miércoles, 17 de junio de 2015
LOS FOTOCROMOS DE "LA TIENDA DE LOS HORRORES"
Sin más, les dejo con los fotocromos de una de las películas más maravillosas que existen. Y les invito a leer la reseña que en su día escribió Naxo.
lunes, 15 de junio de 2015
THE FLUFFY MOVIE
Odiando como odio a esos farsantes sin talento –“americanas
y camiseta, voy de listo y de gran enterado sobre cultura popular y en realidad
no tengo ni puta idea, no tengo ni puta gracia ni aunque lo intentara”- que son
los monologuistas (y a su público, que lo tienen, ya ni os cuento) sin embargo,
soy un gran aficionado, llámenme esnob si quieren, a la comedia americana, a los cómicos de micro americanos; Andrew DiceClay, Richard Pryor, Chris Rock, Eddie Murphy… es otro rollo más fresco, más
ingenioso y, por supuesto, más americano. Si no lo inventaron ellos, poco les
faltó. Pero es que la diferencia, no ya en el humor de esta gente, sino en la
ejecución de las actuaciones, es notorio. No me comparen por ejemplo, a Chris
Rock, con Dani Rovira ¡por dios! Años luz de diferencia. Y estoy seguro de que
Rock se mofaría, escupiría, robaría y despreciaría a un bobo servil como el
Rovira. Que tipo más repugnante. Es el típico que si leyera esto y se
ofendiera, se tiraría un rato largo escribiendo una parrafada súper ingeniosa
que le situara un peldaño por encima de mí, empleando en ello todo su esfuerzo
y tiempo. Su talento no, porque no lo tiene. Todo muy previsible. Sin embargo
si Chris Rock, leyera esto y se ofendiera, contestaría con un contundente y
fresco “Fuck off, fucking nigga!” y listo. Y sería más gracioso que la
pretenciosa y curradísima réplica del Rovira. No se si me he explicado bien intentando resaltar la
principal diferencia. En cualquier caso, y como diría Chris Rock, si no me he
explicado ¡Que les jodan, negros!
Los subnormales de los monologuistas (así se autodenominan
los de aquí, quizás porque esa palabra tiene más prestigio que comediante…
hijos de la gran puta) no dejan de ser paletos de mierda que se disfrazan
(literal, se visten como creen que debe vestirse un mongologuista) de
comediantes americanos, y los cómicos americanos, en realidad son macarras que
se han convertido en actores de comedia, básicamente, por ser ellos mismos. De
hecho, frecuentes son las denuncias por
malos tratos a muchos comediantes americanos. Pero eso sería otra
historia. A lo que voy es que los americanos, son auténticos, son de verdad.
Sirva esta introducción para decir que me gustan los “Standup” americanos, lo que llega de los yankies, me lo como. Y lo que llega bien
subtituladito, por la vía ilegal faltaría más (aunque en su momento si que se
editó en nuestro país el “Raw” de Eddie Murphy), suelen ser las “Concert
Movies”. ¿Que qué son? No hace falta ser
una lumbrera: “Películas concierto”. A este género se adscriben aquellas
películas que se ruedan para cine y que nos están mostrando un espectáculo en
directo, ya sea musical o cómico. Las hay de conciertos musicales, pero las que
suelen triunfar, suelen ser las de los cómicos. Ya he reseñado yo aquí alguna: “Cheech andChong´s Hey watch this” o “Dice Rules”. Y estas películas, salvo si
tienen una introducción ficcionada, que suele ser habitual, lo cierto es que
tampoco tienen nada reseñable más allá de si el cómico es bueno o malo (por eso
también esa introducción al odio, que nunca está de más). Pero déjenme
presentarles al cómico de moda en los USA, Gabriel Iglesias, también conocido
como “Fluffy” algo que traducido vendría a ser “Fuertecito” o similar. Obeso de 200 kg (ahora ha adelgazado 50
kilos, y bajando… por salud) de
ascendencia mexicana, fan acérrimo de Eddie Murphy – de hecho se dedica a la
comedia gracias a ver en su infancia, una y otra vez, el “Raw”- que se
introdujo en el mundo de la comedia de micro a mediados de la pasada década. Su
humor se basa sobre todo en un fluido “Storytelling” (contar historias), su
facilidad para hacer voces y sonidos al más puro estilo Michael Winslow –pero
mucho más comedido en la utilización de estos- y en los chistes sobre su peso,
los de mexicanos y, por increíble que pueda parecer en esto de triunfar en la
comedia, su humor es palpablemente más blanco que el de cualquiera de sus
coetáneos. Eso no es óbice para que sea la sensación en los USA, vendiendo más
de un millón de copias de uno de sus shows en DVD. De hecho, sonado fue un tour
mundial que hizo con uno de sus espectáculos, incluyendo la India, latino América
y Europa… y en España, que tanto nos gusta ver a Dani Rovira o al otro
gilipollas calvo con barbas, Gabriel Iglesias es un completo desconocido.
