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lunes, 27 de agosto de 2012

JUEGOS DIABÓLICOS

El pequeño-pero-notorio éxito del slasher "Noche de paz, noche de muerte" esputó toda una serie de secuelas (hasta 4) que, como es habitual en este caso, hicieron su Agosto en los video-clubs y a medida que crecía la numeración después del título, decrecía el vínculo narrativo con la peli madre, aunque mantenían su esencia, es decir, "historias de terror con la Navidad como fondo temático". Curiosamente fueron las dos aportaciones de Brian Yuzna las que más se apartaron de la fuente original y, ya de paso, las dos últimas antes de que cerraran el chiringuito. En la cuarta fue director, y en la quinta, que es la que tratamos ahora, fue productor (y co-guionista), relegando la dirección a Martin Kitrosser, de extraño y colorido currículum, donde destacan sus aportaciones en funciones de guionista para la saga "Viernes 13" (además, las mejores: tercera, cuarta y la reivindicable quinta).
La movida va de un chaval que presencia cómo su padrastro muere por culpa de un juguete robótico con malas intenciones, algo que le traumatizará notablemente. Pero no, ni crecerá, ni se convertirá en un Santa Calus psycho... no van por ahí los tiros. El caso es que el crimen está directamente relacionado con una tienda de juguetes comandada por un abuelete de sospechoso nombre (¡Joe Petto!) y su rarísimo hijo aparentemente idiota (¡Pino!... anda, cuanta sutilidad). Hay un personaje más que entra en acción... es guapo y decidido, así que sabemos desde buen principio que será el héroe. El tipo sospecha del juguetero, pero a pesar de sus investigaciones, el niño sigue recibiendo inesperados regalos asesinos que se despachan a todo secundario que se cruce por allí.
"Silent Night, Deadly Night 5: The Toymaker" (o "Juegos Diabólicos" en la España) juega con un buen montón de ideas interesantes, aunque no logra desarrollar ninguna lo suficientemente bien. Esa especie de versión oscura de "Pinocho" se queda a medio gas. Los juguetes asesinos podrían haber dado mucho más de sí (como la caratula hace sospechar), y no aportan gran cosa. Encima, la truculencia anda bajo mínimos (realmente solo hay un crimen que podamos tildar de genuinamente sangriento). Todo ello envuelto en  un look soso de cojones, más propio de un telefilm. Sin embargo, las buenas intenciones logran que, dentro de lo que cabe, podamos sufrir del show bastante dignamente e incluso, haciendo un leve esfuerzo, logremos medio-entretenernos. El clímax es tan desquiciado, como rutinario y plomizo. Pero vamos, vale la pena ese "sprint" final, porque luego ya salen los créditos.
En el reparto destacan el amigo Mickey Rooney de juguetero alcoholizado, el raruno Clint Howard en un papel enano (compensado por el hecho de que era el absoluto prota de la cuarta parte dando cuerpo al mismo personaje, Ricky, que es como se llama el hermano del asesino de la primera y eje central de la dos y la tres... ¿un guiño/coña o cierto intento de unir todos los films aunque sea por los pelos de un calvo?) y, finalmente, el hijo de Brian Yuzna que, sí, no era una leyenda urbana, realmente se llama Conan.
Ver y borrar.

sábado, 19 de abril de 2025

LOCURA SANGRIENTA

Entre los cerebros pensantes tras "Locura Sangrienta" ("Silent Madness" en versión original) localizamos dos relacionados directamente con el porno y un tercero que, años después, terminaría en juicios por estafador. Ante semejante panorama, ya sabemos a qué nos exponemos: producto de naturaleza salvajemente creamtística facturado con escasos reales y una intención clara, sacar suco al "boom" del cine slasher del momento, sin miramientos. Tal es así que un buen título alternativo hubiese sido "Locura Grasienta" (me disculpo por el mal chiste, pero la tentación era insoportable).
