Otra muestra reciente del tipo de comedia que décadas atrás fue concebida por y para tíos, acogida en su seno por parte de las féminas para demostrar que, si ellos esnifan cuatro rayas de farlopa, ellas pueden esnifar doce.
En esta ocasión, un film para lucimiento de Scarlett Johansson, que entre película "Marvel" y película "Marvel" gusta de exhibir su palmito en productos de corte mainstream de variada índole, sin importarle en absoluto el género al que pertenezca aquello que le toque protagonizar.
"Una noche fuera de control" es una consecuencia directa —y femenina— de "Resacón en Las Vegas" que ha marcado un hito en lo que a "party movies" se refiere, no habiendo ni tan solo una película posterior de temática similar que no mire hacia ella como si fuese un espejo.
El argumento de "Una noche fuera de control" cabe en un ticket de metro; un grupo de amigas viaja a Miami con el fin de disfrutar de una despedida de soltera —la novia se presenta como candidata a senadora, nada menos—, cuando por equis cuestiones la cosa se complica y lo que empieza como una fiesta por todo lo alto se torna un problemón de los gordos. En esta ocasión, la trama se desarrolla cliché tras cliché hasta tal punto que, lejos de ofrecernos la cinta un poco de originalidad, el núcleo de la misma es un asesinato que las protagonistas cometen por error, planteándonos así una exposición que hemos visto mil veces, en mil películas y de maneras mil veces más transgresoras que esta. Para más inri, en el giro que este planteamiento pretende dar, la cosa se pone de un previsible y un vergonzante que sonrojaría incluso al espectador más avezado.
Al margen de las carencias en la creatividad, la originalidad o la inteligencia, no nos olvidemos de que se trata de un producto mainstream, una comedia para las masas, y eso siempre es una garantía de que, a pesar de todo, pasaremos una hora y cuarenta sentados en nuestras butacas sin bostezar ni mirar el reloj.
El guion es una patata hervida, las intenciones del film denunciables, y la dirección por parte de Lucia Aniello, que debuta con su primer largometraje de estudio, es incluso torpe. Sin embargo, da gusto ver tanto talento en lo actoral. La Johansson es una estupenda actriz, como viene demostrando prácticamente desde que era niña, con lo cual se siente como pez en el agua esnifando cocaína y haciendo el gamberro. Además, menudo cacho de jaca. Asimismo, y robándole completamente el protagonismo a la diva, la creme de la creme de la nueva comedia femenina USA se alza como lo mejor de la función, haciendo que verdaderamente merezca la pena ver la película. Por un lado, Jillian Bell explota su vena más soez, que es la que, justo, le ha lanzado al estrellato, ejecutando a un personaje con algún tipo de predilección por la masturbación con pies. Por su parte, Kate McKinnon sería la reina de la función. Completan el reparto, discretas, sin gracia, Zöe Kravitz, hija de Lenny Kravitz, e Ilana Glazer. Una pareja con pulsiones lésbicas. Demi Moore y Ty Burrell, como secundarios de lujo, ponen la guinda a la comedia interpretando a un matrimonio madurito de "swingers" cuya intención es follarse, si pueden, a las cinco protagonistas en la despedida de soltera.
La película surge a raíz del éxito cosechado por la serie dirigida por Lucia Aniello, "Broad City", que propició que los estudios se dieran de hostias por dirigir esta película, siendo finalmente "Sony Pictures" quien se llevara el gato al agua, produciendo un guion previamente archivado, sin que nadie le prestara atención, en un cajón en algún despacho hollywoodiense. Aniello, buscando referentes respetables, asegura que "Una noche fuera de control" sería su versión desfasada de la película "Reencuentro", melodrama sin demasiada relevancia, en el que los hechos narrados son similares al film que nos ocupa.
Con 20 millones de dólares de presupuesto, apenas llegó a recaudar 50 en todo el mundo, una cifra muy por debajo de las expectativas de "Sony Pictures", por lo que podemos hablar de un éxito moderado. En nuestro país, donde las salas de cine van de mal en peor, apenas consiguió recaudar un millón de euros que dejaron unos paupérrimos 225.000 espectadores. Las cifras que en general están consiguiendo nuestras salas son del todo alarmantes. Y es que el género de comedia se encuentra ahora mismo en profunda crisis.
Curiosamente, "Una noche fuera de control" fue calificada con una “R”, es decir, para menores de 18 acompañados, teniendo así el honor de ser la primera película con tal calificación dirigida por una mujer en las últimas décadas.
Por último decir que en su versión angloparlante, "Una noche fuera de control", es decir "Rouge Night", iba a titularse "Rock That Body!" en referencia a una canción de "The Black Eyed Peas". Finalmente, y por el simple hecho de ahorrarse los derechos que deberían pagar por usarlo, se optó por el que quedó, tan falto de originalidad como el argumento de la película en sí misma.
