Combinar mi corta edad, la lectura de una de mis primeras -o la primera!- revistas especializadas de origen franchute y el cartel alucinante de aquella película extraña, fue fulminante. Entendí de ipsofacto que, adentrándome en todo eso del cine de terror y fantástico, me esperaban un montón de sorpresas jugosas y estrambóticas que me llevarían hasta mundos inexplorados y únicos. Ya ven lo que dio de si el puñetero cartelito de una ignotísima producción del año 1984 surgida de la factoría de Earl Owensby, ese magnate del cine zetoso que nadie ha reivindicado aún debidamente. Y sin embargo, he tardado décadas en degustarla íntegra. Primero porque era imposible de localizar (no consta que llegara a nuestras tierras). Segundo, porque cuando pude gracias a que alguien la subió entera a YouTube, estaba únicamente en inglés, que aunque lo entiendo, no tanto como querría. Y tercero, porque mi interés se había diluido con el tiempo. Sin embargo, hace poco, justo a raíz de reencontrarme con el cartel, cogió fuerzas de nuevo. Así que corrí a YouTube y me la comí entera... eso sí, con las limitaciones comentadas. Ténganlo en cuenta a la hora de juzgar mis impresiones.
Tenemos tres historias. La primera gira en torno a unos vampiros que quieren adoptar un niño. El que se agenciarán resultará ser un hombre lobo, su mayor enemigo natural. Tontuna. La segunda es la peor, por ser la más aburrida y anodina, aquella en la que pasan menos cosas. Un par de ladrones de tumbas obligan al enterrador del cementerio a que les diga donde se ocultan las mayores riquezas bajo tierra -asesinándolo de paso-, una vez allí, tendrán muchos problemas. Y finalmente, llegamos a la "mejor" del pack. Aquella que suele llevarse las críticas más positivas, y la única que ha generado que la peña cuelgue extractos en YouTube. Unos niños van a pasar la Navidad a casa de la abuela. Esta se queda sin pastillas y comienza a denotar tendencias asesinas. El final delirante es de traca (y del que tomaron buena nota los Hermanos Polonia para su "Feeders 2: Slay Bells"). Aquí el humor resulta mucho más evidente y mal-lechado. Ya al inicio alucinamos cuando el padre se saca el cinturón y comienza a atizar con saña salvaje a uno de sus retoños. Y luego, pues todos los intentos homicidas de una yaya con un catálogo de muecas interminable. Los críos lo hacen muy bien, especialmente ella. Esta es la historia que "salvaría" al largometraje del olvido absoluto.
Algo bueno que podemos decir de "Tales from the third dimension" es que su cartel no engaña nada. Ni pizca. Todo lo que vemos, está en la película. Cosa de agradecer conociendo como conocemos las sucias estratagemas de los productores de segunda o tercera regional. Está ese esqueleto simpático, introduciendo las historias muy educadamente a base de discursos pomposos (nada que ver con las maneras de un Tío Creepy). También los buitres con la cara de Stan Laurel y Oliver Hardy. Y, efectivamente, la peli es en 3D. No porque la haya podido gozar de esa manera, pero lo evidencia que cada dos por tres lancen objetos a cámara.
También es evidente que la inspiración viene de la mano de "Creepshow". No creo que sean delirios de un fanático de mi porte, lo demuestran la combinación de humor y terror y, por supuesto, el mismo esqueleto como introductor. No olvidemos que el clásico de George A. Romero fue un "hit" en su época, y cuando algo lo peta, los buitres (sin las facciones del gordo y el flaco necesariamente) surgen de sus guaridas para intentar sacar tajada. Las consecuencias zetosas de "Creepshow" fueron unas cuantas que estaría bien recolectar algún día. Así a bote pronto, me vienen "Historias de miedo flipantes", "Screamtime" o "Scary Tales" representado al gremio SOV.
Volviendo a "Tales of the third dimension", pues bueno, ya se pueden imaginar el percal: En general es bastante aburrida. Sosilla. Los efectos especiales gastan cierta tosquedad, pero derrochan muchísimo encanto (sobre todo los muñecotes habladores o las maquetas). No esperen gore, porque no hay. Ni pizca. Da la impresión que los responsables apuntaran más hacia una platea juvenil.