El culpable de una masacre estudiantil en una fraternidad sale del loquero a causa de un error burocrático. Los años de reclusión no le han ayudado mucho, desde luego, porque, además de una galopante alopecia, anda más grillado que antes. Así, comienza a matar todo lo que se mueve, mientras dirige sus pasos al lugar del crimen original, por donde continúan pululando hermosas y pizpiretas estudiantes. Hasta aquí, todo puro manual. Pero, por aquello de disimular, la historia incorpora algunos pequeños elementos de más que la salvan de la flagrante rutina. Por un lado está la psiquiatra del centro, quien se aliará con un periodista local para detener el homicida (un "Dr. Loomis" con coño, vamos). Y, por otro, los médicos culpables del error y dos enfermeros la mar de chungos -casi peores que el mismo asesino- enviados a por este y todo aquel que sepa la verdad (lo que incluye pacientes sometidos a experimentos no muy legales).
Sin embargo, paradójicamente, dichas buenas intenciones no logran su cometido. Es decir, "Locura Sangrienta" es tan anodina y aburrida como el slasher más común. Cosa que ya tiene delito. No consigues hacer el tuyo ni un poco más entretenido o interesante a pesar de los añadidos. Tal vez contribuya al "bluff" que, por otro lado, evitan recurrir a los que sí habrían aportado algo de color: sangre y tetas. Hemoglobina, mucha menos de lo que cabría esperar a esas alturas del juego. Los crímenes son todos bastante aparatosos y retorcidos, incluso medianamente originales, pero los resultados quedan lejos de impresionar. Solo uno podría ser tildado de gráfico, o brutal, y lo recibe un personaje negativo, vamos, de los que merecen tal castigo. Una tendencia moralista más habitual hoy día que en aquellos tiempos. Mira, en algo fue pionera "Locura Sangrienta". Y respecto al tema ubres, únicamente hay dos y la actriz se las cubre con sus manos. Al respecto merece la pena rescatar una historia (es decir, robar la información de Imdb) porque tiene guasa. Los productores querían más chicha, pero la actriz protagonista convenció a las jóvenes para que no les complacieran. Obviamente, aquella quedó marcada como persona non grata. Hablamos de Belinda Montgomery, quien venía de la tele y a ella volvió. Paralelamente, los del dinero buscaban a una actriz veterana de cierta solera que aportara más prestancia a su película. Tras varios intentos y sendas negativas por parte de Shelley Winters y Maureen O'Sullivan, terminaron fichando nada menos que a Viveca Lindfords, fresca aún de su paso por "Creepshow". Y, al parecer, la vieja dama de Hollywood actuó de manera radicalmente opuesta a la Montgomery, animando a las chavalas al despelote desprejuiciado asegurándolas que sería su pasaporte a lo más alto. Ello, sobra decirlo, motivó un pique entre ambas señoras. Lástima que ganara la Montgomery. Y lo remarco porque una de las jóvenes en cuestión -que no se despelotan- resulta ser Elizabeth Kaitan, por entonces futura "scream queen" a la que volveríamos a ver -a ella y, esta vez sí, sus preciosos senos- en cosas como "Necromancer, magia negra", "Esclavas del espacio" o el séptimo "Viernes 13", entre muchos otros subproductos de los ochenta y noventa. El último nombre destacable de todo el reparto -este con micropene- sería el barrilete de Sydney Lassick (de "Carrie" y "Alguien voló sobre el nido del cuco") como harapiento sheriff.
Al haber sido originalmente confeccionada en 3D, "Locura Sangrienta" gasta toda ella un "look" anti-natural debido a la sobre-iluminación (necesaria para que los truquitos en relieve -muy poco llamativos- funcionen), culpable de que casi todo apeste a decorado de "sitcom" setentera. Se podría señalar maliciosamente al responsable de la fotografía -Gerald Feil- pero no, tengamos en cuenta que este señor es, justamente, el que había fotografiado los efectos en relieve del tercer "Viernes 13", y allí las cosas gastaban un aspecto un pelo mejor. Así pues supongo que, al final, la causa es la habitual en estos casos, un montante más bien limitado.
