
28 años después de que "Disney" se liara la manta a la cabeza y le permitiera a Steven Lisberger, un completo desconocido, crear la primera película mediante escenas animadas por ordenador, vuelven a la carga con su secuela, "Tron Legacy". Aunque, esta vez, Lisberger solo esté acreditado como creador de los personajes (vamos, que no ha hecho nada de nada, o no le han dejado) Este resurgir de la saga apela a la nostalgia, mal endémico que arrasa en todo el fandom, ya sean series de TV, películas, comics, etc... pero también tiene una razón, el diseño de arte de "Tron" era muy bueno en su momento, ahora se puede superar, y lo han hecho. Todo lo referente a la estética es bonito, futurista y resultón, lástima que el fondo fuese lo último en lo que pensaron.
En 1986 "Kevin Flynn" está en la cima del mundo, "Edcom", la empresa que fundó, sube en las bolsas como la espuma, sus avances en videojuegos y sistemas operativos lo están petando, son la "IBM" de aquellos tiempos. Entonces "Flynn" desaparece. Su hijo "Sam" queda a cargo de sus abuelos, y la empresa "Edcom" en las manos de la junta directiva. Pasan los años y "Sam", socio mayoritario de "Edcom", es un joven inmaduro que no está preparado para llevar las riendas de una multinacional, pero sí para desaprobar sus prácticas comerciales. Lo suyo es el software libre y gratuito. ¡Qué majo!.
Un mensaje llegado al busca del amigo de su padre, y segundo accionista de "Edcom", pone a "Sam" camino a "Flynn´s", los recreativos de su padre donde en la primera película consiguió acceder al interior de un ordenador. Allí el joven toquetea y es introducido en la red, como su padre años atrás. Nada más llegar, es reclutado para los juegos, discos y motos de luz, donde la "Disney" se gastó los cuartos y son las escenas donde el 3D en el cine estaría mejor implementado (la vi en el sofá de mi casa así que de 3D, nada de nada) Ese mundo virtual se ha convertido en un tiranía digital y "Sam" deberá de encontrar a su padre y arreglar el cristo.
La película quiere tener un poco de argumento "inteligente", pero la cagan cuando se hacen paralelismos entre la religión cristiana y el mundo digital. También se hace clara referencia a los estados dictatoriales, y a que en su creación eran puros y benévolos, buscando únicamente la perfección, una meta inalcanzable que les llevaría a la tiranía.
"Tron Legacy" tiene acción, muy buena estética y unos FX de quitarse el sombrero (menos la rejuvenización digital de Jeff Bridges, que canta demasiado, parece que esté de botox hasta el culo) y un argumento que no necesita pensarse mucho, así que, al menos, están ustedes ante poco mas de dos horas de simple y sano ocio digital, nunca mejor dicho.