Earl Owensby aparte (que se encarga de dirigir los interludios con el esqueleto parlanchín), encontramos a directores/guionistas con curiosas y dispares trayectorias. Todd Durham dirigiría ese mismo 1984 un "spoof" de "Star Wars" titulado "Hyperspace" (adelantándose a "Spaceballs") y terminaría ligado de por vida a la famosa saga "Hotel Transilvania" como responsable de la story y los personajes. Thom McIntyre venía del exploitation y nunca lo abandonó. Y a Worth Keeter ya lo conocen. Hemos hablado de él en este blog unas cuantas veces.
En el reparto solo reconocí dos rostros, los del gorderas William T. Hicks, quien haría buenas migas con Keeter, interviniendo así en sus dos pelis sobre Duncan Jax. Y el de Leon Rippy, el único que tuvo una genuina carrera posterior. Le hemos visto en un puñado de títulos perfectamente mainstream, siempre como secundario carismático, a las órdenes de peña del calibre de Spielberg o Eastwood. Echen un ojo a "la secretaria" y flipen.
Como dato curioso, mentar que uno de los asistentes de producción es Phil Smooth, quien un año después se pondría manos a la obra con su propio largometraje, el ultra-costroso "Dark Power".
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sábado, 1 de mayo de 2021
domingo, 10 de noviembre de 2013
AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (36): LA MALDICIÓN DEL NINJAX
Sí, lo sé, hacía mucho que no dedicábamos una entrada en este sacrosanto blog a nuestras queridas caratulas chungas. Pero ante el reciente aluvión de copietas que hemos ido viendo aquí y allí, ha llegado el momento de reclamar el trono, de demostrar quien lo vale, y no hay otro mejor modo de hacerlo que, sí, rebuscar en nuestro bahúl del caratuleo chungo (repleto hasta los topes), agenciarse alguna realmente bizarra que de pie a mucho cachondeo y ponerse a teclear. No les niego que me ha costado mucho... no ya recuperar la sección en si misma, que también, sino decidirme por una "piéce" en concreto, porque, como les decía, hay mucho donde elegir y todo ello bien llamativo. Pero para ir entrando en calor, y a la espera de nuevas/futuras entregas de "Aquellas caratulas maravillosas" (que las habrá), me he decidido por un viejo amigo de la casa, "Duncan Jax", nuestro pseudo-"James Bond" favorito (después del inmortal "Charles Bind", claro) y que durante la segunda mitad de los ochenta protagonizó dos películas, la simpática "El orden del águila negra" y la decepcionante "La maldición del ídolo". Es esta segunda, justamente, la que centra -junto al mismo "Jax"- el post de hoy. Y por partida doble. Comencemos pues por el principio....
Y lo hacemos con "Golden Queen", prototípico subproducto asiático de ninjas ceporros.
Por alguna extraña razón, los distribuidores españoles pensaron que sería más atractivo para la portada darle todo el protagonismo a un especie de "James Bond" occidental que, a buen seguro, no aparece en toda la puta película, y dejar a los ninjas en segunda posición o, ya directamente, en la parte de atrás, como es el caso.
Bien, visto así, uno se pregunta ¿que parte de esta caratula será genuina y qué parte será mérito del señor Reciclo? (dejando a un lado, lógicamente, la tipografía del título y este mismo). Dadas las circunstancias uno piensa que lo único auténtico serán los ninjas que salen en ella, ¿no?, que pa algo es una puta peli de ninjas. Pos no, resulta que el llamativo enmascarado de la parte trasera está directamente calcado de aquí...
Lo único que emparenta a "Ninja Holocaust" con "Golden Queen" es su adscripción al cine de asesinos asiático vestidos con mono negro, porque poca cosa más. Cabe decir que esta caratula, la de "Ninja Holocaust", así como algunas otras del sello "Mogul", solían llevar aparatosos efectos metalizados bien brillantes por aquello de llamar la atención de la chavalada. A decir verdad nunca funcionó conmigo, ya entonces tenía muy claro que aquello era una serie Z probablemente insufrible, y en cuestiones de ninjas únicamente tenía ojitos para Sho Kosugi.
