viernes, 17 de octubre de 2014

NOSOTROS NO SOMOS ÁNGELES

El “ExploitationItaliano es absolutamente fascinante, descarado y rozando la ilegalidad. No contentos con plagiar todo éxito norteamericano que se les ponía a tiro, también tenían que auto plagiarse  y hacer las versiones de los éxitos autóctonos con la idea de arañar unos cuantos miles de dólares.
Así nace el fenómeno Michael Coby y Paul  Smith o como vulgarmente se les conoce en círculos más o menos especializados “Los clones de Bud Spencer y Terence Hill”.
Obviamente, Bud y Terence lo petaron no solo en Europa, sino que en estados unidos llegaron a tener algo de éxito.
Todo esto nos remite a los años setenta y tras el éxito de “Le llamaban Trinidad”, que a algún despiadado productor Italiano, se le ocurrió plagiar la película y para ello contrató a dos actores que se parecieran a los astros, o al menos, que juntos pudieran crear confusión entre las plateas europeas. Estos fueron  el americano Paul Smith y  el Italiano Michael Coby: el primero sería el sosias de Bud Spencer, y el segundo lo sería de Terence Hill, y si bien es cierto que el primero tiene un gran parecido con Spencer, el segundo, nacido con el nombre de Antonio Cantafora se parecía a Hill únicamente en que era delgado y rubio. Pero efectivamente, juntos daban el pego, y podían pasar por los auténticos ante el espectador más despistado, máxime cuando, al estar rodadas las películas de Bud y Terence en Inglés, eran doblados por los mismos actores que solían doblar a Bud Spencer y Terence Hill en las versiones italianas de sus películas.
Así, el “exploitation” que generó “Le llamaban Trinidad”, pasó a llamarse “Carambola”… y coló, ¡vaya si coló! La película fue lo suficientemente rentable como para generar una secuela  y  tres películas más con esta pareja, hasta que el engaño dejó de ser efectivo.
En España, pasó algo curiosísimo. Se estrenó la película “Carambola” y pasó inadvertida, apenas congregó 30.000 espectadores de los años setenta. Pero la secuela se estrenó con el título de “Les llamaban los hermanos de Trinidad”,  y esta si, congregó cerca de los 700.000 espectadores. Así que se re-estrenó “Carambola” un año después con la premisa de ser “De los creadores de “Les llamaban los hermanos de Trinidad”” y metió en salas 500.000 espectadores más… pero ya la película posterior, que es la que nos ocupa, no logró engañar a nadie y no la vio en cine ni el Tato. Las ultimas, directamente, ni se estrenaron. Quizás en vídeo.
No obstante, y antes de pasar a comentar la película, contaré una anécdota: Resulta que el productor de su última película como clones “Simón y Mateo”, Edward L. Montoro, decidió estrenarla en Estados Unidos bajo el título de “Convoy Buddies”, y para ver si los yankies picaban, borró de los créditos los nombres de nuestros protagonistas, pasando a  rebautizarles como  ¡Bob Spencer y Terrance Hall! Esto cabreó muchísimo a Smith que decía que el nombre era la única identidad de un actor, y denunció a Montoro, ganando el litigio y siendo indemnizado por daños y prejuicios. En consecuencia, se acabó el fenómeno de los clones de Bud Spencer y Terence Hill, siguiendo cada uno de los actores sus carreras por separado. En el caso de Smith, la cosa fue a mejor, ya que, tras hacer una película en solitario como clon de Spencer en Israel –“Si me enfado… lo rompo todo”-, dónde esta particular pareja gozó de mayor éxito, se trasladó a Hollywood, donde se ganó un huequito en el “Star System”, haciendo de Brutus en el “Popeye” de Robert Altman, y haciendo papeles en  “El Expreso de medianoche”, “Dune” e incluso un auto-homenaje en “Maverick” junto  a Mel Gibson, aunque siguió haciendo roñas, incluso en España, donde participó en nuestra “Mil gritos tiene la noche” de Juan Piquer Simón.
Por su parte, Coby, llegó a trabajar con directores como Fellini, Skolomovski o Michael Winner, pero su carrera deambuló por la serie B más feroz apareciendo en films como “Demons II”, “El Jugador” de Argento, y fue  la identidad secreta de “Supersonic Man” de Juan Piquer Simón…. Así  que ¡Ambos trabajaron a las ordenes de Juan Piquer Simón¡ ¿Conocería este estas películas?
Por su parte, “Nosotros no somos ángeles” sería consecuencia del éxito de “También los ángeles comen judías” y en algunos países como Francia, llegó a estrenarse como tercera parte del binomio “Trinidad”, convirtiéndolo en trilogía aunque nada tenía que ver. Aún así, esto tiene algo de sentido porque esta película aprovechaba todos los tópicos del cine de Terence Hill y Bud Spencer; Es decir, se parecía en el póster y en el título a “También losángeles comen judías” y Paul Smith aquí es luchador de lucha libre como lo era Spencer en la que expolia, pero por otro lado, la película transcurre en el lejano Oeste, pero ya con la mecánica instaurada, lo que les permite a nuestros protagonistas, pelearse por la propiedad de un automóvil , como lo hacían Hill y Spencer en “Y si no nos enfadamos”. Vamos, para que el público pique, si no es por un lado, por otro. Huelga decir que en todas sus películas, nuestros actores se peleaban (un tanto chusqueramente) e imitaban gestos y ademanes de Bud y Terence, con el fin de asemejarse lo máximo posible.
“Nosotros no somos ángeles” tiene la trama más confusa y peor explicada de la historia del cine. Vemos a nuestros actores haciéndolo como los otros, pero todo lo demás falla, no solo el entretenimiento (esto es aburridísimo) si no la dirección y la estructura de la película, con lo que nos enteramos de poco, pero la película trata de contar la historia de dos hermanos que, peleándose por un coche Europeo que han comprado, deciden poner una empresa de automóviles en el oeste, donde este  vehículo aún no ha llegado, y donde los republicanos se oponen a tal  progreso, lo que les acarreará un montón de problemas que tendrán que resolver a base de mamporros y buenos sentimientos. Ni que decir tiene, que las peleas de esta película están a años luz de las de las películas de Terence Hill y Bud Spencer. Pero eso es lo grande de todo esto. Con este tipo de películas, es mejor lo que hay detrás que las pelis en si mismas, que siempre son insoportables.
Dirige la película bajo pseudónimo de Frank Kramer, Gianfranco Parolini, artesano italiano como cualquier otro, que firmó cosas como “Los 3 Supermen”,  reputados “Spaghetti Westerns” como “Adiós Sabata” o “Seis balas, una venganza, una oración” y otras marcianadas como "Yeti: el abominable hombre de las nieves" o "El secreto del imperio de los incas".
Ahora vayamos con una de las ediciones videográficas de esta película en nuestro país, y que muy bien podría ir en nuestra sección “Aquellas  carátulas maravillosas”. Porque si en Italia eran expoliadores, aquí en nuestros videoclubes, con tal de que alquiláramos como borregos, hacían con la carátula lo que les salía de los cojones.
Vale que la peli se vende como si fuera de Terence Hill y Bud Spencer –fíjense bien en el cartel que ilustra la reseña- pero si presidiendo el póster tenemos una ilustración de Paul Smith… ¿Qué necesidad había de poner otra del propio Terence Hill al lado y no de Michael Coby?. Y por si eso fuera poco, miren el dibujillo de debajo de los actores. Ahora miren este cartel de “Loca academia de Policía IV” que les he colocado a la derecha. Saquen sus conclusiones.
En cualquier caso, resulta todo esto del todo fascinante. Igual que el fenómeno “Clones”. Ahora ¿Las películas? Una puta mierda. Pero hay que verlas y coleccionarlas… al menos yo no puedo evitarlo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

