Mostrando las entradas para la consulta GONDRY ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta GONDRY ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de marzo de 2020

DAVE CHAPELLE'S BLOCK PARTY

El comediante Dave Chapelle, en 2004, quizás por un arrebato altruista, quizás para darse publicidad, decide un buen día, como a los conciertos de rap, debido a los altos precios de las entradas, no pueden asistir las personas humildes y trabajadoras de los barrios, montar una “Block Party” (es decir, una fiesta en la calle) en un barrio de Brooklyn, donde artistas de primer orden actuarán gratis para el público del gueto. Por otro lado, se lleva consigo al cineasta Michel Gondry  para que lo filme todo y le dé un sentido y, de paso,  sacarse de la manga este documental que nos ocupa. Todo ello financiado con dinero de su propio bolsillo.
Los artistas que participan en el concierto son grandes conocidos en el mundo del rap y el R&B, y van desde Mos Def, Fugees, The Roots o Dead Prez a todopoderosos que comenzaban a despuntar entonces como Kanye West o consagradas cantantes como Erika Baduh o Jill Scott. Por otro lado, Chapelle anima el cotarro entre actuación y actuación con gracietas y chistes.
El documental está filmado con un par de cámaras y, básicamente, lo que hace es retratar todo el proceso desde tres días antes del concierto, cuando en Ohio, Chapelle, se lía a repartir invitaciones y a fletar autobuses para llevar a gente hasta Brooklyn, así como nos muestra actuaciones del concierto, momentos en el backstage, declaraciones de gente extraña que pulula por el barrio donde se va a celebrar el concierto y, sobre todo, momentos intermedios donde Chapelle nos va dando sus impresiones.
Todo muy bien, muy correcto y muy altruista, con momentos emotivos que de puro babosismo puede llegar a sonrojar al espectador y mucho “mira que genial soy, lo que he organizado para la gente pobre” por parte de Dave Chapelle, cuyo ego hace cuestionar al espectador si estamos presenciando un alarde de generosidad o un ataque bastante severo de megalomanía.
Como fuere, el documental, con sus momentos estupendos, no llega a ser todo lo interesante que podría haber sido, es largo en exceso y, si me apuran, me sobra tanto Chapelle en escena. Cae gordo.
No obstante, “Dave Chapelle’s Block Party” resultó ser una exitosa Concert Movie que costó apenas tres millones de dólares para recaudar doce, amén de haber vendido su edición en DVD más de millón y medio de copias, con lo que fue un negocio redondo para el negro que a partir de este acto altruista comenzó a ganarse el favor del público de forma masiva. A día de hoy, es uno de los comediantes afroamericanos más importantes de la escena estadounidense.
La película se dejó ver en el Festival Internacional de cine de Toronto donde cosechó el beneplácito de la crítica y el público, así que ¿Qué más quieres Chapelle?
Michel Gondry, intenta impregnar a lo que en el fondo es un vídeo casero, algo de su toque modernuqui, pero a fin de cuentas, aún acreditado como director, Gondry aquí no es más que un elemento muuuuuy secundario. Un documental con mucho que aportar a la carrera de Chapelle, y nada a la de Gondry.
Regularcillo. No es demasiado bueno.

miércoles, 23 de abril de 2008

REBOBINE, POR FAVOR

Ante todo dejemos claro que a mi Michel Gondry no me gusta ni lo mas mínimo. No le odio a muerte, pero no me mola nada lo que hace. De hecho, tuve que quitar "La ciencia del sueño" a los veinte minutos. Sin embargo, con este "Rebobine, por favor", quise darle una oportunidad, porque tenia un par de elementos que me interesaban. Para empezar, es una comedia convencional, sin todos esos rollos artísticos y surrealistas que suele gastarse el francesito. Después, cuenta con Jack Black como protagonista, y yo las pelis de Jack Black me las como dobladas y a pelo. Y en tercer lugar, y por la parte que me toca, me gustaba el hecho de que los empleados de un vídeo club (solo de vhs) deciden grabar en vídeo casero los éxitos de Hollywood, tras haberse cargado todas las cintas del establecimiento. No solo se reivindica el cine casero, sino que la cosa tiene hasta su gracia.
Bien, pues el resultado es de vergüenza ajena.
Un coñazo de tres pares de huevos, sin un solo gag destacable, y donde Black está especialmente soso (y eso que el tipo es un torrente de energía), la historia es estúpida y, a pesar de estar filmada de manera muy campechana (es decir, que el director se acerca al neorealismo para que los protas nos parezcan cercanos. Y lo que resultan es sosos), no te la crees ni de coña. La cosa está en que cuando alquilan la primera película casera, el cliente, en lugar de protestar, le encanta lo que ha visto y pide más. Los protas graban más pelis caseras imitando los éxitos de Hollywood, y gracias a ello un vídeo club que estaba muerto se les llena de clientes que demandan las “suecadas”, que es como llaman ellos a sus copias ¡y ganan pasta!.
Quizás hay algún momento de los que graban que está simpático, pero pronto todo se va al garete. Es una vergüenza sin nombre esta jodida película. El Gondry que se dedique a lo suyo, que es hacer videoclips de modernos y pelis raras, y no insulte a nadie más.