“Lo que cuenta es el final” es una de esas películas que si hubiera salido un pelín mejor de lo que salió, estaba predestinada a convertir a su protagonista, Tom Hanks, en una gran estrella. No pasa nada, igualmente lo consiguió un poco más adelante.
En realidad “Lo que cuenta es el final” es una película prácticamente destinada a un público especializado en stand up comedy y, por lo tanto —y más en la época en la que se estrenó— una cosa un tanto marciana para el público ajeno a esa disciplina de la comedia, consumidores de cine mainstream y/o españoles en los 80.
Su libreto descansó en los cajones de los despachos de Columbia durante años.
En 1979, el director David Seltzer andaba buscando un actor para que encarnara al protagonista de un episodio piloto para una serie de televisión en la que andaba trabajando en aquellos momentos para el canal televisivo ABC. Un allegado de Seltzer le recomendó que se pateara los clubes de comedia, ya que en los escenarios, además de grandes humoristas se encontraban grandes actores aún por descubrir. A Seltzer, ni le agradó ni le disgustó lo que vio una vez se inmiscuyó en el ambiente de la comedia de micro, pero, eso si, quedó completamente fascinado por lo que vio en lo alto de los escenarios. Aquellos tipos que se ceñían a su guión lo mínimo en pro de la improvisación mas feroz le cautivaron hasta tal punto que lo de encontrar al actor idóneo para su episodio piloto quedó relegado a un segundo plano. Ahora le interesaba estudiar los comportamientos de todos esto comediantes para un nuevo proyecto; “Lo que cuenta es el final”. Pergeñó así un guion para una película que trataría precisamente sobre la vida de este tipo de humoristas.
Por mediación del ejecutivo Bob Bookman, David Seltzer logra vender el guion a Columbia Pictures. El guion gustó mucho a Howard Zieff, en boga en aquellos años tras haber dirigido éxitos como “Alegrías de un Viudo” o “Combate de fondo” y, por eso, Columbia, con absoluta fe en el criterio del director compró el guion a Seltzer. Así que se realizó una pequeña preproducción del proyecto. Sin embargo, Zieff, que en esos momentos ultimaba el rodaje de la película “La recluta Benjamín”, perdió todo el entusiasmo hacia el guión de Seltzer cuando recibió el libreto de “Infielmente tuya”, guion escrito en 1948 por Preston Sturges, readaptado para los tiempos que corrían —los ochenta— por Robert Klane, Barry Levinson y Valerie Curtin. Obviamente, un guion no rodado de Sturges era todo un caramelo para cualquier director de comedia, por lo que se centró en la realización de esta película, quedando el guion de “Lo que cuenta es el final” aparcado y en el cajón de guiones adquiridos por Columbia, cogiendo polvo.
Pasan los años y, en 1986, el productor Daniel Melnick, curioso como era, decide echar un vistazo a los más de 12 guiones que tenía Columbia en propiedad y que jamás se habían rodado, llamándole la atención especialmente el que no ocupa.
El guion había pasado de mano en mano siendo este digno de consideración por unos, y ninguneado por otros, mientras que en boca de los ejecutivos sonaba que por los estudios no había gustado la mezcla de comedia y drama que este poseía —después de tres cambios de gestión— así como el personaje principal, Steven Gold, que resultaba bastante antipático y malintencionado. Sin embargo, Melnick mostraba entusiasmo tanto con el guion como con el personaje, así que decidió levantar el proyecto.
No había estrellas que pudieran protagonizar la cinta, así que el estudio decidió que, siendo una cosa barata, se podía hacer la película. La dirigiría el propio David Seltzer, sin estrellas, y con un presupuesto de tan solo 8 millones de dólares. Por otro lado, al presidente interino de Columbia, Steve Sohmer, le parecía demasiado arriesgado hacer un film de ocho millones sin estrellas en él, máxime un melodrama sobre cómicos de micro que, en cierto modo, al público era fácil que pudiera importarle un pimiento.
Por otra parte, la actriz Sally Field tenía contrato de producción con Columbia. A Sohmer se le ocurrió que si a Sally Field le gustaba el guion y lo protagonizaba, dotaría la producción de prestigio y sería menos arriesgado llevarla a cabo. Le mostraron el guion a la actriz y a esta le entusiasmó, también, le pareció muy buena idea entrar a co-producir, por lo que, cuando se estrecharon las manos, “Lo que cuenta es el final”, pasó a tener un presupuesto de 15 millones de dólares.
El guion definitivo contaría la historia de Lilah Krytsick, una ama de casa que comienza a hacer sus pinitos como humorista en un club de comedia llamado “El gas de la risa”, en el que coincidiría con un joven talento llamado Steve Gold que se encuentra a centímetros de ser descubierto por algún mecenas. Gold es un estudiante de medicina que, debido a su mala calificación es expulsado de la facultad, por lo que su vida deambulará entre el drama que supone que su padre descubra que no sigue estudiando y el dedicarse a la comedia de manera profesional. Por su lado, Lilah, tendrá que enfrentarse al tener que ir aprendiendo y mejorando en su pasión, mientras que lidia con un marido conservador que se opone a que su mujer, ama de casa y madre, desarrolle su faceta de humorista más profundamente.
Un buen día, un concurso en el “Gas de la risa”, local este donde suelen actuar nuestros cómicos cada noche, pondrá a todo el mundo en su sitio.
