Mostrando las entradas para la consulta "John Candy" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "John Candy" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de enero de 2017

DELIRIOS

1991 fue una año movidito para John Candy. Y si la crítica le rendía lineas positivas por su trabajo en “Yo, Tú y Mamá” no fueron peores las que le dedicaron a su trabajo en esta película que rodó inmediatamente después.
Sin embargo, si la de de Chris Columbus era una películita enternecedora y entrañable, “Delirios” es, sencillamente, una plasta que si no acabó con la carrera de John Candy, fue por poco. No fue a verla al cine nadie. Es entendible, porque una película que gira en torno de los “Soup Opera” (los culebrones), puede que  no sea el tema más atractivo para el público, ni John Candy el tipo de actor más adecuado para protagonizar una comedia que transcurre en esos ambientes. Sin embargo, “Tootsie”, giraba asimismo en torno a un “Soup Opera”, y sin embargo es una de las comedias más taquilleras y prestigiosas de todos los tiempos.
En cualquier caso, “Delirios”, además, tiene un componente fantástico por si lo de los culebrones no terminaba de cuajar; solo que el componente fantástico no es mostrado con efectos especiales ni nada por el estilo, sino que se nos muestra de palabra; entonces ahí es donde veo yo el fallo de la película en asuntos comerciales; Que se vende una película con fantasía, sin que haya fantasía.
Pero, primordialmente, el problema de “Delirios”, es que es un rollazo de aquellos memorables. No la quité de milagro por completísmo.
Tomando su título de la canción del mismo título de Prince –“Delirious”- que suena al principio de los créditos, nos cuenta la historia de un guionista de culebrones que un buen día es atropellado por un camión, por lo que es internado en el hospital. Cuando se despierta, resulta estar dentro de la telenovela que él mismo ha creado. Pronto se da cuenta de que puede cambiar el destino que está viviendo en esos momentos si lo escribe con  su máquina de escribir, ya que lo que escribe, sucede, con lo que vivirá situaciones favorables para él, supuestamente divertidas, tras escribirlas, hasta que un día se emborracha  y se pone a escribir, con las consecuencias que el estado de embriaguez le acarrearán. Todo resulta ser un sueño que tiene este escritor en el hospital. El colmo de la originalidad en un guion.
Con John Candy en su mejor momento, y con un presupuesto más o menos discretito, la MGM estrenó su película son muchas expectativas. La primera versión de la película, duraba 2 horas 15 minutos –no me quiero ni imaginar esa versión-, pero tras los pases de prueba con público, a pesar de que los resultados fueron favorable, se incidía en que era una películademasiado larga, por lo que se estrenó un corte de 95 minutos. Dio igual el meterle a la cuchilla, la película fue un fracaso estrepitoso. Pero la Metro ya estaba acostumbrada a los fracasos a esas alturas de la vida.
“Delirios” es extremadamente aburrida.
A nuestro país llegó directamente en vídeo en 1992 y casi de tapadillo, pero pude alquilarla, y verla en su momento. La opinión de entonces no dista demasiado de la que tengo hoy, pero si que recuerdo encontrarla más simpática que en este reciente visionado. No es nada simpática. Realmente es una porquería de película. Pero bueno, ahí queda.
Junto a Candy en el reparto tenemos a Mariel Hemingway y Dylan Baker (“Happiness”, “Truco o Trato”). Y en las labores de dirección Tom Makiewicz, director de otro gran coñacete como es “Dos Sabuesos Despistados” y del algunos capítulos de diversas series de televisión.
Muy mala.

viernes, 15 de diciembre de 2023

EL PAYASO ASESINO

Tosca, de estética televisiva y procedencia canadiense, “El payaso asesino” es un film al que, de un tiempo a esta parte, se le ha concedido cierto culto por dos motivos prácticamente ajenos a la película: el primero, que dentro de su reparto principal cuenta con un papel de importancia para un jovencito y orondo John Candy. El segundo ¿se lo imaginan? Sí, es una de las favoritas de Tarantino. Pero salvo por esos dos detalles que repercuten lo justo en la película, “El payaso asesino” es un folletín perfecto para ponerse después de comer, darle al play y echarse una enorme siesta.
Tenemos a una serie de ricachos que discuten por temas bursátiles e inmobiliarios y, durante una noche de Halloween, cuatro de ellos deciden gastarle una broma a una pareja de inversores, secuestrándoles disfrazados de payaso, con el fin de convencerles de que no hagan cierta venta de tierras. Pero, la cosa se irá de las manos, y lo que empezó como una broma, acaba convirtiéndose en un secuestro en toda regla, donde se utiliza la tortura, la violencia y el asesinato.
John Candy vendría a ser una de las víctimas y, además de demostrar con el tiempo que sería un buen actor —porque aquí está espantoso—, su labor, pese a tratarse de una película seria hasta el pasmo, vendría a ser la de gordito gracioso que hace chistes de sobrepeso y come donuts.
Verdaderamente, es un aburrimiento bastante soporífero sin nada especial más allá de la presencia de Candy.
Asimismo, al tratarse de una película muy de tercera, en los USA recibió un trato de los más rastrero a la hora de ser distribuida en VHS años después de su estreno en Canadá, ya que titulándose “The clown murders”, y aprovechando el tirón que el cine de terror tiene comercialmente, las carátulas de las ediciones videográficas nos la mostraban como si se tratara de un slasher, o bien, una consecuencia de “It”. Nada más lejos de todo eso, es sencillamente un thriller ramplón con muy poquitos elementos sórdidos. También es recurrente en esas ediciones de vídeo el destacar, por encima del resto del reparto, la presencia de Candy.
A nuestro país la película llegó directa a vídeo y, si bien no se explotó como si se tratara de una de terror, su carátula es también fraudulenta. De ese modo, se tituló “El payaso asesino” y se nos muestra a uno portando una recortada. Por supuesto, no solo nos da una idea equivocada de lo que puede ir la cosa (aunque se acerca más que las carátulas de las ediciones yankees), sino que, además, esa imagen no se de que película será, pero desde luego nada tiene que ver con “El payaso asesino”, en la que al final el hecho de que los secuestradores se disfracen como tales se queda en una mera anécdota.
Martyn Burke, el director , aunque no tiene un gran número de títulos en su filmografía, tampoco es ningún pamplinas: con “El payaso asesino” debutaba para la gran pantalla, pero, a lo largo de su carrera dirigió cosas con tanto relumbrón como puedan ser el telefilme “Piratas de Silicon Valley” o una del Sylvester Stallone de las horas bajas con  “El protector”.

jueves, 18 de diciembre de 2025

MALDITAS VACACIONES, BENDITAS PELÍCULAS

"Malditas Vacaciones" es un simpático y entretenido vehículo de lucimiento para John Candy dirigido en 1985 por un Carl Reiner (descanse en paz Rob) en modo artesano, sin aportar ápice de su personalidad y partiendo de un guion escrito por manos ajenas. Hasta cierto punto, podría sospecharse que era un intento de "Paramount" por cascarse su propia "Las vacaciones de una chiflada familia americana", que no porque sí había sido un pepino dos años antes (y en la que Candy tenía papelito). A fin de cuentas, de eso va un poco el asunto, familia yanki con padre bienintencionado pero algo patoso se pira de vacas y se mete en mil movidas graciosas. Esa clase de universo en el que los gordos están casados con bellezones, más jóvenes y, sobre todo, más delgadas. De hecho, la esposa -muy- ficticia de John Candy se parece bastante a la de Chevy Chase en aquella.
En cualquier caso, como les decía la película está un rato maja, perfectamente consumible, un mata-ratos de pura cepa, pero tampoco es que inspire mucho sobre lo que escribir.... salvo un detallito. En un momento dado, la familia acude al cine. Claro, estamos en 1985... así que imagínense qué posters adornan el vestíbulo. Por supuesto, todo productos "Paramount". Ahí van unas capturas del instante:

¿Las detectan? "Footloose", "Top Secret!", "Más allá del valor", "El dragón del lago de fuego" y, así un poco de canto, "Aterriza como puedas 2" (que no la 1, como algunas fuentes afirman) y el pre-cartel anunciando el pronto estreno de "Viernes 13 - 5ª parte". ¡Maravilloso!

