Y ahí va otra muestra más de que 1985 fue un año chévere para el cine de género. Por entonces Stephen King ya había perdido un poco su aureola de prestigio (lejos quedaban "Carrie", "El misterio de Salem´s Lot" o "El resplandor") pasando a ser más como carne de cañón, materia fácilmente adaptable con la que asegurarse unos dólares en taquilla. Tampoco se contrataba ya a directores de prestigio que se encargaran de la tarea, valía cualquier artesano competente. Digamos que con King ocurrió lo que siempre ocurre con los yankis, lo sobre-explotaron y para la llegada de "Los ojos del gato", pues ya no atraía a las masas. Menos aún desde la conversión de Dino De Laurentiis en el productor oficial del "Kinguismo", etapa esta que arrancó muy bien con "La zona muerta" y concluyó algo deslucidamente con "Miedo Azul" o la propia e infame primera y única película del escritor ejerciendo de filmmaker, "La rebelión de las máquinas". Por suerte "Los ojos del gato" cae en zona intermedia. Para el caso, Stephen King no es mero material adaptable, él mismo se encarga del guion, pariendo un largometraje compuesto de historias (sí, repitiendo la fórmula del clásico), siendo las dos primeras exclusivamente confeccionadas para la ocasión y la tercera, y última, la auto adaptación de un relato publicado en las páginas de "Penthouse", ejemplar este que se marca un cameo en la película, entre muchas otras coñas y referencias al universo del padre de "It". Según he visto y leído, en todas partes salen gráficamente numeradas y espoileadas... por eso he decidido evitarlo, para que cuando se sienten ante la tele dispuestos al visionado, puedan jugar al juego de localizarlas. Créanme, la mayoría son tan evidentes como graciosas.
El artesano competente contratado en esta ocasión fue el bueno de Lewis Teague, quien ya tenía experiencia previa trasladando material de Stephen King a la pantalla con la aburrida "Cujo", pero, además, a lo largo de los años -previos y posteriores- fue dejando su estampa en títulos tan entrañables como "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Kamikaze Detroit" o "Peligrosamente Unidos". El, asumo, fracaso de esta última le condenó a currar para la caja tonta hasta 2010, luego se retiró (remarcar que en 2007 rodó un corto de curiosísimo título, "Cante Jondo")
Otros individuos a valorar tras las cámaras son Milton Subotsky, co-fundador de los legendarios estudios "Amicus" y especialista en antologías de historias cortas, quien ligó su nombre al del escritor de Maine a lo largo de varios años. Alan Silvestri, compositor destinado a ser recordado por la partitura que ideó para "Regreso al futuro" ese mismo 1985. De hecho, hay quien dice que esta y la de "Los ojos del gato" guardan cierto parecido. Y es verdad. La diferencia es que, mientras en la reseñada utilizó sintetizadores, para la previa, mil veces mejor presupuestada, tiró de orquesta. Carlo Rambaldi, papá de "E.T. El Extraterrestre", quien se encarga de diseñar a cierta resultona criatura, acompañado por nuestro Emilio Ruiz del Río para "la maquetas de fondo". Y chapamos el repaso con el prestigioso y oscarizado Jack Cardiff, ocupándose de la dirección fotográfica.
Todo este bonito plantel -y más del que hablaré luego- dan forma y fondo a "Los ojos del gato", una película, ya lo adelanto, condenadamente entretenida, simpatiquísima, buenrollera y muy muy recomendable. A mí se me pasó en un suspiro hace un par de noches. Todo gira en torno a un felino callejero, la mar de precioso, con un objetivo, llegar hasta el dormitorio de una niña que le pide auxilio así como telepáticamente. En el camino, se topará con un tipo que quiere dejar de fumar y acude a una agencia muy eficaz pero brutalmente radical en sus métodos. Y un gangster adicto a apostar quien propone un juego mortal al amante de su esposa: dar la vuelta completa a un rascacielos desplazándose a través de la estrecha cornisa exterior. Si gana, se queda a la mujer y un buen pellizco de dinero. Si pierde... bueno, le espera el implacable asfalto tras una caída de varios metros.
Estas dos historietas son especialmente eficaces y, aunque quedan lejos del terror puro -yo usaría la palabra thriller-, vienen cargaditas de ideas brillantes, mucho humor (sobre todo la primera) y mucho suspense (la segunda, especialmente si padeces miedo a las alturas). Finalmente llegamos a la última que, sin ser un descalabro ni mucho menos, es un pelo flojilla, ni que sea por comparación. Aquí el gato logra su meta y, ahora sí, le tocará enfrentarse a dos trolls malignos, el diseñado por Rambaldi que amenaza a la cría y la autoritaria madre de esta. A pesar de dicha calidad descendente, el conjunto termina resultado altamente disfrutable. Concluido el show, uno lamenta la ausencia de esta clase de gozoso entretenimiento en el cine de hoy día.
Si como yo son amantes de los gatos, disfrutarán viendo al protagonista en acción, aunque puede que también sufran un poco en algunas escenas. Concretamente una en la que es sometido a una breve electrocución. Ya saben, según se dice no hubo mal trato y todo eran trucajes... y confío que así sea, pero, bueno, en 1985 estas cosas se miraban bastante menos. No obstante, y justamente por ser de la época que es, merece destacarse el trabajo de coordinación con las criaturas peludas. Está super bien resuelto, cosa más que meritoria considerando la -maravillosa- ausencia de CGI (y la no menos maravillosa individualidad de los felinos)
¡¡Ah!! Si no lo digo, reviento. En un momento dado, asistimos al encuentro entre un padre y su hija limitada intelectualmente. La escuela donde se desarrolla el bis a bis se supone para niños especiales, cosa indicada en un letrero. Lo gracioso del caso es que, mientras en inglés leemos "for the exceptional", el doblaje en castellano suelta un "para niños subnormales" que, salvo por mi risotada resultante, hoy se consideraría algo ofensivo.
Ya que estamos, a la cría monger la interpreta una aún muy jovencita Drew Barrymore, fresca de su paso por "E.T. El Extraterrestre" y a puntito de meterse en el infierno del vicio borrachuzo y drogadizo (no olvidemos que con tan solo trece primaveras fue ingresada en un centro de rehabilitación). Por aquello de dar cierta cohesión a la trama, su presencia / apariencia se expande a una niña anónima anunciando comida de gatos y el protagonismo total del último capítulo. Efectivamente resulta algo repelente, pero eso ya lo esperábamos. La acompañan el hoy mal considerado James Woods, perfectísimo en su rol de fumador compulsivo, Alan King, Kenneth McMillan, Robert Hayes en uno de los pocos papeles que podrían hacer sombra a aquel que le dio la fama, el de "Ted Striker" en "Aterriza como puedas", Candy Clark, James Naughton, James Rebhorn, Charles S. Dutton, Tony Munafo (amiguísimo de Sylvester Stallone y muy habitual en sus películas) y Mike Starr (el "Georgie Weiss" de "Ed Wood" y matón ineficaz en "Dos tontos muy tontos"), quien desaparece de la trama de una escena a otra y sin explicación alguna aparente.
A la sacrosanta hora de elegir la imagen ilustrativa, me he encontrado en una seria diatriba. Quería incluir mi favorita, la de tirón gótico con ese caserón absurdo en un páramo + luna llena -sin conexión alguna con el film-, pero también estaba la que en su día fabricó "Filmayer" para el lanzamiento en vídeo, igual de tosca / bella que la de "Miedo Azul". Al final lo más sencillo ha sido juntar ambas, milagro al que ha contribuido la extensión del tocho. Ventajas de padecer incontinencia "reseñista".
