jueves, 9 de junio de 2011

DIFÍCIL DE MATAR

Después del éxito/revelación que para Steven Seagal supuso la aburrida "Por encima de la ley", se estrenó su segunda incursión en el cine de tiros y mamporros, "Difícil de matar", con una historia de base eminentemente clásica del género: una venganza. En esta ocasión el amigo Seagal interpreta a Mason Storm (o lo que es lo mismo, el amigo Seagal hace de Seagal), un poli super-bueno con los suyos (la secuencia en la que reza con su hijo es patéticamente babosa), pero super-malo con los pillastres. Resulta que el tío ha grabado una cinta de vídeo en la que un aspirante a senador se descubre como un cabrón asesino. Este, gracias a los polis corruptos que trabajan para él, se enteran dónde vive el Sr.Storm, van pallá, matan a su mujer, a él lo dejan en coma y casi aniquilan a su retoño. Siete años después despierta, se pone a punto y, obvio es, se venga.
El mayor problema que yo le veo a "Difícil de matar" es que rompe una regla de oro en el cine de venganzas. Si tu mujer ha sido asesinada a tiros ante tus ojos, y su dolorosa muerte es el motor de tu sed de justicia, ¡¿cómo osas liarte con otra pava?!, eso le quita credibilidad a tus motivaciones. Vale, sí, han pasado siete años de por medio, ¡pero para él no, que se los ha tirado durmiendo!... y vale, Kelly LeBrock estaba muy buena (y en aquellos tiempos era doña Seagal), pero no trago con eso. Puede parecer una chorrada, pero para mi semejante dato le quita mucha de la diversión a la peli. Steven Seagal no está tan cabreado como debería, y es una lástima (y da igual que después de correrse se sienta culpable, ¡anda ya!). Luego, también tenemos un ritmo farragoso y algo pesado. Y ya no digamos las dotes interpretativas del astro, que en esta peli se muestran muy por debajo del nivel habitual (de hecho, en ocasiones resulta incluso risible).
Y es que, siendo prácticos, "Difícil de matar" es muy mala!!!, pero de verdad! terrible. Sin embargo, también es entrañable, y por eso tragas con la mierda y la ves hasta el final. Entre otros motivos, porque es el desenlace -es decir, la venganza propiamente dicha- lo mejor de todo (bueno, y la parte que machaca a los atracadores del colmado, super-chuloputas y coñera). Hay ideas muy buenas (los mensajes que el vengador escribe en la pared para acojonar a sus víctimas) y macarradas por doquier (cuando Seagal mata a un servidor de la ley corrupto y seguidamente suelta: "Ahora eres un buen policía"). En la lista de incongruencias y momentos para el ridículo, podemos citar toda la secuencia de "recuperación" del actor (y es que verlo correr resulta altamente descojonciable), algunas frases y diálogos chorras (la cita que Kelly Le Brock hace al gran miembro de su marido... la frase lapidaria dedicada al chascarrillo que suelta el político malo, de tan rebuscada que resulta estúpida/genial) y momentos delirantes (¡¿de donde saca Seagal una granada que lanza a los malos?!, ¿y qué me dicen de la casa que les sirve de refugio a los protas y termina hecha trizas?, ¿soy el único que se preocupó por cómo se lo iba a tomar el dueño?).
En fin, con todo lo expuesto, no deja de ser un film simpático de ver... y más en su VHS, que es como lo he hecho yo gracias al bueno de JJS.

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