Supongo que es normal… tampoco sabemos Inglés, no como en todos esos otros
países.
“The Fluffy Movie” vendría a ser su primera “Concert Movie”,
filmada durante su actuación en la Bay Area de San Francisco donde obtuvo un
éxito arrollador. Y está muy bien. Cuenta, como antes he dicho, con esa
introducción ficcionada, en este caso autobiográfica en la que por un lado,
vemos como fue concebido (a su madre se la tiró un mariachi que quiso saber
nada del niño), por otro somos testigos de la devoción de “Fluffy” por Eddie Murphy
en la adolescencia, para luego dar paso a su actuación si mayores estridencias.
He de decir que la copia subtitulada que rula por la red de
“The Fluffy Movie”, está muy bien subtitulada, o sea que pescas todos los gags
y los chistes a la perfección; Gabriel Iglesias, quizás no sea el cómico más
gracioso del mundo, pero da gusto escucharle. Está suelto como una culebra en
el campo, fluido y entretenido de pelotas. Es mejor lo que cuenta que los
chistes que pueda hacer, y ahí radica la gracia y entiendo de sobra su éxito. Amén de la
introducción de sonidos en sus historias. Así que si, “The Fluffy Movie” es
un soplo de aire fresco dentro de las
“Concert Movies” y Gabriel Iglesias un cómico nuevo a tener en cuenta, que
todavía no ha dado el salto a la gran pantalla como protagonista, pero es muy
bueno; que lo haga es solo cuestión de tiempo.
No obstante, las cámaras de cine no le pillarán de nuevas
cuando protagonice una peli, ya ha hecho episódicos en alguna que otra
“Sitcom”, mucho doblaje de dibujos animados en películas como “Aviones” u
“Operación Cacahuete” y un papel secundario en
“Magic Mike”, siendo el papel más protagónico hasta la fecha el que hizo
en “A Haunted House 2”, la secuela de “Paranormal Movie”. Pero no le corre
mucha prisa… es el rey actual de la comedia de micro y creo que ahí, él se
siente estupendamente.
En cuanto a “The Fluffy Movie”, muy bien rodada en el
sentido de que Iglesias sabe donde están las cámaras y lo usa a su favor, y que hay las suficientes y está lo bastante bien
montado como para que el espectáculo mantenga un ritmo, está dirigida por Manny
Rodríguez que, bueno, se dedica a hacer cosas de estas, aunque algún telefilme también ha caído.
En definitiva, muy recomendable. Se pasa un rato agradable y
no vergüenza ajena como con quienes ustedes ya saben.
domingo, 14 de junio de 2015
LOS FOTOCROMOS DE "TIBURÓN 2"
Si en este blog fuésemos profesionales -que no lo somos- y tuviésemos el don del oportunismo -que no lo tenemos-, habríamos esperado a la reciente celebración del cuarenta aniversario del "Tiburón" de Spielberg para colgar sus respectivos fotocromos. Pero no, lo hicimos una semana y media antes, más o menos. Por ello ahora intentamos "solventar el estropicio" actualizando la inevitable entrada "fotocromil" dominical con los de la segunda parte, ese "Tiburón 2" dirigido por un señor cuyo sonoro nombre siempre me hizo mucha gracia, Jeannot Szwarc.
Y, como si fuera un abuelo cebolleta, déjenme aprovechar la ocasión para rememorar la simpática anécdota relacionada con el estreno de "Tiburón 2" en Francia. Allí la primera parte se tituló "Les dents de la mer", los dientes del mar. Así que la secuela iba a bautizarse muy lógicamente como "Les dents de la mer, deux", los dientes del mar dos. Pero "mer deux" se traduce en, como decimos aquí, "mierdoso", y obviamente la palabreja no queda demasiado bien en el título de un blockbuster veraniego. Así que acabaron titulándola "Les dents de la mer, 2e partie". Muy sabios los gabachines.
