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viernes, 25 de diciembre de 2020

A SMOKY MOUNTAIN CHRISTMAS

Clásico navideño de las TV Movies yankees protagonizado por la diva de América, Dolly Parton a la que adora todo el país y que es sinónimo de buen rollo.“A Smoky Mountain Christmas”, producción de la ABC,  es justo lo que se puede esperar una película de estas características, un artefacto rancio, ñoño y, por momentos, vergonzante, que fue concebido con dos claros objetivos; por un lado, ganar audiencia durante las navidades y, por otro, servir de vehículo de lucimiento para Dolly Parton.
La cosa es una especie de puesta al día de “Blancanieves y los siete enanitos” en la que Lorna, una famosa cantante de country —a la que da vida la tetuda Parton—, harta de la vida que lleva como estrella, decide irse a pasar las navidades a Smoky Mountain, lugar nevado y tranquilo donde podrá desconectar un rato. Con lo que no contaba la cantante es con que, en la casa que tiene allí, se iba a encontrar con siete huérfanos que han huido del orfanato. Como ella quiere discreción y los niños no quieren volver al orfanato, pactan no delatarse unos a otros, con lo que pasarán las navidades juntos. De este modo, Lorna, se las tendrá que ver con paparazzis dispuestos a vender una buena exclusiva y con una extraña mujer que pretende envenenarla. Naturalmente, todo acabará bien.
Esta puesta al día del cuento, no es más que una excusa para que la Parton cada dos por tres se suelte una cancioncita y luzca su desmesurado palmito.
“A Smoky Mountain Christmas” se ha convertido en una cinta de culto en los USA que destaca, además de por su condición de clásico navideño, por contener canciones de la Parton que luego no han sido editadas en formato disco,  ya que no hubo una banda sonora oficial de la película, además de ser una suerte de pistoletazo de salida en lo que a producciones navideñas con la Parton de por medio se refiere; a partir de entonces, son muchos los telefilmes, especiales televisivos y demás  contenios navideños que están protagonizados por la Parton, que atrae de manera masiva las audiencias de la Norteamerica menos cosmopolita. De hecho, y amparada por Netflix, estas mismas navidades tenemos un producto de similares características para 2020, “Dolly Parton: Navidad en la plaza” que supongo, estará ya listo para ser visionado en dicha plataforma. Aunque para iniciarse en este tipo de experiencias, yo creo que es mucho mejor empezar por esta “A Smoky Mountain Christmas” por el nivel de caspa que desprende, por rara, misteriosa y desperada. Aunque, sinceramente: Es un puto coñazo.
Por otro lado, Smoky Mountains (Las montañas humeantes) donde se desarrolla la acción, es un lugar real situado en Tenesee que miles de americanos eligen a la hora de decidir donde pasarán sus vacaciones navideñas. Dolly Parton, y en parte gracias a esta película, se ha convertido en una especie de paladina del lugar, hasta tal punto, que existe en él un parte temático navideño inspirado en la película y de la que Dolly Parton es propietaria, al igual que otros recintos pertenecientes a su cadena de parques temáticos Dollywood.
La película la dirige el actor Herry Winkler al que, de vez en cuando, le da por dirigir alguna peliculilla como esta o, más popular, “Un policía y pico”.
Junto a la Parton, tenemos en el reparto a Lee Majors además de Bo Hoskins y  cameos de Paula Abdul y John Ritter.
Sin más…. ¡¡FELIZ NAVIDAD!!

lunes, 24 de enero de 2011

RHINESTONE

La primera incursión de Sylvester Stallone en la comedia (y en el musical) no podía ser más acertada. Desconozco como funcionaría esto, pero he de decir que yo he disfrutado viéndola, como ya disfruté antaño con ese Stallone berreando y haciéndose el gracioso. El visionado ha sido una experiencia agradable, lo que ya es más que suficiente.
Obviamente, la peli no ha envejecido muy bien y en la época ya era mala, pero ver a Stallone intentando hacer de John Belushi (es, sobre todo, en los primeros minutos donde gasta un humor muy similar, basado en la brutalidad física y el berrido enérgico), a día de hoy no tiene precio.
Una cantante de country (Dolly Parton, con un físico imposible), trabaja en un local donde no actúan mas que los matados del género. Ella se quiere ir de allí, pero la une un contrato que lo impide. Harta de su jefe y de lo malo que buscando talentos, le propone la extinción de su contrato si logra hacer un buen cantante country de un cualquiera. Si no, digamos que tendrá que chuparle la polla.
Salen a la calle en busca del individuo que se convertirá en cantante, y por allí pasa un taxista (Sylvester Stallone), que les viene muy bien a los dos para la apuesta. En Adelante, la Parton se las verá y deseará para convertir al taxista en cantante country.
Ochentera a más no poder en todo lo referente a estética, e incluso al argumento, muy propio de aquella época, la película alejó a Stallone de todo género que no fuera la acción hasta "Alto o mi madre dispara", y es que si en el resto de sus películas disimulaba lo mal actor que era, en esta nos deja claro que, más allá de pegar hostias, no sirve para otra cosa. Aunque, por otro lado, eso es lo que hace grande a la película, el ridículo… no ya en su híper-mega-sobreactuación, sino en cada camiseta ajustada que saca para marcar pectoral y los brazacos siempre al descubierto.
Dirigida por un director que en "AVT" nos cae muy bien, Bob Clark, responsable de los dos primeros títulos de la saga "Porky´s"  o cosas como "La noche de los muertos vivientes 2", "Navidades Negras", "Un tiro por la culata" o "Unos peques geniales".
Muy recomendable, por lo desfasada que se ha quedado, y por ver cantar a Stallone.