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sábado, 8 de marzo de 2025
sábado, 19 de noviembre de 2022
LA ZONA MUERTA
Estamos ante lo que, comúnmente, denomino -de forma muy apropiada- una reseña muerta. Inútil. ¿Por qué? Porque a estas alturas no voy a descubrir a nadie "La zona muerta". Y mucho menos convencer de algo que todos sabemos de sobras: lo cojonuda que es. Entonces, ¿por qué escribir? Por darme el gusto. Para disfrutar durante el proceso, recreándome en las muchísimas virtudes de un título -de 1983- que se ha ganado a pulso la etiqueta de clásico.
"La zona muerta" está basada en una novela de Stephen King. Produjo ejecutivamente Dino de Laurentiis, en la época que el novelista era materia recurrente porque siempre funcionaba en la taquilla a la hora de recaudar dineritos. Cosa que no sorprende considerando que, por entonces, vivía en continuo estado de gracia, chorreando ideas brillantes hasta por las orejas. Para rematarlo, De Laurentiis y su equipo terminaron de reunir a una serie de talentos en torno al proyecto, todos con la inspiración en un momento álgido, comenzando por el director, David Cronenberg (que venía de parir cosas más modestas en cuanto a presupuesto. Podría decirse que este fue su primer film netamente mainstream), el guionista / adaptador Jeffrey Boam (autor posteriormente de los libretos de "Jóvenes ocultos", "El chip prodigioso", "Indiana Jones y la última cruzada" o "Arma Letal 2 y 3"), la productora Debra Hill (fresca de sus colaboraciones con John Carpenter), y, por supuesto, los actores. O los actorazos. Menudo plantel: Christopher Walken, Brooke Adams, Tom Skerritt, Herbet Lom, Anthony Zerbe, Martin Sheen, Nicholas Campbell y dos habituales de Cronenberg, Peter Dvorsky + Leslie Carlson. Yo me quedo con Walken y Lom. Ambos sensacionales. El primero llevando todo el peso de la peli con una interpretación redonda, repleta de emociones. Según vi hace poco en un documental, Cronenberg le indicó a su dire de fotografía que se centrara en el rostro del actor, ya que iba a ser este el que narraría la historia. Una muy muy trágica.
Johnny es un pizpireto profesor enamorado hasta las trancas de su prometida. Una mala noche lluviosa se estrella con el coche y queda en coma. Pasan cinco años, despierta y se encuentra que, obviamente, la vida se le ha ido a pique, especialmente su pareja, que se ha casado con otro y ha tenido un hijo. Encima, para agravarlo más, Johnny ha regresado con un poder. Si agarra la mano de una persona, puede ver su futuro o pasado. El hombre, triste y desolado, se encierra en casa. Pero no paran de molestarle para pedir ayuda. También se reencuentra con su ex, lo que añade más leña al fuego. El momento álgido vendrá cuando, casi accidentalmente (¡pobre gafe!), descubra que un fanático e histriónico aspirante a presidente logrará su cargo e iniciará la guerra nuclear. Así las cosas, decide pararle los pies, aunque sea a lo bruto.
Sensacional y rico argumento, conducido por David Cronenberg con maestría, elegancia, sobriedad, centrado en los personajes, reduciendo los efectos especiales al mínimo. No perdemos el hilo porque todo lo que vemos nos gusta. Que maravilla y que trágica. "La zona muerta" no puede evitar ser tremendamente triste, pero en el buen sentido. No quiero ni pensar cómo se vería hoy con sus excesos infográficos y demás mandangas.
Tantas posibilidades tenía el personaje de Johnny (apellidado Smith, el nombre más común pegado al apellido más común) que en 2002 se parió una serie de televisión (precedida por un piloto). Aguantó hasta 2007, así que supongo no le fue demasiado mal. La verdad es que no me llama nada. Prefiero quedarme con la película... totalmente imprescindible.
Como regalito, les cedo completa la caratula del VHS que en su día pillé a cincuenta céntimos en el sucio suelo de un mercadillo (nótese el extraño detalle de situar a Martin Sheen por encima de Christopher Walken en cuanto a protagonismo se refiere)
"La zona muerta" está basada en una novela de Stephen King. Produjo ejecutivamente Dino de Laurentiis, en la época que el novelista era materia recurrente porque siempre funcionaba en la taquilla a la hora de recaudar dineritos. Cosa que no sorprende considerando que, por entonces, vivía en continuo estado de gracia, chorreando ideas brillantes hasta por las orejas. Para rematarlo, De Laurentiis y su equipo terminaron de reunir a una serie de talentos en torno al proyecto, todos con la inspiración en un momento álgido, comenzando por el director, David Cronenberg (que venía de parir cosas más modestas en cuanto a presupuesto. Podría decirse que este fue su primer film netamente mainstream), el guionista / adaptador Jeffrey Boam (autor posteriormente de los libretos de "Jóvenes ocultos", "El chip prodigioso", "Indiana Jones y la última cruzada" o "Arma Letal 2 y 3"), la productora Debra Hill (fresca de sus colaboraciones con John Carpenter), y, por supuesto, los actores. O los actorazos. Menudo plantel: Christopher Walken, Brooke Adams, Tom Skerritt, Herbet Lom, Anthony Zerbe, Martin Sheen, Nicholas Campbell y dos habituales de Cronenberg, Peter Dvorsky + Leslie Carlson. Yo me quedo con Walken y Lom. Ambos sensacionales. El primero llevando todo el peso de la peli con una interpretación redonda, repleta de emociones. Según vi hace poco en un documental, Cronenberg le indicó a su dire de fotografía que se centrara en el rostro del actor, ya que iba a ser este el que narraría la historia. Una muy muy trágica.
Johnny es un pizpireto profesor enamorado hasta las trancas de su prometida. Una mala noche lluviosa se estrella con el coche y queda en coma. Pasan cinco años, despierta y se encuentra que, obviamente, la vida se le ha ido a pique, especialmente su pareja, que se ha casado con otro y ha tenido un hijo. Encima, para agravarlo más, Johnny ha regresado con un poder. Si agarra la mano de una persona, puede ver su futuro o pasado. El hombre, triste y desolado, se encierra en casa. Pero no paran de molestarle para pedir ayuda. También se reencuentra con su ex, lo que añade más leña al fuego. El momento álgido vendrá cuando, casi accidentalmente (¡pobre gafe!), descubra que un fanático e histriónico aspirante a presidente logrará su cargo e iniciará la guerra nuclear. Así las cosas, decide pararle los pies, aunque sea a lo bruto.
Sensacional y rico argumento, conducido por David Cronenberg con maestría, elegancia, sobriedad, centrado en los personajes, reduciendo los efectos especiales al mínimo. No perdemos el hilo porque todo lo que vemos nos gusta. Que maravilla y que trágica. "La zona muerta" no puede evitar ser tremendamente triste, pero en el buen sentido. No quiero ni pensar cómo se vería hoy con sus excesos infográficos y demás mandangas.
Tantas posibilidades tenía el personaje de Johnny (apellidado Smith, el nombre más común pegado al apellido más común) que en 2002 se parió una serie de televisión (precedida por un piloto). Aguantó hasta 2007, así que supongo no le fue demasiado mal. La verdad es que no me llama nada. Prefiero quedarme con la película... totalmente imprescindible.