viernes, 3 de marzo de 2017

OPERACIÓN CANADÁ

Más obsesionado con la política y el sensacionalismo que con cualquier otra cosa, Michael Moore, antes de conventirse en el rey Midas de los documentales de denuncia – con ciertas reminiscencias involuntarias del Mondo- también quiso hacer cine de ficción. Es más, quiso satirizar a través de la comedia. Y con “Operación Canadá”, “Canadian Bacon” en su versión original, demostró que al igual que los temas que suelen ser de su interés llegan a entretener lo suyo en un documental, por el contrario, a la hora de exponerlos en una comedia de ficción, esto se torna tremendamente aburrido.
“Operación Canada” es el típico vehículo para que Michael Moore satirice y se burle del sistema gubernamental Americano a través del humor. Para ello se rodea de unos estupendos Allan Alda y John Candy –en su última película completa- que no llegan a funcionar en absoluto por encontrarse la película en tierra de nadie, es decir; para el público popular esto va a ser un coñazo, pero para el público más político, con un sentido del humor más rancio, “Operación Canada” va a ser una tontería.
El presidente de los Estados unidos, decide declarar la guerra fría a Canada, porque sí, porque le sale de sus huevos toreros, para así contentar a los fabricantes de armas que están muy descontentos con la actual presidencia. Así que empieza una campaña de desprestigio contra Canada, en la que el Sheriff de la frontera y su ayudante, que se dedican  a recoger cadáveres de aquellos que se suicidan en la parte americana de las cataratas del Niágara, meterán sus hocicos en los asuntos, provocando las supuestas situaciones cómicas.
No dudo que Michael Moore fuera un gran director de ficción si se dedicara a rodar sus particulares visiones del escándalo del Watergate, o la adaptación de algún biopic de algún presidente Norteamericano. Seguro que lo haría bien y expondría bien a los neófitos sus teorías. Pero Moore, además, se cree un Showman, un comediante, y tiene que intentar hacer reír a la gente bienpensante que le rodea, a la derecha liberal y a la izquierda moderada Norteamericana. Michael Moore, no deja de ser un político. Y con un ego enorme, lo que le lleva a interpretar un cameo en la película, en una intervención que el cree divertidísima y que no lo es.
Porque al final lo que aquí tenemos es una sucesión de chistes políticos que los españoles no entendemos, y que solo le hacen gracia a Moore y a las altas esferas a las que critica. “Operación Canadá” es de lo menos interesante que un consumidor de comedia puede echarse a la cara, así como además, Michael Moore tiene ciertos problemas para marcar el tempo, y si bien sabe como colocar la cámara, no tiene ni pajolera idea de cómo ha de hacer que la ficción fluya. Quizás por eso no rodó más ficción en pro de los documentales que le han dado fama universal.
Para que se hagan una idea de lo sosa que es la película, sepan ustedes que esta se proyectó en alguna sección del festival de Cannes de 1994, siendo una de las pocas comedias que han pasado por los proyectores de tan prestigioso festival.
Junto a Jonh Candy y Allan Alda, Sheriff de la frontera y Presidente de los estados unidos respectivamente, tenemos a Rhea Perlman (“Cheers”) la esposa cornuda y consentida de Danny De Vito, Rip Torn (“Escarabajos Asesinos”) o Kevin Pollack (“Algunos hombres buenos”). Por otro lado, y haciendo alusión a un verdadero (y fallido) espíritu de comedia, contamos con los cameos de James Belushi o Dan Aykroid, que son un visto y no visto.
Sorprendentemente, y quizás por el tironcillo popular del que gozaba John Candy, “Operación Canada” se estrenó en nuestro país llevando a las pateas a 15.000 espectadores de 1994, que serían muy ricos para cualquier película estrenada a día de hoy.
Bastante mala, pero no exenta de curiosidad por ello.

sábado, 2 de diciembre de 2023

VOLUNTARIOS

Y seguimos en 1985 -con respecto a mi reseña precedente-, el año mágico, cuando Hollywood más joyas produjo, sobre todo a nivel "blockbuster". Muchas de ellas han dejado una profunda huella en la historia de la cultura popular. Por eso extraña tanto que no sea el caso de "Voluntarios". Vamos a ver, una comedia de cuando Tom Hanks era sinónimo de la vertiente más gamberra de la misma, acompañado por otro grande, John Candy, y dirigidos ambos por Nicholas Meyer, el responsable de "Los pasajeros del tiempo" y revitalizador de la franquicia "Star Trek". ¿Por qué hoy nadie se acuerda de "Voluntarios"?, ¿por qué nadie la reivindica?
En ella, Hanks da vida a un personaje que actualmente no haría ni recibiendo un chute por la vena y del que, seguramente, reniega: niño rico, jugador, putero y vividor que se folla todo lo que quiere, fuma dronga y le importa una mierda el resto del planeta. El clásico estudiante universitario arrogante, con una doble vida de triunfador en negocios más o menos turbios, inevitable en la década. El caso es que queda endeudado con la mafia y, tras recibir una negativa de su poderoso padre al pedirle ayuda, se hace pasar por otro y termina enrolado en el cuerpo de voluntarios, directo a Tailandia, para construir un puente que beneficiará al pueblo pobre de rigor. Obviamente, una vez en el fregao, surgirán mil movidas (como enfrentarse a un grupo guerrillero comunista y a un contrabandista) y Tom Hanks, pues bueno, aprenderá la lección, se volverá humilde, dejará el egoísmo bajo el felpudo, enamorará a la chica que le odia, etc, etc..... el cuento moral que, aunque no se lo crean, todavía no he terminado de ver. He hecho una pausa para picar algo, escribir esto y ahora sigo, pero seguro que he acertado de lleno. Les cuento en el siguiente párrafo.
Al final la cosa no ha sido tan babosa como me temía. Es decir, sí, tenía yo razón, pero el "modus operandi" es menos evidente, menos "in your face", más propio de la década -gracias a dios, supongo que por eso es todo lo especial que es- a lo que hay que añadir unas notables dosis de aventura exótica que va pillando forma a medida que la trama avanza. En fin, era la época también, ¿no?, Indiana Jones y tal y pascual. Se agradece, porque desde luego el elemento comedia queda lejos de rular. No te ríes nada, salvo por unos puntuales e inesperados toques más propios de una "spoof movie", esos sí me han molado (siempre me pareció que Nicholas Meyer era un tipo muy serio, y esta sería la prueba) También es novedoso que, pal caso, John Candy se aleja de su habitual registro de pesao de buen corazón para ser, directamente, un gilipollas. Algo es algo. Pero no... "Voluntarios" no funciona, es bastante mala, así pues, enigma resuelto (es decir, ya sabemos por qué no dejó huella en su día).
Completan el reparto Rita Wilson, Gede Watanabe y Tim Thomerson (no confundir con Tim Matheson) Menuda carrera extraña y curiosa que tuvo este hombre, ahí moviéndose alegremente entre películas mainstream, subproductos chusqueros y la que era su verdadera especialidad, el "stand-up".
El argumento -que no el guion- es cosa de Keith Critchlow, quien cuatro años después firmaría el libreto de "Ánimas"