En realidad, y como suele ocurrir con casi todas las películas que tratan en profundidad las vidas de los cómicos de micro “Lo que cuenta es el final” es un drama en torno a la comedia, con momentos más o menos humorísticos, pero donde se impone el drama, el drama amable, eso sí, y donde el mensaje final que se nos viene a dar es que la comedia es una cosa muy seria.
Huelga decir que el papel co-protagonista, el del visceral Steve Gold, lo interpreta un emergente Tom Hanks. Hanks, que entró en la película en la recta final de la pre-producción, no había hecho nunca comedia stand up, si bien como actor de comedia que estaba destinado a ser —aunque la vida finalmente le llevó por otros derroteros— sí estaba familiarizado con ese tipo de comedia tan directa. David Seltzer, preparó unos monólogos para él en el guion, pero Hanks consideró que estos no eran en absoluto divertidos. Seltzer estaba de acuerdo. Así pues, ambicioso como era, decidió escribir su propio monólogo que apenas duraría unos cinco minutos. Cuando consideró que estaba del todo pulido, ni corto ni perezoso, Tom Hanks decidió interpretarlo en el famoso Comedy Store de Los Angeles donde tantos actores y humoristas han debutado. Hanks no se hizo con el público en aquellas actuaciones. Aún así, tozudo cual burro, siguió escribiendo y subiendo al escenario sudando la gota gorda. El público le sacaba los colores… pero Hanks iba tomando soltura porque se hacía tres actuaciones cada noche. A esas alturas, tras un mes actuando solo para poder preparar su papel en condiciones, llegó a hacerse amigo de los guionistas y humoristas Randy Fletcher y Barry Sobel, quienes le ayudaron a reescribir su monólogo y a pulir su estilo. Para cuando empezó el rodaje, Tom Hanks ya había interpretado su monólogo más de 30 veces en distintos clubes de Los Angeles y Nueva York, por lo que interpretó a Steve Gold a la perfección.
Por su parte, Field, que tampoco había hecho nunca comedia de micro, pidió ayuda a su amiga, la actriz y excelente humorista Lily Tomlin, quien le explicó que la única manera de hacer comedia era subiéndose a un escenario, por lo que Sally Field tomó un repertorio de 45 minutos y se lanzó a pronunciarlo en un club de Manhattan Beach, noche tras noche. Sally Field en aquella época era harto popular, por lo que sus intervenciones en aquel modesto local acabaron convirtiéndose en turnos de preguntas y respuestas en los que la actriz contaba en que proyectos andaba metida. Aún así, no se le acabó dando mal la cosa. Para escribir e interpretar sus monólogos dentro de la película, Field contrató los servicios de los reputados humoristas Dottie Archibald y Susie Essman, que acabaron de dar forma a los chistes que soltaría en el escenario su personaje, Lylahn Kritsick.
La película se rodó durante 1987 y, en su postproducción, el presidente de Columbia, David Puttman, se empeñó en que quería estrenar la película en navidades de ese mismo año, cosa que en absoluto beneficiaría al film. La fuerte oferta de cine taquillero de corte familiar que, sin duda, iba a hacer la competencia a la cinta en esas fechas, podrían hacer que “Lo que cuenta es el final” hubiera perdido mucho dinero. Pero la película no estaba acabada, así que se aplazó su estreno hasta nuevo aviso.
Durante la postproducción, Tom Hanks rodaba la que sin duda fue la película que acabó de impulsar su carrera, “Big”, por la que incluso fue nominado al Oscar como mejor actor protagonista. El éxito de esta película le vino que ni pintado a “Lo que cuenta es el final” y sobre todo a Columbia, ya que decidió estrenar la misma después de la resaca de éxito que supuso la película de Penny Marshall como si se tratara de la nueva película del protagonista de “Big”, lo que se tradujo en un pequeño éxito de taquilla para un título menor que le permitió recaudar 21 millones de dólares. Claro, se vendió como la nueva película de una estrella que el año anterior, cuando rodaba, y al igual que su protagonista Steve Gold, estaba a muy poco de serlo.
El éxito de “Big” favoreció a la película de David Seltzer, sin embargo la crítica la recibió de manera no tan favorable. Como fuere, a Hanks, cuando se le pregunta por la película en cuestión, responde que “no se encuentra entre las peores de las películas que he hecho”.
En el reparto, junto a Sally Field y Tom Hanks figurarían un buen montón de humoristas reales, como Damon Wayans o Taylor Negron, así como para dar vida al autoritario esposo de Lylah, se cuenta con la presencia de un imponente y estupendo Johh Goodman que daría ligeras muestras del monstruo interpretativo en el que, poco después, se convertiría.
“Lo que cuenta es el final” es, en mi opinión, una estupenda película melodramática y la que mejor refleja lo que es el stand up comedy americano. Muy recomendable.
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lunes, 22 de febrero de 2021
viernes, 12 de agosto de 2016
EL UMBRAL DEL JUEGO
Si la memoria no me falla, “El Umbral del juego” apareció en
las estanterías de los vídeoclubes algo tarde, tras la “golden era”. Diría que a principios de los noventa, aprovechando el tirón que ya tenía Tom Hanks que para entonces era una megaestrella. Sin duda, el reclamo perfecto
para que esta película se alquilara como churros. No se si así sería, pero la
verdad, es que por aquel entonces, y aún siendo yo fan de Hanks, no piqué. La película tenía un aspecto espantoso y además, en la
parte trasera de la carátula aparecían fotos pertenecientes a “Esta casa es
una ruina”, así que, como uno ya se las sabía todas, supuse que se trataba de
una de esas engañifas en las que, utilizando al actor de reclamo, este aparecería
unos minutos y listo.
