viernes, 2 de septiembre de 2011

El Origen del Planeta de los Simios

A veces las expectativas pasan malas jugadas, vas esperando ver una gran película y luego te encuentras viendo una mas. Otras veces esas expectativas son tan bajas que cualquier cosa que pase de la mediocridad ya parece una genialidad. Y otras pocas veces lo que esperas es lo que obtienes, ya sea poco o mucho. Esta ha sido una de las veces buenas, esperaba que me gustara y vaya que si lo ha hecho. Aclaro que solo he visto la original con Charltone Heston, y el remake aquel mierdoso de Tim Burton. Así que referencias (salvo las obvias) y guiños a la saga, para mi han pasado desapercidos, y aun así la película me ha encantado.

James Franco es un investigador genetista que trabaja en una cura del Alzheimer, su propio padre con el que convive (un emotivo John Lithgow) sufre la enfermedad. En su investigación, una de las cepas del virus con el que experimentan en chimpances, da resultados positivos, pero cuando el espécimen se vuelve violento, todo el programa es suspendido. El motivo de ese ataque de ira no era otro mas que defender a su recien nacida cría, a la que la chimpance ha pasado la cepa del virus en sus genes. Como el programa ya no existe, el científico se lleva al pequeño monete, al que llaman Cesar, a su casa. Allí continua la investigación, usando a su propio padre como conejillo de indias. Pasados los años la inteligencia de Cesar crece a mas velocidad y con mayor capacidad de raciocinio que el de un simio normal, incluso al de humanos de mayor edad que el. Cuando Cesar se plantea su verdadera naturaleza es cuando empieza el alzamiento de los simios.

En el campo actoral, los personajes de carne y hueso (los humanos) cumplen su papel, puede que Lithgow y Franco tengan un par de escenas en las que poner la carne en el asador, que no resuelven mal, pero que tampoco el director les deja manga ancha, mas que nada porque la velocidad y ritmo de la película es "in crescendo all time". Donde se llevan la palma es en los simios, la captura de movimientos y el aspecto de los mismos es simplemente realista. Alguna nariz o algún ojo puede verse extraño o raro, pero es sencillamente alucinante, sobre todo si piensas que lo que había delante de la cámara eran treinta tios con trajes grises con pelotas de ping pong por todo el cuerpo. Weta Digital, da una vuelta mas de tuerca a lo que hizo con Gollum o con los Navi de Avatar. Y es precisamente Gollum, Andy Serkis, el mismo que da movimientos a Cesar. Dirige un casi debutante Rupert Wyatt, que como mínimo dota al film de esa velocidad de la que hablaba, habrá que echarle un ojo a las próximas cosas que haga.

Si hay que ver una película este verano, ha de ser esta. Punto.