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domingo, 20 de junio de 2010

CRIMENES EN PORTADA

En España a esta peli se la conoce (y se la vendió en su momento) como "la de Sabrina Salerno". O mejor, "en la que Sabrina Salerno muere". Ahora me hace mucha gracia soltar ese chorra-chiste, pero os aseguro que en 1988/89 no hubiese ni osado. ¿Motivo?, la de esperma que llegué a derrochar con las fotos de Sabrina. Sí amigos, soy de la quinta que vivió el boom Salerno/tetazas en primera fila. Intensamente. De hecho, me compré el "Interviu" en el que se publicaron las imágenes de la moza en cueros y que se agotó en cuestión de días, u horas. Y, aunque han pasado muchos años, sigo creyendo que Sabrina era preciosa y me sigue poniendo palote. No lo duden. Algo que pude corroborar ayer noche viendo este "Crímenes en portada". La primera vez que le eché un ojo me aburrió mogollón y, encima, el reclamo Sabrina no era mostrado lo suficiente como para poder darle al manubrio sin recurrir al "pause".
Lamberto Bava venía de triunfar con sus "Demons", y arrastró a algunos de los actores de estas, que muestran palmito y dudosas dotes interpretativas junto a Serena Grandi (que sosa, pero que jamonaza!!!!), Daria Nicolodi (musa y ex-esposa de Dario Argento, una de las varias conexiones que esta peli tiene con el universo del padre de "Suspiria"), David Brandon (el orejudo director teatral de "Aquarius"), el mítico George Eastman (montándoselo con la Grandi en una bañera), Capucine en plan "return" y, claro, la Sabri.
A la música tenemos otro de los "elementos Argentianos", Simon Boswell, que también compuso los soundtracks de "Phenomena", "Aquarius", "Demons 2", "Hardware" o "Santa Sangre" y que se curra una música tan inadecuada en su tono como en su servicio (vamos, que suena en los momentos más inoportunos, otro toque muy Argento).
¿Y la historia?, pues un giallo con todas las de la ley, incluidos remalazos delirantes, que una vez más -y última- retrotraen al director de "Rojo Oscuro". Las modelos de una revista erótica van siendo asesin
adas por un psycho-killer. ¿Quien es el responsable?... la verdad es que se ve venir a la legua, desde el minuto 10 como poco. El gore es escaso, las tetas las justas y lo realmente destacable es el efecto (que en la peli no se explica, pero que yo leí por ahí) de que el criminal, haciendo gala de su irrefrenable odio hacia las modelos, las ve con rostros monstruosos (el que no esté al tanto de este dato debe flipar colores).
Por lo demás, pues una de las pelis más soportables de su director, sin querer decir que sea especialmente buena, ni especialmente entretenida.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 26 (MADE IN ITALY)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", "Impact" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Retomamos la sección de escaneos bonitos, y procedemos con una apuesta segura, el horror (y el "exploitation") parido/s en Italia a lo largo de la década de los ochenta. No todo lo que viene a continuación se puede considerar bueno... pero sí conserva esa pátina tan peculiar e inimitable que gastaban esta clase de productos y los hacía tan jodidamente entrañables.



La primera entra de lleno en el grupo de las buenas. O, mejor, las cojonudas. Ya lo dije en su momento, para mí "Aquarius" es la mejor película de terror producida en Italia, de toda la vida. Y, especialmente, un colofón estupendísimo a su época dorada.
Lo que aquí tenemos son una imagen icónica de Barbara Cupisti apunto de ser -fallidamente- asesinada por el psycho-killer del jeto de búho y la impactante secuencia en la que un tipo rescata a su novia -preñada-, que ha caído por un agujero a merced del villano, y al tirar de ella recupera únicamente la mitad, cercenada con una sierra mecánica (aunque, curiosamente, en el momento no oímos el motor de la misma. De hecho, ¿¿pero qué demonios hace semejante aparato en el taller de un teatro??.... ¡pues rimar! ¿qué si no?)
Yes! "Aquarius" se confeccionó con muy pocas liras, y todo era rudimentario no, lo siguiente. Por mucho que ame el film de Michele Soavi, no puedo contener el deseo de remarcar lo muy descaradamente que canta el maniquí utilizado como tronco de la víctima. En la pantalla da el pego.... aquí, no tanto.
Dios bendiga los efectos prácticos de chichinabo.


El bueno de Lamberto Bava tiene mucha presencia en la entrada de hoy. De primeras, este especie de collage que me he currado de "Demons 2", donde un poseído atrapa al actor con cara de boxeador Lino Salemme, cabolo mediante.



