Aceptaré que "Anticuerpo" es una imitación de "El chip prodigioso" (gran película), si queda claro que "El chip prodigioso" es una imitación de "Viaje Alucinante". Me parece injusto que la de Joe Dante quede libre de culpa únicamente por no ser una "serie B" destinada a los estantes del vídeo-club. Aquí o todos moros, o todos cristianos, cojones. Dicho esto, es fácil adivinar de qué va "Anticuerpo": de viajes alucinantes al interior del cuerpo humano gracias a la capacidad de miniaturización que tienen algunos chips prodigiosos.
En esta ocasión, el tipejo que servirá de recipiente es un malvado terrorista que esconde en sus interiores un micro-detonador listo para activar un montón de bombas atómicas si su corazón se detiene. El encargado de desmantelar el trasto, el gran Lance Henriksen, y un equipo especial, todos bien metiditos dentro de un submarino futurista, serán reducidos al tamaño de las moléculas e inyectados al malo. Dentro, además de localizar el aparato en cuestión, tendrán que enfrentarse a glóbulos blancos y otros bichos microscópicos.
El arranque de esta peliculita está muy bien, tiene ritmo, diversión y promete un montón de emociones. Desafortunadamente, luego las cosas no son como uno las espera, y el film decae gravemente cuando, paradójicamente, arranca lo que se supone es "lo bueno". Los efectos digitales aún tienen un perdón, pero las relaciones entre el equipo salvador (repleto de momentos para el ridículo más regocijante y la vergüenza ajena) pues como que no. La acción va a cuentagotas y, en fin, que al final "Anticuerpo" hace honor a su condición de caquita de consumo rápido y fácil.
Robin Givens, con su constante risa torcida, resulta del todo irritante. A Velizar Binev lo has visto en un montón de productos de parecido calibre. Y a Gastón Pauls nada menos que en ¡"Nueve Reinas"!.
Entre los productores destaca Phillip J. Roth, director de "APEX".
Si asumes lo que es, se puede ver y hasta disfrutar comedidamente.
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sábado, 20 de febrero de 2010
viernes, 16 de septiembre de 2011
EL CHIP VISCOSO

Esta misma mañana he visitado los "encants" de Barcelona en busca de algún VHS apetecible. Y he encontrado uno, el de "El Chip Prodigioso", la divertidísima peli de Joe Dante producida por Spielberg. A ver, no suelo comprar VHSs de pelis mainstream o superproducciones, prefiero las de terror o las de serie z... pero claro, por 1 euro, pues piensas "¡Venga coño!". Y la he pillado. Al hacerlo, estando la cinta a pleno sol, el pegamento de la etiqueta se había derretido (a saber cómo estará la copia!!!) y claro, imaginaos el efecto de coger una cinta de video roñosa de una alfombra del suelo repleta de mierda, ¡y notar en el dedo un líquido pegajoso!. No ha sido agradable... de ahí el chiste malo de "El Chip Viscoso". Encima, en el momento de pagar, el dueño de la parada y un abuelo han comenzado a gritarse uno al otro "¡Vayase usté a la mietda!", "No, a la mierda te vas tu"... y yo ahí, con mi VHS pringoso en la mano. Estas cosas solo me pasan a mi.
En fin, ahora es mía... ya veremos qué hago con ella. He visto otros VHS de interés, el más destacable era el de "El Tanque", la peli con James Garner que tanto me decepcionó de crío, pero una cosa es que compre pelis mainstream que al menos me gusten, y otra que compre pelis que ni tan siquiera me molan. ¡No estoy tan enfermo, leñe!.
sábado, 30 de septiembre de 2023
THE PHANTOM (EL HOMBRE ENMASCARADO)
Según este humilde reseñador, el super-bombazo del "Batman" de Tim Burton en 1989 puso de moda el cine de superhéroes a lo largo de los primeros 90. Un poco como ocurrió con el despuntar de Marvel Studios, pero bastante menos febrilmente. De hecho, la mayoría de esas adaptaciones serían sonoros fracasos, de ahí que la cosa muriera pronto. Curiosamente, algunas se inspiraban en héroes añejos y, por ello, sus versiones fílmicas también se situaban en épocas tan distantes para el jovenzuelo medio (es decir, la audiencia potencial de esta clase de productos) como los años 30 o 40. Cosa que, supongo, contribuyó al respectivo descalabro. Uno de esos títulos fue la mediocre traslación a la gran pantalla de "La Sombra", de la que hablamos profusamente en formato podcast. Dos años después, se estrenaría otra con la que tenía muchísimos puntos en común, "The Phantom", más conocido por estos lares en formato viñetil como "El hombre enmascarado". Y cuando digo "puntos en común" no me refiero únicamente a que ambas se desarrollan en décadas pasadas, o que se inspiraban en superhéroes primigenios, hablo también de lo plano, aburrido y poco lustroso del resultado. Y su respectivo hostiazo taquillero. Así mismo, fui a ver ambas en su estreno y, en fin, la tremenda decepción es otra conexión que comparten.
A "The Phantom" lo parió Lee Falk en 1936. No fue el primer enmascarado (antes estaba El Zorro, por ejemplo), pero sí el primero que llevaba un disfraz completo. Así que, en cierto modo, se ganó la medalla de ser el superhéroe original, tal y como los conocemos hoy. Siendo chaval, leí algunos de sus tebeos, pero eran demasiado retro para mí, aunque las portadas hechas al óleo en plan super-realista me flipaban mucho. Supongo que eso fue lo que me animó a acudir al cine a ver esta adaptación de 1996 que, en realidad, apuntaba más al rollo "Indiana Jones".