PAPÁ PIQUILLO

El éxito abrumador de Chiquito de la Calzada fue algo que como vino, se fue. Eso era de prever. No daba para más el asunto. Y yo entiendo el éxito de aquel señor, pero nunca lo compartí. Siendo como soy un gran consumidor de humoristas (Tip y Coll, los mejores) nunca me gustó Chiquito como cuenta chistes (se repetía más que la leche y acabó auto parodiándose, lo que resultaba terrible), y sigo sin entender la puta gracia que puedan tener Faemino y Cansado que me parecen malísimos. Y eso que no entramos en el pantanoso terreno de los humoristas actuales (si es que son humoristas) en el que ya entran en juego odios y manías personales. Pero exceptuando estos, con todos, incluso con los más patéticos tipo “Félix el Gato”, me gusta verlos y me suelo reir. Soy incluso muy permisivo con el humor. Pero a Chiquito, pues la verdad, no.
Otra cosa es el cine, las películas para lucimiento de estos artistas. Como curiosidad me interesa mucho, independientemente de lo que me parezcan a mí los protagonistas. Ahí, las  películas que explotaban a Chiquito cuando aún su fama estaba en alza, “Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera” o “Bracula, Condemor II”, me pueden llamar la atención por su condición natural, pero como no me gusta chiquito, me parecen una patata. Malas a más no poder. Las tengo en DVD no obstante, para que entiendan que me gusta el producto, me gusta su existencia, pero no son películas que vea una y otra vez.
A lo que voy es que de las tres películas que protagonizó Chiquito, la que si me gusta, y me parece incluso entrañable de lo ñoña que es, es este “Papá Piquillo”, que venía a destiempo (en 1998 Chiquito ya ni siquiera salía en televisión, o al menos, con la misma asiduidad que en 1994) y con la sana intención de demostrar que Chiquito de la Calzada, además de hacer eso de “Grijandemorenau”, también podía actuar  y hacer un registro dramático. Y sin salirse de su propio personaje, demostró que si podía, aunque no le sirviese de nada. De sus tres películas, fue la que menos recaudó. La vieron unos paupérrimos 120.000 espectadores.
Claro, que en contra de lo que se cree, las dos películas anteriores de Chiquito, que venían con la fama del cómico ya acabándose, tampoco fuero éxitos, pero si recaudaron bastante más que esta.
La película no es un muestrario de las gracietas de chiquito. Es una película con argumento y en la que Chiquito interpreta. Papá Piquillo, es un patriarca gitano que tras el accidente mortal de su hija, tiene que hacerse cargo de todos sus nietos. Tiene salir a trabajar con ellos, con el mono y la cabra, y mal comer, pero es la única forma de subsistir en un mundo en el que la única forma de generar dinero es vendiendo droga, cosa que Papá Piquillo, quiere impedir a toda costa. La cosa se complica, cuando uno de sus nietos sufre un accidente que lo paraliza y que para operarlo, tienen que llevarlo a Australia, cosa que, no es que sea cara para Piquillo, si no, que es imposible. Por lo que se le complicará algo la cosa.
A ver; no es que sea una gran historia. Ni siquiera es una buena película. Pero como está entretenida, y con su intencionalidad de película estándar (no un mero vehículo para el lucimiento de Chiquito), como incluso llega a tocar la fibra porque es una película ñoña y emotiva, a mí me gusta bastante más que las otras películas de Chiquito. Porque es una película de verdad. Ahora, quienes busquen en ella, las gilipolladas del “Condemor”, pues puede que les guste la película (porque está bien) o puede que no. En cualquier caso, y visto lo visto, si que es una de las mejores películas del inefable Álvaro Sáenz de Heredia, su director, que cuando hace películas, y no vehículos para tal o cual humorista, la verdad es que las hace bastante bien.
En cuanto a “Papá Piquillo”, es una película familiar ideal para las navidades, que le da mil vueltas a cosas que se antojan más actuales, pero dirigidas por directores que no tienen tanto oficio como de Heredia como pueda ser “Angeles S.A.”.
Está bien. Visible. Y si fuera niño, supongo que me encantaría.

viernes, 10 de octubre de 2014

LA MARCA DEL ASESINO

Hace poco les hablaba de “Instinto Básico”, y citaba uno de los muchos “Exploitations” que surgieron a raíz de su éxito, este “La marca delasesino”,“Traces in Red” en su versión original.
Un thriller moderno con descarnado y tórrido sexo, como demandaban los noventa.
El caso es que como buen fan de James Belushi,  en su momento alquilé la película, consciente de que este era un claro ejemplo del inicio de la decadencia del actor. A posteriori, porque la intención inicial de la película era acabar de lanzar como todo terreno – que no lo es- a Belushi, en esta producción de Samuel Goldwin, que al final fue un absoluto fracaso. En nuestro país la vieron unos míseros 230.000 espectadores.
Claro, porque el thriller moderno con descarnado y tórrido sexo que se nos anunciaba, era en realidad un thriller de lo más tontorrón con un sexo casi ausente más allá del cartel promocional. Es más, esto es casi mejor, porque ¿A quién le interesa ver escenas de sexo entre estos dos cincuentones y entrados en carnes James Belushi y Lorraine Bracco? Porque vaya dos “sex symbols", señora. La barriga mas grande y el culo más gordo de la historia del cine, respectivamente.
La película, además de estúpida, es un coñazo de aúpa.
Se van sucediendo una serie de asesinatos a mujeres que algo tienen que ver con nuestro protagonista, un detective que, a la par que se va cometiendo un asesinato, va recibiendo cartas anónimas con poemas macabros que parecen escritos por un retrasado mental. Como parecen escritos por un retrasado, el detective no les echa cuentas, hasta que la cosa se va haciendo más gorda. Así que, puestos a desconfiar de todo el mundo, y para que la película se parezca un poco a “Instinto Básico”, Belushi empieza a buscar pistas en diversas manchas de carmín que desembocan justo en los labios de una viuda de culo gordísimo (la Bracco) a la que se tira ocasionalmente. Y según avanza la trama, la película pega, no un giro, sino dos, que si la película ya era mala, la tornan vergonzosa.
Una cosa absurda, tonta, y lo que es peor, poco interesante o nada. Un coñazo en el que James Belushi hace de James Belushi, pero como omite la sonrisa de medio lado, y los chistes malos e irónicos, es lo mismo que no tener nada. Además, que las pocas escenas de sexo que tiene con la Braco, se le dan fatal, así pues, acaba poniéndose bizco cuando no debe. Es como ver al agente Dooley de “Super Agente K-9” pero en plan serio y trascendente, que de vez en cuando se acuesta con una señora poco apetecible (cosa que Dooley nunca haría), y la investiga, aunque desde el primer momento canta, y por soleares, que la asesina, aunque todo indica que va a ser esta señora, finalmente, será cualquier otro. Y cuando vean el final (si es que lo van a ver) descojónense, como yo lo hice, con la resolución.
El fracaso en taquilla no fue suficiente para esta película. Por si esto fuera poco, le valió, en 1993, a Loarraine Bracco, una merecida nominación a los Razzies de ese año. No lo ganó, se lo arrebató Melanie Griffith por “Un extraño entre nosotros”, y James Belushi comenzó a aparecer menos en la gran pantalla para comenzar a hacerlo en la pequeña, e incluso, a no aparecer, ya que gran parte de su carrera a partir de mediados de los noventa, consta de prestar su voz a varipintos personajes animados.
Y todo por culpa de este bodrio. Seguro.
Para el director Andy Wolk, “La marca del asesino” supone su debut en el cine a la par que su despedida, ya que, si bien es cierto que nunca le ha faltado el pan teniendo hasta la actualidad trabajos televisivos de diversa índole, tambien es cierto que jamás volvió a dirigir una película destinada a salas. Parte de la culpa, supongo que la tiene el ritmo televisivo de esta mierda.

miércoles, 8 de octubre de 2014

GRIDLOCK´D

“Gridlock´d” es una película de culto en Estados Unidos, alabada por el azote de este tipo de productos, Roger Ebert (algo así como el Pumares español) y que descubría para el cine al rapero Tupac Shakur como solvente actor de variados registros –dicen que esta es su mejor interpretación y que estaba a la altura de los grandes contemporáneos- en una carrera que se vio truncada, pues justo en la post producción, Tupac moría asesinado a la edad de 25 años.
Nacida de manera independiente, cuando lo independiente se volvía mainstream – “Gridlock´d” sería la otra cara del “boom” de Miramax y compañía- es un película a la que siempre he tenido alta estima, y que, si bien es cierto que ha tenido sus ediciones videográficas, también lo es que en nuestro país estas han asomado la cabeza de manera muy discreta. En su momento me costó encontrarla en VHS, ahora, me ha costado encontrarla en DVD. Pero en ambos casos, di con ella.
Cuenta la historia de dos yonkies que, estando poniéndose hasta el culo la noche de  año nuevo, son testigos de como una amiga que vive con ellos sufre una sobredosis. La llevan al hospital y todo son problemas para ingresarla, con lo que casi se les queda en el sitio. Esto hace que se replanteen su condición de adictos, así que deciden dejar la heroína, y para ello acuden a un centro de desintoxicación, que para atenderlos les pide una tarjeta de atención médica temporal –hay que recordar que en los USA no hay seguridad social, y si eres pobre, no te atienden en el médico-  que no tienen y que han de conseguir. La odisea que ello supone, sumado a que han de esquivar las balas de mafiosos a los que han hecho pequeñas estafas, y las de los policías que les persiguen porque son confundidos con asesinos en un malentendido, componen el grueso de la película que en su hora y cuarto (las malas lenguas dicen que está incompleta porque Tupac Shakur murió en pleno rodaje) se nos queda corta.
La película, rodada con estructura de film de acción, va saltando de género en género cada dos por tres, así que, presentándonosla como un melodrama, pasa de la comedia al drama, regado con escenas de disparos cada dos por tres, chistes negros y escenas  de tensión, para al final tratarse de una película de denuncia social. ¿Y que denuncia? Obviamente, el precario sistema sanitario americano, que con lo avanzados que son  para la mayoría de las cosas los yankies, en cuanto a la salud pública dejan mucho que desear. Pero no lo denuncia en plan coñazo y sensacionalista como ya lo hiciera Michael Moore en su documental “Sicko”, sino que se apuesta por la manera más entretenida posible, con una historia interesante, muy buenos personajes, humor y acción. Y todo ello con cuatro pesetas, señores.
En definitiva, muy, muy recomendable.
La pareja protagonista, formada por Tupac Shakur y Tim Roth (muso del cine independiente de los noventa) tienen una química a prueba de balas, y gran parte de la eficacia de la película es gracias a ellos que hacen una interpretación memorable que, no obstante, pasó inadvertida. Si la película hoy es de culto, es porque, en su momento, no la vio nadie.
Junto a Shakur y Roth, tenemos en el reparto a rostros reconocibles como el de Tom Towles (Otis en “Henry, retrato de un asesino”), Lucy Liu antes de despuntar, Thandie Newton (“2012”, “Las crónicas de Riddick”) o Vondie Curtis-Hall, un comediante afro-americano que si bien hemos podido verle como actor en películas como “Blue Jean Cop”, “El Príncipe de Zamunda” o “Los Reyes del Mambo”, es quien se encarga de dirigir esta “Gridlock´d” además de otros films como “Glitter” (debut y despedida en el mundo del cine para la diva Mariah Carey), “Sin Salida”o, como no, unas cuantas series de televisión.
Lo dicho; muy, muy maja.

