miércoles, 13 de diciembre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "AL FILO DE MEDIANOCHE"
Aquí les dejo con los fotocromos pertenecientes a una de las mejores pelis que Charles Bronson hizo para la Cannon. Un remedo de "A la caza" en la que Golan, Globus y J. Lee Thompson tuvieron muy presente el impacto visual del "Slasher" que triunfaba aquellos años, en una formula que se repetiría con Chuck Norris y "El héroe y el terror". Disfruten de las imágenes y de la reseña que en su día dedicó Naxo a la película. Para ello, pinchen aquí.
lunes, 11 de diciembre de 2017
CASA DE CITAS (CARA AL SOL QUE MÁS CALIENTA)
Con esta película Jesús Yagüe casi tiene problemas con el
título; en un principio se iba a titular “Cara al sol que más calienta” en
referencia a los tejemanejes que se traen consigo los más poderosos y los
empresarios. Pero dado el año en que se filmó la película 1978, con la muerte
de Franco aún fresca, la película pasó a titularse “Casa de citas” en
referencia que la película, lo que venía a decir es que España es una casa de
putas. Al final, con todas las burocracias y tocadas de cojones resultas, la película
se estrenó con la conjunción de ambos títulos por lo que se quedó como “Cara
al sol que más calienta (casa de citas)". Una co-producción Hispano-Mexicana, en
la que Yagüe pudo meter mano al guion.
Sin embargo, y aunque la comedia de Jesús Yagüe siempre ha
sido austera, en este film, salvo gags muy remarcados para lucimiento de un
correcto José Luis López Vázquez, se prodiga como el menos divertido de cuantos
hizo, si bien, técnicamente puede superar al otros que realizó de calado más
popular. Como fuere, a rasgos generales, siempre sería una película que se deja
ver.
Un individuo que lleva 15 años en su empresa, de repente,
llama la atención de sus jefes por el
motivo se que durante todo ese tiempo este individuo ni se ha quejado, ni ha
recurrido a los sindicatos. Solamente se ha dedicado a trabajar en silencio y
en total sumisión. Por lo que, muy a su pesar, es utilizado por sus jefes como
comprador que usurpe la identidad de sus testaferros, así como para que firme
los contratos de negocios muy turbios que se traen consigo los empresarios. Las
consecuencias de todo esto serán funestas.
Con las miras más puestas en la denuncia que en hacer reír,
la película es pura declaración de intenciones por lo que tras su estreno, con
cierto éxito congregando a casi 800.000 espectadores, apenas trascendió en su
posterior comercialización en formato
domestico.
En el reparto, José Luis López Vázquez, José Lifante, Eva León, junto la aportación Mexicana de la producción con los actores Mauricio
Gardés , popular galán cómico Mexicano, e Isela Vegas, actriz internacional
vista en “Quiero la cabeza de Alfredo García” y a la que posteriormente
dirigiría Eloy de la Iglesia dándose el filete con Manzano en “Navajeros”.
viernes, 8 de diciembre de 2017
SCUMBAG HUSTLER
Uno de los personajes más interesantes del underground
americano contemporáneo —más interesante como concepto que como artista, como
debe ser— tiene un carácter “Exploit”, tiene su residencia sita en Brooklyn,
New York y factura películas eminentemente amateur que luego un sello
especializado en este tipo de productos lanza a la venta en DVD. Y tiene su
público. Su nombre es Sean Weathers.
Su forma de grabar es sencilla: da al rec de su videocámara
—que suele usar, muchas veces, alguna que otorga a sus películas una calidad de
imagen de lo más ponzoñosa— y graba y graba, dejando que la película vaya
saliendo prácticamente sola. Como la mayoría de sus películas las protagoniza
él mismo, desde que empezó a grabar en los 90 se hace acompañar de un tal Aswad
Issa que es quién lleva la cámara en sus producciones, mientras este da rienda
suelta a sus locuras. A veces, este Issa, también co-dirige.
Cultiva el “cine de guerrilla” en todo su esplendor, puesto
que tiene el morro suficiente como para meterse junto a Issa en un centro
comercial e improvisar allí mismo, delante de la gente, una escena en la que se
inyecta heroína, para después salir de allí como si tal cosa con una escena
completa. Luego lo monta todo de una manera bastante torpe en el ordenador de
su casa, y a veces compone la música que servirá de banda sonora en un
sintetizador, a veces la roba, y la mayoría de las veces, utiliza música libre
de derechos decantándose por la música clásica.