Aunque no puedo estar seguro, diría que "El hombre enmascarado" era más serio y sombrío que como el pizpireto Billy Zane lo interpreta. Fue su gran oportunidad perdida...o, mejor, totalmente destruida. Lo mismo podemos decir de su partenaire, la guapísima Kristy Swanson. Llevaba años intentándolo, pero la suerte nunca le sonrió. Recordemos que fue la primera "Buffy", así como la "Amiga Mortal" de Wes Craven. Incluso llegó a hacer realidad el sueño húmedo de un servidor cuando en 1995 compartió escena de amor lésbico con otra de mis debilidades, la Jennifer Connelly joven y carnosa. También a esta le costó lo suyo ser considerada para roles serios y lograr cierto estatus (incluido papel en otra de superhéroes del periodo, igualmente ambientada en los años 30 y fracasada, "Rocketeer"), pero lo consiguió, cosa que nunca ocurrió con la Swanson. Aquí el único rostro que sí tuvo una carrera posterior de éxitos fue Catherine Zeta-Jones, haciendo de una villana que se pasa al lado de los buenos tras escuchar un simple comentario. Eso es persuasión, oiga. El resto del reparto estaba acostumbrado a nadar entre mediocridades, como Treat Williams, James Remar, Cary-Hiroyuki Tagawa, David Proval, John Capodice, Patrick McGoohan o una fugaz Samantha Eggar. El director, Simon Wincer, nació en Australia ("The Phantom" lo es en un 50%) y venía de dirigir cosas como "D.A.R.Y.L.", "Liberad a Willy!", "Dos duros sobre ruedas", "Relámpago Jack", "Cocodrilo Dundee en Los Angeles", "Operación Elefante" y varios capítulos de la serie de "Las aventuras del joven Indiana Jones" que, supongo, le valdrían como garantía a la hora de ser fichado. El guionista, Jeffrey Boam, había firmado los libretos de "La zona muerta", "Arma Letal", "El chip prodigioso", "Jóvenes ocultos" e "Indiana Jones y la última cruzada", lo que confirmaría la vinculación de este "Hombre Enmascarado" con el tono propio del famoso personaje del látigo. By the way, Boam fue el creador de "Las aventuras de Brisco County", serie protagonizada por Bruce Campbell, de ahí que se le considerase momentáneamente como posible "Phantom" antes de que el papel recayera en Billy Zane. ¿Se imaginan cómo podría haber sido la peli con Campbell oculto tras el antifaz?
"The Phanom (El hombre enmascarado)" nos presenta a un malvado magnate interesado en hacerse con tres calaveras místicas capaces de convertirse en un arma super poderosa. El "Hombre Enmascarado" se pondrá manos al asunto para impedirlo.
A ver, en su día, consumida en el cine, me pareció una película rematadamente insulsa, previsible y hasta aburrida. Vista ayer, pues.... bueno, puedo entender esas apreciaciones originales, pero también comprendo a los gacetilleros esnobs de la época que la defendían alegando su encanto, su recuperación de un espíritu más "pulp", más inocentón que, por entonces, ya se consideraba demodé. Es una peli regulera, con sus buenas escenas de acción, entretenida por los pelos, un poco ridícula, pero saludable y simpática. Cuesta detestarla, así que, si quieren pasar un rato tonto, rozando el retraso mental, "The Phantom (el hombre enmascarado)" es una opción más que razonable.
Como dato curioso, añadir que el personaje fue readaptado para la pequeña pantalla en 2009 con una serie donde se apostaba por un tono más "high-tech". Las respectivas imágenes dan bastante grima.
A "The Phantom" lo parió Lee Falk en 1936. No fue el primer enmascarado (antes estaba El Zorro, por ejemplo), pero sí el primero que llevaba un disfraz completo. Así que, en cierto modo, se ganó la medalla de ser el superhéroe original, tal y como los conocemos hoy. Siendo chaval, leí algunos de sus tebeos, pero eran demasiado retro para mí, aunque las portadas hechas al óleo en plan super-realista me flipaban mucho. Supongo que eso fue lo que me animó a acudir al cine a ver esta adaptación de 1996 que, en realidad, apuntaba más al rollo "Indiana Jones".
Aunque no puedo estar seguro, diría que "El hombre enmascarado" era más serio y sombrío que como el pizpireto Billy Zane lo interpreta. Fue su gran oportunidad perdida...o, mejor, totalmente destruida. Lo mismo podemos decir de su partenaire, la guapísima Kristy Swanson. Llevaba años intentándolo, pero la suerte nunca le sonrió. Recordemos que fue la primera "Buffy", así como la "Amiga Mortal" de Wes Craven. Incluso llegó a hacer realidad el sueño húmedo de un servidor cuando en 1995 compartió escena de amor lésbico con otra de mis debilidades, la Jennifer Connelly joven y carnosa. También a esta le costó lo suyo ser considerada para roles serios y lograr cierto estatus (incluido papel en otra de superhéroes del periodo, igualmente ambientada en los años 30 y fracasada, "Rocketeer"), pero lo consiguió, cosa que nunca ocurrió con la Swanson. Aquí el único rostro que sí tuvo una carrera posterior de éxitos fue Catherine Zeta-Jones, haciendo de una villana que se pasa al lado de los buenos tras escuchar un simple comentario. Eso es persuasión, oiga. El resto del reparto estaba acostumbrado a nadar entre mediocridades, como Treat Williams, James Remar, Cary-Hiroyuki Tagawa, David Proval, John Capodice, Patrick McGoohan o una fugaz Samantha Eggar. El director, Simon Wincer, nació en Australia ("The Phantom" lo es en un 50%) y venía de dirigir cosas como "D.A.R.Y.L.", "Liberad a Willy!", "Dos duros sobre ruedas", "Relámpago Jack", "Cocodrilo Dundee en Los Angeles", "Operación Elefante" y varios capítulos de la serie de "Las aventuras del joven Indiana Jones" que, supongo, le valdrían como garantía a la hora de ser fichado. El guionista, Jeffrey Boam, había firmado los libretos de "La zona muerta", "Arma Letal", "El chip prodigioso", "Jóvenes ocultos" e "Indiana Jones y la última cruzada", lo que confirmaría la vinculación de este "Hombre Enmascarado" con el tono propio del famoso personaje del látigo. By the way, Boam fue el creador de "Las aventuras de Brisco County", serie protagonizada por Bruce Campbell, de ahí que se le considerase momentáneamente como posible "Phantom" antes de que el papel recayera en Billy Zane. ¿Se imaginan cómo podría haber sido la peli con Campbell oculto tras el antifaz?