lunes, 6 de octubre de 2014

DANCE ACADEMY

Genuino “Exploitation” Italiano, que en los ochenta los Italianos no dejaban títere con cabeza y le pasaban factura a cualquier éxito de Hollywood, y aunque son conocidos por expoliar, sobretodo,  películas de terror o ciencia ficción lo cierto es que cualquier cosa les valía. Por eso, con este “Dance Academy” le pasaron factura nada menos que a “Dirty Dancing”. Claro, que lo que se roba es el concepto, la película dista mucho, en cuanto a argumento, de la protagonizada por Patrick Swayze.
Aquí, una escuela de Ballet clásico está al borde de la quiebra, por lo que deciden abrir plazas para dar clases de baile contemporáneo. Además,  el dueño de la escuela impone, como nuevo director del centro, a su sobrino ¡un recién salido de prisión que responde al nombre de David Bronson! Por otro lado, tenemos a un desmadrado trabajador del equivalente californiano al Merca-Madrid (vamos, que  transporta frutas) que no sabemos por qué cojones acaba en esa escuela, todo sucio y desaseado, y resulta ser un excelente bailarín. Envidias entre estilos musicales, amoríos medio retarded y muy confusos y una especie de concurso final, componen las casi dos horas de metraje que tiene la película.
Por si eso fuera poco, incluyen numeritos  musicales interpretados por los hermanos Guido y Mauricio de Angelis que provocan el rechazo y el  sopor más salvaje, por no hablar de las coreografías de baile, tanto clásico como moderno, ejecutados por bailarines que, o bien no han bailado en su puta vida, o bien son paralíticos. Que todos son retrasados se da por hecho.
Obviamente, entre tanto desbarajuste, alguna risotada te echas, pero esta suele ser muy discreta. El metraje es demasiado largo y el aburrimiento se instala en una película en la que, siendo todo muy de cajón, con una trama sencillita y para espectadores sin pretensiones, al final se vuelve una película confusa que no se entiende nada –sobretodo las historias de amor- por culpa de un guión de mierda y una dirección incompetente, al igual que el montaje.
“Dance Academy” como producto “exploitation” que es, tiene cierto interés, pero una vez saciado, no sirve ni para tirarla a la basura. Es terrible.
El reparto  merece la pena ser reseñado, a pesar de lo desconocido que resulta, porque se trata de un reparto de auténticos perdedores y actores de tercerísima categoría:
Laura Behr, apareció antes en un episodio de “Fama”, y tras “Dance Academy” no volvió a aparecer en ningún sitio más, sin embargo si que se mantuvo dentro del mundo del espectáculo, formando parte del equipo misceláneo de series de televisión como “Star Trek: Espacio profundo”. Steve LaChance, apareció como policía bailarín en “El loco mundo de Jerry” y “Dance Academy” sería su última película. Tony Fields apareció en “Muerte a 33 revoluciones porminuto” y tras “Dance Academy” se prodigó sobretodo en televisión. Paula Nichols debutó en “El asesino del taladro” de Abel Ferrara y luego hizo papelitos –dos o tres más- siendo “The Wonders” su película más decente.  David Dressel, apareció, además de en esta película en “Fonda Sangrienta” de Jackie Kong. Y para finalizar, tenemos a  Julie Newmar, actriz secundaria  del cine clásico, que aquí daba ya sus últimos bandazos tras estar mucho tiempo confinada en la televisión.
Y el dato friko lo trae consigo el director de esta ponzoña. Se trata de Ted Mather (seguramente sea un pseudónimo) que, presumiblemente, se gana la vida como músico ya que es el cantante de la sintonía de “Dartacan y los tres Mosqueperros” de váyanse ustedes a saber que país, y compuso las bandas sonoras de películas tan oscurillas como “Berserker”. Como director, además de “Dance Academy”, dirigió otras dos películas, ambas de este mismo rollo y que se titularon “Dance to win” y “Faith”. Menudo mamarracho debía ser el tal Mather.

jueves, 2 de octubre de 2014

CIRCO DE MONSTRUOS

Hideshi Hino es probablemente el autor de horror manga menos terrorífico de los que hay. Ya hablamos algo de el en el  podcast nº 20, destacando su participación en Guinea Pig y descubriendo después una nueva versión llamada Hideshi Hino's Theater of Horror. Una saga de mediometrajes muy similares a los de Guinea Pig, pero con historias suyas que había dibujado en mangas anteriormente.

Sus dibujos pueden tener el punto de desagradable necesario para que se le enfoque dentro del genero de horror manga, pero sus historias no solo contienen momentos terroríficos. En este manga que nos ocupa, no hay casi cabida para el terror, y eso que su portada y titulo parecen vendernos las historias más retorcidas y aberrantes jamás pensadas por un ser humano cuerdo. Pues no, nada más lejos de la realidad, todo lo que Hino nos cuenta en estas historias son sentimientos y situaciones de lo más humanas, solo que vividas por seres demoniacos y deformes.

El Circo del título, no es más que la excusa, el hilo conductor de todas las historias, por lo demás cada una de ellas podría ser perfectamente válida por separado y sin necesitar la presencia del circo. De esta forma las primeras viñetas y las últimas de cada historia suelen ser siempre las mismas, una pequeña presentación y la despedida. “Somos monstruos, diablos y deformes, no podemos vivir entre humanos, pero juntos somos el Circo de los Monstruos” Algo más o menos así es lo que coincide en todas las historias, pero como cuento cada una es una pequeña lección de vida.

La primera historia trata de una madre y su hijo. Ella es una mujer más o menos normal, pero su hijo es un bicho feo y deforme. Juntos hacen un número de ventriloquia, que realmente es falso. No es que el niño se haga pasar por muñeco, que también, sino que madre e hijo están unidos por el cuerpo. El crio nació por la palma de la mano de la madre, y así ha ido creciendo, con  esa mano metida dentro de su espalda. La historia nos cuenta el día que el hijo decide vivir libre sin su madre, y de la carnicería que se monta para llegar a tal fin. Este cuento nos muestra lo duro que es para una madre dejar partir a un hijo (síndrome del nido vacío) de cómo habiéndole dejado libre seguimos aferrándonos al recuerdo del hijo y o se le cuida desde la distancia, y la necesidad del hijo por partir y vivir la vida por el mismo. Como veis poco horror convencional y más de moraleja es lo que tiene la primera historia.

La segunda historia es probablemente la que más de horror puede ser. Ya que trata de un espadachín que toda las noches tiene que luchar contra su tatuaje que cobra vida y que acaba despedazándole para al día siguiente volver a revivirle. Esta trata sobre la aceptación de los pecados que uno comete. La más corta y la más foja.

En la tercera historia el protagonista es un ser con dos caras, una buena y amable, y otra violenta y desagradable que no cae bien a nadie del circo. Todos son muy amigos de la personalidad “buena” pero no quieren tener cerca a la “mala”.  Aquí Hino nos habla un poco de los enfermos mentales, tipo esquizofrenia, bipolaridad y otras enfermedades mentales. Sorprendentemente, al venir de un manga de horror, nos encontramos con un ejercicio de tolerancia y respeto.

La cuarta historia habla de celos, amores no correspondidos, o no correspondidos como la otra parte espera, y de lo que nos da fuerzas para seguir viviendo o ponernos en un peligro mortal. Los protagonistas son una mujer que escupe fuego, un hombre que se lo traga, y el hijo de este ultimo.

Quinta historia, esta también trata del amor y del egoísmo, de cómo este ultimo puede hacernos perder el amor de nuestra vida. O incluso como dos personas pueden ver el amor de forma diferente. Los protagonistas son un niño humano que adora las mariposas, y una niña que es la princesa de las mariposas. Ella le muestra su mundo al chaval, y este la acaba traicionando por egoísmo puro y duro, lo que conlleva a …. Bueno si fuera un manga de horror normal esto nos llevaría a sangre, destrucción, venganza  y muerte, pero Hino es más profundo que eso, nos lleva a muerte, pero también a perdón, perdida y amor.

La sexta y séptima historias hablan del amor. En la sexta trata de un amor entre hombre y mujer, y la séptima entre un padre (o una madre, ya que no dicen nunca que genero es, ni si tienen distinto genero esos monstruos) y su hijo. En las dos hay sacrificio y determinación por el bien del otro implicado en la relación, las dos son bonitas historias, aunque como digo estén protagonizadas por seres deformes o incluso demoniacos.