Tonterías aparte, Alex Gardés, Jeannot Szwarc (¡que gracioso!) y una servidora como representante del staff de "AVT" les ofrecemos los fotocromos "originales de la época" (o al menos los que tenemos) de "Tiburón 2" para que los disfruten solos o en compañía de amantes, amigos, animales domésticos y/o familiares...
Y, como si fuera un abuelo cebolleta, déjenme aprovechar la ocasión para rememorar la simpática anécdota relacionada con el estreno de "Tiburón 2" en Francia. Allí la primera parte se tituló "Les dents de la mer", los dientes del mar. Así que la secuela iba a bautizarse muy lógicamente como "Les dents de la mer, deux", los dientes del mar dos. Pero "mer deux" se traduce en, como decimos aquí, "mierdoso", y obviamente la palabreja no queda demasiado bien en el título de un blockbuster veraniego. Así que acabaron titulándola "Les dents de la mer, 2e partie". Muy sabios los gabachines.
Tonterías aparte, Alex Gardés, Jeannot Szwarc (¡que gracioso!) y una servidora como representante del staff de "AVT" les ofrecemos los fotocromos "originales de la época" (o al menos los que tenemos) de "Tiburón 2" para que los disfruten solos o en compañía de amantes, amigos, animales domésticos y/o familiares...
miércoles, 10 de junio de 2015
LOS FOTOCROMOS DE "EL TIEMPO DE LOS INTRUSOS"
Esto si que es una verdadera película de culto. En primer lugar, por tratarse de una película de Walter Hill de la que nadie parece acordarse, con un guión de Robert Zemeckis y Bob Gale que no solo no les pega nada, sino que les salió para la ocasión un tanto macarra, y en segundo lugar porque siendo como fue un pequeño fracaso, al menos en los circulos de raperos más cinéfilos, se la considera una película a tener en cuenta, en parte por su soundtrack, el cual fue un hit en los 90, en parte porque juntaba por primera vez en la pantalla a dos astros raperos como son Ice-T e Ice Cube. Lo más parecido para un rapeoride a lo que pasó con De Niro y Pacino en "Heat". A estos les acompañan Bill Paxton y William Sadler.
Cuenta la atípica historia de unos bomberos que reciben el mapa de un tesoro escondido en un edificio ruinoso, y el como se matan entre ellos para conseguirlo. Una cosa muy curiosa que asistí el día de su estreno a verla al cine dónde luego me tiraría años trabajando y que recuerdo que me hizo cierta gracia, pero que debería volver a revisar de nuevo por la lejanía en la que se almacena en mi cerebro.
No obstante, sus fotocromos son de lo más sugestivos.
Esto si que es "noventero"... Ya están aquí.
Cuenta la atípica historia de unos bomberos que reciben el mapa de un tesoro escondido en un edificio ruinoso, y el como se matan entre ellos para conseguirlo. Una cosa muy curiosa que asistí el día de su estreno a verla al cine dónde luego me tiraría años trabajando y que recuerdo que me hizo cierta gracia, pero que debería volver a revisar de nuevo por la lejanía en la que se almacena en mi cerebro.
No obstante, sus fotocromos son de lo más sugestivos.
Esto si que es "noventero"... Ya están aquí.
lunes, 8 de junio de 2015
WOLF COP
Obviamente, cuando me enfrenté a “Wolf Cop”, fui muy
ingenuino ofendiéndome cuando en el meridiano de la película, esta se torna
comedia. Obviamente, se nos está vendiendo una comedia descerebrada y garrula
para los fans de gore. Desde el póster con ese diseño retro tan odioso, pero
tan resultón para la platea a la que va destinada, hasta el falso guiño a
“Harry el sucio”. Al final el principal problema que tiene “Wolf Cop” es que es
lo que es, y a mí no me va la comedia
gore de este palo. Y menos con esos aires retro post Tarantino/Rodríguez.
Porque lo cierto es que en un principio la cosa pinta de
puta madre.
Se están cometiendo una serie de crímenes en una pequeña
localidad, y en su día a día, un policía local y alcohólico se topa con estos.