"The Phanom (El hombre enmascarado)" nos presenta a un malvado magnate interesado en hacerse con tres calaveras místicas capaces de convertirse en un arma super poderosa. El "Hombre Enmascarado" se pondrá manos al asunto para impedirlo.
A ver, en su día, consumida en el cine, me pareció una película rematadamente insulsa, previsible y hasta aburrida. Vista ayer, pues.... bueno, puedo entender esas apreciaciones originales, pero también comprendo a los gacetilleros esnobs de la época que la defendían alegando su encanto, su recuperación de un espíritu más "pulp", más inocentón que, por entonces, ya se consideraba demodé. Es una peli regulera, con sus buenas escenas de acción, entretenida por los pelos, un poco ridícula, pero saludable y simpática. Cuesta detestarla, así que, si quieren pasar un rato tonto, rozando el retraso mental, "The Phantom (el hombre enmascarado)" es una opción más que razonable.
Como dato curioso, añadir que el personaje fue readaptado para la pequeña pantalla en 2009 con una serie donde se apostaba por un tono más "high-tech". Las respectivas imágenes dan bastante grima.
sábado, 21 de enero de 2017
ENTERRANDO A LA EX
Cinéfagamente (y creativamente), soy hijo de dos grandes corrientes surgidas en plenos años 80, década en la que ambas vivieron sus momentos dorados: el blockbuster y el video-clubismo. De la primera me empapé con superproducciones de aventuras, fantasía, acción y ciencia ficción. De la segunda, con un montón de títulos ignotos, extraños, baratos y, sobretodo, ligados al género de mis amores, el terror.
Evidentemente en el grupo de las primeras destaca con luz propia lo que hizo Steven Spielberg desde su "Amblin". Y quien dice Spielberg, dice el séquito de realizadores forjados a su sombra como Robert Zemeckis o Joe Dante.
A veces me embarga el desconcierto cuando me paro a mirar/pensar y me percato de que los responsables de todas las películas míticas que alegraron mi infancia y adolescencia son personas humanas que comen, cagan, mean y, sobre todo, siguen activas haciendo lo suyo. Cuesta aceptar que el tipo que parió "Piraña", "Aullidos", "Gremlins" o "El chip prodigioso" sea una persona real y que no se levante cada mañana psicológicamente condicionado y, por ende, creativamente paralizado por el hecho de haber dirigido productos tan fundamentales para la vida de miles de seres humanos. Pero es así. Y Joe Dante, aunque ya no nada entre milloncejos y grandes éxitos de taquilla, continúa facturando películas. En ocasiones algunas de ellas miran a su pasado con resultados raramente satisfactorios (ejemplo: "Pequeños Guerreros" o "Miedos 3D", el remake no confeso de "La puerta"), y en otras hace gala del que fue otro sus fuertes -aunque menos-, la comedia negra. "Enterrando a la ex" entra dentro de este grupo.
Un devoto del cine de terror vive enchochado de una chica con la que tiene más bien poco en común. No es muy feliz con ella (sobre todo cuando le estropea unos valiosos posters), pero va tirando con resignación. Un día le promete amor eterno -después de echar un polvo, claro- delante de una figurita mágica que toma buena nota de ello. Aunque en realidad lo que quiere es cortar con la chica, así que reúne el valor y la cita en un parque para decírselo. Desafortunadamente, ella es atropellada y muere trágicamente antes de conocer la mala noticia.
Tras pasarse varias semanas encerrado en sí mismo (y viendo "Plan 9 from outer space"), el chaval conoce a otra churri la mar de atractiva y, sobre todo, con la que tiene mucho en común. Cuando más evidente se hace que entre ambos tórtolos está naciendo el amor, la novia muerta volverá de la tumba, algo desmejorada y muy cachonda para reclamar aquello que le prometió la que en vida era su pareja.
Pues sí, queridos, Joe Dante apuntándose a la moda zombie en sus últimos coletazos. Triste, pero viniendo de quien viene, se lo podemos perdonar, ¿verdad?.
"Enterrando a la ex" no es una peli de terror. Es, como decía, una comedia. Negra, sí, pero tampoco estamos ante un carnaval ni de tripas ni de mala leche. Y tampoco de tetas, por desgracia como verán unas líneas más abajo. Cuando me puse a verla, lo hice pensando que sería un mojón y que seguramente me quedaría dormido. Y la verdad es que no fue así, me entretuvo medianamente, me hizo cierta gracia, no me ofendió en exceso y aunque el final sea previsible y ñoño, la cosa se saldó con un regusto moderadamente positivo. Y es que, bueno, no deja de ser una película de Joe Dante. Y el que tuvo, en mayor o menor medida, retuvo.
El reparto es de esos bien floridos. Destaca su protagonista, el pobre Anton Yelchin, tristemente fallecido de modo demasiado prematuro. Le sigue la.... en fin, dejen que coja aire: la tremenda Alexandra Daddario o, lo que es lo mismo, las más deliciosas y comestibles tetas que actualmente podemos ver en el cine. ¡¡Madre mía, que cosa!!. Tías como estas, y senos como esos, hacen creer en dios. O en el diablo, por dejárnoslas ver pero no catarlas. En este caso el diablo es Joe Dante, que nos regala una escenita de lucimiento erotico-festivo, pero muy light, sujetador mediante. Aún así, tela marinera. Claro que uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad existen chicas con ese aspecto físico, esa candidez y que les molen las pelis de terror, el punk rock y demás subculturas?. En mi época no las había. Hoy, desde el horrible boom caspa-gore de los 90 y la invasión manga, sí que las hay, aunque no creo que lleguen a tal nivel de perfección (y son demasiado jóvenes para este viejo verde). En fin. Los acompañan Ashley Greene como la chica zombie (es "famosa" por su participación en la saga "Crepúsculo", pero antes estuvo en esto) y Oliver Cooper como el improbable amigo golfo y fondón que folla cuanto quiere y con quien quiere.
