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lunes, 1 de marzo de 2021

DEMASIADO CALIENTE PARA TÍ

Javier Elorrieta toca todos los palos y géneros y, a mediados de los 90, confecciona una enloquecida comedia en la que descubre para el cine a un galán que habiendo triunfado como presentador en la pequeña pantalla, como actor, se podía decir que le faltaba un hervor al muchacho; Javier Elorrieta tuvo los santos cojones de darle un protagonista a Andoni Ferreño.
En cualquier caso, y siendo la carrera de Elorrieta tan personal como irregular, el hecho de que “Demasiado caliente para ti” la protagonice Ferreño no afecta lo más mínimo al resultado: La película es bastante infame por sí misma y la presencia del presentador no hace más que otorgarle cierto estatus de rareza; quizás que sea la película de Andoni Ferreño es el motivo por el que muchos aficionados al cine de derribo se acerquen hoy a ella.
Elorrieta, aprovechando un tiempo en el que trabajaba en Cuba como publicista realizando un buen montón de anuncios para promocionar los tabacos y alcoholes del país en el extranjero, se casca un guion inspirado en experiencias personales que le servirá para exorcizar sus demonios a ritmo de comedia. Lo que pasa es que le sale un despropósito de enredos que jamás llegan a enredarse lo suficiente, tramas y subtramas que no llegan a ser ni divertidas, y hasta la introducción de elementos fantásticos muy poco acertados —con la presencia de un fantasma interpretado por el grandísimo Agustín González que, tan pronto sabemos de su existencia (la del fantasma), deja de interesarnos—. En definitiva, “Demasiado caliente para ti” es una mala película que, quizás, ostenta el honor de tratarse, de largo, de la peor película de Elorrieta. En cualquier caso, también resulta una película que solo por todo esto que les cuento, ya es digna de verse, porque, indudablemente, para bien o para mal, el sello del director está ahí marcado a fuego en cada fotograma.
Cuenta la historia de un saxofonista que tras descubrir, in situ,  cómo su mujer le pone los cuernos, y tras dejarle a esta un ojo morado de una hostia mal dada, entra en depresión y, por ende, los lamentos se apoderan de él convirtiéndose en un individuo muy pesado con este tema, que no dudará en contarle su problema a cualquiera que se le ponga a tiro. Y esto generará más del 70% de gags de la película, algunos de ellos verdaderamente malos. El bonguero cubano del conjunto donde este saxofonista toca en salas de fiestas, al verle así, decide llevarle de furcias y rameras para ver si le quitan las penas, pero no hay manera, por lo que le recomienda que se vaya a Cuba y que se espabile en ese ambiente. El saxofonista se va allí, se adapta a la idiosincrasia caribeña y conoce a una bella cantante de boleros que, efectivamente, le quitará las penas, pero en consecuencia,  se convertirá en un tipo celoso que le hará a esta mujer la vida imposible, generándose así el 30% de los gags restantes. Naturalmente, la cosa terminará bien.
Desde luego, una cosa bizarra, extraña si quieren, que pese a su escasa calidad en ningún momento deja de sorprendernos gracias al catálogo de majaderías rodadas, un poco de aquella manera,  por Elorrieta. A Elorrieta, de hecho, le parece una película muy divertida. Puede que lo sea, pero no por los motivos por los que él la considera.
El reparto es sugerente por su disparidad y, acompañando a Andoni Ferreño tenemos al humorista Kimbo, a José Luis López- Vázquez, Agustín González, un horripilante, horripilante (y mercenario) Nancho Novo que da grima verlo, la noventera Ángeles Martín, el cuentachistes Tony Antonio y, también proveniente del mundo del humorismo, Manolo Cal.
La película congregó en salas, en el año 1996 a casi 98.000 espectadores. Una cifra nimia pero que, a día de hoy, tal y como está la cosa, sería sinónimo de éxito.
“Demasiado caliente para ti” pasó por cines en aquellos tiempos de distribución difusa (y fraudulenta) y después quedó relegada al olvido siendo emitida, por suerte, a horas intempestivas de vez en cuando, en distintos canales de televisión.
Por otro lado, quiero hacer mención especial al horroroso póster del film en el que, incomprensiblemente, aparece José Luis López-Vázquez dos veces. Más que material promocional, parece todo lo contrario.