Luego, un par de instantáneas extraídas de "Disturbios en el cementerio", el pestiño que casi provoca el linchamiento de su director en el Festival de Sitges de la época. Lo cierto es que, a pesar de la poca calidad del film, están guapos los bichos, especialmente el segundo. 


Decimos "ciao!" a Bava Junior del mejor modo posible, con una de las víctimas del asesino de "Crímenes en portada". Tal es la locura de este que, en lugar de ver la belleza de las modelos que asoman en las páginas de una revista sexy, su mente las transforma en monstruos, como esta a la que han puesto careto de avispa. La gracia consiste en reconocer de quien se trata. ¿No le suenan esas deliciosas, preciosas y perfectas ubres censuradas? Sí, amiguitos, estamos ante la mismísima Sabrina Salerno, culpable de deslechar los testículos de media población adolescente española a finales de los ochenta (incluidos los míos, faltaría más). 
¿Que no, siguen sin recordar? Pues dejen que les refresque la memoria...




(para gosssarlas más y mejor, CTRL + botón izquierdo del ratón)

Creo que la de "Yo amo estudiantes" la tuve un tiempo
adornando mi carpeta escolar.
Bien, ahora que se han secado las lágrimas, y lo que no son lágrimas, vayamos a
por el colofón.



No es terror, pero sí italiano y muy "cool". ¿Hay cosa más macarra que Franco Nero dándoselas de un bigotudo Harry Callahan, sujetando un pistolón plateado? No, padre. Encima, de la mano de todo un experto en estas lides, don Enzo G. Castellari. Se trata de "El día del cobra", cuya reseña tecleé hace doce años.

domingo, 28 de noviembre de 2010

BLACK COBRA

Cuando a inicios de los 90 me dio por el cine de justicieros, muchas fueron las pelis del estilo que me zampé. Americanas, Francesas, Filipinas... pero nadie -obvio- copiaba mejor mis referentes que los inmortales Italianos. De todas ellas, destacaban las protagonizadas por Maurizio Merli, el Eastwood/Bronson de serie Z de aquellos lares (en prometedores pero decepcionantes vehículos). Algunas de esas joyas las firmaba un tal Stelvio Massi, el mismo responsable de la que ahora nos ocupa. Vi el cartel de "Black Cobra" por vez primera en las sabrosas páginas de la revista "Pantalla 3" (auténtico catálogo de videoclubadas de todo calibre), pero nunca jamás localicé el film. Al menos no durante el tiempo que me interesaba dar con el. Como ingrediente exótico estaba el protagonismo del legendario Fred Williamson, por aquellos tiempos inmerso de lleno en el mercado italiano y que, en mi fiebre justiciera, también me había aportado algunas escuetas horas de placer (como con "The Big Score", que se supone partía de un guión rechazado por Clint Eastwood para lo que hubiese sido otra aventura de "Harry Callahan"). La combinación era atractiva, al menos a priori: Williamson como poli duro, Massi a los mandos y una trama que revelaba el verdadero fin de la película, explotar el "Cobra" de Cosmatos/Stallone, producida un año antes. ¿El resultado?, vamos a ello...
Un grupo de psicópatas están tan hartos del sistema que deciden emprenderla a tiros y violencia desatada con las pobres gentes inocentes de la calle. En eso que una moza de lo más atractiva presencia uno de los crímenes, lo que la convierte en blanco de interés de los malos. ¿Y qué hace la policía?, pues encargar al duro durísimo Malone la protección de la muchacha, aún a sabiendas que este prefiere disparar antes que preguntar... o que cagar... o que dormir.
Que sí, que es igualita que "Cobra" (o, bueno, ¿que la famosa novela que la inspiró, "Fair Game"?). Empiezan igual, con el héroe acudiendo a salvar unos rehenes por la línea burra. El malo, en su afán por parecerse a Brian Thompson, y gracias a su vestimenta, termina siendo una imitación precaria de "Terminator". La chica prota, en "Cobra" modelo, aquí pasa al otro lado de la cámara, vamos, que es fotógrafa. En cierto momento, el asesino se tiñe el pelo a lo rudimentario para no ser descubierto. Si en la de Cosmatos era para colarse en el hospital donde está ingresada la testigo, en "Black Cobra" es por otros fines... aunque, claro, también tenemos escena de hospital. Joder, si hasta en la jugada sale perjudicado el amigo Callahan, a quien Malone/Williamson le roba la famosa tonadilla del "Sé lo que estás pensando...", aunque con mucha menos gracia, claro.
Por lo demás, pues algunas caras conocidas del exploit italiano (la morbosa Sabrina Siani), música electrónica tan cutre como efectiva, muchos zooms, el aceitoso objetivo de la cámara y en fin, un ritmo tirando a farragoso. Solo los italianos son capaces de producir películas de acción con tiros, sangre y explosiones y lograr que les salgan más chapa que la peor muestra de cine de vanguardia. Increíble.
A pesar de todo, la jugada salió bien, pues "Black Cobra" esputó tres secuelas más, dos dirigidas por Edoardo Margheriti, hijo de Antonio, ("Black Cobra 2 y 3") y una cuarta ("Detective Malone") con el sello Umberto Lenzi y parida a base de material rechazado de las pelis anteriores ya que, por lo que dicen en Imdb, el bueno de Fred Williamson ya no tenía ganas de hacer más. ¡Lógico!.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2- POPURRÍ