Bien, aclarado esto, seguimos con "Golden Queen". ¿Deducimos pues que la parte delantera de la caratula será legal?, ¿o al menos, lo serán los ninjas que salen en ella?, ¿o la jaca... o las ollas esas volcándose... o el avión?. Pues no, amiguitos, la respuesta es NADA. Todo ese material pertenece en realidad a la caratula probablemente británica de "La maldición del ídolo", "Unmasking the idol"... y aquí es cuando entra en juego el amigo "Duncan Jax". Veámoslo...
Efectivamente ahí tenemos a los ninjas, a la churri y al mismo pseudo-007... pero echamos de menos los globos y al mono. Lo del mono es comprensible pero, ¿¿los globos??, ¿¿a santo de los cualo los han quitado??. En fin.
Aquí vendría eso de "misterio resuelto" si no fuera porque la misma película guarda otra curiosidad bizarra que, aunque no tenga nada que ver con "Golden Queen" y con ninjas, sí tiene que ver con "Duncan Jax" y bien merece la pena comentarla, por todo ello y porque, en fin, a mi me sale de los huevos.
Aquí vendría eso de "misterio resuelto" si no fuera porque la misma película guarda otra curiosidad bizarra que, aunque no tenga nada que ver con "Golden Queen" y con ninjas, sí tiene que ver con "Duncan Jax" y bien merece la pena comentarla, por todo ello y porque, en fin, a mi me sale de los huevos.
Se trata de la caratula alemana de, efectivamente, "La maldición del ídolo" que por esos lares titularon "Duncan Jack & Mr.Boon", alterando el nombre del pseudo-Bond y otorgando mucho más protagonismo al animalico. El que les de la tabarra con ella viene a cuento por tres motivos. Uno, porque es la fucking movie que es. Dos, porque mola mazo, especialmente la ilustración central de "Duncan Jax" y con el puñetero mandril enviándonos a tomar por culo. Y tres, por ese pequeño detalle que hay en la parte inferior, a vuestra izquierda...
¿Les resulta fácil reconocer esa imagen, a pesar de su borrosismo?, pues sí, a nosotros también y más si la sometemos al efecto comparativo. Quedaría asín:
Ahora sí, ya podemos decir aquello de "¡Misterios resueltos!" y quedarnos tan contentos, emplazándoles para una futura -y esperemos que no muy tardía- nueva entrega de "Aquellas caratulas maravillosas".
Hasta entonces.
Hasta entonces.
martes, 12 de junio de 2012
LA MALDICIÓN DEL ÍDOLO
Y por fin, aquí la tenemos, la segunda película/aventura de ese fugaz "James Bond" de saldo que fue "Duncan Jax" tras su primer, simpático y agradable debút.
En "La maldición del ídolo" el super-agente secreto favorito de.... de vaya usted a saber quién, cambia el tono belicoso de la primera entrega por un rollo más "Indianajonesco" a base de selvas (o bosques normales y corrientes que lo pretenden), templos, sectas diabólicas, oro que rescatar, ídolos cargados de joyas, cocodrilos y, también, unas raquíticas artes marciales. Desconozco cual fue el fenómeno ninja en el año 1988, que es cuando se hizo esta peli, pero el caso es que, para la ocasión, "Duncan Jax" y su equipo se disfrazan de ninjas enmascarados cada dos por tres. Total, que se las piran a la supuesta selva con la intención de enfrentarse a un malvado la mar de folletinesco llamado Lider Escarlata, previo reclutamiento del equipo de aguerridos pero muy poco carismáticos (al revés de lo que sucedía en la primera peli) colaboradores, para lo cual deberá superar otros tantos peligros de novela barata tan absurdos e inútiles como una habitación puesta ahí, tal cual, con las paredes móviles a modo de trampa. Suerte que la astucia de "Jax" y sus gadgets salvarán la papeleta en más de una ocasión... pero no la peli, que a pesar de unos medios razonables (especialmente notables en sus decorados) se estanca la mayor parte del tiempo en diálogos chorras ofreciendo acción a cuenta gotas sin la más mínima emoción ni espectacularidad. Todo en "La maldición del ídolo" es sosaina, frío, aséptico y acartonado. Sin vida.
