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miércoles, 27 de julio de 2011

STAR TREK (2009)

No soy fan de Star Trek, ni de las series ni de las películas. Vi la primera hace muchos años, luego creo que fue la segunda y para terminar una de unas ballenas espaciales. Solo guardo pequeños destellos de escenas y planos en mi memoria, vamos que Star Trek nunca me hizo mucha gracia y es mas, me resultaba aburrida. Para películas de ciencia ficción espacial prefiero Star Wars y para serie Stargate, sera que soy un simple y que me gusta la acción, sera que no comprendo la magnificencia de Star Trek y su colorido universo, sera que Spock se me hacia cansino y Kirk un chuloputas. Fuera por lo que fuera, Star Trek no me provocaba curiosidad, y cuando se estreno este remake/nueva versión, ni me moleste en prestarle atención. Si, sabia que era un nuevo reinicio y que estaba J.J. Abrahams dirigiendo el cotarro, incluso que salia Simon Pegg, un actor que me cae muy simpático, y también el malo de la serie Héroes (Zachary Quinto) pero como que no, que no le tenia ni las mas mínimas ganas. Este fin de semana me la puse esperando mas bien poco y la verdad es que me ha entretenido y me lo he pasado bastante bien viéndola, no tan bien (o tan mal, que nunca se sabe) como lo pasarían los fans pillando referencias y coñitas de pelis y episodios de series anteriores, pero lo suficientemente bien como para que cuando hagan la segunda parte me plantee verla en cine.

Arranca la aventura con la llegada de Nero, el malo malisimo de esta entrega y como su obsesión por acabar con Spock provoca la muerte del padre del Capitán Kirk y de toda la tripulación que no había evacuado la nave. Damos un salto en el tiempo hasta el dia que Kirk se enrola en las fuerzas armadas (no recuerdo el nombre y sinceramente, da igual ¿Mando espacial? bah, lo que sea) ya vemos que Kirk es un creído de si mismo, ligón y fanfarrón, el medico, es amigo suyo (no recuerdo el nombre, dilapidadme trekkies) Kirk se quiere ligar a la negra (de la que Kirk no sabe el nombre y yo no lo recuerdo) pero esta pasa de el. Damos otro salto en el tiempo, ahora solo de 3 años. Ya están licenciados, pero Kirk es la oveja negra del Enterprise y Spock no le traga. Nero vuelve a aparecer, se ha tirado 26 años haciendo sudokus o algo, ah no que estaba buscando Vulcano. Vale, lo encuentra y lo destruye con una gotita de liquido rojo que meten en el núcleo del planeta. Todo Vulcano a tomar por culo, y con el planeta, la madre de Spock. Ahora esto es personal, piensa Spock, aunque para Kirk ya lo era desde el mismo día que nació.
Por cosas del destino Kirk acaba cogiendo el mando de la nave, y aunque las ordenes del anterior capitán son volver con el resto de las fuerzas espaciales (o como se llamen) Kirk se la pasa por el forro y decide ir a rescatar a su capitán, aunque para ello tenga que teletransportarse dentro de la nave enemiga.

No se que opinaran de esta película los fans de Star Trek, si me tengo que fiar de los comentarios de la serie The Big Bang Theory, entiendo que no les gusto, y como no tengo ningún trekkie a mano no puedo preguntarle. A mi me gusto, me lo pase bien, cierto que hubo un momento en el que se me hizo un pelin lenta, pega un bajón en el momento del cameo importante y aunque debería de pegar subidón, para mi fue lo contrario. Aun así, la película es perfectamente disfrutable, es un buen reinicio, porque al menos el espectador novel en la saga, como es mi caso, no se ha sentido perdido en un mar de nombres, y referencias, y si las hay no molestan.
Si siguen en esta linea, igual me acabo haciendo new trekkie, bueno igual no, pero al menos las veré.

sábado, 9 de enero de 2021

STAR TREK, LA PRÓXIMA GENERACIÓN

No es esta la primera vez que hablamos de "Star Trek" en el blog. Cuando tocó, le di un muerdo a la cuarta y quinta entregas. Y Aratz hizo lo mismo con el olvidable reboot. Pero me he dado cuenta que siempre que reseñamos alguna película de la franquicia, comenzamos hablando de nuestra relación con ella, los títulos que vimos en nuestra infancia, nos justificamos diciendo que no somos "trekkies", mentamos a "Star Wars", bla, bla, bla. Bien, eso se acabó.
"Star Trek, la próxima generación" significa el "paso del testigo" de la saga clásica a la que, entonces, se consideraba la moderna, la nueva, aquella encabezada por la tripulación de Jean-Luc Picard y que ya arrastraba sus añitos. Así pues, tenemos a unos cuantos de los integrantes originales, Kirk, Scotty y Chekov, inaugurando el nuevo Enterprise. Sin embargo, durante el viaje en cuestión, se lía parda y Kirk muere. O no. En realidad no, porque de lo contrario nos dejaría a todos cojeando. Sabemos que volverá a salir y currará mano a mano con Picard. Pero antes, toca entender de qué va todo y disfrutarlo en el proceso.
La trama es cojonuda. Existe un lugar maravilloso llamado Nexus al que, todo aquel que va, vive inmerso en la más absoluta felicidad. Pero para llegar, hay que esperar a una especie de espiral gravitacional gigantesca que estalla en medio del universo cada treintaypico años. No puedes adentrarte en ella con una nave porque sería destruida, así que el villano (al que da vida un muy adecuado Malcolm McDowell) elabora un plan acojonante: Hacer explotar dos estrellas para desviar la espiral y que pase por en medio de un planeta, donde él la estará esperando. El problema es que dicha explosión se llevará por delante un sistema solar entero y, concretamente, una civilización al completo. Los integrantes de la Enterprise se enteran del cristo y deciden intervenir.
Todo ello coincidiendo con una subtrama (o puede que la subtrama sea lo que les acabo de narrar) en torno a la madurez, el paso del tiempo y la pérdida de las ilusiones. Lo que combinado con las posibilidades de felicidad eterna que ofrece el Nexus, da mucho juego a los dos personajes principales más afectados por la acumulación de años, los captains Kirk y Picard. Curioso que, recientemente, este último haya protagonizado su propia serie de "Star Trek" en torno, nuevamente, a la madurez.
El resultado a todo esto es "Star Trek, la próxima generación", un film tremendamente entretenido y dinámico que les recomiendo si quieren pasar un buen rato. El aroma del buen cine mainstream.
En el Nexus deben hacerse pelis como esta.