Se aproxima el final de esta sección, "Mis fotogrumos favoritos 2", y ante la duda de que hacer con una serie de escaneos sin especial conexión entre ellos, ni nada excesivamente destacable como para dedicarles una entrada exclusiva, decidí rejuntarlos con la excusa del popurrí. Y el resultado, es el siguiente:
Un anuncio de los famosos libros de "Campo de batalla: La tierra", esos que inspiraron una película de magro recuerdo y que firma el inventor de aquella famosa secta.
Vale, el siguiente recorte es trampa, porque no pertenece a ningún "Fotogrumos". En realidad salía en la revista "Pronto". Pero la ocasión era perfecta y decidí colarlo ahí, con dos cojones... y dos tetas. Algunos podrían escandalizarse porque Sabrina lo enseña todo y Don Johnson no, pero si lo miras bien, las tetas de él también están al aire, así que nada que objetar.
Y para terminar, tenemos una crítica BUENA! de "La serpiente voladora". Si la escaneé y puse aquí se debe a que, mientras hoy es de lo más normal leer una parrafada positiva sobre el clásico de Larry Cohen, hacerlo en la misma época de su estreno se antoja como algo tan raro que, en fin, merecía la pena destacarse.
Enjoy...





miércoles, 29 de septiembre de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 14 (Y FINAL)

Llegamos al final de esta subsección. No van a tener que sufrir más los recortes extraídos de la revista "Shows" que tantos momentos regocijantes, entrañables, irritantes y nostálgicos nos han hecho pasar todas estas semanas.
Y chapamos a lo grande, rejuntando en un montoncito aquellas tonteridas que, al no tener prestancia suficiente como para dedicarles una entrada exclusiva, las vomitamos aquí, juntas y revueltas, asaco, y ustedes las disfrutan si quieren o no... allá cada uno. Total, solo son tres.



Siempre mola ver a Clint Eastwood empuñando la Magnum 44.
Y si, además, le ponemos encima la palabra "Vídeo", entonces la cosa
es ya pa chuparse los dedos.



Resulta altamente curioso descubrir que Dino De Laurentiis
estuvo a puntito de producir "2013: Rescate en L.A.", pero finalmente
no ocurrió. ¿Habría sido mejor película de haberse materializado
 tal asociación (teniendo en cuenta lo muuuuy flojita que es)?
Permitan que lo dude.


Y lo mejor, para el final. Una imagen que despertará
muchas agradables sensaciones... y algunas erecciones. ¿Cómo no alucinar
ante una Sabrina en pleno apogeo? ¿de cuando más rica estaba? ¿Y EN COLOR?
Que se lo digan a los dos mastuerzos que posan, babeantes, junto
a los encantos (los increíbles encantos) de la italiana.
Cagüendios, ¡¡y que imposible resultaría hoy día repetir un fenómeno
así con lo de pureta, atontao y feministoide que se ha vuelto todo!!

Griten todos al unísono: ¡Adiooooos tío Vicenteeee!

miércoles, 4 de enero de 2023

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 25 (MARICONADAS VARIAS D)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Vi y reseñé la película a la que pertenece esta
imagen tan chula, "Historias de miedo flipantes" o
"Deadtime Stories"... pero, desconcertantemente, no
recuerdo nada del bicho. Y salir, sale, hasta en
el trailer. No obstante, que no me impactara (teniendo en
cuenta que conocía la imagen de haberla visto previamente
en un "Mad Movies") es mala señal.
Revisen la reseña pa ver qué dije, aunque creo que
no fue nada bueno.



