La primera vez que vi esta película no puedo decir que fuese una experiencia muy agradable. La copia de VHS alquilada destacaba por una extraña falla: Cuando los actores hablaban, el doblaje era lo único que podía escucharse, quedando totalmente anulado el sonido ambiente ¡y la música! que regresaban en el momento que nadie le daba al pico. Claro, de esta guisa poco pude yo disfrutar de "Escalofrío" (¿cuántas veces se habrá usado la palabreja para bautizar en Españia a una peli de terror?) o "Círculo de la muerte" (su otro título patrio). Además, era demasiado reposada, tranquila y "bonita" para mis gustos, entonces mucho más focalizados en la ultra-violencia y lo grotesco.
Hace escasos días pude pillarla de puta chiripa en un canal autonómico, y con el doblaje normal, así que decidí darle una nueva oportunidad. O, casi, consumirla por primera vez.
El desayuno común y corriente de una familia deviene en pesadilla cuando la hija pequeña se ahoga por culpa de un trozo de manzana. La escena es altamente angustiosa, muy dura, y un modo bastante bruto de arrancar. A partir de ahí, la madre decide dejar a su media naranja e instalarse sola en una casa que estará habitada por el fantasma de una niña igual de rubia que su hija. Lo que de entrada parece una especie de "segunda oportunidad", pronto adquiere un rollo mucho más macabro al descubrir nuestra protagonista que la cría era pura maldad en vida y lo sigue siendo después de fenecida.
Cuando me puse a ver "Escalofrío" / "Círculo..." me preparé para una peli aburridilla, lenta y sin demasiados aspectos llamativos. Pero no, la verdad es que, sin llegar a niveles propios del exploitation, se mantiene dentro de los parámetros del género puro y no va exenta de sus muertes y alguna idea retorcida, especialmente aquella que hace mención a las aventuras nada saludables de la cría fantasmagórica cuando estaba viva. Inevitablemente, toda ella -la película, no la cría- recuerda bastante a "Al final de la escalera", pero mientras esta está fechada en 1980, la reseñada lo está en 1977. Además, se inspira en una novela del respetado Peter Straub (a quien también debemos "Historia macabra") publicada en 1975. Es cierto que la estupenda película de Peter Medak me gusta mucho más, y da más yuyu, pero "Escalofrío" gana en un aspecto: el sombrío desenlace.
Conocida internacionalmente con dos títulos, "The Haunting of Julia" y "Full Circle", cuenta con un florido reparto encabezado por Mia Farrow y Keir Dullea, el famoso astronauta de "2001" (y que, como en "Navidades Negras", interpreta a un novio/marido posesivo y obsesivo). La hija de estos, la que muere al principio, viene interpretada por Sophie Ward, que luego haría algo de carrera apareciendo en "Oz, un mundo fantástico", "El secreto de la pirámide" o "Book of Blood" (donde pueden verla en tetas). El director, Richard Loncraine, no me sonaba de nada, pero ha seguido activo hasta hoy, firmando títulos más o menos reconocibles como "Wimbledon (El amor está en juego)" o el thriller a mayor gloria de Harrison Ford, "Firewall". Aunque, tal vez, el elemento humano más curioso de "Escalofrío" es su guionista, es decir, el adaptador de la novela de Straub, nada menos que Harry Bromley Davenport, entonces futuro director de "Xtro" y secuelas.
"Escalofrío" iba para película de miedo clásica y atmosférica, pero la verdad es que no funciona en ese sentido. Sin embargo, tampoco aburre demasiado, así que termina siendo perfectamente visible.
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sábado, 10 de octubre de 2020
sábado, 25 de enero de 2020
NAVIDADES NEGRAS
Hoy se cumple justo un mes de algo muy poco original por mi parte: zamparme una sesión doble nocturna de terror Navideño. Para lo cual elegí un clásico que ya había visto antes y otra moderna.