martes, 16 de marzo de 2010

STAR TREK 5: LA ÚLTIMA FRONTERA

Con motivo del reseñamiento de la cuarta entrega de la serie, ya aclaré que me gustan las pelis de "Star Trek". Por lo general entretienen, y la primera, que la revisé hace muy poco, me parece un film muy muy bueno, compacto, elegante, la perfecta combinación entre seriedad y espectáculo (esas secuencias largas y lentas destinadas al puro deleite visual hoy serían impensables).
El caso es que, cuando me puse con esta quinta entrega, descubrí algo asombroso, ¡¡jamás la había visto antes!!, rediós, un film de la saga "trek" -primera generación, que es mi favorita- inédito para mi y yo sin saberlo. Por lo visto la confundía con la sexta, de ahí el error... uno de bien agradecido. Leonard "Spock" Nimoy había tenido mucho éxito con sus aportaciones como director a la franquicia -la 3 y 4- y William "Kirk" Shatner, celoso, también quiso su parte, así pues impuso que para protagonizar la quinta, tenía que ser él el director y el film tratar sobre la búsqueda de dios. ¡Toma pretenciosidad!. Le dieron el ok, y palante. ¿Resultado?, batacazo por todas partes... no es que fuera un fracaso gordo en taquilla, pero funcionó peor que las anteriores (se recuperó con la sexta), la crítica se ensañó con Shatner y los famosos anti-premios "Razzies" cayeron generosamente. De hecho, a España llegó directamente en vídeo. ¿Pero de verdad es tan terrible "Star Trek 5"?. Vayamos por partes...
Un Vulcano rebelde quiere conocer a dios, por lo que secuestra la "Enterprise" con su tripulación dentro y parten para la aventura. A ver... sí es verdad que el film, y más comparándolo con el resto de títulos, tiene un tono extraño... como torpe, tosco y algo ridículo... los toques de humor son bastante patéticos y tristones, además de algunas ideas visuales algo chusqueras que remiten a pelis más que conocidas (ese bar repleto de marcianos con regusto "Star Wars"), pero también es bien cierto que como entretenimiento funciona, se deja ver y, joder, hay cosas mucho peores ahí fuera.
Si tuviera que puntuarla le daría un seis... que a fin de cuentas es un aprobado.

viernes, 15 de agosto de 2008

ATERRIZA COMO PUEDAS 2

"Aterriza como puedas 2" es un caso bastante extraño e insólito dentro del panorama de las secuelas, más si la situamos en su año de producción (1982) y mucho más si nos centramos en el género al que pertenece, las "spoof movies". Una continuación dentro de esa clase de comedia no es tan rara si esta gira en torno a las desventuras de un personaje central y carismático (caso de Leslie Nielsen en "Naked Gun" o Charlie Sheen en "Hot Shots"), o si se aparta totalmente a nivel narrativo de la peli madre, aunque mantenga a los personajes básicos ("Scary Movie" al completo). Con "Aterriza como puedas 2" estamos ante un remake de la primera que, al mismo tiempo, es una continuación en toda regla.
Repiten la gran mayoría de los protas, pero, y ahí está lo raro, repiten también incluso personajes muy muy segundones, que por lo visto dieron tanto color a algunos gags memorables que los productores se los hacen repetir, exactamente igual, con el fin de contentar a la audiencia. Lo mismo para los roles principales. A ello hay que añadir, directamente, imágenes de la primera entrega a modo de flash-back. Aquellos gags que no son idénticos, varían sobre la misma idea, y en ocasiones con buenos resultados.
Y es que "Aterriza como puedas 2" no es ni una mala segunda entrega y ni una mala comedia. Se trata de un film muy entretenido que a pesar de los inevitables momentos de "dejà vu" conserva su gracia y, por supuesto, aporta chistes originales, algunos de ellos tan cojonudos como los mejores de "Aterriza como puedas 1", vamos, de esos que se te quedan grabados y luego repites durante las charlas cinéfagas con los amigos.
La historia es lo de menos, va de un vuelo hacia la luna con serios problemas, y de cómo el inevitable Ted Stryker se ve obligado, una vez más, a arreglar el asunto. Naturalmente, al estar ambientada en el espacio, las referencias y coñas a costa de títulos clásicos (o muy de moda en ese momento) de la ciencia ficción son numerosas: "Star Wars", "Star Trek", "Galáctica", "2001", "E.T.", etc.
Y ya que citaba a "Star Trek", valga decir que, sin duda, uno de los mayores aciertos de la película es el papel interpretado por William Shatner, sin cuya intervención justo en el momento en el que todo empieza a resultar demasiado repetitivo, el film se iría al traste de forma irremediable. Le acompañan un montón de caras conocidas, aparte de las que repiten, como por ejemplo Chuck Connors, Raymond Burr, John Vernon, Rip Torn, Sonny Bono, Sandahl Bergman y Laurene Landon (ambas muy habituales en series B y Z), una jovencísima Monique Gabrielle (scream queen que quita el hipo) e incluso Kitten Natividad, antigua musa de Russ Meyer y casual estrella porno.
El responsable de acarrear el talento invertido en la original por tres cerebros en uno sólo, Ken Finkleman, venía de dedicarse a la escritura de guiones (incluido "Grease 2") y debutaba como director (y actor) en esta peli. Imagino que no funcionó muy bien, por dos motivos, uno, que Finkleman acabó con sus huesos en la caja tonta de por vida y, dos, que nunca se produjo la tercera entrega que tan llamativamente se anuncia en los créditos finales.
Un "spoof" francamente recomendable... y más si lo comparamos a los que se llevan haciendo últimamente (y pensar que en su época fue vapuleada, los que la pusieron a bajar de un burro deberían ver "Epic Movie").
Una curiosidad: la versión del dvd lleva un par de gags incomprensiblemente extirpados de la edición en VHS.

viernes, 19 de junio de 2009

STAR TREK 4: MISIÓN SALVAR LA TIERRA

Aunque estoy muy lejos de considerarme un "trekkie", la verdad es que siempre me ha caído en gracia la saga "Star Trek", sobre todo sus largometrajes destinados a la gran pantalla.
Sin embargo, mi favorita es una que, por norma general, no está entre las preferidas del público más devoto. Seguramente porque incluye muchos elementos de comedia y, probablemente, porque gran parte de su metraje se desarrolla en lo que, en los 80, eran tiempos modernos. Aunque a mi eso es, precisamente, lo que más me mola, ya que soy un seguidor de las pelis de viajes en el tiempo. Además el guión corre a cargo de Nicholas Meyer, quien ha aportado sus dotes como director a algunas aventuras de la tripulación de la "Enterprise" y, encima, es responsable de otra joyita algo olvidada sobre esto de saltar de una década a la otra, "Los pasajeros del tiempo", ¡recomendada!.
La tierra del siglo XXIII está amenazada por una sonda de hermoso aspecto a la que únicamente pueden responder las ballenas. Claro que en esa época se han extinguido del todo, lo que obligará al "Capitán Kirk" y los suyos a viajar hasta el pasado a buscar los cetáceos y llevarlos al futuro esperando que respondan a la amenaza y salven a la humanidad. ¡Toma mensaje ecológico!.
El resultado, un film rematadamente entretenido, sano, divertido, emocionante, entrañable... todo lo que se me ocurre son adjetivos positivos. Pasa en un plis y tiene algunas salidas realmente buenas, sobre todo cuando los chicos de la "Enterpise" chocan de frente con la cultura, mucho más agresiva, del siglo XX. Es especialmente gracioso "Spock" / Leonard Nimoy, haciéndose pasar por ex-hippie ("Abusó del LSD" espeta "Kirk") quien, además, se encarga de dirigir el sarao.
Uno de los gags más celebrados del film es aquel que, de viaje en autobús, "Spock" y "Kirk" se enfrentan a un super-punkarra que escucha música a toda castaña. A este lo interpretó el productor asociado que, tras ver que querían colarle un tema de "Duran Duran", grabó una canción expresamente para el momento (incluso se inventó el nombre de una banda, "Edge of etiquette") mucho más acorde con el rollo imperdible de la época. Tan bien lo hizo, que el temilla incluso se ha ganado sus fans y rula por internet. ¿Que cosas, eh?.