sábado, 7 de enero de 2023

ARMADOS Y PELIGROSOS

Años atrás, al trabajo de segurata no le sobraba la buena prensa precisamente. Se daba por sentado que podía ejercerlo cualquier mastuerzo y lo único que requería era pasarse horas sin hacer el huevo. De hecho, también se tenía la idea de que, en cuanto hubiese una situación real de peligro, saldría por patas. Todo eso ha ido cambiando con el paso del tiempo y hoy se exige bastante más a cualquier aspirante. Sin embargo, tal "mala imagen" fue caldo de cultivo para la confección de "Armados y Peligrosos" que, tranquilamente, podría tildarse como "la película oficial del segurata inútil", así como la ¿única? de acción protagonizada por John Candy, al menos entendiendo el género tal y como se abordaba hace 37 años. Que se contara para la dirección con Mark L. Lester, responsable de "Curso 1984" y "Commando", resulta muy significativo en ese sentido.
Un policía bonachón al que acusan muy injustamente de corrupto y un abogado algo cobarde terminan currando en una agencia de seguridad. Son perdedores que, como dice un juez, únicamente pueden aspirar a "trabajos de poca responsabilidad". Algo trasladable al resto del personal, auténticos parias o, directamente, retrasados mentales. El sindicato de seguratas es llevado con mano firme por una panda mafiosa que saca partido a la supuesta inutilidad del gremio para salirse con la suya. Hasta que los dos protagonistas deciden plantar cara y pararles los pies.
"Armados y Peligrosos" es ochentera hasta el tuétano. Evidentemente por estar parida en 1986, pero también por sus maneras, su sentido de la comedia y la acción, la banda sonora y secuencias tan características como la desarrollada en un gimnasio donde abundan los neones. Sí, es de risas. John Candy se marca su habitual registro de fanfarrón de buen corazón, acompañado de Eugene Levy como "el personaje inteligente y racional que se presta a las locuras del otro". Resulta curioso verle hacer la marica loca en un momento dado, siendo actualmente padre de un hijo gay también actor al que respalda en su exitosa serie de televisión (donde, obvio, se muestra una imagen mucho más positiva y respetuosa del colectivo homosexual) Cosas de la época. Hay algunos momentos de cachondeito y tal pero, proporcionalmente, lo que abundan son los tiroteos, algún muerto y, sobre todo, un clímax cargado de espectaculares explosiones y coches dando volteretas... además de cuando se hacía de verdad, sin ordenadores de por medio. Impresiona.
Para más inri, el co-guionista no es otro que Harold Ramis, el mítico actor y director (ya saben, "Los cazafantasmas", "El pelotón chiflado", "Las vacaciones de una chiflada familia americana / ¡Socorro! Llegan las vacaciones", "Atrapado en el tiempo") quien, por lo visto, no quedó nada contento con el producto final. Pidió ser retirado de los créditos, pero ni puto caso. Produce nada menos que James Keach, hermano de Stacey y actor por mérito propio. Y el reparto, pues imagínense, una comedia de acción de 1986, es de correrse: Dejando a un lado a su pareja protagonista, tenemos a una jovencita y monísima Meg Ryan, Robert Loggia en su habitual rol de mafioso malísimo, Kenneth McMillan, Brion James, Don Stroud, Larry "siempre me toca hacer de raro" Hankin, Steve Railsback en plan segundón invitado, Tony "Duke en la saga Rocky" Burton, Judy "Dr.Alien" Landers, Tom "cara de bruto" Lister Jr., James "Señor Strickland en Regreso al futuro" Tolkan, Nicholas "siempre haciendo de matón o asesino" Worth dando vida a un travelo, Teagan "Alienator" Clive y papelillo minúsculo para David Hess (resulta desconcertante tener consciencia que ese señor, al que casi ni detectamos, sea todo un director de cine y prota de un clásico de los setenta -ya deberían saber cual-). De órdago.
Sin embargo, a pesar de los jugosos ingredientes, los buenos momentos y la galería de rostros entrañables, "Armados y Peligrosos" se queda en aprobado justito, justito. Que no la poseyera en ningún formato y, muy especialmente, recordara poco de ella, era señal de que no dejó un huella profunda en mí. Cosa del todo justificada tras este reciente revisionado.

martes, 28 de octubre de 2025

HOT TO TROT: UN CABALLO EN LA BOLSA

Se ve que, un buen día, uno de los directivos de la "Warner" descubrió en un club de comedia al bueno de Bobcat Goldthwait, extravagante cómico de micro que destacaba por su peculiar forma de berrear. Y le gustó tanto que se lo llevó consigo a ver donde lo podía colocar. Le hizo hasta un contrato.
El cómico tenía cierto talento, por lo que lo metió en la franquicia de “Loca academia de policía” y encajó como un guante. Por ende, se hizo internacionalmente famoso.
Tras aparecer como un secundario destacado en tres entregas de la serie, un par de papelitos en películas menores y un co-protagonista junto a Whoopy Goldberg en “La ratera”, llegó el momento de convertir a Bobcat en una estrella haciéndole protagonizar su propia película. Esta sería “Hot to trot: Un caballo en la bolsa”, la historia de un pobre diablo al que, tras morir su madre, le queda como herencia la mitad de la empresa familiar dedicada a la bolsa... y un caballo. Cual es la sorpresa de nuestro protagonista cuando descubre que este ¡habla! Y no solo eso, sino que le aconseja que evite vender su parte de la empresa a su padrastro, dándole una serie de directrices para el que negocio le vaya de perlas. Dicho y hecho… y así comienza el conflicto.
Una tontería de gran calibre.
 Por supuesto, tal mamarrachería resultó ser un fracaso tan estrepitoso que hundió la carrera de Bobcat Goldthwait en el fango, no levantando cabeza hasta casi dos décadas después que se recicló a cineasta indie.
Y no es para menos porque “Hot to trot: Un caballo en la bolsa” es una de las películas más espantosas que ha dado luz verde cualquier estudio. Es una chorrada sin pies ni cabeza y, lo que es peor, sin gracia ninguna. El guion estuvo dando vueltas por los despachos de la "Warner" ya que, en un principio, y tras el buen hacer de Tim Burton con las películas de Pee-Wee Herman, este iba a ser un producto para que fuera dirigido por aquel y en la línea de lo que venía haciendo. Pero, lógicamente, una vez se lo ofrecieron lo rechazó, y el guion pasó a manos del que acabó siendo su director definitivo, Michael Dinner, que recién había dirigido para "Touchtone Pictures" una resultona comedia policial con Judge Reinhold titulada “Policía por error”.
El directivo fan de Goldthwait pensó en que la película sería ideal para el cómico y le envió el libreto. Bobcat lo ojeó y quedó horrorizado. De hecho, una vez lo leyó, escribió en la portada del mismo: “¿Por qué debería hacer esto?”, y se lo pasó a su manager que, tras leer el mensajito, se lo devolvió con un signo del dólar como respuesta. Así que Bobcat aceptó. Al fin y al cabo se trataba de su primera película como total y absoluto protagonista… o casi, porque en realidad la estrella era un caballo parlanchín, en la línea de la mula Francis, que, incluso, aparecía antes que él en los créditos: Don The Horse, se llamaba.
Al animal lo doblaría el actor Elliott Gould.
La película se rodó y, tras ello, se hicieron unos cuantos pases de prueba. No funcionaba ni a hostias. De hecho, toda la parte del caballo doblada por Gould era especialmente irritante. Así que se reescribieron todos los diálogos de este y se contrató a una estrella en ciernes para que pusiera nueva voz: John Candy. Este, como vio que la cosa era una chufla con poco arreglo, lejos de ceñirse al recitar el nuevo material decidió improvisar sobre la marcha, quedando una cosa un poco más graciosa de lo que había sido hasta el momento. Y ni por esas.
Los pases de visionado en las salas de "Warner" tan solo traían trifulcas entre los directivos, así que se decidió atrasar el estreno hasta que encontraran una fecha idónea. Y estuvieron con la película aparcada un año hasta que en 1988 se decidieron a soltarla, la misma semana que la competencia estrenaba “Cocodrilo Dundee II” y “Rambo III”. Incluso, en un alarde de esperanza, se curraron una campaña promocional en la que, en carteles, marquesinas y demás se incluía un número de teléfono al que, si uno llamaba, podría escuchar la voz del caballo diciendo toda suerte de tonterías. Aún así, el resultado tras el estreno fue un tremendo hostiazo. Se trataba de una película barata, de poco menos de 9 millones de dólares de presupuesto, de los cuales apenas recuperaron 6. En consecuencia, Bobcat Goldthwait no volvería a trabajar para "Warner Brothers". Como si el pobre tuviera la culpa…
Curiosamente, el elenco cuenta con un plantel curioso de secundarios; no solo tenemos a John Candy dando voz al equino, también están Virginia Madsen -algo así como el interés romántico del personaje de Goldthwait- quien siempre admitió que aceptó el papel porque necesitaba el dinero desesperadamente; Dabney Coleman, haciendo de hombre de negocios cabrón -su especialidad- al que, para colmo de males, se le ha caracterizado de una manera un tanto exagerada, y también tenemos a cómicos de la órbita de Bobcat Goldthwaith como puedan ser Tim Kazurinsky (Sweetchuck en “Loca academia de policía”) que aparece en un par de momentos, o Gilbert Godfried que lo hace en otro par.
Precisamente, fue en el podcast de este último, en un programa en el que se reunió con Goldthwaith, que hablaron sobre esta película y salió a relucir que, durante el rodaje, cuando querían filmar los planos del caballo hablando, para que este moviera la boca, alguien le daba en el hocico con un palo. Que majetes estas gentes de Hollywood