Le pasa factura a todos los géneros, comedia, terror, drama,
acción… y su estilo se caracteriza por ser escandalosamente violento, pasarse
de sensacionalista y darle tal importancia al erotismo, que muchas veces lo
confunde con el porno. De hecho, tiene a su disposición un ejército de
zorrillas barriobajeras que no dudan en someterse a sus instrucciones de
director, instrucciones estas que Weathers aprovechará en su propio beneficio:
El porno que vemos en sus películas no es explícito, nunca vemos penetraciones
o felaciones, pero haberlas, haylas. Se ve claramente que Weathers se folla a
las actrices de verdad en esas escenas.
Weathers no va a convenciones de cine raro ni a festivales
de ningún tipo, no porque no quiera, sino porque, en su torpeza, no sabe como
hacer para estar allí, por un lado, y por otro porque no le invitan. Toda su
experiencia con público se limita al pase de su película más bruta y conocida
(“They all Must Die”, una peli rodada en vídeo cutre sobre violaciones en la
que se ve que se pasa tres pueblos…) en un televisor de un bar cochambroso de
Manhattan, del que casi sale apaleado porque el público, compuesto de blancos y
de negros, se enfrentó entre sí; mientras que los blancos se ofendían por la
violencia y las escenas de violación que mostraba su película, los negros
aplaudían estas con efusividad. A Weathers le pilló en medio del pifostio.
Sin embargo, no se dejen fascinar del todo por esto que les
cuento; Weathers es un individuo odiable. Por un lado, es un director trillado
y obvio que en su estupidez afirma que
sus influencias van de Orson Welles a Tarkovski o Kubrick (cuando sus películas
tienen una mentalidad del todo “Expolit”), y por otro, es el clásico cachitas
vanidoso y cholillo al que no le pega nada hacer cine amateur chungo y feista.
Si visitan su instagram, comprobarán que está más preocupado en hacerse selfies
mostrando sus trabajados abdominales que en cualquier otra cosa. No obstante,
resulta entrañable su ingenuidad; como un Tommy Wiseau cualquiera, el cree
estar haciendo un cine de la hostia, aunque también es consciente de que se
mueve en terrenos marginales, terrenos dónde se siente a gusto porque tiene un
público. Vamos, que hay intencionalidad de ser, y permanecer underground.
En contrariedad a sus
influencias, Sean Weathers es un aficionado al cine “Exploitation”, al terror y
a la serie B, que desarrolló su cinefilia a la vez que cometía delitos de toda
índole al estar mezclado, en su adolescencia, con pandillas callejeras. Si en
estas tropelías mató o no a otras personas es un detalle que el director omite
en las entrevistas, pero asegura que la violencia y la muerte estuvieron muy
presentes en su día a día como pandillero, y que sin duda, esos días fueron una
inspiración para lo que plasma hoy en sus películas.
Lo curioso es que el cine le sacó del crimen y las pandillas.
En uno de sus muchos asaltos, un buen día robó una videocámara domestica y
comenzó a grabar las andanzas de sus amigos pandilleros. Se volvió adicto a la
videocámara. A medida que experimentaba con ella, le fue interesando más el
hecho de hacer sus propias películas que el de ir por ahí haciendo el mal, por
lo que abandonó las bandas y se puso a grabar como loco toda suerte de cortos,
hasta que en 1996, con tan solo 16 años, graba su primer largo “House of the
Dammed” un pequeño “éxito” dentro de los circuitos especializados (y
marginales). Y así hasta hoy.
Mi primer contacto con su obra es con la reciente “Scumbag
Hustler” de 2014 y yo creo que es la película ideal para iniciarse con Withers
ya que es una excelente carta de presentación.
Con estructura de película porno, “Scumbag Hustler”, en
clave de comedia, nos cuenta la historia
de Solomon Crow, un politoxicómano de las calles de Brooklyn que lo único que
hace es tratar de conseguir dinero para poder comprar su dosis diaria de crack,
heroína o cualquier droga que se pone a tiro. Mientras que su cuñado trata de
llevarle por el buen camino, este lo único que hará es conseguir dinero de la
manera que sea y drogarse… además follarse a toda hembra que se encuentra por
el camino.
Entonces, lo dicho, como una película porno. Una escena del
negrata buscando pasta y drogándose da paso a una de folleteo, para volver a
ponerse a buscar pasta, y así todo el rato. No hay planteamiento, nudo y
desenlace. Por no tener, no tiene ni un final cerrado. Solo una escena tras de otra.