Graciosamente, lo que personalmente salvaría de la quema es la banda sonora, bastante efectiva. En algunos pasajes recuerda a la de Ennio Morricone para "La Cosa". O eso ha creído detectar mi fino oído. Tal vez, Barry Salmon, compositor, tomó nota de aquella. Quien sabe. En tal caso, bienvenida sea la jeta, porque el resultado funciona.
Seguimos hurgando entre los créditos y damos con más peña curiosa. Del personal que se ocupa de los efectos especiales destacaría a Allan Apone, un tipo que no ha parado de currar como un mamón desde su debut en los setenta aplicando maquillajes a las supuestas imágenes reales del primer "Rostros de muerte" (repetiría en las dos consiguientes secuelas). De ahí pasó a cosas como "Gemidos en la oscuridad", "El legado del diablo", el tercer "Viernes 13" otra vez, "El regreso de los muertos vivientes", "Neon Maniacs" y ya... bueno, a medida que nos adentramos en los noventa y demás, la ristra de títulos inevitablemente despiertan muchas menos pasiones en mí.
Por ahí ronda también un viejo conocido de este blog vinculado a slashers de cierto peso, Martin Kitrosser. Dirigió el quinto "Noche de paz, noche de muerte" (titulado "Juegos Diabólicos") y metió mano en varios "Viernes 13", siendo oficialmente el guionista de, sí, la tercera. No obstante, lo llamativo del colega es que, con los años y una caña, logró un estatus más que envidiable como supervisor de guiones ajenos, tarea esta que ha ido desarrollando en películas tochas, incluidas algunas de Quentin Tarantonto.
Afortunadamente, para hablar del resto de peña ligada a "Silent Madness" hacemos como los cangrejos, vamos hacia atrás y regresamos al tugurio del cine más pestilente. Bill Milling, uno de los guionistas, dispone de una larga ristra de productos dedicados al mete-saca. También algunas marcianadas, como el mondo "La locura americana 2" (aquel con presencia de Jello Biafra y canción de "The Dictators") y alguna "sex comedy" tardía. No obstante, lo llamativo es que el tipo ejerció también como director, y su filmografía viene cargadita de esas mismas pelis pajeras de las que hablaba. Llegados los noventa se desvincula del asunto... más o menos, rodando una "wip" con pinta bien sórdida y protagonismo de una estrella X, Kascha, "Furia enjaulada" (el resto del reparto no tiene parangón, puro "sleaze", molaría echarle el guante) y otras pocas cosas más, entre ellas la comedia "Dinero fácil".
Al segundo culpable del libreto, Bob Zimmerman, ya lo conocemos. Su otro -único- crédito es el thriller "Juez, Jurado y Ejecutor".
Terminamos el agotador repaso con el director de "Locura Sangrienta", Simon Nuchtern. Comenzó su carrera a finales de los sesenta como "sexploiter". En la siguiente década tonteó con el porno y la comedia hasta que recibió el encargo de rodar el falso material truculento del legendario falso snuff titulado, oh sorpresa, "Snuff", aquel oficialmente dirigido por Michael Findlay Sin embargo, hay eruditos, mucho más fiables, que responsabilizan de ello al pornógrafo -y director de fotografía- Carter Stevens / Malcom Worob, por lo que podría tratarse de información errónea. La última película de Nuchtern fue una muy recurrente en nuestros añorados vídeo-clubs por ahí 1985, "Amanecer salvaje", epopeya de acción y moteros con llamativo reparto a base de viejos astros y nombres destinados a brillar (más o menos). Justo, entre los especialistas estaba Solly Marx, quien diera vida al asesino psicópata de "Silent Madness". Círculo cerrado.