lunes, 8 de mayo de 2017

LOS GUSANOS NO LLEVAN BUFANDA

Desde luego, el interés de esta película radica en lo descabellado y bizarro de su reparto. ¿A quién se le ocurriría meter en la misma película a Anthony Perkins, Quique Camoiras, Rody McDowall, José Luis López Vázquez y Beatriz Carvajal? Pues nada menos que al productor José Frade y al compositor/actor/director Javier Elorrieta, que estaban convencidos de que, por encima del talento, y con un pensamiento muy a la americana, lo que prima en el éxito de una película es el número de estrellas internacionales que contrates para ella, aún estando estas en decadencia. Con esa premisa rodaron en 1989 “Sangre y Arena” que cuenta con la particularidad de tener en su reparto a Sharon Stone que aún no era una súper estrella y con la que ya sonaron campanas en cuanto a su carácter de mujer caprichosa irracional e insoportable. Y en 1992, disponen todo para poner en marcha esta “Los gusanos no llevan bufanda”.
Aunque esta películas con estrellas internacionales probablemente funcionarían bien en el resto del mundo, ya fuera en ediciones en vídeo, ya fuera en ventas a televisión, lo cierto es que en España pasaron inadvertidas, si bien es cierto que, mal publicitadas, y malas como el mismo diablo, lo más probable es que sus estrenos comerciales en la península importaran un pimiento; no eran esas vías las que harían que los bolsillos de Frade se llenasen, sino las anteriormente mencionadas.
Estrenada internacionalmente con el título de “The Naked Target”, en clara alusión y explotando el tirón de la saga “The Nuked gun” - “Agárralo como puedas” , “Los gusanos no llevan bufanda” cuenta la historia de un inepto mensajero neoyorquino que, sin saberlo, es enviado por la CIA a España a una misión secreta, para la cual se le esposará a la mano un misterioso maletín metálico. Una vez en España es recibido a tiros, comenzando así una trama incomprensible, liosa e incoherente que se irá desarrollando entre gags cómicos de sal gruesa. El tedio más absoluto se apodera del espectador.
Y es que esta película es una rara avis, quizás, la película más extraña del cine español. Una mezcla, intuyo que involuntaria, de acción al más puro estilo americano –pero muy mal rodada- con la comedia española de toda la vida, la de la pandereta, los cuernos y el esconder al amante dentro del armario.
Para que el entramado internacional cuadre más, y rodada íntegramente en Madrid, se soluciona esta papeleta rodando unos planos de Nueva York muy bonitos y pintones que se colocarán  al principio, durante los títulos de crédito, y así queda cubierta la parte americana de la película.
Protagonizada, sin comprender muy bien por qué, por el actor Clayton Rohner, secundario americano especializado en producciones de serie B, su nombre sonará a amantes del género de terror al estar su nombre implicado en los repartos de películas como “Inocentada Sangrienta”, “Lecturas Diabólicas” o más recientemente “The Human Centipede III”, pero para el resto de los mortales, y más en concreto para el publico del cine español, un completo desconocido. Rohner encabeza el reparto intentando ser lo más gracioso posible, sin conseguirlo, y con cara de preguntarse todo el tiempo qué demonios hace ahí.
Más decadente resulta la aparición de Anthony Perkins dando vida a una especie de putero  homosexual adicto a los accidentes de tráfico, con medio cuerpo articulado en plan robot,  que va en busca de travestís y que por motivos meramente cómicos, acaba contratando los servicios de nuestro protagonista perfectamente disfrazado de mujer por motivos que no vienen al caso, ni en lo que cuento, ni tan siquiera en la película. Y a pesar de lo decadente de esta intervención del que fuera antaño Norman Bates en “Psicosis", esta se antoja de largo como lo mejor y más divertido de la película, lo más desmadrado, y un claro guiño a clásicos de de la serie B americana como, por poner un ejemplo, “La carrera de la muerte del año 2000” producida por Roger Corman, en caso de que, efectivamente, existiera la intención de homenajear por parte del director Javier Elorrieta. Mucho me temo, que el posible homenaje, sería también involuntario, pero ahí queda.
Más digno sería el papel que desempeña Roddy McDowell, que venía directamente del tirón que el actor adquirió al protagonizar al cazador de vampiros Peter Vincent en “Noche de Miedo” y que daría vida al contacto español que capitanea la misión de nuestro protagonista y si bien es cierto que su rol sería el menos excesivo de toda la película, la cosa se torna bizarra cuando en la sala de doblaje de la versión española de la cinta se decide que su voz sea doblada por ¡¡Jesús Puente!! El actor tenía una larga carrera de doblaje a sus espaldas, pero el tono  de su voz y el hecho de que por aquél entonces gozaba de cierta popularidad por presentar en televisión diversos programas televisivos, hacen su presencia en la película demasiado evidente como para que esto no resulte hilarante y, en cierto modo, incluso ridícula.
Y a todo este elenco internacional, imagínenselos interactuando con un enloquecido Quique Camoiras que, sierra mecánica en mano, está a punto de rebanarle los sesos a Clayton Rohner, o con un José Luis López Vázquez que da vida a un oficial del ejercito cuya mujer, Beatriz Carvajal, le pone los cuernos, y creyendo este que el amante de su mujer es el mismo Rohner,  la emprende con él a tiro limpio, o con un Juan Carlos Martín, recién salido de los programas televisivos de Tele Cinco y que comenzaba con su fallida carrera cinematográfica compartiendo un momento con Rohner en el que son masacrados a golpe de metralleta en la cornisa de un edificio. El resultado es del todo hilarante, pero dista mucho de ser de interés o minimamente divertido, pero si que es una comedia española para nada convencional. Tampoco es convencional su director, Javier Elorrieta, hijo del famoso productor José María Elorrieta, y que empezó su carrera como compositor –suya es la partitura de “Descanse en Piezas” para la que además hace un papelito- y protagonizó la película “Freddie, El Croupier" , para rápidamente pasarse a la dirección cinematográfica facturando títulos de cierto prestigio como “La noche de la Ira” , despropósitos deleznables como “Demasiado caliente para ti”  o acabar dirigiendo “Sitcoms” de factura patria que muy bien se podrían reseñar en este blog como pueda ser “Arévalo & CIA”  a mayor gloria del humorista Arévalo, para acabar sus días en el cine filmando directamente en vídeo con “Humo y Azar”.
Actualmente, compagina la dirección por encargo con su tardía carrera paralela como cantante y de la cual ya cuenta con cuatro discos en el mercado.
Un director curioso.