Como regalito, les cedo completa la caratula del VHS que en su día pillé a cincuenta céntimos en el sucio suelo de un mercadillo (nótese el extraño detalle de situar a Martin Sheen por encima de Christopher Walken en cuanto a protagonismo se refiere)
sábado, 16 de marzo de 2024
POSESIÓN INFERNAL, EL DESPERTAR
A estas alturas no es necesario que hable de mi devoción por "Posesión Infernal". Sintiendo una indudable simpatía hacia toda la saga, la marca al completo, dicho amor se centra básicamente en el film de origen, el de 1981. Es algo sobre lo que he escrito muchísimo. Por todo ello, enfrentarme a cada nueva entrega posterior, especialmente aquellas facturadas en tiempos modernos, es un auténtico reto. Y ante el primer visionado, inevitablemente las expectativas pesan un huevo, generando una opinión normalmente poco favorable. Se hace pues necesario un segundo intento. O un tercero. Pasó con el remake de 2013 que, poco a poco, logró ganarse mi afecto. Tanto como para pillarlo en blu-ray.
Bien, ahora le toca el turno a "Posesión Infernal, el despertar". La primera vez me pareció un truño gordo, gordo. Así, esperé a la siguiente intentona para formarme una impresión más fiable. Y de eso va esta reseña.
¿Es "Evil Dead Rise" (título en v.o.) un reboot, una precuela o secuela del film del 2013?. ¿O de 1981? Pues no me ha quedado claro, la verdad. A mí lo que me ha parecido es un remake del remake. Comparten estética, "look" fotográfico -digital, me supongo-, y unas cuantas ideas. Lo más desconcertante de este nuevo "Evil Dead" es que, por mucho que venden la moto de la novedad, del cambio de un bosque siniestro a un apartamento, de personajes más o menos masculinos a mayormente femeninos, incluso la incorporación de adolescentes - + una infante (estoy tan cansado de películas de terror con críos... parece casi una obsesión pederasta por parte de los mandamases de Hollywood)- que lo van a pasar putas, en lo narrativo es exactamente igual que la original y el remake. Es decir: Grupo de personajes metidos entre cuatro paredes desatan el mal mediante "Necronomicón" formato audiolibro (tres vinilos con los pasajes grabados en ellos. El último incluye una advertencia sobre sus peligros. Coño, ¿no habría sido más lógico que eso estuviese en el primero? digo yo), los unos van siendo poseídos, los otros tendrán que combatirlos, etc, hasta que al final sale el gran "mostro", alegremente despachado vía sierra mecánica. Ea!
Bien, ahora le toca el turno a "Posesión Infernal, el despertar". La primera vez me pareció un truño gordo, gordo. Así, esperé a la siguiente intentona para formarme una impresión más fiable. Y de eso va esta reseña.
¿Es "Evil Dead Rise" (título en v.o.) un reboot, una precuela o secuela del film del 2013?. ¿O de 1981? Pues no me ha quedado claro, la verdad. A mí lo que me ha parecido es un remake del remake. Comparten estética, "look" fotográfico -digital, me supongo-, y unas cuantas ideas. Lo más desconcertante de este nuevo "Evil Dead" es que, por mucho que venden la moto de la novedad, del cambio de un bosque siniestro a un apartamento, de personajes más o menos masculinos a mayormente femeninos, incluso la incorporación de adolescentes - + una infante (estoy tan cansado de películas de terror con críos... parece casi una obsesión pederasta por parte de los mandamases de Hollywood)- que lo van a pasar putas, en lo narrativo es exactamente igual que la original y el remake. Es decir: Grupo de personajes metidos entre cuatro paredes desatan el mal mediante "Necronomicón" formato audiolibro (tres vinilos con los pasajes grabados en ellos. El último incluye una advertencia sobre sus peligros. Coño, ¿no habría sido más lógico que eso estuviese en el primero? digo yo), los unos van siendo poseídos, los otros tendrán que combatirlos, etc, hasta que al final sale el gran "mostro", alegremente despachado vía sierra mecánica. Ea!
¿Debería ello haber garantizado cierto disfrute y placer entre los devotos de mi porte, así como más canosos y nostálgicos?, pues tal vez sí... aunque, primero, puestos a repetir la jugada, no te alejes de la cabaña y el bosque, que ello garantizaba una atmósfera cojonuda (inquietante y de puro aislamiento), ¡¡se echa mucho de menos!!, y segundo, complicado va a ser con unos personajes tan poco interesantes. Tan poco carismáticos. Tan antipáticos. Y no, no lo digo por la cacareada ausencia de Bruce Campbell / "Ash". Ya saben, o deberían, lo que pienso al respecto. Esa manía de asociar al actor a la saga es muy lógica y razonable, pero en el primer film, el del 81, era un personaje más. Algo tontaina y cobardica, sin toda la ristra de macarradas, chascarrillos graciosos y demás que, a la larga, han acabado definiéndolo (y ya no insisto en el hecho de que moría, dato que hizo mucho por dejarnos un regusto duradero a los que la vimos cuando aún no había secuelas. Aquellos que crecieron a partir de "Terroríficamente Muertos", jamás entenderán tan determinante impacto).
Alguien descontento -y canadiense- dispuesto a mandar una reprimenda a los responsables de "Evil Dead Rise" afirmó que, a diferencia de esta última dosis, "Evil Dead" solía ser una franquicia que revolucionaba el género, ofreciendo nuevas ideas a base de desbordante imaginación. Francamente, creo que exagera. "Evil Dead", especialmente la que todo lo inauguró, tira de una trama super-trillada (chavales que van de "vacas" a un sitio aislado, donde serán víctimas de algo malo. Si lo miran detenidamente, así pueden resumirse films previos como "Viernes 13" o, especialmente, "La matanza de Texas" que, pa algo, ejerció de notable influencia en Sam Raimi y cía), es el cómo está desarrollada y contada en lo visual, donde sí resulta novedoso. Y, además, parte de ello fue casi accidental. Raimi solo quiso hacer una peli de terror convencional, pero le salió así porque era joven, ambicioso y desbordaba pasión. Ahora es un señor mayor, profesional en lo suyo, cansado, acomodado... además de que los aspectos originales del "Evil Dead" primigenio ya han sido muy imitados. Muy explotados.
Entre las cosas que me molan menos seguramente estén algunas ideas chorras que se pretenden epatantes, como cuando la mamá poseída usa la uña a modo de aguja de tocata (y lo que sigue, que no lo explico por si no la han visto). Ya les va a los cerebros tras la franquicia tirar de conceptos así. No olvidemos todo el rollo MacGyver del final del remake, con la batería conectada a la jeringa para revivir a la poseída y bla, bla. Son chuminadas, lo sé. Y que me irriten será culpa de mí ya galopante espíritu conservador con respecto al cine, al género y, particularmente, la saga. Pero es así. Y luego, la actriz que interpreta a la madre... me pone nervioso... tiene una cara muy rara... como si alguien tirase de sus orejas para atrás. Entiendo perfectamente que le dieran el papel de super-poseída.