jueves, 15 de abril de 2010

HÉROES FUERA DE ÓRBITA

Lo que cuenta esta peli es lo mismo que John Landis contaba en su simpática "Three Amigos", solo que aquí está mejor expuesto, mejor llevado y situado en un "ambiente" que da mucho más juego, dando como resultado una comedia bastante superior.
Es evidente, evidentísimo, en qué se inspira "Héroes fuera de órbita", en "Star Trek", y más específicamente, en la serie clásica. Imaginemos que William Shatner / "Kirk", Leonard Nimoy/ "Spock" y DeForest Kelley / "Dr.McCoy" (por mencionar a los más destacados de la tripulación de la "Enterprise") llevan años sin currar y malviven del que fuera su mayor y único éxito. Van a convenciones, hablan con sus estrambóticos fans y les siguen el juego, pero están amargados, sobre todo Leonard Nimoy, que ha terminado encasillado como un marciano de orejas puntiagudas sin que nadie le tome en serio. El caso es que, un día, un auténtico grupo de extraterrestres les piden ayuda para combatir a la criatura que les oprime, porque confunden su serie con documentos históricos de la tierra. Ellos acudirán, primero tomándoselo a broma (muy buena la primera reacción de un despistado y resacoso Tim Allen) y luego asustándose. Pero como todo buen producto Hollywoodiense, terminarán sacando al héroe que hay en ellos.
Bien, ahora cambiad a William Shatner por Allen, Leonard Nimoy por un divertido Alan Rickman y a DeForest Kelley por.... no se, pongamos Sigourney Weaver (vendría a ser más una "Uhura", pero por importancia en el papel la dejaremos ahí. Les acompañan Tony Shalhoub y Sam Rockwell) y a "Star Trek" por la ficticia "Galaxy Quest", y el resultado es el que es, una película amable (aunque con sus toques de mala uva, bastante más remarcados hasta que los productores decidieron destinarla a todos los públicos), muy entretenida, divertida y que dejará a todos los "trekkies" -creo yo, porque ya se sabe que esta gente es raruna- con una notable sonrisa en los labios.
En el cine me pareció un poco peor, pero ayer, en la tele de mi hogar, la disfruté bastante más. Sí, recomendada, ¿por qué no?.

jueves, 7 de mayo de 2009

FANBOYS

Una curiosidad de película, muy amena, concebida para que los fans de la saga de "Star Wars" se sientan identificados y tengan algo más para ver, además de su querida franquicia.
"Road movie" que rinde tributo a esos miles de devotos, las películas en cuestión y el mundo del comic, dirigida precisamente por uno de ellos, Kyle Newman.
Quedan cuatro meses para que se estrene mundialmente “Episodio 1: La Amenaza Fantasma” y un grupo de devotos están de los nervios. Descubren que uno de ellos padece cáncer y no llegará con vida al estreno, así que planean un viaje en coche hasta el rancho "Skywalker", con el fin de poder robar una copia de la película y, así, el amigo se vaya a la tumba con la satisfacción de haberla visto.
Durante el viaje irán desfilando por la pantalla toda suerte de personajes que algo tienen que ver en la saga directa o indirectamente, gente como Carrie Fisher, Billy Dee Williams, William Shatner (hay continuas referencias a la rivalidad entre fans de "Star Wars" y fans de "Star Trek"), Ethan Suplee, Kevin Smith, Jason Mewes o Seth Rogen (con dos cameos cojonudos... me empieza a caer bien este tipo).
No es una gran película, pero como está simpática y entretenida, me doy con un canto en los dientes.

sábado, 21 de mayo de 2022

THE RESURRECTED

Charles Dexter Ward era un acaudalado químico la mar de majo hasta que tuvo acceso a un baúl misterioso repleto de fórmulas raras y decidió encerrarse en el laboratorio para no salir. Desesperada, su esposa acude a un detective y le encarga que descubra qué demonios tiene tan obsesionado a su marido. Como era de esperar, el hallazgo será todo menos normal.
Estamos ante la segunda, y última, película que dirigió el afamado guionista Dan O´Bannon, año 1991. Sí, la otra es "El regreso de los muertos vivientes". Y para la ocasión, decidió apostar por un tono casi casi opuesto al de aquella. En "The Resurrected" todo es muy serio, muy dialogado, muy de enigmas dispuestos a ser resueltos y... bueno, un pelín soso. Tenemos unas pocas dosis de gran guiñol y locura, pero en cantidades escasas. De hecho, casi parece un telefilm, cosa que, probablemente, fue lo que la condenó a los estantes del vídeo-club all over the world.
¿Significa ello que la peli es desdeñable? No, para nada. Lo cierto es que "The Resurrected" está un rato entretenida. O´Bannon logra que el misterio te enganche, y pases todo el metraje deseando saber qué demonios se oculta en el laboratorio de Charles Dexter Ward, al que da vida Chris Sarandon como miembro más llamativo del reparto. Llegado el momento de destapar el pastel, toca visitar unas siniestras catacumbas repletas de fallidos experimentos currados a base de látex y un encantador stop-motion. Pueden ser un pelo cutres, pero su naturaleza artesanal las hace muy agradecidas.
"The Resurrected" adapta al legendario H.P.Lovecraft y, pal caso, O´Bannon olvida sus funciones de guionista cediéndoselas encantado a Brent V. Friedman, de extenso y colorido currículum, donde destacan "Evil Altar" (editada en España en vídeo con ese mismo título), la comedia teen a mayor gloria de Jewel Shepard "Hollywood Hot Tubs 2: Educating Crystal", "Syngenor, el soldado del futuro", "Garrapatas/Ticks", "Necronomicon" (enfrentado de nuevo a un texto de Lovecraft), "Mortal Kombat: Aniquilación" y unos cuantos capítulos de series basadas en "Star Trek" y "Star Wars".
Buscando una caratula para ilustrar la reseña, me di de bruces con la edición argentina, titulada "Resucitado" y cuya naturaleza tramposa me fascinó tanto -ya saben que me tira el tema- como para decantarme por ella. Llama la atención que se acredite a Dan O´Bannon como responsable de los efectos especiales de "Alien" y "Total Recall" (¡¡"El vengador del futuro" allí!!), cuando en aquellos casos su función era, obvio, la de guionista. Pero la guinda se la lleva la imagen, que en realidad pertenece a "Noche de miedo 2"!!! Si fuese "Noche de miedo 1" tendría una leve justificación por la asociación con Chris Sarandon, pero es que en la segunda no sale. Esto sí es un misterio y no lo de Charles Dexter Ward.

miércoles, 8 de junio de 2011

PAUL

Simon Pegg y Nick Frost (Shaun of the Dead, Arma Fatal, y el primero también en Corredor de fondo) guionizan e interpretan a dos frikis ingleses que viajan a EEUU con la intención de conducir una megaautocaravana por la ruta de los extraterrestres. Un recorrido que empieza en la Comic-Con de San Diego, pasa por el Área 51, el Buzón negro (un buzón donde dejar cartas para los aliens) y para finalizar la casa donde se supone que en el 1946 se estrello un ovni. El viaje se volverá una completa locura cuando se encuentran con Paul, un extraterrestre fugado del Área 51.

