viernes, 6 de mayo de 2011

NO VIVIRÁS PARA CONTARLO

Yo estoy en Madrid y Alex Salgado es popular en Cataluña, por lo que mi toma de contacto con este individuo, es meramente anecdótico.
Naxo Fiol, compañero y germinador de este blog que ustedes tienen a bien leer, pasó a formar parte, allá por 2009, de la plantilla del programa televisivo de 25 tv. "Álex Salgado in Extremis" en calidad de comentarista de cine, con lo cual, con el fin de verlo a él, sintonizaba dicho canal 
a través de Internet.
Obviamente, disfrutaba de la sección que mi amigo conducía. El presentador (Salgado) tenía la costumbre de soltar puyas ingeniosas, tanto a los invitados como a los colaboradores de su programa, con la particularidad de que con Naxo no podía (¿por quién nos toman? ¡Ja!), porque este le respondía de forma aún más ingeniosa, y la cosa quedaba en respeto y tablas. Y la química que ambos desprendían era a prueba de balas. La sección de Naxo era guay por todo lo que en ella había, pero en otras ocasiones se le instaba a participar en otras secciones (algunas incluso dedicadas al corazón), y entre Salgado y Naxo humillaban, de forma siempre chistosa y cariñosa, al invitado de turno, cuyo cerebro era infinitamente menor que el de nuestros titanes. Antológicas fueron los encuentros con la cantante siliconada y fea como un puerco espín Sonia Madoc.
Lógicamente, yo consumía el programa para ver a mi amigo. Hasta que un día en el que sabía que aquel no iba a estar, me sorprendí sintonizando 25 tv / el programa. Y esto es porque me enganché a la forma de comunicar que tiene Álex Salgado.
No me enteraba de mucho porque mezclaba catalán y castellano a la hora de hablar, pero en ese programa de mierda (porque era una PUTA MIERDA), con unos humoristas de tres al cuarto que no hacían gracia, y una producción costrosa, el que brillaba con luz propia era Salgado, que humillaba al personal y conseguía dotar de dignidad semejante bazofia con su verborrea y presencia. Por lo que fuera, se ganó mi simpatía, cosa que nunca consiguió un presentador de televisión mainstream. Bueno, quizás Jordi Estadella.
El caso es que pronto quitaron el programa, y Salgado pasó a "Radio Marca". Intenté escucharlo a través de Internet, pero entre que se hablaba de deporte, y que era íntegramente en catalán, me desenganché, sin perder la estima que este presentador se me había ganado y con la esperanza de verle algún día en la televisión nacional, al mando de algún “Late Show” al mas puro estilo Jay Leno.
Bien, pues el gachó saca 
 ahora un libro, "No vivirás para contarlo", con prólogo precisamente de ese ser complementario que es Naxo Fiol (¡deberíais hacer mas cosas juntos, mamones!), y lógicamente, voy y lo compro. La cosa, además, me toca bastante de cerca porque me gusta el mundo de los micros y durante casi un mes, el libro me acompaña en mis viajes en metro, haciéndome sentirme identificado con Salgado en según que pasajes y participe de su vida profesional. Es una autobiografía en la que, a base de anécdotas y capítulos cortos, Alex nos cuenta los entresijos del mundo de la radio y la televisión, sus alegrías y sus penas, hace alarde de un magnifico sentido del humor, y lo que es más importante, nos entretiene a lo largo de trescientas y pico páginas que no son pocas. Esto dice mucho de la pluma de Salgado… la del escribir, se entiende, no la homosexual. En general, todo el libro está muy bien.
Si me tengo que quedar con pasajes, es con los dedicados a “Doña X”, una famosa diva de la prensa del corazón a la que Salgado se pasó por la piedra gracias a su carisma, o el de su infiltración, cual periodista de investigación, en esa peste de programa que es "Mujeres y Hombres o Viceversa".
Si les gustan los cotilleos, y los asuntos turbios dentro del infame mundo de la comunicación, sin duda este es su libro.