Por hacer una comparación de estas de tirarse al barro y regocijarse en ellas, diré que Hideshi Hino es el Paulo Coehlo del manga de horror. Sus historias están protagonizadas por seres deformes, monstruosos y repugnantes, pero con sentimientos mundanos, con los que cualquier lector se puede sentir identificado.

Poco horror, casi nada de terror, mucho de sensibilidad y amor. Quien lo iba a decir, con esa portada, eh?

miércoles, 1 de octubre de 2014

LEPRECHAUN ORIGINS

Sin duda, y como los asiduos al blog sabrán, uno de mis personajes favoritos ficción es “Leprechaun”. Le llevo tatuado en mi pierna y conozco las películas como si yo mismo las hubiera hecho. Así que llevo tiempo detrás de ver este “Leprechaun Origins”, consciente de que no llegará de ninguna de las maneras a nuestro apreciado país. Se estrenó en cines el 26 de agosto en pases sueltos (últimamente se estila mucho esto, que lastima) para ayer mismo, día 30, salir a la venta en DVD y Blu Ray en los Estates. Pero en Internet ya lleva unas semanas rulando por el ciberespacio una copia en HD perfectamente subtitulada en castellano. Así que la vi antes de ayer (¿Cómo no va a ir mal el cine y la venta de DVDs? Claro que en esta ocasión la excusa es que si no ¿Cómo demonios voy a ver las pelis que me interesan?).
Una vez vista, les remito a una de las frases de una de las reviews americanas, firmada, no precisamente por un amante de la saga, pero si del cine de terror y que define muy bien lo que es este Reboot de “Leprechaun Origins”: “Even the worst of the original Leprechaun films is better than Leprechaun Origins”. Para los más tontos: “Cualquiera de las peores entregas de la saga original de “Leprechaun” es mejor que este “Leprechaun Origins”. Y mira que cualquiera de las originales es mala…
Y es que la WWE estudios, ha cagado fuera del tiesto. La “World Wrestling Entertainment”, como si de “Marvel” se tratara, se mete en esto del cine con el fin de promocionar a algunos de sus luchadores. En esta ocasión se asocia con Lions Gate, y planean sacar un reboot de las películas del duende (recordemos que se basa en el folclore irlandés) pero en plan terror línea dura. Es más, aseguran que nos aterraran con la película. Y como reclamo contratan a un luchador enano que responde al nombre de Dylan “Hornswoogle” Postl, que además, en sus peleas, solía disfrazarse de “Leprechaun”, para encarnar al duende que en su momento dio vida Warwick Davis.
Sería muy estúpido e ignorante por mi parte, esperar de una película de terror que pretende dar miedo, un Leprechaun como el de Davis, con sombrero, zapatero remendón y soltando rimas sin parar. Pero también sería muy estúpido e ignorante si pensara que con un personaje como Leprechaun, tan asociado a una saga, podríamos decir, que de terror cómico, se pueda hacer una buena película de terror. Los de WWE, por lo tanto, deben ser medio patanes.
Y se que soy el primero que no quiere humor dentro de las películas de terror… con excepciones. Estas serían Chucky y Leprechaun. Incluso Leprechaun se presta más al humor que Chucky, porque desde que Mark Jones lo puso en circulación, este ha sido un duende chistoso producto e hijo de los noventa. Y así lo acepté de buen grado desde un principio. Y si veo una peli de Leprechaun, quiero a ESE Leprechaun, al igual que los fans americanos que piensan pizca más o menos lo mismo que yo. Este no es Freddy que al principio daba miedo. Es más un representante de la comedia que del terror. Aunque eso tampoco obsta.
Por otro lado, sería estúpido por mi parte valorar esta película como una más de la saga. Hay que valorarla como película independiente. Entonces pasa, lo que pasa siempre; que como película de Leprechaun no funciona en absoluto, pero como película de terror, sin tener presente la otra saga para nada, es un film del todo incompetente. Es más, si nos olvidamos de que se trata de una película de Leprechaun, nos olvidamos del único aliciente que tiene esta peli y el por qué vamos a verla.
Un grupo de estudiantes se va a Irlanda de vacaciones. Así que alquilan una casa rural para pasarlas, donde son encerrados por sus guardeses, para dárselos en sacrificio al Leprechaun que pulula por ahí y que les está haciendo la vida imposible. Y este, transcurrida una hora de película en la que no pasa nada, se los va comiendo.
Entonces, como película de terror, el argumento es de lo más soso y frío. La película, en su afán por dar miedo, apuesta por una fotografía lúgubre y oscura, que ocasiona que apenas se vea nada, sin conseguir dar miedo en ninguno de sus frames, más allá de los sustos tramposos de los que la película está plagada. No obstante, a su favor hay que decir que el gore que nos muestra está muy bien elaborado, casi sublime, pero es poco y mal avenido, por otro lado. Lo peor de todo es que es un coñazo absoluto, con estructura del peor “Slasher” sin ser un “Slasher”, en el que te aburres, te aburres y te aburres, hasta que muere alguien, pero es cuando esto ocurre, resulta que te has aburrido igualmente. Un absoluto despropósito.
Ahora vamos a comentarla como película perteneciente a la saga de “Leprechaun”. Lo único que tiene que ver con la parida por Mark Jones, es que el Leprechaun es duende y custodia su oro. Por lo demás, han eliminado todo rasgo humanoide de este y lo han convertido en bestia sin rostro (al final de la reseña pongo la foto. Si, eso es Leprechaun en esta película) que parece salida de cualquier entrega de “El señor de los anillos” (de hecho me recuerda al Gollum de la mala versión animada de “El Hobbit”), que solo gruñe, por supuesto  no habla y podía ser un Leprechaun como podía ser el demonio negro, porque nos da igual. Igual que nos da lo mismo que el luchador que le da vida sea  Dylan “Hornswoogle” Postl, porque ni se le ve… además podía ser un animatronic perfectamente, por su imposible fisonomía, y porque en ningún momento vemos al duende de cuerpo entero. Es más, siempre le vemos de refilón.
No hace falta decir, que la película carece de humor y, por supuesto, de sentido del mismo, porque se están tomando el material tan en serio, que eso es lo que asusta. ¡Ojo! me toca los cojones que sea tan seria una peli de Leprechaun, pero si que le hacía falta un poco de esta actitud a la gran mayoría de películas de terror. Más a las que, como esta, son de corte independiente.
Un despropósito en todos los sentidos, una puta mierda infecta de las más grandes. Además, engañosa… porque si es cierto que te venden la película como una más de la franquicia. El Póster es más deudor de la saga original , que de la película resultante, porque esa garra que sostiene el oro… ni siquiera es parecida a las garras del Leprechaun que aparece en la película, pero si a las del de Warwick Davis. Indignado estoy. No obstante, por completísimo, en cuanto pueda me haré con el DVD. Pero eso ya es enfermedad mía.
En el reparto, desconocidos y desconocidas a los que empezamos a ver en el terror “Videoclubero” (sigamos llamándolo así, aunque su medio natural ahora sea el VOD, es decir “video on demand”, para las televisones digitales) como Stephanie Bennett (“Encuentros paranormales 2”), Andrew Dumbar (“Alien Trespass”), Brendan Fletcher (“Freddy Vs. Jason”, “Ogre”) o Gary Peterman (“Superagente Cody Banks”)… vamos, una panda de matados. Pero no menos que el absoluto inútil de su director, Zach Lipovsky, al que Mark Jones tiene que tenerle una tirria absoluta y que viniendo de hacer efectos especiales en cortometrajes, debuta en el largo con esta mierda, y ya prepara otra que lleva por título “Dead Rising”.
Desde luego, ninguno es para tenerlos en cuenta en lo sucesivo.
Ahí tienen el aspecto de este nuevo Leprechaun. Este no puede rapear.


domingo, 28 de septiembre de 2014

MOONTRAP, TRAMPA EN LA LUNA

Nos encontramos ante uno de esos típicos "hits" videocluberos que se daban mucho en los tiempos en los que estos eran el principal centro de ocio de la raza humana. Films normalmente modestos pero con el gancho suficiente para ser lanzados "a lo grande" y, por ende, alquilados con voracidad. Yo mismo fui uno de los que picaron... y además con doble interés, porque en su reparto figuraba, en rol estelar, un joven Bruce Campbell, quien no necesita presentación alguna por estos parajes. Sin embargo, y como creo que es ya una fea costumbre, me sentí profundamente decepcionado. Ello no ha sido óbice para que, un buen puñado de años después, y tras leer a fondo sobre ella en una revista especializada de la época, me dieran unas irrefrenables ganas de revisarla.
Unos astronautas de rutina laboral por el espacio se topan con una enorme nave de origen desconocido. Dentro, localizan un cuerpo humano momificado y una cosa que parece un puñetero melón. Al llegar a la tierra, el aparente fruto despertará y en plan "bricomanía" se currará un robot asesino con ayuda del cadáver y un porrón de piezas de laboratorio. Los chicos lograrán derribarlo. Como consecuencia de semejante misterio, serán lanzados de nuevo al espacio, esta vez en dirección a nuestro satélite, pa que desentrañen la movida y se enfrenten a hordas de robots malvados y maquetas mil.