Alguien descontento -y canadiense- dispuesto a mandar una reprimenda a los responsables de "Evil Dead Rise" afirmó que, a diferencia de esta última dosis, "Evil Dead" solía ser una franquicia que revolucionaba el género, ofreciendo nuevas ideas a base de desbordante imaginación. Francamente, creo que exagera. "Evil Dead", especialmente la que todo lo inauguró, tira de una trama super-trillada (chavales que van de "vacas" a un sitio aislado, donde serán víctimas de algo malo. Si lo miran detenidamente, así pueden resumirse films previos como "Viernes 13" o, especialmente, "La matanza de Texas" que, pa algo, ejerció de notable influencia en Sam Raimi y cía), es el cómo está desarrollada y contada en lo visual, donde sí resulta novedoso. Y, además, parte de ello fue casi accidental. Raimi solo quiso hacer una peli de terror convencional, pero le salió así porque era joven, ambicioso y desbordaba pasión. Ahora es un señor mayor, profesional en lo suyo, cansado, acomodado... además de que los aspectos originales del "Evil Dead" primigenio ya han sido muy imitados. Muy explotados.
Entre las cosas que me molan menos seguramente estén algunas ideas chorras que se pretenden epatantes, como cuando la mamá poseída usa la uña a modo de aguja de tocata (y lo que sigue, que no lo explico por si no la han visto). Ya les va a los cerebros tras la franquicia tirar de conceptos así. No olvidemos todo el rollo MacGyver del final del remake, con la batería conectada a la jeringa para revivir a la poseída y bla, bla. Son chuminadas, lo sé. Y que me irriten será culpa de mí ya galopante espíritu conservador con respecto al cine, al género y, particularmente, la saga. Pero es así. Y luego, la actriz que interpreta a la madre... me pone nervioso... tiene una cara muy rara... como si alguien tirase de sus orejas para atrás. Entiendo perfectamente que le dieran el papel de super-poseída.
Aunque es un dato que no ha sido muy explotado, al parecer en su día Dario Argento quiso producirle a Sam Raimi la secuela de "Posesión Infernal". Sin embargo, otro italiano se adelantó (Dino de Laurentiis) y el director de "Tenebre" se quedó con las ganas. Desquitándose posteriormente al producir "Demons", que no es más que un remedo de "Evil Dead". Descarao. Resultó funcionar muy bien en taquilla, lo que les obligó a parir una secuela, cambiando el escenario de un cine a un edificio. Una decisión muy lógica y práctica. Y, claro, ahora, décadas después, a Raimi y la pandi se les ocurre esa misma alteración de decorado para la nueva entrega. E, inevitablemente, nacen ciertos parecidos. El fandom, ese gran idiota, corre a gritar que se trata de un homenaje, un guiño de la yanki a la italiana. ¿En serio?. De haberse hecho a posta, estaríamos siendo testigos de cómo los expoliados se inspiran voluntariamente y felizmente en los expoliantes. Como si me dijeran que George Miller se basó en las películas posnucleares de Cirio H. Santiago para su nuevo "Mad Max" o que Disney se inspiró en "Star Crash, choque de galaxias" para la última trilogía de "Star Wars". Suena bastante ridículo. Me pregunto cuando los fans del género aprenderán, y asumirán, que sus cineastas favoritos no comparten con ellos necesariamente esa pasión. Esa devoción ciega. Es más, seguramente ninguno de los responsables de "Evil Dead" habrá visto "Demons 2". Y si la han visto, ni pensarían en ella, considerándola un mero, sucio y vil robo a sus ideas originales.
Epílogo: No, definitivamente no me gusta "Evil Dead Rise" o "Posesión Infernal, el despertar". Me aburrió, bostecé, no me dio miedo (eso ya lo daba por sentado), no me llevé sustos, no me divertí y el gore no me pareció tan excesivo como lo pintaban (de hecho, creo que es más sangrienta la del 2013). Fue "una más". Sin alma. Incapaz de provocarme nada de nada. Y estoy hablando tanto del primer visionado, como del segundo. Parece bastante improbable, sino imposible, que se me gane con el tiempo.
Ya lo decía un amigo mío: Cuando a los yankis algo les funciona, lo repiten hasta la saciedad. Hasta quemarlo. Destruirlo. Que gran verdad... y que gran tragedia... sobre todo si el decrépito concepto resultante al que impiden morir dignamente se llama "Evil Dead".
Ya lo decía un amigo mío: Cuando a los yankis algo les funciona, lo repiten hasta la saciedad. Hasta quemarlo. Destruirlo. Que gran verdad... y que gran tragedia... sobre todo si el decrépito concepto resultante al que impiden morir dignamente se llama "Evil Dead".
lunes, 13 de diciembre de 2010
ALGUNAS VECES ELLOS VUELVEN
Llevo esperando ver esta película desde que fue portada del número uno de la edición Española de la revista "Fangoria" (la de Luis Vigil, no la otra mierda), pero no tuve oportunidad hasta la pasada noche. De entre medio, casi 20 añazos de espera. Eso es tener paciencia, joder. ¿Y valió la pena?... pssss, no especialmente la verdad.Basada en un relato corto de Stephen King, en pleno apogeo de este como material adaptable a la pequeña pantalla (y el film comentado, lo es), producida por el recientemente fallecido Dino de Laurentiis (quien se permite un auto-guiño colando su "King Kong" del 76 en una tele) y co-producida por Milton Subotsky, ex-jefe de "Amicus" y sufriendo de Kinguitis en los últimos años de su existencia terrenal, "Algunas veces ellos vuelven" cuenta con protagonismo del entrañable Tim Matheson, acompañado de los reconocibles rostros de Brooke Adams ("La zona muerta", "La invasión de los ultracuerpos"), Robert Rusler (guaperillas en "Vamp" o "La mujer explosiva") y William Sanderson (cult-actor que arrancó en el campo del exploitation con la ultra-racista "Fight for your life" y ganó cierto peso por su papel secundario en "Blade Runner"). El dire no es otro que Tom McLoughlin, popular por ser el responsable de la sexta entrega de "Viernes 13", así como de la modesta pero majilla "Siniestra Oscuridad".
Un padre de familia vuelve al pueblo de su infancia con fines laborales. El problema es que de chaval presenció la muerte de su hermano mayor en manos de unos macarrillas que, oh mala pata, seguidamente fueron arrollados por un tren. Casualmente uno de esos días se cumple el nosecuanto aniversario de la tragedia, y los espíritus de los bad boys regresarán del mas allá sedientos de venganza.
Siempre me pareció a mi que Tom McLoughlin tenía algo de curilla. No ya solo por ser el director de "Cita con un ángel muy especial" (sí, tómenlo literalmente), sino porque en sus declaraciones y sus intenciones (limpiar la saga "Viernes 13" de la suciedad que arrastraba a causa de su reivindicable quinta entrega, metiéndole humor, buenrollismo y unas gotas de violencia más contenidas) siempre me ha parecido sospechosamente cumbayá. En serio. Y esta "Algunas veces ellos vuelven" me lo confirma, por su exaltación de los valores familiares, su rollo lacrimógeno de baratillo y esas puertas lumínicas al mas allá, camino del paraíso donde todos nos acabaremos encontrando y bla, bla. Pero claro, carayo, es que a fin de cuentas hablamos de un telefilm, todo el muy limpio, muy contenido (muertes insulsas, y la más atrevida mostrada desde lejos) e inofensivo. Ideal para la tarde del Domingo. Y sí, en un caso así funcionaría, es razonablemente entretenida. Pasable. Pero yo de ti no tendría prisa en verla (bueno, yo no la tuve, 20 años lo atestiguan).
