
Que nadie se equivoque... no soy anti-americano, ¡¡para nada, jamás de los jamases!!, simplemente tampoco soy ciego.
La peli se abre con la impactante escena de una masacre familiar (niños incluidos) por parte de unos terroristas (uno de ellos chica y, encima, medio-lesbi!). De ahí pasamos a la historia en si, en la que un alto rango del ejército militar es secuestrado, lo que obligará al héroe de turno a pasarse las normas por el forro y arrasar medio reparto de extras con tal de efectuar el consabido rescate. Todo ello plagado de explosiones y una violencia que, sin llegar al exceso, nos regala algunos momentos regocijantes (como esa tortura mediante taladro).
En el reparto destacan los rostros de Joanna Pacula, Paul Winfield y la por entonces futura estrella de los video-clubs Sasha Mitchell (sustituto de Van Damme en la saga "Kickboxer"). El prota, Fred Dryer, no acabó convertido en un icono de la acción de la época, no se si por falta de "algo" o por propia decisión. Terry Leonard, reputado coordinador de especialistas que ha currado en pelis de peso, ejerce de director por primera y última vez.
Un film -distribuido en las españas por el mítico José Frade- perfectamente visible para aquellos que busquen un buen rato de entretenimiento sin complicarse demasiado la vida.