Una denuncia del aborto, muy de esa época, principios de los
setenta, mostrándonos siempre ese acto como algo aberrante, peligroso, y dando
una imagen de la abortera (en este sub-género de abortos, quienes lo practican,
siempre son mujeres) como alguien desperado y cruel, ávido de dinero y de nula
moral. Para nula moral la de Iquino y todos aquellos que cultivaron este género,
que con la excusa del aborto – la película comienza con la inscripción “Una
película de interés especial”- nos
muestra escenas escabrosas y sangrientas amparándose en la realidad social ,
con muy poquita conciencia por su parte, y posicionándose al lado de los
“buenos” de aquellos años.
Quedando claro en la película que el aborto es un asesinato,
esta nos cuenta con muy poquito talento, y un sobre exceso de ritmo, la
historia de una serie de mujeres que por equis motivos se ven obligadas a
abortar, y la policía, que buscando a un proxeneta llamado “El guapo”, da con
una red que practica abortos ilegales. Cada mujer protagonista tiene su
historia y los motivos que les llevan al aborto son de lo más variopintos, lo
que pasa es que apenas nos enteramos bien de los asuntos, puesto que la
película es confusa en cada secuencia, mal desarrollada en su conjunto y un
perfecto ejemplo del “Exploitation” que en los setenta se practicaba en nuestro
país, y de cómo realizar una película haciendo gala de la más criminal de las
desidias. Ya saben. Tenemos a una serie de actores más o menos taquilleros,
tenemos un tema morboso y de trasfondo social como es el aborto, un par de
desnudos, violencia y sangre, así que la historia y la película son lo de
menos.
Mala como pegar a un padre, y con montones de momentos de
comedia involuntaria, es una película completamente absurda, con un comienzo en
el que hay un asesinato automovilístico de por medio, con un grupo de jóvenes
ataviados con bastón y bombín, en un claro plagio a los “Drugos” de “La Naranja
Mecanica”, capitaneados por el rey de la sobreactuación, David Rocha (“Elasesino de muñecas”), y que una vez
vistos con ese look, las pocas veces que vuelven a aparecer en la película, ya
lo hacen con un look totalmente distinto. Como es de prever, cada vez que Rocha
hace acto de presencia, es motivo de algarabía. Un poema de hombre.
Por otro lado tenemos al proxeneta interpretado por el
inevitable (y de agradecer) Simón Andreu, cuya puta se ha quedado embarazada, y
que como se niega a abortar, este le da de hostias cada dos por tres o un
inspector de policía misógino y mala leche interpretado por Máximo Valverde,
que trata fatal a “las mujeres que van a habitaciones de hotel”, o sea, a las
zorrupias.
Todo ello (entre otras cosas) servido en plan cóctel, en el
sentido de que está montada en orden descolocado y a base de flashbacks, pero
no nos enteramos de nada, porque la película entera está realizada y montada
con una soberana desgana, que el espectador nota minuto a minuto.
No obstante, este sub-género de los abortos, es tan
descabellado y curioso, que por el motivo que sea, estas películas acaban
resultándole a uno, hasta simpáticas, pasando, siempre, por alto, lo repugnante
de su mensaje.
Además de los citados, el reparto estelar lo completan Enma
Cohen, Patricia Reed, Manolo Zarzo, Mir Ferry, José Lifante o Alfred Luchetti,
entre otros muchos habituales de la serie Z y el Explotation” a la Barcelonesa.
Pues eso, una Iquinada de tantas.