Pero todo este rollo tiene, a grandes rasgos, su gracia. El
hecho de ser un vídeo tan crudo, un montaje tan tosco y estar casi toda la
película resuelta a base planos secuencia, amén del morro que le hecha Weathers
en sus escenas más de guerrilla, y el amateurismo que desprende la película
entera, sumado a la inutilidad como creador de Weathers (eso sí, posee grandes
habilidades como follador) ya me ganaron nada más ver la película. Y es que en
el fondo está hasta entretenida según se mire.
Lo bueno es que hay una intencionalidad de hacer una
comedia, y esta se resuelve a base de “slapstick” cuando el protagonista se va
a drogar, básicamente, poniendo Weathers (que protagoniza la peli) caras de
ansia, o con gags en los diálogos (muchas veces inapreciables para mí por la
barrera que supone el idioma) de lo más tontos. En cualquier caso, ninguna de
las formas de comedia ofrecidas por Weathers funciona, por lo que la comedia se
torna involuntaria, y tiene más gracia de la que inicialmente el director pretende.
La película acaba funcionando a base de
accidentes.
Por lo demás, el visionado de esta película se queda en mera
anécdota; una vez ha terminado se acabó también la broma, pero por lo que sea,
Sean Weathers ha despertado mi curiosidad y, sí, voy a ver alguna más de sus
películas.
Obviamente, el fandom más mainstream (e incluso el
especializado), que se abstenga de verla… esto es solo para los más curiosos e
inquietos arqueólogos cinematográficos. Sean Weathers y “Scumbag Hustler” no se
encuentra en la catacumbas del cine, pero sí en las cloacas ¡Y eso que se
venden sus DVDs en los USA como churros!
Tampoco sean ustedes obvios ni asocien esta película al
Hip-Hop por que esté realizada por negros; Sean Weathers odia el rap, sin
embargo, fue amigo de Notorious B.I.G ya que eran del mismo barrio. Cuando este
se hizo famoso y popular, Weathers le tentó para que apareciese en una de sus
películas. Weathers dice que al final no acabó apareciendo en ella, porque su
gente (su equipo, sus managers, la gente que rodeaba al rapero) no le dejó
hacerlo. Pero estaba dispuesto a hacerlo.
miércoles, 6 de diciembre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "COCOON"
Una de las películas consecuencia del estilo Spielberg de los 80, que pese al tirón que tuvo en su momento a quedado bastante olvidada en lo que a nostalgias y modernidades varias se refiere. La revisaremos. Hasta entonces, ahí quedan sus fotocromos.
lunes, 4 de diciembre de 2017
TODO ES DE COLOR
La ultima película de Gonzalo García Pelayo, de naturaleza
claramente localista y outsider, resulta ser a todas luces algo más que un
soplo de aire fresco en lo que al cine español se refiere, precisamente por
existir a sus márgenes, por rechazar, y descomponer los cánones del cine
español al uso.
Por otra parte, García Pelayo es un director lo
suficientemente personal como para ser siempre tenido en cuenta. También es
imperfecto. En una misma película, puede mostrarnos la más absoluta belleza,
con la misma facilidad con la que descuida uno o dos planos de la manera más
chabacana. Un cineasta, absolutamente único.
“Todo es de color” es una película emotiva y preciosista
para la que ha contado con algo más de dinero para la producción que otros
títulos más underground que viene realizando desde su vuelta al cine, pero no
por ello menos interesante que estos.
Además es una película rara. Se trata de un homenaje al
grupo Triana, precursores del rock progresivo Andaluz, del que García Pelayo
sabe una o dos cositas. Y bajo la premisa de un grupo de seguidores de la
formación que hacen un viaje en moto hasta un camping dónde se va a hacer un
concierto tributo a Triana, García Pelayo
crea, improvisa —y deja improvisar— experimenta, y disfruta como un
enano dando forma a una película que cautiva a poco que el espectador tenga
algo de sensibilidad y gusto por las cinematografías marginales.
Por supuesto, es una película minoritaria de un presupuesto
algo más holgado de lo que está acostumbrado Pelayo gracias a las ayudas de
Canal Sur, pero tampoco es un presupuesto con el que un director estándar te
haga una película para su exhibición común en salas. Sin embargo, ni falta que
le hace a García Pelayo un duro más, y teniendo a su disposición la más moderna
tecnología, esto es, cámaras de HD buenas, Go Pro de máxima calidad, y drones
que eleven esas mini cámaras a varios metros por encima de nuestras cabezas,
hace un uso de todo ello estupendo y aprovecha al 100% toda esa tecnología,
quedando una película de lo más bonita gracias a que abusa de su uso. Nunca el
abuso fue tan fructífero.