De la primera se ha escrito ya mucho, yo incluido, "Navidades Negras" o "Black Christmas", el incunable film de Bob Clark que se adelantó cuatro años al supuesto nacimiento del slasher según San John Carpenter. No era la primera, antes estuvo esta otra, pero es indudable que, en muchos sentidos, aportó buena parte del material que luego sería recurrente en el subgénero. La diferencia es que Clark lo hizo con clase. Mucha clase. Característica esta para nada trasladable a la ristra de imitadores que surgirían los años siguientes.
Unas chicas universitarias pasan la Navidad tranquilas en su fraternidad, hasta que comienzan a recibir llamadas aterradoras de una voz chillona que les dice cosas raras y las amenaza de muerte. Resulta que el perpetrador de las mismas se les ha colado en casa y habita el desván, solo que ellas aún no lo saben. Y puede que nunca lleguen a saberlo, aunque él decida salir de su escondite para cazar.
"Navidades Negras" es una de esas películas que funcionan o no depende de cómo te pillen. La ocasión que la consumí previa a la presente me pareció aburrida. Sin embargo, el pasado 25 de Diciembre volví a gozarla como el primer día. Redescubrí sus muchísimos atributos, aunque sin duda el mayor de todos ellos es su asesino, probablemente uno de los más terroríficos que ha dado el cine, Billy, primero porque no conocemos su origen ni su motivación criminal, segundo porque nunca le vemos la cara, solo las manos y un ojo que da escalofríos cuando te apunta fijamente, tercero por esas llamadas espeluznantes que hace a las chicas, poniendo voces de dibujo animado, chillando, desvariando... acongojantes, y cuarto... bueno, por el desenlace de la peli que no desvelaré. Maravilloso. Qué buenos tiempos aquellos en los que los asesinos de las pelis de terror no eran carne de merchandising, esencialmente porque no podían serlo.
A todo ello sumen una atmósfera cojonuda, tan absolutamente navideña como totalmente inquietante, que chorrea misterio y suspense por los poros. La banda sonora, minimalista y que desaparece cuando la situación lo requiere, dando paso a los efectos de sonido. Unos personajes trabajados y humanos, con problemas y personalidad, no simples marionetas pechugonas puestas ahí para ser asesinadas. Y por supuesto la justa dosis de crímenes (pocos si lo comparamos a slashers posteriores), sin abuso de truculencias, comedidos, sobrios e impactantes.
Ya no se hacen como esta, amigos. Ni se harán. El terror ha dejado de ser adulto, ha dejado de tener clase. Hoy día eso último se confunde con ser pedante y meter arrebatos artys, que no es el caso de "Navidades Negras", una muestra de cine de género estupendo, sin excusas. Y ahí va una demostración de lo que digo: En el 2006 se hizo un remake, apadrinado por el propio Bob Clark, que aún teniendo algunos atributos visuales, no funcionaba. Y cometían dos errores de peso, dar una historia y un rostro al asesino y meter efectismos baratos. Para rematarlo, recientemente se ha estrenado ooootro remake y esta vez, de modo oportunista y barriobajero, apuntándose a todo este rollo del nuevo feminismo y bla, bla... como era de esperar, se metió una buena galleta en taquilla para mayor disgusto de sus perpetradores, la peña de "Blumhouse", que cada vez anda más y más perdida. Pues yo me alegro. Me alegro tanto como que las nuevas "Ángeles de Charlie" pasaran idéntico trago por las mismas razones. Siempre habrá quien tire de la excusa perfecta, achacándolo a su condición femenina y al rechazo que ello provoca en el macho dominante, pero yo creo que se debe única y simplemente a que son malas películas. En cualquier caso, que se jodan. ¡Cómo odio que me sormoneen y más desde mi género favorito!.
Una de las cosas que llaman la atención de "Navidades Negras" son sus pequeños y nada invasivos momentos de humor, que ya anunciaban el tipo de cine al que no mucho después Bob Clark acabaría anclado, el de risas. Es curioso como, a diferencia de otros muchos casos, él no quedó encasillado en el terror de por vida. Tal vez se deba a que sus aportaciones tampoco obtuvieron el estatus instantáneo de pelis de culto o films a considerar. Tardaron un cacho. Como debe ser, por otro lado. Así, el tipo tuvo tiempo de desviarse y meterse en otros berenjenales.