martes, 3 de noviembre de 2009

1941

El fracaso más sonado de Spielberg, y una de sus pocas comedias, se prodiga hoy día como una obra maestra del despropósito. La película es espectacular, cuenta con una media de un gag por minuto, John Belushi está inmenso... pero es un revoltijo incomprensible, con un montaje tan confuso que no conseguimos enterarnos bien de lo que está pasando. Sin embargo, es altamente curiosa y, por ello, he desembolsado los 10 euros que cuesta la nueva edición en DVD.
Cuando la vi siendo infante no me enteré de un carajo, por eso repetía una y otra vez, con la esperanza de comprender algo y convertirla en una de mis favoritas... pero salvo lo atrayente del conjunto, no le encontré nada.
Pasan como 20 años de la ultima ocasión y ahora, con madurez (es un decir) y una plenitud completa de mis capacidades comprensivas (otro decir), decido sentarme delante de la tele, relajado y bien centrado, con la idea de disfrutar como un loco de aquella película que tanto quería que me gustara de pequeño. Y el resultado es que sigo queriendo que me guste, pero no lo consigo ni por el forro.
En la biografía de John Belushi se cuenta que, mientras rodaba, Spielberg se quejaba de que él no sabía hacer comedia, que no entendía como se podía haber metido en tal embolado. Efectivamente, el rey Midas de Hollywood no entiende ni un pijo de comedia, y así le salió esta peli. Pero si no digo algo a favor de "1941", me pego un tiro. Y es que tiene dos cosas muy buenas, que hacen que forme parte de mi dvdteca (aunque no me guste): Como he dicho antes, cada escena, cada plano, cada diálogo, cada frase, tiene un efecto cómico. Es un huracán de gags, posiblemente sea la película que más contiene de cuantas se han rodado. Pero, claro, el tema es que estos, intentando ser “inteligentemente” hilarantes, no hacen puta la gracia. Y eso viniendo de un Spielberg, engrandece la película. Y la otra cosa buena (obviaremos cuestiones técnicas, puesto que estas son impecables) es que hay tantos personajes hablando a la vez, tantas subtramas entrelazadas, tanto caos, que aunque esto fuera en un principio intencionado, a juzgar por el cristo del maravilloso cartel, dudo mucho que Spielberg quisiera algo tan de locos para su película. Y, a causa de ello, "1941" es tan única, aunque diste mucho de ser mínimamente entretenida.
Por otro lado, tenemos a un montón de estrellas reunidas, cada uno en su rol, pero más perdidos que su puta madre, empezando por la estrella del lío, Jonh Belushi, que claramente han dejado actuar a su puta bola (como corroboraremos en los extras, así fue), y aunque divertido, te deja con una sensación de “...no se, no se...”. Treat Williams, Ned Beatty, Christopher Lee, Toshiro Mifune, Dan Ayrkroid y John Candy, pululan por ahí entre muchos otros y, en el caso del ultimo especialmente, preguntándose (y preguntándonos) qué coño hacen en esta película.
Única... pero recomiendo su visionado en partes, seleccionando los mejores / peores momentos según convenga.

sábado, 31 de enero de 2026

SESIÓN DOBLE: ¿QUIÉN ES HARRY CRUMB? + DOS TIPOS GENIALES

Ya de chaval, y por proximidad de fechas y temática, vivía convencido que "¿Quién es Harry Crumb?" se parió intentando aprovechar el pepino que supuso "Agárralo como puedas". Podría decirse que estamos ante una observación injusta, ya que también "Frank Drebin" chupaba de la misma fuente que "Harry Crumb", es decir, el "Inspector Clouseau": detective/poli patoso, algo imbécil y arrogante, que allá donde va crea caos y destrucción pero, al final, y sin saber muy bien como, termina resolviendo el entuerto de rigor. Bien, sí, ok... pero es que "¿Quien es Harry Crumb?" dispone que algunos gags EXACTAMENTE iguales a los del clásico de los ZAZ, en especial uno que implica cierto pez. El resto no tira tanto de "spoof", apostando más por el "slapstick" puro, a base de algunas "set pieces" bastante graciosas y potentes, siendo la del aire acondicionado la que mejor funciona.
Por supuesto estamos ante un vehículo de lucimiento para el bueno de John Candy, quien interpreta al peor de una saga de brillantes detectives. El villano, con el fin de ocultar su culpa (lo siguiente podría considerarse un poco "spoiler" pero, vamos, se ve venir a los diez minutos), le ficha convencido de que su incapacidad será beneficiosa para las pérfidas triquiñuelas que se lleva entre manos. Tal vez el toque más original sea que la trama principal, la del secuestro de una niña rica, se mezcla con la de un intento de asesinato, dando pie así a algunas simpáticas confusiones.
Candy se rodea de rostros carismáticos como el caidísimo en desgracia Jeffrey Jones, Annie Potts (la secre de "Los Cazafantasmas" en un inesperado rol de "femme fatal"), el bueno de Tim Thomerson, Shawnee Smith (la heroína de "El terror no tiene forma") y cameo coleguero para Jim Belushi, dando pie a una coña sobre la "Cherry Coke" que en España se nos escapó porque todavía no había llegado a este país (y el doblaje lo resuelve como puede). El director, Paul Flaherty, básicamente se ha movido en el mundo de la comedia, televisiva o cinematográfica, firmando otras cosillas como "Plantón al cielo", "Clifford" o la serie oficial de la revista "Mad".
"¿Quién es Harry Crumb?" fue un fracaso en salas norteamericanas, por lo que acá llegó directamente en vídeo. O así fue en Barcelona. ¿Sorprende? Nah... se puede consumir, sin más, pero queda lejos de ser brillante y, por supuesto, muy muy muy por debajo de su modelo a imitar.

Que en plenos años ochenta a Brian De Palma, petándolo entonces como especialista en thriller intenso, le diera por estrenar una comedia pura y dura al servicio de Danny De Vito y Joe Piscopo, "Dos tipos geniales", podría sonar raro. Pero no olvidemos que ya había jugado con el género -de la risa- unas cuantas veces en sus inicios, así que tampoco era nada tan nuevo. Lo llamativo, tal vez, es que a diferencia de aquellas, esta era muy mainstream, muy convencional.
Harry y Moe son dos mafiosetes venidos a menos, despreciados por sus compañeros del hampa. Un día intentan estafar al jefazo, pero sale mal. Apunto de ser ejecutados, ambos demuestran lealtad hacia su compinche, confesándose únicos responsables del asunto y exculpando al otro, cosa que sorprende al Capo, quien, un poco por ponerlos a prueba, decide ordenarles que se ejecuten mutuamente. Harry y Moe huirán e intentarán arreglar las cosas, con los consiguientes dolores de cabeza.
Un ritmo frenético, sobre todo a base de verborrea altiva y en continuo efecto de "pisada", muchos enredos, escasa violencia dada la naturaleza del film y, bueno, poco De Palma en todos los sentidos, especialmente aquellos de orden visual. Años después, él mismo la calificaría de "pequeña buena comedia". Yo me quedo con "llevadera".
Por supuesto, el plantel de actores que acompañan a De Vito y Piscopo es bastante espectacular, imperando sobre todo un reparto masculino a base de Harvey Keitel, Dan Hedaya y un montón de rostros típicos de todo el cine de mafiosos que se preciara de serlo. La marcianada la ponen el cameo de los papás de Martin Scorsese y un papelillo para Maria Pitillo, la futura negada protagonista femenina del "Godzilla" de Roland Emmerich.