La película era un rato coñazo, y ni siquiera
su director tenía (RIP!) buenas palabras para ella,
pero toda la publicidad previa en lo referente a
"Body Count", y especialmente la imagen de ese
monstruo de ojos luminosos, era la repolla y
alimentaba mi imaginación teenager hasta
límites desorbitados (pueden verla más grande
dándole a Ctrl + botón izquierdo del ratón)



Sí, este es el seudo-tío Creepy que aparecía en
"Creepshow 2", pero no lo verán en la película.
Tampoco en el trailer. Protagonizaba un avance muy
majo destinado únicamente a las televisiones
y ediciones en vídeo norteamericanas, hoy día
recuperado gracias al jodido YouTube. Lo que no sabemos
es si, como en la película, tras todo ese maquillaje
 se esconde Tom Savini. Yo diría que no... pero a saber.


Y seguimos con "Creepshow 2". Esta impresionante
e hiper-truculenta imagen pertenece a la historia
de autoestopista incapaz de palmar. Luce mejor aquí
que en la película, ciertamente.


Aunque pa truculenta y sórdida, esta instantánea
de "Crímenes en portada", el famoso giallo de
Lamberto Bava en el que la inolvidable Sabrina salía
en tetas siendo asesinada. La peli era... pues lo que
era, pero cuando vi la foto arriba expuesta, me quedé a
cuadros. Lo más curioso es que, con lo buena que estaba
Serena Grandi, sale poco agraciada. Incluso esas enormes
tetas se ven feas, colgantes. Raro, muy raro. Ni que decir
que, luego, consumido el momento en pantalla, no impacta ni la mitad.


Si buscan "imágenes icónicas" en el diccionario,
sale este momentazo, con Bruce Campbell preparándose
para la batalla en "Terroríficamente muertos".
No hace falta añadir nada más.


Hay que ver lo mucho que puede engañar
una imagen. Esta pertenece a "Ghost House", ese
rollazo inconmensurable parido por Umberto Lenzi
bajo el alias de Humphrey Humbert. Nada podía salvarla...
salvo esto aquí expuesto. Un bicho que, desde las páginas
de "Mad Movies", prometía una peli demencial y salvaje.
Cuando la vi en un ex-cine porno con cuatro colgados más,
lo único que me provocó fueron bostezos.


Y vamos con unos cuantos de esos tipejos
que grababan películas mierduchas con la cámara de
vídeo. La diferencia es que, estos, sabían perfectamente
lo que hacían. Como el franchute Julien Richard-Thomson,
que tras el alias Richard J. Thomson parió durante los
primeros noventa -y apadrinado por la revista "Mad Movies"-
una serie de video-chungueces que se vendían a sí mismas
como "serie Z" a base de combinar terror, humor, un poco de
sangre y muchas tetas. Tal y como demuestra la imagen,
perteneciente a "Night of vampyrmania". Con el tiempo
Julien se cansó del rollo cutre y quiso ir de director serio. Apartarse
de todo aquello. Pero nunca lo consiguió. Aún rula por ahí intentándolo,
escribiendo libros y llamando la atención. Sin mucho éxito.



Steve J. Postal era un poco el mismo rollo, pero en yanki.
Un día pensó que podría sacar dinero haciendo mierdas en 
vídeo que se vendieran a sí mismas como "las peores películas
de la historia". Al menos procedió en una época que no era tan
común como ahora. De esta guisa parió títulos como "Vampires
in the closet" (a la que pertenecen las dos imágenes superiores),
"Vampires from outer space", "Queen Victoria and the zombies" o
"Billy the kid meets the vampire". Las grababa en su puta casa
y contaba con la familia como actores. No sé si el negocio le fue
muy bien. Creo que no, porque tal como vino, se fue. Hace poco
anduve buscando y contacté con un yanki especializado en este
tipo de roña. Me dijo que Steve J. Postal había palmado y era
casi imposible localizar su obra. Pos fale.


Ted A. Bohus era un devoto del cine fantástico, sobre
todo el añejo. En su intento de dedicarse al tema
profesionalmente curró para Don Dohler y produjo
"Criaturas asesinas", con la que logró arrancar una reacción
positiva de la peña, pero le jodía porque él no la había dirigido.
Finalmente pudo desquitarse pariendo películas como "Vampire
Vixens from Venus" y la de la foto, "The regenerated man", sobre
un científico loco que muta a monstruo. Claro, con este panorama, la
carrera de Bohus se detuvo en 2012 y no se ha vuelto a tener
noticia. No he visto "The regenerated man", pero allá done leo
la ponen a caldo y destacan la utilización de unos CGI de 1994
muy verdes y baratos, que son pa mear y no echar gota.
¿Que si me gustaría hincarle el diente?..... naaaah.