Siendo como es una peli de Joe Dante, no pueden faltar Dick Miller (envejecido, pero ahí lo tienen), un porrón de guiños cinéfagos (destaca uno dedicado, nada menos, que a Jack Perez, con quien recientemente Dante colaboró) y referencias directas (llama la atención ver "The gore gore girls" en una pantalla). La música se la debemos a Joseph LoDuca, habitual del clan Raimi y responsable del entrañable y minimalista soundtrack de "Posesión Infernal". Entre los productores encontramos a un personaje bien curioso, Brad Sykes, cineasta habitual del horror de ultra-bajo presupuesto generalmente grabado en vídeo.
"Enterrando a la ex" queda lejos de los mejores tiempos del cine de Joe Dante, por supuesto, pero se deja ver como entretenimiento ligero y desenfadado y, oye, después de todo me gustó más que la insufrible "Matinee" o las ya mentadas "Pequeños Guerreros" y "Miedos 3D".
Evidentemente en el grupo de las primeras destaca con luz propia lo que hizo Steven Spielberg desde su "Amblin". Y quien dice Spielberg, dice el séquito de realizadores forjados a su sombra como Robert Zemeckis o Joe Dante.
A veces me embarga el desconcierto cuando me paro a mirar/pensar y me percato de que los responsables de todas las películas míticas que alegraron mi infancia y adolescencia son personas humanas que comen, cagan, mean y, sobre todo, siguen activas haciendo lo suyo. Cuesta aceptar que el tipo que parió "Piraña", "Aullidos", "Gremlins" o "El chip prodigioso" sea una persona real y que no se levante cada mañana psicológicamente condicionado y, por ende, creativamente paralizado por el hecho de haber dirigido productos tan fundamentales para la vida de miles de seres humanos. Pero es así. Y Joe Dante, aunque ya no nada entre milloncejos y grandes éxitos de taquilla, continúa facturando películas. En ocasiones algunas de ellas miran a su pasado con resultados raramente satisfactorios (ejemplo: "Pequeños Guerreros" o "Miedos 3D", el remake no confeso de "La puerta"), y en otras hace gala del que fue otro sus fuertes -aunque menos-, la comedia negra. "Enterrando a la ex" entra dentro de este grupo.
Un devoto del cine de terror vive enchochado de una chica con la que tiene más bien poco en común. No es muy feliz con ella (sobre todo cuando le estropea unos valiosos posters), pero va tirando con resignación. Un día le promete amor eterno -después de echar un polvo, claro- delante de una figurita mágica que toma buena nota de ello. Aunque en realidad lo que quiere es cortar con la chica, así que reúne el valor y la cita en un parque para decírselo. Desafortunadamente, ella es atropellada y muere trágicamente antes de conocer la mala noticia.
Tras pasarse varias semanas encerrado en sí mismo (y viendo "Plan 9 from outer space"), el chaval conoce a otra churri la mar de atractiva y, sobre todo, con la que tiene mucho en común. Cuando más evidente se hace que entre ambos tórtolos está naciendo el amor, la novia muerta volverá de la tumba, algo desmejorada y muy cachonda para reclamar aquello que le prometió la que en vida era su pareja.
Pues sí, queridos, Joe Dante apuntándose a la moda zombie en sus últimos coletazos. Triste, pero viniendo de quien viene, se lo podemos perdonar, ¿verdad?.
"Enterrando a la ex" no es una peli de terror. Es, como decía, una comedia. Negra, sí, pero tampoco estamos ante un carnaval ni de tripas ni de mala leche. Y tampoco de tetas, por desgracia como verán unas líneas más abajo. Cuando me puse a verla, lo hice pensando que sería un mojón y que seguramente me quedaría dormido. Y la verdad es que no fue así, me entretuvo medianamente, me hizo cierta gracia, no me ofendió en exceso y aunque el final sea previsible y ñoño, la cosa se saldó con un regusto moderadamente positivo. Y es que, bueno, no deja de ser una película de Joe Dante. Y el que tuvo, en mayor o menor medida, retuvo.
El reparto es de esos bien floridos. Destaca su protagonista, el pobre Anton Yelchin, tristemente fallecido de modo demasiado prematuro. Le sigue la.... en fin, dejen que coja aire: la tremenda Alexandra Daddario o, lo que es lo mismo, las más deliciosas y comestibles tetas que actualmente podemos ver en el cine. ¡¡Madre mía, que cosa!!. Tías como estas, y senos como esos, hacen creer en dios. O en el diablo, por dejárnoslas ver pero no catarlas. En este caso el diablo es Joe Dante, que nos regala una escenita de lucimiento erotico-festivo, pero muy light, sujetador mediante. Aún así, tela marinera. Claro que uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad existen chicas con ese aspecto físico, esa candidez y que les molen las pelis de terror, el punk rock y demás subculturas?. En mi época no las había. Hoy, desde el horrible boom caspa-gore de los 90 y la invasión manga, sí que las hay, aunque no creo que lleguen a tal nivel de perfección (y son demasiado jóvenes para este viejo verde). En fin. Los acompañan Ashley Greene como la chica zombie (es "famosa" por su participación en la saga "Crepúsculo", pero antes estuvo en esto) y Oliver Cooper como el improbable amigo golfo y fondón que folla cuanto quiere y con quien quiere.
Siendo como es una peli de Joe Dante, no pueden faltar Dick Miller (envejecido, pero ahí lo tienen), un porrón de guiños cinéfagos (destaca uno dedicado, nada menos, que a Jack Perez, con quien recientemente Dante colaboró) y referencias directas (llama la atención ver "The gore gore girls" en una pantalla). La música se la debemos a Joseph LoDuca, habitual del clan Raimi y responsable del entrañable y minimalista soundtrack de "Posesión Infernal". Entre los productores encontramos a un personaje bien curioso, Brad Sykes, cineasta habitual del horror de ultra-bajo presupuesto generalmente grabado en vídeo.