En una de estas que, tras un altercado con una gente encapuchada en el bosque,
que pueden tener que ver con estos crímenes, este policía se levanta una mañana
con una cruz de cinco puntas marcada en el pecho y sin recordar que ha pasado,
cosa esta natural, si tenemos en cuenta que el poli le da al whisky que da
gusto.
Pronto descubriremos que se ha convertido un hombre lobo, y
se enfrentará al caso que nos ocupa en
esta tesitura.
La película empieza de manera cojonuda; una seriedad
pasmosa, y un personaje que mola muchísimo: Poli de vuelta de todo, alcohólico,
que tras una serie de acontecimientos se convierte en hombre lobo. Sigue
tirando por la senda seria en la segunda conversión, donde somos testigos de
una transformación absolutamente acojonante, a base de látex, vemos salir al
lobo desde dentro del individuo, desgarrando su piel, con litros y litros de
sangre en consecuencia, y empezando la transformación ¡por la polla! Acto
seguido vemos una escena gore realmente buena, con un hombre lobo al que casi
no vemos, primitivo y brutal. Esa media hora la película es cojonuda. Pero, en
la tercera transformación, nuestro
protagonista toma conciencia y comportamientos humanoides, se viste el uniforme
y a grito de “Policía”, la peli se vuelve un “Teen Wolf” de baratillo, con un
hombre lobo que habla, detiene delincuentes, dispara, bebe toneladas de whisky
e incluso folla, en la escena erótica más pretendidamente cómica y, sin embargo,
menos eficaz de la historia, que encima se alarga hasta la extenuación. Y
encima es que la cosa en general, resulta de lo más estúpida y tonta. Una
verdadera patochada, con montones de guiños para que el aficionado se sienta
identificado. Pero claro, eso es lo que quiere su público, y eso es lo que
vende la película, así que muy tonto soy al ponerme a verla y pensar lo
contrario.
Pero lo cierto es que el planteamiento inicial, es cojonudo.
Lastima que no tiraran por la trama de forma seria.
De origen Canadiense, independiente y de bajo presupuesto,
dirige la broma Lowell Dean que ha hecho
cortos, televisión y, antes que “Wolf
Cop”, otra película títulada “13 Eeriee”.
Mediocre.
domingo, 7 de junio de 2015
LOS FOTOCROMOS DE "LA CAMA MECÁNICA"
El pasado Martes este blog cumplió la friolera de ocho años de intensa actividad. Tiempo más que suficiente para que ustedes, queridos lectores, se hayan dado perfecta cuenta de que el porno no es por acá un tema muy recurrente. De hecho, nunca lo ha sido. Solo en contadas ocasiones. Todo lo contrario a lo que fue una cargante e irritante norma en cierto fandom durante los 90 a base de apestosos fanzines y no menos malolientes eruditos (eructitos, sería un término más adecuado) dando la brasa con el cine de mete-saca, sus actrices, sus directores y todas esas monsergas. Pa nosotros siempre ha sido más fácil: el porno es útil el tiempo que dura la paja. Y no hay ningún arte, ni ninguna profundidad en ello. La gente que hace porno no son artistas. No son actores (por regla de tres, entonces también las putas y las novias insatisfechas lo son) y no tienen más talento que unas tetas gordas o una polla quilométrica. Lo demás, es algo natural. Como si a filmaciones/grabaciones con peña cagando lo llamaran arte o cine (de hecho las hay, pero esa es una historia demasiado sórdida pa tocarla aquí y ahora).
Mi teoría es que el porno no es cine. La demostración la tienen en el crudo hecho de que cada vez se producen menos películas de mete-saca. ¿Motivo?, que cada vez es más fácil acceder a la pornografía gratis a través de la red y, más revelador, ya existe el sexo real emitido en directo a través de webcam. Y eso es lo que de verdad siempre ha querido el consumidor medio de porno, la veracidad, la proximidad y el poder ser partícipe de ello lo máximo posible (y el sexo vía webcam ofrece esa posibilidad). Mientras toda esa mierda no existía se conformaba con películas, aunque incluso estas se fuesen "simplificando" con los años limitándose a la acumulación de polvos sin trama, ni excusas. Pero ahora que podemos formar parte del entramado, ¿quién se quiere comer 90 minutos de un argumento que nos importa un carajo, del que solo esperamos los momentos de folleteo y quitaremos cuando ya hayamos echado todo el pitote?. Yo creo que nadie. En definitiva, el llamado cine porno no es tal, es un servicio destinado a una sola función: estimularnos sexualmente.