No fue hasta un pase televisivo que comprobé que Tom Hanks era el protagonista. Se trataba de un telefilm del
año 82, en el que el actor debutaba como estrella principal y que, en el fondo, le
sirvió para después pegar el pelotazo que pegó. Sin embargo, la película era
especialmente espantosa, insoportable o, al menos, era el recuerdo que tenía
yo.
Con los años que han pasado decido revisarla y, madre del
amor hermoso; es tan insoportable como lo era en su momento. Además me acordaba
de todo, la mantenía fresca en la memoria.
Cuenta la historia de un
joven que, habiendo tenido problemas con los juegos del rol, cambia de
escuela. Allí hay tres compañeros que son roleros y
le convencen de volver a jugar. Él, lógicamente, acepta. Cuando están hasta los huevos de jugar en la mesa, deciden trasladarlo a un ambiente real, por lo que se van a jugar a unas cavernas. Allí el
cerebro de nuestro protagonista peta y, en consecuencia, confundirá ficción con realidad como ya la
confundió en el pasado. Desaparece durante días y sus compañeros salen en su
búsqueda. El desenlace es de lo más moralista y desesperanzador.
En serio, el visionado resulta hasta agónico.
“El Umbral del juego” está basada en una novela de corte
sensacionalista titulada “Mazes &
Monsters” de Rona Jaffe según el caso real de un joven que había cometido varios intentos de suicido, hasta que lo consiguió, y además en sus ratos libres solía jugar al rol.
La novela aseguraba que este era el culpable de
su comportamiento suicida.
Curiosamente, asociaciones de jugadores de rol americanas están absolutamente en contra tanto del
mensaje de la novela como de la
película, alegando que el rol es totalmente inofensivo y que si algún jugador
se suicida en una partida, no es porque el juego sea pernicioso, sino que el jugador en cuestión está chalado. Y con los años no han parado de haber casos y más casos
escabrosos en torno a los juegos de rol. Incluso en nuestro país ¿Se acuerdan
del chaval que se llevó por delante a un barrendero y a sus padres con una
catana? Obviamente son sus mentes desquiciadas las que les hace confundir
realidad con ficción y no un inofensivo juego de rol, pero también es cierto
que a todos los locos desquiciados les da por jugar a estos. Yo creo que no hay que culpar
al juego, que en todo caso habría que culpar a la falta de sexo que impera en esos ambientes y a la necesidad de atenciones psiquiatritas,
que hay mucho loco suelto por ahí.
Como fuere, la película, además de amarillista es un bodrio
que hay que verlo para creerlo. Tan plana y lineal que se hace eterna. Es tan
mala como la más chunga serie Z de los setenta que puedan recordar,
amén de tener un look a "pota asquerosa" –creo adivinar que está rodada en 16mm.-
que si en otro tipo de productos queda bien, en este tira para atrás.
Eso sí, al loro con el monstruo, híbrido entre humano y
dragón, que cree ver el personaje de Hanks en las cavernas. Es el único que sale. Un puto señor disfrazado, vaya.
Junto a Tom Hanks tenemos a Chris Makepeace, el niño
inadaptado de “Los Incorregibles Albóndigas”, que aquí, ya más mayorcito, inicia
la decadencia de su carrera.
En cuanto a la dirección, esta corre a cargo de Steven
Hilliard Stern, que dirigió en vida tropeciento telefilmes.
sábado, 2 de diciembre de 2023
VOLUNTARIOS
Y seguimos en 1985 -con respecto a mi reseña precedente-, el año mágico, cuando Hollywood más joyas produjo, sobre todo a nivel "blockbuster". Muchas de ellas han dejado una profunda huella en la historia de la cultura popular. Por eso extraña tanto que no sea el caso de "Voluntarios". Vamos a ver, una comedia de cuando Tom Hanks era sinónimo de la vertiente más gamberra de la misma, acompañado por otro grande, John Candy, y dirigidos ambos por Nicholas Meyer, el responsable de "Los pasajeros del tiempo" y revitalizador de la franquicia "Star Trek". ¿Por qué hoy nadie se acuerda de "Voluntarios"?, ¿por qué nadie la reivindica?
En ella, Hanks da vida a un personaje que actualmente no haría ni recibiendo un chute por la vena y del que, seguramente, reniega: niño rico, jugador, putero y vividor que se folla todo lo que quiere, fuma dronga y le importa una mierda el resto del planeta. El clásico estudiante universitario arrogante, con una doble vida de triunfador en negocios más o menos turbios, inevitable en la década. El caso es que queda endeudado con la mafia y, tras recibir una negativa de su poderoso padre al pedirle ayuda, se hace pasar por otro y termina enrolado en el cuerpo de voluntarios, directo a Tailandia, para construir un puente que beneficiará al pueblo pobre de rigor. Obviamente, una vez en el fregao, surgirán mil movidas (como enfrentarse a un grupo guerrillero comunista y a un contrabandista) y Tom Hanks, pues bueno, aprenderá la lección, se volverá humilde, dejará el egoísmo bajo el felpudo, enamorará a la chica que le odia, etc, etc..... el cuento moral que, aunque no se lo crean, todavía no he terminado de ver. He hecho una pausa para picar algo, escribir esto y ahora sigo, pero seguro que he acertado de lleno. Les cuento en el siguiente párrafo.