"Moontrap" suponía la niña de los ojos del equipo que la confeccionó. Todos ellos venían del terreno los efectos especiales y/o la publicidad y se morían de ganas de aplicar sus conocimientos técnicos a un largometraje propio de ciencia ficción. Arropados por la "Shapiro Glickenhaus Entertainment", de la que hablamos hace no mucho, tiraron adelante el que era, sin dudarlo, un proyecto demasiado ambicioso para los medios con los que contaban... algo que, desafortunadamente, les acabó pasando factura en todos los sentidos.
No se puede negar que el arranque de la película resulta genuinamente interesante, la cosa de entrada nos plantea un gancho infalible con todo el cristo este de cyborgs homicidas escondidos en la luna. Pero el verdadero problema llega cuando los astronautas se largan hasta allá. Lo escaso de la cuenta bancaria a disposición canta más que una almeja. Que sí, que los efectos especiales están potables, ingeniosos, a base de maquetas, mate paintings y sets limitaditos, pero no alcanzan para todo aquello que sus perpetradores quieren contarnos.
Por ello, tiran de veta a base de lo infalible: paseos. Paseos por la luna. Ahora voy aquí, ahora voy allí, entre medio los protas no pueden evitar tomárselo todo un poco a chota soltando chistecillos varios, como si tal cosa, a pesar de la retahíla de hechos insólitos y sorprendentes de los que son testigos.
Para aligerar un poco la cosa, de vez en cuando aparecen monstruos amenazantes contra los que los héroes se enfrentan con la poca gracia que la escasez de todo puede ofrecer. Planos cortos y rápidos, actores reaccionando sin demasiada naturalidad y, muy rara vez, compartiendo cuadro con las criaturas. Además, cuelan en la trama a una chica guapa que se desnudará absurdamente en pleno caos/trauma para contentar a la audiencia juvenil (nota: el ripeo que rula por internet no incorpora la artificiosa escena de folleteo ¿?). Igual que el cadáver momificado del principio, esta moza se supone humana. Unos humanos que viajaron hasta la luna hace 14.000 años, nada menos. OK, la idea mola, muy enigmática, pero... ¿cómo es ello posible?, ¿eran viajeros del tiempo?, ¿por qué?, ¿de qué manera?... pues bien, olvídense de dar con una respuesta satisfactoria porque "Moontrap" pasa un cojón de aclarar el asunto. Así, por la patilla. A esto hay que añadir unas pocas incongruencias científico-tecnológicas más y que se saltan algunos trámites narrativos quizás no genuinamente necesarios, pero que en una peli de mayor presupuesto hubiesen sido explotados por la mera excusa del espectáculo visual. Por ejemplo, el viaje a la luna se limita a un encadenado. Y no me vengan con la economía narrativa... mejor llámenlo economía ahorrativa.
Total, que "Moontrap, trampa en la luna" acaba convertida en un producto mediocre que no cumple con lo que prometía. A veces es mejor intentar no apuntar tan alto o te puede pasar lo que a esta peña, que una serie de buenas ideas, de atractivos conceptos, terminen por ser trasladados a la pantalla sin la suficiente fuerza y sosainamente. ¡Qué desperdicio!.
En cuanto al personal implicado, y dejando de lado al entrañable pero limitado Bruce Campbell (digámoslo alto y claro, no puede ir más allá de las 45 muecas de su repertorio), encontramos de protagonista a un nombre de peso para los seguidores de la ciencia ficción, Walter Koenig, es decir, el "Chekov" del "Star Trek" original (inevitable guiño al comienzo de la peli con este parodiando los monólogos del "Capitán Kirk") quien, como les ocurriera a Tom Sizemore y William Forsythe en sus incursiones en el terreno de la serie B/Z, no da demasiado el pego como héroe, ni como hombre que despierte pasiones en una mujer (por mucho que lleve 14.000 años sin echar un quiqui). Ella era la televisiva Leigh Lombardi, que desde el 2002 no da señales de vida.

Tras las cámaras, dirigiendo, tenemos a Robert Dyke que había currado en los FX de películas como "Terroríficamente muertos" (ahora sabemos dónde conoció a Campbell!) -suyas son las cantosas maquetas, que se noten falsas no es culpa suya sino del Sr.Sam Raimi- o "Big Foot y los Henderson". "Moontrap" era su debut y tardaría un porrón de años en volver a dirigir. Este 2014 estrena una cosa titulada "Liquid Red" y para el 2015, ojo al dato, ya tiene en plena pre-producción "Moontrap: Target Earth", la inevitable secuela-que-en-realidad-es-un-remake (con una trama de lo más extraña: "Una cineasta comienza a creer que sus películas fantásticas son en realidad una crónica de su  futuro") y que, a pesar de haberse activado ahora, llevaba ya años en cartera. De hecho, poco después del lanzamiento de la original se anunciaron sendas
versiones de una segunda entrega. La primera iba a producirla nuevamente "Shapiro Glickenhaus" y con el título de "Moontrap 2: The pyramids of Mars" intentaba churrupetear del -entonces- reciente éxito de "Desafío Total". Un año después, más o menos, vuelve a anunciarse el proyecto, con idéntica intención explotadora, solo que ahora "Shapiro Glickenhaus" se ha retirado y la compañía que acarrea con la culpa no es otra que "Double Helix Films", en cuyo poco lustroso curriculum destacan las chusco-secuelas de "Sleepaway Camp". La cuestión es que entonces el tema no prosperó por ningún lado, aunque dejó pa la posteridad sendos cartelillos que gustosamente les cuelo en esta humilde reseña.

viernes, 26 de septiembre de 2014

JERSEY SHORE MASSACRE

“Jersey Shore” es un famoso reality  de MTV, en el que meten en una casa de aquella zona de Nueva Jersey, intuyo que infectada de garrulos, a lo peor de los llamados por los yankies “Guidos” y “Chongas”, lo que vendría a ser, traducido al castellano “Cholillos y Chonis” o “Canis y Poqueras”. Apliquen aquí todas las variantes que se les ocurran a ustedes. Y la equivalencia nacional más parecida que se me ocurre a ese programa, sería, por el tipo de subnormales que concursan en ellos, “Hombres, mujeres y viceversa”, si a estos los metieran en una casa a que copulasen como monillos. Porque su verdadero equivalente español, “Gandía Shore”, pasó inadvertido por estas tierras.
El caso es que el dichoso programa suscita tanto interés a nivel yankie, como para que los aviesos productorcitos  de roñas exploten cinematográficamente estas franquicias, y si aquí en España también se han hecho versiones cinematográficas de realitys (“El Gran Marciano”, sería la versión cine de “Gran Hermano”, en la que se les somete a los concursantes a una cámara oculta u “O.T. La película”, sería el documental cinematográfico sobre “Operación Triunfo”), al menos los americanos lo hacen con mas gracia, y los meten en géneros cinematográficos que puedan disfrutar públicos no afines a esos programas. Porque además, explotan solo el nombre, no meten a esa gentuza en la película. Vivan los Yankies.
Así, hace un par de años, con la moda de las películas chungas de tiburones, se sacaron de la manga “Jersey Shore Shark Attack”, en la que un tiburón se papea gustoso a esta panda de “Canis”, y ahora, se repite la hazaña en el “Slasher”, sub-género este, en el que este tipo de gañanes, están que ni pintados, señora.
Así que tenemos a un grupo de zorras que se van a Jersey Shore a pasar las vacaciones. Entre tanto zorreo, conocerán a un grupo de macarras de gimnasio con los que ligarán. Se los acabarán llevando a la casa perdida en el bosque que tiene el tío de una de ellas,  y allí, un asesino con máscara de animal, se los irá cargando uno por uno. Sencillita trama… no sea que los “Guidos” y las “Chongas” que vean la película no alcancen a entenderla… claro que tampoco hace falta un argumento más complicado.
A ver, cosas buenas de este “Jersey Shore Massacre”. Es un gustazo  ver morir a este tipo de gentuza, porque caen peor de lo normal, son más lerdos de lo normal y además ya se encarga el director de que los asesinatos de esta película sean tan brutos y garrulos como sus protagonistas. Es un “Slasher” y yo se que en él, lo que cuenta es la sangre; pues aquí la hay abundante, con  buenos efectos gore a la vieja escuela (esto es látex y demás) y bastante imaginativos. Es memorable la escena en la que a una tetuda, le rebanan los melones en la ducha. Está súper bien hecho, y el asesino se recrea en ello. Luego hay muertes más o menos eficientes, pero la más destacable es esta.
El asesino, del que en todo momento intuimos la identidad, tiene un look de lo más fardón, con esa camisa de cuadros a lo “redneck” y esa máscara de animal (parece de cerdo, pero nunca se ve lo suficientemente iluminada para saber que animal es), bruto como él solo y que asesina con  lo primero que pilla.
Por otro lado, los garrulillos estando reunidos en la casa, se ponen una película de terror, un “Slasher” sobre un campamento para niños gordos. Alguien les deja en el bosque “Cupcakes” y pizzas para atraer su atención y una vez estos salen a por comida quedan atrapados en un cepo para osos, momento este, en el que un señor vestido de payaso da cuenta de ellos a base de sierra mecánica, y huelga decir, que seguimos con más interés los segmentos de esta película dentro de la película, que de la película en si misma. Esto sería lo más destacable.
Las cosas malas de la peli: Los protagonistas son odiosos, pero odiosos, odiosos (vamos como los del programa mismo) y mucho me temo que los actores sean, igualmente, “Cholos y Chonis”  en la vida real. Si no, es que son actores muy buenos, cosa que dudo.
Y siendo tan odiosos como son, sus muertes tardan en llegar, casi 50 minutos nada menos. Entre tanto, tenemos que aburrirnos soberanamente viendo a los idiotas estos cuando se supone que están haciendo cosas divertidas como irse a cazar al diablo de Jersey, o liándola en la playa. Acaba uno de conversaciones estúpidas hasta los cojones.
Por no hablar el abundante humor que destila la película. Este es de vergüenza ajena. Sin ir más lejos, si llegan a verla, recuerden esto que les digo cuando llegue la secuencia del rapero “Italian Ice”.
Entonces, lo que digo yo, ¿merece la pena aguantar una hora de “Jersey Shore” en máxima potencia (que además el garrulismo se incrementa al estar este tipo de personas parodiados) para ver la masacre final? Pues con todo lo interesante que me parece el gore de esta película, me temo que no es suficiente para aguantar el resto del material de relleno.
Eso si, la idea de hacer un "Slasher" cuyas víctimas sean este tipo de fauna, me parece de lo más acertado. Pero nunca me compraría el DVD de esta película.
Junto a los actores de primera o “Cholillos” de tercera, tenemos el, no muy divertido, cameo de Ron Jeremy.
Dirige la cosilla esta, un tal Paul Tarnapol, que debuta tras las cámaras.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