Detalles de relativo interés: A diferencia de lo que ocurría en "La orden del águila negra", aquí el mandril que acompaña a "Duncan Jax" tiene más intervenciones. De hecho, se puede decir que es él quien encuentra el ídolo maldito. Los títulos de crédito son muy Bondianos, especialmente la canción, que a base de intentar imitar los modos de un Tom Jones, roza la parodia. Dos guiños fricos: En el casino, "Jax" apuesta por el número 007. Cuando entra en una cabina a ponerse el disfraz de ninja, se da cuenta de que básicamente está emulando a Superman y esputa un notorio gesto que así nos lo hace saber.
Por lo demás, repiten director (el limitadito Worth Keeter), el prota, Ian Hunter y William Hicks, que si aquí hace de simpático amigote del agente secreto, en "El orden del águila negra" interpretaba a su mayor enemigo. Curioso.
Pero sí, mucho me temo que, tal y como recordaba tras mi primer visionado adolescente, esta segunda aventura de "Duncan Jax" está muy muy por debajo de los logros obtenidos en la primera y, sinceramente, no merece ni el más mínimo esfuerzo.
En "La maldición del ídolo" el super-agente secreto favorito de.... de vaya usted a saber quién, cambia el tono belicoso de la primera entrega por un rollo más "Indianajonesco" a base de selvas (o bosques normales y corrientes que lo pretenden), templos, sectas diabólicas, oro que rescatar, ídolos cargados de joyas, cocodrilos y, también, unas raquíticas artes marciales. Desconozco cual fue el fenómeno ninja en el año 1988, que es cuando se hizo esta peli, pero el caso es que, para la ocasión, "Duncan Jax" y su equipo se disfrazan de ninjas enmascarados cada dos por tres. Total, que se las piran a la supuesta selva con la intención de enfrentarse a un malvado la mar de folletinesco llamado Lider Escarlata, previo reclutamiento del equipo de aguerridos pero muy poco carismáticos (al revés de lo que sucedía en la primera peli) colaboradores, para lo cual deberá superar otros tantos peligros de novela barata tan absurdos e inútiles como una habitación puesta ahí, tal cual, con las paredes móviles a modo de trampa. Suerte que la astucia de "Jax" y sus gadgets salvarán la papeleta en más de una ocasión... pero no la peli, que a pesar de unos medios razonables (especialmente notables en sus decorados) se estanca la mayor parte del tiempo en diálogos chorras ofreciendo acción a cuenta gotas sin la más mínima emoción ni espectacularidad. Todo en "La maldición del ídolo" es sosaina, frío, aséptico y acartonado. Sin vida.
Detalles de relativo interés: A diferencia de lo que ocurría en "La orden del águila negra", aquí el mandril que acompaña a "Duncan Jax" tiene más intervenciones. De hecho, se puede decir que es él quien encuentra el ídolo maldito. Los títulos de crédito son muy Bondianos, especialmente la canción, que a base de intentar imitar los modos de un Tom Jones, roza la parodia. Dos guiños fricos: En el casino, "Jax" apuesta por el número 007. Cuando entra en una cabina a ponerse el disfraz de ninja, se da cuenta de que básicamente está emulando a Superman y esputa un notorio gesto que así nos lo hace saber.
Por lo demás, repiten director (el limitadito Worth Keeter), el prota, Ian Hunter y William Hicks, que si aquí hace de simpático amigote del agente secreto, en "El orden del águila negra" interpretaba a su mayor enemigo. Curioso.
Pero sí, mucho me temo que, tal y como recordaba tras mi primer visionado adolescente, esta segunda aventura de "Duncan Jax" está muy muy por debajo de los logros obtenidos en la primera y, sinceramente, no merece ni el más mínimo esfuerzo.
