Hooper por incrementar la sensación de inquietud a base de jugar mucho con las figuras y los autómatas que pueblan la terrorífica atracción, pero no acaba de lograrlo. Sin embargo, estos resultan muy útiles y adecuados en los prometedores títulos de crédito iniciales. Algo es algo. Con todo, y a pesar de la poca sangre, "La casa de los horrores" funciona. Y muy bien. Es entretenida, visualmente atractiva, va cargadita de pequeños elementos de esos que se te graban en la retina de por vida, luce una colección de carteles bien chulos (el peor, justamente, es el que se ha fabricado recientemente para el Blu-Ray) y su condición de clásico del horror de su década lo convierte en una pieza de obligada visión para fans, estudiosos y coleccionistas. Nadie dijo obra maestra, pero tampoco cagarruta.

Del reparto merecen destacarse algunos rostros. La adolescente protagonista, Elizabeth Berridge, unos años después alcanzaría bastante popularidad como la mujer de Mozart en el famoso -y estupendo- biopic "Amadeus", aunque ello no le ayudaría mucho. En su curriculum posterior "destaca" su intervención no acreditada como prostituta de relleno en "Payback", la de Mel Gibson. Desde el 2010 que no ha vuelto a actuar en el cine. Raro. Cooper Huckabee, el actor que interpreta a su novio macarrilla, tiene una carrera de lo más longeva. Recientemente lo has visto en, nada menos, "Django desencadenado". Su colega, Miles Chapin, luce una cara muy reconocible, pero aunque ha salido en pelis como "Howard, un nuevo héroe" o "Man on the moon" y "El escándalo Larry Flint" (otro actor del mismo reparto relacionado con Milos Forman.... ¿será Milos fan de la peli de Hooper?), no logro situar dónde lo había visto yo antes. Kevin Conway es un actor secundario de esos de carácter con una larguísima trayectoria trufada de títulos de toda clase, lo curioso de "La casa de los horrores" es que interpreta a tres personajes distintos, todos ellos responsables de berrear micro mediante con el fin de atraer espectadores a sus respectivas carpas. En la misma casa de los horrores (y, por tanto, como padre del monstruo asesino), en la de los animales deformes y en la de las strippers. ¿Qué pretendía Tobe Hooper con ello?, ¿enrarecer más la atmósfera o darnos a entender que allí todos son familia porque todos follan con todos?. Extraño y efectivo. Herb Robins, que interpreta al director de la feria, tiene en su filmografía un título de lo más atípico, "The Worm Eaters", de la que es prota, guionista y director, con el inefable Ted V. Mikels produciendo. Toma ya!. No podemos cerrar este repaso sin mencionar la genial escena protagonizada por el ya fallecido William "El fantasma del paraíso" Finley, en la que interpreta a un -sí, también- decadente pero carismático mago vestido de Drácula del todo entrañable. 
En cuanto al personal oculto tras la cámara, y dejando a Hooper a un lado, merece destacarse al guionista, Lawrence/Larry Block, cuya otra única aportación al séptimo arte fue la historia de base para el "Capitán América" de Albert Pyun (!). En tareas de producción encontramos a Mark Lester, sí, el entonces futuro responsable de "Curso 1984" y la estupenda "Commando". El prestigioso Andrew Laszlo ejerce como director de fotografía. Los efectos de maquillaje y tal corren a cargo de un grande, Rick Baker, asistido por otro nombre de peso, Craig Reardon.
El escritor de terrores Dean R. Koontz se encargó de la versión novelizada de la peli. Tanto le moló la experiencia, que decidió ampliarla (narrando el origen del monstruo y otras trifulcas) y convertirla en obra propia (pero conservando el título).

Eli Roth, padre de los "Hostel", ha comentado en más de una ocasión que le molaría hacer un remake de "La casa de los horrores", y podría salirle algo chulo, aunque todavía no se ha materializado (antes que remakee "Me bebo tu sangre", que le pega más). Sin embargo, podemos decir que ya hay un remake no del todo oficial, "Dark Ride, la casa del terror", la última vez que la revisé la encontré TAN mala que le regalé el consiguiente dvd a un amigo.
"The Funhouse", lista para descubrir o redisfrutar.

jueves, 8 de octubre de 2009

EL FANTASMA DEL PARAÍSO

En sus años mozos, y antes de ser el expoliador oficial de Alfred Hitchcock, Brian De Palma era un director cargado de buenas ideas y con un sano espíritu transgresor. Sus primeros pasos fueron en el cine "underground" imperante de la época para, poco después, dar el salto al "mainstream" con toda suerte de películas fantásticas que le harían famoso. Del mondongo destaca una por extravagante y sumamente atrevida, "El fantasma del paraíso", la que para muchos sigue siendo su mejor obra.
"El fantasma del paraíso" cuenta, en clave de musical-rock, la eterna historia del hombre que vende su alma al diablo, es decir, el mito de "Fausto", bañado con unas gotas de "El fantasma de la Ópera" y los ya por entonces habituales guiños a Hitchcock, en concreto con una escena que parodia el famoso crimen de la ducha de "Psicosis". El tono de la película es absolutamente desquiciado, posee un arranque casi de dibujos animados y a lo largo de la aceleradísima narración nos vamos cruzando con los más extraños personajes. Los actores son geniales y todos encajan perfectamente en su respectivo rol: William Finley, al que viéramos en "Trampa Mortal" de Tobe Hooper, como el atormentado fantasma de look deliciosamente cutre-disco. La encantadora Jessica Harper, posteriormente protagonista del "Suspiria" de Dario Argento, como musa del deformado compositor. El inimitable Gerrit Graham, actor de peculiar rostro al que hemos visto en incontables "series B" del género, como histérica estrella Glam y el diminuto Paul Williams encarnando a un demoníaco mecenas de la música rock y autor, a su vez, de las tremendas canciones que ilustran los números musicales.
"El fantasma del paraíso" chupa del pop, del glam rock, de la psicodelia, se nutre de intrincadas secuencias metódicamente filmadas así como de otras rodadas cámara al hombro en las que los extras miran al objetivo sin rubor, y mezcla alegremente comedia, drama (mejor dicho, tragedia), terror, thriller, romanticismo y, claro está, musical, dando como resultado una de las películas más inimitables de la historia del cine.