lunes, 22 de abril de 2013

MIS DETECTIVES FAVORITOS

Para hablar de "Mis detectives favoritos", antes hay que hacerlo de "Un cadáver a los postres". ¿Recuerdan aquella estupenda comedia guionizada por el prestigioso Neil Simon en la que diversas parodias de afamados detectives novelescos (interpretadas por notables figuras en lo suyo) se reúnen en una mansión para descubrir el asesinato orquestrado por un operístico criminal?. Pues bien, al macro-productor televisivo Aaron Spelling debió de gustarle tanto que pensó que sería un puntazo trasladar el concepto a su terreno (la caja tonta), cambiando a los detectives novelescos por los detectives (y policías) catódicos que triunfaban en aquellos tiempos. ¿Y qué tiempos eran aquellos?, finales de los 70. Así pues, lo que aquí tenemos son versiones coñeras de "Kojack", "Starsky & Hutch", "Colombo", "Baretta", "Mc Cloud", "Ironside" y la menos conocida "Suzanne 'Pepper' Anderson" alias "La mujer policía", todos ellos juntos y revueltos para cazar a otro criminal de operístico aspecto llamado "El hombre de blanco" y que intenta eliminarles uno por uno.
Cuando, buscando información sobre "Un cadáver a los postres", llegué a "Mis detectives favoritos" (en USA, "Murder can hurt you!" -"El asesinato puede dañarle!"-. Incluso en eso el parecido con "Un cadáver a los postres" -"Murder by death"- resulta descarado), me vino a la memoria la ocasión en la que, cursando estudios primarios, un amigo me habló de ella. Era la típica charla entusiasta y pre-cinéfaga a la que dedicabas tus horas de patio. ¡¡Que excitante concepto!!. Sin embargo, en la época nunca di con ella, y la olvidé. Que lástima... que lástima que la recordara, la buscara y la encontrara. Pero mucho peor que la viera. Una pena que no se quedara aletargada en mi cansado cerebelo.
Así pues, lo que aquí tenemos es una comedia... que no hace ni puñetera gracia. En realidad, únicamente me reí a gusto con UN gag. El resto del tiempo lo pasé con cara de lelo mirando la pantalla (la cara que tengo habitualmente, vamos) y sin esputar ni una sonrisa. Claro, es que "Mis detectives favoritos" es un telefilm... y uno del año 1980.... cuando la caja tonta producía su mierda más sosa, plana, edulcorada e insípida. Algo que podría haber incrementado el tono paródico al compartir los típicos tics estéticos de lo que se hacía entonces (como la fotografía sobreiluminada y los fundidos a negro para dar pie a los anuncios)... pero ni por esas. Ojalá todos los parecidos se hubiesen limitado a lo estético. El humor es de lo más blanco e inofensivo. Únicamente el personaje de "Ironside", que va en silla de ruedas, se lleva los chistes más "políticamente incorrectos"... aunque ni tan siquiera ofenderían a Stephen Hawking. Eran otros tiempos. De hecho, al final, y pese a las apariencias, no hay ningún asesinato y todo termina en plan "happy end". Eso sí, es en esta parte de la peli donde la deuda con "Un cadáver a los postres" se acrecenta ya que, a la hora de descubrir al criminal, hay unas cuantas absurdas máscaras de por medio.
El reparto, muy adecuado dado el origen del producto, tiene su guasa: Tal vez, la elección más acertada sea contar con Burt "Paulie en la saga Rocky" Young para parodiar a "Colombo" (aquí "Palumbo"), a quien clava. Jamie Farr, uno de los rostros populares de la serie "M.A.S.H", interpreta a un poco agraciado "Starsky" ("Studsky"), mientras que a su compañero "Hutch" ("Hatch") le da vida John Byner, que recordaba como el mayordomo de la fallida "Transylvania 6-5000" (la idea de unos "Starsky & Huch" feos, desgarbados pero, aún así, con gran éxito entre las féminas, tiene su gracejo, no lo niego). Gavin MacLeod, nada menos que el "Capitán Stubing" de "Vacaciones en el mar", interpreta a un "Kojack" que cambia chupa-chups por piruletas y responde al nombre de "Nojack". Victor Buono, de lustroso curriculum, interpreta a "Ironbottom", la coña de "Ironside". Tony Danza es el "Baretta" de risas, "Lambretta". El cantante country Buck Owens es el "Mc Cloud" de broma, "Mac Skye" ("cloud" se traduce como "nube", mientras que "sky" vendría a ser "cielo", ¡cuanto ingenio!). Connie Stevens es la "Mujer Policía" de mentirijilla y se marca una puya a costa de "Dolly Parton" bastante maja, aunque absolutamente obvia. Y en plan sorpresa, Don Adams narrando el inicio de la peli sin salirse del personaje que le hizo famoso, "Superagente 86".
Por coincidencia  de fechas, hay quien osa situar "Mis detectives favoritos" junto a "Aterriza como puedas" como responsables del "spoof" que a partir de entonces se convirtió en toda una moda... pero nada más falso, el humor del telefilm queda lejos de ser surrealista y delirante, limitándose a cumplir las funciones de su origen telefílmico, y ya saben lo que decían "Pulp" sobre las "tv movies": "bad dialogue, bad acting, no interest. Too long with no story & no sex". Exactamente eso.
Gran decepción.