jueves, 22 de marzo de 2012
EL ORDEN DEL AGUILA NEGRA
A finales de los 80, andaba yo como loco por los video-clubs de Barcelona buscando imitaciones delirantes y divertidas de "James Bond". Mi mayor reciente descubrimiento había sido el genial, carismático y patético "Charles Bind", pero quería más. De esta guisa fue como di con "Duncan Jax" que, por extraño que parezca, contaba en su haber con dos películas (y en ambas con el mismo actor dándole vida, Ian Hunter). La primera era esta "El orden del águila negra" (1987) y la segunda "Unmasking the idol" (1988), o "La maldición del ídolo" en España. Yo comencé a la inversa, por la secuela. La localicé, la alquilé entusiasmado y me decepcionó. Debería revisarla para comprobar cómo me afecta su visionado en la actualidad (y lo hice), pero en su momento no me gustó. La recuerdo aburrida y, sobre todo, con un super-agente de protagonista demasiado standard para mis expectativas. Sin embargo, poco después encontré la primera (que en su época creía era la segunda), con una chanante portada estilo Frazetta (sin serlo) y, a pesar de la mala experiencia previa, esta vez la cosa me funcionó algo mejor. Tenía asumido que de "Duncan Jax" no podía esperar nada especial, solo una imitación más de "James Bond", con algunas gotas de "Indiana Jones", cuyo elemento más rocambolesco era el ir acompañado a todas partes por un absurdo mandril con especial tendencia a efectuar gestos obscenos, así que, preparado para la decepción, "El orden..." me dejó un regusto más positivo, cosa que pude corroborar, y con creces, en el visionado que le dediqué ayer noche a un vhs en perfecto estado (gracias a Mr.Pajarillo).La historia tiene su coña: Un grupo de neo-nazis bien organizados y armados quieren dominar el mundo. Para lo cual, disponen de un poderoso láser capaz de destruirlo todo a larga distancia, de cuyo correcto funcionamiento se encarga un científico secuestrado.Su otra pertenencia de valor es ¡el mismísimo Adolf Hitler congelado en una nevera y listo para volver a la vida!. Da la puta casualidad que uno de los mentados neo-nazis es clavado a nuestro amigo "Duncan Jax", quien le suplantará para infiltrarse y, con la ayuda de un comando de lo más variopinto y la espía femenina de turno, liberar al científico y acabar con la amenaza.
"El orden del águila negra" queda bien lejos de los festines espectaculares del genuino 007, lógico, pero tampoco podemos decir que se trate de una serie Z rastrera. Aquí hay medios, pocos, pero los hay... los notables decorados, la generosa cantidad de pirotecnia y algunos stunts bien llamativos delatan que, para la ocasión, había algo de dinero que gastar. A todo esto debemos añadir un ritmillo bastante efectivo, dosis de humor algo molestas pero tampoco excesivas (el gag del autobús estancado en el barro es genuinamente estúpido) y unas agradables gotas de truculencia. Otro detalle sorprendente está en que los héroes de esta peli no son totalmente efectivos, y en alguna que otra ocasión incluso la cagan del modo más tonto. Al elemento inevitablemente "bondiano" (que incluye la visita al laboratorio de cachivaches mortales o las trampas que nunca surgen efecto y de las que el espía escapa siempre), debemos añadir algo de acción cafre estilo "Rambo" y un inesperado homenaje al western. Entre lo mejor de la función tenemos el sangriento y espectacular desenlace que le aguarda al Führer y el agradecido hecho de que el mandril no se deja ver demasiado.
Tras los mandos de todo esto se encuentra Worth Keeter, del que ya hemos hablado antes. Antiguo colaborador del productor/actor Earl Owensby (con quien debutó con la horrible "Wolfman" en 1979), responsable también de un vehículo para Sybil Danning, "L.A.Bounty", y auténtico especialista en parir productos destinados al lucimiento de los irritantes "Power Rangers". A Keeter debemos las dos aventuras cinematográficas de "Duncan Jax".
El caso es que ayer noche, y contra todo pronóstico, "El orden del águila negra" me funcionó bastante bien. No me aburrí en exceso, ni me vi obligado a utilizar el "fast forward", por lo que se la recomiendo. Por si acaso se lo preguntaban, no hubieron más aventuras para "Duncan Jax", imagino que la segunda no debió de funcionar demasiado bien porque jamás se hizo una tercera.
sábado, 2 de junio de 2007
NUMERO UNO
En cuanto me da la locura de turno por un tipo de película, primero devoro las famosas, las conocidas, y cuando esto ya ha sido digerido, entonces doy el paso siguiente: Buscar las copias, a cada cual más oscura y cerda. Cuando me dio el remalazo "James Bond", me zampé mucha basura, de mayor o menor calidad, desde los aún reputados "Matt Helm" o "Flint" a cosas más marginales como ese curioso "Duncan Jax". Pero está claro que la fotocopia de 007 que se ganó un puesto de honor en mi corazoncito es la dedicada a inmortalizar las aventuras del agente número uno, es decir Charles Bind.