Para rematar todos los indiscutibles atributos de "Navidades Negras" (como su ajustado tempo, la narrativa clásica pero no acomodaticia en la que todo se desarrolla y confluye de manera inteligente, etc, etc... ¡¡y mira que tenía talento el puñetero Bob Clark!!), disponemos de un reparto colorido, simpático y entrañable como el solo: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Art Hindle y el eterno secundario carismático Leslie Carlson.
En fin, ¿qué más puedo añadir? una excelente película de terror que recomiendo encarecidamente. Y si la ven y no les acaba de funcionar, prueben dentro de un tiempo, porque a veces eso es lo que necesitan las cosas buenas, tiempo para apoltronarse en tu psique y darte una dosis de gustirrinín y escalofríos, aspecto este que hoy día, con tanta prisa para todo y tan poca paciencia cuando hay que sentarse frente a una pantalla, ya no se estila.
Si han llegado ustedes hasta aquí, puede que se pregunten aquello de "¿Y qué viste después?", pues se lo diré, una cosa titulada "A Christmas Horror Story" tan chillona, cargante, excesiva y aturdidora que a los viente minutos ya la estaba quitando. Terror de 1974 versus terror de 2015.... los resultados hablan por sí solos.
De la primera se ha escrito ya mucho, yo incluido, "Navidades Negras" o "Black Christmas", el incunable film de Bob Clark que se adelantó cuatro años al supuesto nacimiento del slasher según San John Carpenter. No era la primera, antes estuvo esta otra, pero es indudable que, en muchos sentidos, aportó buena parte del material que luego sería recurrente en el subgénero. La diferencia es que Clark lo hizo con clase. Mucha clase. Característica esta para nada trasladable a la ristra de imitadores que surgirían los años siguientes.
Unas chicas universitarias pasan la Navidad tranquilas en su fraternidad, hasta que comienzan a recibir llamadas aterradoras de una voz chillona que les dice cosas raras y las amenaza de muerte. Resulta que el perpetrador de las mismas se les ha colado en casa y habita el desván, solo que ellas aún no lo saben. Y puede que nunca lleguen a saberlo, aunque él decida salir de su escondite para cazar.
"Navidades Negras" es una de esas películas que funcionan o no depende de cómo te pillen. La ocasión que la consumí previa a la presente me pareció aburrida. Sin embargo, el pasado 25 de Diciembre volví a gozarla como el primer día. Redescubrí sus muchísimos atributos, aunque sin duda el mayor de todos ellos es su asesino, probablemente uno de los más terroríficos que ha dado el cine, Billy, primero porque no conocemos su origen ni su motivación criminal, segundo porque nunca le vemos la cara, solo las manos y un ojo que da escalofríos cuando te apunta fijamente, tercero por esas llamadas espeluznantes que hace a las chicas, poniendo voces de dibujo animado, chillando, desvariando... acongojantes, y cuarto... bueno, por el desenlace de la peli que no desvelaré. Maravilloso. Qué buenos tiempos aquellos en los que los asesinos de las pelis de terror no eran carne de merchandising, esencialmente porque no podían serlo.
A todo ello sumen una atmósfera cojonuda, tan absolutamente navideña como totalmente inquietante, que chorrea misterio y suspense por los poros. La banda sonora, minimalista y que desaparece cuando la situación lo requiere, dando paso a los efectos de sonido. Unos personajes trabajados y humanos, con problemas y personalidad, no simples marionetas pechugonas puestas ahí para ser asesinadas. Y por supuesto la justa dosis de crímenes (pocos si lo comparamos a slashers posteriores), sin abuso de truculencias, comedidos, sobrios e impactantes.