El caso es que por lo visto funcionó tan bien la cosa que tuvo dos secuelas más, "Sometimes they como back... again" ("La resurrección del mal") y "Sometimes they como back... for more" ("Infierno blanco", de la que solo he oído pestes), que no he visto, ni veré.
domingo, 18 de octubre de 2009
MIEDO AZUL
A inicios de los 80 se puso muy de moda en el cine norteamericano adaptar para la gran pantalla la última novela del famoso escritor Stephen King. Sin comerlo ni beberlo, nos vimos literalmente invadidos por toda clase de producciones. La cosa empezó con títulos y cineastas de prestigio, como el Carpenter de "Christine" o el Cronenberg de "La Zona Muerta", pero poco a poco las películas inspiradas en la obra del escritor comenzaron a perder fuelle en taquilla, y de la "serie A" se pasó a la "serie B", con títulos como la simpática "Los ojos del gato", la fallida "Ojos de Fuego" y la que hoy comentamos, "Miedo Azul", que vendría a ser el estandarte de la decadencia de la moda King.
La película se inspiraba en la novela "El ciclo del hombre lobo", un pequeño libro de letra gruesa ilustrado por el magnífico dibujante Bernie Wrightson, que hacía poco había colaborado con el escritor adaptando a las viñetas la película "Creepshow". Puesto que en aquellos tiempos cualquier productor hubiera pagado para llevar al celuloide hasta la lista de la compra de King, Dino de Laurentiis se animó a convertir lo que era una historia de hombres lobo en un largometraje, justo cuando los licántropos estaban de capa caída. El resultado final fue "Silver Bullet", "Miedo Azul", un film de aspecto telefílmico agradable de ver pero poco más que contó con los efectos especiales del papá de "E.T.", Carlo Rambaldi, al parecer no muy inspirado en aquel momento ya que más que un hombre lobo, lo que el veterano técnico Italiano había creado era un hombre oso. Así como suena.
"Miedo Azul" no cuenta nada que no hayamos visto antes. Un pueblo anda aterrorizado porque una extraña criatura está asesinando a sus habitantes. Un niño impedido y su tío alcohólico deciden desvelar el misterio y descubren atónitos que se trata del mentado hombre lobo. Pero, ¿qué habitante del pacífico pueblo es el que se transforma en un monstruo con la llegada de la luna llena?, la verdad es que no cuesta nada descubrirlo.
Daniel Attias, que venía de asistir a gente del calibre de Steven Spielberg (con "E.T.") o Sam Fuller (con "Perro Blanco"), se encargó de las tareas del director, y está claro que no lo hizo demasiado bien ya que no ha vuelto a dirigir para la gran pantalla desde aquel lejano 1985, centrando todo su campo de acción en la caja tonta.
Los rostros familiares de "Miedo Azul" nos llegan a través del reparto, el incombustible Gary Busey, al que muchos recordarán como el malo de "Arma Letal", el decadente ídolo de las jovencitas Corey Haim y tres veteranos del género, Evertt McGill, uno de los personajes más célebres de la serie de David Lynch "Twin Peaks" y extraño padre de familia a las órdenes de Wes Craven en "El sótano del miedo", el eterno secundario y protagonista de la saga de "El Padrastro" Terry O´Quinn y el actor de culto Lawrence Tirney.
"Miedo Azul" no cuenta nada que no hayamos visto antes. Un pueblo anda aterrorizado porque una extraña criatura está asesinando a sus habitantes. Un niño impedido y su tío alcohólico deciden desvelar el misterio y descubren atónitos que se trata del mentado hombre lobo. Pero, ¿qué habitante del pacífico pueblo es el que se transforma en un monstruo con la llegada de la luna llena?, la verdad es que no cuesta nada descubrirlo.
Daniel Attias, que venía de asistir a gente del calibre de Steven Spielberg (con "E.T.") o Sam Fuller (con "Perro Blanco"), se encargó de las tareas del director, y está claro que no lo hizo demasiado bien ya que no ha vuelto a dirigir para la gran pantalla desde aquel lejano 1985, centrando todo su campo de acción en la caja tonta.
Los rostros familiares de "Miedo Azul" nos llegan a través del reparto, el incombustible Gary Busey, al que muchos recordarán como el malo de "Arma Letal", el decadente ídolo de las jovencitas Corey Haim y tres veteranos del género, Evertt McGill, uno de los personajes más célebres de la serie de David Lynch "Twin Peaks" y extraño padre de familia a las órdenes de Wes Craven en "El sótano del miedo", el eterno secundario y protagonista de la saga de "El Padrastro" Terry O´Quinn y el actor de culto Lawrence Tirney.
lunes, 6 de abril de 2009
FLASH GORDON
Hace apenas unas horas he visto este film en compañía de un sobrino que tengo (de 7 años), y el chaval ha flipado. Yo no he flipado, pero he disfrutado del visionado. Ya tuve mi dosis de flipismo cuando tenía esa edad (más o menos) y la vi en un cine acompañado de algún familiar. Luego, pasados ya unos años, la echaron en el Festival de Sitges como tributo a su megalómano productor, Dino De Laurentiis, y fue una fiesta, la peña iba ya predispuesta a pasarlo bien y eso hicimos, ya lo creo."Flash Gordon" fue un fracaso en su época, y por lo que leí, también un caos el rodarla. De hecho, Mike Hodges estaba contratado para hacer la segunda parte que nunca se rodó, y acabó a las riendas de la primera. El equipo era tan internacional que no se entendían entre ellos, y se acabó casi improvisando día a día. Los efectos especiales, muy bien intencionados, acaban resultando de lo más tercermundistas, las transparencias cantan a la legua y los cromas duelen a la vista. Además, algunas situaciones son puramente ridículas y despiertan una sonrisa cómplice con su guionista, Lorenzo Semple Jr. un experto en estas cosas del camp (también escribió guiones para el "Batman" de Adam West) y que, en el fondo, no se tomaba en serio este intento de chupar del boom "Star Wars" partiendo de un personaje consolidado (lo mismo que hicieron los chicos de la "Cannon" cuando intentaron -y lograron- subirse al carro de Indiana Jones con "Las minas del rey Salomón").
Pero, como suele pasar, la peli ha terminado forjándose un séquito de admiradores y hoy por hoy, sus defectos son valorados como virtudes. Estamos ante una auténtica cult-movie (de las de verdad, las que no pretenden serlo) en la que destaca, por encima de todo, su diseño ultra-recargado y hortera, que termina siendo de lo más delicioso y engancha... y si no que se lo digan a mi sobrino, un nervio que apenas se ha movido de delante de la pantalla, totalmente absorto ante esos rojos y dorados maravillosos, y el aspecto de las naves, que intentan remitir al comic original de Alex Raymond (sin demasiado éxito), o esos cielos del planeta Mongo repletos de colorines entremezclados... guapo, guapo. Tampoco es desdeñable ver a Max Von Sydow como un perfecto Ming, la genial banda sonora (destacando los temas de "Queen" por encima de todo) o al pobre y soso Sam J. Jones que acabaría subsistiendo a base de pelis de acción rodadas en Filipinas (aunque no hay que olvidar que fue "The Spirit" en un telefilm de hace ya unos cuantos lustros y recientemente actuó en la puesta al día de "Flash Gordon" para la pequeña pantalla. Tampoco que, poco antes de su escueto salto al estrellato, posó en pelota picada para "Playgirl"). Y es que, joder, "Flash Gordon" además es de lo más entretenida. No pierden el tiempo y van por faena desde el principio. La sinopsis no la cuento porque, si estáis leyendo este blog, fijo que la conocéis. La caratula que aquí os dejo es la de la edición en VHS original de la época que pude agenciarme recientemente a un euro en el "Paraíso Perdido". Entrañable.