A la hora de la imagen ilustrativa, pues volvía a encontrarme ante una de mis habituales diatribas morales. Por un lado, el cartel original, con su llamativa ilustración tirando a exagerada. Y, por otro, la que fuese la impactante caratula del VHS patrio (cortesía de "Grupo Águila"), de cuando se destinaban a llamar nuestra atención desacomplejadamente... y de qué manera.
Nuevamente, la lógica se ha terminado imponiendo: Las dos y no se hable más.

jueves, 24 de julio de 2014

VIERNES 13, 5ª PARTE: UN NUEVO COMIENZO

Honestamente no creo que la quinta entrega de la famosa saga horrorífica sea la mejor de todas, pero sí le tengo un cariño especial, seguramente porque se trata de la "oveja negra" de la franquicia. Un producto que es pura contradicción, tan honesta por un lado, como deshonesta por otro. Veamos por lo cualo...
Tommy Jarvis, el niño que mató a Jason Voorhees en el cuarto viernes trece, ha quedado lógicamente tocado, y tras un farragoso periplo por psiquiátricos de media Norteamérica, es ingresado en uno un tanto especial, situado en plena montaña y que aboga por confiar en los pacientes, dándoles libertad total de acción. Una vez allí los inevitables crímenes comienzan a sucederse, justo después de que uno de los chalados se cargue a otro en un ataque de ira. ¿Es Jason Voorhees que ha vuelto de la tumba (a pesar de que, se supone, fue incinerado)?, ¿es otro tipejo con idéntica mala leche?... ¿importa mucho siempre y cuando los personajes vayan cayendo como moscas?, pues no. O sí, que una vez revelado el enigma, hubo quien no se lo tomó demasiado bien. Vale, me parecería raro que, siendo lector de nueso estúpido blog, no hayas visto la película, así que lo diré: En este "Viernes 13" Jason Voorhees limita sus apariciones a pesadillas y alucinaciones, porque el otro es un impostor, un tipo que se toma la -absurda- molestia de disfrazarse del famoso psycho-killer para matar y matar... no se sabe muy bien sobre qué principio. Es decir, sí, el chaval asesinado del psiquiátrico era su hijo pero ¿de verdad ver su cadáver pudo desatar este fervor criminal? y, ya que estamos, ¿de dónde sacó el látex para hacerse la falsa cabeza?, ¿no hubiese sido más cómodo simplemente ponerse la máscara de hockey y ya está?, ¿y por qué imitar a Jason si, total, nunca deja testigos que puedan contar que le han visto?. Sí, tenéis razón, es todo una puta chufla, ridícula y absurda. Pero, cojones, que esto es un "Viernes 13"... ¡¿qué coño importa?!, ¿de verdad alguien cree que hablamos de buenas películas?... no, todos los "Viernes 13" son una mierda, TODOS, solo que algunos son una mierda simpática y entrañable (a mi modesto juicio tal vez la cuarta sea lo más parecido a una buena película, pero imagino que esto va a gustos).
Esa era la parte deshonesta. La parte honesta la tenemos en el hecho de que el produtto da a sus devotos aquello que quieren ver. Sin excusas (vale, menos Jason... aunque entonces tampoco era el icono que es hoy). Quiero decir, en aquellos tiempos la quinta entrega era la que tenía un mayor número de asesinatos, en la que morían más personajes. Y también aquella con LAS MEJORES TETAS de toda la puta saga, todavía no superadas (miento, en el remake habían un par realmente increíbles, pero eran demasiado perfectas... prefiero la espectacularidad totalmente natural del caso que nos ocupa), aunque de ello/a hablo luego.