lunes, 15 de marzo de 2021

CAUTIVOS EN LA SOMBRA

Resulta curioso el comprobar que dentro de los listados existentes en internet, que clasifican todo aquello que huela a “cine quinqui”, no se suele tener en cuenta esta cinta de Javier Elorrieta que, sin ser eminentemente quinqui, sí que guarda una gran deuda y parentesco con aquellas películas de los 70 y 80.  Y es que “Cautivos en la sombra” es un film un tanto ignoto que quizás se les ha escapado a los estudiosos del subgénero.
La película, basada en la novela “La otra orilla de la droga” de José Luis Tomás —un comisario de policía reciclado a escritor que dice haberse basado en hechos reales para la confección de su libro—, está totalmente impregnada por la firma de Elorrieta, que suele ser bastante irregular y a veces no atina, y en “Cautivos en la sombra”, se nota, más que en ninguna otra de sus películas, sus carencias y virtudes. En ese sentido, siendo la película técnicamente muy mala, te la comes con patatas y arroz porque, aunque lo que sucede en pantalla es bastante difuso y los actores están para matarlos, la película está plagada de humor involuntario, que siempre se agradece, y, entre unas cosas y otras, finalmente resulta un artefacto de lo más entretenido.
Durante el visionado pasaban muchas cosas y ninguna. Hay un exceso de montaje que propicia que las escenas de acción se desarrollen en pocos minutos —algunas escenas, en segundos—, para luego recrearse en las escenas de actores durante largas conversaciones vacías e irrelevantes, que parecen no terminar nunca. La película es un caos absoluto, pero uno muy divertido.
Es todo tan disperso, que no he sabido redactar una sinopsis. Y buscando las de la red, veo que las que hay tampoco son muy profusas…
Dos politoxicómanos, tras salir de la cárcel, se reúnen con sus novias. Estas, para traer dinero a casa se prostituyen, pero además, una de ellas va a castings porque es actriz (¡!). Por otro lado, tienen una especie de banda organizada para atracar joyerías. A eso hay que sumarle sus problemas de drogodependencia,  el embarazo de una de las prostitutas, y la venganza de un individuo que el protagonista, Manuel Bandera, tenía como rival en la cárcel y que le anda buscando para, literalmente, darle por el culo. Todo eso (y más) sucede en la película entre persecuciones, disparos y mucho, mucho aspaviento.
En definitiva, que entre unas cosas y otras, se ve relativamente bien. Además, a mí Elorrieta me cae muy bien y, su estilo, tanto cuando acierta como cuando no, me parece muy personal y único. Vamos, que me gusta Elorrieta.
En el reparto tenemos al mastuerzo de Manuel Bandera, que por aquel entonces, 1994, estaba de moda tras haber protagonizado “Las cosas del querer”, era un tipo guapo al que habían metido en las películas porque las señoras de 50 años se ponían cachondas con solo verle, pero en realidad era un actor espantoso que merecía el olvido en el que está sumido hoy. Bien, pues te descojonas vivo con él. Verle cabreado o escupiendo los diálogos de la película se convierte en una experiencia casi religiosa, sólo comparable a la que supone el contemplar los largos planos en los que su inexpresividad es la verdadera protagonista. Le secunda Antonio Flores que, amén de estar tan resultón como en todas sus intervenciones en el cine, aquí, ante el desconocimiento sobre el mundo de la droga por parte de Elorrieta, Flores hace de asesor, diciéndole al director en todo momento como debía enfocar el uso de la droga en cada secuencia. No olvidemos que este asesoramiento viene precedido de los años de yonki que le otorgaron al actor y cantante la experiencia suficiente como para dar consejos sobre el tema en la película. En los roles femeninos tenemos a la hija del tenista Manolo Santana,  Beatriz Santana, que también podemos darla de comer a parte. Cuando interpreta a Juana de Arco en uno de esos castings a los que asiste su personaje, da pena escucharla. Ni siquiera comprendo cómo esta chica pudo trabajar como actriz, porque hay que tenerlos bien cuadrados para darle un papel a la Santana, viendo lo estrepitosamente mala que es. Para completar el cuarteto principal y que den la serenata, tenemos a Neus Asensi que, si por norma general y siendo discretita, según el rol que se le asigna suele interpretar medianamente bien, aquí suelta los diálogos como leyendo de carrerilla y parece como si le hubiera dado un chungo… En cualquier caso, y a juzgar por una escena gratuita en la que tanto ella como Beatriz Santana se bañan en la playa en porretas y tiran piropos a los runners (¡!), lo único que puedo decir es que, con todo, tiene un culo estupendo.
Por lo demás, desfilan por la pantalla a toda hostia, a la velocidad del rayo y casi sin que nos inmutemos, actores de la talla de Tony Isbert, Tony Fuentes, Manolo Zarzo y, en un rol altamente dramático, el humorista Tony Antonio.
“Cautivos en la sombra” es un desmadre técnico y artístico, un exceso, mala de solemnidad... pero ¡Me encanta!