Eso no es óbice para ignorar ciertas tendencias afines a ese material, más aún si son añejas y tan curiosas como los fotocromos que vienen a continuación. La película se tituló en España "La cama mecánica" y me supongo que lo motivó el intento de aprovecharse del sonado estreno en su momento del clásico de Kubrick en el que todos estáis pensando. Hablamos de 1976 (la de tío Stanley es del 71), de cuando los que hacían porno creían que hacían cine de verdad, de calidad (aunque no tanto como para ocultarse tras un pseudónimo). Es el caso del director de "La cama mecánica", Mac Ahlberg, que posee un lustroso curriculum en esto del mete-saca (también en versión más "soft", como es el caso de su verdadero "hit" "I, a woman" del año 1965) y firma con el alias de Bert Torn (no en los fotocromos hispánicos, curiosamente). Así fue haciendo hasta que se dedicó exclusivamente a la que, según Imdb, era su otra especialidad, la dirección de fotografía, que ejerció en títulos mainstream, pero también productos bien reconocibles de Charles Band, nada menos.
No he visto "La cama mecánica", ni tengo especial interés en hacerlo, solo destacaré de su reparto al super-star porno Harry Reems y ese gráfico "putas" que algún ofendido y/o reprimido/salido espectador escribió con boli y saña en uno de los curiosísimos fotogrumos (ahora nunca mejor empleado el término) cedidos por don Alex Gardés y que dicen asín...
Mi teoría es que el porno no es cine. La demostración la tienen en el crudo hecho de que cada vez se producen menos películas de mete-saca. ¿Motivo?, que cada vez es más fácil acceder a la pornografía gratis a través de la red y, más revelador, ya existe el sexo real emitido en directo a través de webcam. Y eso es lo que de verdad siempre ha querido el consumidor medio de porno, la veracidad, la proximidad y el poder ser partícipe de ello lo máximo posible (y el sexo vía webcam ofrece esa posibilidad). Mientras toda esa mierda no existía se conformaba con películas, aunque incluso estas se fuesen "simplificando" con los años limitándose a la acumulación de polvos sin trama, ni excusas. Pero ahora que podemos formar parte del entramado, ¿quién se quiere comer 90 minutos de un argumento que nos importa un carajo, del que solo esperamos los momentos de folleteo y quitaremos cuando ya hayamos echado todo el pitote?. Yo creo que nadie. En definitiva, el llamado cine porno no es tal, es un servicio destinado a una sola función: estimularnos sexualmente.
Eso no es óbice para ignorar ciertas tendencias afines a ese material, más aún si son añejas y tan curiosas como los fotocromos que vienen a continuación. La película se tituló en España "La cama mecánica" y me supongo que lo motivó el intento de aprovecharse del sonado estreno en su momento del clásico de Kubrick en el que todos estáis pensando. Hablamos de 1976 (la de tío Stanley es del 71), de cuando los que hacían porno creían que hacían cine de verdad, de calidad (aunque no tanto como para ocultarse tras un pseudónimo). Es el caso del director de "La cama mecánica", Mac Ahlberg, que posee un lustroso curriculum en esto del mete-saca (también en versión más "soft", como es el caso de su verdadero "hit" "I, a woman" del año 1965) y firma con el alias de Bert Torn (no en los fotocromos hispánicos, curiosamente). Así fue haciendo hasta que se dedicó exclusivamente a la que, según Imdb, era su otra especialidad, la dirección de fotografía, que ejerció en títulos mainstream, pero también productos bien reconocibles de Charles Band, nada menos.
No he visto "La cama mecánica", ni tengo especial interés en hacerlo, solo destacaré de su reparto al super-star porno Harry Reems y ese gráfico "putas" que algún ofendido y/o reprimido/salido espectador escribió con boli y saña en uno de los curiosísimos fotogrumos (ahora nunca mejor empleado el término) cedidos por don Alex Gardés y que dicen asín...