sábado, 1 de enero de 2022
LOS LOCOS DEL PLANETA BLOB
En una pasada visita al baúl del amigo Vicente comenté que los padres putativos de "Los locos del planeta Blob" eran Mel Smith y Griff Rhys Jones, dos humoristas de la tele británica que, a mediados de los ochenta, se sumaron -versión doblada- a la programación de la televisión de Cataluña, razón por la que no me resultaban extraños. Ellos son los guionistas y semi-protagonistas de esta comedia de ciencia ficción que, aunque no tengo datos a mano, seguro que pasó inadvertida en su año de estreno -por las Españas-, nada menos que el sagrado 1985. De la dirección se encargó toda una leyenda, Mike Hodges, superviviente del entonces aún candente y caótico plató del "Flash Gordon" de Dino De Laurentiis. Sin ir más lejos -lo adelanto ya- en "Los locos del planeta Blob" hay unos científicos que se disfrazan de marciano verde por aquello de no asustar a los visitantes en un posible primer contacto. Uno de ellos aparece de refilón hablando por teléfono. Bien, a ese mismo también podemos verlo -otra vez de refilón- compartiendo celda con Flash Gordon en el planeta Arboria. Es decir, necesitaban un disfraz de alien y Mike Hodges decidió reciclar parte del atrezzo de su anti-clásico. Un dato que no aporta mucho, pero resulta altamente curioso.
"Los locos del planeta Blob" (con un título original mucho más gracioso, "Morons from outer space", "Tontos del espacio exterior") cuenta la historia de unos extraterrestres con desconcertante pinta humana -y dominguera- que caen en la tierra accidentalmente. Uno, el más listo, en los USA. Otros tres, bastante idiotas (de ahí el título original), en las Islas Británicas. Durante su proceso de adaptación en manos de políticos, científicos y el ejército, un periodista de la televisión, hasta entonces ninguneado por sus compañeros, decidirá liberarlos y convencer al resto de que hay que tratarlos como reyes. Y eso es lo que ocurre, cosa que les convertirá en unas super estrellas vanidosas y caprichosas (denle poder a un tonto y...). Mientras, al otro no le van tan bien las cosas (le toman por loco y acaba encerrado en un manicomio), pero hará lo posible para reencontrarse con los suyos.
Lo primero que sorprende de "Los locos del planeta Blob" es que, a nivel medios, no anda floja. Los efectos especiales están más que dignos, sobre todo las escenas que implican naves especiales (una de ellas muy parecida a la que vemos en "Encuentros en la tercera fase" que, junto a "Alguien voló sobre le nido del cuco", son los títulos parodiados más evidentes).
En cambio, el humor no alcanza cotas excesivamente altas. Es normalico, tirando a flojillo. Sí hay algunos gags divertidos, sendas ocurrencias que te dibujan una sonrisa (como ese monstruoso marciano rescatador que cambia de opinión cuando descubre que el rescatado no es hembra), pero nada desternillante. La mala leche británica asoma eventualmente, aunque en pequeñas dosis (tal vez, dado el coste de la producción, temían asustar a las plateas más jóvenes) y, al final, te queda una película digerible, más o menos amena, con sus altibajos, que se deja consumir sin más, pero no deslumbra.
"Los locos del planeta Blob" (con un título original mucho más gracioso, "Morons from outer space", "Tontos del espacio exterior") cuenta la historia de unos extraterrestres con desconcertante pinta humana -y dominguera- que caen en la tierra accidentalmente. Uno, el más listo, en los USA. Otros tres, bastante idiotas (de ahí el título original), en las Islas Británicas. Durante su proceso de adaptación en manos de políticos, científicos y el ejército, un periodista de la televisión, hasta entonces ninguneado por sus compañeros, decidirá liberarlos y convencer al resto de que hay que tratarlos como reyes. Y eso es lo que ocurre, cosa que les convertirá en unas super estrellas vanidosas y caprichosas (denle poder a un tonto y...). Mientras, al otro no le van tan bien las cosas (le toman por loco y acaba encerrado en un manicomio), pero hará lo posible para reencontrarse con los suyos.
Lo primero que sorprende de "Los locos del planeta Blob" es que, a nivel medios, no anda floja. Los efectos especiales están más que dignos, sobre todo las escenas que implican naves especiales (una de ellas muy parecida a la que vemos en "Encuentros en la tercera fase" que, junto a "Alguien voló sobre le nido del cuco", son los títulos parodiados más evidentes).
En cambio, el humor no alcanza cotas excesivamente altas. Es normalico, tirando a flojillo. Sí hay algunos gags divertidos, sendas ocurrencias que te dibujan una sonrisa (como ese monstruoso marciano rescatador que cambia de opinión cuando descubre que el rescatado no es hembra), pero nada desternillante. La mala leche británica asoma eventualmente, aunque en pequeñas dosis (tal vez, dado el coste de la producción, temían asustar a las plateas más jóvenes) y, al final, te queda una película digerible, más o menos amena, con sus altibajos, que se deja consumir sin más, pero no deslumbra.
lunes, 19 de mayo de 2008
MUERTE A 33 R.P.M
Coge "El legado del diablo" (que a su vez era una copia de "Carrie", no hay que olvidarlo) y métele unas gotas (o un buen chorretón) de dos tendencias marcadamente ochenteras, por un lado la polémica del heavy metal con letras satánicas e inmorales que convertían a plácidos adolescentes americanos en locos o suicidas, y por otro, el apogeo que en aquel momento vivía Freddy Krueger y sus desmanes en cierta calle Elm. ¿Resultado?, este "Trick or Treat" de surreal, pero curioso, título Español.
Un jevillarro inadaptado y marginado por los pijos/guaperas del insti (su único amigo es el otro "nerd" del lugar) cae bajo el influjo satánico de su ídolo rockero Sammi Curr que, recién fallecido, lega al chaval un vinilo a través del cual se comunican. Entre ambos preparan una revancha contra los cabrones cachas que han estado puteándole a lo largo de su periplo académico. Sin embargo, lo que en principio son trastadas inofensivas, poco a poco van pillando un cariz bastante más chungo.
Dirigida por el habitualmente actor Charles Martin Smith (el feo, bajito y gafotas de "American Graffiti", "Los intocables de Elliot Ness" o "Starman") y producida por el todopoderoso Dino de Laurentiis, "Muerte a 33 r.p.m." cuenta con los oportunos cameos de Gene Simmons y Ozzy Osbourne (este segundo especialmente gracioso como reverendo anti-rock) y presenta a un malo que se desplaza y mata gracias a la electricidad, aspecto este que comparte con el asesino de la posterior "Shocker" según el padre de Freddy, Wes Craven (incluso su capacidad de introducirse en la televisión como quien se pone un condón). La diferencia entre la "star" de "Pesadilla en Elm Street" y este Sammi Curr es que el segundo carece totalmente de carisma alguno, y protagoniza una secuencia francamente ridícula marcándose un rocanrol en pleno baile de Halloween para, seguidamente, disparar rayos contra la audiencia a través de su guitarra (!!!). Aquí te ríes aunque esa no sea la intención de su realizador, sin embargo, cuando el humor sí está buscado aposta, resulta triste y nada divertido.