Ya no se hacen como esta, amigos. Ni se harán. El terror ha dejado de ser adulto, ha dejado de tener clase. Hoy día eso último se confunde con ser pedante y meter arrebatos artys, que no es el caso de "Navidades Negras", una muestra de cine de género estupendo, sin excusas. Y ahí va una demostración de lo que digo: En el 2006 se hizo un remake, apadrinado por el propio Bob Clark, que aún teniendo algunos atributos visuales, no funcionaba. Y cometían dos errores de peso, dar una historia y un rostro al asesino y meter efectismos baratos. Para rematarlo, recientemente se ha estrenado ooootro remake y esta vez, de modo oportunista y barriobajero, apuntándose a todo este rollo del nuevo feminismo y bla, bla... como era de esperar, se metió una buena galleta en taquilla para mayor disgusto de sus perpetradores, la peña de "Blumhouse", que cada vez anda más y más perdida. Pues yo me alegro. Me alegro tanto como que las nuevas "Ángeles de Charlie" pasaran idéntico trago por las mismas razones. Siempre habrá quien tire de la excusa perfecta, achacándolo a su condición femenina y al rechazo que ello provoca en el macho dominante, pero yo creo que se debe única y simplemente a que son malas películas. En cualquier caso, que se jodan. ¡Cómo odio que me sormoneen y más desde mi género favorito!.
Una de las cosas que llaman la atención de "Navidades Negras" son sus pequeños y nada invasivos momentos de humor, que ya anunciaban el tipo de cine al que no mucho después Bob Clark acabaría anclado, el de risas. Es curioso como, a diferencia de otros muchos casos, él no quedó encasillado en el terror de por vida. Tal vez se deba a que sus aportaciones tampoco obtuvieron el estatus instantáneo de pelis de culto o films a considerar. Tardaron un cacho. Como debe ser, por otro lado. Así, el tipo tuvo tiempo de desviarse y meterse en otros berenjenales.
Para rematar todos los indiscutibles atributos de "Navidades Negras" (como su ajustado tempo, la narrativa clásica pero no acomodaticia en la que todo se desarrolla y confluye de manera inteligente, etc, etc... ¡¡y mira que tenía talento el puñetero Bob Clark!!), disponemos de un reparto colorido, simpático y entrañable como el solo: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Art Hindle y el eterno secundario carismático Leslie Carlson.
En fin, ¿qué más puedo añadir? una excelente película de terror que recomiendo encarecidamente. Y si la ven y no les acaba de funcionar, prueben dentro de un tiempo, porque a veces eso es lo que necesitan las cosas buenas, tiempo para apoltronarse en tu psique y darte una dosis de gustirrinín y escalofríos, aspecto este que hoy día, con tanta prisa para todo y tan poca paciencia cuando hay que sentarse frente a una pantalla, ya no se estila.
Si han llegado ustedes hasta aquí, puede que se pregunten aquello de "¿Y qué viste después?", pues se lo diré, una cosa titulada "A Christmas Horror Story" tan chillona, cargante, excesiva y aturdidora que a los viente minutos ya la estaba quitando. Terror de 1974 versus terror de 2015.... los resultados hablan por sí solos.
viernes, 19 de abril de 2013
TELEPATÍA DE UN ASESINATO
A estas alturas ya casi resulta cómico que siempre que les hablo de un cineasta específico, sobre todo si arrastra la etiqueta de "serie B", "Z" o terror, salga con aquello de "cuando era ñajo, fui fan suyo". De verdad, no lo hago por quedarme con nadie... lo que pasa es que aquellos eran tiempos tan entusiastas como inocentes y a la que descubría un realizador que, así a lo lejos, podía tildarse de "gran concepto", me emocionaba y me volvía seguidor obsesivo nivel diez. Luego pasaba lo que pasaba, que entre ver sus pelis, leer entrevistas y conocerle mejor, se me terminaba por caer el velo, finiquitando nuestra apasionada relación. El germano Ulli Lommel fue uno de esos individuos.