"Enterrando a la ex" queda lejos de los mejores tiempos del cine de Joe Dante, por supuesto, pero se deja ver como entretenimiento ligero y desenfadado y, oye, después de todo me gustó más que la insufrible "Matinee" o las ya mentadas "Pequeños Guerreros" y "Miedos 3D".
lunes, 15 de septiembre de 2014
LA MALDICIÓN DEL CUARENTA Y NUEVE
Tal y como va la cosa con el cine, se tiende a reivindicar
los ochenta como la era dorada del video club. Sin embargo, con el DVD ya
instaurado en nuestros hogares, nadie se acuerda de una segunda era dorara,
relativamente reciente. Hoy un video club, es un capricho que se permite
alguien cuya economía está saneada, un local casi excéntrico que no le reporta
beneficios. Pero recién salido el DVD, los videoclubs fueron, al menos durante
unos años, un negocio. Y eso generaba mercado.
Es por eso que a principios de la década pasada, con el
nuevo sistema domestico para ver cine, pasó un poco lo que en los años ochenta.
Aparecieron de debajo de las piedras montones de pequeñas distribuidoras que
traían a los estantes, sus “Direct to vídeo”. De 2000 a 2009, más o menos,
salieron al mercado montones de títulos destinados al ámbito del DVD, en su
mayoría de terror. Pequeñas ponzoñas que hacían la visita al videoclub, sin
duda, más deliciosa. Productoras como la “Nu Image” salen de este segundo boom
del vídeo club, al igual que sellos ya desaparecidos como “Luna Nueva” o “Big
Time” o… que se yo. Localizar estos DVDs a día de hoy en tiendas de segunda mano
o en rastrillos, es un autentico placer para mí, porque bien es cierto que
conseguir cualquier joya del VHS ochentero es relativamente fácil en Internet,
debido a la nostalgia, el coleccionismo, e incluso, el esnobismo hay cientos de
usuarios montando y ripeando esos títulos. En cambio, estos de la década de dos
mil, si, se pueden encontrar en la red, pero por norma general, con más
dificultad.
Esta introducción viene a cuento por que la película que
paso a reseñarles (y la película, quizás, sea lo de menos) pertenece a los años
de ese segundo boom, y está concebida como película para ser alquilada en aquellos
casi extintos recintos, además de haberla adquirido recientemente y a un precio
de risa en un rastrillo.
Se trata de un “Slasher” línea sobre natural –es decir que
mantiene la estructura del “Slasher”, pero el asesino, al igual que Freddy Kruegger, no es un señor con máscara, sino un ente sobrenatural- dirigido por un pequeño artesano de los
efectos especiales que en este blog nos cae muy bien y que responde al nombre de John Carl Buechler, creador de los
“Ghoulies” y director de cosas como “Troll”, “Cellar Dweller” o “Viernes 13
Part. VII”, entre otras tantas.
La película en realidad es bastante malilla. Y es que como
director, aún con la simpatía que despierta, el señor Buechler anda un poco
justo.
Un grupo de parejas se reúnen en unas desérticas colinas, con el fin de ir a
buscar una mina de oro que, según las leyendas locales, está escondida por esa zona. Esto hace que despierten a un viejo espíritu
del salvaje oeste, un minero que en su momento hizo un pacto con el diablo y
que lanzó una maldición en la que, cualquiera que intentara llevarse su oro,
sería castigado. Así que aparece para cargárselos de formas variopintas, aunque
no por ello originales.
A un nivel global, cuando yo me pongo un “Slasher”
videoclubero, se a lo que me expongo. Por eso soy permisivo con ellos. Esto es;
todos los putos tópicos, largas y eternas conversaciones, tempos muertos,
aburrimiento por doquier, todo ello salvable única y exclusivamente, por las
cantidades de sangre que tengan los asesinatos.
Entonces, “La maldición del cuarenta y nueve”, tiene todo eso, pero
además, los asesinatos son sosos, el asesino no tiene ningún carisma, ni es
aterrador, ni hay excesiva sangre. Además cuesta horrores llegar al final, pero
¡Cojones! Me cae simpático el producto en su mera existencia.
Para rematar el nivel de “malísmo” de la película diré, que
la mayoría de esta transcurre de día (y
no paran de hablar) y la ambientación es tan nula, que vemos el rostro del
asesino todo el tiempo ¡Por el amor de dios, Jonh Carl, quita un par de
foquitos, pídele al director de fotografía que ilumine menos el rostro… que se
yo!
Pero, como ya les digo, al tratarse de un “Slasher”
videoclubero comprendido en esta época, me cae simpatiquísimo, lo reivindico y
me lo zampo entero con una sonrisa en la cara.
En cuanto al reparto, junto a los cuatro protagonistas
puestos ahí para que “El del cuarenta y nueve” se los cargue, y esto dota a la
película de mayor simpatía si cabe, tenemos un buen puñado de rostros conocidos
del cine de género y de serie B americano, haciendo papeles secundarios, pero
que son el guiño que Buechler lanza al aficionado que va a alquilar la
película. Así, van circulando por la pantalla los rostros de Karen Black (
vista en “Easy Rider”, “Aeropuerto 75”, “Pesadilla
diabólica” o “Invasores de Marte), John Phillip Law ( “El viaje fantástico de
Simbád”, “Noche en el tren del terror” o “Thunder III”), el fetiche de Rob Zombie, Richard Lynch (“Cromwell, rey de los bárbaros”, “Invasión U.S.A.” o “La
venganza de los muñecos 2 –Puppet Master III”), Michael Kove (“Karate Kid”,
“Rambo” o “Justicia Final”) o, interpretando al viejo minero fantásma, Vernon
Wells (“Fortaleza infernal”, “Mad Max 2” o “El Chip prodigioso”). Ahí es nada.