Hablamos de tres films en los que, mientras al protagonista se le cambia el rostro en cada uno, el director siempre es el mismo, el extrañísimo cineasta británico Lindsay Shonteff. Shonteff tiene en su haber una película bien considerada, "Devil Doll", uno de los primeros títulos sobre muñecos con vida propia. Luego le sigue mucha serie B sobre espías rodada en pleno boom bondiando (los 60), para entrar en los 70 y 80 por la puerta de la serie Z.
Shonteff, seguramente en paro, incluso se atrevió a rodar un par de peliculillas en formato video, para probar dice él, una de las cuales (drama post-nuclear) llegó a nuestras tierras con el título de "Cold Fury". Sin embargo, fue durante esta etapa en la que Shonteff dirigió las tres películas de Nº1 y que, junto a la mentada "Devil Doll", le han acabado por convertir en un personaje de culto (ya fallecido).
"Nº1 del Servicio Secreto" contaba con un cartel estupendo y un slogan muy inspirado, "James Bond es el mejor agente secreto, pero yo soy el número uno". Ya en ésa época recordaba perfectamente haber visto el film anunciado en la prensa con motivo de su estreno en salas, eso si, todo a niveles muy modestos. Cuando lo pipeé en los estantes de uno de los trillones de video clubs que entonces pululaban por la ciudad condal, se me cayeron las bragas... en ese preciso momento iba yo padeciendo jamesbonditis, y aquella parecía una dosis altamente satisfactoria.
Lo que más llama la atención de esta película es su extremada pobreza. Lejos del glamour propio de las aventuras de 007, aquí todo se desarrolla en lugares sucios, oscuros y estrechos... pero no como una estética buscada expresamente, sino como lógico resultado de la escasez de presupuesto. Varios son los actores que, habiendo aparecido en films legítimamente Bondianos, aquí se marcan desde roles principales (el jefe de Nº1) a casi de extra. Sin embargo, es el prota, Nicky Henson, quien borda al personaje. Es el Nº1 ideal, y no hay más que ver los títulos siguientes para darse cuenta. Las chicas Nº1 son temiblemente feas, para lo que uno espera de estas producciones y las situaciones se desarrollan de modo lento y aburrido. El film carece de ritmo y es tan pobre que cuando un coche se estampa contra una pared, lo vemos ya estrellado, sin ser testigos del piñote en sí. Y cuando lo que se estampa en la cabeza de un esbirro contra un cristal, no vemos el golpe ni la rotura, vemos el "después". Pobre donde los haya.
Sin embargo, hay una serie de ideas que hacen de "Nº1 del servicio secreto" algo muy especial, y son las "macarradas" del protagonista. Nº1 es capaz de partir un cuchillo por la mitad de un balazo (ojo, horizontalmente, de punta a mango) o enfrentarse a una vampira (de las que muerden de verdad) que le acosa. Siempre acompañado de una música heroica genial que le decora cada hazaña (junto a la simpática canción que abre y cierra el film, de lo mejor de la peli).
De todas las escenas de acción para lucimiento de Nº1 destaca una que fue la que me convirtió en fan total del personaje (y motivo este por el que aún conservo una copia original de la peli en mi videoteca). En un momento de la narración, Nº1 se enfrenta a un ejército (literal) de mercenarios... verlo para creerlo, desenfunda sus dos armas (un par de magnum 44 nada menos) y, mientras hace piruetas con ambas, va disparando uno por uno contra los soldados (y eso que entre las dos pistolas, hacen únicamente 12 balas). Cuando acaba con el último de ellos haciéndole estallar en la mano la granada que iba a lanzarle, se presenta otro coche lleno de mercenarios. Entonces, de un par de saltos circenses y pirueta mortal en el aire, Nº1 aterriza junto a su fardón buga, aprieta un botón y de debajo surge una metralleta con la que, cómo no, se dedica a hacer trizas a los mercenarios... y no me quedo corto, que vemos brazos y piernas saltar por los aires, con sus muñones ensangrentados y todo. Surrealista, desde luego, pero absolutamente genial.
