Una abogada la mar de idealista y progre, de esas que creen en los derechos de los criminales y tal, es atacada en su chalet por una banda de quinquis. Hay un forcejeo y el marido de la señora muere de un disparo en la cabeza. Ella, que ante todo es muy recta, intenta que semejante hecho no trastoque sus razonamientos liberales... pero la cosa no acaba ahí. Se va complicando. El hermano del quinqui malote (el único capturado por la policía) es encerrado "injustamente" y, siendo epiléptico, la palma. Imaginaos las consecuencias y sus resultados.
Hablar de "Coto de Caza" es complicadillo. De entrada parece (y es) un "exploitation" de "Perros de paja", cuyo fin consiste en mostrar imágenes crudas y desnudos para atraer peña a los cines. Pero claro, el director es Jorge Grau, un progre de tomo y lomo especialmente respetado por su película "No profanar el sueño de los muertos" (algo sobrevalorada para mi gusto). Eso hace que uno se plantee seriamente si el film es una apología del "ojo por ojo" como de entrada parece. Evidentemente, en sendas intervius, Grau corrió a decir que no, que la peli no está de lado de los que se toman la justicia por su mano. ¡Vale!, pero es que tampoco se puede decir que pertenezca al bando contrario. Al revés de lo habitual en la época, aquí no se exalta al maleante como un héroe (especialidad de De La Loma y, si me apuras, Eloy De La Iglesia), en realidad el quinqui malo-jefe es un auténtico bastardo, malo malísimo, que roba por joder (hay una significativa secuencia en la que le quita a un vagabundo el poco dinero que ha logrado reunir a base de pedir) y, sí, al final tiene lo que merece (el mismo final que merecerían todos los protas de "Perros Callejeros" y compañía). Pero en esta peli no hay héroes. Supongo que la intención de Grau es contar las cosas tal cual son, denunciar el absurdo de la violencia y sus consecuencias, al fin y al cabo el que ejecuta a un par de malotes es... quien menos te esperas, y quien menos debería.
Una guapísima Assumpta Serna interpreta a la abogada y da forma a los muchísimos conflictos personales en los que esta se encuentra, defendiendo a un tipo de "víctima del sistema" que le ha arrebatado a su pareja y, encima, le sigue tocando los ovarios.
El final se hace esperar, pero es contundente y sorprendentemente gráfico (vemos, sin censura alguna, como a la Serna, o a su doble, ¡¡¡le queman la vagina con leña ardiendo!!!). Estamos en 1983, y se nota.
La primera hora me pasó bastante más rápido que los siguientes 45 minutos, pero el film se deja ver con bastante interés y, salvo algún escueto momento para la risa (sobre todo por el rollo macarra que gastan los quinquis), en general todo va acorde al sentido dramático de lo que cuenta.
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martes, 10 de febrero de 2009
lunes, 4 de diciembre de 2023
REVOLVER
“Revolver” es una cosa marciana. Tanto como para justificar el visionado. Y es que tras esa apariencia de "serie B" de acción, en realidad se esconde un telefilm de lujo cuya máxima prioridad es promocionar lo catalán. Les explico: “Revolver” es un producto televisivo co-producido entre Columbia Pictures y la televisión autonómica de Cataluña (TV3), concebido de cara a las olimpiadas del 92, por lo que al final se trata de una especie de panfleto turístico de Barcelona. Muy curioso.
Además de estar protagonizada por un Robert Urich, que ya en 1992 no tenía especial tirón comercial, el argumento casi parece de exploit destinado a cines de barrio y auto-cines de los 70, sin que, por otro lado, haya una gota de postmodernismo o intención alguna de homenajear ningún género.
Cuenta la historia de un agente del FBI (¡de ascendencia catalana!) con una trayectoria ya larga, que en una misión especial en Los Angeles acaba disparando y, por ende, asesinando a un niño pequeño. Este hecho le deja lo suficientemente traumatizado como para decidir retirarse. Pero es convencido por su jefe para que antes de hacerlo, aborde una nueva misión. El agente acepta y, en consecuencia, recibe un mal disparo que le deja paralítico. Esto no es óbice para que, silla de ruedas mediante, viaje hasta Barcelona para dar con quienes le han dejado imposibilitado de por vida y eliminarlos… eso sí, con la autonomía que le proporciona la silla de ruedas. Entonces pues, tenemos una película en la que Robert Urich pega muchos tiros sobre ruedas, habla mucho con todo el mundo y tiene encuentros con catalanes de pro como puedan ser Jordi Mollá —en uno de sus primeros papeles—, Assumpta Serna o Ariadna Gil, que se defienden en inglés en pantalla como buenamente pueden, y ponen cara de no saber muy bien lo que están haciendo en ningún momento. Mollá, sin embargo, está bastante suelto con el inglés (y por eso su carrera actoral está ahora en USA y no en Cataluña).
Los familiares del personaje de Robert Urich hacen especial hincapié en que no olvide su procedencia catalana, como si quisieran hacer ver al espectador la importancia de dicha condición, cuando en realidad es solo una excusa para justificar que la película está rodada en Barcelona. Incluso cuando la trama se ambienta en Los Angeles, es también Barcelona, salvo por un par de secuencias.
Pero ¿Por qué este interés en lo barcelonés en esta película? Fácil: se estrenó en Abril de 1992 a nivel internacional, justo a tres meses de los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad. Así, servía para mostrarle al mundo la moderna Barcelona donde se iba a celebrar el evento, su cosmopolitismo y que, de esta manera, al público le entraran ganas de visitarla.