Entonces, compuesta de planos bonitos y elegantes, la
película es un amasijo de todos los elementos que convierten el cine de Pelayo
en lo que esperamos de él como director, y “Todo es de color”, aparte de ser un
homenaje a Triana, es una película pseudo-documental, neo-realista, un
ejercicio de improvisación, una película vanguardista y una comedia “a la
Pelayo” con un humor muy deudor de “Corridas de alegría” del propio Gonzalo.
Por supuesto, la película es, indefectiblemente, un musical.
La música de Triana va sonando toda la película, ya sea para acompañar a las
imágenes, ya sea como profundo tributo. A base de fans de la formación, amigos
y vecinos, Pelayo consigue escenas sorprendentes; pone a un nutrido grupo de
seguidores a tararear al unísono, una de las canciones de las muchas que suenan
en la película.
Quizás la bohemia de la película en si misma, algunos
diálogos pretendidamente profundos, pueden hacernos chirriar, sin embargo, estos
mismos forman parte de la idiosincrasia del director y aquellos que le rodean,
por lo tanto, son absolutamente de recibo.
“Todo es de color”, desde luego, no es una película para un
público estándar, pero para el cinéfilo inquieto, entre los cuales me incluyo,
es poco menos que una delicia.
Muy interesante Gonzalo García Pelayo en todo lo que hace,
ya sea cine, ya sea ganar dinero en los juegos de azar.
En la parte actoral, la actriz Natalia Rodríguez, Alfonso
Sánchez, visto en “8 Apellidos vascos” y un elenco compuesto por actores
desconocidos para el gran público, aunque el verdadero protagonista es quien fuera manager
de Triana, el propio hermano del director, Javier García Pelayo. También
tenemos pequeños papeles para Jorge Cadaval (de Los Morancos) y su marido el
actor Ken Appledorn. Este peculiar matrimonio pone la nota humorística a la
película, y curiosamente, Jorge Cadaval, repite el rol que suele en toda
película que no sea para lucimiento de Los Morancos; hace de americano hablando
español; hoy es una estrella, pero hizo el mismo papel cuando era un completo
desconocido en “Madre in Japan”, curiosamente.
La película tuvo su estreno en salas de manera reducida en
Andalucía, siendo el pase de estreno en Sevilla una autentica fiesta para los
fans de Triana que se acercaron a verla. Cuenta el director, que fue una
maravilla ver a toda esa gente reunida en una sala de cine cantando juntos las
canciones que aparecían en pantalla de la mítica banda.
Muy interesante.
"Todo es de color" aparece a la venta en DVD el próximo 20 de Diciembre de 2017 a través de nuestro sello Vial of Delicatessens.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
MEGATON YE YÉ
Producido por Francisco Lara Polop, el debut en la pantalla
de Jesús Yague sería un film para el lucimiento de una banda pop que en 1965
estaba de moda: Miky y los Tonys.
Por un lado tenemos la historia de un cantante melódico,
Juan, que se enamora de una jovencita
recién llegada a Madrid. Esta relación pronto se ve truncada por motivos
laborales ya que ella se tiene que marchar a París. Así, Juan, toma contacto
con una banda ye yé que está obteniendo cierta popularidad, Miky y los Tonys,
que se presentan a distintos concursos musicales a la vez que, como si de los
cuatro de Liverpool se tratase, van a debutar en la gran pantalla con una
película para su lucimiento. La película no cuenta nada más.
Con cierto sabor a la Nouvelle Vague, y al cine francés de los
años 60, lo cierto es que a Yagüe le queda una película absolutamente
afrancesada. En el momento de su estreno, en la prensa, alabaron la influencia
que el director pudiera tener de Jaques Remy. Dice el director que toda la
similitud que su película pudiera tener con la Nouvelle Vague no fue más que
una casualidad. Él rodó la película a su ritmo, con su estilo, y le quedó de
aquella forma de manera involuntaria, porque por aquél entonces, el director ni
tan siquiera conocía a Remy—luego, cuando vio una de sus películas para ver
esas similitudes que se le achacaban, en cuanto descubrió a Bresson se volvió
admirador—.
Por otro lado, aún siendo una película vehículo para el
lucimiento de Miky y los Tonys, estos quedan casi en un segundo plano.
Con unos gags surrealistas totalmente discordantes con el
tono general de la película, y con una duración de poco más de hora y cuarto,
“Megatón Ye Yé” se deja ver tranquilamente, aunque no se sepa quienes son músicos para los que el film está concebido.
Entretenidilla.