Naturalmente, me había vuelto un enamorado del film de Lindsay Shonteff, lo veía una y otra vez, sobre todo la masacre de los mercenarios, pero jamás de los jamases se me hubiera ocurrido pensar que poco después localizaría ¡¡¡una segunda parte!!!. Uno siempre cree que las secuelas son exclusivamente para films de gran éxito, no para oscuras y deprimentes producciones inglesas de serie B/Z. Sin embargo, ahí estaba, "Licencia para amar y matar". Todo cuadraba, el nombre del personaje y, claro, el director. Recuerdo perfectamente haber sufrido un escalofrío tremebundo de placer orgásmico cuando encontré aquella joya. Raudo me la llevé a casa y la devoré en un plis.
Aunque el cartel, también muy bonito, luce otro slogan muy potente, "El cero nunca va antes de su nombre", la peli en realidad está por debajo de las posibilidades que ofrecía el film anterior. De entrada ya echas de menos a Nicky Henson, y tienes que conformarte con el soseras de Gareth Hunt, quien se dejó ver en la serie de "Los Nuevos Vengadores". Como en el caso de "N1º del servicio secreto", "Licencia para amar y matar" básicamente no se entiende, pero da igual, es la sucesión de gags absurdos lo que de verdad interesa. Una cosa que llama la atención de esta nueva aventura del agente Nº1 es la mejoría en cuanto a medios económicos. Es evidente que Shonteff cuenta con más pasta, aunque no le sabe sacar ningún partido, la verdad. En general la peli resulta bastante desaboría, a pesar de que mantienen la entrañable "musiquita heroica" y la canción de turno está a la altura de la que sonaba en la primera parte... pero por lo general, poco más. ¿Ideas que destacar?, pues ese super-malo capaz de descuartizar un insecto a balazos y que se entrena disparando sobre blancos humanos, pero sobre todo la escena en la que Nº1 es atacado por una stripper con afiladas cuchillas colgando de sus senos, que se convierten en potentes hélices cuando las hace voltear. El agente secreto intenta repeler el ataque con una silla de madera, que tras pasar por las hélices se convierte en ¡¡un par de palillos!!. Por lo demás, más bien olvidable.
Y donde caben dos, caben tres. Fue ojeando un libro recopilatorio de la publicación "Shock Xpress", en concreto en un artículo dedicado a Shonteff, que me enteré de la inesperada tercera película del agente secreto, "Number One Gun". Desafortunadamente nunca he podido verla, aunque tampoco es que me haya esforzado mucho para ello. Nuevamente en esta ocasión el prota cambia de rostro (y por lo que se ve en el cartel, esta vez se han pasado otorgando el rol a un tipo con cara de cromo) y el argumento, parece ser, es idéntico al del primer film. Por lo demás, desconozco el nivel de macarradas, si la banda sonora sigue siendo fiel a la saga y ¡absolutamente todo!. Por youtube rula este trailer que da algunas pistas.
Hablamos de tres films en los que, mientras al protagonista se le cambia el rostro en cada uno, el director siempre es el mismo, el extrañísimo cineasta británico Lindsay Shonteff. Shonteff tiene en su haber una película bien considerada, "Devil Doll", uno de los primeros títulos sobre muñecos con vida propia. Luego le sigue mucha serie B sobre espías rodada en pleno boom bondiando (los 60), para entrar en los 70 y 80 por la puerta de la serie Z.
Shonteff, seguramente en paro, incluso se atrevió a rodar un par de peliculillas en formato video, para probar dice él, una de las cuales (drama post-nuclear) llegó a nuestras tierras con el título de "Cold Fury". Sin embargo, fue durante esta etapa en la que Shonteff dirigió las tres películas de Nº1 y que, junto a la mentada "Devil Doll", le han acabado por convertir en un personaje de culto (ya fallecido).
Lo que más llama la atención de esta película es su extremada pobreza. Lejos del glamour propio de las aventuras de 007, aquí todo se desarrolla en lugares sucios, oscuros y estrechos... pero no como una estética buscada expresamente, sino como lógico resultado de la escasez de presupuesto. Varios son los actores que, habiendo aparecido en films legítimamente Bondianos, aquí se marcan desde roles principales (el jefe de Nº1) a casi de extra. Sin embargo, es el prota, Nicky Henson, quien borda al personaje. Es el Nº1 ideal, y no hay más que ver los títulos siguientes para darse cuenta. Las chicas Nº1 son temiblemente feas, para lo que uno espera de estas producciones y las situaciones se desarrollan de modo lento y aburrido. El film carece de ritmo y es tan pobre que cuando un coche se estampa contra una pared, lo vemos ya estrellado, sin ser testigos del piñote en sí. Y cuando lo que se estampa en la cabeza de un esbirro contra un cristal, no vemos el golpe ni la rotura, vemos el "después". Pobre donde los haya.