Al final la cosa no ha sido tan babosa como me temía. Es decir, sí, tenía yo razón, pero el "modus operandi" es menos evidente, menos "in your face", más propio de la década -gracias a dios, supongo que por eso es todo lo especial que es- a lo que hay que añadir unas notables dosis de aventura exótica que va pillando forma a medida que la trama avanza. En fin, era la época también, ¿no?, Indiana Jones y tal y pascual. Se agradece, porque desde luego el elemento comedia queda lejos de rular. No te ríes nada, salvo por unos puntuales e inesperados toques más propios de una "spoof movie", esos sí me han molado (siempre me pareció que Nicholas Meyer era un tipo muy serio, y esta sería la prueba) También es novedoso que, pal caso, John Candy se aleja de su habitual registro de pesao de buen corazón para ser, directamente, un gilipollas. Algo es algo. Pero no... "Voluntarios" no funciona, es bastante mala, así pues, enigma resuelto (es decir, ya sabemos por qué no dejó huella en su día).
Completan el reparto Rita Wilson, Gede Watanabe y Tim Thomerson (no confundir con Tim Matheson) Menuda carrera extraña y curiosa que tuvo este hombre, ahí moviéndose alegremente entre películas mainstream, subproductos chusqueros y la que era su verdadera especialidad, el "stand-up".
El argumento -que no el guion- es cosa de Keith Critchlow, quien cuatro años después firmaría el libreto de "Ánimas"
En ella, Hanks da vida a un personaje que actualmente no haría ni recibiendo un chute por la vena y del que, seguramente, reniega: niño rico, jugador, putero y vividor que se folla todo lo que quiere, fuma dronga y le importa una mierda el resto del planeta. El clásico estudiante universitario arrogante, con una doble vida de triunfador en negocios más o menos turbios, inevitable en la década. El caso es que queda endeudado con la mafia y, tras recibir una negativa de su poderoso padre al pedirle ayuda, se hace pasar por otro y termina enrolado en el cuerpo de voluntarios, directo a Tailandia, para construir un puente que beneficiará al pueblo pobre de rigor. Obviamente, una vez en el fregao, surgirán mil movidas (como enfrentarse a un grupo guerrillero comunista y a un contrabandista) y Tom Hanks, pues bueno, aprenderá la lección, se volverá humilde, dejará el egoísmo bajo el felpudo, enamorará a la chica que le odia, etc, etc..... el cuento moral que, aunque no se lo crean, todavía no he terminado de ver. He hecho una pausa para picar algo, escribir esto y ahora sigo, pero seguro que he acertado de lleno. Les cuento en el siguiente párrafo.
Al final la cosa no ha sido tan babosa como me temía. Es decir, sí, tenía yo razón, pero el "modus operandi" es menos evidente, menos "in your face", más propio de la década -gracias a dios, supongo que por eso es todo lo especial que es- a lo que hay que añadir unas notables dosis de aventura exótica que va pillando forma a medida que la trama avanza. En fin, era la época también, ¿no?, Indiana Jones y tal y pascual. Se agradece, porque desde luego el elemento comedia queda lejos de rular. No te ríes nada, salvo por unos puntuales e inesperados toques más propios de una "spoof movie", esos sí me han molado (siempre me pareció que Nicholas Meyer era un tipo muy serio, y esta sería la prueba) También es novedoso que, pal caso, John Candy se aleja de su habitual registro de pesao de buen corazón para ser, directamente, un gilipollas. Algo es algo. Pero no... "Voluntarios" no funciona, es bastante mala, así pues, enigma resuelto (es decir, ya sabemos por qué no dejó huella en su día).
Completan el reparto Rita Wilson, Gede Watanabe y Tim Thomerson (no confundir con Tim Matheson) Menuda carrera extraña y curiosa que tuvo este hombre, ahí moviéndose alegremente entre películas mainstream, subproductos chusqueros y la que era su verdadera especialidad, el "stand-up".
El argumento -que no el guion- es cosa de Keith Critchlow, quien cuatro años después firmaría el libreto de "Ánimas"
lunes, 28 de agosto de 2017
GHOST
“Ghost” fue un fenómeno social en 1990, una película que
habiendo costado tan solo 22 millones de dólares, llegó a recaudar cerca de 600
convirtiéndose así en la película más taquillera de los 90, y uno de los films
de mayor trascendencia en su momento.
Con fama de moñas, de edulcorada y de estúpida, fui a verla
de adolescente al cine, como cualquier hijo de vecino (en España fueron a verla
cerca de 4 millones de espectadores) y pese a los cientos de pases televisivos
que se le ha dado, jamás volví a verla. Recuerdo que en su momento me
entretuve, pero no es el tipo de cine que suscite mayor interés en mí. Así que
recientemente, y aprovechando que la tenían en un “Cash Converters” por un
pavo, dedico ver como ha aguantado el paso del tiempo.