¡¡Ah!!, también por ahí aparece un monstruo demoníaco, pero no se sabe muy bien a cuento de qué, ni le volvemos a ver el plumero el resto de la peli. Remarcar que el prota está enamorado secretamente de una de las niñas del grupo de pijos, y al final logra conquistarla... ¡¡iluso!!, ¿pero no te das cuenta de lo que ello conlleva?, en un par de años te habrás cortado el pelo, vendido todos los discos de "Anthrax" y estarás currando en algún sitio que te impongan llevar corbata, ¡que si, hombre!.
Sin garra y bastante monótona, "Muerte a 33 r.p.m." no está muy claro de qué lado se pone, si de los que creen que el jevi es pernicioso, o los otros. A saber... a mi me da igual, porque ni me gusta esa música, ni me gusta esta película.
Un jevillarro inadaptado y marginado por los pijos/guaperas del insti (su único amigo es el otro "nerd" del lugar) cae bajo el influjo satánico de su ídolo rockero Sammi Curr que, recién fallecido, lega al chaval un vinilo a través del cual se comunican. Entre ambos preparan una revancha contra los cabrones cachas que han estado puteándole a lo largo de su periplo académico. Sin embargo, lo que en principio son trastadas inofensivas, poco a poco van pillando un cariz bastante más chungo.
Dirigida por el habitualmente actor Charles Martin Smith (el feo, bajito y gafotas de "American Graffiti", "Los intocables de Elliot Ness" o "Starman") y producida por el todopoderoso Dino de Laurentiis, "Muerte a 33 r.p.m." cuenta con los oportunos cameos de Gene Simmons y Ozzy Osbourne (este segundo especialmente gracioso como reverendo anti-rock) y presenta a un malo que se desplaza y mata gracias a la electricidad, aspecto este que comparte con el asesino de la posterior "Shocker" según el padre de Freddy, Wes Craven (incluso su capacidad de introducirse en la televisión como quien se pone un condón). La diferencia entre la "star" de "Pesadilla en Elm Street" y este Sammi Curr es que el segundo carece totalmente de carisma alguno, y protagoniza una secuencia francamente ridícula marcándose un rocanrol en pleno baile de Halloween para, seguidamente, disparar rayos contra la audiencia a través de su guitarra (!!!). Aquí te ríes aunque esa no sea la intención de su realizador, sin embargo, cuando el humor sí está buscado aposta, resulta triste y nada divertido.
¡¡Ah!!, también por ahí aparece un monstruo demoníaco, pero no se sabe muy bien a cuento de qué, ni le volvemos a ver el plumero el resto de la peli. Remarcar que el prota está enamorado secretamente de una de las niñas del grupo de pijos, y al final logra conquistarla... ¡¡iluso!!, ¿pero no te das cuenta de lo que ello conlleva?, en un par de años te habrás cortado el pelo, vendido todos los discos de "Anthrax" y estarás currando en algún sitio que te impongan llevar corbata, ¡que si, hombre!.
Sin garra y bastante monótona, "Muerte a 33 r.p.m." no está muy claro de qué lado se pone, si de los que creen que el jevi es pernicioso, o los otros. A saber... a mi me da igual, porque ni me gusta esa música, ni me gusta esta película.
viernes, 1 de septiembre de 2017
ULTIMAS VACACIONES
Producción trasnochadísima Italo-Española, con producción de
un, por aquél entonces, decadente Andrés Vicente Gómez y el hijo de Dino de
Laurentiis, Aurelio en la que con el reclamo para nuestro país de Paula
Vázquez, que no era peor actriz que muchas que ganaban Goyas, pero que vio su
carrera lastrada por su presencia televisiva y por aparecer en la película más
maldita del cine español, “Kibris, la ley del equilibrio” del inefable Germán Monzó, y con la presencia de Christian de Sica en un rol protagónico, lo que en
realidad se nos está vendiendo es una entrega de la saga “Natale”, dirigida por
Neri Parenti, que sería una serie de películas ambientadas en Navidad en muchas partes del mundo, y para lucimiento
de De Sica, Mássimo Boldi y los cómicos I Fichi D’india.
Aunque esta saga de películas es súper popular en Italia,
dónde se siguen haciendo, de hecho, en España la película se estrenó como si se
tratase de una película independiente de esta saga.
Se trata de un vodevil del siglo pasado con actores metidos
en enredos y entrando y saliendo de las puertas, viviendo situaciones
hilarantes y entremezclándose entre si todos sus personajes.
En esta ocasión, la acción se traslada a Holanda. Un piloto
de avión que tiene una esposa y su correspondiente familia en Roma, y otra
esposa con su correspondiente familia en Milán, se ve las navidades en un Hotel
Holandés, con tan mala suerte que sus dos familias deciden presentarse de
sorpresa allí, para pasar las navidades con él. Como ustedes supondrán, se
pasara toda la película ingeniándoselas, para que ninguna de sus esposas sepa
de la existencia de la otra, a la vez que los otros protagonistas, un señor de
avanzada edad y su yerno, se van de vacaciones para conocerse mejor, y que así,
el suegro, apruebe al yerno como futuro padre de sus nietos. Para acabar de
hacerlo todo más enrevesado y cansino, hay que añadirle los líos a lo slapstick
en los que se meten los cómicos I Ficchi D’india, que serían los terceros en
discordia.
Muy mala, muy rancia, apenas divertida y con muy pocos
momentos a los que dedicarle un pensamiento una vez vista. De hecho, aunque
todas estas películas son pepinos en Italia, en su estreno en nuestro país en
2003, tan solo fueron a verla al cine 63.000 espectadores, que en realidad
fueron a ver a Paula Vázquez, porque en su momento se rumoreó que salía en
pelotas. Lo hace, pero no se la ve nada.
Para curiosos.
miércoles, 10 de abril de 2019
DEMONS
"Demons" tiene en su currículo varios honores. Principalmente, ser el salto del cisne del "buen" terror moderno Italiano. El testamento de una era "dorada" repleta de títulos que, ante todo, sorprendían por su cuantiosa truculencia. Así mismo, también le pertoca la entrañable condición de producto eminentemente juvenil, desenfadado y, en una palabra, macarra. "Demons" va directa a la entrepierna, a la "alucinada", y da igual los medios que necesite para lograrlo: Una banda sonora trufada de heavy metal ochentero que adorna las secuencias más violentas e impactantes. Momentos como el enfrentamiento entre los monstruos y el héroe subido a una moto, sable en ristre, es el ejemplo más gráfico. Imposible no fliparse con semejante material. Y es que "Demons" es un puto tebeo, uno malo y chusco, pero uno que funciona perfectamente dentro de su peculiar universo.
La historia es lo de menos. Un grupo de individuos anónimos es invitado al pase de una película de terror sobre demonios pestilentes que cobrará vida en la platea. Los espectadores serán poseídos uno tras otro, y los que se libren tendrán que defenderse. Una excusa como cualquier otra para encadenar locuras visuales, gore del de antes y muy italiano en su sádico detalle, luces de colores, humo, interpretaciones que duelen y unos diálogos que es para prender fuego al guión.