Sin embargo, hay una serie de ideas que hacen de "Nº1 del servicio secreto" algo muy especial, y son las "macarradas" del protagonista. Nº1 es capaz de partir un cuchillo por la mitad de un balazo (ojo, horizontalmente, de punta a mango) o enfrentarse a una vampira (de las que muerden de verdad) que le acosa. Siempre acompañado de una música heroica genial que le decora cada hazaña (junto a la simpática canción que abre y cierra el film, de lo mejor de la peli).
De todas las escenas de acción para lucimiento de Nº1 destaca una que fue la que me convirtió en fan total del personaje (y motivo este por el que aún conservo una copia original de la peli en mi videoteca). En un momento de la narración, Nº1 se enfrenta a un ejército (literal) de mercenarios... verlo para creerlo, desenfunda sus dos armas (un par de magnum 44 nada menos) y, mientras hace piruetas con ambas, va disparando uno por uno contra los soldados (y eso que entre las dos pistolas, hacen únicamente 12 balas). Cuando acaba con el último de ellos haciéndole estallar en la mano la granada que iba a lanzarle, se presenta otro coche lleno de mercenarios. Entonces, de un par de saltos circenses y pirueta mortal en el aire, Nº1 aterriza junto a su fardón buga, aprieta un botón y de debajo surge una metralleta con la que, cómo no, se dedica a hacer trizas a los mercenarios... y no me quedo corto, que vemos brazos y piernas saltar por los aires, con sus muñones ensangrentados y todo. Surrealista, desde luego, pero absolutamente genial.
Aunque el cartel, también muy bonito, luce otro slogan muy potente, "El cero nunca va antes de su nombre", la peli en realidad está por debajo de las posibilidades que ofrecía el film anterior. De entrada ya echas de menos a Nicky Henson, y tienes que conformarte con el soseras de Gareth Hunt, quien se dejó ver en la serie de "Los Nuevos Vengadores". Como en el caso de "N1º del servicio secreto", "Licencia para amar y matar" básicamente no se entiende, pero da igual, es la sucesión de gags absurdos lo que de verdad interesa. Una cosa que llama la atención de esta nueva aventura del agente Nº1 es la mejoría en cuanto a medios económicos. Es evidente que Shonteff cuenta con más pasta, aunque no le sabe sacar ningún partido, la verdad. En general la peli resulta bastante desaboría, a pesar de que mantienen la entrañable "musiquita heroica" y la canción de turno está a la altura de la que sonaba en la primera parte... pero por lo general, poco más. ¿Ideas que destacar?, pues ese super-malo capaz de descuartizar un insecto a balazos y que se entrena disparando sobre blancos humanos, pero sobre todo la escena en la que Nº1 es atacado por una stripper con afiladas cuchillas colgando de sus senos, que se convierten en potentes hélices cuando las hace voltear. El agente secreto intenta repeler el ataque con una silla de madera, que tras pasar por las hélices se convierte en ¡¡un par de palillos!!. Por lo demás, más bien olvidable.
Y donde caben dos, caben tres. Fue ojeando un libro recopilatorio de la publicación "Shock Xpress", en concreto en un artículo dedicado a Shonteff, que me enteré de la inesperada tercera película del agente secreto, "Number One Gun". Desafortunadamente nunca he podido verla, aunque tampoco es que me haya esforzado mucho para ello. Nuevamente en esta ocasión el prota cambia de rostro (y por lo que se ve en el cartel, esta vez se han pasado otorgando el rol a un tipo con cara de cromo) y el argumento, parece ser, es idéntico al del primer film. Por lo demás, desconozco el nivel de macarradas, si la banda sonora sigue siendo fiel a la saga y ¡absolutamente todo!. Por youtube rula este trailer que da algunas pistas.
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