Cuenta la historia de un banquero que está a punto de
casarse con su novia, hasta que este es asesinado por un ratero, y quedar en
tierra su fantasma. Este, vagando por la vida, descubre que su asesinato no ha
sido fortuito, sino planeado por un compañero suyo que está robando unos
cuantos millones de dólares y que casi ha sido descubierto por él. Con la ayuda
de una Médium, nuestro protagonista hará que su novia descubra todo el entuerto
que gira en torno a su asesinato, para así poder irse en paz, no sin antes
decirle a su novia lo mucho que la
quiere y la cantidad de amor que se lleva al otro barrio. A las féminas, les
encantaba este argumento, y les encantaba el bueno de Swayze, temprana y
tristemente fallecido hace algunos años.
Teniendo en cuenta lo mal que queda a día de hoy el cine
noventero, he de decir que no ha envejecido tan mal, ni es tan edulcorada ni
tan moñas, pero tampoco es una película a reivindicar. Es puro “Fast Food”, ver
y olvidar. Sin más.
Sin embargo, toda ella es una rara avis, puesto que fue un
enorme éxito a nivel mundial –y una peli muy de su época- con un director que venía de hacer un cine
opuesto a este, que luego no tuvo mucha suerte.
Y es que cuando el guionista Bruce Joel Rubin salió del
teatro de ver una obra clásica, y en ella, un fantasma le dice al protagonista
que ha de vengar su muerte, se le ocurrió que ese era un buen punto de partida
para una película de Hollywood, por lo que desarrolló el guion de “Ghost”
y al verlo los ejecutivos del estudio, a
estos les entusiasmó, por lo que el producto tuvo luz verde en seguida. En la
mente de Rubin, estaba que la película
se convirtiera en un clásico moderno –lo consiguió, no obstante- Y producida por Paramount, mucho se tenía que
torcer la cosa. En su mente, la película estaría interpretada por Tom Cruise,
que rechazó la oferta. Tom Hanks, que parecía adecuadísimo en ese momento, lo
rechazó por el mismo motivo que Cruise; no quería interpretar personajes que
estuvieran muertos, por pura superstición.
Más avanzada la preproducción, Paramount vino con la
estupenda noticia de que ya tenían director para la película. Dijeron que
habían conseguido al mejor, al más rentable. Rubin se esperaba a Steven Spielberg o a Martin Scorsese, pero el estudio le dijo que no, que tenían uno
mejor todavía. Cuando preguntó que de quién se trataba, y el estudio respondió
que Jerry Zucker, Rubin se llevó las manos a la cabeza. ¿Cómo iba a dirigir uno
de los directores de “Aterriza como puedas” o “Top Secret” su película? No
parecía el adecuado, pero el estudio convenció a Rubin de que esas películas,
no solo habían sido taquilleras, sino que además de eso, eran muy buenas
películas a pesar de ser “Spoofs”. Nada más conocer a Zucker, y ver los puntos
de vista comunes, y el entusiasmo que le ponía al proyecto, pronto hicieron
migas y el trabajo fue armonioso. Zucker, estancado como estaba en esos míticos
“Spoofs”, quería cambiar de tercio y hacer algo distinto.
Así pues, con las presencias de Demi Moore, que despuntaba,
y Patrick Swayze que le encantó a Zucker tras verle en un programa de
televisión emocionarse con la reciente muerte de su padre, amén de ser uno de
los pocos actores que no rechazaron el papel por hacer de muerto, pusieron en
marcha una película que si ajustamos a los precios de hoy en día, sería una de las
más taquilleras de todos los tiempos. El contrapunto cómico lo puso una muy en
alza Whoopy Goldberg, que acometió el papel de médium sin chirriar demasiado, y
se convirtió, según la crítica yankie, en lo mejor de la película. No en valde
se llevó el Oscar a la mejor actriz secundaria ese año.
La película fue un bombazo en todos los sentidos, se metió a
público y crítica en el bolsillo, miles de parejas se enamoraron viendo la
película –o escuchando su banda sonora compuesta de viejos éxitos de décadas anteriores-
y dejó para la posteridad la romántica escena en la que, mientras los protas se
manosean un poco haciendo alfarería, hacen el amor de una manera sexy y
delicada. De hecho, esta escena propició que en 1990, se dispararan las
matriculaciones en las escuelas de alfarería. Cosas estas que solo provoca el
cine.
La carrera de los tres protagonistas se relanzó con mayor
fuerza, si bien es cierto que Zucker, aún habiéndose desencasillado, tan solo
haría dos películas después, “El primer Caballero” y “Ratas a la carrera”, sin
embargo, tuvo una prospera carrera como productor.
Y del resto, ya saben. Clásico moderno, de los pocos que dio
la década de los noventa en lo que a cine de estudio se refiere (que ya sabemos
que el indie de aquellos años está muy bien considerado).
miércoles, 3 de junio de 2015
LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "DOS SABUESOS DESPISTADOS"
Hoy vamos con una comedia, que en cuanto a los fotocromos, estamos muy "horroríficos" ultimamente. Se trata de "Dos Sabuesos despistados", una comedia con Tom Hanks cuando molaba, Dan Aykroyd cuando estaba dejando de molar y que aúnque recuerdo que la vi varias veces en su momento, tambien recuerdo que no molaba tanto como prometía, y también recuerdo que, salvo eso, no recuerdo ni un solo fotograma de la misma, por mucho que mire estos fotocromos. Curioso.