Si los Juegos Olímpicos se celebrasen hoy y la televisión catalana quisiera hacer un film promocional de la ciudad de Barcelona, lo más probable es que hubieran producido una cosa de Woody Allen o una de Isabel Coixet, pero, en 1992, la conciencia general era que para promocionar la ciudad había que hacer una de tiros ¡Y nada menos que con Robert Urich!
“Revolver” empieza fuerte, con una secuencia de acción noventera que hace intuir que tal vez la película al menos esté entretenida, pero según va avanzando la trama, se impone el diálogo y el aburrimiento, haciendo perder el interés al espectador por lo menos hasta que empezamos a ver lugares reconocibles de Barcelona o a los actores españoles que van apareciendo con cuenta gotas. Mollá y la Gil hoy están más vistos que el tebeo, pero en 1992 en realidad no eran más que actores novatos, por lo que, en su momento, sus presencias tampoco dirían nada a los espectadores.
En definitiva, es un poco rollo, pero lo suficientemente curiosa para que la veamos con el justo interés.
Por su parte, el director Gary Nelson tiene una dilatada carrera en la que destaca la realización de telefilmes y series de televisión (suyos son algunos capítulos de “Superagente 86” o “Kojack”), si bien en los setenta se puso a dirigir cine para Disney dando títulos clásicos como puedan ser “Viernes loco” o, sobre todo, “El abismo negro”, así como co-dirigió, sin acreditar, “Halcones de la noche” de Stallone. Seguida de la infame "Quatermian y la ciudad perdida del oro". Después, se volvió a su zona de confort, la televisión.
Curioso lapsus este de “Revolver”.
Además de estar protagonizada por un Robert Urich, que ya en 1992 no tenía especial tirón comercial, el argumento casi parece de exploit destinado a cines de barrio y auto-cines de los 70, sin que, por otro lado, haya una gota de postmodernismo o intención alguna de homenajear ningún género.
Cuenta la historia de un agente del FBI (¡de ascendencia catalana!) con una trayectoria ya larga, que en una misión especial en Los Angeles acaba disparando y, por ende, asesinando a un niño pequeño. Este hecho le deja lo suficientemente traumatizado como para decidir retirarse. Pero es convencido por su jefe para que antes de hacerlo, aborde una nueva misión. El agente acepta y, en consecuencia, recibe un mal disparo que le deja paralítico. Esto no es óbice para que, silla de ruedas mediante, viaje hasta Barcelona para dar con quienes le han dejado imposibilitado de por vida y eliminarlos… eso sí, con la autonomía que le proporciona la silla de ruedas. Entonces pues, tenemos una película en la que Robert Urich pega muchos tiros sobre ruedas, habla mucho con todo el mundo y tiene encuentros con catalanes de pro como puedan ser Jordi Mollá —en uno de sus primeros papeles—, Assumpta Serna o Ariadna Gil, que se defienden en inglés en pantalla como buenamente pueden, y ponen cara de no saber muy bien lo que están haciendo en ningún momento. Mollá, sin embargo, está bastante suelto con el inglés (y por eso su carrera actoral está ahora en USA y no en Cataluña).
Los familiares del personaje de Robert Urich hacen especial hincapié en que no olvide su procedencia catalana, como si quisieran hacer ver al espectador la importancia de dicha condición, cuando en realidad es solo una excusa para justificar que la película está rodada en Barcelona. Incluso cuando la trama se ambienta en Los Angeles, es también Barcelona, salvo por un par de secuencias.
Pero ¿Por qué este interés en lo barcelonés en esta película? Fácil: se estrenó en Abril de 1992 a nivel internacional, justo a tres meses de los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad. Así, servía para mostrarle al mundo la moderna Barcelona donde se iba a celebrar el evento, su cosmopolitismo y que, de esta manera, al público le entraran ganas de visitarla.
Si los Juegos Olímpicos se celebrasen hoy y la televisión catalana quisiera hacer un film promocional de la ciudad de Barcelona, lo más probable es que hubieran producido una cosa de Woody Allen o una de Isabel Coixet, pero, en 1992, la conciencia general era que para promocionar la ciudad había que hacer una de tiros ¡Y nada menos que con Robert Urich!
“Revolver” empieza fuerte, con una secuencia de acción noventera que hace intuir que tal vez la película al menos esté entretenida, pero según va avanzando la trama, se impone el diálogo y el aburrimiento, haciendo perder el interés al espectador por lo menos hasta que empezamos a ver lugares reconocibles de Barcelona o a los actores españoles que van apareciendo con cuenta gotas. Mollá y la Gil hoy están más vistos que el tebeo, pero en 1992 en realidad no eran más que actores novatos, por lo que, en su momento, sus presencias tampoco dirían nada a los espectadores.
En definitiva, es un poco rollo, pero lo suficientemente curiosa para que la veamos con el justo interés.
Por su parte, el director Gary Nelson tiene una dilatada carrera en la que destaca la realización de telefilmes y series de televisión (suyos son algunos capítulos de “Superagente 86” o “Kojack”), si bien en los setenta se puso a dirigir cine para Disney dando títulos clásicos como puedan ser “Viernes loco” o, sobre todo, “El abismo negro”, así como co-dirigió, sin acreditar, “Halcones de la noche” de Stallone. Seguida de la infame "Quatermian y la ciudad perdida del oro". Después, se volvió a su zona de confort, la televisión.
Curioso lapsus este de “Revolver”.
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