Así que, tanto como recomendarla no, pero si decirles que le
echen un vistacillos. John Carl Buechler, del que si me pongo aquí a citar las
películas para las que ha hecho maquillajes o efectos especiales no termino
nunca, siempre es una garantía de algo… No sabemos si bueno o malo, pero algo,
eso seguro.
sábado, 19 de noviembre de 2022
LA ZONA MUERTA
Estamos ante lo que, comúnmente, denomino -de forma muy apropiada- una reseña muerta. Inútil. ¿Por qué? Porque a estas alturas no voy a descubrir a nadie "La zona muerta". Y mucho menos convencer de algo que todos sabemos de sobras: lo cojonuda que es. Entonces, ¿por qué escribir? Por darme el gusto. Para disfrutar durante el proceso, recreándome en las muchísimas virtudes de un título -de 1983- que se ha ganado a pulso la etiqueta de clásico.
"La zona muerta" está basada en una novela de Stephen King. Produjo ejecutivamente Dino de Laurentiis, en la época que el novelista era materia recurrente porque siempre funcionaba en la taquilla a la hora de recaudar dineritos. Cosa que no sorprende considerando que, por entonces, vivía en continuo estado de gracia, chorreando ideas brillantes hasta por las orejas. Para rematarlo, De Laurentiis y su equipo terminaron de reunir a una serie de talentos en torno al proyecto, todos con la inspiración en un momento álgido, comenzando por el director, David Cronenberg (que venía de parir cosas más modestas en cuanto a presupuesto. Podría decirse que este fue su primer film netamente mainstream), el guionista / adaptador Jeffrey Boam (autor posteriormente de los libretos de "Jóvenes ocultos", "El chip prodigioso", "Indiana Jones y la última cruzada" o "Arma Letal 2 y 3"), la productora Debra Hill (fresca de sus colaboraciones con John Carpenter), y, por supuesto, los actores. O los actorazos. Menudo plantel: Christopher Walken, Brooke Adams, Tom Skerritt, Herbet Lom, Anthony Zerbe, Martin Sheen, Nicholas Campbell y dos habituales de Cronenberg, Peter Dvorsky + Leslie Carlson. Yo me quedo con Walken y Lom. Ambos sensacionales. El primero llevando todo el peso de la peli con una interpretación redonda, repleta de emociones. Según vi hace poco en un documental, Cronenberg le indicó a su dire de fotografía que se centrara en el rostro del actor, ya que iba a ser este el que narraría la historia. Una muy muy trágica.
Johnny es un pizpireto profesor enamorado hasta las trancas de su prometida. Una mala noche lluviosa se estrella con el coche y queda en coma. Pasan cinco años, despierta y se encuentra que, obviamente, la vida se le ha ido a pique, especialmente su pareja, que se ha casado con otro y ha tenido un hijo. Encima, para agravarlo más, Johnny ha regresado con un poder. Si agarra la mano de una persona, puede ver su futuro o pasado. El hombre, triste y desolado, se encierra en casa. Pero no paran de molestarle para pedir ayuda. También se reencuentra con su ex, lo que añade más leña al fuego. El momento álgido vendrá cuando, casi accidentalmente (¡pobre gafe!), descubra que un fanático e histriónico aspirante a presidente logrará su cargo e iniciará la guerra nuclear. Así las cosas, decide pararle los pies, aunque sea a lo bruto.
Sensacional y rico argumento, conducido por David Cronenberg con maestría, elegancia, sobriedad, centrado en los personajes, reduciendo los efectos especiales al mínimo. No perdemos el hilo porque todo lo que vemos nos gusta. Que maravilla y que trágica. "La zona muerta" no puede evitar ser tremendamente triste, pero en el buen sentido. No quiero ni pensar cómo se vería hoy con sus excesos infográficos y demás mandangas.
Tantas posibilidades tenía el personaje de Johnny (apellidado Smith, el nombre más común pegado al apellido más común) que en 2002 se parió una serie de televisión (precedida por un piloto). Aguantó hasta 2007, así que supongo no le fue demasiado mal. La verdad es que no me llama nada. Prefiero quedarme con la película... totalmente imprescindible.
Como regalito, les cedo completa la caratula del VHS que en su día pillé a cincuenta céntimos en el sucio suelo de un mercadillo (nótese el extraño detalle de situar a Martin Sheen por encima de Christopher Walken en cuanto a protagonismo se refiere)
"La zona muerta" está basada en una novela de Stephen King. Produjo ejecutivamente Dino de Laurentiis, en la época que el novelista era materia recurrente porque siempre funcionaba en la taquilla a la hora de recaudar dineritos. Cosa que no sorprende considerando que, por entonces, vivía en continuo estado de gracia, chorreando ideas brillantes hasta por las orejas. Para rematarlo, De Laurentiis y su equipo terminaron de reunir a una serie de talentos en torno al proyecto, todos con la inspiración en un momento álgido, comenzando por el director, David Cronenberg (que venía de parir cosas más modestas en cuanto a presupuesto. Podría decirse que este fue su primer film netamente mainstream), el guionista / adaptador Jeffrey Boam (autor posteriormente de los libretos de "Jóvenes ocultos", "El chip prodigioso", "Indiana Jones y la última cruzada" o "Arma Letal 2 y 3"), la productora Debra Hill (fresca de sus colaboraciones con John Carpenter), y, por supuesto, los actores. O los actorazos. Menudo plantel: Christopher Walken, Brooke Adams, Tom Skerritt, Herbet Lom, Anthony Zerbe, Martin Sheen, Nicholas Campbell y dos habituales de Cronenberg, Peter Dvorsky + Leslie Carlson. Yo me quedo con Walken y Lom. Ambos sensacionales. El primero llevando todo el peso de la peli con una interpretación redonda, repleta de emociones. Según vi hace poco en un documental, Cronenberg le indicó a su dire de fotografía que se centrara en el rostro del actor, ya que iba a ser este el que narraría la historia. Una muy muy trágica.
Johnny es un pizpireto profesor enamorado hasta las trancas de su prometida. Una mala noche lluviosa se estrella con el coche y queda en coma. Pasan cinco años, despierta y se encuentra que, obviamente, la vida se le ha ido a pique, especialmente su pareja, que se ha casado con otro y ha tenido un hijo. Encima, para agravarlo más, Johnny ha regresado con un poder. Si agarra la mano de una persona, puede ver su futuro o pasado. El hombre, triste y desolado, se encierra en casa. Pero no paran de molestarle para pedir ayuda. También se reencuentra con su ex, lo que añade más leña al fuego. El momento álgido vendrá cuando, casi accidentalmente (¡pobre gafe!), descubra que un fanático e histriónico aspirante a presidente logrará su cargo e iniciará la guerra nuclear. Así las cosas, decide pararle los pies, aunque sea a lo bruto.