viernes, 5 de junio de 2015
CORSARIOS DEL CHIP
Estúpido, ridículo e incompetente vehículo para el
lucimiento de la familia Guillén, mezcla del cine español que se hacía en la
época, con las películas de Parchís, que
se estrenó de tapadillo y que congregó a unos miserables 30.000 espectadores en
los cines. Daba lo mismo, porque en esa época se estrenaban las películas por
estrenar. Con los chanchullos que se traían –maldito cine español-, una vez
acabadas y quedando los gastos cubiertos más que de sobra, con rollos entre
productoras y ministerio de cultura, el estreno y si iban o no a verlas los espectadores, era lo de
menos.
Cuenta como un muchacho gana, constantemente, un concurso de
televisión de preguntas y respuestas,
que hace sospechar a los directivos que hace trampas. Contratan a una
agencia de detectives para que miren a ver que pasa, y estos descubren que se
trata de unos chavales hackers informáticos que se meten en los ordenadores de
toda España. Esto desembocará en una trama, que entre la falta de interés que
suscita la película entera y que es mala y aburrida de pelotas, ya no me enteré
muy bien de por donde iban los tiros. Pero en el fondo da igual.
Aquí tenemos a Fernando Guillén Cuervo haciendo de ciego
¡fatal! Hay momentos en los que, a juzgar por ciertos gestos de Fernando,
parece que el personaje en realidad se esté haciendo pasar por ciego… y no, lo
que sucede es que es un espantoso actor, y lo hace fatal. Por otro lado tenemos
a papá Guillén, que como era buen actor, afronta su papel sin más, con
solvencia y automáticamente, mientras que la pizpireta Cayetana Guillén Cuervo,
aquí jovencita y muy follable, da grimilla de lo mucho que ríe, del entusiasmo
general de aquellos primeros papeles. Huelga decir, que como esto es una
comedia familiar, no le vemos las amígdalas, como si lo hacíamos en aquella oda
al mal gusto y a la vergüenza ajena que era “Hazlo por mí”.
Y tenemos también a Karra Elejalde haciendo de un macarra de
vuelta de todo, que no obstante, tiene una dicción perfecta para ser un macarra
periférico, y hasta se permite el lujo de improvisar unas líneas de diálogo en
un momento de la película (ja, ja, ja, que gracioso soy).
Por otro lado, tenemos a un grupo de adolescentes, jóvenes
que deambulan entre el retraso mental más absoluto y el poco talento, que a día
de hoy, seguro, serán actores en paro, buscando un puesto de frutero, lo más
probable. Y si no lo son, deberían.
Esta chorrada, la dirige Rafael Alcázar, director de carrera más bien discreta que en
las cuatro peliculillas que rodó, combinó el cine pretencioso y pedante español
( “El laberinto Griego”) con los géneros, como esta que nos ocupa o “Besos de
gato” con Juanjo Puigcorbé, película para darle de comer aparte, también.
Actualmente, rueda en vídeo HD -que a los inútiles les hace
parecer más inútiles que el 35 mm.-
bodrios pedantes como “Caleidoscopio”, que no se llegan a estrenar en
cines nunca.
Lo que me revienta de esta película, que presenta a Karra
Elejalde y a Fernandito Guillén Cuervo, es que igual aquí se gestó aquella
unión que idiotizo al cine español y a su platea con aquella mierda horrible y
vomitiva que fue “Airbag”, y todo lo que vino
después, -“Año Mariano”, etc..- que por suerte, duró lo que tenía que
durar: dos telediarios.
Recomendable para masoquistas que gusten experimentar la
vergüenza ajena, ya no solo en la mala ejecución del cine y/o las
interpretaciones, sino en la moda de los noventa, década que data esta mierda.
miércoles, 3 de junio de 2015
LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "DOS SABUESOS DESPISTADOS"
Hoy vamos con una comedia, que en cuanto a los fotocromos, estamos muy "horroríficos" ultimamente. Se trata de "Dos Sabuesos despistados", una comedia con Tom Hanks cuando molaba, Dan Aykroyd cuando estaba dejando de molar y que aúnque recuerdo que la vi varias veces en su momento, tambien recuerdo que no molaba tanto como prometía, y también recuerdo que, salvo eso, no recuerdo ni un solo fotograma de la misma, por mucho que mire estos fotocromos. Curioso.
Aquí se los dejo.... Y quizás (¿quien sabe?) hasta le dedique un visionado a la película. Y puede que hasta la comente. En el podcast, que le pega más.
Aquí se los dejo.... Y quizás (¿quien sabe?) hasta le dedique un visionado a la película. Y puede que hasta la comente. En el podcast, que le pega más.
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