La película es un sin vivir de referencias, homenajes y choteos de las películas de extraterrestres. Lógicamente es de ET de las que mas homenajes/parodias recoge, incluso bromea con la idea de que fuera el propio Paul el que le diera la idea a Spielberg para su famosa película de niños y alíens, si es que incluso la película acaba casi igual. Pero no solo de ET vive el fan, así que Star Trek, Star Wars, Alíen y Encuentros en la 3ª Fase son fusiladas en ciertas partes para aparecer aqui a modo de referencia graciosa, y la verdad es que funciona. Solo faltaba La Locura de los Extraterrestres para ser el sumún de las películas de/con extraterrestres. Pero ahí esta su mayor problema, se basa en tantos tópicos ya conocidos que hay partes que sabemos si o si tienen que aparecer en la película. Esto le resta un poco de sorpresa, es lo que ocurre por estar cimentada en tantos argumentos conocidos.

Paul, el Alíen tiene la voz de Seth Rogen, y es un personaje generado por ordenador. Parece que esta hecho con captura de movimientos, sobre todo en las escenas en las que no se le ve de cuerpo entero, donde la animación es perfecta y fluida, en cambio las escenas en las que vemos desde los pies a la cabeza a Paul, me recordaron al ET de aquella serie de Jorge Sanz llamada El inquilino, y eso no es bueno. Afortunadamente son pocas estas escenas y enseguida te crees que Paul pueda estar ahí. A los protagonistas les persigue un agente secreto (Jason Bateman) y dos ayudantes novatos asignados para este caso. Los dos ayudantes son otro par de frikis con los que tendremos algunas de las escenas mas graciosas de la película. Estos dos son Bill Hader y Joe La Truglio. No se sorprendan si es que estan viendo a parte del casting de Supersalidos, y es que el director de aquella, Greg Mottola es el mismo que en esta película.

Entretenida y con muchos guiños al cine de ciencia ficción y en concreto al de bichitos verdes, aunque esto creo que lo he dejado claro. Y quedense con el cameo final de la supervillana, muy simpático y hasta lógico.

lunes, 29 de julio de 2013

LA GUERRA DE LOS ROBOTS

La prueba de que no todo el cine malo, solo por el hecho de ser malo puede llegar a ser algo mínimamente divertido y/o interesante, está en el enésimo plagio de “La guerra de las galaxias”, que, como no, es Italiano.
Porque es que, una de dos, o en este campo está todo visto, porque en principio mi predisposición a ver este tipo de basuras es la misma, o es que hay bazofias tan infectas que no provocan en el espectador ningún sentimiento. O tal vez llevamos demasiadas mierdas vistas, de todo tipo,  como para que ya nos sorprenda cualquier cosa.
A juzgar por otras roñas visionadas recientemente, me decanto por la primera opción expuesta. Los plagios de “Star Wars” están ya todos muy vistos y la cara dura, lo cutre, y las espadas láser ya no nos sorprenden. Pero ¿Y vista “La guerra de los robots” de primeras? Me temo que sería igualmente insufrible. Ergo, no funciona por ser plagio, y por ser roña de aquella ya polvorienta y desquiciante.
“La guerra de los robots”, que como podrán suponer reutiliza vestuarios, atrezzos y decorados de otras películas anteriormente rodadas igualmente podridas, cuenta la confusa historia de unos extraterrestres que secuestran a unos brillantes científicos terrestres con aviesas intenciones. Desde la tierra mandan a un grupo de salvamento, que se las tendrá que ver con todo tipo de extraterrestres con ojos de plástico, torsos desnudos y capas bamboleantes, sin que comprendamos, en ningún momento, casi nada de lo que vemos.
Entonces, ¿qué tiene de especial “La guerra de los robots?, pues que vemos decorados y naves espaciales de mierda, marcianos con pelucas y pintas del príncipe de Bequelar, espadas láser de plástico fosforescente, un grupo de protagonistas que intentan parecerse a la troupe de “Star Trek” –que no puede faltar tampoco… hasta tienen un “Comandante Kin” y todo- y en definitiva, unas cosas  y unas maneras risibles. ¡Lo de siempre! pero servido sin la gracia de un “Choque de Galaxias” de Lewis Coates, por ejemplo.
Total, que es ver una italianada más del espacio, con muy poquita gracia.
Dirige la cosa Don Alfonso Brescia, también conocido como Al Bradley, uno de esos artesanos mediterráneos, currelas y que no guardaban ningún respeto por los géneros que cultivaban –y no al contrario como el puto fandom crée- que hacía películas como churros, literalmente, cuyos títulos más populares en las plateas españolas fueron “Las amazonas contra los Superman”o “Ator, el guerrero de hierro”, una de las secuelas de aquella mierda llamada “Ator, el poderoso”.
Ni para alpiste.

domingo, 30 de agosto de 2009

VINILOS-4 (BANDAS SONORAS, 2ª PARTE)


















Howard el pato, El chip prodigioso, Laberinto, Arma Letal 2, Señalado por la muerte, El príncipe de las Tinieblas, En busca del arca perdida, Re-Animator, Desafío Total, Regreso al futuro, Las minas del rey Salomón, La guerra de las galaxias, Tenebre, Star Trek IV Misión salvar la tierra, Las vacaciones de una chiflada familia americana, Zombi

viernes, 26 de noviembre de 2010

PÁNICO ANTES DEL AMANECER

Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.