INSTINTO BÁSICO 2: ADICCIÓN AL RIESGO

…y  quince años después, llegó la secuela.
Recuerdo perfectamente la reacción que tuve nada más ver el póster de esta película: Me descojoné. Porque, que en pleno 2006 veas en una marquesina un póster de “Instinto Básico 2”, es para descojonarse. Y luego, hasta que no he visto la película, como consecuencia al repaso que le di a la primera, no había vuelto a saber de ella. De hecho, he conseguido una copia no sin cierta dificultad.
Lo que no me explico es qué les llevó a Mario Kassar y Andrew Vajna, en un fallido intento de resucitar la “Carolco” (rebautizada en esta ocasión, aunque con logotipo similar, como “C2”), a hacerlo con una secuela de una película que fue pura consecuencia de su momento. En 2006 ni dios se acordaba de “Instinto Básico”, y aunque Sharon Stone, con 48 años que tenía, está más que apetecible (ahora con casi 60 lo está todavía más. Ha envejeciendo mejor que ninguna. Tiene retoques estéticos, si, pero aún así) ya no es el mito erótico que pudo ser en los noventa, por una mera cuestión de edad. Incluso, digamos que como reclamo publicitario tampoco era un aval. No obstante, arriesgaron lo justo, unos setenta millones de dólares, cantidad decente aunque no excesiva. Que sirviera al menos para recuperar en caso de que al público no le interesara. Y así fue. El tremebundo fracaso provocó que no se haya vuelto a ver ni un solo estreno más de esta “Carolco 2”. En los USA, país que tiene tantos millones de espectadores con gustos tan variados, no recaudó nada. Estuvo en cartel tan solo 15 días porque la mayoría de los pases se suspendían ante la ausencia de culos en las butacas, o  a lo sumo se proyectaba para dos o tres espectadores. En Europa fue algo mejor, sin ir más lejos, en España congregó a 450.000 dignos espectadores del 2006, pero no fueron suficientes. En total recaudó 35 millones de dólares, con lo que las perdidas son más que patentes.
Y esto habría pasado aunque la película hubiera estado bien, incluso mejor que la de Verhoeven, porque, simplemente, en 2006 no tocaba otro “Instinto Básico”. Pero es que, encima, es más mala que pegarle a un padre con un calcetín sudado. Y mojigata…. Verhoeven tuvo problemas con la suya porque era "casi pornográfica". Aquí el sexo brilla por su ausencia. Le vemos las tetas a la Stone (dos pegotes de silicona) de refilón y a dios gracias.
No sabemos por qué, la escritora Catherine Tramell está en Londres, escribiendo y follándose a futbolistas drogados. En una de estas, tienen un aparatoso accidente de coche en el que solo muere el futbolista que le acompaña, pero como en su vida ha sido tantas veces sospechosa de asesinato, la policía no se fía un pelo de ella, así que empiezan a investigarla. El psicólogo llega a la conclusión de que esta mujer es un peligro para el resto de los mortales, o como mínimo, para sí misma puesto que es “adicta al riesgo”, por lo que empieza un tratamiento con el doctor. Este se la folla, comienza a morir gente y la escritora manipulará todo a su antojo para salir indemne. Una chorrada.
Se trata de una película totalmente incompetente, aburrida a más no poder, que en un alarde de originalidad repite todos los chascarrillos de la primera – como por ejemplo lo de “Aquí no se puede fumar”- con el fin de lanzar un guiño al espectador, aunque este no se da cuenta porque ni se acuerda ya la otra –Yo sí porque me he visto las dos seguidas- y además… ¡ni que fuera una comedia para ir repitiendo chascarrillos!
La resolución de la incomprensible trama es una absoluta tomadura de pelo.
Para colmo de males, si Catherine Tramell era un personaje seductor, con cierta clase y envuelta en un halo de misterio, en esta, por obra y gracia del espíritu santo, se convierte en una vulgar fulana que seduce a su partenaire a base de decirle guarrerías: frases como “¿Sabes que me masturbo pensando en ti cuando te corres?”, “¿Cómo hago cuando te imaginas que me follas?” o “Como te gustaría correrte en mi boca” o "Yo tocarle el coño y chuparle la boca", salen del gaznate de Sharon Stone, cuando en la película original no tenía que tirar de marranadas para poner cachondo a Michael Douglas (y al espectador) , lo que sumado a la edad de la actriz, se reduce a una vieja diciendo guarradas.
En fin, una mamarrachada mayúscula que hay que ver, pero solo en caso de curiosidad, porque para entretenerse sería un craso error. Esto no hay un dios que lo aguante.
Dirige Michael Caton-Jones, mediocre director de estudio que tiene en su currículum cosillas como “Memphis Bell”, “Doc Hollywood” para lucimiento de Michael J. Fox, cuando ya mostraba síntomas de decadencia, o “El Chacal”. Tras “Instinto Básico 2: adicción al riesgo” se metió a trabajar en televisión.

lunes, 22 de septiembre de 2014

INSTINTO BÁSICO

“Instinto Básico” se ha ganado, por derecho propio, el título de clásico. La sensación cinematográfica de los noventa me pilló siendo un confundido espectador de quince años, y claro, una película que había gustado a tantísimos espectadores, no podía dejar de gustarme a mí. Así que hacía ver como que sí. No obstante, el boom, tal como vino se fue, y pronto ya nadie se acordaba de “Instinto Básico”. La volví a ver con una opinión ya más formada y los gustos más definidos, y me pareció espantosa. Y ya nunca repetí, hasta que en una reciente visita a una tienda de productos de segunda mano tenían el DVD precintado por 20 céntimos. Así que, lógicamente, lo adquirí.
“Instinto Básico” tenía la ardua tarea de superar el paso del tiempo. Algo que para cualquier película noventera es un absoluto reto. Por mi parte, debía enfrentarme a ella veinte años después, con la animadversión que me provocan las películas de aquella década –y más cuando hicieron tanto ruido como esta- teniendo a su favor, únicamente, que ya no gasto tantos prejuicios a la hora de ver cine, a pesar de todo.
Pues tras el visionado puedo decir que “Instinto Básico” ha superado con creces la prueba, y que, vista hoy, no se trata de una grandísima película, pero pocas existen más entretenidas que esta. Con un tempo y una atmósfera rarísima, unos diálogos –eso sí- algo idiotas, y sobretodo una iluminación soberbia que le otorga ese look que, una vez visto por primera vez, ya no se marcha de tu retina y que vas rememorando según vas viendo la película. Es como consumirla por enésima vez, pero dando la impresión de que sea la primera. Una sensación rara.
Ya saben; un “thriller” en el que un policía, de oscuro pasado, se ve inmerso en un caso de asesinato en el que la principal sospechosa es una escritora quien en una de sus novelas describe con pelos y señales  el asesinato que se acaba de cometer, por lo que será la principal sospechosa. Cuanto más avanza el caso, compañeros y psicóloga –a la que el poli se tira-  van complicando la cosa, y más se nos complica a nosotros, a la vez que se van dando pistas, falsas o no, para que el espectador saque sus conclusiones, mientras que el poli cae en una espiral de descarnado sexo con la sospechosa.
Una cosa simple pero efectiva, que como ya digo se disfruta más en la actualidad, en parte por cierto sabor añejo que la acompaña,  en parte porque es una máquina fabricada para combatir el aburrimiento. Y es que detrás de ella está el mejor Paul Verhoeven, el de los primeros noventa, al que precedían un montón de éxitos en los ochenta (¿hace falta mentarlos?).
Así pues, una película que recomiendo fervientemente, y que será recordada con el paso del tiempo. Fue un éxito mundial absolutamente rentable que en nuestro país congregó a 4.000.000 de espectadores y se convirtió en un fenómeno social. Por aquél entonces, en cualquier parte se hablaba sobre “Instinto Básico”, en el cole, en el banco, en la compra… raro será cualquiera que no la alquiló cuando salió en vídeo, y más raro será cualquiera que no se haya masturbado, bien con las escenas sexuales protagonizadas por la Stone, como las protagonizadas por Jeanne Tripplehorn (quien debutaba mostrándonos hasta las amígdalas).  Y bien merecido se tiene Sharon Stone el título de mito erótico, aunque, vista ahora la película, podamos comprobar que sus duros pechines son operados.
Buscando algo de info, doy con algunos datos curiosos, como los referentes a la versión final. Verhoeven presentó a la censura tres distintas. ¿El motivo? Que cada vez que procedía se la clasificaban “X”, lo que afectaría absolutamente a su carrera comercial. Finalmente supo darle el toque para que resultase explosivamente erótica (a día de hoy, este erotismo es nada) y no una vulgar película pornográfica.
Así mismo, la elección de Michael Douglas como duro detective follador, papel que le viene que ni al pelo, no fue la primera. Hasta que se decidió por él se barajaron los nombres de Wesley Snipes, Bruce Willis, Charlie Sheen e incluso ¡Stallone! La verdad es que cualquiera de ellos da bien el papel. Aunque las caras de gusto y gemidos de placer que suelta el hijo de Kirk Douglas, creo que serían difíciles de superar por cualquiera de estos.
El papel de Sharon Stone tiene unos toques de homosexualismo. Vamos, que le da a las pollas, pero también a los coños. Bien, pues este hecho insignificante puso en alerta a los diversos colectivos de lesbianas americanas, que tocando los huevos como los tocaron los maricones en su día con “A la caza”, las liaron pardas porque decían que el personaje de la Stone daba una mala imagen de ellas. Ya saben, fanatismos yankis.
La película ha dado pie a un montón de “exploitations” que, curiosamente, han sido tan recurrentes dentro del mainstream como lo fueron dentro del cine de baja alcurnia –ahí el subgénero caló a lo bestia, lógico considerando su carga sexual- En muchos casos, eran remedos con repartos marcianísimos; por poner dos ejemplos, “Nunca hables con extraños” con Antonio Banderas y  Rebecca de Mornay, o “La marca del asesino” con James Belushi y Lorraine Bracco.
Ha sido una buena experiencia volver a ver "Instinto Básico" que, por si lo habían olvidado, contó con una absurda y tardía secuela, a la cual dedicaré mi próxima reseña.