Aquí se los dejo.... Y quizás (¿quien sabe?) hasta le dedique un visionado a la película. Y puede que hasta la comente. En el podcast, que le pega más.
Aquí se los dejo.... Y quizás (¿quien sabe?) hasta le dedique un visionado a la película. Y puede que hasta la comente. En el podcast, que le pega más.
domingo, 10 de abril de 2016
LOS FOTOCROMOS (Y LA CARATULA VHS) DE "SABE QUE ESTÁS SOLA"
Hoy es domingo, así que tocan fotocromos. ¿Y qué mejor película para ilustrarlos que un viejo y bueno (al menos no demasiado malo) “slasher” parido en la época en la que estos florecían cual setas en la punta del nabo de un arador del campo?. Y encima, uno que ha pasado a la historia, no por sus crímenes, sus escalofriante suspense o su terror terrorífco, sino por contar en el reparto con Tom Hanks, antes de convertirse en actor de comedia primero, y de prestigio después. Pero no lo busquen en los fotocromos porque no asoma, imaginen cuán de escueta fue su aportación. Lo que sí localizarán, si buscan en el blog, es la reseña que yo mismo dediqué a "Sabe que estás sola" hace algunos tiempos.
¡Eh!, pero no me den las gracias a mi, dénselas a su hombre de confianza: Alex Gardés.
¡Eh!, pero no me den las gracias a mi, dénselas a su hombre de confianza: Alex Gardés.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "1,2,3... ¡SPLASH!"
Uno de los intentos por convertir a Tom Hanks y Jonh Candy en pareja cómica. Hombre, tenían química aunque la cosa no fructificase. Sin embargo, de las dos películas que hicieron juntos, sin duda, la mejor es la protagonista de los fotocromos de hoy. Y ahí se los dejo.
lunes, 26 de octubre de 2009
SABE QUE ESTÁS SOLA
Algo maravilloso que tuvo la fiebre "slasher" originaria de los 80, fue la enorme cantidad de películas del estilo que llegaron a producirse. Fueron tantas y tantas que, aún hoy, pasados todos estos años, de vez en cuando descubres algunas que te faltan por ver. Y eso para un forofo del tema como yo, son muy buenas noticias. Con "Sabe que estás sola" me pasaba lo mismo que con muchas otras. El haber leído tanto sobre ella, las fotos, los extractos aquí y allí, me hacían creer no solo que la tenía más que vista, sino que tampoco me gustó demasiado. Ayer me puse a verla y, ¡arrea!, me encontré con un "slasher" virgen para mi... algo "grave" si tenemos en cuenta que se trata de uno de los títulos menores más reconocidos junto a otros de idéntica categoría tales como "Prom Night" o "7 Mujeres atrapadas".
Imaginad cuán de primigenio es este "Sabe que estás sola" (parido en 1980) que su influencia más directa la hallamos en "La noche de Halloween". Literalmente COPIA elementos estéticos de la obra maestra de Carpenter, planificación, encuadres, el modo de crear suspense y, muy especialmente, la música. El tema que acompaña al asesino es prácticamente un plagio.
Sin embargo, es una buena imitación, sobre todo si eres tan devoto del cine de acuchillamientos como un servidor de ustedes.
Un tipo despechado por la novia decide matarla el día de su boda, una hora antes de casarse. Traumatizado, seguirá con la tradición cargándose sin remilgos a toda futura clienta de "Pronovias" que pille. En juego entran un poli (que, nada menos, era el que iba a casarse con la primera víctima) y, obvio, una chavalilla a la que poco le queda pa subirse al altar (y que se debate entre dos aspirantes) de la que el asesino se obsesionará hasta límites absurdos, cepillándose a todos los que la rodean, sean futuras novias, solteronas empedernidas o señores de mediana edad.
Pero si algo ha hecho famosa a esta peli es que supuso el debut de Tom Hanks, quien tiene un papel muy secundario de lo más chorra. Le acompañan el pelirrojo Don Scardino (prota también de "Gusanos" y actualmente director televisivo) y dos típicos segundones del calibre de Paul Gleason ("La jungla de cristal") y James Rebhorn ("Independence day", "Instinto Básico"). Sorprende -gratamente- encontrarse a Steve James, héroe de acción de "serie B" a lo largo de la década ("El Exterminador", "El guerrero americano") en un papel minúsculo. Otro que perdía la virginidad en el terreno cinematográfico era el director, Armand Mastroianni, quien posteriormente firmaría algunos terrores videocluberos del calibre de "The supernaturals" o "La habitación del miedo".
Un aspecto curioso del film lo tenemos en el psycho-killer protagonista. No lleva máscara ni uniforme "cool", le vemos la cara desde buen principio, sobreactúa maravillosamente... solo que no dice ni pío en toda la función... pero es efectivo. Como efectivo es el arranque del show, con esa "peli (slasher) dentro de la peli (slasher)", el crimen de turno, la música, los créditos y los ojos del maníaco super-puestos... dabuten.
La verdad es que en lo que a binomio sangre/sexo se refiere, "Sabe que estás sola" va bastante escasa, por no decir completamente seca. Algo de lo que habría echado pestes si el film se hubiese facturado en los 90 (o ahora), pero claro... jolines... hablamos de un "slasher" de los primeros, con sus maravillosas e incomparables (e irrepetibles) virtudes (y sus defectos, que pal caso también molan mazo), ese look tan de su época, el tempo, los clichés.... TODO... por eso, me lo pasé tan y tan bien viéndola y, por eso again, la recomiendo si eres un enamorado del terror de los eighties y, especialmente, de este apasionante subgénero.