Completa el reparto, otro cantante, Mochi y una jovencisima
María José Goyanes, así como Luis Sánchez Polack “Tip”, tiene un pequeño
cameito.
Siendo una película de los años sesenta, llama la atención,
cuando los protagonistas se dan un paseo por la Gran Via Madrileña al principio
de la película, ver la cartelera que reinaba en los cines de la zona aquellos
días, estando en cartel, en el Palacio de la música “Lawrence de Arabia”,
mientras que, el cine que no soy capaz de ubicar y en el que nuestros protagonistas
se detienen, están proyectando un mondo, nada menos que “Este perro mundo”.
Curioso.
La película congregó en su momento unos nada desdeñables
538.000 espectadores.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
MÁS FINA QUE LAS GALLINAS
Continúo viendo películas de Jesús Yagüe concediéndole el
turno esta vez a “Más fina que las gallinas”.
Solo hace falta ver un par de las comedias alimenticias de
Yagüe para darse cuenta que estas vienen siempre acompañadas de un puntito de
amargura, e incluso de sordidez, en el sentido de cómo es tratado el sexo en
sus películas; Si en “La mujer es cosa de hombres” la protagonista, era
mantenida por tres hombres casados con los que se acostaba, en esta, el dinero
se lo gana prostituyéndose a la vez que tiene un amante en casa que la colma de
regalos. En las dos películas, el rol femenino, está interpretado por MariaLuisa San José. Y lo que quiere Alicia, que es como se llama, es abrir una
boutique, por eso necesita el dinero, amén de ser una mujer independiente que
no necesita de la ayuda de un hombre para salir adelante. Recuerden que estamos
en plena transición…
Por otro lado tenemos a José Sacristán, que también estaba
en “La mujer es cosa de hombres” y esta vez da vida a un cura que ha abandonado
el clero, y en consecuencia, decide ir a Madrid a visitar a la que fue su novia
de la infancia. Cuando este descubre que se está prostituyendo, la cosa se irá
enredando, dando piel a un final un tanto ambiguo, que da pie a la libre
interpretación, si bien, las miradas de los actores nos pueden dar una idea muy
clara de lo que sucede ahí.
Por otro lado tenemos a Fernando Fernán Gómez, que sería el
amante con el que a veces vive Alicia, que tampoco es que aporte una presencia
memorable, tanto Sacristán como San José, están mejor que él, que se limita a
hacer las veces de Fernán Gómez.
También Teresa Gimpera aparece en un papel muy secundario.
Huelga decir que estamos en los momentos previos al boom del
destape, y por supuesto, vemos a las bellezas de San José y Gimpera al desnudo.
Esta vez Jesús Yagüe mete mano en el guion, y su dirección,
que economiza en planos pero que sale adelante con la velocidad que le otorgan
los actores a la acción, como viene siendo habitual en el director, resulta de
lo más eficaz. Vamós, que está entretenida.
Sólo porque me ha hecho gracia, transcribo aquí la escueta
reseña que le dedicó al film el diario “El País”, cuando la pasaron por televisión en los 90:
“Dantesco entramado de putones, pecadores, alternes y vocaciones frustradas”. Y
se queda tan ancho… Pero sí, hay que dejar claro que de todo eso hay en el
film.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
THE EVIL WITHIN
“The Evil Within” es una mediocridad como tantísimas que
pululan en el cine de terror de segunda categoría a la que se le ha querido dar
un halo de malditísmo y misterio en torno a su producción, que es a su vez es
lo que ha servido como promoción de la película.
Quiero decir, que desde el minuto uno este film se vendió
por la fascinante historia que hay detrás de ella. Claro, con esas
credenciales, ya lo de menos es la
película, el cinéfilo inquieto va a querer verla. Yo piqué (como el futbolista…
si me permiten el chiste).
La historia detrás de la película, no esta mal. Lo malo es
que esta, de puro mediocre me deja indiferente, incluso, los efectos especiales
animatronicos están bien, por lo que no me sorprendo ni un ápice viéndola.
Entonces el fin no justifica los medios, quiero decir ¿De qué me sirve que
durante el rodaje, las circunstancias de la película sean una cosa excepcional
cuando el resultado de la misma no lo es? Porque “The Evil Whitin” es una
película corriente y moliente, tirando a aburrida, pero sin nada especial.
Cuenta la historia de un joven retrasado mental —no lo digo
en el sentido de otras veces en las que trato de hacer humor, lo digo porque el
personaje es un discapacitado mental— que comienza a hablar con su reflejo en
el espejo. Este reflejo, en realidad una especie de demonio deformado, insta al
discapacitado a que mate, primero animales domésticos y después personas, lo
que desembocará en una vorágine de monstruos, babas y gore que no están ni tan
mal.