Visto en la distancia, Lommel pintaba bien jugoso: Alumno del reputado Rainer Werner Fassbinder, destacó a inicios de los 70 con "La ternura de los lobos", polémica -y aburrida- radiografía del psycho-killer real Fritz Haarmann (que inspiró el clásico "M, el vampiro de Düsseldorf" según Fritz Lang). Luego se largó a los USA donde hizo buenas migas con Andy Warhol, al que fichó para dos excéntricas películas, destacando "Blank Generation", un especie de drama-punk con protagonismo de Richard Hell. Y de ahí, al cine de género de segunda división, destacando "Satanás, el reflejo del mal", "Terror en Devonsville" y tantas otras (como la secuela de la primera, "Boogeyman 2", una auténtica ñorda de proporciones épicas perfectamente risible en la que Lommel interpreta a un cineasta de pelis de terror de serie B al que los productores no dejan ser el "auteur" que pretende). Tras unos años casi desaparecido, el cineasta regresa gracias al abaratamiento de la producción cinematográfica (dicho de otro modo, se aferra al vídeo como formato... aunque luego critique lo sobrecargado que va hoy día el mercado... típico temor burgués de perder la exclusividad de lo que básicamente antes era un medio elitista) y comienza a parir un montón de roña inspirada en asesinos en serie reales que lo único que le ha reportado es, por un lado, polémica (quejas de aquellos que le acusan de explotar trivialmente lo que no dejan de ser hechos reales con víctimas de por medio), y por otro, odio, ya que el 99% de los que las alquilan (o descargan) y consumen, las detestan.
Así, por encima, pinta atractivo el asunto, ¿verdad?, el problema viene cuando descubres que Ulli Lommel es otro de esos gilipollas que, a pesar de vomitar mierda a chorro, van de artistas y se disfrazan en plan excéntrico (es decir, ridículo). Suelta aquello de "Yo no hago pelis de horror, hago cine experimental, lo que pasa es que nadie lo comprende y por eso me odian". Claro, ¿a quién se le ocurre creer que una cosa titulada "Zombie Nation" pueda ser cine de terror?. Lommel encaja en el perfil del papanatas que siempre se mete medallas, que nunca reconoce su mentalidad mercantil y acusa al "otro" (es decir, al bueno y honesto) de ser el copietas o el negado, él jamás (ejemplo: ¡que casualidad que Lommel estrenara su "Zodiac" justo cuando David Fincher lanzaba el suyo!). Sin embargo, lo peor de todo, lo más abominable y que, sin duda, marcó el final de nuesa love story fue leer en una entrevista que detestaba el cine de venganzas, de justicieros. Urgh!. Hay muchas cosas que puedo soportar y perdonar, por ESO... ¡NO!. Desde entonces, me interesan tanto las obras de Lommel como el diámetro de los testículos de un palomo cojo. Sin embargo, hace unos días, mi buen amigo Pajarillo me ofreció la posibilidad de ver el VHS de "Telepatía de un asesinato", uno de los títulos del alemán realizados durante su mejor etapa.... o, siendo más específicos, su etapa menos mierdosa. Y yo hay dos cosas a las que no puedo negarme, una es rascarme la huevera, la otra, zamparme una cinta VHS con una peli de corte fantástico (o aledaños) en sus tripas.
La movida se inicia con un asesinato. Matan a una pava chillona, cuyo cadáver termina metido en la nevera de un hospital. Por otro lado, la madre de una familia feliz y dicharachera, sufre un accidente y queda convertida en un vegetal. El médico que la trata le comenta al marido que tienen un plan para salvarla que consiste en reactivar su cerebro mediante hondas mentales de origen electrónico. El pavo dice que palante y tras la operación, la churri poco a poco va regresando a la normalidad. Todo el mundo está super-happy cuando, sí lo han adivinado, comienza a tener visiones... las de la muerta del principio de la peli. Vamos, que las hondas mentales que le metieron en el coco, venían rebotadas de la asesinada y, claro, conserva sus recuerdos. Así pues, una vez entendido y aplicado, ella y el marido (sobre todo el marido) investigarán el asunto y darán con el asesino, que pondrá en jaque sus vidas.