viernes, 5 de febrero de 2021

PACTO DE BRUJAS

La década de los años 00 del nuevo milenio destacó en el cine español por tratarse de unos años en los que se estrenaron —quizás en consecuencia al sistema de despilfarro y subvenciones que funcionaba entonces— un buen montón de títulos adscritos al fantástico y con marcado sabor a serie B. En retrospectiva, fueron suficientes títulos como para considerarlos un subgénero en sí mismos y merecedores de culto por pertenecer a determinada época y poseer un estilo que, visto ahora, incluso parece deudor de décadas anteriores, si tenemos en cuenta los títulos fantásticos internacionales que se estrenaban al tiempo que estos. Intentonas de resurgir, como la de Paul Naschy con su “Rojo Sangre”, odiseas informáticas como la que nos proponía “No debes estar aquí”, por no citar los ya anti-clásicos “Tuno Negro” o “La Central”. Dentro de los parámetros que nos proponía la idiosincrasia propia de la época, pero con algo más de clase y dignidad, se movía esta aproximación al spanish gothic con ramalazos de cine negro que es “Pacto de brujas” del siempre interesante Javier Elorrieta. Un film que destaca, pese a tener un par de escenas más o menos efectistas, por ser una película prácticamente hablada. Curiosamente, y gracias a unos actores efectivos y en estado de gracia (porque tenemos a Ramón Langa que arrastra el lastre de ser la voz de Bruce Willis para el doblaje, pero también tenemos a Carlos Sobera cuyo lastre, amén de ser un actor espantoso, es ser el propio Carlos Sobera) que contra viento y marea van sacando adelante una extraña historia de asesinatos múltiples, ouijas y, por supuesto, brujas.
La Guardia Civil se encuentra con el asesinato de todo un pequeño pueblo por parte de un informático que fue allí a pasar una temporada con su novia. Después se suicidó, quedando su novia en shock tras presenciar la masacre, por lo que no pueden sacarle ni una palabra. Es por ese motivo que la Guardia Civil contacta con un psiquiatra experto en estos casos con el que investigarán todo este entramado, encontrándose por el camino con una suerte de sucesos paranormales que les dejarán a todos picuetos.
Basada en la novela de Andreu Martín “La camisa del revés” y rodada, según el propio Elorrieta, en unas condiciones metereológicas terribles, “Pacto de brujas” resulta ser un entretenimiento fast food que supera sus carencias (tempo demasiado lento, montaje parco) con sus momentos de atmósfera (quizás propiciada por las inclemencias metereológicas mismas) y cuenta con secuencias verdaderamente inquietantes. Quizás el paso del tiempo le haga perder un poco de fuelle, pero lo que está claro es que, sin ninguna clase de artificios, con poca cosa, Elorrieta cuenta una historia que, como poco, resulta interesante y, por momentos, aterradora.
Naturalmente, en la taquilla la cosa fue regular congregando a unos escasos 50.000 espectadores, pero, desde luego, junto con “Memorias del Ángel caído”, “Pacto de brujas es una de las mejores películas de terror de aquellos años.
Se le puede echar un vistazo tranquilamente. Elorrieta, siempre es una garantía de algo, no necesariamente bueno (en este caso sí), pero de algo personal y carismático, siempre.