En este "Nuevo comienzo" no hay absurdas justificaciones, ni todo ese rollo de "humanizar a los personajes" o lo de "hacerlos interesantes", ¡vamos, hombre!, aquí todos son putos monigotes dispuestos para ser asesinados brutalmente... o todo lo brutalmente que la censura permitió, porque esta quinta es uno de los "Viernes 13" -junto a la séptima- donde hubo un mayor número de tijeretazos. Obviaremos la existencia de imágenes de cuchillos hundidos en cuellos y caras que en la peli ni aparecen, e iremos directos al grano: Hay un personaje bastante irritante, una especie de churri "medio punki", "nuevaolera", "newromantic" a la que el pseudo-Jason mata de un cuchillazo en la tripa. Bien, originalmente ese cuchillazo lo recibía en la entrepierna.... pero luego algún listo pensó que era too much y lo cambió. ¡Indignante!.
Todo eso creó una especie de rechazo hacia la película. Y lo que es peor, esputado por parte de los que participaron en ella o en otras entregas de la franquicia. E incluso de algunos espectadores papanatas. Lo mejor que se les ocurría era tildarla de pornográfica, y todo porque entre crimen y crimen lo demás importa una mierda. No solo a nosotros, también a sus responsables más directos. Bien, eso es una gilipollez... quiero decir, citadme UN "Viernes 13" (sobre todo hasta la octava parte) que no tenga estructura de peli porno. ¡¡Todas la tienen!!, pero era muy fácil echar la bilis sobre la número cinco, ¿por qué?, por su director, el detestado -y fallecido- Danny Steinmann que, sí, lo han adivinado, venía del cine para adultos (lo que, claro está, se lo puso muy fácil a los criticones). Luego, cuando intentó meterse en el cine "normal", tampoco se quedó manco rodando un "slasher" en pleno boom del género ("Gemidos en la oscuridad", que firmó con pseudónimo) y la infame/osa "Calles Salvajes". Buen curriculum. Y claro, con un pasado así, y el hecho de que fuese un tirano malhumorado y berreón, pues le ha terminado otorgando la etiqueta del director-villano de la saga. Paparruchas.
Centrándonos en el resto de los implicados, merece una mención Frank Mancuso Jr., joven productor que se haría cargo de la saga durante unas cuantas entregas, hasta el punto de poner su nombre el primero de todos en los títulos de crédito –al menos en este caso-. Vaya jefe.
En el reparto cabe destacar, como anunciábamos, a Debisue/Deborah Voorhees -lo del apellido es una puta casualidad sobre la que ya se han hecho todos los chistes posibles-, la jaca que se despelota en la única escena de sexo compartido y nos deja a todos con los ojos abiertos como platos y supurando. Eso no son tetas, son milagros. Curiosamente, Debisue antes había hecho de prostituta en sendos flims, y después de la reseñada volvería al terror con "El resplandor de la muerte" donde, a pesar de bañarse en una piscina en top-less, no mostraba nada a cámara (¡¡sacrilegio!!). Por los papeles que le tocaban, no me extraña nada que acabara dejando la interpretación. Tras dar tumbos de aquí para allí y escribir algunas cosas, este 2014 reaparece como directora de una comedia "indie" de travelos, "Billy Shakespeare". La veré si sale ella desnuda... claro que ahora igual ya no esté tan apetecible.
La "final girl" de rigor, compite -inútilmente- en el tema erótico luciendo blusa mojada y sierra mecánica, se llama Melanie Kinnaman y no llegó a hacer nada más mínimamente interesante. Tampoco tiene mejor suerte -en cuestiones pectorales- Juliette Cummins, la dulce y encantadora pelirroja que le da crueles calabazas a uno de los chavales. Volvería a deleitarnos con su sonrisa en "Psicosis 3", "Slumber Party Massacre 2" y el tardío “slasher” a mayor gloria de Betsy Russell, "Camp Fear". Tal vez  Rebecca Wood (la camarera que se despelota ante el espejo) tendría algo que decir pechugonamente hablando... pero me temo que el Oscar goes to Debisue.