Decía Ulli Lommel que esta es una de sus pelis favoritas, entre otras cosas por su indudable espíritu Hitchcockiano. Algo reafirmado por la presencia de Vera "Psicosis" Miles en un rol secundario junto a Keir Dullea, el prota de "2001: Una odisea en el espacio". Efectiviwonder, Lommel es muy fan tanto del gordo calvo como del Sr.Kubrick. A los mentados hay que sumar la presencia de un perdidísimo Tony Curtis. Uno de los mejores repartos en el cine del germano, sin duda. El resto ya está a la altura de lo habitual, como demuestra el protagonismo de la guapísima Suzanna Love, la fémina que por aquellos tiempos se tragaba la lefa del amigo Ulli (estaban felizmente casados). Entre todo eso, y el acabado más que correcto y resultón de la peli, es comprensivo que el cineasta se sienta tan orgulloso.
Sí amigos, ayer me la puse dispuesto a aburrirme como una ostra... y no, la verdad es que "Telepatía de un asesinato" ("BrainWaves" en USA) funciona a su manera. No es que chorree calidad y suspense, ni mucho menos... pero está visible, ideal para una tarde de aburrimiento, a pesar de contar con una historia de lo más trillada y tópica cuyo precedente fue "Las manos de Orlac" en 1924 y que, desde entonces, ha sido copiada infinidad de veces... la del trasplante de origen sospechoso con efectos traumáticos y fines detectivescos. Ya sean manos, pies, corazones, ojos, escrotos u hondas cerebrales... da igual, siempre es lo mismo... solo que en el caso de la versión Lommel, la cosa se salva por los pelos (eso sí, al asesino lo descubrimos en seguida por mucho que intenten marcarse un detalle medianamente ingenioso con un tatuaje que porta y que, a la larga, deviene aquello que le delata).
¿¿Ha afectado de modo positivo todo esto a mi relación con el colega Ulli??... pos no, sigo pensando que es un gilipollas... pero al menos, es un gilipollas con UNA peli resultona... y eso ya es mucho.
Visto en la distancia, Lommel pintaba bien jugoso: Alumno del reputado Rainer Werner Fassbinder, destacó a inicios de los 70 con "La ternura de los lobos", polémica -y aburrida- radiografía del psycho-killer real Fritz Haarmann (que inspiró el clásico "M, el vampiro de Düsseldorf" según Fritz Lang). Luego se largó a los USA donde hizo buenas migas con Andy Warhol, al que fichó para dos excéntricas películas, destacando "Blank Generation", un especie de drama-punk con protagonismo de Richard Hell. Y de ahí, al cine de género de segunda división, destacando "Satanás, el reflejo del mal", "Terror en Devonsville" y tantas otras (como la secuela de la primera, "Boogeyman 2", una auténtica ñorda de proporciones épicas perfectamente risible en la que Lommel interpreta a un cineasta de pelis de terror de serie B al que los productores no dejan ser el "auteur" que pretende). Tras unos años casi desaparecido, el cineasta regresa gracias al abaratamiento de la producción cinematográfica (dicho de otro modo, se aferra al vídeo como formato... aunque luego critique lo sobrecargado que va hoy día el mercado... típico temor burgués de perder la exclusividad de lo que básicamente antes era un medio elitista) y comienza a parir un montón de roña inspirada en asesinos en serie reales que lo único que le ha reportado es, por un lado, polémica (quejas de aquellos que le acusan de explotar trivialmente lo que no dejan de ser hechos reales con víctimas de por medio), y por otro, odio, ya que el 99% de los que las alquilan (o descargan) y consumen, las detestan.