Y punto. No tiene más. He visto cientos de película mejores
y otros cientos de películas peores.
Ahora resumamos los hechos por los que es popular la cinta,
que en un principio pueden parecer interesantes, pero si lo piensas con
frialdad, ni siquiera son para tanto.
Tenemos a un familia que se dedica a los negocios petroleros,
los Getty. Forrados hasta la médula. Estos se aparean y de esa unión nace el compositor Gordon Getty
y este señor se casa, folla, y nace así el director de esta película, Andrew
Getty. Andrew, hereda de sus abuelos una importante fortuna de más de 1000
millones de dólares, lo cual le sirve para costearse un ritmo de vida
endiablado en el que predominan el consumo de drogas y el sexo desaforado. Como
se droga mucho, se vuelve adicto en concreto a la meta anfetamina, lo que
genera en él, en los peores momentos de bajón, una serie de pesadillas muy
chungas. Aunque esto le venía de serie,
ya que todas esas pesadillas, dicen otras fuentes, que las sufría cuando era
niño.
Como Getty es un individuo con inquietudes creativas y fan
del cine de terror, decide invertir 5 o 6 de esos millones heredados en autoproducirse
una película de ese mismo género, que en un principio se iba a titular “The
Storyteller”, en la que plasmar en imágenes esas pesadillas que ha estado
viviendo durante años, así que, escribe un guion que él mismo dirigirá. Mientras
se pone hasta el culo de anfetas, inicia su rodaje en 2002 y se tira 15 años
rodando y montando lo que será su ópera prima. Mientras, problemas con la
financiación, con el equipo, con los actores… finalmente en 2015 logra
completarla. Poco después Andrew Getty muere en circunstancias extrañas. Su
exnovia se le encuentra muerto y
desangrado en los pasillos de su mansión (la misma mansión donde se rodó “The
Evil Whithin”). Pronto se descubre que fue consecuencia de una hemorragia
gastrointestinal forjada a base de una alta ingesta de su droga favorita, las
anfetas. Y en 2017, con el cadáver medio fresquito y con medio Estados Unidos
pendiente de esa película que dejó acabada, se estrena en plataformas digitales
generando un éxito a nivel nicho que propicia que se ruede una secuela.
Esa es la historia. Cuando la lees, quieres ver la película,
por supuesto, quieres ver que desbarajuste ha podido concebir un cerebro tan
podrido por las drogas durante el transcurso de 15 años. O qué clase de delirio
podía haber filmado. O cual genialidad… Y cuando ves la película resulta que es
insulsa, que ni siquiera es excesivamente mala, que es súper aburrida y que no se detecta ni el paso del tiempo en
los actores, ni el exceso de drogas en la concepción…¡ni nada! Es una
peliculita de terror del montón que de no haber sido la obra del tal Getty, no
habría tenido ni la mitad de trascendencia que ha tenido.
Me huele a camelo. Es una tomadura de pelo.
Como el demonio del espejo tenemos a Michael Berryman. Como
de tíos feos va la cosa, también contamos en un cameo con Matthew McGrory
(visto en “Los Renegados del diablo”) que está ahí como podía no haber estado,
porque, si ven la película, ya me dirán que pinta ahí su escena.
En definitiva, me deja indiferente, que es lo peor que puede
hacer una película, y más cuando te venden una moto como la del tal Andrew
Getty, sus adicciones y su muerte. Pues casi mejor si hacen un biopic ¿no?
viernes, 10 de noviembre de 2017
MIEDO SATÁNICO
La cinematografía Argentina siempre ha ido cogida de la mano
a la española, incluso, en territorio “marginal”. Y lo pongo entre comillas,
porque me refiero al ya lejano bomm del cine gore de los albores de los 90,
tiempos estos en los que a un grupúsculo de burguesitos les dio por reivindicar
el cine de terror y vísceras, asociándolo siempre al cachondeo y al gamberrismo
de porrero/cocainómano/buenrollista que se gastaban los gachós. El terror y el gore se pusieron de moda,
los fanzines se pusieron de moda, los modernos del momento se subieron al
carro, y hasta Santiago Segura aprovechó este boom para labrarse una carrera. Pero
no era un movimiento contracultural como intentaron hacernos creer. Esto fue
una moda mainstream camuflada de lo contrario. Hasta Canal + programó ciclos
dedicados a la Troma y cortometrajes de temática sangrienta y Gore. Vamos, que
la moda salía hasta en la tele. Gente que en su vida había visto una película
subidíta de fluídos sanguineos, ahora era fan de Peter Jackson, del Peter
Jackson de “Mal Gusto”.
