viernes, 12 de marzo de 2010

ENTRAILS OF A BEAUTIFUL WOMAN

En Japón siempre han sido unos salidos, las cosas como son, y aun hoy siguen teniendo un género sobre violaciones, aunque que yo sepa ya solo se da en el "manga" y en el cine porno. A mediados de los 80 se facturaron unas cuantas películas sobre ello mezclando violencia, sexo y terror, siendo una saga bastante conocida la de "Entrails of..." ("Entrañas de...") La primera fue "Entrails of a Virgin". La segunda es esta que nos ocupa. Me consta que existe una tercera parte pero no la encuentro por ningún lado, tampoco me pierdo mucho.
Nada más empezar, unos yakuza de bajo nivel tienen a una jovencita virgen secuestrada en un almacén, allí la violan y le inyectan la droga "Ángel Lluvioso", que la pone muy cachonda. La joven consigue escapar y acaba en la consulta de una psicóloga a la que le cuenta su drama. Sin embargo, terminará tirándose desde una azotea para no seguir sufriendo. El plano del impacto es genial, en vez de usar un muñeco lo que lanzan contra el suelo es una sandía 
La psicóloga decide vengar a esa pobre chica. Queda con uno de los yakuzas y lo hipnotiza para que mate a los otros. Pero el muy imbécil falla y es troceado en una de las escenas de descuartizamiento más cutres que he visto nunca. Las prótesis de látex cantan tanto que no puedes dejar de reírte. Los yakuzas secuestran a la psicóloga, la violan y le inyectan "Ángel Lluvioso", pero en tal cantidad que acaba falleciendo. Cuando van a deshacerse del cadáver, revive fusionándose con el cuerpo mutilado del yakuza, dando lugar así a un engendro del infierno (por llamarlo de alguna manera). La escabechina de yakuzas, pues, continúa, así como el delirio más absoluto que no desvelaré por si pretenden ver esta locura.
Consumiéndola hace diez años en un VHS machacado, puede que hubiese sentido terror o asco. Vista hoy no da más que risa. Y en cuanto las violaciones, por si hay algún pervertido, comentar que son de un rollo "soft" muy similar al que se puede ver en las películas de Jess Franco... pero sin pelo, que la censura japonesa no lo permite.