viernes, 22 de mayo de 2020

TUNNEL VISION

Neal Israel, el hombre detrás del guion de “Loca academia depolicía” y director de “Despedida de soltero”, debuta  para la gran pantalla dirigiendo, junto a Brad Swirnoff, esta comedia de sketchs de corte satírico.
La película se aprovecha de la actualidad del momento, 1976, con el inicio de la televisión por cable que vaticinaba una programación más libre (y sin censura) que las televisiones nacionales de Estados Unidos. Intuyendo esto la película de antemano, la historia nos traslada a un futuro no muy lejano, 1985, en el que el senado está juzgando un canal de televisión llamado “Tunnel Vision”, en el que la programación está libre de censura y, por lo tanto, goza del beneplácito popular, cosa que a los entes bienpensantes de la américa blanca no les parece nada bien. Según palabras del director del canal, “Tunnel Vision es popular porque la libertad es popular”. Así, en la pantalla del juzgado, se da paso a la programación de dicho canal, que a su vez, da paso al espectador a lo que es la propia película. Entonces lo que vemos es un batiburrillo de sketches, muy en la línea del “Made in USA” de John Landis + ZAZ, pero con mucha menos gracia e inventiva que los que pudimos ver en aquella. Así, la cosa se compone de trailers de ficticias películas, spots de productos imposibles y concursos de televisión que parodian otros de gran calado en la cultura popular USA, si bien, se hace chanza de todo el politiqueo yankee de la época o se mofa de los estereotipos raciales con muy mala baba. Por lo demás, tonterías como Wrestling de celebridades, un anuncio sobre una pistola que al ser disparada anula la voluntad de la víctima —y que un padre de familia utilizará contra su hijo pequeño primero, contra su mujer después— o parodias de todo tipo social.
Lo bueno es que la cinta apenas dura una hora y diez minutos, con lo cual, y al ser una sucesión de sketchs que por separado no llegan a alcanzar los tres minutos de duración, la cosa se deja ver perfectamente, si bien, apenas esbozamos una sonrisilla de vez en cuando. No resulta muy graciosa, en parte también porque es un producto muy de su momento que usa, como motivo de su comicidad, personajes relevantes de aquella época de carácter muy localista, que es muy difícil que como espectadores  españoles que somos lleguemos a conocer. Pero tiene sus momentos lúcidos.
Por otro lado, la película cuenta en su cast con innumerables estrellas del cine y la televisión, con el aliciente de que, todos ellos, todavía no habían alcanzado la popularidad masiva con la que unos años más tarde contaron, por lo que tenemos intervenciones de gente muy famosa, incluso, en calidad de extra. Así, además de poder ver en pantalla en calidad de actores al propio Neal Israel o a su compinche a la máquina de escribir Pat Proft, vemos desfilar a gente de la talla de John Candy, Howard Hesseman, Chevy Chase, Roger Bowen, Ron Silver o Betty Thomas, todos ellos muy primerizos e inexpertos.
Neal Israel tendría su década de esplendor en los 80 gracias a las películas míticas que todos conocéis para en las décadas siguientes hacerse fuerte en la televisión, mientras que su co director, Brad Swirnoff, apenas escribió guiones para un par de cosillas más, sin importancia, y dirigió, un año después de esta, otra película de similares características titulada “American Rapsberry”.
“Tunnel Vision”, no deja de tener interés y curiosidad pese a ser una cosita menor e intrascendente.

martes, 23 de diciembre de 2008

PAPÁ SE VOLVIÓ LOCO!!

Los intelectuales son unos fascistas de la hostia.
Cuando se estrena en nuestro país una película argentina, siempre la acompaña un halo de respetabilidad, es decir, que nos llega una de autor, con protagonistas que leen mucho, saben mucho y, sobretodo, hablan mucho. Todo esto da una imagen 
culta al cine argentino. A las modernillas se les cae la babita con los argentinos, porque creen que todos les recitarán poemas en la cama después de follar. Y a los modernillos se les pone dura con ellas (y con todas), pero se enamorará de una argentina porque hace una bonita pareja con sus gafas de pasta.
Os aseguro que he oído maravillas sobre Argentina y sobre lo cultos que son estos sudamericanos, que van por la vida de Europeos. Es mas, conocí a un infraser, con enorme flequillo, y cochambroso abrigo de espiguilla, que solo consumía cine de allí, porque decía que al menos aquellos cineastas tenían pocos medios, pero no hacían películas banales. A ese hijo de puta me gustaría ponerle la película que voy a comentar a continuación.
Y cuando dije al principio de la entrada que los intelectuales son unos fascistas, lo digo porque admiten el cine argentino con contenido social, intelectual y pedante, pero tirarían a la basura una película divertida y zafia como esta, en un acto de vil fascismo. Yo, sin embrago, hablo con conocimiento de causa, pues aun dándome asco el puto cine de autor (y más el argentino) al menos he visto (y admitido) películas como "El hijo de la novia" (muy bonita) o "Martín (Hache)" (un trozo de mierda).
A lo que voy es que los argentinos también hacen comedias chungas, cutres y comerciales, pero en nuestro país ni nos enteramos de su existencia. Es más, yo creo que incluso se oculta tal hecho.
"Papá se volvió loco!!" es una comedia tremendamente chusca, en la que un padre de familia se va con su mujer de segunda luna de miel al Caribe, junto con su cuñado y la esposa de este. Una vez allí, el desdichado se queda prendado de una monumental negra, y hará todo lo posible por seducirla y evitar que su mujer se entere de sus intenciones.
Un producto de consumo rápido, para ver y olvidar, pero muy divertido, con un protagonista al que, como si de un "Inspector Clouseau" se tratara, le ocurren tropecientas cosas, acabando siempre escayolado o con collarín.
Una mezcla entre las películas de Ozores y aquella "Malditas Vacaciones" de John Candy, que me ha dejado muy buen sabor de boca, por sus gags simplones pero efectivos y su falta de pretensiones. Imposible aburrirse con esta comedia de ritmo frenético. Si juntáramos todas las películas argentinas que se han estrenado en España y las multiplicáramos por mil, no llegarían a tener ni la mitad de ritmo que tiene ésta.
Para los pajilleros, advertir que, aunque la peli es blanca y no contiene ni un solo seno, sí que muestra los suficientes bikinis y tangas como para saciar sus fantasías.
El director, Rodolfo Ledo, se ve que está especializado en este tipo de comedias a juzgar por otros títulos de su filmo, como "Bañeros 3: Todopoderosos" o "Brigada Explosiva: Misión Pirata".
En el reparto tenemos interpretando a la esposa del prota a Lucía Galán. ¿Qué quien coño es esa? Ignorantes, es la fémina del famoso dúo "Pimpinela".
Me ha gustado la puta peli.

miércoles, 9 de marzo de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "EL GRAN DESPILFARRO"

Lo más gracioso de esta magnífica película, es que está dirigida por Walter Hill. Y es lo más gracioso porque  la comedia no es el tipo de género que solía cultivar el señor Hill. Sin embargo, más que con cualquier otra, con "El gran despilfarro" demostró ser un gran director pues considero esta película magnífica.
Y aún estando adscrita a la "mala época" (según los estudiosos) de ese genio de la comedia que fue Richard Pryor, para mí es una de sus mejores películas y su "mala época", la buena.
Ya saben de que va el gran despilfarro; Un individuo que para poder acceder a la herencia de su tío, se ha de gastar en menos de un mes, un millón de dólares. El despiporre está servido.
Junto a Pryor, otro genio; el malogrado John Candy.
Aquí les dejo los fotocromos de cine.