domingo, 21 de septiembre de 2014

EXPERIMENTO MORTAL (DEATH WARMED-UP)

Dejando a un lado el caso "Hell Night", nos encontramos ante la película que más me ha costado poder ver a lo largo de mi miserable vida. Y no sería porque no me apeteciera. Desde que leí sobre ella por primera vez y calaran hondo en mi psique toda sus supuestas cualidades (que si extraña, que si gore, que si punk, que si defenestrada por un crítico de esos gacetilleros…), que la tenía en el punto de mira. Sin embargo, el juego de las confusiones y decepciones es largo y complejo, como el libro del amor mismo, veamos:
Mi primer intento lo di con "Señal de alarma". Cuando la alquilé en el video-club lo hice pensando que se trataba de "Death Warmed-Up". Mal.
Luego, logré agenciármela en formato de Beta (de ahí he sacado la caratula escaneada) -fue una sorpresa localizarla en vídeo, no tenía ni idea de que había llegado a nuestras tierras- pero al ponerla en el reproductor, resultó ser OTRA película totalmente distinta. Vamos, cinta defectuosa. Imaginaos mi careto.
Y luego tenemos la red. Tras muchos intentos de dar con ella sin éxito, cayeron en mis manos un "Experimento Mortal" que no era este, en realidad se trataba del típico subproducto made in Syfy Channel que compartía título español con la interfecta. Súmenle una versión supuestamente en idioma patrio que al ponerla, ya tumbado en la cama, cenando y dispuesto, resultó estar en italiano (cabreo al canto) hasta que, ¡¡oh, yes!!, mi buen amigo Alejandro me consiguió un ripeo del VHS español que, por fin, pude degustar hace unas noches.
Lo que nos lleva a la siguiente evidencia: Con tanto esfuerzo y tanto buscar, era muy difícil que mis expectativas no estuviesen al nivel de la estratosfera. ¿Logró "Death Warmed-Up" complacerme?. Errrr.... pos no. ¿Es culpa suya o mía?, errrr.... vamos a ello.
"Death Warmed-Up" cuenta con el honor de ser la primera película "exploitation" producida en Nueva Zelanda. De cuando Peter Jackson andaba comiéndose los mocos, básicamente. También cuenta la siguiente historia: Un mad doctor que experimenta con el cerebro tiene unos planes de lo más malévolos. Tanto, que ponen a su ayudante en su contra. Así pues, el mad doctor hipnotiza al hijo de aquel para que se lo cepille. El muchacho entra en casa y acribilla a sus padres, por lo que es encerrado en un manicomio. Años después sale curado y lo primero que hace es juntar a unos amigos e ir a la caza del mad doctor para vengarse. En todo este tiempo, el tipejo se ha instalado en una isla que ha convertido casi en un harén de experimentos fallidos y pueblerinos acojonados ante su temible poder. La cosa se complica cuando uno de los mentados mutantes se rebela y libera a un puñado de zombies que viven encerrados en una nevera. Vaya culebrón.
Más allá de su delirio probablemente involuntario (¿por qué el mad doctor deja vivo al chaval sabiendo que, tiempo después, podrá buscarle para tomarse la revancha?. O ese final tan absurdo), de su gore (tampoco tanto), de su look en 16mm (que es con lo que se rodó), de su estética de colorines, de su inadecuado humor racista (ojo al chiste del indio que regenta un colmado) y de su espíritu ochentoso (fue parida en 1984), "Death Warmed-Up" termina resultando total y completamente tonta. Sosa. No hay nada en ella que pueda decir que me haya llamado la atención... tal vez el grupo de jóvenes protagonistas, guapos, chulillos y que restriegan a sus hermosas jacas frente a los ojos de los pobres mutantes feos y que mola ver como, poco a poco, van cayendo bajo las garras de estos. O esa supuesta -muy cogida con pinzas- adscripción a cierto rollo punk, con unos créditos "a lá Sex Pistols", o algunos cachos del vestuario o la peluquería. "Death Warmed-Up" chupa de un puñado de películas previas, destacando tal vez algo de "Mad Max 2", pero poco bueno saca de ellas. Y, eso sí, mola mucho volver a encontrarse esos paisajes verdes tan característicos de su país productor y que, inevitablemente, recuerdan a "Mal Gusto".
El papá de "Death Warmed-Up" se llama David Blyth. Según he leído, permitió que el famoso showman/egomaníaco Alejandro Jodorowsky le leyera las cartas del Tarot. Visto el resultado, el Chileno le dijo que se dejara de chorradas y que pusiera toda su energía en rodar una nueva película, y Blyth le hizo caso, pariendo el film comentado. Cuando lo presentó al Festival de Sitges de la época, resulta que Jodorowsky era parte del  jurado, quien presionó para premiar la labor del neozolandés. ¿Curioso, eh?. Tras esto, Blyth se vio envuelto en la confección de “House 3/Horror Show”, pero no terminó de cuajar, así que siguió a lo suyo, rodando pelis, documentales y telefilms. Nada destacable salvo, quizás, sus más recientes aportaciones al horror y la fantasía, "Wound" en 2010 (que por lo visto es de lo más gráfica) y "Ghost Bride" en 2013. Tal vez intente verlas algún día.
En fin, muy decepcionado me quedé. Como mera y olvidable curiosidad exótica "Death Warmed-Up" tiene un pase, pero nada más.
¡¡Tanto rollo pa esto!!.