¡Lista para ser remakeada!.
Imaginad cuán de primigenio es este "Sabe que estás sola" (parido en 1980) que su influencia más directa la hallamos en "La noche de Halloween". Literalmente COPIA elementos estéticos de la obra maestra de Carpenter, planificación, encuadres, el modo de crear suspense y, muy especialmente, la música. El tema que acompaña al asesino es prácticamente un plagio.
Sin embargo, es una buena imitación, sobre todo si eres tan devoto del cine de acuchillamientos como un servidor de ustedes.
Un tipo despechado por la novia decide matarla el día de su boda, una hora antes de casarse. Traumatizado, seguirá con la tradición cargándose sin remilgos a toda futura clienta de "Pronovias" que pille. En juego entran un poli (que, nada menos, era el que iba a casarse con la primera víctima) y, obvio, una chavalilla a la que poco le queda pa subirse al altar (y que se debate entre dos aspirantes) de la que el asesino se obsesionará hasta límites absurdos, cepillándose a todos los que la rodean, sean futuras novias, solteronas empedernidas o señores de mediana edad.
Pero si algo ha hecho famosa a esta peli es que supuso el debut de Tom Hanks, quien tiene un papel muy secundario de lo más chorra. Le acompañan el pelirrojo Don Scardino (prota también de "Gusanos" y actualmente director televisivo) y dos típicos segundones del calibre de Paul Gleason ("La jungla de cristal") y James Rebhorn ("Independence day", "Instinto Básico"). Sorprende -gratamente- encontrarse a Steve James, héroe de acción de "serie B" a lo largo de la década ("El Exterminador", "El guerrero americano") en un papel minúsculo. Otro que perdía la virginidad en el terreno cinematográfico era el director, Armand Mastroianni, quien posteriormente firmaría algunos terrores videocluberos del calibre de "The supernaturals" o "La habitación del miedo".
Un aspecto curioso del film lo tenemos en el psycho-killer protagonista. No lleva máscara ni uniforme "cool", le vemos la cara desde buen principio, sobreactúa maravillosamente... solo que no dice ni pío en toda la función... pero es efectivo. Como efectivo es el arranque del show, con esa "peli (slasher) dentro de la peli (slasher)", el crimen de turno, la música, los créditos y los ojos del maníaco super-puestos... dabuten.
La verdad es que en lo que a binomio sangre/sexo se refiere, "Sabe que estás sola" va bastante escasa, por no decir completamente seca. Algo de lo que habría echado pestes si el film se hubiese facturado en los 90 (o ahora), pero claro... jolines... hablamos de un "slasher" de los primeros, con sus maravillosas e incomparables (e irrepetibles) virtudes (y sus defectos, que pal caso también molan mazo), ese look tan de su época, el tempo, los clichés.... TODO... por eso, me lo pasé tan y tan bien viéndola y, por eso again, la recomiendo si eres un enamorado del terror de los eighties y, especialmente, de este apasionante subgénero.
¡Lista para ser remakeada!.
miércoles, 6 de octubre de 2021
"GUERREROS DEL ESPACIO" EN "FOTOGRUMOS"
El caprichoso destino quiso que, cuando anduve unas semanas rescatando páginas llamativas de la revista "Fotogrumos", se me olvidaran las tres de "Guerreros del espacio", que incluían el hermoso cartel y el respectivo reportaje. Con el enorme cariño que le tengo a esta saludablemente estúpida película ochentosa del legendario Stewart Raffill (y que, en ese sentido, hace perfecto doblete con "Hysterical") ¡¿cómo pude pasarlas por alto?! Cosas de la edad.
Pero que no cunda el pánico, que aquí se las dejo, para que deleiten sus cansados y aborregados ojos.
Atención al detalle de la que hace tres. Al parecer, y empujado por mi fanatismo hacia la película, en su día recorté una imagen -supongo que para decorar alguna carpeta escolar-, logrando así que, sin quererlo, un jovenzuelo Tom Hanks camino de la gloria entrara a formar parte del cast de "Guerreros del espacio". ¿No es maravilloso?.
Pero que no cunda el pánico, que aquí se las dejo, para que deleiten sus cansados y aborregados ojos.
Atención al detalle de la que hace tres. Al parecer, y empujado por mi fanatismo hacia la película, en su día recorté una imagen -supongo que para decorar alguna carpeta escolar-, logrando así que, sin quererlo, un jovenzuelo Tom Hanks camino de la gloria entrara a formar parte del cast de "Guerreros del espacio". ¿No es maravilloso?.
jueves, 13 de noviembre de 2014
SALVAR AL SOLDADO RYAN
Les voy a contar una historia de la mili. Esperen, esperen,
no será la típica historia de abuelo cebolleta (o puede que sí) es solo algo superficial para empezar la reseña con
una anécdota personal. Pues sí, yo un chicarrón del norte hice el servicio militar
en 1998, el mismo año de estreno que esta película. Si se preguntan porque hice
la mili, no fue por ver la película (que
no había visto hasta este lunes pasado) ni por un sentimiento patriótico,
fue simplemente porque no tenía nada mejor que hacer. Si, como lo oyen. No
sabía que quería hacer, y estudiar nunca se me dio demasiado bien. Como se me
agotaban las excusas para las prorrogas, y ese año era el último sorteo para
decidir destinos del servicio militar obligatorio en nuestro país, decidí no renovar
ningún papel, con la demasiado optimista idea de que como había exceso de cupo,
miles de jóvenes quedaríamos exentos de hacer la mili siendo yo uno de ellos.