viernes, 14 de octubre de 2011

DISTRACCIÓN FATAL

El éxito de "Agárralo como puedas" significó el pistoletazo de salida para el renacer de las "spoof movies" después de su desvirgue a inicios de los 80 y posterior decadencia. Muchas fueron las pelis que intentaron chupar del bote, y una de ellas venía firmada por todo un experto en la comedia, Carl Reiner. En 1993, año de producción de "Distracción Fatal", Reiner había hecho ya unos cuantos títulos de peso adscritos al humor, la mayor parte de ellos junto a Steve Martin. Pero ninguno TAN "spoof" como este del que les hablo ahora. Tal vez lo más próximo al tema pudiera ser la divertida "Un genio con dos cerebros", pero la verdad es que yo identifico al "spoof" como un tipo de pelis repletas de referencias directas a otros films y muchos gags visuales, algunos de ellos incluso metacinematográficos. De eso "Atracción fatal" va CARGADA... además que, como ocurre con otras comedias de la época ("¿Quién es Harry Crumb?" de John Candy entraría en el pack), incluye secuencias e ideas muy similares a las vistas en "Agárralo como puedas" o algunas de sus secuelas.
Un policía de día y abogado de noche es seducido por una psicópata, a la vez que su adúltera mujer pretende asesinarle, algo que también quiere llevar a cabo un viejo recluso que busca venganza. Todo ello entremezclado a nivel narrativo con bastante más gracia de lo que viene siendo últimamente habitual en "spoof movies" imposibles como "Scary Movie 4", por ejemplo, donde se hacen piruetas ridículas para que todas las referencias peliculeras encajen en una misma historia.
Bien, el tipo de cine al que apunta esta parodia es el thriller moderno. O el que era moderno a inicios de los 90, "Instinto básico", "Atracción Fatal", "El cabo del miedo" (remake) o "Durmiendo con su enemigo". Le siguen algunas referencias a los clásicos, como las de "El cartero siempre llama dos veces" o "Extraños en un tren", y a otros géneros con títulos del calibre de "9 semanas y media" y "Pretty Woman". También el cine de juicios es extensamente ridiculizado en la parte más desmadrada de toda la peli.
"Distracción fatal" es un producto muy muy de los inefables 90... algo que queda bien reflejado no solo en sus títulos de referencia, también en el reparto. Por aquella época Armand Assante (que demuestra tener una bis cómica muy estupenda) y Sherilyn Fenn eran, respectivamente, un redescubrimiento y descubrimiento que los productores se rifaban (con prudencia).
¿El resultado?... hombre, es una peli tontísima del cagarse... que abusa de chistes verdes y picaruelos... pero no deja de ser bien simpática y bastante entretenida. Sin embargo, sigo creyendo que la fórmula para facturar un buen "spoof" era exclusividad del trío Zucker/Abrahams/Zucker. A día de hoy nadie ha logrado aún hacer una parodia con la maestría, la inteligencia y la exactitud que demostraron tener (y hablo en pasado) estos tres individuos.
Por cierto, "Distracción Fatal" pinchó en la taquilla USA de modo estratosférico.

sábado, 19 de julio de 2025

BERT RIGBY, YOU´RE A FOOL

En un pequeño pueblo minero inglés vive enamorado de los viejos musicales de Fred Astaire y Gene Kelly, "Bert Rigby", al que le chifla cantar y bailar. Además, lo hace bastante bien. Su sueño consiste en devolverle la dignidad al cine local, convertido ahora en un bingo. Un día se presenta a un concurso de aficionados y causa sensación, por lo que pasa a ser fijo del espectáculo. En pleno tour, un director yanki de publicidad lo ve y decide llevárselo a Hollywood, donde las cosas le irán de mal en peor.
Curiosa y poco conocida comedia semi-musical del año 1989 con todo un peso pesado orquestándola, Carl Reiner, afamado hombre de comedia que, en su faceta como director, firmó algunos títulos de indiscutible solera, veámoslos: "¿Dónde está papá?" o la divertidísima "Un loco anda suelto", inicio de una aventura colaborativa junto a Steve Martin, con quien seguidamente haría "Cliente muerto no paga", "Un genio con dos cerebros" y "Dos veces yo". Terminada la asociación, Reiner firmó "Bert Girby, you´re a fool" entre "Malditas Vacaciones" (cambiando a Steve Martin por John Candy), la actualmente "cult-movie" "Loca juerga tropical", "Hay un muerto en mi cama" y "Distracción Fatal". Entonces, ante semejante reguero de títulos cuanto menos populares y recurrentes, ¿¿cómo es que casi nunca habías oído hablar de la reseñada??, pues porque fue un fracasazo de proporciones épicas. Según "la secre", hubo un cine concreto que, ante el desolador panorama, decidió ahorrar electricidad el resto de jornadas programadas, apagando el proyector y las luces de una sala siempre vacía. Por todo eso, suponemos, "Bert Rigby, you´re a fool" nunca llegó a España. Ni se estrenó en salas, ni salió en vídeo. Únicamente fue emitida bastantes años después, subtitulada, en un canal digital con el título de "Bert Rigby, eres un tonto" (traducción literal del original) y actualmente consta en redes como "Bert Rigby, estás loco".
Bueno, ¿y tan mala es?. Pues no, la verdad. Se trata de una comedia amable, no exenta de sus gags un pelín picantones / cabroncetes. Producida por "Warner". Bien parida técnicamente. Decentemente interpretada... vamos, que tiene toda la pinta de un producto "mainstream" listo para ser consumido sin problemas. Y sí, funciona. Entretiene, sonríes con algunos momentos... en fin, es agradable de ver. Pero, y ese creo que fue su gran "fallo", se percibe como anticuada. Esa reivindicación constante y continua a los clásicos muuuy clásicos, los números musicales canturreando temas de idéntico origen y época, pues difícilmente iba a conectar con las plateas de 1989. Lo que no deja de ser curioso porque en la misma trama se hace mención a ello. Uno de los "spots" que interpreta "Bert Rigby", imitando a Buster Keaton, es cancelado porque, según las encuestas, los jóvenes no saben quien es este último. Francamente, lo dudo -de 1989-. Hoy -en pleno 2025- ya sería otro cantar.
Podríamos achacarle también cierta hipocresía. Ya se saben el cuento: es mejor ser un pringadillo sin un duro pero feliz con tu pareja y vida sencilla, que lograr fama, éxito y dinero a espuertas. Ya, claro. Siempre me ha resultado cómico que tales "mensajes moralistas" surjan de mentes perfectamente arrulladas por ese mismo binomio infernal de "éxito + dinero". Los veo escribiendo en sus amplias mansiones, junto a la piscina, deseando contentar a la plebe que, a fin de cuentas, es la que paga entrada y, por ende, la que le permite pegarse semejante vidorra. Así pues, mejor celebrar la insignificancia. Es "más comercial".
Se deja el alma canturreando y dando brincos Robert Lindsay, actor inglés que no ha parado de currar, aunque casi siempre para la caja tonta. Le acompañan una sobreactuada y cargante Anne Bancroft (probablemente enchufada, no olvidemos que era la esposa de Mel Brooks, amiguísimo y eventual colaborador de Carl Reiner). Robbie Coltrane, quien alcanzaría notoriedad no mucho antes de palmar por su papel de "Rubeus Hagrid" en las pelis de "Harry Potter" o como el mafioso ruso "Valentin Zukovsky" en dos del "James Bond" noventero. Bruno Kirby y el televisivo Corbin Bernsen. El oscuro grupo de "art-punk" "Slaughterhouse 5" aparece tocando y la dirección fotográfica corre a cargo de Jan de Bont.
La historia, así como la presencia de Robbie Coltrane, me han traído a la memoria cierto producto de comedia inglesa televisiva, producida un año antes de "Bert Rigby, you´re a fool" y emitida en "TV3" no mucho después. Todo giraba en torno a otro pueblo minero del Reino Unido, donde uno de sus currelas escribe un guion titulado "The Strike" ("La Huelga", también se habla de ello en el film de Reiner) que consigue interesar a Hollywood. Estos mandan toda una troupe de personal dispuesto a rodar la película y, no solo ponen patas parriba el lugar, comienzan a introducir cambios en el guion para hacerlo más comercial, con escenas de acción y demás americanadas. Me llamó la atención, esencialmente, porque el reparto incluía a muchos de los actores habituales de la legendaria serie "The Young Ones" y es que, en esencia, se trataba de una creación del grupo al que aquellos pertenecieron (junto a Coltrane), "The Comic Strip". El asunto en sí parodiaba muy evidentemente el cine yanki de la época, con su tendencia al espectáculo exacerbado e incluía a unos Al Pacino y Meryl Streep de cucamona en plan divo. Molaría recuperarlo. El parecido formal con la peli reseñada, y la proximidad de fechas (más la presencia de uno de sus actores), lo hace todo un pelo sospechoso. ¿Copia, casualidad?... a saber.
En cualquier caso "Bert Rigby, you´re a fool" sigue siendo, cuanto menos, un eficiente mata-ratos.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA TIENDA DE LOS HORRORES