jueves, 29 de abril de 2010

THE SKEPTIC

No cabe duda de que el aún novatillo Tennyson Bardwell apunta maneras. Después de un primer film de tirón cómico (ambientado en la comunidad gay) la mar de premiado, se saca de la manga algo tan opuesto como este thriller sobrenatural (jamás la etiqueta ha tenido tanto sentido) y lo hace con un aprobado bien alto.
Un abogado la mar de frío, arrogante, seguro de sí mismo y, sobre todo, escéptico (gran momento cuando dice "¿Llorar yo?, ¿estás de broma?... ¡soy un hombre!") recibe como herencia -o al menos eso parece en un primer momento- una mansión victoriana. Aquello que, aprovechando una crisis de pareja, se traslada a vivir en completa soledad y, poco a poco, irán ocurriendo fenómenos extraños que ponen en jaque su raciocinio... susurros en la noche, figuras que se le aparecen a pie de escalera, ruidos... Naturalmente todo ello tiene un fin, descubrirle un secreto de su pasado que con los años su cerebro se había encargado de borrar.
"The skeptic" es una muy buena película. Bien facturada, con buenos actores, diálogos inteligentes, una trama muy intrigante que te engancha y no te suelta hasta el final y una sobriedad absoluta y total a prueba de bombas, sin estridencias, ni idas de olla. Todo en su justa medida. El realizador apuesta por el terror de toda la vida, y lo hace cojonudamente, logrando no pocos sustos y cuantiosos escalofríos. Eso sí, de sangre ni pizca, no es esta la peli que más la necesita.
El final puede ser seco y contundente para algunos, pero a mi me ha parecido ideal y coherente con el conjunto (y es que los finales, sobre todo en el cine de este tipo, son muy delicados).
En el reparto, Tim Daly (que estuvo en "Los Soprano"), Zoe Saldana (curiosamente, "The Skeptic" es la peli que rodó entre "Star Trek" y "Avatar"), y dos más clásicos, Tom Arnold y Robert Prosky.
Como siempre suelo decir en estos casos: Altamente recomendable.

sábado, 2 de diciembre de 2023

VOLUNTARIOS

Y seguimos en 1985 -con respecto a mi reseña precedente-, el año mágico, cuando Hollywood más joyas produjo, sobre todo a nivel "blockbuster". Muchas de ellas han dejado una profunda huella en la historia de la cultura popular. Por eso extraña tanto que no sea el caso de "Voluntarios". Vamos a ver, una comedia de cuando Tom Hanks era sinónimo de la vertiente más gamberra de la misma, acompañado por otro grande, John Candy, y dirigidos ambos por Nicholas Meyer, el responsable de "Los pasajeros del tiempo" y revitalizador de la franquicia "Star Trek". ¿Por qué hoy nadie se acuerda de "Voluntarios"?, ¿por qué nadie la reivindica?
En ella, Hanks da vida a un personaje que actualmente no haría ni recibiendo un chute por la vena y del que, seguramente, reniega: niño rico, jugador, putero y vividor que se folla todo lo que quiere, fuma dronga y le importa una mierda el resto del planeta. El clásico estudiante universitario arrogante, con una doble vida de triunfador en negocios más o menos turbios, inevitable en la década. El caso es que queda endeudado con la mafia y, tras recibir una negativa de su poderoso padre al pedirle ayuda, se hace pasar por otro y termina enrolado en el cuerpo de voluntarios, directo a Tailandia, para construir un puente que beneficiará al pueblo pobre de rigor. Obviamente, una vez en el fregao, surgirán mil movidas (como enfrentarse a un grupo guerrillero comunista y a un contrabandista) y Tom Hanks, pues bueno, aprenderá la lección, se volverá humilde, dejará el egoísmo bajo el felpudo, enamorará a la chica que le odia, etc, etc..... el cuento moral que, aunque no se lo crean, todavía no he terminado de ver. He hecho una pausa para picar algo, escribir esto y ahora sigo, pero seguro que he acertado de lleno. Les cuento en el siguiente párrafo.
Al final la cosa no ha sido tan babosa como me temía. Es decir, sí, tenía yo razón, pero el "modus operandi" es menos evidente, menos "in your face", más propio de la década -gracias a dios, supongo que por eso es todo lo especial que es- a lo que hay que añadir unas notables dosis de aventura exótica que va pillando forma a medida que la trama avanza. En fin, era la época también, ¿no?, Indiana Jones y tal y pascual. Se agradece, porque desde luego el elemento comedia queda lejos de rular. No te ríes nada, salvo por unos puntuales e inesperados toques más propios de una "spoof movie", esos sí me han molado (siempre me pareció que Nicholas Meyer era un tipo muy serio, y esta sería la prueba) También es novedoso que, pal caso, John Candy se aleja de su habitual registro de pesao de buen corazón para ser, directamente, un gilipollas. Algo es algo. Pero no... "Voluntarios" no funciona, es bastante mala, así pues, enigma resuelto (es decir, ya sabemos por qué no dejó huella en su día).
Completan el reparto Rita Wilson, Gede Watanabe y Tim Thomerson (no confundir con Tim Matheson) Menuda carrera extraña y curiosa que tuvo este hombre, ahí moviéndose alegremente entre películas mainstream, subproductos chusqueros y la que era su verdadera especialidad, el "stand-up".
El argumento -que no el guion- es cosa de Keith Critchlow, quien cuatro años después firmaría el libreto de "Ánimas"

jueves, 5 de febrero de 2015

LA MUJER DE HIERRO

La historia que nos narra "La mujer de hierro" ("Nowhere to hide" en versión original, es decir, "Ningún lugar donde esconderse") gira en torno a una happy family. Él es militar. Ella también, aunque anda retirada y se dedica ahora a hacer escultura. Ambos tienen un retoño al que le encanta jugar con los "Transformers" y viven entre risas y afecto infinito.
Un mal día, él comienza a investigar los misteriosos accidentes de un par de helicópteros del ejército y descubre que el problema es un defecto de fabricación. Alguien se está embolsando dineros y entrega piezas de baja calidad que provocan muertes. El muyayo se pira a casa preocupado y decidido a denunciarlo. Esa noche unos tipos encapuchados irrumpen en el dulce hogar y se lo cargan a balazos, dejando al hijo con un trauma y a la esposa viva, a pesar de que también intentan acabar con ella sin conseguirlo. Comienza aquí un culebrón en el que la viuda será perseguida sin descanso por los matones que, a falta de poder cepillársela debidamente, arrasarán con todos aquellos periodistas, militares o individuos que demuestren interés en el caso. La cosa alcanza su cénit cuando a los malos se les ocurre secuestrar al niño, lo que desencadenará la imparable ira de la hastiada mamá, efectuando lógica y necesaria venganza.
"La mujer de hierro" es una cinta de acción al uso, mitad yanki mitad canadiense, dirigida el año 1987 por alguien del que ya hemos hablado antes, el mediocre pero activo Mario Azzopardi, responsable de esa cosucha de terror ofensiva -por los motivos equivocados- titulada "Plazo Límite". En general luce un acabado más que solvente, buenas interpretaciones, el ritmo suficiente para no dormirse, unas dosis de dramón tampoco demasiado molesta y escenas de acción llevaderas, como persecuciones y tiroteos infinitos. Del pack destaca la presencia de Michael Ironside haciendo de, ¡oh, surprise!, buen tipo. En concreto da vida a un ex-militar que vive aislado del mundo en una cabaña y ayuda a la desesperada mujer. Entre lo peor, hay una secuencia que incluye la explosión de un coche y está tan mal montada o expuesta que no te pispas de quién muere, cómo y por qué, aunque lo supones y luego te lo confirman en un diálogo. No sé, podría ser fallo de la copia, porque en un momento dado la que estaba viendo en formato VHS (cortesía de "Weekend Video"... y de Javi de "Sin Audiencia", que la localizó junto a un container, nada menos. ¡Gracias chavá!) dio un misterioso salto de imagen, como si faltara algo... pero también podría ser la incapacidad del director. Véanla y juzguen vuesas mercedes.