Se podía pensar que aquello como moda que fue, tan solo
acaparó a lo sumo cuatro o cinco años de aquella época para rápidamente caer en
el olvido, pero no; de esa odiosa moda se nutre el fandom de cine de terror
actual, de aquella imagen, de aquél cachondeo impostado y de ese irritante
gamberrismo. Y así le va hoy al fandom. Además, fue una moda del momento, pero
no fue efímera; Siguen vigentes fanzines como el 2000 Maníacos, percusor de
todo aquél movimiento, al que no le cuestiono cierta autenticidad —de hecho, muchos
de los que colaboraban allí son verdaderos expertos en la materia sobre la que
escribían y hasta alguno de ellos (los menos) gozan de mi admiración— pero al
que si le acuso de dar a todo el rollo de cine gore y de terror, esa imagen
“canalla” tan irritante, a la que muchos hoy todavía se abrazan, o cuando
menos, la encuentran entrañable.
Y comenzaron a salir en VHS recopilatorios de cortos, y
largometrajes realizados por en video por esos cachondos.
En Argentina, con la gente de Farsa Producciones, por poner
un ejemplo que haya trascendido más allá de su país, pasó más o menos lo mismo
y salieron directos a VHS títulos filmados en vídeo como por ejemplo, “Charly,días de sangre”, títulos estos más genuinos que los “Hijomoto Vs. Zombies
radiactivos” o “La matanza caníbal de los garrulos lisergicos” que buscaban la
cutrez de forma impostada y se apoyaban el el humor y el cachondeo. Estos
títulos argentinos son cutres sin intención de serlo, y al contrario que los
españoles —y esto es lo que me gusta de ellos— tomadonse a sí mismo demasiado
en serio, con lo que tenemos películas cutres en vídeo que intentan dar miedo
(que no lo consigue) a partir de efectos truculentos muy baratos. Y de este
tipo es “Miedo Satánico”.
Poco tengo que decir de la película en realidad, simplemente
que sería el equivalente de lo que pasaba con el gore en los 90 en la pampa y
que, bueno, me resulta más simpático que lo que ocurrió aquí.
¿La peli?, muy mala y aburrida, pero con un par de efectos
artesanales que me hacen cierta gracia, y unas ganas y una ingenuidad que para
sí querrían las producciones costrosas españolas de la época.
La cosa va de demonios y posesiones. Muy confuso su
argumento, cuenta la historia de una mujer que queda catatónica tras presenciar
el asesinato de gente suya muy cercana y un doctor que al tratarla, es
participe también de lo que ve la catatónica. Un cura, le ayudará a resolver
este enigma con fueras satánicas de por miedo.
Bueno, una cosa muy chunga de la época, con más valor
antropológico que cinematografico y que una vez vista se olvida. Pero me ha
servido para acordarme de aquella época
nefasta para el género de terror, y así, darme cuenta de que Argentina vivió un
fenómeno parecido.
Dirige la película un tal Horacio Maldonado (suya es también "Alguien te está mirando").
miércoles, 8 de noviembre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "1,2,3... ¡SPLASH!"
Uno de los intentos por convertir a Tom Hanks y Jonh Candy en pareja cómica. Hombre, tenían química aunque la cosa no fructificase. Sin embargo, de las dos películas que hicieron juntos, sin duda, la mejor es la protagonista de los fotocromos de hoy. Y ahí se los dejo.
viernes, 3 de noviembre de 2017
BAD BOYS
“Bad Boys” a estas alturas es una de esas películas de corte
carcelario tan míticas de los ochenta, que obtuvo una buena repercusión en su
momento pero que, extrañamente, ha pasado a quedar un poquito olvidada con el
tiempo.
A parte de que se trate del primer papel importante de Sean
Penn, o de que se trate de una película cuyo modelo a seguir sea, en cierto
modo “The Warriors”, yo quiero destacar el hecho, absolutamente casual, del
parecido que guarda con películas como “Perros Callejeros” y por ende, con el
“Cine Quinqui”. Más que parecérsele, podemos decir que se trata del equivalente
americano, si bien, esta vertiente juvenil del drama carcelario, no tuvo una
continuidad los suficientemente fluida como para hablar de géneros parejos.
Todo esto, por supuesto, guardando las distancias.
