lunes, 20 de febrero de 2012

Conspiración en Shaolin

El titulo no es más que una engañifla (como la caratula), ni conspiración, ni Shaolin, es la típica y tópica película china de artes marciales hecha con poco dinero y pocas ganas. Todo gira en torno al Tejón de Jade, un amuleto que contiene un maravilloso elixir que hará conocedor de todas las artes marciales a quien lo beba. La familia que lo custodia, y que lo creó (el suegro del señor de la casa fue quien invento el elixir) celebra el compromiso de la hija de la casa con un joven rico. A dicha celebración son invitados varios representantes de las familias más destacadas del país, y para fardar frente a estos les enseñan el Tejón de Jade. Craso error, ahora una de las familias más ambiciosas quiere hacerse con él, e intentaran por todos los medios robarlo, incluyendo pedir ayuda al protagonista del filme, que no es otro que un cazador de criminales que busca al asesino de su mujer.

Peleas chuscas por un lado y por el otro, cuando un grupo de asesinos entra en escena también, enviados allí por una mujer muy mala que tuvo un pasado con el regente de la casa del Tejón de Jade. Se lía más la trama. El espectador deja de atender y pone el piloto automático, y ni aun así se entera mucho de que mierdas pasa en pantalla. Al final lo que todo el mundo espera, el malo de turno y asesino de la mujer del cazarecompensas, se toma el elixir, se transforma en una versión cutre y barata de Hulk, entre todos lo matan a hostias y fin.

La cinta es una mierda pinchada en un palo, no merece la pena salvo por la escena final con el Hulk ese haciendo el mongo. Las escenas rodadas en exteriores no se ven una puta mierda, y es que a estos chinos se les olvido que al rodar de noche suele haber una sana costumbre, poner focos para que la cámara capte algo y no solo sombras y borrones. Aunque, la calidad del DVD, que era de VHSrip guarro guarro, tampoco ayudaba mucho. El resto de escenas todas grabadas en estudio con unos fondos pintados que llaman la atención de lo malos que son y esas piedras de cartón-piedra que dan vergüenza ajena. Lo dicho no se salva casi nada, y como además esta es de esos montajes americanos en los que las películas duraban exactamente 90 minutos, hay escenas que están mutiladas y el final de repentino que es, pilla hasta por sorpresa. Ñordo, de los gordos.