Protagoniza la movida la actriz Amy Madigan (la has visto en "Calles de fuego", "Campo de sueños", "La mitad oscura" o "No es país para viejas") y la secundan -Ironside aparte- gente como John Colicos (anduvo por las "Star Trek" y "Galáctica, estrella de combate" originales, y también en "Al final de la escalera"), Robin MacEachern (quien interpreta al niño y que al año siguiente se dejaría ver en esa cosa rara titulada "Pin"), Chuck Shamata (el ligón acosado por macarras de "Fin de semana sangriento") y Maury Chaykin (en su extensa trayectoria repleta de títulos bien reconocibles destacan -en mi agenda- "Turk 182, El rebelde", "The Vindicator" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes").
Tras las cámaras, y posando en la foto junto a Mario, tenemos a Julie Corman (esposa de Roger) produciendo, Brad Fiedel (habitual de James Cameron) musicando y Alex Rebar co-escribiendo (suyo es el guión de la aburrida "Viscosidad" y de "Amityville IV: La fuga del diablo". El otro guionista, George Goldsmith, no se queda manco tampoco, dejó su firma en el "Los chicos del maíz" original y en la insufrible "Alerta roja en el gran hospital"... dirigida casualmente por William Fruet, responsable también de la antes mentada "Fin de semana sangriento", ¿se pasarían el rodaje Goldsmith y Shamata rajando de don Fruet?).
En fin, la verdad es que me la esperaba mucho peor... pero está visible y hasta medianamente entretenida, oiga.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

AL FILO DE LA NAVAJA

Típico producto ochenteno de tercera, con aspecto de producto setentero sobre venganzas urbanas, del que, seguramente, debió tomar buena nota Tarantino, además del “Blaxplotation”, a la hora de plagiar para hacer “Jackie Brown”.
Una mujer descubre que su marido es un camello cuando una panda de mafiosos de poca monta asalta su casa para cobrar una deuda y asesinar a su hijo. Por otro lado, una vieja leyenda del deporte venida a menos, se gana la vida como taxista. La mujer alquila su taxi para que la lleve a diferentes lugares. Pronto descubren que la intención de esta mujer es ir matando a los asesinos de su hijo, uno por uno ¡Y decide ir en taxi!. Al enterarse el taxista de esto, decide tomar parte activa de esta venganza, aunque en consecuencia surjan todo tipo de problemas, y, lógicamente, alentado por el enamoramiento.
Lo bueno de estas películas, en su mayoría ambientadas y filmadas en Nueva York con pocos medios, es todo el rollo urbano que destila; las calles, el macarrerío, los cines anunciando películas de estreno (en este caso vemos dos enormes carteles que anuncian “Creepshow” y “Star Trek II”), la niebla saliendo de las alcantarillas… y en este “Al filo de la navaja” incluso la idea de base no está nada mal. ¿Qué es en lo que falla? En todo lo demás. El guión hace aguas y hace alarde de un tempo lentísimo, sin ningún ritmo, con lo que acabamos bostezando de la manera más espantosa. Pero mola por lo chanante del asunto y el carisma de los personajes. Aunque esto no sirve para salvar la película de la más cruel quema. Pero claro, el interés radica en sus míticos actores, porque tenemos por ahí a Robert Foster como tiradísimo taxista, y de malo maloso, tenemos a Joe Spinell, ambos en su salsa y en sus mejores momentos, y solo verles el careto, ya es aliciente para continuar visionando este bodrio.
Dirige el cotarro Norbert Meisel, que solía actuar en sus películas, y que rodó más bazofias del mismo estilo.
Pero da igual la película, una ponzoña más. Lo mejor es lo referente a sus ediciones videográficas:
De título original “Walkin the Edge”, la película tuvo hace unos años una edición en DVD, que es la que ilustra esta entrada. Sin embargo, ya fue editada en VHS en los ochenta con el estúpido título de “Al filo de la navaja II”. Esto está muy bien, salvo por el pequeño detalle de que no existe un “Al filo de la navaja 1”… en todo caso un dramón con Bill Murray titulado “El filo de la navaja” que absolutamente nada tiene que ver con esto… ¿Quizás una estrategia comercial para hacer creer al público que era la secuela de una peli acojonante? A saber.
En cualquier caso, aquí les dejo la carátula de aquella primera edición en vídeo.


sábado, 23 de febrero de 2013

¡...O UNA MALDICIÓN DEL INFIERNO!

Producida por la "Cannon" cuando hacía apenas un año o dos que había sido adquirida por los temibles Golan/Globus, es decir 1980, "¡... o una maldición del infierno!" ("The Godsend" en v.o.) se sube al carro de las, por entonces muy de moda, películas con niño de aspecto angelical, pero aviesas intenciones. Subgénero este en continuo resurgimiento, como bien demostró la reciente -y curiosa- "La huérfana".
El caso que nos ocupa narra las vicisitudes de una feliz y extensa familia (cuatro ruidosos retoños) que un día reciben la visita de una misteriosa dama preñada, interpretada por la hija de Donald Pleasence en su rol habitual (pues eso, tía rara, de mirada inquietante... encasillamiento este del todo justificado). Justo antes de irse le entran los dolores y nace una niña. Dadas las circunstancias, madre e hija pasan la noche en la casa de la familia, pero al día siguiente, la mujer ha desaparecido por completo, dejándose al bebé. Por si no tuvieran ya suficiente con cuatro bocas que alimentar, los protas deciden quedarse a la intrusa y sumarla a su prole. Ea. A los pocos meses, aparece muerto el niño más joven de la familia que, oh misterio, justamente compartía cuna con la cría ilegalmente adoptada. La madre sufre lo suyo, pero se recupera rápido, "Bueno, al menos tenemos a Bonnie" (que asi se llama la niña rara). Viva!. Todo sigue su curso y tras unos cuantos meses más, estando de picnic, ¡pumba!, fallece "accidentalmente" otro de los hijos legítimos de la familia, justo cuando se había quedado solo con Bonnie. Los padres, en lugar de hundirse por completo, que sería lo lógico ¿no?, lo superan una vez más con relativa facilidad y continúan su vida... total, aún les quedan tres hijos más, ¿que más da que palmen a este ritmo?.
Y sí, lo has adivinado, ¡¡también muere otro!!. Esto les afecta un poquito más... pero no demasiado. Lo realmente absurdo aquí es que, a estas alturas, todavía no sospechan de Bonnie que ya se marca caretos bastante inquietantes. Con solo dos hijas en la familia y tras muchos esfuerzos, el padre ata cabos y decide que la adoptada es la culpable de las muertes, pero claro, ahora toca convencer a su histérica esposa (cuyo instinto maternal le pierde y se aferra a Bonnie sin percatarse de que hasta les impide echar el tan deseado quiqui de los Sábados por la noche) y, sobre todo, proteger la última hija que les queda.
En fin, ¿qué puedo decir que no haya insinuado sarcásticamente ya?, que sí, que "¡... o una maldición del infierno!" no es una peli muy verosímil que digamos y a ratos incluso te ríes, ya sea por la escandalosa y absurda ceguera de los padres o por las caras de mala que se marcan las niñas que interpretan a la intrusa... aunque, curiosamente, en otras secuencias funciona muy bien, incluso proporcionando algún sutil escalofrío. Aún así, el resultado final es comedidamente entretenido (o mejor digamos, soportable), a lo que ayuda el look tan característico de su época. Merece destacarse también la ingeniosa teoría del "por qué" de la presencia de Bonnie y sus malvados actos, algo que, al revés de todos los zopencos comentaristas del "Imdb", no desvelaré (¡¡pa una idea original que hay!!).
El director es, en este caso, directora. Se llama Gabrielle Beaumont y, sobre todo, se ha dedicado a la televisión, metiendo mano en series tan míticas como "M.A.S.H.", "El gran héroe americano", "Dinastía", "Los Colby", "Corrupción en Miami" o "Star Trek: La nueva generación". Entre sus largometrajes (también destinados a la caja tonta), nos encontramos con la tercera parte de "El señor de las bestias", nada menos.