Así, por encima, pinta atractivo el asunto, ¿verdad?, el problema viene cuando descubres que Ulli Lommel es otro de esos gilipollas que, a pesar de vomitar mierda a chorro, van de artistas y se disfrazan en plan excéntrico (es decir, ridículo). Suelta aquello de "Yo no hago pelis de horror, hago cine experimental, lo que pasa es que nadie lo comprende y por eso me odian". Claro, ¿a quién se le ocurre creer que una cosa titulada "Zombie Nation" pueda ser cine de terror?. Lommel encaja en el perfil del papanatas que siempre se mete medallas, que nunca reconoce su mentalidad mercantil y acusa al "otro" (es decir, al bueno y honesto) de ser el copietas o el negado, él jamás (ejemplo: ¡que casualidad que Lommel estrenara su "Zodiac" justo cuando David Fincher lanzaba el suyo!). Sin embargo, lo peor de todo, lo más abominable y que, sin duda, marcó el final de nuesa love story fue leer en una entrevista que detestaba el cine de venganzas, de justicieros. Urgh!. Hay muchas cosas que puedo soportar y perdonar, por ESO... ¡NO!. Desde entonces, me interesan tanto las obras de Lommel como el diámetro de los testículos de un palomo cojo. Sin embargo, hace unos días, mi buen amigo Pajarillo me ofreció la posibilidad de ver el VHS de "Telepatía de un asesinato", uno de los títulos del alemán realizados durante su mejor etapa.... o, siendo más específicos, su etapa menos mierdosa. Y yo hay dos cosas a las que no puedo negarme, una es rascarme la huevera, la otra, zamparme una cinta VHS con una peli de corte fantástico (o aledaños) en sus tripas.
La movida se inicia con un asesinato. Matan a una pava chillona, cuyo cadáver termina metido en la nevera de un hospital. Por otro lado, la madre de una familia feliz y dicharachera, sufre un accidente y queda convertida en un vegetal. El médico que la trata le comenta al marido que tienen un plan para salvarla que consiste en reactivar su cerebro mediante hondas mentales de origen electrónico. El pavo dice que palante y tras la operación, la churri poco a poco va regresando a la normalidad. Todo el mundo está super-happy cuando, sí lo han adivinado, comienza a tener visiones... las de la muerta del principio de la peli. Vamos, que las hondas mentales que le metieron en el coco, venían rebotadas de la asesinada y, claro, conserva sus recuerdos. Así pues, una vez entendido y aplicado, ella y el marido (sobre todo el marido) investigarán el asunto y darán con el asesino, que pondrá en jaque sus vidas.
Decía Ulli Lommel que esta es una de sus pelis favoritas, entre otras cosas por su indudable espíritu Hitchcockiano. Algo reafirmado por la presencia de Vera "Psicosis" Miles en un rol secundario junto a Keir Dullea, el prota de "2001: Una odisea en el espacio". Efectiviwonder, Lommel es muy fan tanto del gordo calvo como del Sr.Kubrick. A los mentados hay que sumar la presencia de un perdidísimo Tony Curtis. Uno de los mejores repartos en el cine del germano, sin duda. El resto ya está a la altura de lo habitual, como demuestra el protagonismo de la guapísima Suzanna Love, la fémina que por aquellos tiempos se tragaba la lefa del amigo Ulli (estaban felizmente casados). Entre todo eso, y el acabado más que correcto y resultón de la peli, es comprensivo que el cineasta se sienta tan orgulloso.
Sí amigos, ayer me la puse dispuesto a aburrirme como una ostra... y no, la verdad es que "Telepatía de un asesinato" ("BrainWaves" en USA) funciona a su manera. No es que chorree calidad y suspense, ni mucho menos... pero está visible, ideal para una tarde de aburrimiento, a pesar de contar con una historia de lo más trillada y tópica cuyo precedente fue "Las manos de Orlac" en 1924 y que, desde entonces, ha sido copiada infinidad de veces... la del trasplante de origen sospechoso con efectos traumáticos y fines detectivescos. Ya sean manos, pies, corazones, ojos, escrotos u hondas cerebrales... da igual, siempre es lo mismo... solo que en el caso de la versión Lommel, la cosa se salva por los pelos (eso sí, al asesino lo descubrimos en seguida por mucho que intenten marcarse un detalle medianamente ingenioso con un tatuaje que porta y que, a la larga, deviene aquello que le delata).
¿¿Ha afectado de modo positivo todo esto a mi relación con el colega Ulli??... pos no, sigo pensando que es un gilipollas... pero al menos, es un gilipollas con UNA peli resultona... y eso ya es mucho.
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