sábado, 20 de septiembre de 2014

BLANK GENERATION

Justo huyendo de las Alemanias, y antes de arrancar con su periodo como -frustrado- director de cine de terror, Ulli Lommel vivó un escueto sueño: Formar parte de la bohemia artística de Nueva York a finales de los 70, de la mano nada menos que de Andy Warhol. Rodó dos películas, back-to-back, de rollo "auteur" y con el famoso artista ¿albino? colaborando en escuetas intervenciones actoriles. La primera se tituló "Cocaine Cowboys" y para la banda sonora pudo contar con las canciones de "Richard Hell & The Voidoids", el legendario cantante/combo del punk original (el forjado en la Gran Manzana antes de que los Ingleses lo mangaran y se lo cargaran) de fascinante carrera (Músico, escritor, cineasta superochero y actor en cosas raras. No olvidemos que fue uno de los protagonistas del bizarro "Geek Maggot Bingo", obra del simpático poseur profesional Nick Zedd). Tanto le gustó su música a Lommel que pal siguiente proyecto decidió contar con él en tareas protagónicas. De hecho, lo tituló exactamente igual que uno de sus discos más míticos -así como una de sus canciones más emblemáticas-, "Blank Generation" (no confundir con el documental de Amos Poe, "The Blank Generation", a pesar de las evidentes e indiscutibles conexiones).
Richard Hell interpreta a un aspirante a estrella del (punk) rock llamado Billy. Un día, justo cuando se le presenta la oportunidad de despegar, conoce a una periodista francesa que le entrevista y termina perdidamente enamorado de ella. Lo que sigue es la crónica de una historia de "amor fou" en la que se aman, se gritan, se separan, se juntan, etc, etc. Billy, que es un calzonazos, abandona su carrera musical por ella, y vende todos los derechos de sus canciones. Pero entonces la gabacha, que tiene exabruptos imprevisibles, absurdos y exagerados, le manda al carajo y va al encuentro de... su otro novio, un acaudalado productor televisivo -interpretado por el mismo Ulli- obsesionado en entrevistar a -cómo no- Andy Warhol. Así las cosas, Billy retoma sus tareas musicales a pesar de lo mucho que le cuesta canturrear frente a una audiencia pasiva que no se toma la molestia de prestar atención a sus letras. Justo ahí, la francesita vuelve... pero se marcha de nuevo. Luego deja al productor germano para regresar con Billy, pero no del todo. Y entre esto y aquello, llegamos al "Fin". La verdad es que viéndola se te quitan las ganas de echarte novia (aunque al final ella paga por sus desplantes, lo que me parece muy bien y muy justo -y muy poco verosímil-).
Según leí, Richard Hell tiene un concepto muy negativo de "Blank Generation" y, especialmente, de su director, al que califica de "forma de vida rastrera". Alaba la fotografía -con razón- pero echa pestes del resto, y confiesa que si durante todo el metraje le vemos ausente y con cara de bobo, es porque decidió actuar así aposta. Pero a mí la peli no me ha parecido tan terrible, quizás porque esperaba un tocho acojonante y no lo es. Tengan en cuenta que la consumí justo al terminar un film previo que me decepcionó, que era muy tarde y que la vi en versión original con subtítulos en francés... y aún así, no tiré de avance rápido, no me cogió sueño, no me tembló la pierna y no me aburrí demasiado. Algo querrá decir todo eso, ¿no?.
Supongo que contribuyó al disfrute toda la parte dedicada a Richard Hell (que sale tocando varias veces. A lo largo de la banda sonora se escuchan como cuatro canciones suyas, tres de ellas se repiten hasta la saciedad) y a la escena del punk neoyorquino. Aparece el legendario "CBGB" que vemos desde dentro, desde fuera y desde atrás. (Por lo visto) aparece toda una leyenda del cine underground de los contornos como Eric Mitchell (y probablemente también asomen el careto más integrantes del mundillo, solo que no los reconozco). También tenemos a los "Voidoids" al completo, Robert Quine, Ivan Julian y Mark Bell/Marky Ramone. Y hay unos pocos punks que rajan de la escena británica ("Hablan de política en sus canciones", "Eso es una gilipollez"). Estamos en 1980, el punk neoyorquino lleva tiempo agonizando y en Inglaterra el boom del 77 ya ha dado paso a la época de las crestas y el imperdible con regusto "cartoon". A quien le mole todo eso, y ver el oscuro, sórdido pero extrañamente bonito Nueva York de la época, gozará.
Resulta gracioso que Andy Warhol aparezca en los créditos iniciales como el tercer actor de la película, cuando en realidad únicamente se marca un cameo de 10 minutos muy forzado, algo que no deja de formar parte de la mentalidad "exploitation" que Ulli Lommel desarrollaría no mucho más tarde. Merece destacarse también, como fricada, la notoria atención que se presta al formato vídeo, por entonces aún en pañales. La francesita se pasa toda la peli con un armatoste grabando todo lo que puede, y en lugar de dejarle a Richard Hell una nota para decirle que le abandona, le deja una cinta enorme -y de paso el equipo necesario para visionarla-. Otro momento curioso lo tenemos cuando esta misma pava sufre un escueto flashback, de esos que tienes antes de caer desde una azotea y toda tu vida pasa por delante de tus bonitos ojos, solo que en este caso se trata de escenas del mismo film visionado pero re-grabados de un televisor sin disimulo alguno. Me encanta. Y no olvidemos el asssurdo y regocijante momento en que Hell y la muchacha van en coche y discuten si ir a la playa o volver a la ciudad, al final ella se harta, estalla de modo muy desmedido, le roba el coche a él y se pira. Puro arte. ¡Ah! y que en los diálogos no falte un par de menciones a Jean-Luc Gordard, claro, de quien -muy probablemente- Lommel tomó buena nota para hacer su película.
Al reparto mencionado cabe añadir a la guapa pero sosa Carole Bouquet (que, justo tras la peli reseñada, saldría en "Solo para sus ojos", la de James Bond) e, inevitablemente, Suzanna Love, ex-mujer de Lommel, interpretando a una punkita con aspiraciones cinéfilas que rueda un largometraje con una cámara de Super 8 y se obsesiona luego en pasar lo filmado a 35mm. El mismo Ulli le dice que no lo haga, que eso podría acarrearle éxito y fama, lo que perjudicaría a su integridad. Un discurso parecido le hace la Bouquet a Hell con respecto a su música. No deja de ser divertido que Lommel andara tan obsesionado con la "integridad artística" viendo los derroteros por los que tiró su carrera justo después (si no lo digo reviento: Su nuevo film no es otra cosa que un regreso a los documentales "shock" de los 70, sobre el lado más bizarro de las Américas, se titula muy adecuadamente "Mondo Americana". Que le den un Oscar!!!).
Podría decir aquello de que "Blank Generation" es más interesante como documento histórico que como película... y algo de eso hay, pero la verdad es que como lo segundo se puede aguantá y está entre lo mejor de su señor director (lo que tampoco es muy difícil).

Gracias a Pere Koniec por el préstamo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

EL CLON DE HITLER

Otro “Video home” de Christian González esta vez del todo descojonable por la descabellada propuesta que se le ha ocurrido a nuestro Mejicano favorito.
“El clon de Hitler”, parte de la base de que, durante la segunda guerra mundial, los nazis experimentaron con fetos humanos en busca de la inmortalidad del Führer, creando clones que esparcirían por todo el mundo. Así, que en algún lugar de México, uno de estos clones, es posible que haya nacido.  Así, nos vamos a un barrio conflictivo y veremos a un ya crecidito clon de Hitler, que se hace llamar Hitler, y que con su grupo de secuaces controla todo el sector de la droga por esos barrios de dios. Este Hitler se dedica a hacer el mal por ahí, mientras su esposa no cesa de denunciarle e intentar apartar a la hija de ambos de su lado.
La verdad es que se trata de una más de tantas películas “Video Home” de pandilleros al estilo de “La banda de los Panchitos” o “Drogadictos quemando chiva”. Lo único que en esta han tenido, con fines meramente comerciales, la gracia de inventarse esa trama sobre los clones de Hitler, y convertir al protagonista, un actor llamado “Iván el Ruso” en uno de esos clones. No se parece en nada. Se trata de un joven con melena rubia, repeinada hacia atrás, al que han vestido de cuero y le han colocado un par de Svásticas en la ropa ¡Que están mal hechas! ¡Están al revés! Y al que le ha colocado un bigotillo de Hitler ¡Pintado con betún!
Si el aspecto de nuestro protagonista fuera el de un negrata americano, la película sería exactamente igual, ya que es de rollo pandillero, no de rollo skin ni de temática nazi (algo común en las películas de cabezas rapadas Mexicanos. De muestra “Cabezas rapadas”, también de Christian González).
Por si esto fuera poco risible, a este clon de Hitler, le asignan una mujer y una hija. Pongamos que este muchacho tiene 24 años. Pues su mujer tendrá unos 45, y su hija unos 22. Y no se crean que se les caen los anillos con estas diferencias de edad… Todo esto sería lo más risible de la película, junto con el resto de absurdos esbirros traficantes que van con Hitler, porque por lo demás, se trata de una película densa y tediosa a más no poder, en la que se filma mucho paseito para rellenar, mucho tempo muerto y mucho diálogo. Y a rasgos generales, no pasa nada en la película. Así que, si, es malísima.
Sin embargo hay un par de aspectos que me han gustado mucho; mientras que hay escenas de interiores protagonizadas por los policías que quieren dar caza a Hitler, que se las ve del todo guionizadas y ensayadas, todas las escenas de exteriores son guerrilleras. Es decir, que se ponen a actuar con la gente de la calle delante mirando a cámara y con total impunidad. Impagable como la gente de la calle se queda anonadada mirando al muchacho vestido de Nazi, que con el brazo en alto grita ¡Aquí llegó Hitler! Por no hablar, de que, todos los diálogos filmados en exteriores son improvisados, en el mercado, la callejuela… allá donde pasen, y no solo se nota muchísimo, sino que muchas son las veces, a los actores les entra la risa, miran a cámara, y después continúan actuando porque el señor director no ha dado la voz de corten. ¡Y lo dejan en el montaje final! Pues por todo eso, y por ser una locura más del señor González, la película resulta fascinante, porque por lo demás, es un puto coñazo.
Pero está bien esa filosofía. Lo que importa en los “Vídeo home” es elegir un tema llamativo para el público Mexicano, rodarlo a toda prisa, y si hay tomas falsas… pues se dejan ¿Qué mas da? Total, la cinematografía Mexicana se sustenta gracias a estas mierdas, no a los estrenos de cine que cuestan mucho, y no dejan ni la mitad de beneficios que estas cosas.
Esta también está rodada en 16 mm. Como todo lo que hace este hombre, mejor o peor, siempre es muy curioso.