Sensacional y rico argumento, conducido por David Cronenberg con maestría, elegancia, sobriedad, centrado en los personajes, reduciendo los efectos especiales al mínimo. No perdemos el hilo porque todo lo que vemos nos gusta. Que maravilla y que trágica. "La zona muerta" no puede evitar ser tremendamente triste, pero en el buen sentido. No quiero ni pensar cómo se vería hoy con sus excesos infográficos y demás mandangas.
Tantas posibilidades tenía el personaje de Johnny (apellidado Smith, el nombre más común pegado al apellido más común) que en 2002 se parió una serie de televisión (precedida por un piloto). Aguantó hasta 2007, así que supongo no le fue demasiado mal. La verdad es que no me llama nada. Prefiero quedarme con la película... totalmente imprescindible.
Como regalito, les cedo completa la caratula del VHS que en su día pillé a cincuenta céntimos en el sucio suelo de un mercadillo (nótese el extraño detalle de situar a Martin Sheen por encima de Christopher Walken en cuanto a protagonismo se refiere)
sábado, 21 de noviembre de 2020
LA FURIA
No deja de ser paradójico que John Farris escribiera la novela de "La Furia" motivado por el éxito de la precedente "Carrie" de yasabesquien. Y que cuando "La Furia" pasó a las pantallas de cine, la dirigiera Brian De Palma que hizo tres cuartos de lo mismo con el libro de Stephen King. Y encima, para rematar la jugada, la chavala con poderes mentales de "La Furia" está interpretada por Amy Irving, que en "Carrie" daba vida a la única superviviente de la masacre final. Una muestra de carriexploitation infligida por el director de la película que lo originó. Curioso.
Pero "La Furia" queda muy lejos de las excelencias técnicas y artísticas de la estupendísima "Carrie", aunque únicamente las separe un añito. De hecho, en la filmografía de De Palma van correlativas. Yo la recordaré toda la vida por una escena concreta. Una que me horrorizó hasta límites insospechados cuando la vi en vídeo a finales de los ochenta. Entonces andaba adentrándome lenta, precavida pero inexorablemente en el maravilloso mundo del cine de terror, abierto a sorpresas y, sobre todo, dispuesto a pasar miedo. Así que el visionado de "La Furia", que es más un thriller -incluso con sus escenas de acción- que una de miedo propiamente dicha, no estaba resultando excesivamente tortuoso.... al menos hasta el desenlace. No lo voy a destripar aquí, pero los que la han visto saben perfectamente de lo que hablo. Tal fue la impresión, que salí corriendo pasillo abajo, blanco como la lefa, para recuperar oxígeno y que mi corazón rebajara la cantidad desorbitada de palpitaciones. Un auténtico semi-trauma que me acompañará hasta el fin de mis días. Y no es pa menos, revisada ayer noche puedo corroborar que ese momento continúa siendo tremendamente potente, en parte gracias a la intensa partitura que lo acompaña, cortesía de un John Williams que venía de petarlo con "La guerra de las galaxias" y seguiría produciendo lo mejor de su cosecha los años siguientes.
La trama de "La Furia" gira en torno a una agencia secreta interesada en fichar chavales con poderes mentales para usarlos como armas. Con la excusa, se apropian del hijo de un ex agente de la CIA quien, tras escapar de la muerte, se dedicará en cuerpo y alma a recuperar al retoño. Por otro lado, una chavala descubre que dispone de tremendas capacidades telepáticas, tanto como para conectar con el hijo secuestrado y, por tanto, poder ayudar al ex agente en su búsqueda. Al final todo estallará -además de verdad, jur, jur, jur!!- en un dramón salpicado de rojo.
A ver, la historia es interesante y la peli tirando a entretenida, no digo que no, pero es cierto que De Palma se apoya mucho, demasiado, en los diálogos. Hay un exceso de "bla bla" con eventuales pero notables escenas de acción y violencia. Tal vez John Farris no pudo evitar dejarse llevar por su naturaleza escribiente mientras convertía la novela en un guion cinematográfico. Con todo, es perfectamente consumible (en parte gracias a la época que se hizo), aunque no está entre lo mejor de De Palma, desde luego.
El reparto es impresionante. Desde los roles principales, pasando por los secundarios, los muy secundarios e incluso hasta los extras. Ahí va la lista completa (salvo Amy Irving): Kirk Douglas, John Cassavetes, Charles Durning, Carrie Snodgress (anduvo por "El jinete pálido" y dio vida a la mala malísima de "La ley de Murphy"), Fiona Lewis (reconocible por su papel de villana en "El Chip Prodigioso"), Andrew Stevens (cuya prometedora carrera terminó estancada entre productos televisivos y subproductos de género), Rutanya Alda (la madre sufriente de "Amityville 2"), el habitual De Palmero William Finley, un delgado Dennis Franz (que repetiría con el director, pero cuyo rostro se hizo especialmente popular por su papel de policía cabezón en "La jungla 2 (Alerta Roja)"), una jovencita Daryl Hannah y, según "la secretaria", Jim Belushi no acreditado haciendo de vagabundo. Destacar también la presencia de Hilarie Thompson, futura esposa de un habitual de este blog, Alan Ormsby.
En el tema efectos de maquillaje, tres monstruos: Rick Baker + Rob Bottin + Greg Cannom.