viernes, 3 de abril de 2020

FREDY EL CROUPIER

Debut en la dirección del infame Álvaro Sáenz de Heredia que se atreve con un thriller meramente cañí en torno al juego y los casinos ilegales, que pese a tener la película en su momento unas críticas nefastas y una cantidad de espectadores en cines irrisoria, sí que era una película bastante popular a nivel parroquial, y era tema de conversación habitual en los bares periféricos en la época. Vamos, que gustó al obrero medio de extrarradio. No en balde, su copia pirata es de las primeras que circuló bajo el mostrador de los vídeoclubes, y también ostenta el honor de ser una de las primeras películas españolas en circular de manera fraudulenta.
Se ambienta la acción a finales de los años setenta, al poco de legalizarse el juego en España. Aunque ya había casinos y locales habilitados para el juego legal, los usuarios habituados preferían seguir asistiendo a garitos ilegales. Fredy, es croupier de uno de estos locales. Un mafioso apodado “El Calvo” que se ha hecho con todo el control de  los garitos ilegales, toma por la fuerza el perteneciente al padre de Fredy que se encuentra enfermo. Al oponerse, Freddy es apuñalado por uno de los hombres de “El Calvo”, por lo que queda herido de gravedad en un hospital. Cuando por fin sale de allí, clama venganza. Por suerte es disuadido por su socio que ha creado un aparato magnético que les permitirá ganar a la ruleta. Se disponen a viajar por carretera con el fin de instalar ese dispositivo en un casino, mientras ganan algo de dinero engañando a jugadores desaprensivos en partidas de pueblo, hasta que una cantante se cruza en su camino, y “El Calvo” no les pondrá las cosas nada fáciles.
Se trata de una película de género puro con un fin muy concreto: entretener al espectador.  Y lo consigue con creces ya que, a pesar de lo molesto que es el sonido directo primigenio con el que cuenta la cinta, o lo chapucero de algunos de sus momentos, la trama es tan interesante y sus personajes, campechanos, cercanos, son tan simpáticos, que todo lo que vemos en la película resulta ser muy agradable y pasamos su visionado en un santiamén. Y si técnicamente la película es un poco precaria, la elección de los actores no puede ser más acertada. Así, en el papel protagonista, Fredy, tenemos al director y cantante de Jazz Javier Elorrieta (un auténtico cineasta de culto la mar de interesante) haciendo las veces de actor, que con una naturalidad pasmosa afronta el papel de este croupier dándole un aire lumpen muy adecuado y resultón, que hacen preguntarse cómo es que Elorrieta no volvió a protagonizar ninguna película. Quizás porque se le veía demasiado Elorrieta y poco Fredy. Asimismo, no se me ocurre mejor mafioso en el cine español que este “El Calvo” que interpreta Ricardo Palacios, que es todo presencia, todo voz. Si ¿hubiera? mafiosos en España, desde luego, el arquetipo sería el que interpreta Palacios. Jaime Aladid, un señor cercano a la tercera edad, también, actuando con gran naturalidad como el socio de Fredy, nunca más volvió a aparecer en una película —cosa incomprensible porque lo hacía muy bien. Supongo que el hombre no sería actor—. Y, finalmente, tenemos