lunes, 6 de octubre de 2014

DANCE ACADEMY

Genuino “Exploitation” Italiano, que en los ochenta los Italianos no dejaban títere con cabeza y le pasaban factura a cualquier éxito de Hollywood, y aunque son conocidos por expoliar, sobretodo,  películas de terror o ciencia ficción lo cierto es que cualquier cosa les valía. Por eso, con este “Dance Academy” le pasaron factura nada menos que a “Dirty Dancing”. Claro, que lo que se roba es el concepto, la película dista mucho, en cuanto a argumento, de la protagonizada por Patrick Swayze.
Aquí, una escuela de Ballet clásico está al borde de la quiebra, por lo que deciden abrir plazas para dar clases de baile contemporáneo. Además,  el dueño de la escuela impone, como nuevo director del centro, a su sobrino ¡un recién salido de prisión que responde al nombre de David Bronson! Por otro lado, tenemos a un desmadrado trabajador del equivalente californiano al Merca-Madrid (vamos, que  transporta frutas) que no sabemos por qué cojones acaba en esa escuela, todo sucio y desaseado, y resulta ser un excelente bailarín. Envidias entre estilos musicales, amoríos medio retarded y muy confusos y una especie de concurso final, componen las casi dos horas de metraje que tiene la película.
Por si eso fuera poco, incluyen numeritos  musicales interpretados por los hermanos Guido y Mauricio de Angelis que provocan el rechazo y el  sopor más salvaje, por no hablar de las coreografías de baile, tanto clásico como moderno, ejecutados por bailarines que, o bien no han bailado en su puta vida, o bien son paralíticos. Que todos son retrasados se da por hecho.
Obviamente, entre tanto desbarajuste, alguna risotada te echas, pero esta suele ser muy discreta. El metraje es demasiado largo y el aburrimiento se instala en una película en la que, siendo todo muy de cajón, con una trama sencillita y para espectadores sin pretensiones, al final se vuelve una película confusa que no se entiende nada –sobretodo las historias de amor- por culpa de un guión de mierda y una dirección incompetente, al igual que el montaje.
“Dance Academy” como producto “exploitation” que es, tiene cierto interés, pero una vez saciado, no sirve ni para tirarla a la basura. Es terrible.
El reparto  merece la pena ser reseñado, a pesar de lo desconocido que resulta, porque se trata de un reparto de auténticos perdedores y actores de tercerísima categoría:
Laura Behr, apareció antes en un episodio de “Fama”, y tras “Dance Academy” no volvió a aparecer en ningún sitio más, sin embargo si que se mantuvo dentro del mundo del espectáculo, formando parte del equipo misceláneo de series de televisión como “Star Trek: Espacio profundo”. Steve LaChance, apareció como policía bailarín en “El loco mundo de Jerry” y “Dance Academy” sería su última película. Tony Fields apareció en “Muerte a 33 revoluciones porminuto” y tras “Dance Academy” se prodigó sobretodo en televisión. Paula Nichols debutó en “El asesino del taladro” de Abel Ferrara y luego hizo papelitos –dos o tres más- siendo “The Wonders” su película más decente.  David Dressel, apareció, además de en esta película en “Fonda Sangrienta” de Jackie Kong. Y para finalizar, tenemos a  Julie Newmar, actriz secundaria  del cine clásico, que aquí daba ya sus últimos bandazos tras estar mucho tiempo confinada en la televisión.
Y el dato friko lo trae consigo el director de esta ponzoña. Se trata de Ted Mather (seguramente sea un pseudónimo) que, presumiblemente, se gana la vida como músico ya que es el cantante de la sintonía de “Dartacan y los tres Mosqueperros” de váyanse ustedes a saber que país, y compuso las bandas sonoras de películas tan oscurillas como “Berserker”. Como director, además de “Dance Academy”, dirigió otras dos películas, ambas de este mismo rollo y que se titularon “Dance to win” y “Faith”. Menudo mamarracho debía ser el tal Mather.