Se dice que "There´s nothing out there" se adelantó
al rollo autoreferencial que tan bien funcionó en la
posterior "Scream, vigila quien llama". De hecho, se la
tilda de pionera. Si eso es verdad, pues yo me cago en
el director, Rolfe Kanefsky, quien ayudado por los dineros
de su papuchi debutó con esta peli. Desde entonces, el
cine de terror nada en un mar de mediocridad o, directamente,
mierda. Así que maldigo el día. Independientemente de ello,
si es verdad que Kanefksy inventó algo nuevo, pues la vida
no le ha hecho justicia, relegándolo eternamente a la dirección de
subproductos bastante olvidables. Según como lo mires, podría
llamarse justicia poética.

lunes, 6 de febrero de 2017

SLAM

Resulta muy curioso que dos géneros tan opuestos como son los “Slasher” y las “Sex Comedies” linea “Screwball”, vayan sin embargo tan cogidos de la mano.
Obviamente, son los dos subgéneros que se explotaron en los ochenta con identicas finalidades comerciales, que son atraer a las plateas al público potencial de estas; los adolescentes, con lo que tan extremos como son, tienen bastantes similitudes estéticas y formales, cuando no, llegan directamente a fusionarse en películas como por ejemplo “La Quema” cuyo metraje contiene un porcentaje más que alto de “Camp Comedies”, o “Killer Party” que, directamente, es una “Screwball Comedie” con un desenlace terrorífico.
Pero sobretodo, son dos subgéneros que tuvieron su auge en la misma época. Nunca han dejado de rodarse, pero en esencia, son géneros pertenecientes a una época concreta.
Por eso, no deja de parecerme curioso el fenómeno ocurrido con ambos géneros en España, muy a destiempo; A principios de la pasada década la de 2000, en España, sin saber muy bien a cuento de qué, y en consecuencia al éxito cosechado por el  “Neo-Slasher” con “Scream” a la cabeza, comenzaron a producirse “Slashers” patrios como “Schooll Killer” o “Tuno Negro” como máximos exponentes, mientras que, al mismo tiempo, una productora como “Morena Films”, con tan poca personalidad que asusta, creó un sello llamado “Happy Hour”, bajo el cual produciría “Screwballs” españolas, género este que no se había estilado demasiado en nuestro país. Se pueden contar con los dedos de la mano los “Screwballs” producidos  hasta 2001, “El Rollo de Septiembre” de Mariano Ozores en 1985, y poco más. Pero claro, “American Pie” se había convertido en una especie de fenómenos social, el género vivía una nueva etapa tan fructífera que aún se siguen produciendo títulos, y “Morena Films” quiso subirse al carro, ajenos ellos de la urticaria que provoca el cine español en general al público adolescente al que iban destinadas estas película. Así,  llegaron tan solo a producir tres títulos en 5  años, el primero de ellos “Gente Pez” dirigida por Jorge Iglesias y según un guión del dibujante de cómics Mauro Entrialgo, que resultó un pequéño éxito. Este éxito propició que se pusiera en marcha una nueva película del subgénero, que es la que nos ocupa “Slam” que funcionó un poquito peor, pero funcionó y la que hizo darse cuenta a “Morena Films” que el género no era del todo rentable y con la que paralizó la producción de “Screwballs”, “Fin de curso” que no fue a verla ni Dios.
Todo esto, mientras se estrenaban “Slashers” Españoles como “Más de 1000 Cámaras velan por su seguridad”, “El Arte de Morir” y tantas otras. Con lo que los dos subgéneros van cogiditos de la mano, hasta en España. Y de manera genuina, porque los realizadores no fueron conscientes en ningún momento de esto que cuento.
Y dejando al lado estos paralelismos y la curiosidad, pasamos a “Slam”.
“Slam”, es una película que yo no entiendo como en pleno 2003, año en el que se estrenó, no saltó la liebre por el contenido, por un lado zopenco y de una gratuitidad sexual honestísima –en un momento de orgía, uno de los personajes, en pleno éxtasis, dice “Tengo más rabo que la Pantera Rosa”- , y por otro, extremadamente machista. Es tan machista la puta película, que hasta YO puedo ofenderme en un momento dado. De hecho, estoy seguro que si esta película viniera de las américas, se hubiera protestado de lo lindo, pero como es una película española… pues no pasa nada. Estará rodado con otra intencionalidad, supongo. O es que el público es completamente idiota, opción por la que me decanto. En cualquier caso, lo ideal es que no se proteste nunca, jamás, por el contenido de una película de ficción.