El sorteo funcionaba así, tu tenias un numero, y en el sorteo saldría un numero
(recuerdo que lo retrasmitieron por
televisión) y de ahí para adelante las chorrocientas mil plazas estarían
ocupadas, así que si tenias un número a partir del chorrocientas mil uno, ya
estabas libre.
Para que la anécdota tenga más guasa han de saber que nunca
me ha tocado la lotería, y cuando jugaba quinielas con los compañeros del
instituto perdíamos estrepitosamente lo invertido. ¿Pues ya se imaginaran, no?
Exacto, no me libre por los puñeteros pelos, no sé si fue con 150 o 200
números. Ver en la televisión a cientos de chavales saltando y celebrando que
se habían librado, hizo que sintiera esa envidia insana que nos embarga a todos
cuando el día de la lotería de navidad sale alguno de los que han ganado mucha
pasta por la tele diciendo que con lo que ha ganado va a tapar unos
agujerillos. Yo si que te tapaba los agujeros cacho carbón, a paladas de
tierra, por la boca y el....... en fin, pues eso, que estaba jodido.
Pero luego hice la mili y no lo pase mal, volvía todas las
noches a dormir a casa de mis padres así que guay. Es más, me vino muy bien
como fuente de disciplina, aunque también vi que la vida militar no era para
mí. Afortunadamente me pase la mili jugando al mus mientras escuchaba la serie
de TV Louis & Clark por una vieja radio FM de las que estuvieron en Vietnam
(y no es coña, todo lo que teníamos en mi
cuartel eran cosas de segunda mano compradas al ejército estadounidense)
Bueno como veo que esto SI es una anécdota de abuelo cebolleta, a lo que iba.
Uno de los mandos de mi compañía, no recuerdo quien, nos dijo que fue al cine a
ver la película y que todo estaba perfectamente recreado, salvo un arma que
aparece que no era de aquella época y que no salen, o casi no se les ve, a los
otros países aliados que también tomaron la playa de Omaha. Salvo esos detalles
mínimos nos dijo que la película era muy buena. Como comprenderán yo estaba del
ejercito ya en esos momentos un poco hasta los cojones, así que lo último que
quería cuando salía de allí era meterme en una sala de cine a pasar 3 horas
viendo militares, además no me podía/quería fiar de la opinión de una persona
que sabia estaba condicionada por su carrera militar, así que en su momento
pase. Pero como he dicho antes el lunes pasado la vi y me encontré con eso que
se llama ALTO CINE, en este caso bélico.
Salvar al soldado Ryan es CINE con mayúsculas, da todo lo
que el cine puede dar, gore y carnaza para empezar, planos preciosos de
campiñas francesas, o de militares andando, o contra el sol recortando una
silueta del Capitán Miller. Momentos de terror, pánico, tensión, compañerismo,
impotencia, brutalidad, emoción hasta las lagrimas, TODO!!! Sin olvidar un
elenco de actores tan extenso y de una calidad tan bestial que quita el hipo. Y
si a todo esto le sumamos el buen hacer de Steven Spielberg para que quieres
más. Las cámaras en mano que son casi la mitad de la película sino más, son
excepcionales, el trabajo de fotografía es magnífico, los efectos de sonido,
los especiales, el vestuario, el atrezo…. todo, todo es de una calidad extrema.
Los tres hermanos del soldado Ryan han muerto en combate,
así que el General de la plana mayor ordena devolver al último de los Ryan con
vida a su madre. Para ello el Capitán Miller (Tom Hanks) con una pequeña escuadra de hombres que han sobrevivido
al desembarco de Normandía 3 días atrás, son enviados tras las filas enemigas a
localizar a Ryan.
Por el camino vamos viendo y descubriendo a los personajes y
en las situaciones que viven podemos ver que nadie actúa de una forma heroica,
todos están allí para matar y morir. Sus decisiones heroicas o desinteresadas no
les llevan a buen puerto, los ejemplos claros son Caparso (Vin Diesel) y cuando
sueltan a un nazi, el cual luego vuelve a la carga contra ellos. Solo intentan
sobrevivir un día más y cumplir órdenes. Y es que como bien dicen al principio,
arriesgar la vida de 8 hombres por la de uno solo es una estupidez, pero son órdenes
y los soldados cumplen órdenes, punto. Realmente devolver sano y salvo a Ryan, es devolver una parte del
sacrifico realizado por los cientos de miles de voluntarios (y no tan
voluntarios) que fueron a la guerra. Una forma de expiar los pecados del
ejército, y nunca mejor dicho porque expiar significa sacrificar algo para
borrar un pecado o conseguir su absolución.
La película con sus tres horas de duración no se hace
pesada, el guion, y como digo unos actores excepcionales hacen que la veas con
interés aunque todo el asunto bélico no te atraiga ni lo más mínimo.
El mensaje se podrá tomar bien o se podrá tomar mal, pero la
película no dejara de ser lo que he dicho arriba, CINE en mayúsculas.
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