viernes, 20 de octubre de 2023

DIAGNÓSTICO FATAL: SIDA

A mediados de los 80 la humanidad entró en estado de shock porque había surgido, casi en calidad de epidemia, una nueva enfermedad de transmisión sexual que producía la muerte y, sobre todo, afectaba al colectivo homosexual. Se trataba del síndrome de inmunodeficiencia adquirido, es decir, el SIDA, y por aquel entonces, el desconocimiento sobre como funcionaba era total.
Pronto la ciencia fue descifrando los secretos de dicho virus y rompiendo mitos al respecto, pero el populacho tenía miedo, y no bastaba con anunciar que se contagiaba únicamente por vía sexual; el pueblo respondía ante la enfermedad con desprecio, como si se transmitiera por el aire, y rechazando así a los portadores de la misma.
Por supuesto, el tema era de candente actualizad y, con el fin de arrojar un poco de luz ante tanta ignorancia, la NBC produjo en 1984 el que probablemente sea el telefilm más exitoso en su historia, este “Diagnóstico fatal: SIDA”.
Por supuesto, el título americano, “An Early Frost”, era mucho más sutil que el que se eligió en nuestro país en su edición en vídeo para alquiler, al que habría que sumarle el mal gusto de poner la palabra SIDA en letras bien gordas cuyo fondo representaba el virus creciendo violentamente en una placa de Petri. Asimismo, se anunciaba como “primera película del mundo sobre SIDA”, cosa que era cierta, anticipándose a clásicos modernos mucho más versados en la materia como puedan ser “Philadelphia” o “Compañeros inseparables”.
“Diagnóstico fatal: SIDA” fue un éxito de audiencia fuera de todo precedente consiguiendo 34 millones de espectadores en su primera emisión, superando incluso a los eventos deportivos más punteros de entonces. La critica fue benévola con una cinta cuyos mayores problemas venían dados de la propia censura aplicada por la cadena televisiva que la producía, y ganó tres premios Emmy de las 14 nominaciones a las que aspiraba, así como recibió otras tantas a los Globos de Oro. Sin embargo, no resultó ser la producción de NBC que dejara más beneficios a la cadena, puesto que al tratar un tema tan controvertido, los anunciantes no se atrevieron a promocionarse en la emisión del film. NBC perdió aproximadamente medio millón de dólares de ingresos por publicidad. Con todo, a la larga, tras las repetidas emisiones y las ventas en los distintos formatos domésticos, acabó rentabilizándose por sí mismo.
La sinopsis es sencilla: un joven abogado homosexual es diagnosticado con SIDA y no comprende como puede haberse contagiado, puesto que solo se relaciona sexualmente con su pareja. En el momento que el novio confiesa haber estado con varios hombres durante la relación y que es portador de la enfermedad, se desata el drama, máxime cuando nuestro protagonista acude al hogar paterno a confesar su homosexualismo, y lo que es peor, su enfermedad. El padre no acepta ninguna de las dos cosas.
Obviamente es un folletín médico con más propósitos de educar al espectador que de amenizarle la tarde, pero, curiosamente resulta claramente entretenido y portador de un tempo y una cadencia muy de agradecer. Obviamente con 40 años de antigüedad, y en tiempos en los que ya nadie se muere de SIDA, ha perdido toda su vigencia y resulta un tanto inocente, pero comprendemos a la perfección el impacto que tuvo en el año de su estreno, 1985, cuando del SIDA no conocíamos ni el significado de sus siglas. Al margen de eso, “Diagnóstico fatal: SIDA” resulta una película súper competente.
El elenco actoral parece cosa de John Cassavetes; Aidan Quinn, estupendo como abogado gay —doblado en la versión española por Luis Varela— encabeza el reparto, seguido por Gena Rowlands y Ben Gazzara en la piel de sus progenitores. Por momentos echamos de menos al propio Cassavetes y esperamos en cualquier instante que Peter Falk aparezca en pantalla. De hecho, la serenidad del film, el dramón de lo que cuenta y la tranquilidad general que respira, muy bien podría haber sido pergeñada por John Cassavetes, pero todo es producto de la casualidad. El director de la cinta responde al nombre de John Erman, su carrera es eminentemente televisiva y, además del título que nos ocupa, ha dirigido capítulos de “Star Trek” (la original, la de los 60), “M*A*S*H”, o “Raíces” (con Kunta Kinte y compañía). Lo mejor de lo mejor en televisión clásica.
“Diagnóstico fatal: SIDA” se ha emitido catódicamente en todos los canales y en infinidad de ocasiones, pero a partir de 2000 recibió un cambio de título castellano de forma deliberada, pasando a titularse “Invierno en primavera”. Por suerte, la más o menos reciente edición en DVD mantiene el título castellano inicial.
No está mal el telefilme.

sábado, 17 de abril de 2021

SUPERNOVA, EL FIN DEL UNIVERSO

Con semejante título, fue mi condición de aficionado a la astronomía, deglutidor de toda clase de cine catastrofista y, en general, devoto de lo fantástico (incluida ciencia-ficción. Mezclada con thriller, como es aquí el caso) lo que me empujó a los cines el año 2000 para ver esta película. Claro, ante expectativas tan elevadas me sentí defraudado y me aburrí hasta el tuétano. Porque, en realidad, no van por ahí los tiros. Estamos un poco delante de la enésima muestra de seudo-"Alien" (si, como suelo recalcar, no tenemos en cuenta que esta última era, a su vez, un seudo-"It, the terror from beyond space + Terror en el espacio"), con un grupo de rescate que sigue una señal de socorro, abren las puertas de su nave a un desconocido cuyas intenciones quedan lejos de ser amables y terminará cargándose a parte de la tripulación, hasta que los héroes de rigor pongan punto y final a su existencia. Lo de siempre, una excusa argumental de la que han echado mano propuestas tan apetitosas como en su día fueron "Sunshine" u "Horizonte Final" (aunque sin llegar a matarlas, cada una de ellas sigue siendo -a su respectiva manera- altamente disfrutable... al menos para mi). Lo irónico del caso es que el director de "Supernova, el fin del universo", el mismísimo Walter Hill, quería por todos los medios evitar ese parecido con el clásico de Ridley Scott que, no lo olvidemos, él mismo se encargó de co-producir. Pero al estudio le encantaba el guion original tal y como estaba, y no le moló nada que Hill lo retocara tanto. Es por eso que la constante intromisión de ejecutivos, y una presión insoportable, llevaron a este, finalmente, a firmar con un alias (Thomas Lee, en sustitución del ya sobadísimo Alan Smithee). Hoy día Walter Hill reniega de ella, asegurando que su versión era mucho más oscura y menos previsible. El caos del rodaje contribuyó a que el film concluso no dejara contento a nadie, incluido público, y el respectivo DVD terminara hasta las trancas de escenas eliminadas de lo más variadas. Es interesante saber que fue Francis Ford Coppola quien se encargó de "arreglar" el estropicio (podría seguir mangando la respectiva información de IMDB, pero no tendría sentido. Si quieren ampliar conocimientos, acudan a ella).
La idea que más me ha gustado de toda la peli es que el intruso trae consigo una bomba alienígena cuya finalidad consiste en crear un universo nuevo destruyendo el antiguo. Lo demás, pues bueno, como suele pasar con esta clase de pelis, el arranque es muy interesante, te tiene ahí en vilo. Pero a medida que se aproxima el clímax, y especialmente en el desarrollo de este, todo se torna altamente previsible y repetitivo (por previsible y repetitivo que sea usar ambas palabras), tanto como para que le diera al bostezo en sendas ocasiones. Una lástima, aunque reconozco que "Supernova, el fin del universo" me ha gustado algo más que cuando la vi en su época. Digamos que para una noche de Viernes funcionaría.
Uno de los aspectos que me sorprendieron en su pase por salas, fue el continuo tambaleo de la cámara. Una elección estética que, entonces, era de lo más atípica y novedosa tratándose de ciencia-ficción, siempre tan sobria y correcta visualmente. Resulta curioso que, vista hace un par de días, no lo noté tanto, seguramente porque mis ojos se han acostumbrado a ello con el paso de los años, pues lo que de entrada era raro, misterioso y desperado, rápidamente entró a formar parte del modo de rodar común y corriente, hasta el extremo de ser empleado en productos de ci-fi tan icónicos -y generosamente presupuestados- como el remake / reboot de "Star Trek".
El reparto es un rato llamativo. James Spader, Angela Bassett, Robert Forster (su fenecimiento es tan espectacular como angustioso), la ultra-morbosa Robin Tunney haciendo de cachonda mental y mostrando los encantos (pero cuidao, que para algunas tomas usó una doble de cuerpo) y un Lou Diamond Phillips navegando ya entre subproductos y telefilms y al que, supongo, sentaría de perlas su incursión en una cosa tan netamente mainstream.
Detrás de la cámara, Hill/Lee aparte, localizamos en la producción a Ralph S. Singleton, director de la fallidísima "La fosa común", y como co-responsable de la "story" al normalmente realizador de horrores William Malone (quien ya tocó materia seudo-"Alien" con "Creature").