martes, 10 de mayo de 2011

EL CHISTE

No hay cosa más española, ni con más aceptación popular, que los chistes. Y también es cierto que el chiste como tal es un tipo de humor en claras vías de extinción. 
Ya no hay cuentachistes, hay monologuistas.
Hasta bien entrados los noventa, muchos eran los que se ganaban la vida, y además a base de bien, contando chistes. Cintas de gasolinera (incluso C.D,s), galas en televisión… Hay contadores de chistes cuya fama y humor les llevó a protagonizar películas. Arévalo, sin ir más lejos, apareció en unas cuantas, Eugenio protagonizó la lisérgica "Un genio en apuros", y ni que decir que uno de los últimos bastiones del chiste, aún en activo, Chiquito de la Calzada, protagonizó sus buenas películas.
Pero en la actualidad el contador de chistes ha quedado relegado a infectas y añejas salas de fiestas, o escenarios de público casual como pueda ser el de los cruceros, donde los cuentachistes siguen siendo la guinda del pastel.
Por todo ello, una película como esta sería impensable 
en nuestros días. Sin embargo, hace escasas tres décadas sí era viable e incluso, pudiera ser, un gran negocio. Un largometraje centrado en contar chistes al espectador.
Tras esta reflexión, pasamos a la película de marras que data de 1976, época en que los chistes eran una cosa popular; de la tasca, y del café Gijón, del analfabeto y del aristócrata. Un tipo de humor totalmente democrático.
"El chiste" es un homenaje a esa forma de humor. El invento consiste en escenificar una serie de idems que, intercalados con otros contados por actores y cómicos más o menos populares de la época, van dando forma a la película. Obviamente, ante tanta ristra de chistes, algunos son resultones, otros rozan lo patético y es curioso comprobar como funciona mucho más el chiste contado que el escenificado. Digamos que en lo que a escenificación de chistes se refiere, esto es como las películas de "Jaimito", pero de otra manera más directa. A cada chiste le precede un cartel con el título del mismo.
Si me he de quedar con alguno, sin embargo, es con uno escenificado, en el que Manolo Zarzo al teléfono dice: -“ Mañana voy a hacer una matanza. Tengo al cerdo aquí en mi alcoba”. –“¿Que lo tienes en tu alcoba?”- responde el individuo al otro lado de la línea. – “Entonces olerá muy mal”. – A lo que Zarzo responde: -“Que se joda”. En fin, en este caso, seguro que visto, es mucho más gracioso que contado. Pero es que yo no tengo ninguna gracia a la hora de contar chistes. Mucho menos, escribiéndolos.
Por esa pantalla van desfilando, actuando o contando chistes, gente de la talla de Juanito Navarro, Tip y Coll, Antonio Garisa, Paco Cecilio, Lusson y Codeso, Zori y Santos, Rafael Hernández, Emilio Laguna, Tono, Alfredo Mayo, Manolo Zarzo… en fin, una ristra de cómicos considerable.
Como película, el hecho de que cada chiste ficcionado requiera de un escenario distinto, me lleva a pensar lo costoso y jodido de rodar que fue esto.
No obstante, lo raro del asunto (¡hacer una película de chistes!) y lo simpático de la propuesta, a lo que añadimos una duración más que escueta, si tienes una noche tonta y quieres ver algo que pase ligerito, no conlleve mucho esfuerzo y se te olvide con la misma facilidad con la que te pones a verlo, "El chiste" es la película adecuada.