El otro intérprete que mola es Miguel A. Núñez Jr. encarnando a un primo lejano de Michael Jackson. Ese mismo año -1985-, volvería a enfundarse en cuero para hacer de punko en "El regreso de los muertos vivientes". Y reincidiría con algo parecido en "Los centinelas". También anduvo por "Shadowzone" (producida por Charles Band), el cuarto "Leprechaun" y algunos films "mainstream", entre ellos varios con Eddie Murphy. Vamos, que eran coleguitas. Y ahí sigue, currando.
Tampoco es moco de pavo Bob DeSimone, al que recordaréis -los que hayáis visto la peli- por su papel de ambulanciero salido y farlopero. Resulta que Bob es hermano -gemelo- de Tom DeSimone, el notorio "exploiter" surgido del porno y que puso su estampa en "clásicos" como "El sexo que habla" (sobre un coño al que le encanta paliquear), "La jungla de cemento", "Angel 3" (en todas ellas con papel pal hermanito Bobby) y la más popular, "Noche Infernal/Hell Night". Bob también intervino en "Extraña seducción" de David Schmoeller y "Calles Salvajes", que es donde conoció a Danny Steinmann. No deja de ser curioso que en una de las películas de Tom DeSimone, "Motín en el reformatorio de mujeres", intervenga como actriz Tiffany Helm, la "chica nuevaolerapunki" del acuchillamiento vaginal no procesado antes mentada. ¿Recomendación del hermano, tal vez? (y la cosa no se queda ahí, Helm también actuó en un capítulo de "Las pesadillas de Freddy" dirigido por William Malone -de "Creature", "House on haunted hill" y "Miedo punto com"-, serie en la que así mismo intervino Tom DeSimone como realizador eventual... el mundo del infracine es un fucking cleenex). 
John Shepherd interpreta al Tommy Jarvis adulto (aunque el original, Corey Feldman, se marca un cameo al principio de la peli). Resulta regocijante ver hoy a Feldman y compararlo con el Shepherd de la película. Clavados, vamos. Tanto Shepherd como Shavar Ross (el infante negrito que chilla como una niña) poco después pasarían a ampliar las filas de los llamados "Cristianos renacidos". En concreto, Ross incluso crearía una productora y haría un puñado de películas acordes a sus creencias religiosas. Los dos tienen que vivir con la culpa de haber participado en algo tan sucio e inmoral como un "Viernes 13", aunque Shavar Ross parece llevarlo mucho mejor.
Si viendo la película notáis que el psycho-killer parece adelgazar cuando se enfunda el mono negro y la máscara, tiene sentido, ya que en la mayoría de sus escenas fue el “stuntman” Tom Morga quien le confirió la vida. También ha sido "Leatherface" y "Michael Myers" en sendas secuelas de reconocibles sagas terroríficas, aunque muchas veces sin acreditar.
Podría seguir indagando en el resto del reparto y algo saldría, pero lo más interesante ya está dicho. Nos falta el co-guionista, Martin Kitrosser, que además de escribir el libreto del tercer "Viernes 13", supervisar el de las dos entregas precedentes -y de tantos otros títulos bien conocidos, como las cagadas de Quentin Tarantonto- y ser responsable de la "story" de "Los albóndigas atacan de nuevo", fue director de "Juegos diabólicos", otra quinta parte, en este caso de la famosa saga "Noche de paz, noche de muerte". Cazi ná.
David Cohen, el otro guionista, no ha currado tanto, pero entre sus pocos trabajos está el cuarto "Porky´s". La bomba.
¿Con tantos individuos integrados en el "exploitation", qué esperaba la peña de este "Viernes 13, 5ª parte: Un nuevo comienzo"?... nada bueno... en el mejor sentido. Fue "Un nuevo comienzo", desde luego, pero motivó la confección de una sexta parte mucho más ñoña y buenrollera.... ¡bah!, panda de cagones.
Es mierda, sí, pero de la que chana.