Pero no importa, porque "Demons" es una película cafre que reconoce y abraza su condición, no la oculta para nada. Tal vez de modo consciente, o tal vez no. Es tan mala como gozable en su estupidez, detalle este que se les ha escapado a muchos. Hay un fandom por ahí que la adora como si fuese realmente adorable, y no, creo que se equivocan. Pero allá cada uno con lo suyo.
Dario Argento quiso producirle a Sam Raimi una secuela de "Posesión Infernal", antes de que esta se materializara por cortesía de Dino de Laurentiis, pero no pudo ser. Algo me dice que el padre de "Suspiria" se quedó con las ganas y produjo "Demons" para desquitarse. Consciente de que el invento no era digno de él -no en aquella época, hoy sería otro cantar- contrató al mediocre Lamberto Bava para que la dirigiera. Y el resto es historia. O histeria.
Fue un exitazo y generó una segunda parte inferior. La tercera nunca acabó de llegar, a pesar de que hubo varios intentos bastardos.
La música de Claudio Simonetti es estupenda en lo suyo y deja huella.
Un divertimento que se recomienda ver con el cerebro puesto en "Off".
La historia es lo de menos. Un grupo de individuos anónimos es invitado al pase de una película de terror sobre demonios pestilentes que cobrará vida en la platea. Los espectadores serán poseídos uno tras otro, y los que se libren tendrán que defenderse. Una excusa como cualquier otra para encadenar locuras visuales, gore del de antes y muy italiano en su sádico detalle, luces de colores, humo, interpretaciones que duelen y unos diálogos que es para prender fuego al guión.
Pero no importa, porque "Demons" es una película cafre que reconoce y abraza su condición, no la oculta para nada. Tal vez de modo consciente, o tal vez no. Es tan mala como gozable en su estupidez, detalle este que se les ha escapado a muchos. Hay un fandom por ahí que la adora como si fuese realmente adorable, y no, creo que se equivocan. Pero allá cada uno con lo suyo.
Dario Argento quiso producirle a Sam Raimi una secuela de "Posesión Infernal", antes de que esta se materializara por cortesía de Dino de Laurentiis, pero no pudo ser. Algo me dice que el padre de "Suspiria" se quedó con las ganas y produjo "Demons" para desquitarse. Consciente de que el invento no era digno de él -no en aquella época, hoy sería otro cantar- contrató al mediocre Lamberto Bava para que la dirigiera. Y el resto es historia. O histeria.
Fue un exitazo y generó una segunda parte inferior. La tercera nunca acabó de llegar, a pesar de que hubo varios intentos bastardos.
La música de Claudio Simonetti es estupenda en lo suyo y deja huella.
Un divertimento que se recomienda ver con el cerebro puesto en "Off".
martes, 14 de abril de 2009
ROMAN POLANSKI : WANTED AND DESIRED
Como todos ustedes sabrán, hace tres décadas Roman Polanski fue acusado de pederastia, violación, perversión y sodomía tras beneficiarse a una jovencita de 13 años.
A pesar de lo delicado del asunto, Polanski tuvo la mala suerte de que le tocó lidiar con un juez no del todo justo, más pendiente de la prensa que del caso en sí mismo y que de todas, todas, pensaba mandar al cineasta a la cárcel, después de convertir el juicio en un circo. Con la ayuda de Dino de Laurentiis, Polanski huyó a Francia, donde prosigue con su carrera. Actualmente, si vuelve a los USA será arrestado, pues el caso no está cerrado.
"Roman Polanski: Wanted and Desired" es un documental de la "HBO" dirigido por Marina Zenovich, en el que, a base de entrevistas a los abogados y demás personas que tuvieron algo que ver en el asunto, y con un montón de buenas imágenes de archivo (charlas con el director incluidas), se desentraña el caso de manera muy objetiva.
"Roman Polanski: Wanted and Desired" es un documental de la "HBO" dirigido por Marina Zenovich, en el que, a base de entrevistas a los abogados y demás personas que tuvieron algo que ver en el asunto, y con un montón de buenas imágenes de archivo (charlas con el director incluidas), se desentraña el caso de manera muy objetiva.
El resultado es bastante interesante y ameno, ahora bien, si Polanski es un hijo de puta, o no, no nos queda claro en ningún momento. Lo que sí que queda claro es que prácticamente todos los envueltos en el asunto, juez y víctima incluidos, no son del todo buena gente. En mi opinión el director de "La semilla del diablo" tampoco, por mucho que se esfuercen muchos de los entrevistados en hacernos creer lo contrario.
miércoles, 29 de septiembre de 2021
EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 14 (Y FINAL)
Llegamos al final de esta subsección. No van a tener que sufrir más los recortes extraídos de la revista "Shows" que tantos momentos regocijantes, entrañables, irritantes y nostálgicos nos han hecho pasar todas estas semanas.
Y chapamos a lo grande, rejuntando en un montoncito aquellas tonteridas que, al no tener prestancia suficiente como para dedicarles una entrada exclusiva, las vomitamos aquí, juntas y revueltas, asaco, y ustedes las disfrutan si quieren o no... allá cada uno. Total, solo son tres.

Siempre mola ver a Clint Eastwood empuñando la Magnum 44.
Y si, además, le ponemos encima la palabra "Vídeo", entonces la cosa
es ya pa chuparse los dedos.

Resulta altamente curioso descubrir que Dino De Laurentiis
estuvo a puntito de producir "2013: Rescate en L.A.", pero finalmente
no ocurrió. ¿Habría sido mejor película de haberse materializado
tal asociación (teniendo en cuenta lo muuuuy flojita que es)?
Permitan que lo dude.
Y chapamos a lo grande, rejuntando en un montoncito aquellas tonteridas que, al no tener prestancia suficiente como para dedicarles una entrada exclusiva, las vomitamos aquí, juntas y revueltas, asaco, y ustedes las disfrutan si quieren o no... allá cada uno. Total, solo son tres.

Siempre mola ver a Clint Eastwood empuñando la Magnum 44.
Y si, además, le ponemos encima la palabra "Vídeo", entonces la cosa
es ya pa chuparse los dedos.

Resulta altamente curioso descubrir que Dino De Laurentiis
estuvo a puntito de producir "2013: Rescate en L.A.", pero finalmente
no ocurrió. ¿Habría sido mejor película de haberse materializado
tal asociación (teniendo en cuenta lo muuuuy flojita que es)?
Permitan que lo dude.
Y lo mejor, para el final. Una imagen que despertará
muchas agradables sensaciones... y algunas erecciones. ¿Cómo no alucinar
ante una Sabrina en pleno apogeo? ¿de cuando más rica estaba? ¿Y EN COLOR?
Que se lo digan a los dos mastuerzos que posan, babeantes, junto
a los encantos (los increíbles encantos) de la italiana.
Cagüendios, ¡¡y que imposible resultaría hoy día repetir un fenómeno
así con lo de pureta, atontao y feministoide que se ha vuelto todo!!
Griten todos al unísono: ¡Adiooooos tío Vicenteeee!
muchas agradables sensaciones... y algunas erecciones. ¿Cómo no alucinar
ante una Sabrina en pleno apogeo? ¿de cuando más rica estaba? ¿Y EN COLOR?
Que se lo digan a los dos mastuerzos que posan, babeantes, junto
a los encantos (los increíbles encantos) de la italiana.
Cagüendios, ¡¡y que imposible resultaría hoy día repetir un fenómeno
así con lo de pureta, atontao y feministoide que se ha vuelto todo!!
Griten todos al unísono: ¡Adiooooos tío Vicenteeee!
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