Dirigida por Rick Rosenthal, director resultón de la era
Reagan que también realizó “Halloween 2: ¡Sanguinario!” (que curiosamente, un
cine que aparece en “Bad Boys”, tiene este film en cartelera), “Ruskies” o “Hallowen: Resurrección” y que
acabó dando con sus huesos, como tantos otros, en la televisión, cuenta la
historia de un par de bandas juveniles que el día de un atraco se topan en las
calles de Chicago, originando un enfrentamiento. Este encontronazo degenera en
un tiroteo en el que uno de estos muchachos, mata al hermano pequeño del lider
de la banda rival. Es capturado e ingresa en prisión, donde se hace el amo de
la misma. Buscando venganza, el hermano del niño muerto, acaba violando la novia del asesino de su hermano, y por
ende, entra también en prisión. El encuentro de estos dos delincuentes, además
de conformar el grueso de la película, resulta una bomba de relojería.
Condenadamente entretenida esta “Bad Boys”, amén de tener un
trabajo de dirección encomiable, y una ambientación desasosegante, en parte,
porque el elenco estaba compuesto por carceleros y reclusos reales. Conocida es
la anécdota en la que al pasar por el pasillo, Penn, nada más ingresar su
personaje en prisión, es cosido a escupitajos por los reclusos. Esto fue idea
del actor, que instó a estos a que lo hicieran, y desde luego se consigue una
de las escenas más impactantes del film, por su realismo. Y todo funciona como
un reloj en la película, porque se apoya en un excelente guion, que estructura
con maestría Richard di Lello (que de lelo no tenía nada), que continuó en esta
línea firmando unos años después el libreto e “Colors: Colores de guerra” de
Dennis Hooper. Y tanto Sean Penn como Esai Morales —al que hemos podido ver,
por ejemplo, en “La Bamba”—, están estupendos.
Penn demostraba ser un actor metódico desde el principio del
rodaje, sugiriendo que se le hiciera un prótesis que deformara sus dientes para
hacerlos parecer castigados por la vida, o yéndose por la noche a patrullar con la policía, y el director
Rosenthal, a los barrios bajos, donde un buen día fue tomado por un pandillero real
y fue asaltado por otros que le suponían del bando contrario. Un entusiasmo que
ya no tendría hasta “Yo soy Sam”. No el vano, fue el elegido dentro de un largísimo
casting que tenía a Kevin Bacon o a un emergente Tom Cruise como firmes
candidatos al papel protagonista.
Otra de las excentricidades de Penn, mientras trabajó en la
película, es que no permitió que nadie le llamara Sean; a partir de los ensayos
todo el mundo tenía que dirigirse a él con el nombre del personaje, o sea,
Mike.
Desde luego, su actuación no pasó inadvertida, por lo que
durante aquellos años se le consideró el mejor actor joven de su generación.
Incluso, consciente de este estatus, poco después de “Bad Boys”, Penn se
permitió el lujo de aconsejarle a Tom Cruise que no hiciera el papel que se le
había ofrecido en la “Screwball Comedy” “Ir a perderlo... y perderse”, la
comedia tipo “Porky´s” que protagonizó Tom Cruise. Obviamente, este no hizo
caso, y más, cuando el propio Sean Penn, se había ganado una reputación
protagonizando una cinta de las mismas características: “Aquél excitante
curso”.
Por otro lado, Penn actuaba con tanta intensidad, que en una
escena en la que se fuga del correccional y corre campo a través, este se cayó,
rompiéndose el tobillo en la vida real, motivo este por el cual le escayolaron
y el rodaje se tuvo que suspender durante las 8 semanas que estuvo con el
tobillo roto.
A la vista de todos está lo que ha sido la carrera de Sean
Penn a partir de entonces, pero yo creo, que pocas veces ha estado tan bien
como en “Bad Boys”; a posteriori, Penn a tendido a sobreactuar, por no hablar
de cuando ha hecho de retrasado mental.
La película es un pequeño clásico moderno, una joyita de los
80 casi olvidada, a la que en nuestro país le fue regular, cuando al ser
estrenada tan solo congregó a 423.000 espectadores.
De todas formas, estoy pensando, que igual, “Bad Boys”,
mejora con los años.
Muy recomendable.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "EL LAGO AZUL"
La película en su momento me impactó, básicamente, porque trata de dos jóvenes jodiendo en una isla.
Es una de esas que tengo que revisar. Hasta entonces, miren, miren que fotocromos tan bonitos.
Es una de esas que tengo que revisar. Hasta entonces, miren, miren que fotocromos tan bonitos.
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