a la siempre estupenda (y no, tontines, no lo digo con ironía) Ana Obregón como la bailarina por la que bebe los vientos Fredy, que además de someterse a las escenas de tortura a las que la tenía acostumbrada Sáenz de Heredia en su primera etapa, se marca unas canciones y unos bailes a ritmo de Disco de lo más disfrutables (si alguien sabe como agenciarse la banda sonora de la película, que nos escriba), que dejan claro que, si bien en la interpretación se defiende a las mil maravillas, cantar es algo que se le quedaba muy grande a la buena de Anita.
Por lo demás, con cierto tufillo —o reminiscencias— del cine quinqui de la época, la película nos ofrece escenas de acción bastante solventes, un humor soterrado y 95 minutos de puro entretenimiento sin concesiones que hacen que la película valga la pena. Yo la recomiendo.
En cuanto a Sáenz de Heredia, que como saben pronto se especializaría en películas-vehículo para humoristas españoles en las que aplicaba la ley del mínimo esfuerzo, cuando hacía una película suya, pese a la mala prensa que arrastra, a mí me parece un cineasta de lo más personal, competente y hasta virtuoso. Dentro de  las que hizo fuera del subgénero de humoristas, tiene dos o tres películas que no es que me gusten, es que me parecen cojonudas. Sirvan “Chechu y familia”, “La hoz y el Martínez” o “R2 y el caso del cadáver sin cabeza” como ejemplo. Añadan esta al pack.

viernes, 15 de enero de 2010

LA NOCHE DE LA IRA

Ayer decidí hacer de tripas corazón y, superando mi aversión por el cine patrio, seguí la recomendación de un amigo y vi esta "La noche de la ira". ¿Motivos?, su condición de ochentosa, de intento de hacer cine de género de calidad (en esos tiempos no era habitual), de ser una especie de aportación hispana al "survival" (ya saben, rollo "Deliverance" y tal) y por -según dijo mi colega- ir bien provista de elemento violencia (y por la fastuosa caratula, que recordaba perfectamente de la época, ¿usted no?).
Al final, ni me ha gustado tanto y ni es tan violenta como esperaba (soy muy exigente en ese aspecto), pero tampoco es una mala peli. Está bien, se puede ver. Más que "Deliverance", la influencia total y absoluta de "La noche de la ira" es Sam Peckinpah, y muy especialmente "Perros de paja". Veamos por qué...
En un pueblo de la España profunda se dedican a raptar yonquis y, tras retenerlos unos días, soltarlos para luego cazarlos (todo viene por un trauma del pasado que no narraré). Pero un día llega el nuevo médico y la lía gorda, descubriendo el pastel y convirtiéndose en otra presa más. Claro que el tipo, a pesar de su porte relajado, algo cobarde y de sus gafas (¡hola Dustin Hoffman!), pillará una escopeta y comenzará a matar pueblerinos que, por otro lado, pretenden matarle a él (¡hola masacre final de "Grupo Salvaje"!).
Lo dicho, sin ser la repolla, no está nada mal y resulta superior a otro film más reciente, también Español (¡con mayúscula!, ¡WOW!) e idénticas influencias / intenciones, "Bosque de sombras".
El dire es Javier Elorrieta, guioniza Joaquín Oristrell y en el reparto destacan los rostros, barbas y calvas de Patxi Andión, Lola Gaos, Agustín González o Aldo Sambrell.
Curiosa.