Pero "La Furia" queda muy lejos de las excelencias técnicas y artísticas de la estupendísima "Carrie", aunque únicamente las separe un añito. De hecho, en la filmografía de De Palma van correlativas. Yo la recordaré toda la vida por una escena concreta. Una que me horrorizó hasta límites insospechados cuando la vi en vídeo a finales de los ochenta. Entonces andaba adentrándome lenta, precavida pero inexorablemente en el maravilloso mundo del cine de terror, abierto a sorpresas y, sobre todo, dispuesto a pasar miedo. Así que el visionado de "La Furia", que es más un thriller -incluso con sus escenas de acción- que una de miedo propiamente dicha, no estaba resultando excesivamente tortuoso.... al menos hasta el desenlace. No lo voy a destripar aquí, pero los que la han visto saben perfectamente de lo que hablo. Tal fue la impresión, que salí corriendo pasillo abajo, blanco como la lefa, para recuperar oxígeno y que mi corazón rebajara la cantidad desorbitada de palpitaciones. Un auténtico semi-trauma que me acompañará hasta el fin de mis días. Y no es pa menos, revisada ayer noche puedo corroborar que ese momento continúa siendo tremendamente potente, en parte gracias a la intensa partitura que lo acompaña, cortesía de un John Williams que venía de petarlo con "La guerra de las galaxias" y seguiría produciendo lo mejor de su cosecha los años siguientes.
La trama de "La Furia" gira en torno a una agencia secreta interesada en fichar chavales con poderes mentales para usarlos como armas. Con la excusa, se apropian del hijo de un ex agente de la CIA quien, tras escapar de la muerte, se dedicará en cuerpo y alma a recuperar al retoño. Por otro lado, una chavala descubre que dispone de tremendas capacidades telepáticas, tanto como para conectar con el hijo secuestrado y, por tanto, poder ayudar al ex agente en su búsqueda. Al final todo estallará -además de verdad, jur, jur, jur!!- en un dramón salpicado de rojo.
A ver, la historia es interesante y la peli tirando a entretenida, no digo que no, pero es cierto que De Palma se apoya mucho, demasiado, en los diálogos. Hay un exceso de "bla bla" con eventuales pero notables escenas de acción y violencia. Tal vez John Farris no pudo evitar dejarse llevar por su naturaleza escribiente mientras convertía la novela en un guion cinematográfico. Con todo, es perfectamente consumible (en parte gracias a la época que se hizo), aunque no está entre lo mejor de De Palma, desde luego.
El reparto es impresionante. Desde los roles principales, pasando por los secundarios, los muy secundarios e incluso hasta los extras. Ahí va la lista completa (salvo Amy Irving): Kirk Douglas, John Cassavetes, Charles Durning, Carrie Snodgress (anduvo por "El jinete pálido" y dio vida a la mala malísima de "La ley de Murphy"), Fiona Lewis (reconocible por su papel de villana en "El Chip Prodigioso"), Andrew Stevens (cuya prometedora carrera terminó estancada entre productos televisivos y subproductos de género), Rutanya Alda (la madre sufriente de "Amityville 2"), el habitual De Palmero William Finley, un delgado Dennis Franz (que repetiría con el director, pero cuyo rostro se hizo especialmente popular por su papel de policía cabezón en "La jungla 2 (Alerta Roja)"), una jovencita Daryl Hannah y, según "la secretaria", Jim Belushi no acreditado haciendo de vagabundo. Destacar también la presencia de Hilarie Thompson, futura esposa de un habitual de este blog, Alan Ormsby.
En el tema efectos de maquillaje, tres monstruos: Rick Baker + Rob Bottin + Greg Cannom.
jueves, 13 de enero de 2011
CREATURE
Resulta curiosa la capacidad del paso del tiempo para mejorar los recuerdos y las percepciones. "Creature" la intenté ver en su época, pero el aburrimiento me pudo más y no acabé. Pasados muchos años, me la pillé a precio de saldo en dvd. La volví a ver, y esta vez me dormí. Todo apuntaba a que "Creature" y yo nunca íbamos a mantener una buena relación. Finalmente, ayer me lo agencié -¡¡gratis!!- en formato VHS, me la puse por la noche, tumbado en mi cama bien tapadito y...... ¡me gustó!. Risas y aplausos. No merece la pena indagar el por qué, pero fue así.En Titan (la luna de Saturno. El otro título disponible es el resultón "The Titan Find") una expedición encuentra la consabida forma de vida, una con la peculiaridad de apoderarse de la mente de los seres humanos y usarlos como arma asesina. La siguiente expedición que pisa el lugar se comerá todo el marrón.
Pues ello, que sí, que es pura rutina... pero, por el motivo que sea, guarda su encanto. Todo es muy oscuro en este film, algo perjudicial para lo que eran las ediciones videográficas de la época, es decir, cuesta verlo todo bien... y más al monstruo, que es como la versión "blaxploitation" de la creación de Giger. Al cotarro se une una buena y agradecida ración de gore.
Quizás lo más remarcable, en el campo de lo bizarro, sea la secuencia en la que la chica prota cita literalmente "El enigma de otro mundo" como inspiración para matar al monstruo mediante electricidad. Aquí ya no podemos hablar de homenaje, ni siquiera de plagio, en su descaro y honestidad (¿pa qué disimularlo?), es... algo completamente diferente, como decían los Monty Python.
En el reparto destacan un divertido Klaus Kinski y dos rostros habituales del cine de palomitas, Lyman Ward ("Sonámbulos", "Independence Day") y Wendy Schaal ("El chip prodigioso", "No matarás al vecino"). El director, William Malone, acabaría a los mandos de títulos más gordos, pero menos potables, como la horrible "House on haunted hill", la no menos horrible "Miedopuntocom" y algún episodio de "Masters of Horror".
Pa pasar el ratillo.
domingo, 30 de agosto de 2009
VINILOS-4 (BANDAS SONORAS, 2ª PARTE)
Howard el pato, El chip prodigioso, Laberinto, Arma Letal 2, Señalado por la muerte, El príncipe de las Tinieblas, En busca del arca perdida, Re-Animator, Desafío Total, Regreso al futuro, Las minas del rey Salomón, La guerra de las galaxias, Tenebre, Star Trek IV Misión salvar la tierra, Las vacaciones de una chiflada familia americana, Zombi
miércoles, 12 de julio de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "EL CHIP PRODIGIOSO"
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