Maravillosa. Es la única palabra posible para describir esta película: maravillosa.
Ayer noche tenía ganas de revisar alguno de esos títulos que sabes que, más o menos, siempre funcionan. Y así, de paso, tendría material nuevo que reseñar en este bonito blog. Aquello que lo veo, termina y, oh!, casualmente en el mismo dvd tenía "La tienda de los horrores" y, como aquel que dice, "se puso ella sola". Me dije "Anda coño! pues venga, esta también!". ¿Y que pasó?, que me la comí entera, cual porno-star, y la disfruté increíblemente. Más que el film precedente (que también caerá por aquí).
Famoso musical filmado, basado en otro de origen teatral que, a su vez, se inspiraba en el cult-film de Roger Corman (que por cierto, ¡es un coñazo de aúpa!). Se rodó en 1986. Yo lo vi recién estrenado en el cine Cataluña (que ya no existe!) acompañado de algunos de mis "amigos" del EGB. A ellos en general no les gustó, se quejaban de que las canciones eran pesadas y que la peli era una chorrada. ¡¡Ilusos!!, con razón nunca me acabé de llevar bien con ninguno de ellos. El cine lo recuerdo a tope, y que el público se rió cuando en una canción se hace referencia a los cleenex (sí amigos, la audiencia era tan imbécil antes como lo es ahora). Yo, como no podía ser de otro modo, conocía perfectamente lo que iba a ver gracias a mis amigos franceses ("Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", etc) y lo pasé bomba. De hecho, me obsesioné (que raro!) con Audrey II, la planta carnívora protagonista, hasta el extremo de que hice mi propia versión en fieltro!
Bien, situémenos. Una floristería al borde de la quiebra. Seymour, el dependiente buenazo y tonto enamorado de su compañera de labores, Audrey, tiene una planta de curioso aspecto. Gracias a esta, el local se vuelve muy popular y comienzan a nadar en la abundancia. Sin embargo, el vegetal es en realidad un invasor del espacio que necesita sangre humana para vivir y crecer y cuyo fin es, sí, dominar el mundo.
Todo en este film es fabuloso. Su adecuadísimo reparto (genial Rick Moranis), sus excelentes famosos invitados (Bill Murray, John Candy, Jim Belushi...), el increíble y brutal diseño de producción (entre realista y de comic), los insuperables (y muy bien coreografiados) números musicales y sus brillantes canciones (perfectamente gozables en tu walkman o mp3), la dinámica, fresca y divertida dirección de Frank Oz y, por supuesto, las dos guindas que le han dado inmortalidad, Steve Martin en el inigualable rol del dentista loco (su canción está entre las mejores, sino la mejor de todas) y la planta asesina. Audrey II tiene el adecuadísimo vozarrón de Levi Stubbs (fallecido líder de "The Four Tops") y, ¿qué puedo decir?, es una obra maestra de ingeniería, cojones, animatronic de la vieja escuela que chorrea perfección en todos sus detalles, su agilidad, su look, su magnética personalidad... ALUCINANTE, pura creatividad.
"La tienda de los horrores", que estuvo nominada a dos Oscars pero no los consiguió, pasa en un plis, es ultra-entretenida, sin embargo en su época no funcionó en taquilla lo que se esperaba por sus arrebatos de despiadado humor negro. Y eso que, como todos saben ya a estas alturas, originalmente el final era hiper-pesimista, con los héroes muriendo y un ejército de plantas dominando el mundo. Una escena de increíble y asombrosa facturación que fue cruelmente extirpada cuando en los pases de prueba el público reaccionó negativamente. Una auténtica tragedia, afortunadamente subsanada en los extras del estupendo blu-ray.
De esta guisa, "La tienda de los horrores" ha quedado como una peli de culto a la que muchos veneran (yo entre ellos). Si hubiese funcionado, habríamos tenido una invasión de reproducciones en plástico de la carismática planta ¡y anda que no hubiera molado, oye! (¿a que esperan los jugueteros de hoy, encabezonados en recuperar iconos de los 80?).
Urge una reivindicación ya por todo lo alto (ver esto en el Festi de Sitges sería tremendísimo) Una obra maestra lista para ser redescubierta.
Nota curiosa: Según Imdb, en un principio el proyecto lo iba a producir Steven Spielberg y dirigir Martin Scorsese (!!!)... ¿hubiese sido aún mejor?... ¡naaaaah!.

viernes, 5 de abril de 2019

ELMO EN EL PAÍS DE LOS GRUÑONES

Probablemente estemos ante la mejor película Muppet de la factoría Jim Henson, la segunda de la franquicia “Barrio Sésamo” tras “Sesame Street: Follow that Bird” —que no está nada claro si llegó a estrenarse en España o no— y una película infantil absolutamente eficaz y entrañable, que sin embargo en el momento de su estreno en los EUA, apenas llegó a recuperar la mitad de su coste de producción, suponiendo un batacazo de dimensiones catastróficas. Y es una pena porque “Elmo en el país de los Gruñones” evoca al gran cine de Jim Henson y está más cercana de una aventura fantástica en la línea de “Dentro del laberinto” que de una película al uso con marionetas. Eso por un lado. Por otro, se trata de una película cuyo target de edad se encuentra entre los 2 y 6 años y, centrada en ese público y en nadie más que ese público, la película es una experiencia  interactiva deliciosa (porque los personajes piden la colaboración de los posibles niños que vayan a verla, rompiendo la cuarta pared) cuya principal premisa es la de educar a esos niños caprichosos que todo lo que tocan lo convierten en algo suyo, para que compartan y no sean tan egoístas. Si la película cumple o no con su objetivo, lo desconozco, pero la intentona es buena y el resultado una delicia.
Así, cuando el pequeño monstruito Elmo pierde su mantita, acaba entrando en una especie de túnel multidimensional que le llevará al país de los Gruñones, dónde emprenderá la búsqueda de su querida manta sorteando toda suerte de peligros de camino al castillo de Huxley, un adulto caprichoso —y deudor de Willy Wonka— que le roba la manta a Elmo antes sus propios ojos. Mientras, una sucesión de bonitos números musicales y la presencia de nuestros personajes favoritos de “Barrio Sésamo”.
Una película de aventuras para niños muy pequeños, que juguetea con ciertos toques de crueldad y terror, motivo este por el que merece una mención especial la presencia en el film de los mismísimos Epi y Blas. Cada vez que a Elmo le sucede alguna desgracia o algo terrorífico (para niños, no lo olviden) estos interrumpen la narración para  explicar a los niños que pudiera haber en la sala de cine, que no pasa nada, que todo saldrá bien, y que Elmo pronto sabrá salir de esa situación. Toda esta interactividad, más televisiva que cinematográfica, convierten a “Elmo en el país de los Gruñones” en una película extraña y atípica, además de ser una orgía de diversión para los niños.
El caso es que, con la tontería, yo creo que como adulto resabiado que soy, he disfrutado más con esta película tan bonica que cualquier niño que se ponga ante ella, quizás porque ese tipo de cine es más propio para los que fuimos niños en mi generación, que para los de la actual (o los del año en que se estrenó esta película, 1999).
Por otra parte, el film si consiguió acaparar la atención de la crítica y, cuajadaza de preciosas canciones (la que abre la película e interpretada por el propio Elmo es sensacional), su banda sonora original se hizo con el premio Grammy al mejor álbum infantil en 1999. Y Vanesa Williams, entonces en boga, no solo interpreta una de las canciones, sino que da vida a la Reina de la basura.
Sin cameos de actores populares reseñables (por lo visto en la anterior película de “Barrio Sésamo” aparecían John Candy y Chevy Chase, por ejemplo) y sin más aspavientos que un montón de muñecos de felpa y un guion muy inspirado, yo creo que “Elmo en el país de los Gruñones” es una de las películas infantiles más infravaloradas del pasado siglo. Y es una pena porque está francamente bien.
Dirige estupendamente Gary Halvorson, que con mucha televisión a sus espaldas, firmaría su única película para cine.
En España, que se estrenó más o menos decentemente, llevó a las salas a casi 30.000 espectadores, lo que dadas las circunstancias, y teniendo en cuenta que Elmo no es uno de los personajes de Barrio Sésamo más populares en nuestro país, está muy, pero que muy bien.