Como fuere, “Slam” gana por goleada en lo que a descerebre, gamberrismo y destetes se refiere, a sus coetáneas Americanas, si bien el guión es lamentable y la dirección tan solo correctita. Únicamente, un buen ritmo en la narración, y un entretenimiento funcional –que gags pocos y malos- hacen que la película tenga un aprobado raspado. Por lo demás, la película es una curiosidad por su pertenencia al subgénero del que ahora hablamos, pero clichés, estereotipos y formalismos, como siempre, están mal entendidos por parte de sus artífices. Digamos que el director, Miguel Martí,  no tiene ni puta idea del género que está tratando. Tiene un par de nociones, pero no lo conoce. Bastante que le salga medio entretenida. Y lo mismo ocurría con otra película de 2004  de similares características, “XXL” de Julio Sánchez Valdés.
“Slam” tomo como protagonista a uno de los actores del culebrón para jóvenes “Al Salir de Clase”, Ivan Hermés, que tan pronto tuvieron tirón mediático, lo perdieron, y se marcan un “Screwball” en el que un periodista veinteañero que escribe para una revista musical de moda ve su puesto de trabajo peligrar cuando le anuncian que solo uno de los redactores conservará el puesto, por lo que decide irse al festival de música “Cactus Féstival” en Andalucía, e intentar entrevistar a la mega estrella del Rock “Slam”, famoso por no conceder entrevistas. Para ello, emprenderá un viaje por carretera junto a su amigo Argentino, en la furgoneta de su padre pollero, que recrea precisamente un pollo con su decoración, y su primo, un Cumbayá aspirante a seminarista. Pero su rival en la revista, que también quiere conservar el puesto, se adelantará al festival para ponerle las cosas difíciles a nuestro protagonista. Mientras, se follarán a tantas guarrillas como les sea posible, por el camino –Lo de guarrillas no lo digo yo, es el trato que, alegremente, se le da a las mujeres en esta película. ¡Ojo! que yo no lo condeno, ¿eh?- .
La película contiene, aparte de escenas directamente plagiadas (quizás inspiradas) de otras películas yankies (una mamada en la que sus artífices acaban enganchados por sus respectivos piercings como en “La cosa más dulce”, un corrida a destiempo como en “Algo pasa con Mary”…) un arsenal de corridas, enculadas, humor homófobo, humor racista, incluso, tetas y más tetas, escatología de todos los colores, drogas, sexo a puñados… vamos que de eso no le falta nada, y aún así, no llega a ser el desmadre que pretende ser, pero se deja ver sin mayor problema.
Como curiosidad, decir que aunque las escenas del festival de música transcurren el un festival ficticio de Andalucía,  estas se rodaron, en parte, en un  verdadero festival  como el FIB de Benicassim y, en parte, en un mega-plató que se construyó en las instalaciones colindantes al complejo de de exhibición cinematográfica Kinepolis, sito en Madrid, dónde se rodaron escenas –un concierto de Amaral- para las que se contó con cerca de 5000 extras.
En el reparto, junto a Iván Hermés, tenemos al Argentino Tomás Fonzi, por aquél entonces popular por su papel en “Una Noche con Sabrina Love”, La Colombiana Juana Acosta, con menos prestigio del que goza ahora (¿renegará  hoy día de esta peli dónde le vemos las tetas y el culo con el único fin de apaliar los bajos instintos del espectador pajillero y adolescente?), el humorista Kimbo, Kira Miró en uno de sus primeros –y únicos- papeles para el cine, o Luke Donovan, reputado músico de la escena indie española, proveniente de Nueva Zelanda, que demostró tener una potente vis cómica en “Gente Pez”, y aquí repitió, no volviendo a trabajar en el cine en su vida.
Por su parte, el director Miguel Martí, que debuto en el largo con “Slam”, rodaría después  la siguiente película de “Happy Hour”, “Fin de curso”, después la popular “Sexy Killer” y en la actualidad, anda haciendo cortometrajes.
En realidad, calidad e intenciones aparte, mola que existan películas como “Slam” dentro del cine español contemporaneo.