martes, 23 de marzo de 2010

UN GENIO CON DOS CEREBROS

Hace un par de semanas, no se a colación de qué, pasó por mi cabeza esta película. Llevaba años sin saber nada, pero la devoraba una y otra vez en mi infancia y guardaba un grato recuerdo de ella. Dediqué un buen tiempo a la búsqueda de una copia y la conseguí.
Buscando info, descubro también que dispone de mucho culto allá en los USA (¿¿y qué no??) y que los fans la catalogan de rareza. No es para menos. Que suerte que me he topado de nuevo con esta maravillosa, maravillosa película.
El Dr. Hfuhruhurr (pronúnciese Jafahier), neurocirujano de gran éxito, ha creado una nueva técnica que le permite abrir a rosca el cráneo para facilitar la intervención. Viudo, conoce a una bella mujer que solo anda con él por su dinero, y a la que ni siquiera consigue hacer el amor. En la luna de miel, el Dr. Hfuhruhurr (sí, es la segunda vez que hago el copypaste) conoce a otro doctor que le acusa de anticuado en sus descubrimientos y le explica que ha creado un suero para mantener los cerebros con vida, así como una máquina para que estos se instalen en cualquier cuerpo sin necesidad de cirugía. Hfuhruhurr entra en contacto telepático con uno de los cerebros femeninos que el otro guarda, y así comienza una alocada historia de amor.
Un homenaje a "Frankenstein", a la "serie B" cincuentera y precedente cómico de "Re-Animator" (si no contamos los escritos previos de H.P.Lovecraft en los que se basaba), la cual, casualidad o no, parece haber mamado de esta en muchos aspectos. De hecho, un jovencísimo Jeffrey Combs hace aquí uno de sus primeros papelitos.
Un sentido del humor de lo más negro impregna esta película, amén de unos gags de lo más ingeniosos que he visto nunca y un ritmo impecable a 1000 km por hora que impide que nos aburramos.
En el cast (y en toda su carrera) nunca estuvieron tan divertidos Kathleen Turner, David Warner y, por supuesto, un Steve Martin que Carl Reiner descubrió para el cine en títulos como "Un loco anda suelto", "Dos veces yo" o "Cliente muerto no paga".
El papaíto de Rob Reiner ("Cuenta Conmigo") dirige con maestría esta marcianada, a la que le falta un pelín muy chico para llegar a ser humor “spoof”, subgenero con el que el veterano director coqueteó a posteriori en la divertida "Distracción Fatal". A ello añádanle que también dirigió a John Candy en "Malditas Vacaciones" y títulos tan conocidos como "Juerga tropical" o "Hay un muerto en mi cama". ¿A que las han visto casi todas y ni siquiera sabían de la existencia de Carl Reiner? Porque a mí me ha pasado eso.
Otro aspecto a destacar de "Un genio con dos cerebros" es su electrónica banda sonora a cargo de Joel Goldsmith, un soundtrack cojonudísimo que recuerda ligeramente al la música de los giallos italianos a base de zumbidos y que le otorga a todo una ambientación muy enrarecida…
Una autentica gozada de película.

jueves, 15 de mayo de 2014

ENTRE PITOS ANDA EL JUEGO

“Entre pitos anda el juego” parodia otro título de la época con mucho éxito como es “Entre pillos anda el juego” de John Landis.
Una mujer casada, harta de la indiferencia a la que le somete su marido, decide, un buen día, salir a follar con todo aquél que se cruce en su camino. Y eso hace.
La gracia de esta película, a parte de la perenne – en las pelis porno de Jess Franco- falta de pollas duras, y el cachondo (aunque poco oroginal) título, es el duelo de mamar pollas que se pegan Lina Romay y Mabel Escaño, que además de chupar falillos blandos, compiten entre las dos para ver cual dice el chiste más ingenioso mientras lo hacen. Algunos tienen gracia, otros no. No obstante, da gusto verlas y oírlas.
También destaca porque de una forma muy guarrindonga, se juntan las pollas de dos actores, bien juntitas, y Lina Romay se las zampa a la vez  metiéndose las dos pollas en la boca, o a tiempos, chupando un poco a uno, y otro poco a otro. Ante tan excéntrica (y cerda) situación, no me extraña que los actores no trempen.
Como suele ser habitual, la película se le atribuye a Lina Romay, una vez más bajo el pseudónimo de Lulu Laverne, y si es cosa de pseudónimos y sentido del humor en el porno, esta gente, no se como se lo pasaría follando ante las cámaras (las actrices parece que bien, los actores, no tanto a juzgar por su pollas blandas), pero poniendo –o poniéndose- pseudónimos, yo creo que se lo pasaron de puta madre. Así, la sempiterna Lina Romay, firmaría como Laverne en la dirección, pero como felatriz firma como Candy Coster, Mabel Escaño es Sandra Pitosa,  José Miguel García es Evaristo Pichales, José Llamas es Paco Jones,  Concha Montes es Mona Lisa (¿) y Pepe Porta es Pepet Poyalet. Muy gracioso en el fondo…
La peli es muy poca cosa. Se ve que está el equipo en un hotel con una cámara, se ponen a follar y a improvisar  delante de ella, y sale una peli porno de una hora, que cumplió, lógicamente, su función de hacer dinero y ser muy alquilada en vídeo.
De la etapa porno, de las más mediocres… pero ¡cómo mola es espíritu!

jueves, 13 de diciembre de 2012

NOCHE SILENCIOSA... NOCHE SANGRIENTA

Después de intentarlo con "Terror en la funeraria", me entraron ganas de recuperar el otro vistoso lanzamiento terrorífico de la no menos apabullante "Chock Video", "Noche silenciosa... noche sangrienta", y gracias a mi buen amigo Pajarillo pude agenciarme una copia VHS y consumirla ayer noche. Y me sorprendió... de verdad os lo digo. Imaginaos cuanto que, al ver que el sueño me acuciaba (ya que me la puse muy tarde), preferí darle al "stop" y concluirla al día siguiente con todos mis sentidos puestos.
Como "Terror en la funeraria", "Noche silenciosa... noche sangrienta" (traducción literal del título en v.o.), es otro producto típicamente setentero distribuido por una incipiente "Cannon" que mezcla los terrores clásicos de la década previa con las modernidades que entonces ya comenzaban a ser demandadas por la audiencia (solo que con resultados mucho mejores). Así pues tenemos una historia de terror gótico, con misteriosos asesinatos en familia, noches siniestras y caserones antiguos en la que, de vez en cuando, irrumpe una secuencia más o menos truculenta, destacando un crimen en la cama, a base de hachazos, bastante notable y gratificante. Vamos, yo no me lo esperaba y cumplió su función. Y, si lo miramos detenidamente, también encontraremos en ella lo que, más adelante, serían elementos típicos del género "slasher", destacando los paseos en cámara subjetiva que se marca el asesino de turno (y que hasta ahora yo atribuía a "Navidades Negras", parida cuatro años después).
La movida, que es bastante culebronesca, gira en torno al capitoste de una mansión de renombre que inexplicablemente fallece en llamas. Unos años después, su nieto, heredero de la casa, pretende venderla, pero un loco peligroso se escapa del manicomio con intención de dirigirse al lugar armado con un hacha y matar a los intrusos y a todos aquellos que esconden un oscuro secreto. Será el nieto quien encuentre un diario y se entere de todo, parte esta muy interesante por un par de aspectos. Por un lado, su estética, de cine mudo y colores sepia, que le otorga un rollo fantasmagórico notorio (más si tenemos en cuenta que lo narrado es especialmente inquietante), por otro, que en ella hacen su aparición varios estetas de lo que unos años antes fue el llamado cine "underground", concretamente el de la "Factory" de Andy Warhol, gente como la actriz Candy Darling o el singular Jack Smith (director de la famosa "Flaming Creatures") entre otros. ¿Qué coño pinta gente del "underground" originario en una peli de terror?, porque no se limita a roles secundarios, sin ir más lejos, la co-protagonisma es una jovencita Mary Woronov, auténtica actriz de culto también habitual de los ambientes Warholianos. Tan curioso como misterioso.
No menos interesantes son las apariciones del mítico John Carradine y la intervención off-camera de, ¡oh!, Lloyd Kaufman, el cansino capitoste de "Troma", aquí en novatillas funciones de productor asociado. Del director, Theodore Gershuny, poco sabía yo, pero tras recurrir al socorrido Imdb descubro que es también responsable de un film de culto titulado "Sugar Cookies" (en España "Lesbianismo Asesino", ¡¡JUAS!!), de nuevo con la Woronov de por medio (por lo visto era entonces su pareja), y que hizo de narrador en "The Battle of Love's Return", ¡el largo de debut del mismo Kaufman!.
"Noche silenciosa... noche sangrienta" no está nada mal, y lo dice alguien que se suele aburrir horrores con la mayoría de productos terroríficos de los 70. La historia se sigue con interés, la atmósfera está bien lograda, esconde algunos pequeños momentos de genuina inquietud y, estéticamente, tampoco va del todo coja en cuanto a aciertos.
Un pequeño título menor a reivindicar.